sábado, 25 de febrero del 2017 Fecha
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Los Mundos y la Vida

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Otros mundos    ~    Comentarios Comments (0)

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Buscan signos de Vida en el planeta Wolf 1061c. Se trata de un mundo a solo 14 años luz de la Tierra y que está dentro de la «zona de habitabilidad.

La ilustración muestra el aspecto de este nuevo planeta extrasolar

         La ilustración muestra el aspecto de este nuevo planeta extrasolar – NASA/Ames/JPL-Caltech

Reportaje de ABC-Ciencia

Stephen Kane, astrofísico de la Universidad Estatal de San Francisco y uno de los más conocidos “cazadores” de planetas extrasolares, acaba de dar un paso decisivo en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Así, y en lugar de seguir buscando más mundos potencialmente habitables, Kane ha decidido dedicarse a localizar “zonas habitables” en la superficie de los planetas que ya conocemos. Entendiendo por zonas habitables aquellas en las que el agua podría existir en estado líquido. El estudio se publicará en el próximo número de Astrophysical Journal.

Resultado de imagen de posibles zonas habitables de Wolf 1061,

Para empezar, Kane y su equipo han examinado a fondo las posibles zonas habitables de Wolf 1061, un sistema planetario que se encuentra sólo a 14 años luz de distancia, uno de los más próximos a la Tierra. “Este sistema, afirma Kane- es importante porque está tan cerca que nos brinda la oportunidad de llevar a cabo otro tipo de estudios y seguimientos para comprobar si, efectivamente, alberga vida”.

Por supuesto, no es solo su proximidad a la Tierra lo que hace tan atractivo a Wolf 1061. De hecho, uno de sus tres planetas conocidos, un mundo rocoso llamado Wolf 1061c, se encuentra dentro de la “zona de habitabilidad” de su estrella, es decir, a la distancia exacta de ella para que las temperaturas permitan la existencia de agua en estado líquido sobre la superficie.

Kane y su equipo contaron con la ayuda de expertos de la Universidad Estatal de Tennessee y de Ginebra para estudiar a fondo el planeta y hacerse una idea más clara de si realmente la vida podría existir allí.

Resultado de imagen de Planetas dotado de condiciones parecidas a la Tierra

Hace algún tiempo que se ha descubierto que el lejano planeta Kepler-62f, a 1.200 años luz de la Tierra, podría contener océanos de agua y ser habitable. Es uno de los muchos planetas encontrados con esta misma posibilidad. La Tierra no tiene la exclusiva de la Vida… ¡Pronto lo veremos!

Cuando los científicos tratan de localizar mundos capaces de sustentar vida, lo que buscan es, básicamente, planetas que tengan propiedades similares a las de la Tierra. Es decir, que sean rocosos y que se encuentren en la “zona habitable” de sus estrellas, ni demasiado lejos ni demasiado cerca de ellas, ya que en el primer caso el agua se congelaría, como sucedió en Marte, y en el segundo se evaporaría, como le ocurrió a Venus.

Imagen relacionada

Puesto que Wolf 1061c se encuentra cerca del borde interior de la zona hebitable (es decir, la más cercana a la estrella) Kane teme que su atmósfera se parezca más a la de Venus de lo que sería deseable. Pero los investigadores también se fijaron en que, a diferencia de la Tierra, que experimenta cambios climáticos (colo las edades de hielo) debido a las lentas variaciones en su órbita alrededor del Sol, la órbita de Wolf 1061c cambia a un ritmo mucho más rápido, lo que podría significar que su clima podría ser bastante caótico. “Podría ser -afirma Kane- que la frecuencia de congelación del planeta, o su calentamiento, se produjeran de forma rápida y brusca“.

Hallazgos que conducen a la gran pregunta: ¿Es posible la vida en Wolf 1061c?. Para Kane, existe la posibilidad de que las cortas escalas de tiempo entre los cambios orbitales sean suficientes para enfriar de forma efectiva el planeta, lo cual conlleva también una posibilidad de vida. Sin embargo, el investigador también afirma que para estar completamente seguros habrá que llevar a cabo nuevas investigaciones.

Durante los próximos años, la nueva generación de telescopios (como el James Webb, sucesor del Hubble), será capaz de detectar directemente los componentes atmosféricos de muchos exoplanetas, entre ellos la de Wolf 1061c. Y eso nos mostrará lo que realmente está sucediendo en sus superficies.

Otros mundos

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Espacio

Observan de forma directa un planeta con tres soles

El sistema, bautizado como HD 131399 y a 326 años luz de la Tierra, se comporta distinto a todo lo visto hasta la fecha.

