domingo, 22 de julio del 2018 Fecha
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¡Es tan grande el Universo! ¿Cómo podríamos estar solos?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Otras clases de vida    ~    Comentarios Comments (0)

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La emoción del científico no es exagerada. Las ondas gravitacionales fueron predichas por Albert Einstein en su afamada Teoría General de la Relatividad, publicada en 1916. Justo cien años más tarde se confirma su existencia, abriendo todo un nuevo horizonte para la astronomía moderna, que a partir de ahora podrá “escuchar” señales del Universo que hasta ahora jamás habíamos podido captar (o al menos, eso es lo que nos cuentan).

agujeros negros binarios ¿La oirémos algún día?

 Planeta Tierra

Pensar que estamos solos en el Universo “infinito”, es demasiado pretencioso y no creo que seámos “la especie elegida” ni nada parecido. En cientos de miles de mundos como el nuestro y parecidos, estarán presentes las más diversas criaturas que, en algunos casos tendrán entendimiento y en otros, como pasa en la Tierra, simplemente serán seres vivos vegetativos sin ninguna clase de conciencia, o, con una conciencia limitada.

Sabemos que las primeras especies de formas primarias de vida que habitaron la Tierra desde sus albores, hace ahora de ello 3.800 millones de años, muchas fueron evolucionando hacia otras formas más complejas, otras permanecen hoy día de la misma forma original, y, muchísimas de ellas nacieron y murieron por no saber adaptarse. De hecho, de los millones de especies que vivieron sobre la Tierra, sólo el 1% sobrevive actualmente y, son algunos millones de especies no todas conocidas.

  Poco esfuerzo mental tendriamos que hacer para vernos en ellos reflejados, y, si no estoy equivocado, esta misma escena (o muy parecida) se estará produciendo, ahora mismo, en muchos cientos de planetas alejados de nosotros por miles de años luz de distancia.

Una característica sorprendente de nuestro retrato reconstruido del antepasado primitivo es su carácter moderno. Si este organismo lo encontráramos hoy, seguramente no delataría su inmensa antigüedad, excepto por sus secuencias de DNA. Tuvo que estar precedido, necesariamente, por formas más rudimentarias, estadios intermedios en la génesis de sistemas estructurales, metabólicos, energéticos y genéticos complejos que son compartidos por todos los seres vivos de hoy en día. Por desgracia, tales formas no han dejado descendientes igualmente primitivos que permitan su caracterización. carencia complica mucho el problema del origen de la vida.

La Tierra nació por aglomeración de materiales y sólo era una gran bola ignea que, poco a poco se fue enfriando. El contenido de elementos, los gases y todo el proceso que siguió, crearon la atmósfera y lluvias torrenciales pudieron formar los mares y océanos. Unos 750 millones de años más tarde, aparecieron las primeras formas de vida unicelulares.

La Tierra nació hace unos 4.550 millones de años. Se condensó, junto con los otros planetas del sistema solar, en un disco de gas y polvo que giraba alrededor de una joven estrella que iba a convertirse en nuestro Sol. Fenómenos de violencia extrema,  incompatible con el mantenimiento de ningún  de vida, rodearon este nacimiento.

Durante al menos quinientos millones de años, cometas y asteroides sacudieron la Tierra en formación, con lo que la hicieron incapaz de albergar vida durante todo este tiempo. Algunos impactos pudieron haber sido incluso suficientemente violentos como para producir la pérdida de toda agua terrestre por vaporización, después de lo cual los océanos se habrían vuelto a llenar con agua aportada por cometas. Según esta versión de  los acontecimientos, los océanos actuales de remontarían a la última oleada de bombardeo cometario intenso, que los expertos creen que tuvo lugar hace unos cuatro mil millones de años. Existen señales de que había vida en la Tierra poco después de que dichos cataclismos llegaran a su fin.

