domingo, 19 de noviembre del 2017 Fecha
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IMPRESIÓN NO PERMITIDA - TEXTO SUJETO A DERECHOS DE AUTOR




¡La igualdad en el mundo! ¡Bonita Utopía!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Injusticia sin fin    ~    Comentarios Comments (3)

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Mucho es lo que hemos subido y bajado por la escalera del “saber”, y, siempre estamos tratando de conocer quiénes somos, y, nos hacemos esas trascendente preguntas: ¿De dón venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? Sin embargo, no podemos, con propiedad, contestar a ninguna de ellas. En nuestros cerebros jóvenes (sólo tenemos unos pocos de cientos de años de consciencia evolucionada), no se ha producido la madurez y experiencia sugficiente para poder saber, sobre todos esos enigmas que nos acompañan y que nos gustaría desentrañar.

 

 

 

Resultado de imagen de Nuestros cerebros forman pàrte del Universo

 

 

Es cierto que nuestros organismos evolucionaron hasta constituirse en estructuras complejas de las que, el cerebro, como órgano director, destacó de entre todas las demas y, con el tiempo, la evolución y la experiencia de ir acumulando datos de los hechos vividos y de las obvervaciones realizadas viendo cómo se comportaba la Naturaleza a nuestro alrededor primero y en regiones muy lejanas después, pudimos llegar a discernir que éramos sujetos destinados para de algo mucho mayor, Sin embargo, la impaciencia nos correo, y, no somos conscientes de la realidad en la que estamos inmersos:

Sólo llevamos aquí, como hombre y mujeres verderaros, unos cientos de miles de años, y, si miramos hacia atrás en el Tiempo y repasamos la Historia, no podría decir que el Tiempo se perdió, y que, a pesar de los muchos errores inevitables, la Humanidad consiguió cosas memorables, Claro que, siendo tan jóvenes, no mucho más de podía hacer, El Universo ha evolucionado a lo largo de 13.8oo millones de años, y, nuestro tiempo, un simple Tic Tac de Tiempo del Universo, no es suficient para que le podamos exigir mucho más.

Ya en el futuro lejano, estaremos en mejor situación que ahora para comprender, lo que hasta hoy se nos resiste, y, de seguro que, si no llegamos a estrpeorlo todo nosotros mismos (que somos muy propensos a ello), al fín sabremos, como nos decía Hilbert: RTnemos que saber. ¡Sabrémos!.

 

 

Otros nos indicaron la dirección a seguir pero, la dureza del camino…, esa, la tuvimos que sufrir nosotros. Es decir, en cada época y lugar, los que estuvieron, miraron hacia atrás para ver lo que hicieron sus ancestros y, con aquellas enseñanzas, tener la guía del camino a seguir, o, por el contrario, rechazarla y buscar otro más adecuado. Lo cierto es que, al igual que nosotros, los que vengan detrás partirán con alguna ventaja aunque tengan que hacer su propio recorrido.

El Ser Humano ha sido siempre capaz de lo mejor y también, de lo peor. No pocos hemos tenido el sueño, de esa Utopía de la igualdad para todos que, tal como funciona nuestra Sociedad, será siempre impoble. No somo responsables a nivel individual para poder conseguir eso, y, referido a los pueblos, muchos quieren más de lo que están dispuestos a pagar y, si ellos no pagan, lo tendran que jhacer aquellos que se lo dieron para ayudarles y, desde luego, tal condición, no cumple las reglas.

 

Turba III. serie La masa (2005)

 

Sí, es posible que la peor enfermedad del ignorante sea el no saber que lo es. Tal como van las cosas, parece que una parte de los habitantes del planeta están procurando que el resto de sus congéneres, estén situados en una zona nebulosa, inmersa en la vorágine que han creado para ellos de hipotecas, trabajos precarios o de muchas horas y mal remunerados, con pocas posibilidades de acceder al conocimiento. Esa parte situada en la región privilegiada, necesita que todos los demás -esa mayoría silenciosa-, trabajen para que ellos puedan vivir en “otro mundo” y, como decía aquel, “la buena vida es cara.  Hay otra más barata pero…, ¡esa no es vida!”. Así que, a costa de lo que sea, esa casta de privilegios (no siempre merecidos), mantiene esa desigualdad que, para ellos, es lo conveniente. ¿La moral y la Conciencia? Bueno, para toda esa gente, esos son conceptos que pueden acomodar en sus mentes según les convenga en cada momento. Lo penoso de esta realidad es que, si miramos con atención, podemos ver que la gente, en general, no es feliz.

