domingo, 15 de diciembre del 2019 Fecha
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¡La Humanidad! sus creencias, su complejidad

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (0)

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“Para liberarnos del amor excesivo a la vida,

de esperanzas y miedos,

damos las gracias brevemente

a cuales quieran que los dioses sean.

por que ningún hombre viva para siempre;

por que los hombres muertos nunca resuciten;

que incluso el río más fatigado

llegue siempre con seguridad al mar.”

 

Sí, y mientras todo eso pasa, que no olvidemos el Amor. El símbolo aparece en cualquier parte, en cualquier gesto, en cualquier sonrisa, en cualquier mirada o pensamiento…¡Es tan grande el Amor!

Hay personajes de la Historia de la Humanidad que, con sus comportamientos y formas de vida, han marcado un camino a seguir para muchos y, ello, qué duda nos puede caber, también, de alguna manera, cambió el rumbo de la Humanidad. Ya conocemos los pensamientos dejados por los clásicos: Sócrates, Platon, Tales, Aristóteles y tantos otros hasta que llegó Cristo. También Mahoma, por méritos propios, tiene su lugar importante en esa Historia.

religiones.jpg

 

 

Todos ellos, son para mí respetables. Los orígenes de cada símbolo religioso tiene sus fuentes en las distintas razas y civilizaciones que, por uno u otros motivos, le dieron, o, eligieron esa forma de vivir, esa creencia que todos los demás debemos respetar, para que, de la misma manera, seçamos respetados.

Mi creencia particular sobre religiones, es más la de una atento observador del comportamiento humano que la de un creyente, y estimo que muchos se han apoyado sobre las ideas de hombres buenos pero, sin creer en ellas, para su propio beneficio o de los grupos a los que pertenecían. Sólo hay que echar un vistazo a la Historia. La mejor práctica (según mi propio credo), es no hacer daño a nadie y, cuando se presenta la oportunidad, si puedes echar una mano…no lo dudes.

 

 

Las distintas religiones surgidas en nuestro mundo a través de los tiempos, ha incidido, de manera muy profunda, en los pueblos. En un principio muchos se arrimaban a ellas buscando el consuelo que aquí en la Tierra, no podían encontrar. La “Dinividad” les sugería una promesa. De alguna manera, era un atídoto para los miedos que siempre acompañan a la ignorancia. En otras ocasiones, tenemos el ejemplo de seres creyentes que, incluso, han llegado a dar sus vidas por los demás.

Mis escritos, para quien los lea por vez primera, pueden parecer intentos de explorar los más diversos horizontes de la condición humana y sus logros, persiguiendo objetivos sin aparente conexión entre sí, y, a veces, incluso contradictorios. Pero no es así, todo está siempre, de una u otra manera, relacionado, y tiene un objetivo bien definido: ofrecer datos de hechos ocurridos, divulgar el pensamiento y la ciencia, tratar de los distintos niveles del saber humano, y, en lo posible, emitir puntos de vista y ofrecer ideas que, de alguna manera, ayude a otros a conocer más cosas, a saber más, a entrar en otra realidad distinta a la de su vida cotidiana. La realidad del conocimiento del mundo, de la materia, del espacio-tiempo, del Universo y, en lo que sea posible, de nosotros mismos, porque, ¿Quiénes somos?

Distintos nombres, distintos lugares y épocas diferentes que, en definitiva, siempre nos cuentan lo mismo: la lucha de la Humanidad por conquistar los conocimientos y los hombres que lo hicieron posible y que no siempre, recorrieron un camino de rosas para conseguirlo (Galileo es un buen ejemplo).

Veamos una anécdota curiosa de los caminos que a veces hemos tomado para mostrar a los demás que estaban equivocados, o bien, para convencerlos de que su proceder no era el correcto:

” El último día del Carnaval de Florencia de 1.497 (y lo mismo ocurrió al año siguiente) apareció una construcción muy curiosa en medio de la Piazza Della Signoria, dominada por el Palazzo Vecchio.

En la cima de esta extraña edificación había dos niveles en los que había dispuestos algunos cuadros; se trataba de cuadros de un tipo especial, ya que mostraban beldades y en particular beldades con nombres clásicos: Lucrecia, Cleopatra, Faustina, Bencina.

El centro de la estructura estaba compuesto por varios tramos de escalera que formaban juntos una pirámide. En el escalón más bajo se había colocado distintos disfraces, más caras y barbas postizas utilizadas en el carnaval. Sobre ellos se encontraban algunos libros (tanto textos impresos como manuscritos) de poetas latinos e italianos, entre ellos Boccacccio y Tetrarca. Luego había varios utensilios de adorno femenino (espejos, velos, cosméticos, perfumes) y encima de ellos laúdes, arpas, barajas y piezas de ajedrez.

Cuando se prendió fuego a esta “hoguera de las vanidades”, los miembros de la Signoria, la Asamblea Política, contemplaron el acontecimiento desde los balcones de sus palacios. Se tocó la música, se cantó y repicaron las campanas de la Iglesia.

Las mentalidades de los pueblos cambian con el tiempo y, las costumbres, aunque se van pasando de generación en generación, también se transforman hasta que, finalmente, llegan a ser otra cosa distinta de la que quiso ser.