               Cualquier planeta situado en la zona habitable… Puede albergar alguna forma de vida

El tiempo inexorable no deja de transcurrir, el Universo dinámico hace que todo lo que contiene, sobre todo la materia, evolucione desde formas simples a complejas y, en algunos lugares que han logrado tener las  para ello, puede estar presente la vida. Nosotros, seres evolucionados a partir de la matería inerte creada en las estrellas, hemos logrado saber algunas cosas y no dejamos de hacernos preguntas como aquella de: ¿Habrá otros mundos? ¿Estarán, como la Tierra, llenos de vida? Bueno, lo de los mundos sí hemos sido capaces de saberlo y estarán muy cerca del millar los mundos que hemos descubierto. Sin embargo, la vida, sólo la hemos podido encontrar aquí en nuestra casa, en la Tierra.

Artist's impression of Curiosity (Image: NASA)

          Curiosity marks two years on Mars

No dejamos de mandar ingenios espaciales a mundos cercanos, como Marte, para tratar de saber. Nos embarga una ilusión, una esperanza, y…, al mismo tiempo, un temor: ¿Estaremos sólos? Y, si no lo estamos, ¿cómo serán esos otros mundos y que criaturas lo habitan? ¿Si alguna vez llegamos allí, seremos tan destructivos como lo hemos sido aquí en la Tierra? ¿Le querremos quitar lo que ellos tienen? ¡Esperémos que no! Y, sobre todo, en ese primer , ¿Sabremos comportarnos y respetar sus derechos?

Imagen de la película Avatar.  (Ver ficha)

Cuando pude ver la película Avatar, quedé fascinado por el mundo que allí quedaba escenificado y las criaturas que lo poblaban, y, sobre todo, era sobrecogedor el alto grado espiritual que tenían de la Naturaleza con la que se sentían en comunidad, formaban una simbiosis perfecta que nosotros, los humanos, nunca podremos alcanzar con el planeta Tierra. Cuando miramos la Naturaleza nos llaman la atención las cascadas y los bellos paisaje pero… ¡No pensamos más allá! No caemos en la cuenta de que también, nosotros, formamos parte de todo eso. ¡Que botarates podemos llegar a ser!

Hemos sabido recrear historias de esos mundos presentidos y de sus habitantes. En ellas, han quedado reflejados los instintos humanos, tantos los buenos como los malos y, mientras que unos querían preservar aquella Naturaleza, otros, sin embargo, querían destruirla  apoderarse de sus preciados tesoros. ¡La condición Humana! ¿Estamos acaso destinados al desacuerdo que nos lleve a la destrucción, o, por el contrario, es precisamente esa condición la que nos llevará lejos?

Investigando las selvas de Pandora

                       Pandora presenta paisajes de gran belleza y diversidad

       La belleza que se describe en el mundo llamado “Pandora” también está aquí pero, ¡no sabemos cuidarla!

Fascinantes criaturas de exóticas bellezas nos podrían estar esperando, en un futuro lejano, en esos mundos soñados que tantas veces hemos podido imaginar. Es difícil saber qué comportamiento tendremos con ellos si eso llega a sucecder, sin embargo, el ejemplo que nos deja la película a la que pertene la imagen de arriba, no es muy alentador ni dice mucho en  de nuestra especie que, irrumpimos por la fuerza en un planeta extraño y, violando todas las reglas, pasamos por encima de los derechos de otros para conseguir nuestros objetivos. ¿La Civilización que ocupa el planeta? ¿Qué importa? Si hay que destruirla, ¡adelante!