 

 

Cualquier tipo de organización de estrellas y planetas es potencialmente posible. Ilustración: Jessica Lorenzo

Los modelos tradicionales de formación de sistemas planetarios se basaban en el nuestro, es decir, un puñado de planetas dando vueltas a una única estrella. Todo lo demás pertenecía al ámbito de la ciencia ficción, como en Solaris, el planeta imaginado por Stanisław Lem que contaba con dos soles, uno azul y otro rojo.

La noción clásica era que un sistema con más de dos soles suele ser inestable, por tanto, tarde o temprano alguna de estas estrellas acaba siendo expulsada. Sin embargo, el avance de los telescopios y otras herramientas demostró que, más allá de nuestro sistema solar, casi cualquier tipo de organización de estrellas y planetas es potencialmente posible.

En los últimos años se ha llegado a la conclusión de que las estrellas que se agrupan en tandas de dos o más son tan numerosas como las individuales. Sin embargo, en pocas ocasiones hemos sido capaces de observar de forma directa estos sistemas múltiples, debido a la dificultad de detectar un planeta en mitad de la contaminación lumínica procedente de varias estrellas.

 

Esta semana, un grupo de astrónomos dirigido por Kevin Wagner, de la Universidad de Arizona, ha publicado en Science la detección de forma directa de un planeta dentro de un sistema de tres estrellas. Este sistema, bautizado HD 131399, tiene características muy raramente observadas hasta ahora, como el tamaño del exoplaneta (unas cuatro veces la masa de Júpiter) o su temperatura (entre 575ºC y 625ºC). Estos científicos lograron obtener estas imágenes empleando el Very Large Telescope instalado en el desierto chileno de Atacama y el instrumento SPHERE-9, especializado en la búsqueda de planetas más allá del Sistema Solar.

“Aunque las estrellas binarias suelen aparecer mucho más a menudo en los medios, las estrellas triples no son tan raras, de hecho son bastante comunes en el cosmos”, dice a EL ESPAÑOL Wagner. “Lo realmente sorprendente fue encontrar un planeta que orbita de esa forma entre ellas”. El astrónomo se refiere a que lo más común es que los planetas en este tipo de sistemas estén más cerca de una de las estrellas que de las otras.

Sin embargo, en este sistema, “el planeta está en una órbita amplia alrededor de una de las estrellas, que la atrae usando la influencia gravitatoria de las otras dos”, explica el investigador. Lo normal sería que ese planeta fuese expulsado del sistema debido a la influencia gravitatoria irregular de las tres estrellas, pero de alguna forma logró sobrevivir.

Hasta ahora, se había descrito la existencia de cuatro planetas de estas características. Hace apenas tres meses, se anunció en un artículo de The Astronomical Journal la detección del último de ellos, bautizado KELT 4-AB.

Lo relevante de este nuevo hallazgo es que HD 131399 es el primer exoplaneta con tres soles del que se han obtenido imágenes. La detección directa de planetas fuera de nuestro sistema solar es relativamente reciente y ahora agrupa una veintena de objetos, el primero fue 2M1207b, en 2004.

 

 

Descripción de la trayectoria orbital de este exoplaneta.
                            Descripción de la trayectoria orbital de este exoplaneta. Wagner et al.

 

Wagner confiesa que al principio se planteó otras hipótesis, como que no fuese un planeta sino quizá una estrella que aparecía más al fondo, “pero ahora que tenemos los datos podemos asegurar que es realmente un planeta en una configuración exótica y nunca antes vista”.

“Me parece muy improbable que el planeta se formara en el mismo sitio donde lo vemos, debido al simple hecho de que las otras estrellas probablemente inhibirían la formación del planeta interrumpiendo el disco protoplanetario de gas y polvo en la región donde actualmente vemos el planeta”, añade Wagner. “Creo que es más probable que el planeta se formara cerca de una de las estrellas y luego migrara a su órbita actual mediante una interacción con, o bien otro planeta aún no visto, o con una de las estrellas”.

¿Nuevas “Tierras”?

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No, Kepler-452b no es el planeta más parecido a la Tierra hallado hasta ahora

La NASA y el SETI dan a conocer el nuevo catálogo de 500 posibles exoplanetas, entre los que se encuentra Kepler-452b. ¿Es cierto que se parece a la Tierra?

 

 

No, Kepler-452b no es el planeta más parecido a la Tierra hallado hasta ahora

Ayer la NASA y el SETI dieron a conocer un nuevo catálogo de 500 posibles exoplanetas, que se unen a los 4.175 ya descubiertos por el famoso telescopio Kepler. Cuando se cumplen dos décadas desde que Michel Mayor y Didier Queloz hallaran el primer planeta fuera de nuestro Sistema Solar, la investigación en astronomía sigue buscando en el Universo posibles lugares donde descubrir -por fin- vida extraterrestre. El anuncio resaltaba el hallazgo de Kepler-452b, un planeta que algunos medios han calificado como “el más similar a la Tierra encontrado hasta la fecha”.

