domingo, 28 de mayo del 2017 Fecha
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La Soledad del Sistema Solar

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Es una lástima que nuestro Sistema Solar esté alejado de otros sistemas similares por años luz que, nuestras técnicas actuales, no pueden alcanzar, y, seguramente, algunos de los planetas que están a menos de 20 años luz de distancia de nosotros, podría ser habitable.

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Es cierto que en algunas de las lunas de Júpiter y de Saturno podría haber alguna clase de vida, y, probablemente en Marte también. Sin embargo, no son lugares ideales para que podamos instalarnos tan ricamente como en la Tierra.

berkeley

Lo cierto es que, las probabilidades de la existencia de planetas habitables, sólo en nuestra Galaxia, la Vía Láctea, pueden pasar de los 40.000 millones (sí, has oído bien). Con esa inmensa cantidad de planetass iguales o parecidos a la Tierra… ¿Qué problema nos queda por solventar?

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El problema que nos queda por solucionar es peliagudo: ¿Cómo vencer a la velocidad de la luz, no siendo más rápido que ella -algo imposible en nuestro Universo- sino que, tendremos que buscar la manera de burlarla? Precisamente por eso se habla de Agujeros de Gusano y otros ingenios que, abriendo huecos en el propio espacio-tiempo, nos lleve hasta galaxias lejanas en menos tiempo del que necesitaríamos en viajes convencionales.

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Los precursores de la Ciencia Ficción, no pocas veces, nos abrieron e indicaron el camino a seguir para conseguir “imposibles” que sólo en la imaginación podían existir, y, sin embargo, muchos de ellos se hicieron realidad a medida que el Tiempo avanzaba y nuestras Mentes evolucionaban. Motores de curvatura y fuentes de energías ahora impensables, nos sacarán del callejón sin salida en el que nos encontramos.

Ahora pensar en viajar con pasajeros a Marte o a cualquiera de la lunas de Júpiter o Saturno… ¡Es sólo un sueño! Nuestros modelos de navegación espacial son inadecuados para asegurar la vida de los pasajeros, y, se necesitarían muchos adelantos de los que ahora carecemos para llevar a cabo misiones de ese calibre.

La radiación del espacio y la carencia de trajes seguros y navez que impidan la entrada de partículas nosivas en su interior, la gravedad artificial que simule la terrestre, los sistemas de generar alimentos, espacios suficientes para instalar clínicas, bibliotecas y colegios… En viajes Espaciales de ciertaq importancia, muchas cosas serían necesarias, no sólo para salvar la vida, sino también, para realizar un viaje largo disponiendo de todo aquello que podamos necesitar.

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El día del mañana, hará posible lo que hoy no lo es, y, esas realidades futuras nos llevarán lejos, muy lejos entre las estrellas de donde venimos y a las que tenemos que volver. Ya sabéis, somos polvo de estrellas, sin ellas, no estaríamos aquí.

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Si esta fuese la Vía Láctea, nosotros (el Sistema Solar), estaría situado en la periferia, en la parte interior del Brazo de Orión, a 27.000 años-luz del núcleo galáctico, y, sabiendo que la galaxia tiene 100.000 años luz de diámetro, podemos decir que estamos bastante alejados del Agujero Nefgro Gigante que mora allí en el centro mismo de la Galaxia. La suerte nos hizo venir a caer en una región relativamente tranquila dentro de la Vía Láctea, en otros lugares, las explosiones Supernovas, los Agujeros Negros, las explosiones Gamma y otros sucesos de inmensas energías nos darían muchos problemas.

                               Mover la barra espaciadora para contemplar la belleza de este mundoi

Claro que, la fascinación de otros mundos no deja de gritar a nuestras mentes… ¡Estamos aquí, os esperamos! Desde hace mucho tiempo soñamos que, visitaremos otros planetas yn haremos amistad con sus habitantes de los que, si las cosas salen bien, aprenderemos mucho y, por nuestra parete, también tendremos mucho que dar. El día que tal acontecimiento se produzca, será la noticia más importante jamás publicada, todos los medios hablarán de ello durante meses y, no digamos, si se puede presentar en TV a un personaje de otro mundo.

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Por lo general, todos tenemos unas imágenes más o menos preconsevidas de seres de otros mundos y, cada cual, en su propia mente, escenifica a esos posibles “vecinos lejanos” con los que, alguna vez, nos podríamos encontrar, y, no siempre, se les atribuyen buenas intencionesd. Lo cierto es que, como pasa aquí mismo. Ahí fuera, habrá de todo.

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Estos seres por ejemplo, son de otro planeta en el que impera distinta gravedad que en la Tierra, y, de ahí su conformación. Aquel planeta tendrá otras condiciones que hacen de los seres que lo habitan personajes muy diferentes a nosotros pero, en el fondo de todo… ¡Ellos y nosotros están/estamos hechos de lo mismo! Es decir, son vidas basadas en el Carbono.

Todos los seres de la Tierra, no importa a qué especie pueda pertenecer, tienen en el Carbono su base de vida, y, como el Universo es igual en todas sus regiones en las que imperan las mismas leyes fundamentales y las mismas constantes universales… ¡Todo lo demás que de todo eso pueda surgir, será lo mismo que aquí!

¿Vida en otros mundos? Sería un milagro que no las hubiera.

emilio silvera

Vida en Encelado

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Una sonda de la NASA confirma que puede haber vida en Encélado

La misión ‘Cassini’ encuentra compuestos químicos esenciales para sustentar microbios en la luna de Saturno

Reporje de prensa
Imagen de Encélado tomada por la sonda ‘Cassini’. Vídeo: ingredientes para la vida en Encélado, la luna de Saturno (producción de la NASA en inglés)
Sobrevuelo de Cassini muestra purgas de Encélado

En octubre de 2015 la sonda Cassini de la NASA hizo una maniobra para la que no había sido diseñada. La nave cambió su rumbo y se dirigió al polo sur de Encélado, la luna helada de Saturno. Desde hace unos años, este cuerpo que supera por poco los 500 kilómetros de diámetro y cuyo núcleo rocoso está sepultado bajo un sarcófago de hielo de unos 40 kilómetros de espesor es uno de los principales favoritos a albergar vida más allá de la Tierra.