Vida em Pandora by pauloomarcio

La fuerza bruta que siempre acompañó a la falta de inteligencia, es la única salida para seres  de cuya racionalidad podríamos dudar,  sin el menor temor a equivocarnos. Destruir nunca será el camino más conveniente. Creo que sería aconsejable guiarse por ese principio de la física, la causalidad. Si respetamos seremos respetados. Sobre todo, no podemos llegar a nuevos lugares pretendiendo imponer nuestras costumbres y nuestras reglas. En esos otros lugares donde posiblemente  existan seres que tienen su propia  de vivir, se impone, sobre todo, que supeditemos nuestro comportamiento a su propias reglas a su propio mundo. Los extraños allí seremos nosotros. Ellos,  los seres de la historia, a diferencia de nuestra Civilización Terrestre, sí han sabido convivir con su entorno, han creado una especie de simbiosis que une a todos los seres de aquel fascinante mundo, sean seres racionales o plantas, hasta el punto de poder comunicarse entre ellos en un alto grado de compenetración que va mucho más allá de lo físico.

En esos otros Mundos pueden estar presentes seres maravillosos que han optado por otras maneras de vivir, más cercana y conectados con la Naturaleza a la que respetan y comprenden al ser conscientes de que ellos mismos, forman  de ella que es algo que, los humanos no han acabado de comprender y, se comportan como si la Tierra fuera un simple instrumento a su servicio, sin ser conscientes que tal comportamiento, los puede llevar a la extinción de la especie.

Las montañas, los árboles, los ríos y el viento, todo bañado por la luz y el calor de esa estrella que nos alumbra, forman un todo que mantiene el equilibrio que hace posible la vida. Si alguno de esos parámetros se viera alterado seriamente… ¡Mal nos iría! Y, sin embargo, algunos se empeñan en no ver lo evidente.

Imagen de la película Avatar.  (Ver ficha)

Si algún día conseguimos llegar a otros mundos y en ellos encontramos a criaturas vivas más o mneos evolucionadas, lo conveniente sería respetarlos y, dentro de lo posible, aprender de ellos procurando alterar lo menos posible lo que allí nos encontremos y, si tienen algo que nosotros necesitamos, hacer un intercambio justo olvidándonos de la fuerza bruta que conlleva la destrucción irreparable.

La historia que nos cuentan en esa maravillosa película, , desde el principio nos pone a favor de los habitantes de aquel Mundo agredido y de sus habitantes, hasta tal punto es así que muchos de los terrestres que visitan aquél planeta, no dudan, en dar sus propias vidas por preservar aquel entorno, para nosotros de fantasía y que para aquellos seres tan especiales que han sido capaces de convivir con su mundo y “hablar” con él, demostrando de alguna manera que, son mucho mñás civilizados que nosotros. Cuando ví aquella película… ¡Qué envidia me dieron!

Foto: DisneyParks.com

Utilizar lo que la Naturaleza les ofrecía sin dañar, no coger más de lo estrictamente necesario para vivir, respetando las otras formas de vida del planeta y dejando que el ritmo de la Naturalerza sea el que desarrolle las cosas, sin agredir el entorno y dejando que cada cosa ocupe su lugar sin tratar de violentar, de alguna manera, su desarrollo natural.

Si el caso llega, tendremos que aprender a mirar más allá de la superficie, a entender los mensajes que nos envían la mirada de esos nuevos y exóticos seres y, sobre todo, tratar de comprender su mundo, sus maneras para poder respetarlas y hacernos acreedores, nosotros también, a su respeto.

             ¡Quién pudiera ser uno de los afortunados que, en el futuro, visitarán algunos de esos Mundos!

Nos quedan muchos muros por derribar, muchas puertas que abrir para las que aún no poseemos las llaven, y, sobre todo, para que cuando eso llegue y sea una realidad (esperemos que así sea), lo más importante: ¡Que hayamos podido evolucionar hasta ese deseado estadio de sabiduría que ahora no tenemos! De todas las maneras, no me gustaría que ese primer encuentro se produjera aquí en la Tierra. Es preferible que los visitantes seamos nosotros y, como antes digo, espero que para entonces, la Humanidad sea otra.