Siempre hemos oído decir que en el mundo,  para que sea mundo, tiene que haber de todo. Está claro que ni todos podemos ser Einstein ni tampoco todos podemos ser millonarios. Sin embargo, sería deseable que todos pudieran tener un mínimo que asegure su dignidad como personas, ¿cuántos científicos podemos perder por el simple hecho de que sus padres, no pueden darle una educación adecuada? Son muchas, las personas inteligentes que no pueden desarrollar sus capacidades por falta de medios y, desde muy jóvenes, se ven obligados a trabajar en lo que sea para poder llevar la vida adelante, y, de esa manera, no solo son ellos los que pierden, sino que, la Sociedad en su conjunto, se ve privada de lo que esas mentes pudieran ofrecer.

Escenas como la de arriba me reconfortan. Tenemos la obligación de procurar a los jóvenes ese espacio que les permita desarrollarse como personas y que, cada cual, pueda elegir libremente lo que quiere hacer el día de mañana, que puedan estudiar y prepararse para hacer frente a la vida con todas las garantías de una buena preparación. Que cada uno sea libre de escoger hasta dónde quiere sacrificarse para construir su futuro.Sin embargo, para que eso sea posible, desde niños debemos enseñarle el camino a seguir y, para que eso sea posible, tiene que estar presente la posibilidad de poder hacerlo sin muros económicos que lo puedan impedir.

“Es preferible enseñar a los jovenes de hoy, para no tener que castigar a los adultos delincuentes del mañana”

 

 

        Es corriente contemplar cada día escenas que deprimen, que nos encogen el Alma

¿Eliminar las desigualdades? ¿Desde cuando vengo oyendo esa cantinela? En ese sentido,  la Humanidad tiene una gran asignatura pendiente. Bueno, mejor sería decir que una parte de la Humanidad tiene una deuda pendiente que no acaba de pagar. Lo bueno sería que, como hacen los recaudadores de Hacienda, ¡los pudiéramos embargas! Toda esa “gentuza” que, envueltos en tapicerías de cuero, confortablemente instalados en casas inmensas, con fortunas que no siempre son el fruto de un buen hacer, no mueven ni un dedo por remediar este mal del mundo que ellos, han ayudado a crear. No es suficiente para acallar sus conciencias con que, de vez en cuando, hagan alguna donación y presuman de ayudar al necesitado, cuando la realidad, es que les importa un bledo que esa gran parte del mundo mal viva en condiciones tan precarias que, no pocas veces, es la muerte por hambre su destino.

Las desigualdades en nuestro mundo son muy profundas y, no todos son conscientes de ello

Mucho es lo que se habla de “Derechos Humanos” y, en cualquier parte podemos leer bonitas palabras que están muy lejos de la realidad: “Los derechos humanos son aquellas “condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización“. En consecuencia subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos2 que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.”

Todos estos tratados internacionales que han sido suscritos por las naciones del mundo, al final del camino, se han quedado en rimbombantes declaraciones sin sentido práctico alguno, su eficacia en el “mundo real” nunca llegó a plasmarse y, podemos ver, sin embargo, como priman los hechos que están encaminados a conseguir más poder y dinero a costa de lo que sea. Ese “lo que sea”, nos lleva, en no pocos casos, a escenarios de dolor y muerte como, en estos momentos podemos ver en Chechenia, Siria y otras regiones del mundo en las que, la lucha por el poder y el dinero no puede ser frenada por nada ni por nadie.

    Está claro que esto no es convencer por medio de la palabra

Nuestro planeta, la Tierra, es de todos los que en él habitamos (también las criaturas no humanas tienen derecho a tener su propio espacio que debemos respetar) y, desde luego, a estas alturas es inadmisible que unos pocos quieran controlar grandes regiones y hacerlas exclusivas, apropiandose de sus riquezas a costa de que otros muchos lo pasen mal y no tengan, ese mínimo que a nadie debiera faltar.