¿Lo es? El júbilo inicial por el trabajo de la NASA y el SETI es, sin duda, comprensible. Añadir 500 nuevos candidatos al catálogo de 4.175 exoplanetas es una gran noticia para la ciencia. Lo que no significa, ni mucho menos, que Kepler-452b sea el “candidato perfecto” en cuanto a similitudes con nuestro planeta se refiere. Veamos por qué.

¿Estamos ante “otra Tierra”?

Según los resultados publicados por la NASA, Kepler-452b es un candidato realmente interesante. Por un lado, orbita a una estrella G2 como nuestro Sol y lo hace en la zona considerada como “habitable”. Esta región permite que la distancia a la estrella sea óptima para que haya agua líquida en la superficie del planeta. En nuestro Sistema Solar, la zona habitable se encuentra en la región comprendida entre Venus y Marte.

La otra gran similitud de Kepler-452b con la Tierra es el período al que orbita alrededor de su estrella. En el caso de la Tierra, como sabemos, es de 365 días, mientras que en este nuevo exoplaneta, dicho período es algo mayor, alcanzando los 385 días. El propio artículo científico publicado por la NASA destaca estas dos características como las “similares” a la Tierra, pero en ningún caso dice que el planeta Kepler-452b sea “el más parecido” hasta la fecha.

Kepler-452b

 

NASA/JPL-Caltech/T. Pyle

 

¿De dónde viene entonces la confusión? Posiblemente, el error -difundido también por muchos medios- proceda del título del artículo. Encabezar el paper con la denominación de “súper Tierra” ha llevado a muchos a pensar que Kepler-452b es el exoplaneta que todos estamos buscando. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. El exoplaneta presentado ahora también cuenta con características muy diferentes a las de la Tierra.

La probabilidad de que Kepler-452b sea similar a la Tierra en cuanto a composición está en un 16-22%En primer lugar, el radio de Kepler-452b es 1,6 veces mayor que el de la Tierra. Su tamaño no es el único rasgo distinto en comparación con nuestro planeta. Aunque la nota de prensa emitida por la NASA es extremadamente optimista en cuanto a la composición de Kepler-452b, debemos bucear en los datos del artículo científico para entender qué sabemos realmente.

Donde la NASA habla de “una gran probabilidad de que el exoplaneta sea rocoso”, el SETI prefiere ser más cauteloso. La nota de prensa emitida por el Instituto admite que el tamaño y la distancia a la estrella G2 que orbita son dos buenas razones para pensar que “podría ser un planeta rocoso”. Por un lado, Kepler-452b tiene un tamaño que oscila entre el que tiene la Tierra y el que presenta Neptuno. Por otro, el estudio admite que existe una probabilidad de entre el 49% y el 62% de que sea un planeta rocoso (como la Tierra) y no gaseoso (lo que sucede en el caso de Neptuno). Al estimar la posibilidad de que el exoplaneta presente una composición rocosa similar a la Tierra, la probabilidad se reduce a un intervalo entre el 16% y el 22%.

La estrella G2 orbitada por Kepler-452b es también bastante diferente. Por un lado, su radio es 1,11 veces mayor al de la Tierra y su temperatura de 5757 K. Estos datos apuntan que la edad que tiene es de 6.000 millones de años, es decir, la estrella tiene 1.500 millones de años más que nuestro Sol. Para que Kepler-452b sea considerada como “otra Tierra”, la estrella G2 a la que orbita también debería ser muy similar a nuestro Sol. Pero no es así.

Kepler-452b

Margaret Murray Hanson (University of Cincinnati)

 

Como bien señala Ethan Siegel en Medium, la estrella G2 es parecida a nuestro Sol, pero no igual. El hecho de que sea una estrella más envejecida también condiciona la posible habitabilidad del exoplaneta. La vida no aparece en las edades más tempranas de una estrella, sino que debemos esperar “pero no demasiado”, apunta Siegel.El exoplaneta puede ser una “bola de cristal” para entender los efectos del cambio climático en la Tierra

A medida que una estrella envejece, evoluciona hasta convertirse en lo que se conoce como “gigante roja”, donde la temperatura alcanza un valor crítico y su luminosidad aumenta de forma espectacular. En ese estado, los planetas cercanos se ven afectados por la edad de la estrella (se estima que en el caso del Sol, pueda llegar a “devorar” a Mercurio y Venus dentro de 5.000-6.000 millones de años).