El objetivo de Cassini era analizar la composición de las nubes de gas que emanan como géiseres en el polo sur de esta luna. Los responsables de la misión de la agencia espacial de EE UU programaron un vuelo a apenas 49 kilómetros de la superficie, el más cercano realizado nunca. La nave atravesó las nubes de Encélado a 19.000 kilómetros por hora y su pasada duró apenas fracciones de segundo. La esperanza era capturar algunas de las partículas de agua y otros compuestos que emanan de los géiseres a unos 400 metros por segundo.

 

Lo más plausible es que los gases se hayan originado por actividad hidrotermal

 

Los resultados del análisis, publicados hoy en la revista Science por el equipo científico de la misión, apuntan a que Encélado puede albergar formas de vida simples, similares a las que existen en las profundidades de los océanos de la Tierra. El espectrómetro de masas a bordo de la sonda muestra que los gases escupidos por los géiseres contienen moléculas de hidrógeno y dióxido de carbono. Estos dos compuestos suponen un 1,4% y un 0,8% del volumen total, respectivamente.

Lo más plausible es que los gases se hayan originado por actividad hidrotermal, consideran los científicos. En la Tierra, este tipo de procesos suceden en el fondo de océanos cuando el magma a altas temperaturas entra en contacto con las rocas y el agua. Las fumarolas hidrotermales albergan comunidades microbianas capaces de alimentarse de los compuestos químicos presentes en estos entornos. Una de las hipótesis sobre el origen de la vida en la Tierra es que surgiese al calor de estas chimeneas subacuáticas.

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Hay microbios que habitan estos entornos que usan hidrógeno molecular y dióxido de carbono para generar metano. “Algunos de los microorganismos más antiguos de la Tierra usan estos metabolismos basados en el dihidrógeno”, resaltan los autores del estudio, liderado por Hunter Waite, del Instituto de Investigación del Suroeste y líder del equipo científico del instrumento que ha analizado los gases de Encélado. Los científicos señalan que el mismo proceso podría estar sucediendo en el fondo del océano de Encélado, a unos 10 kilómetros de profundidad bajo el por ahora impenetrable sarcófago de hielo que lo recubre. En estudios anteriores la Cassini demostró que las emanaciones de Encélado también contienen agua, metano y compuestos orgánicos. La presencia de vida sería una de las explicaciones de la existencia de los dos elementos detectados por la Cassini en este último estudio, aunque también podrían deberse a otros procesos ajenos a la presencia de microbios, advierten los responsables del trabajo.

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Esta misión, la que mejor ha estudiado Saturno y su espectacular sistema de anillos helados y lunas, terminará en septiembre de este año. Está previsto que la sonda explore la zona interna de Saturno antes de suicidarse en la atmósfera del gigante gaseoso, una última maniobra concebida precisamente para no contaminar Encélado de cara a futuras misiones en busca de vida.

 

 

Buscando vida bajo el hielo

“Si son correctas, estas observaciones tienen implicaciones fundamentales para la posibilidad de que haya vida en Encélado”, señala Jeffrey Seewald, de la Institución Oceanográfica Woods Hole (EE UU), en un comentario al estudio publicado en Science. El mismo “desequilibrio químico que sostiene a la vida microbiana en las profundidades de los océanos de la Tierra existe también en el océano de Encélado”, resalta este experto. En su opinión, los responsables del estudio “presentan argumentos convincentes de que la fuente más probable de los elementos detectados son las reacciones entre roca y agua en el núcleo de silicato”, destaca. Sin embargo, aún quedan muchas preguntas por responder. Por ejemplo, aún no hay pruebas de que haya actividad magmática en Encélado y se desconocen los procesos geoquímicos que podrían producir chimeneas hidrotermales desde la que el agua a altas temperaturas sería primero canalizada a través del hielo y después escupida con violencia al exterior formando las características nubes que sí ha observado Cassini. Posiblemente esta luna de Saturno es junto a Europa, la luna de Júpiter, la mayor favorita a albergar vida en el Sistema Solar. Por ahora, son los dos únicos entornos conocidos donde se sabe que hay agua líquida en contacto con las rocas del fondo marino. La NASA va a enviar una misión a Europa en 2020 y existen diseños preliminares para hacer lo mismo en Encélado. Esta segunda sonda podría lanzarse en 2021. Su objetivo sería analizar en más detalle la composición de las emanaciones de los géiseres y demostrar si el origen del metano se debe a comunidades de microbios similares a las de la Tierra.

Repòrtaje periodístico sobre Marte

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Publica ABC-Ciencia

EXOMARS El lugar de Marte donde Europa buscará señales de vida

 

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha elegido las dos zonas candidatas para el aterrizaje del robot de la misión ExoMars en 2021

Robot de exploración ExoMars 2020 y plataforma rusa de superficie (al fondo)

  Robot de exploración ExoMars 2020 y plataforma rusa de superficie (al fondo) – ESA

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Aunque la misión ExoMars («Exobiology on Mars») será recordada sobre todo por el fracaso del aterrizaje del módulo de aterrizaje Schiaparelli, en octubre de 2016, la misión estrella para explorar Marte de la Agencia Espacial Europea (ESA) sigue adelante. Recientemente la agencia escogió los dos lugares del planeta rojo donde posiblemente posará el rover de exploración ExoMars 2020. Este robot perforará hasta dos metros del subsuelo y estudiará la habitabilidad del planeta (las probabilidades de que haya vida), haciendo un sofisticado análisis de moléculas orgánicas.