No importa en que lugar del mundo podamos estar. Todos formamos parte de un mismo ecosistema que nos da cobijo y, permitir desigualdades es un signo de ignorancia no exenta uan brutalidad en la que no tiene cabida la conciencia, la moral, ni la ley. Debemos construir un Estado de Derecho en el que todos seámos uno, en el que la Justicia impere y en el que, en lugar de bellas palabras que se conviertan en humo, sean los hechos los que prevalezcan para el bien común, sea el estado natural de las cosas.

Dicen que la Justicia es ciega y, yo me pregunto: ¿No es ya el momento de que se quite la venda de los ojos? Seguramente se quedaría paralizada por el terror, al contemplar,  la fealdad del mundo. La pobre Justicia, ajena a la realidad, está supeditada a las leyes de los hombres que, desgraciadamente,  no siempre son justas ni tampoco imparciales.

Si la manera de impartir la Justifcia dependen de los jueces que ocupan el cargo por haber sido señalados por el dedo del ajusticiado… ¡Apaga y vamonos! Sea quién sea el que hizo el desman… ¡Que lo pague!

No podemos vivir con la congoja de que, circulando por la ciudad, en cada semáforo, se acerquen algunos seres humanos conm menos suerte que, emigrados de su pais para no pasar hambre, tengan que vivir de la humillación de pedir limosla. Hay que erradicar eso, y, si para ello hay que hacer la Revolución… Bien venida sea.

Que cada cual tenga lo que sus méritos le otorgguen es lo justo. No todo podemos ser Licenciados y, en nuestro mundo, también albañiles y carpinteros son de primordial importancia, Todos nos necesitamos los unos a los otros pero, los que ocupen los niveles intermedios y bajos de la Sociedad, tienen que tener asegurado ese mínimo que les haga dignos y pueden llevar la cabeza bien alta mirando a todos los demás.

emilio silvera

¡La desigualdad en el mundo! ¿Cuando cambiará eso?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Injusticia sin fin    ~    Comentarios Comments (1)

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Turba III. serie La masa (2005)

Sí, es posible que la peor enfermedad del ignorante sea el no saber que lo es. Tal como van las cosas, parece que una parte de los habitantes del planeta están procurando que el resto de sus congéneres, estén situados en una zona nebulosa, inmersa en la vorágine que han creado para ellos de hipotecas, trabajos precarios o de muchas horas y mal remunerados, con pocas posibilidades de acceder al conocimiento. Esa parte situada en la región privilegiada, necesita que todos los demás -esa mayoría silenciosa-, trabajen para que ellos puedan vivir en “otro mundo” y, como decía aquel, “la buena vida es cara.  Hay otra más barata pero…, ¡esa no es vida!”. Así que, a costa de lo que sea, esa casta de privilegios (no siempre merecidos), mantiene esa desigualdad que, para ellos, es lo conveniente. ¿La moral y la Conciencia? Bueno, para toda esa gente, esos son conceptos que pueden acomodar en sus mentes según les convenga en cada momento. Lo penoso de esta realidad es que, si miramos con atención, podemos ver que la gente, en general, no es feliz.

Siempre hemos oído decir que en el mundo,  para que sea mundo, tiene que haber de todo. Está claro que ni todos podemos ser Einstein ni tampoco todos podemos ser millonarios. Sin embargo, sería deseable que todos pudieran tener un mínimo que asegure su dignidad como personas, ¿cuántos científicos podemos perder por el simple hecho de que sus padres, no pueden darle una educación adecuada? Son muchas, las personas inteligentes que no pueden desarrollar sus capacidades por falta de medios y, desde muy jóvenes, se ven obligados a trabajar en lo que sea para poder llevar la vida adelante, y, de esa manera, no solo son ellos los que pierden, sino que, la Sociedad en su conjunto, se ve privada de lo que esas mentes pudieran ofrecer.