Que la estrella G2 sea más vieja que nuestro astro también significa que las condiciones de Kepler-452b no son iguales a las de la Tierra. En el caso de que hubiera agua, los científicos del SETI apuntan que probablemente se esté evaporando a gran velocidad por las elevadas temperaturas de su estrella cercana. Esto haría que en los hipotéticos lagos y ríos sólo quedaran depósitos minerales. Lo que sí creen los investigadores es que esta característica podría ayudarnos a entender mejor un futuro marcado por el efecto invernadero y el cambio climático.

¿Un posible mini Neptuno?

 

Además de estas características, Kepler-452b parecer ser mucho menos denso que la Tierra. Tal y como explica Francis Villatoro en Naukas, los cálculos realizados por los investigadores muestran que, probablemente, el exoplaneta tenga una menor densidad.

Según las estimaciones, “parece mucho más razonable asumir que se trata de un planeta mucho menos denso que la Tierra, y con más del 60% de probabilidades se trataría de un mini Neptuno”, señala Villatoro. Los propios cálculos de los investigadores contradicen, por tanto, la denominación de “súper Tierra”, que como explicábamos anteriormente ha despertado muchas esperanzas.

Kepler-452b
Universidad de Puerto Rico

 

¿Es entonces Kepler-452b “el candidato más prometedor? Rotundamente no. Ayer mismo, el laboratorio de Arecibo de la Universidad de Puerto Rico, que evalúa la habitabilidad de los exoplanetas catalogados por Kepler, señalaba que Kepler-452b está en la sexta posición en cuanto a posibilidades de que podamos encontrar allí vida. El candidato más prometedor sigue siendo Kepler-438b.

La existencia de Kepler-438b fue confirmada en enero de 2015, y según los estudios, el índice de similitud con el planeta Tierra es del 88%. Por el contrario, Kepler-452b cuenta con un índice de similitud del 83%, al igual que Kepler 62e, y por debajo de Kepler-442b y GJ 667C c (84%), Kepler-296 e (85%) y el ya citado Kepler-438b. En resumen, aunque el descubrimiento de este nuevo exoplaneta es una gran noticia, lo cierto es que no es tan similar a la Tierra como podría parecer.

¿Otra Tierra?

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Ciencia

Un planeta a 1.200 años luz que puede ser habitable

 

Kepler-62f es un mundo rocoso un poco más grande de la Tierra que podría contener océanos

Recreación de Kepler-62f

                                             Recreación de Kepler-62f – NASA Ames/JPL-Caltech/T. Pyle

 

 

Astrónomos de la NASA anunciaron en 2013 el descubrimiento de un nuevo sistema planetario compuesto por cinco mundos que orbitan alrededor de una estrella algo más pequeña y fría que el Sol, a 1.200 años luz de la Tierra, en la constelación de Lira. El más exterior de ellos, bautizado como Kepler-62f, resultó el más esperanzador para albergar vida. Pequeño -es un 40% más grande que el nuestro-, se encuentra dentro del rango de los mundos que pueden ser rocosos, e incluso es posible que tenga océanos o que sea un mundo acuático parecido al de la película «Water World». Pero la misión no produjo información sobre su composición, su atmósfera o su órbita.

Ahora, para determinar si Kepler-62f podría albergar vida, el equipo de Aomawa Shields, investigadora de la Universidad de California en Los Ángeles, ha planteado distintos escenarios sobre cómo podrían ser su atmósfera y su órbita. Los resultados son bastante optimistas: «Hemos encontrado que hay múltiples composiciones atmosféricas que le permiten ser lo suficientemente cálido como para tener agua líquida en la superficie», dice Shields. «Esto hace que sea un fuerte candidato para planeta habitable».

En la Tierra, el dióxido de carbono es el 0,04% de la atmósfera. Debido a que Kepler-62f está mucho más lejos de su estrella de lo que la Tierra está del Sol, sería necesario que tuviera mucho más dióxido de carbono para ser lo suficientemente caliente como para mantener agua líquida en la superficie, y para evitar la congelación.

El equipo realizó simulaciones por ordenador en las que contemplaba los siguientes escenarios para Kepler-62f:

-Una atmósfera cuyo espesor oscila desde el de la Tierra hasta doce veces más grueso.-Varias concentraciones de dióxido de carbono en su atmósfera, que van desde la misma cantidad que está en la atmósfera de la Tierra hasta 2.500 veces ese nivel.-Varias configuraciones posibles de su trayectoria orbital.