Map

La ESA ha escogido para el aterrizaje dos lugares que en el pasado fueron muy abundantes en agua: dos elipses de 120 por 19 kilómetros en la zona de Oxia Planum y Mawrth Vallis. Ambos son interesantes desde el punto de vista científico y además son lisos y carecen de elementos que puedan dificultar el aterrizaje, el despliegue y la salida del rover.

Ambos regiones serán estudiadas ahora con más detalle y en 2019 se escogerá el lugar definitivo de aterrizaje. El lanzamiento del rover está previsto para julio de 2020, y se espera que aterrice en Marte en 2021.

Junto al rover de exploración, la ESA desplegará una plataforma científica estacionaria rusa. Mientras tanto, el satélite «Trace Gas Orbiter», TGO, que lleva orbitando el planeta rojo desde octubre de 2016, funcionará como estación repetidora, y llevará a cabo su misión científica, en la que básicamente tratará de averiguar si el origen del gas metano de la atmósfera de Marte es biológico.

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En busca de huellas de vida

 

Por primera vez, el robot podrá extraer muestras del subsuelo marciano, situadas a hasta dos metros de distancia. Esto resulta clave, ya que la superficie marciana es un entorno hostil para los organismo vivos debido a la potente radiación solar y cósmica. Por eso, gracias a la exploración bajo tierra, el robot tiene más posibilidades de encontrar muestras conservadas.

Las dos zonas escogidas están al norte del ecuador marciano, en una región llena de canales que preservan un rico registro geológico de la historia pasada del planeta, que hace miles de millones de años estaba cubierto de agua. Esto es muy importante, porque el propósito final de ExoMars es buscar huellas de vida pasada en Marte.

Mapa del terreno de Oxia Planum
Mapa del terreno de Oxia Planum- NASA/JPL-Caltech/Arizona State University; analysis: IRSPS/TAS-I

 

En Oxia Planum hay muchos canales ricos en arcillas formados en condiciones húmedas hace 3.900 millones de años.

Región de Mawrth Vallis
Región de Mawrth Vallis- ESA/DLR/FU Berlin

 

Por otro lado, en Mawrth Vallis hay un gran canal en cuyo entorno también hay sedimentos distribuidos en capas y que muestra una gran diversidad mineral. Ambos rasgos sugieren la presencia sostenida de agua durante varios cientos de millones de años, incluso quizás en estanques localizados.

¿Vida Extraterrestre? ¿Dónde?

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“Hallar tecnología extraterrestre dará esperanza al ser humano”

 

Está al mando del SETI, la institución encargada de buscar vida inteligente más allá del Sistema Solar y es optimista al respecto: en pocos años deberíamos tener pruebas
Foto: Tarter, en el Allen Telescope Array que utiliza el SETI para buscar señales de civilizaciones extraterrestres. (Cortesía de Jill Tarter)

Tarter, en el Allen Telescope Array que utiliza el SETI para buscar señales de civilizaciones extraterrestres. (Cortesía de Jill Tarter)

Son las diez de la mañana y Jill Tarter ya está lista para dar a conocer las bondades del tercer Starmus Festival pero, sobre todo, para hablar acerca de su trabajo en el Instituto para la Búsqueda de Vida Extraterrestre (SETI, en sus siglas en inglés). Está antigua responsable del SETI es licenciada en Física y en 2004 fue nombrada una de las personas más influyentes del planeta por la revista TIME por buscar vida, precisamente, fuera de este planeta.

[Hawking anuncia un proyecto para crear 'mininaves' espaciales mil veces más rápidas]

El SETI se ha especializado en la búsqueda de vida inteligente fuera del Sistema Solar. ¿Cómo lo hace? Mediante la búsqueda de señales de radio u ópticas que indiquen la presencia de una civilización extraterrestre. Para dar con esa aguja en el pajar cósmico, el grupo del SETI tiene que discriminar las señales producidas por la propia naturaleza y buscar aquellas que sólo una especie inteligente podría producir.

Esa búsqueda de vida inteligente extraterrestre es el eje sobre el que giran los más de cincuenta minutos de conversación con Tarter, que visita Madrid por primera vez a sus 72 años.

Pregunta: ¿Cuáles han sido los resultados del proyecto SETI hasta la fecha?

Respuesta: No tenemos ninguna evidencia de una tecnología extraterrestre. Pero es lo que estamos buscando.

P: ¿Entiende que haya gente que no se explique por qué se destinan esfuerzos a un proyecto que no ha dado resultados durante décadas?

R: Te voy a dar un ejemplo. Dices que hemos buscado mucho, pero sólo lo hemos hecho durante cincuenta años de historia de la Vía Láctea, que tiene más de 10.000 millones de años. Si buscamos aquello que supuestamente deberíamos encontrar, señales electromagnéticas ópticas o de radio, lo podríamos ver de diferentes maneras: imagina que ese espacio es igual al de todos los océanos de la Tierra. ¿Cuánto hemos buscado en 50 años? Un vaso de agua.

P: ¿Qué herramientas se necesitan para analizar más y más vasos de agua?

R: Uno de los factores a nuestro favor es que los radiotelescopios y la potencia de computación mejoran de manera exponencial. En la próxima década podremos buscar extensiones más vastas de terreno que las que miramos hoy. Serán lo suficientemente grandes como para pensar que podremos esperar un resultado positivo.

Jill Tarter inspiró el personaje de Jodie Foster en 'Contact'. (Warner Bros.)