Escenas como la de arriba me reconfortan. Tenemos la obligación de procurar a los jóvenes ese espacio que les permita desarrollarse como personas y que, cada cual, pueda elegir libremente lo que quiere hacer el día de mañana, que puedan estudiar y prepararse para hacer frente a la vida con todas las garantías de una buena preparación. Que cada uno sea libre de escoger hasta dónde quiere sacrificarse para construir su futuro.Sin embargo, para que eso sea posible, desde niños debemos enseñarle el camino a seguir y, para que eso sea posible, tiene que estar presente la posibilidad de poder hacerlo sin muros económicos que lo puedan impedir.

“Es preferible enseñar a los jovenes de hoy, para no tener que castigar a los adultos delincuentes del mañana”

 

        Es corriente contemplar cada día escenas que deprimen, que nos encogen el Alma

¿Eliminar las desigualdades? ¿Desde cuando vengo oyendo esa cantinela? En ese sentido,  la Humanidad tiene una gran asignatura pendiente. Bueno, mejor sería decir que una parte de la Humanidad tiene una deuda pendiente que no acaba de pagar. Lo bueno sería que, como hacen los recaudadores de Hacienda, ¡los pudiéramos embargas! Toda esa “gentuza” que, envueltos en tapicerías de cuero, confortablemente instalados en casas inmensas, con fortunas que no siempre son el fruto de un buen hacer, no mueven ni un dedo por remediar este mal del mundo que ellos, han ayudado a crear. No es suficiente para acallar sus conciencias con que, de vez en cuando, hagan alguna donación y presuman de ayudar al necesitado, cuando la realidad, es que les importa un bledo que esa gran parte del mundo mal viva en condiciones tan precarias que, no pocas veces, es la muerte por hambre su destino.

Las desigualdades en nuestro mundo son muy profundas y, no todos son conscientes de ello

Mucho es lo que se habla de “Derechos Humanos” y, en cualquier parte podemos leer bonitas palabras que están muy lejos de la realidad: “Los derechos humanos son aquellas “condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización“. En consecuencia subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos2 que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.”

Todos estos tratados internacionales que han sido suscritos por las naciones del mundo, al final del camino, se han quedado en rimbombantes declaraciones sin sentido práctico alguno, su eficacia en el “mundo real” nunca llegó a plasmarse y, podemos ver, sin embargo, como priman los hechos que están encaminados a conseguir más poder y dinero a costa de lo que sea. Ese “lo que sea”, nos lleva, en no pocos casos, a escenarios de dolor y muerte como, en estos momentos podemos ver en Chechenia, Siria y otras regiones del mundo en las que, la lucha por el poder y el dinero no puede ser frenada por nada ni por nadie.

    Está claro que esto no es convencer por medio de la palabra

Nuestro planeta, la Tierra, es de todos los que en él habitamos (también las criaturas no humanas tienen derecho a tener su propio espacio que debemos respetar) y, desde luego, a estas alturas es inadmisible que unos pocos quieran controlar grandes regiones y hacerlas exclusivas, apropiandose de sus riquezas a costa de que otros muchos lo pasen mal y no tengan, ese mínimo que a nadie debiera faltar.

No importa en que lugar del mundo podamos estar. Todos formamos parte de un mismo ecosistema que nos da cobijo y, permitir desigualdades es un signo de ignorancia no exenta uan brutalidad en la que no tiene cabida la conciencia, la moral, ni la ley. Debemos construir un Estado de Derecho en el que todos seámos uno, en el que la Justicia impere y en el que, en lugar de bellas palabras que se conviertan en humo, sean los hechos los que prevalezcan para el bien común, sea el estado natural de las cosas.

Dicen que la Justicia es ciega y, yo me pregunto: ¿No es ya el momento de que se quite la venda de los ojos? Seguramente se quedaría paralizada por el terror, al contemplar,  la fealdad del mundo. La pobre Justicia, ajena a la realidad, está supeditada a las leyes de los hombres que, desgraciadamente,  no siempre sonjustas ni tampoco imparciales.