Dentro de todas esas hipótesis, encontraron muchos escenarios que permiten al planeta ser habitable, asumiendo diferentes cantidades de dióxido de carbono en su atmósfera. Shields estima que para que el planeta sea consistentemente habitable durante todo el año, se requeriría una atmósfera que es de tres a cinco veces más gruesa que la de la Tierra y compuesta en su totalidad de dióxido de carbono. (Esto sería análogo a la sustitución de cada molécula en la atmósfera de la Tierra con dióxido de carbono, lo que significa que el planeta tendría 2.500 veces más dióxido de carbono en su atmósfera).

Congelado

 

Tener una concentración tan alta de dióxido de carbono sería posible para el planeta porque, dado lo lejos que está de su estrella, el gas podría acumularse en la atmósfera cuando las temperaturas se enfrían para mantener el planeta caliente. «Pero si no tiene un mecanismo para generar gran cantidad de dióxido de carbono en su atmósfera para mantener la temperatura cálida, y todo lo que tiene es una cantidad de dióxido de carbono similar a la Tierra, ciertas configuraciones orbitales podrían permitir que la temperatura de la superficie de Kepler-62F estuviera por encima de la congelación durante una parte de su año», explica.

Los científicos calcularon la órbita y el clima del exoplaneta, el término para designar a los mundos fuera del Sistema Solar, con novedosos modelos informáticos. Shields cree que la misma técnica podría aplicarse para entender si exoplanetas mucho más cerca de la Tierra podrían ser habitables, siempre que parezcan ser rocosos.

Los científicos no saben si podría existir vida en un exoplaneta, pero Shields es optimista sobre la búsqueda de vida en el Universo. Más de 2.300 exoplanetas han sido confirmados, y algunos otros miles se consideran candidatos. Sin embargo, sólo un par de docenas están en la «zona habitable», lo que significa que orbitan su estrella a una distancia que les permite ser lo suficientemente cálidos como para tener agua líquida en su superficie. Los nuevos telescopios que están en camino pueden ayudar a ampliar esta lista para la esperanza.

¿La Humanidad en el Espacio? ¿Para cuándo?

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El primer cohete lanzado desde Cabo Cañaveral

Mirando la escena que la imagen de arriba nos presenta, nos resulta algo antigua y pasada de moda si la comparamos con los vuelos que en el presente se programan y los ingenios espaciales que las modernas tecnologías nos permiten enviar al espacio exterior a la búsqueda de otros mundos que, aunque en nuestro propio Sistema solar, debemos conocer para saber, qué nos puede esperar en regiones más lejanas que, algún día en el futuro, tendremos que visitar buscando cobijo a una Humanidad que no tendrá bastante con el pequeño mundo que ahora ocupa.

Aquello fue todo un acontecimiento, una nueva era de los viajes espaciales que comenzó en aquel mes de Julio de 1950 ¡El primer cohete lanzado desde Cabo Cañaveral, Florida: el BumperII. Como una prueba o investigación para probar los sistemas y, al mismo tiempo, investigar la artmósfera superior de la Tierra con sensores especiales que medían las distintas caracterísiticas de la alta atmósfera así como los impactos de los rayos cósmicos. Hasta pasados siete años, la Unión Soviética no lanzó el Sputnik I y II,  los primeros satélites que orbitaron la Tierra.

    

                                                                                   El primer vuelo del Columbia


El 12 de abril de 1981, despegaba la lanzadera espacial Columbia,  la primera nave espacial reutilizable. La lanzadera espacial Columbia se entregó a la NASA el 25 de marzo de 1979. Tras su primer vuelo operativo, se mantuvo en servicio hasta el 1 de febrero de 2003; ese día, durante la reentrada en la atmósfera, la nave se desintegró causando la muerte de sus siete tripulantes.

Aquel Proyecto sobrepasó a la NASA que se vio sometida a enormes presiones para mantener el proyecto de lanzamientos de las lanzaderas que, como todos conocemos ahora, fue apresurado a pesar de las muchas dificultades técnicas. Estas circunstancias estarían en la base del accidente del Challenger que nos sobrecogió a todos.

Está claro que la imagren de arriba nos producía otra impresión, nos transmite poderío y seguridad. Sin embargo, tampoco el sistema fue el idóneo para lo que buscamos, lo que queremos, lo que necesitamos pero, pensar en viajes espaciales tripulados… ¡No es ninguna bagatela!