Jill Tarter inspiró el personaje de Jodie Foster en ‘Contact’. (Warner Bros.)

P: Si no me equivoco, la NASA dejó de financiar el SETI en 1994.

R: Fue el senador Richard Bryan el que cortó la financiación que la NASA destinaba al SETI, no la agencia. Puso una enmienda en el presupuesto que eliminaba los fondos que nos destinaban. Los políticos tienen ese poder, pero la NASA no nos quitó los fondos. Es una ligera diferencia.

P: Pero hay voces que dicen que los 2,5 millones de dólares de presupuesto que tenía el programa eran excesivos. ¿Lo comparte?

R: Para nada. Lo hemos intentado recaudar de manera privada para continuar trabajando. No es suficiente dinero para tratar de contestar una de las preguntas más antiguas de la humanidad.

Financiación privada

P: ¿Cómo funciona ahora el proyecto?

R: Parte se hace con el SETI@Home, con ordenadores particulares que la gente pone a nuestra disposición. También hemos tenido apoyo financiero del público. En los diez años que pasaron desde que nos quedamos sin fondos, completamos los proyectos que habíamos planeado con la NASA. Utilizamos grandes radiotelescopios de todo el planeta durante seis semanas al año. De media, escuchábamos un 5% del tiempo, pero el 95% restante no.

P: No parece la mejor técnica para dar con alguna señal.

R: A principios de siglo organizamos una reunión y decidimos que debíamos construir nuestro propio telescopio además de optar por la búsqueda óptica, porque la tecnología estaba disponible. Hemos recolectado fondos privados y ahora contamos con el Allen Telescope Array en el norte de California: una red de 42 telescopios que tiene una gran potencia computacional. Queremos que crezca hasta los 350 telescopios para que sea más sensible a las señales.

P: Entiendo que el escenario óptimo es aquel en el que cuentan con un número de telescopios aún mayor.

R: Tienes más formas de mirar a un objeto de forma simultánea cuanto más tiempo mires al cielo. Encontramos señales todo el rato y tenemos que discriminar entre lo que puede ser nuestra tecnología y la de otra civilización. Si dos telescopios o dos redes en diferentes lugares del planeta miran al mismo lugar del cielo y obtienen la misma señal, tienes una buena pista de que esa señal viene del cielo.

Jill Tarter en Madrid durante la entrevista con El Confidencial. (Jaume Esteve)

Jill Tarter en Madrid durante la entrevista con El Confidencial. (Jaume Esteve)

P: Hace poco el Allen Telescope Array apareció en prensa gracias a la estrella KIC 8462852, cuya luz atenuada no tiene todavía explicación científica.

R: Solemos llamarla la estrella WTF [Siglas de What the fuck!, expresión inglesa que se puede traducir por ¡Qué demonios!]. Buscamos ahí durante un par de semanas porque parecía haber evidencias de una megaestructura a su alrededor. No vimos señales fuera de lo normal. Otras personas han mirado con telescopios ópticos y se sigue buscando una explicación, pero es una pregunta sin respuesta que es probable que tenga una respuesta lógica que todavía desconocemos.

P: ¿A qué se refiere cuando habla de técnicas ópticas? ¿Qué se busca exactamente?

R: Utilizamos grandes telescopios para buscar haces de luz muy brillantes que duren una milmillonésima de segundo o menos. La naturaleza no puede producir un pulso de ese estilo, pero nosotros lo podemos hacer con lásers. El más poderoso que tenemos en Estados Unidos está en la National Ignition Facility, en Livermore. Está intentando generar fusión termonuclear para generar energía. Si apuntaras ese láser a un telescopio de diez metros y emitieras esa luz desde la Tierra, conseguirías un haz muy brillante, como el que estamos buscando.

P: Es una tecnología similar a la que propone el proyecto Starshot, que quiere enviar naves propulsadas por un láser hasta alfa Centauri.

R: Si esas cargas tan pequeñas se aceleran con un láser tan potente, ¿se podría detectar desde la Tierra? Estamos buscando maneras de establecer observatorios que puedan ser sensibles a estos fenómenos; sería una buena manera de encontrar señales transitorias. Si la señal sólo se emite una vez durante un corto periodo de tiempo, es mucho más difícil de detectar. Por eso sería importante tener observatorios simultáneos en diferentes lugares y que apunten hacia el mismo lugar. Con un avistamiento desde dos lugares diferentes, es complicado que sea una interferencia.

Una lotería muy costosa

P: Hay quién afirma que el SETI es como la lotería. Un pozo sin fondo en el que se invierte dinero sin resultado alguno con la esperanza de que, un día, sus resultados cambien las reglas del juego. ¿Qué opina sobre este argumento?

R: ¿Cuánta gente juega a la lotería?

P: Mucha.

R: ¿Verdad? Quizá no sea una locura. No me levanto cada mañana a la espera de una señal, porque es probable que no suceda. No es una cuestión de blancos o negros. Podemos aprender algunas cosas sobre astrofísica. Estamos construyendo equipamiento de detección que los astrónomos no construyen porque no creen que la naturaleza irradie señales de este tipo. Nuestro material detecta tecnología, pero puede que un día nos sorprenda a todos y demuestre que la madre naturaleza puede crear fenómenos que ahora pensamos que son exclusivos de la tecnología y la ingeniería. Pero el resultado principal es la continua mejora en nuestras estrategias de búsqueda.

P: ¿No es un poco desalentador que el mayor avance hasta la fecha haya sido la señal Wow, que ni siquiera detectó el SETI?

R: Hemos tenido falsos positivos. Ha habido veces en las que un telescopio no funcionaba y hemos tenido pistas falsas que indicaban que era probable que una señal viniera de una estrella aunque resultó ser el satélite Soho, que orbita el Sol. Nos ayudó a mejorar nuestros protocolos de detección.