Claro que, también podríamos toparnos con civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra y, en ese caso… ¡La desventaja sería nuestra! Siempre hemos oído decir que no debemos hacer a otros lo que no queremos que nos hagan a nosotros y, si respetamos esa máxima… ¡Todo podrá ir mejor! El presente es el que tenemos y no sabemos lo que nos depara el futuro pero, una cosa es bien cierta: ¡No dejamos de avanzar! Cada día que pasa damos un paso hacia ese futuro que presentimos y estamos más cerca de saber… ¡Si realmente, como pensamos, estamos muy bien acompañados en este inmenso Universo nuestro! Y, digo en éste universo nuestro porque, en realidad, pienso que tampoco es, el único Universo.

Pronto podremos ver las otras versiones de Avatar que nos contarán nuevas aventuras de esos fantásticos personajes y su mundo de ensueño.

emilio silvera

¿Otras clases de Vida?

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ABC -Ciencia

El moho mucilainoso es uno de los organismos más sencillos que tiene la capacidad de aprender.

 

El moho de los fangos es un organismo extraño, amorfo, compuesto de una célula gigante. Ahora, científicos españoles han descubierto que puede «fusionarse» con un compañero para transmitirle sus conocimientos y luego volverse a separar

Un moho de los fangos, Physarum polycephalum

 

 

Un moho de los fangos, Physarum polycephalum – Wikipedia

 

No es un animal, ni una planta, ni un hongo. Elmoho de los fangos (Physarum polycephalum) es un organismo extraño, amorfo, compuesto de una célula gigante. Aunque no tiene cerebro, puede aprender de la experiencia, como han demostrado los biólogos del Centro de Investigación en Cognición Animal (CNRS, Université Toulouse III – Paul Sabatier).

Ahora, el mismo equipo de científicos ha ido un paso más allá, demostrando que un molde de este limo puede transmitir lo que ha aprendido a un molde de limo compañero cuando los dos se combinan. Estos nuevos hallazgos se publican en la edición del 21 de diciembre de 2016 de las Actas de la Royal Society B.

Imagínese que pufiera fusionarse temporalmente con alguien, adquirir el conocimiento de esa persona y luego separarse para convertirse en su yo separado de nuevo. Con los moldes de limo, esto realmente sucede. El moho del fango -Physarum polycephalum para los científicos- es un organismo unicelular cuyo hábitat natural es la basura forestal. Pero también se puede cultivar en una placa de laboratorio.

Audrey Dussutour y David Vogel ya habían adiestrado moldes de limo para mover sustancias repelentes pero inofensivas (por ejemplo, café, quinina o sal) para alcanzar sus alimentos. Ahora revelan que un moho de limo que ha aprendido a ignorar la sal puede transmitir este comportamiento adquirido a otro simplemente fusionándose con él.

Habituados e ingenuos

 

 

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Para lograr esto, los investigadores enseñaron a más de 2.000 mohos de limo que la sal no representaba ninguna amenaza. Para alcanzar su alimento, estos moldes de moho tuvieron que cruzar un puente cubierto con sal. Esta experiencia les hizo ‘habituados’. Mientras tanto, otros 2.000 moldes de moho tuvieron que cruzar un puente desnudo de cualquier sustancia, y se les clasificó como ‘ingenuos’.

Después de este período de entrenamiento, los científicos agruparon los moldes de lodo en pares habituados, ingenuos y mixtos. Los moldes pareados de moho del fango se fundieron juntos donde entraron en contacto. Los nuevos moldes de limo fundido tuvieron entonces que cruzar puentes cubiertos de sal. Para sorpresa de los investigadores, los moldes de moho mezclado se movieron tan rápido como los pares habituados, y mucho más rápido que los ingenuos, lo que sugiere que el conocimiento de la naturaleza inofensiva de la sal había sido compartido. Esto es válido para moldes de limo formados a partir de 3 ó 4 individuos. No importa cuántos se fusionaran: sólo un moho del fango habituado era necesario para transferir la información.