File:Challenger explosion.jpg

El accidente del transbordador espacial Challenger se produjo el 28 de enero de 1986. La Imagen de la desintegración del Challenger, tras 73 segundos de haber iniciado su viaje permanece en la mente de todos los que, en directo pudimos contemplar tan fatídico suceso.  Las juntas fallaron debido principalmente a la sobrecompresión repetida durante el montaje y que las bajas temperaturas agravaron aún más. Esta anomalía fue advertida por los ingenieros de Morton Thiokol, los fabricantes de las partes del impulsor, se advirtió a la NASA, pero por presión de la misma NASA los ingenieros de Morton Thiokol cedieron y autorizaron el despegue.

El Discovery asciende por el cielo al inicio de la STS-31, mientras, por primera vez desde 1986, el segundo transbordador, el Columbia, espera su turno para ser lanzado. Cuando se lanzó el Hubble al espacio la Humanidad emprendió el camino hacia el verdadero conocimiento del Universo lejano.

                                            Ya situado en orbita, el Hubble durante su despliegue.

Ya situado en su preciso lugar, pudo realizar el trabajo para el que fue construido y, su rentabilidad -a pesar de las protestas de muchos- no tiene dudas.

El lanzamiento del Telescopio más rentable hasta el momento que nos ha podido llevar en un viaje hasta el espacio profundo y enseñarnos galaxias que vivieron hace doce mil millones de años, es decir, muy cercanas en el tiempo, al nacimiento del Universo mismo. Con el Hubble, hemos captado imágenes de impable precio al poder localizar y ver objetos antes misteriores como púlsares, estrellas de neutrones y enanas blancas, Agujeros negros y Quasares situados en el centro de galaxias activas. No digamos de rica diversidad de la familia de Nebulosas y de algunas explosiones supernocas.

Todo eso formará parte de nuestro vagaje intelectual cuando un día lejano en el futuro, tengamos esas naves idóneas para poder hacer (ahora sí) esos viajes a otros mundos que ahora tanto añoramos y que, de ninguna manera estamos capacitados a realizar por falta de medios tecnologícos y humanos que no deben ser sacrificados, a cualquier precio: No a los viajes de Ida sin vuelta.

                                El astrónomo suizo Michel Mayor. / Uly Martín (EL PAÍS)

La existencia de mundos fuera del sistema solar era una fantasía de muchos y una posibilidad (con algún indicio astronómico) para los científicos. Desde 1995, esa idea, los planetas extrasolares, es una realidad. Fueron el astrónomo suizo Michel Mayor y su entonces joven colaborador Didier Queloz los descubridores del primer cuerpo de este tipo, 51 Pegasi, en órbita de otra estrella, y se abrió así un nuevo campo de investigación muy fecundo: más de 750 planetas ya identificados y el conocimiento sobre cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios en el universo. Mayor y Queloz han recibido este año el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas de la Fundación BBVA.

Mayor, a sus 70 años, profesor —ahora emérito— de la Universidad de Berna, sigue investigando en primera fila sobre los planetas extrasolares, a los que llegó desde su formación como astrofísico teórico y sus investigaciones sobre los brazos de las galaxias espirales. Lo definitivo, dice, fue la puesta a punto de un método de detección indirecta de esos planetas mediante la observación sutil de los movimientos que inducen gravitatoriamente en los astros que orbitan.

                      Cuando es preguntado sobre vida y otros mundos, el profesor nos dice:

“El hombre fue a la Luna y tardó unos tres días. Siendo muy optimistas, el planeta extrasolar habitable más próximo estaría a unos 30 años luz, es decir, 1.000 millones de veces más lejos que la Luna, así que se tardaría muchísimo. Cabe pensar en nuevas tecnologías para viajar más rápido, pero el coste energético sería descomunal, algo completamente loco, y viajar a una velocidad cercana a la de la luz… En realidad es un problema de leyes físicas, no de tecnología. Así que visitar esos mundos es impensable porque están muy lejos. Para aprender algo de ellos nos queda observarlos con telescopios.”

 

 

Acabábamos de descubrir (como aquel que dice) que el Universo no terminaba en los límites de la Vía Láctea, sino que se había ampliado hasta el “infinito”, con galaxias y objetos cada vez más extraños. Sólo en el horizonte del Hubble se contabilizan 500 millones de galaxias. Y los descubrimientos continúan: desde el centro galáctico se observa un chorro de materia que se eleva más de 3.000 a.l. perpendicular al plano galáctico; se observan objetos como Alfa Cygni, que emite una energía radial equivalente a diez millones de veces la emitida por una galaxia como Andrómeda; se estudian los cuásares, que a veces parecen mas cercanos de lo que sugieren las mediciones del efecto Doppler; se habla de efectos de perspectiva que podrían falsear las conclusiones… Y nos asalta una batería de hipótesis, observaciones, nuevas hipótesis, nuevas observaciones y,  nuevas dudas…