P: Hay quién dice que el trabajo del SETI no se puede considerar investigación científica. ¿Qué opina al respecto?

R: Creo que no es justo y es falso. Lo que hacemos es exploración científica. La gente que estudió las ondas gravitacionales estuvo mucho tiempo construyendo instrumentos que no funcionaban hasta que dieron con una máquina que era lo suficientemente buena como para detectarlas. Pasaron veinticinco años y se invirtieron miles de millones de dólares para descubrir el bosón de Higgs. En el SETI trabajamos para detectar una señal o para saber que hemos hecho una muestra lo suficientemente significativa como para que el silencio sea interesante por sí mismo. Por el momento, los resultados negativos no son muy interesantes. No es una muestra significativa que nos permita afirmar que la vida en este planeta es única.

P: ¿Cómo podríamos saber que no hay vida más allá?

R: Con una búsqueda sistemática de todas las tecnologías que entendemos ahora mismo para ser capaces de asegurar que no hemos encontrado ninguna prueba en los diez millones de estrellas más cercanas. Si somos capaces de llegar a ese punto, el resultado negativo será una bofetada de realidad.

P: ¿Querrá decir que el trabajo del SETI ha sido en balde?

R: Parecemos estar en un punto crítico de la historia de la evolución. Por primera vez estamos cambiando el entorno del planeta y hemos visto muchos casos en los que podemos ir a peor. Y todavía no vemos de manera muy clara las soluciones que nos permitirán estabilizar nuestra población a un nivel que permita que sea sostenible, que se pueda alimentar y que tenga una buena calidad de vida. Quizá no hay soluciones, quizá nadie lo ha conseguido, quizá nadie ha avanzado más allá de la adolescencia tecnológica en la que estamos hoy. Es un pensamiento bastante deprimente.

(Steve Jurvetson)

(Steve Jurvetson)

P: ¿Cree entonces que estamos abocados a la extinción?

R: Una de las cosas que nos diría la detección de una señal, incluso si no podemos entenderla, es la certeza de que podemos sobrevivir como una civilización tecnológica durante un largo tiempo si lo comparamos con el calendario cósmico. Nos daría esperanza. Ahora mismo somos una tecnología emergente, los adolescentes de la galaxia, y no sabemos si hay alguien que sea mayor y más avanzado.

No espero una salvación extraterrestre, creo que tenemos que buscar nuestras propias soluciones. Pero saber que es posible convertirse en una civilización tecnológica que sabe envejecer es una motivación. Y es la razón por la que trabajo: me encantaría saber si es posible.

P: Por sus palabras, parece que el SETI es una herramienta pensada para conocernos mejor a nosotros antes que para encontrar vida en otros planetas.

R: La filosofía del SETI dice que, para tener éxito, las tecnologías tienen que tener un futuro. Hacemos que la gente piense de manera diferente en problemas críticos e inmediatos. En lugar de ver el cambio climático como una estadounidense y tú como un español, deberíamos tener el punto de vista de un solo planeta, habitado por todos. ¿Cómo trabajamos para arreglar esos retos globales que no respetan las fronteras nacionales? Necesitamos técnicas de exploración científica que no tienen nada que ver con el hecho de que haya especies ahí afuera. Si eso nos ayuda a trivializar las diferencias entre nosotros para encontrar vías que solucionen estos problemas, bienvenido sea.

P: Unos meses atrás, Edward Snowden estuvo hablando sobre lo complicado que sería interceptar una señal extraterrestre porque estaría encriptada y no habría forma de descifrarla. ¿Comparte esa visión?

R: Es posible que estemos buscando lo que no es. Quizá utilizan alguna forma increíble y eficiente de tecnología que permita el intercambio de información a escala interestelar. El comentario de Snowden fue algo absurdo en el sentido de que, incluso si consiguen hacer lo contrario, enviar mensajes sin encriptar, podría ser imposible de descifrar.

P: ¿Por qué desconoceríamos su lenguaje?

R: Podemos compartir el universo, podemos pensar en mensajes basados en la tabla periódica o los números primos. Pero puede pasar, y es uno de esos aspectos interesantes de pensar en la vida más allá de la Tierra, que las matemáticas y nuestra forma de expresarlas estén moldeadas por la estructura particular de nuestro cerebro. Un matemático extraterrestre, que expresara lo mismo, lo haría de una forma que no podríamos entender de ninguna manera. Creo que habría muchas oportunidades para no entender lo que se está transmitiendo.

Mi colega Seth Shostak ha sugerido que deberíamos mandar cualquier cosa en lugar de dar forma a un mensaje que creemos que es claro para esperar que nos manden lo mismo. Hay muchísima redundancia en la información que puede ser clave para entender un mensaje.

P: Hace un par de días que la NASA anunció el descubrimiento de más de quinientos planetas, nueve de ellos rocosos y en la zona habitable. ¿Utilizan esos datos en sus búsquedas?

R: Sí. He estado en el comité asesor de la NASA desde el inicio del programa Kepler. Desde 2011, cuando hicieron el primer anuncio, hemos utilizado esa lista de exoplanetas para buscar señales de vida, pero también con planetas encontrados con otros métodos. Podemos decir con absoluta certeza que hay más planetas que estrellas en la Vía Láctea, algo que era impensable cuando era estudiante y sólo conocíamos los nueve del Sistema Solar.

Hemos cambiado nuestra estrategia de observación para estudiar las 20.000 estrellas más cercanas a nosotros en los próximos años. Muchas son enanas rojas, tienen una décima parte de la masa del Sol, emiten poca luz y son difíciles de encontrar. Pero sus planetas están lo suficientemente calientes como para tener agua líquida en caso de albergar una atmósfera, que es el santo grial para encontrar vida.