Si la manera de impartir la Justifcia dependen del ajusticiado… ¡Apaga y vamonos! Sea quién sea el que hizo el desman… ¡Que lo pague!

emilio silvera

¡Qué tristeza en el ambiente!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Injusticia sin fin    ~    Comentarios Comments (4)

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Poco importa en qué ciudad nos podamos encontrar. He visitado en estos últimos días algunas importantes ciudades de mi lugar de residencia. En Ninguna de ellas he podido captar esa “chispa” de alegría que se respira en el ambiente cuando la gente está alegre. La tristeza impera y, por todas partes, se puede oir un “estruendoso silencio”, las personas caminan cabizbajas y no denotan esa energía alegre que en estas fechas siempre se ha podido notar en todos.

¿Qué está pasando en el Mundo? Muchos parados, gente que pasan a engrosar las filas de los sin techos, familias arrojadas a la calle por no poder pagar su hipoteca, muchos han tenido que recurrir al miserable salario del montepio de los abuelos para poder dar de comer a sus hijos y, humillados, contemplan como otros (políticos, financieros y otros de la misma ralea), ganan más dinero cada vez a costa del empobrecimiento de los más débiles que, si pueden comer este día… milagro será.

Valiente dos elementos el Tal Zapatero y el llamado Rajoy… ¿Como pudieron engañarnos así?

Así está el mundo y, los hipócritas que nos dirigen, dicen que se salió de la crisis, que a partir de aquí todo serán parabienes y abundancia que, en realidad, sólo verán ellos que, como siempre, se llevan la mejor parte a costa del sudor del pobre. Aquí, en España, Algunas famosas dirigentes de primera fila, tienen a sus maridos bien situados ganando sueldos de verguenca si los comparamos con ,pos salarios que un mpadre de familia puede llevar a su hogar después de un mes de trabajo. Los hijos de estos personajes no tiene problema alguno en situarse cuando finalizan los estudios. Mientras tanto, los hijos de los demás, de los que han tenido que sacrificar muchas cosas para poder dar estudios a sus hijos, estos, no tienen a donde ir, y, como remedio, tienen que emigrar al estranjero para soportar salarios ridículos y muchas horas de de trabajo.

Mientras todo eso transcurre ante nuestros ojos, sin pudor de ninguna clase, los Monarcas se atreven a enviar una felicitación a “su pueblo”, en la que aparecen con sus hijas (no se reproduce aquí por respeto a ellas que, inocentes, no pueden ser acusadas de nada). Está bien que digan su pueblo, toda vez que de él llevan viviendo toda la vida, con derechos que no siempre han justificado y, desde luego, no se comprende que nadie, sea quien sea, a estas alturas tenga garantizado el bienestar de por vida y también su descendencia… ¿Qué hicieron para ello?

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Estamos viviendo en dos mundos diferentes, en el que unos lo tienen todo y los otros mueren de hambre.

Esos que todo lo tienen, han demostrado no tener una moral muy fuerte y, sus consciencias, son acomodaticias. ¿Cómo podrán vivir así? Dirigen al pueblo que tienen inmerso en la mayor de las miserias mientras ellos, derrochan fabulosas sumas de dinero en proyectos escandalosos que, la mayor parte de las veces, no van a ninguna parte y, si es que van a algún lado… ¿Según dicen los periódicos, es a sus propios biolsillos? No importa de qué partido político sean, todos quieren su parte y, el precio no importa. ¿Conseguir el objetivo a cosa de lo que sea! Esa parece ser la contraseña entre esta clase para mí… ¡Despreciable!

A nivel personal no tengo nada con ninguno de ellos pero, lo que están construyendo para el futuro de nuestros hijos, me enfurece y, desde luego, nunca les podré perdonar su engaño. Llegaron a sus sillones prometiendo representar nuestros derechos y, cuando afianzaron su poder, los únicos derechos que defineden son los suyos propios.

Podríamos seguir durante días y meses y años relatando las horribles cosas que entre todos estos, han hecho con los pobres pero, lo dejo aquí como una simple miuestra de mi sentir y, por todo esto, no tengo ni ganas ni el ánimo suficiente para FELICITAR a nadie, toda vez que, no existen motivos de felicitación, sino que, por el contrario, el único motivo que existe es para la tristeza.

Eso sí, desde aquí os deseamos a todos una buena salud capaz de soportar tantos desmanes.

emilio silvera.