Todavía no se ha hallado una respuesta cierta y global. Un número cada vez mayor de investigadores está buscándola en miles de direcciones. De esta forma se elaboran nuevos modelos de estrellas, galaxias y objetos celestes que quizá sólo la fantasía matemática de los investigadores podían concretar: nacen los agujeros negros, estrellas de Quarks,  los universos de espuma, las cadenas…

Todos esos conocimientos que poco a poco vamos atesorando, serán la base del conocimiento que nos posibilitará en el futuro, llegar más lejos y m,ás rápido a lugares que ahora nos resultan sólo un sueño, toda vez que, poco más de medio siglo de experiencias en viajes espaciales, viene a ser como nada, simplemente son los conocimientos básicos para mayore sempresasque aún quedan muy lejos de nuestro alcance.

Viajar hoy al mismo planeta Marte, queda fuera de nuestro alcance y enviamos sondas y naves que nos cuentan lo que allí pasa preparando el viaje. Un viaje largamente solado por mchos que, cuando han solicitado voluntarios se presentaron a miles. Sin embargo, por el momento, el viaje sería de irás y no volverás, lo cual, al no ser de recibo, impide que se realice ni ahora ni dentro de 5 o 10 años. Son muchas las medidas de segiridad y de tecnologías nuevas que habrá que tener para poder, al fín, visitar y estacionarnos en Marte.

File:Cassini Saturn Orbit Insertion.jpg

Un Proyecto que ha pasado todas las pruebas y, comparándo el coste con su rentabilidad… ¡Los beneficios son infinitamente superiores al esfuerzo realizado! Y, con la gran cantidad de conocimiento que nos ha podido sumistrar de Saturno, Titan y otras lunas y de la región en general, nos ha facilitado el saber de lo que en estos lugares se gesta y como se comportan los planetas gaseosos y los pequeños planetas que, como Titán, podrían ser una fuente de sopresas en un futuro no muy lejano.

                                                         Posiblemente, así veríamos Saturno desde Titán

Repetir aquí escenas y lugares de lo ya conseguido, por lo muy visto y manoseado en lugares como este, prefiero dejarlo de lado y, pasar de manera directa a ese futuro que presentimos y que, desde luego, será la consecuencia de todos estos “pilares” que posibilitan la construcción de ese primer “edificio del viaje espacial” que literalmente se pueda ganar ese nombre al ser un vuelo tripulado por seres de nuestra especie.

Bastidor inmovil de John Glenn en órbita desde la cámara interior de Friendship 7

Lanzamiento de la histórica misión Mercury 6 en la que John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra. Dentro de unas décadas, estas imágenes nos parecerán tan viejas que nos recordaran aquella legendaria conquista del Oeste con sus carretas. Las futuras modernas naves espaciales no tendrán nada que ver con estos antiguos cohetes de los primeros pasos por el espacio cercano.

Ahora, tratemos de imaginar que a princpios del próximo siglo, podemos construir una nave espacial-ciudad que pudiera estar preparada para alojar a familiar enteras, con sus escuelas y fábricas, sus centros de energías, sus hospitales y todo lo necesario para que, como aquí en la Tierra, tengan, durante el viaje todas las necesidades cubiertas. Además, para esas fechas, ya no son problema ni la gravedad artificial ni tampoco el repeler, mediante campos magnéticos alreddor de la Nave, a todas esas partículas nosivas provenientes del Sol y de otras estrellas.

Nave espacial y ciudad futurista

Habremos entrado en otra era y se podrán leer cosas como…

“Ahora sí, parece que todo está bien controlado para poder realizar el sueño largamente retenido de viajar a otros mundos de fuera de nuestro propio Sistema Solar y, hecha una selección lógica, se ha elegido a epsilón Eridani es una estrella de la constelación de Eridanus. Está situada a unos 10,5 años-luz de la Tierra, siendo una de las más próximas al Sistema solar y,  la tercera más próxima visible a simple vista. Es una estrella de la secuencia principal, de Tipo Espectral K2,  muy parecida al Sol, con una masa de 0,83 masas solares, un radio de 0,895 radios solares y una luminosidad estelar de 0,28 veces la solar. Su espectro óptico  es muy variable, con muchas líneas espectrales de emisión.  Tiene un campo magnético muy fuerte que gira aproximadamente cada 11 días. Su período de rotación es de 12 días. La razón para todo ello es su juventud: tiene sólo 600 millones de años cuando nuestro Sol tiene 4600 millones. Un lugar interesante para el estudio y, por los alrededores, pueden haber planetas habitables.”