“La paradoja de Fermi ni siquiera es una paradoja”

P: A pesar de haber encontrado tantos planetas, la Paradoja de Fermi sigue estando sobre su cabeza como una espada de Damocles.

R: Ni siquiera es una paradoja. No podemos decir que no haya extraterrestres a nuestro alrededor. No sabemos si hay naves tan pequeñas como las del proyecto Starshot en el Sistema Solar. Existen avistamientos de OVNIs junto a información y datos no verificables. Hemos explorado muy pobremente nuestro vecindario en el Sistema Solar y ni siquiera somos capaces de encontrar las grandes rocas que están de camino hacia la Tierra. No podremos decir que estamos solos hasta que no hayamos hecho una búsqueda sistemática.

P: ¿Quiere decir que cree en los extraterrestres?

R: No se ha encontrado nada concluyente. Durante un tiempo, en el Pacific Science Museum de Seattle había una pantalla con una estrella del rock, que tocaba en San Francisco. Le estaban entrevistando y se veía el Golden Gate, Alcatraz y Angel Island de fondo. De repente, se veía un objeto volador no identificado que iba de Angel Island al Golden Gate y luego a Alcatraz a una velocidad increíble, en cuestión de segundos. Y estaba grabado en cámara. Si lo miras, piensas que no es tecnología terrestre. Resultó ser una mosca en la lente de la cámara, que saltaba de un lado a otro y estaba desenfocada, por lo que no se podía reconocer su forma.

Hay muchos fenómenos que no hemos podido explicar. Tráeme un cenicero de una nave y me lo creeré. ¡Es todo lo que puedo decir!

Estoy ansiosa por tener datos y pruebas, pero no he visto nada que yo o mis colegas podamos validar. Los primeros reportes de platillos volantes son de los cuarenta. Ha habido pilotos que volaban a grandes alturas que veían luces brillantes sobre las nubes. Cuando hemos tenido naves que orbitaban la Tierra, hemos comprobado que los relámpagos que salen de esas nubes se mueven hacia arriba y hacia abajo. Hay muchos fenómenos que no hemos podido explicar. Tráeme un cenicero de una nave y me lo creeré. ¡Es todo lo que puedo decir!

P: Pero la ecuación de Drake sí le da alguna esperanza al respecto.

R: La llamamos ecuación, pero no lo es. Es una manera maravillosa de organizar nuestra ignorancia. Calcular los factores que tenemos que entender para comprender si hay vida más allá de la tierra puede ser una herramienta útil, pero no puedes calcular nada con ella. Desconocemos los factores en el lado derecho de la ecuación: no sabemos en cuántos lugares se ha desarrollado vida inteligente, desconocemos cuánta de esa inteligencia desarrolla tecnología y cuánto sobrevive esa civilización. No sabemos esas respuestas y no las vamos a encontrar sólo con pensar en ellas. Las encontraremos si salimos a observar.

En 'contact', el encuentro con una civilización extraterrestre se produce gracias a las señales de radio y vídeo emitidas por el ser humano. (Warner Bros.)

En ‘contact’, el encuentro con una civilización extraterrestre se produce gracias a las señales de radio y vídeo emitidas por el ser humano. (Warner Bros.)

P: En ‘Contact’, película que habla del SETI, se produce ese encuentro gracias a las señales de radio y televisión aunque existen dudas de que una civilización extraterrestre pudiera detectarlas.

R: Cunado construyes una señal de radio o de televisión, lo haces pensando en la potencia necesaria para llegar a España, no a Alfa Centauri. Existe una burbuja que se aleja de la Tierra y que está a unos cien años luz con las primeras transmisiones de radio, pero es muy débil. Haría falta una antena muy grande para capturar suficiente información. Cuando hablamos de buscar señales ópticas o de radio, hablamos de transmisiones deliberadas: alguien que ha puesto la suficiente potencia para que se pueda ver a distancias interestelares. Si tenemos éxito, será porque hemos encontrado una señal enviada a propósito.

P: Lleva años trabajando en el SETI y en la búsqueda de vida inteligente más allá de la Tierra. ¿No le cansa tener que lidiar con tanto escepticismo?

R: ¡Para nada! Pensamos en una escala humana pero estamos tratando de entender nuestro lugar en el cosmos, que tiene miles de millones de años de historia. Algunas de las cosas que estamos entendiendo ahora son el resultado del desarrollo del telescopio, hace cuatrocientos años. Que haya novedades que hemos tardado mucho en descubrir es, en parte, porque hemos hecho lo más fácil primero. Ahora trabajamos en lo más difícil.

Creo que las próximas décadas en el SETI serán muy importantes. O encontramos lo que buscamos o nos sentaremos a rascarnos la cabeza y pensar que es posible que nadie más haya llegado hasta aquí. ¿Cómo vamos a lograr sobrevivir durante mucho tiempo?

¿Quién nos observa? Lo cierto es que no podríamos negarlo

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Si contáramos una sinapsis cada segundo, tardaríamos 32 millones de años en hacer el recuento. Si consideramos el número posible de circuitos neuronales, tenemos que habérnosla con cifras hiperastronómicas: 10 seguido de al menos un millón de ceros (En comparación con el número de partículas del universo conocido asciende a “tan sólo” 1079 es decir, es el número conocido como NEdd (Número de Eddintong) que es:

15.747.724.136.275.002.577.605.653.961.181.555.468.044.717914.527.116.709.366.231.425.o76185.631.031.296 protones y el mismo número de electrones, fue calculado por Arthur Eddintong allá por la década de 1920. Pues bien, esa descomunal cifra, se queda muy corta si la comparamos con las conexiones de nuestro cerebro. De ahí viene lo que decimos de que, “nuestros cerebros son las máquinas más complejas del Universo”. Y, desde luego, el comentario no está lejos de ser cierto.