 

(En lo más profundo de todo esto, queremos significar lo que el pasado fue, mirar hacia atrás nos enseña y aunque no sea conveniente  querer agarrarnos de forma desesperada a esos tiempos que nunca podrán volver, si parece lógico que aprendamos de todo lo bueno que se hizo y que no olvidemos lo malo para procurar, dentro de lo posible, no repetirlo. Recordar a esos personajes que se fueron para siempre, tenerlos como símbolos de lo que pasó y procurar, nuevas perspectivas de futuro que mejoren lo anterior.)

Decía que: Cuando se prendió fuego a esta “hoguera de las vanidades”, los miembros de la Signoria, la Asamblea Política, contemplaron el acontecimiento desde los balcones de sus palacios. Se tocó la música, se cantó y repicaron las campanas de la Iglesia.

A continuación, toda la gente se trasladó a la Piazza di San Marco donde, para bailar, formaron tres círculos concéntricos. Los monjes ocupaban el central, alternados con niños vestidos como ángeles; después venían otros eclesiásticos y por último los ciudadanos en general.

Archivo:Girolamo Savonarola.jpg

fray Girolamo Savonarola, ¡qué personaje!

Todo esto se realizó para satisfacción del profeta dominico fray Girolamo Savonarola, de Ferrara. “Agudo y carismático”, convencido de que Dios le había enviado para propiciar la reforma espiritual de los italianos y de la del predicador, altísima posición “solo inferior a la de los ángeles”. Buscaba regenerar la Iglesia a través de una serie de escenarios como el descrito, y en cada uno de ellos, destruía un mal.”

Los pensadores del Renacimiento creían que todo el Universo era un modelo de la idea divina y que el hombre era “un creador que venía después del creador divino”. Esta concepción era el concepto de belleza, una forma de armonía que reflejaba las intenciones de la divinidad.

Lo que era placentero para los ojos, el oído y la mente era bueno, moralmente valioso en sí mismo. Más aún: revelaba parte del plan divino para la Humanidad, pues evidenciaba la relación de las partes con el todo.

Leonardo-Da-Vinci y su Mona-Lisa (La-Gioconda)

Este ideal renacentista de belleza respaldaba la noción de que esta tenía dos funciones, noción aplicable a todas las disciplinas. En un nivel, la arquitectura, las artes visuales, la música y los aspectos formales de las artes literarias y dramáticas informaban a la mente; en segundo nivel, la complacían mediante el decoro, el estilo y la simetría. De esta forma se estableció una asociación entre belleza e ilustración. También esto era lo que entonces significaba la sabiduría.

El fin perseguido era el deseo de universalidad personal, la consecución de conocimientos universales, la conjunción de disciplinas diferentes como ramas del todo, del saber profundo que abarcaba desde el núcleo las distintas esferas de los conocimientos universales, la conjunción de disciplinas diferentes como ramas del todo, del saber profundo que abarcaba desde el núcleo las distintas esferas del conocimiento como partes de ese todo.

 

También, si lo podemos comprender, esto es belleza

 

La Belleza, amigos míos, puede estar en cualquier parte: Un paisaje, un edificio, una mirada, una sonrisa, un rictus misterioso, una mujer, un niño, una sonora carcajada, una buena música, una lectura apacible de profundos conocimientos, una simple taza de buen café en la compañía adecuada, pasear, oír el rumor de un río, oler la tierra húmeda después de la lluvia, ver a la una pareja feliz…¡Son tántas las formas de belleza! Y, algunas veces, la tenemos a nuestro lado y, ¡no sabemos apreciarla! despertad que aquí, tenemos poco tiempo.

Y, sobre todas ellas, me quedo con aquella que no siempre se ve. Están en forma de sentimientos y abarcan un espacio tal que, a veces, incluye a toda la Humanidad. Sin embargo, también, por circunstancias varias, ese sentimiento puede producir un profundo dolor. Ya sabeis, nunca podremos tener todo aquello que podamos desear. Aquí, en nuestro mundo real, no hay lámparas de Aladino.

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Cuando en el Amor está ausente el deseo, se encuentra el nivel más alto. Ninguna otra clase de amor lo podrá igualar nunca. No hablo de fanatismo, sino de AMOR. El reconocimiento de la belleza se funda en los dones “divinos” del intelecto humano. Durante el Renacimiento se escribieron unos cuarenta y tres tratados sobre la belleza. La idea de hombre universal es una idea común a casi todos ellos.

Aquí os he dejado una muestra del pensamiento humano, de los caminos que a veces se han recorrido, los pensamientos de los hombres, y, como se explica en las estrofas del comienzo, nuestra especie tiene su destino marcado, las generaciones presentes, deben irse, dar paso a las nuevas que vendrán, así, de esa manera, podrémos ser “inmortales”, siempre habrá nuevas fuerzas y nuevas ideas para continuar el esfuerzo realizado por los que se fueron que, de ninguna manera se perderá, sólo son tramos de la escalera del saber que se han ido subiendo.

Como el camino es largo y nada fácil, nos valemos de ese truco (unos mueren y otros vienen a ocupar su sitio), es la única manera de cumplir nuestro destino. Así hemos llegado a saber del Universo y del átomo. La sucesión de generaciones, esa es la manera que ha encontrado la Naturaleza para que, nosotros los humanos, podamos vencer la Entropía destructora que acompaña al paso del tiempo. Y, mientras tanto, seguimos persiguiendo saber, lo que la materia es. De eso nos ocuparemos en otros comentarios futuros.

emilio silvera

 


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