 

 

Nave espacial y ciudad futurista

Lo cierto es que la expedición con todos los honores y en presencia de Autoridades y Público en General, partío para aquella aventura -algo incierta- el 4 de Julio de 2.050 cargado de toda la ilusión de un proyecto magno puede transmitir a cada uno de los enamorados respondsables del proyecvto al que entregaron su vida misma y la vida de sus familia. Que estimaban garantizadas dado que, también habían buscado el remedio para soportar esas velocidades relativistas sin que el cuerpo humano, padeciría rémoras dejadas por esos cambios de inusitadas velocidades.

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Así que la Nave salió y, desde luego, nuestras disciplinas científicas no se quedaron paradas; La Física, la Biofísica y Astrofícia, la misma Astronomía, la Biología molecular y las Matemáticas, así como todas las teorías en marcha que van más alla de las cuerdas una vez conquistada la energía de Planck que pudo facilitar ese viaje a Epsilon Eridani, ahora las fluctuaciones de vacío no tienen secreto y se descubrió por fin, que “materia oscura” como el “eter” no existía y que un apéndice de la gravedad, era el causante de todo lo que podíamos observar y que no entraba en la normalidad de lo que sabíamos. Una constante cosmológica algo dirente a la de Einstein estaba allí y hacía que el espacio se expandiera.

Nos creíamos los dueños del átomo y también de las galaxias y, como si de dioses se tratara, “jugábamos con lo grande y con lo pequeño para tratar de entrar en sus entrañas, conocer sus contenidos y saber, de una vez por toda, esos secretos de la materia que nos resistieron durante años. Ahora, era posible el viaje, a más de 10 años- luz de la Tierra.

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Una cosa que, aunque podía ser previsible, no había sido prevista: Veámos, la Nave ciudad construida tal efecto, viajaria a 300.000 kilómetros por hora, máxima velocidad conseguida hasta esa fecha, y, recorrer más de 10 años-luz a esa distancia implicaría un tiempo considerable de unos 9 460 730 472 580,8 km por año viajando a 299.792,458 Km/s. Lo que nos distanciaria de la velocidad de la luz a una distancia abismal, es decir, sólo podríamos viajar a la décima parte de la velocidad de la luz.

A pesar de todo eso y creyendonos en posesión del dominio de los átomos y las galaxias, el viaje partió hacia su futuro en Epsilon Eridani y todos, sin ecxcepción, estaban tan contentos como ilusionados al partir sin tener en cuenta que, en tan largo viaje muchas cosas podrían pasar. A pesar de que la tripulación sería crionizada por turnos, seguramente no llegarían todos los que salieran de la Tierra hacia aquella otra “Tierra” prometida.

Sólo habían pasado 25 años desde la partida de la Nave y, en la Tierra, sucedieron cosas que, aunque podían haber sido previstas, estas cosas surgen cuando tienen que surgir , de manera inesperada, cuando algún físico descubre la manera de poder obtener de la Naturaleza, aquello que ésta le ofrece y que antes, nadie había podido observar ni comprender que allí estaba a disposición de todos, aquella maravilla que, sin tene que doblegar la velocidad de la luz -cosa que es imposible-, sí, podía, sin embargo, burlarla para poder llegar a lugares que, de la otra manera, necesitarían años, milenios y millones de años para poder conseguirlo viajando a la relativimente lenta, velocidad de la luz si la ponemos en el contexto del Universo de cuyas distancias ya sabemos algo.

Así que, una vez perfeccionado, en unos pocos años el viaje a través del Hiperespacio, resultó que se enviaron naves y demás elementos para poder instalarse en el planeta objeto del destino de los Viajeros que, cuando llegaron muchos, muchos, muchísimos años más tarde, se pudieron encontrar con el trabajo terminado y aterrizaron en las afueras de la más hermosa ciudad futurista que podían haber imaginado.

Cada logro tiene su tiempo y, si queremos hacer las cosas antes de tiempo… ¡Las consecuencias no son buenas! Los del LHC, deberían tener esa premisa muy encuenta, no sería bueno tontear con un “juguete” tan peligroso, sobre todo, sin sabar de antemano qué resultados podríamos obtener de nuestros jueguecitos.

Con todo esto quiero significar que, a veces, no conviene correr tanto, hay que dar tiempo al tiepo al tiempo. Las cosas no llegan por que sí, sino que vienen a nuestras mentes, a nuestra comprendión, cuando estas están preparadas para utilizar dicho conocimiento. El precipitarnos nos puede llevar a situaciuones que como la que aquí constamos, podían haber sido evitadas en vidas, en trabajo y esfuerzo y en mucho tiempo perdido. Mejor esperar los momentos idóneos para cada codsa que, por otra parte, no nos resultará fácil.

emilio silvera