 

 

 

 

Ahora sabemos que el universo tiene que tener miles de millones de años para que haya transcurrido el tiempo necesario par que las moléculas  de la vida pudieran ser fabricadas en las estrellas y la gravitación nos dice que la edad del universo esta directamente ligada con otras propiedades como la densidad, temperatura, y el brillo del cielo.

 

Arriba, en el título del trabajo, os prguntaba: ¿Quién nos observa? Y, seguidamente os decía que ” No podríamos negar que esté sucediendo”. Lo cierto es que, si hacemos buena la lógica y las estadísticas aplicadas al Universo en el que existen cientos de miles de millones de estrellas como el Sol y, planetas como la Tierra un sin fin que, como el nuestro, estarán situados en la zona habitable— ¿Cómo negar la existencia de otras formas de vida, incluso, inteligentes?

 

 

En galaxias lejanas de cientos de miles de millones de estrellas y en otras de menor volumen pero no por ello menos interesantes, existen extraños mundos que, aunque diferentes al nuestro, también viven y se nutren de la radiación y la luz estelar que les llega. Unos tienen soles azules y otros blancos, también los hay amarillos como el nuestro y muchos de ellos son rojos. Cada una de esas estrellas, configuran el color de sus respectivos mundos y los hace de color mortecino, de un azulado brillante o incluso, en ocasiones, de un color que influye en la atmósfera del planeta hasta hacerlo parecer de sangre. También los hay, como el nuestro, son luminosos y están alumbrados por estrellas blanco-azuladas que le dan un tono de exquisita presencia.

No todos los planetas que alberguen alguna clase de vida, ni en nuestra Galaxia ni en otras lejanas, tienen que ser como la Tierra. Existen planetas en los que se nos encogería el corazón por su aspectos terrorífico y de inabitable naturaleza, mientras que otros, nos parecerían una fantasía sacada de esos cuentos de hadas que de ñinos podíamos leer, tal es su belleza natural. En la Tierra tenemos muchas imágenes de lugares que hacen honor a ese pensamiento.

De la misma manera que existen estrellas de muchos tipos diferentes, así ocurre con los mundos que podemos encontrar repartidos por el universo orbitando estrellas que los configuran de mil diferentes maneras. Si nos fijamos en nuestro planeta que ha hecho posible nuestra presencia aquí, en el que junto a miles de otras especies hemos evolucionado, veremos que se han dado unas condiciones específicas para que todo eso sea posible.

Hemos podido llegar a un estado de evolución “aceptable” y alcanzado un nivel tecnológico que va más allá de lo que, hace sólo 200 años nos pudiéramos haber imaginado. Desde comienzo de la década de 1960, los programas de TV han emitido desde la Tierra hacia el espacio  a un nivel de medio millón de watios. En la actualidad, la energía total emitida por las emisoras de televisión de todo el mundo es muy superior a los mil millones de watios. Durante los últimos quince años, esa cobertura expansiva de las emisoras de televisión, emitiendo desde la Tierra a la velocidad de la luz, ha podido llegar hasta centenares de estrellas y de mundos.

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El observatorio de radio/radar de Arecibo en Puerto Rico. El disco hemisférico reflector está coronado por los brazos de alimentación sostenidos por tres grandes obeliscos, dos de los cuales aparecen deformados en la foto de la izquierda, tomada por Bill Ray con una lente de ojo de pez al nivel de los paneles que forman el disco. (Cedidas por el Centro Nacional de Astronomía y de la Ionosfera, Universidad de Cornell.)

Enormes radares situados por todo el mundo lanzando ondas han podido ser la evidencia inequívoca de que aquí, en la Tierra, existen seres inteligentes que tratan de captar señales venidas del espacio exterior, de vigilar los posibles peligros que nos puedan llegar de mñás allá de los confines del Sistema solar, o, de captar esas señales que denoten la presencia de otros seres inteligentes que, situados en otros mundos lejanos, nos quieren decir alguna cosa o transmitir algún mensaje. Nosotros ya lo hemos intentado y continuamos haciendolo.

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                  ¿Cómo serán ellos? Lo cierto es que cualquier cosa que podamos imaginar podría ser cierta

civilizacion avanzada

                      Cualquier mundo que podamos imaginar… también podría existir lejos del nuestro

Lo cierto es que hemos llegado a comprender que la vida en la Tierra, toda sin excepción está basada en el Carbono y, como también sabemos que las leyes del Universo son las mismas en todas partes, es lógico pensar que lo que pasó aquí habrá podido pasar allí, en cualquier planeta lejano situado en nuestra Galaxia o en cualquiera de la multitud de galaxias que conforman nuestro universo en el que cientos de miles de millones de mundos, no pueden estar vacíos y carentes de vida.

Todas esas señales y las que emitimos con nuestro quehacer diario, hacen que nuestro planeta brille hasta parecer un ascua encendida en la oscuridad . Las frecuencias de televisión y las bandas de FM de las emisoras de radio nos delatan ante posibles inteligencias en otros mundos. Radioastrónomos situados en otros sistemas solares notarán, al enfocar sus antenas en nuestra dirección, una emisión de energía y advertirán que, en esta estrella amararilla, existe una sociedad científicamente avanzada.

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El gráfico de AbstruseGoose  (después del salto) nos muestra lo que las civilizaciones extraterrestres estarían viendo en este momento si pudieran monitorear trasmisiones de televisión de la Tierra, de esas trasmisiones del pasado que ingresaron al espacio y se propagan a la velocidad constante de c (la velocidad de la luz en el vacío).