Prueba de aprendizaje

 

 

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Para comprobar que la transferencia había efectivamente tenido lugar, los científicos separaron los moldes del limo 1 hora y 3 horas después de la fusión y repitieron el experimento del puente. Sólo los moldes de limo ingenuos que habían sido fusionados con moldes de limo habituados durante 3 horas ignoraron la sal. Todos los demás fueron repelidos por ella. Esto era prueba de aprendizaje. Al ver los moldes de limo a través de un microscopio, los científicos observaron que, después de 3 horas, se formó una vena en el punto de fusión. Esta vena es indudablemente el canal a través del cual se comparte la información.

Los siguientes desafíos que enfrentan los investigadores son dilucidar la forma que toma esta información y probar si más de un comportamiento puede ser transmitido simultáneamente.

Reportaje de Prensa

La paradoja de Fermi

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¿Por qué si hay tantos planetas susceptibles de albergar vida inteligente, ninguna civilización extraterrestre se ha puesto en contacto con nosotros?

Si tenemos algún vecino extraterrestre, ¿por qué aún no han contactado con nosotros?
                             Si tenemos algún vecino extraterrestre, ¿por qué aún no han contactado con nosotros?

La conclusión a la que llegó el astrónomo Frank Drake a partir de su propia ecuación -una decena de civilizaciones capaces de comunicarse con nosotros en la Vía Láctea-, hoy, medio siglo después y a la vista de los últimos descubrimientos astronómicos, nos parece excesivamente prudente, y muchos creen que esas civilizaciones galácticas podrían contarse por cientos o miles.

Resultado de imagen de planetas extrasolares o exoplanetas

A pesar de lo difícil que resulta detectar planetas extrasolares, ya se conocen más de tres mil, y algunos astrónomos consideran probable que la mayoría de las estrellas tengan planetas orbitando a su alrededor, lo que significaría que los “ecomundos” (planetas idóneos para albergar vida) se podrían contar por cientos de millones.

Resultado de imagen de Vida extraterrestre en muchos mundos

 

 

Y ahí es donde surge con renovada fuerza la conocida como “paradoja de Fermi”, pues el gran físico italiano, inspirador de la ecuación de Drake, se preguntó a mediados del siglo pasado por qué ninguno de esos supuestos vecinos galácticos se había puesto en contacto con nosotros ni había dejado ninguna huella perceptible de su presencia en el cosmos.

Resultado de imagen de Planetas extrasolares

Una de las posibles explicaciones de esta paradoja es la denominada“hipótesis de la Tierra especial”, según la cual, aunque hubiera muchos planetas similares al nuestro, se requieren tal cantidad de condiciones para que se desarrolle la vida inteligente, que el proceso podría haberse dado en muy pocos planetas, tal vez solo en la Tierra. Pero esta hipótesis parte del supuesto de que la vida inteligente solo puede desarrollarse mediante un proceso análogo al que se ha dado en nuestro planeta, y no tiene por qué ser necesariamente así.

Invito a nuestras/os sagaces lectoras/es a reflexionar sobre la paradoja de Fermi y sus implicaciones. O a seguir reflexionando, mejor dicho, pues ya han empezado hacerlo en los numerosos y muy interesantes comentarios de la semana pasada.

Visitando a nuestros vecinos

 

 

 

Imagen relacionada

 

 

Supongamos que en nuestro entorno galáctico más próximo hay tres planetas habitados por seres inteligentes, a “solo” 10, 20 y 30 años luz de distancia de la Tierra respectivamente. ¿Cuál es la distancia mínima a la que pueden estar dos de esos exoplanetas entre sí? ¿Y la máxima?

Queremos visitar esos tres mundos, uno tras otro, en un solo viaje. ¿Cuál es la disposición espacial que haría que ese viaje fuera mínimo en cuanto a la distancia recorrida por nuestra astronave? ¿Y la disposición que daría lugar al recorrido más largo?

Carlo Frabetti es escritor y matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Ha publicado más de 50 obras de divulgación científica para adultos, niños y jóvenes, entre ellos Maldita físicaMalditas matemáticas o El gran juego. Fue guionista de La bola de cristal.