Claro que nuestras señales televisivas le dicen a los extraterrestres mucho más que todo eso. A partir de sutiles cambios en las frecuencia de las señales provocados por la rotación de la Tierra, podrían deducir la distancia que hay entre la Tierra y el Sol, la probable temperaturta de la superficie de nuestro planeta y, a partir de aquí, que clase de vida puede haber en la Tierra. ¡Sabrían de nosotros mucho más que nosotros sabemos de ellos! Bueno, en realidad, de ellos no sabemos nada.

Si los astrónomos extraterrestres de otros sistemas solares han estado haciendo un seguimiento de nuestros progresos, tienen ya prueba de que esta vida ha atravesado ya un importante umbral tecnológico, el umbral de las comunicaciones de radio. Los científicos extraterrestres pueden deducir a partir de su propia experiencia que esa conquista puede verse pronto continuada por un dominio de los viajes por el espacio que es la siguiente escala perseguida. Primero de un planeta a otro cercano. En nuestro caso, digamos a Marte, y, a continuación, y no mucho después. Comenzarán los viajes que nos llevarán a los confines del Sistema Solar en busca de otras fronteras. Sin que nos demos cuenta, ya hemos enviado el mensaje de nuestra presencia que es el precursor de nuestra entrada en la Comunidad Galáctica.

Si realmente existen esos seres que imaginamos en otros mundos y, si como es lógico pensar, al igual que nosotros han podido evolucionar hasta alcanzar aceptables niveles del saber sobre la Naturaleza y los secretos del Universo, también habrán podido alcanzar una avanzada tecnología que, más o menos como la nuestra, les posibilite para enviar señales y hacer viajes espaciales que (no me extrañaría nada) estuvieran ya camino hacia nosotros.

Millones de mundos que, como el nuestro, brillaran en la noche delatando la presencia de Sociedades avanzadas que, situadas en grandes ciudades dejan transcurrir sus vidas mientras, también como nosotros, no dejan de investigar y de hacerse preguntas que, tampoco ellos, saben contestar. El saber del mundo, de los mundos, está repartido por todo el Universo que es, en definitiva, el que tiene todas esas respuestas que buscamos.

Muchas veces me hago esta pregunta: ¿De qué estrella vendrá esa primera señal de inteligencia que esperamos? Las civilizaciones que la envíe ¿a qué distancia estará, cómo será su mundo, cuánto tiempo ha tardado en llegar a nosotros, y, cuando la podamos descifrar, y contestemos, cuánto tardarán en tener la respuesta? Incluso es posible -seguramente lo normal-, que esas señales hayan sido enviadas ya por ambas partes y que, ni ellos ni nosotros, debido a las distancias que nos separan, la hemos podido recibir. ¡Qué frustración, pensar que eso es así y no poder hacer nada por remediarlo!

Ya hablamos el otro día de las estrellas cercanas, las que estaban situadas dentro de un radio de unos doce años-luz y de las posibilidades que podían existir de que, en alguna de ellas (de sus planetas), pudiera existir alguna clase de vida. La presencia de vida inteligente en el inmenso universo,  debe ser una cosa cotidiana, nada excepcional. Sin embargo, tal como están dispuestas las cosas, lo que no parece tan cotidiano es, el hecho de que, entre civilizaciones inteligentes nos podamos encontrar, las inconmensurables distancias que nos pueden separar son… ¡casi inaccesibles! y, el tiempo necesario para recorrerlas, vería pasar ante él a muchas generaciones de individuos antes de que, entre ellos, pudiera darse ese contacto tantas veces imaginado.

Es poco probable que los que, ilusionados, lanzaron la señal hacia otros mundos. El mensaje que les hermanaría gracias a la inteligencia, pudiera ver realizados sus sueños de recibir una respuesta. El Proyecto OZMA y SETI son un buen ejemplo de ello. Y, por otra parte, no todas las estrellas están en disposición de poder dar a sus planetas lo que estos necesitan para albergar la vida. Pensemos que una estrella si es muy joven, digamos de unos cientos de millones de años, radiará en el ultravioleta con tal virulencia que, encontrar vida en sus inmediaciones sería imposible. Si por el contraria es una estrella vieja que, al final de su vida está a punto de explotar como supernova… tampoco parece que su entorno sea el adecuado.

Las estrellas y los mundos que puedan ser idóneas para que la vida esté presente, tendrán que tener esas condiciones mínimos exigidas para que, el agua esté presente, para que una atmósfera aceptablemente importante configure el planeta, que éste tenga una serie de parámetros de magnetismo, tectónica, oceános  y otros que lo haga un planeta vivo, que la luz de la estrella lo caliente sin achicharrarlo… Si todo eso y algunas cosas más están presentes… La vida también lo estará.

Pero lo cierto es que, aunque la lógica nos dice que están ahí… ¡Seguimos sin recibir señales de que la vida está ahí fuera! El principal problema de que así sea, está en las distancias que nos separan y, simplemente tenemos que pensar que cualquier estrella orbitada por planetas está a muchos años-luz de nosotros y, las que puedan tener alguna posible forma de vida inteligente, no sabemos uán lejos podrán estar situadas y, para llegar a nosotros, esas señales, necesitan recorrer el espacio que nos separa a la máxima velocidad que el universo permite, es decir, la velocidad de la luz de 299.792,458 km/s. Un viaje algo lento para que llegue a nosotros en un tiempo prudencial.

Seguramente, para cuando ese contacto se pueda producir, las civilizaciones que se encuentren, tendrán otros medios más avanzados que el de los viajes clásicos de las naves viajeras tal como las conocemos y, serán otras naves y otros caminos los que serán recorridos para viajar entre las estrellas. El Hiperespacio y los agujeros de gusano son dos buenas opciones pero… ¡habrá tántas!

emilio silvera