domingo, 18 de noviembre del 2018 Fecha
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¿Hay vida fuera del Sistema solar?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Nuevos mundos    ~    Comentarios Comments (0)

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Astronomía

Un nuevo planeta revive la esperanza de encontrar vida fuera del Sistema Solar.

Un equipo multinacional de investigadores -incluidos dos españoles- identifica a Proxima b, que orbita a la estrella roja más cercana a nuestro mundo.

Una recreación de la superficie de Próxima b.
Una recreación de la superficie de Próxima b. ESO/M. Kornmesser ESO

El descubrimiento de un nuevo exoplaneta siempre es noticia pero, en esta ocasión, las alarmas han saltado de más. Rueda de prensa, información distribuida bajo el embargo más estricto -aunque los rumores comenzaron hace más de una semana- y un concepto que lo cambia todo: la posibilidad de vida extraterrestre.

Antes de hacer la maleta con destino a la nueva estrella -que, por cierto, está a 4,2 años luz-, un poco de calma. Del exoplaneta Proxima b, descubierto por un equipo internacional de científicos -entre ellos, dos españoles- no se sabe casi nada, pero el hallazgo es “muy importante”, como describe a EL ESPAÑOL David Barrado, investigador del Centro de Astrobiología (CAB) del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA) del CSIC.

Las razones: se parece a la Tierra y orbita alrededor de una estrella muy particular, la más cercana al Sistema Solar, llamada Próxima Centauri. Ésta forma parte de una galaxia triple, que cuenta con tres estrellas análogas al Sol:ella misma y las llamadas Alpha Centauri A y B. “Son como una pareja y el amante”, bromea Barrado. Ése, el amante, el más pequeño y menos luminoso de los tres y el más alejado de los dos principales, pero más cercano a nosotros, es hoy portada de la revista científica más importante, Nature. Porque como nuestro Sol, aunque muy distinto, tiene su propia Tierra, a la que ha costado mucho encontrar.

“Conseguir tener éxito en la búsqueda del planeta terrestre más cercano más allá del Sistema Solar ha sido una experiencia única en la vida. Esperamos que estos hallazgos inspiren a futuras generaciones para seguir mirando más allá de las estrellas. La búsqueda de vida en Proxima b es lo siguiente”, declara Guillem Anglada, uno de los dos españoles que han participado en el experimento.

Historia de un hallazgo

 

Telescopes at ESO's first site in Chile: the La Silla Observatory

 

 

Para encontrar al nuevo exoplaneta, los autores de la investigación utilizaron el espectrómetro HARPS del Observatorio Europeo Austral (ESO) de La Silla, en Chile. Durante el primer semestre de 2016, los científicos se fijaron cuidadosamente en Proxima Centauri, en concreto analizando las variaciones de líneas espectrales, comenta Barrado.

“Su posición suele ser estable y vieron que variaba de manera periódica durante periodos de 11 días”, explica el investigador. Ése es precisamente el tiempo que tarda el nuevo exoplaneta en orbitar a Proxima Centauri, una de las principales diferencias con su hermana en el Sistema Solar, ya que nuestro planeta se toma 365 días para recorrer el Sol.

Resultado de imagen de Descubierto nuevo exoplaneta publica en Natura

      Portada de Nature

 

Otras diferencias residen en la cercanía del planeta a su estrella, razón que explica precisamente esta diferencia en el tiempo que tarda en orbitarlo.

La estrella es del tipo enana roja -las más frecuentes en la galaxia- y, por tanto, diferente al Sol. Tampoco se parece a nuestro astro rey en la masa -es menos masiva- y en la energía que emite, mucho menor que la del Sol. “Si se comparan los tamaños, se parecería más a Júpiter que al Sol, pero Proxima Centauri provoca energía y por eso ilumina al planeta que se acaba de descubrir”, añade el investigador del CAB.

La zona de habitabilidad

 

 

 

 

Pero si la similitud que se intuye -aún se desconocen muchas cosas del nuevo exoplaneta- con respecto a la Tierra es importante, lo es aún más la posibilidad de que albergue vida, un hecho que, a día de hoy se desconoce. Lo que se sabe, sin embargo, es que está situada en la llamada zona de habitabilidad del planeta, como la Tierra lo está en el del Sol. “Es un concepto teórico que se caracteriza porque a ese rango de distancias un hipotético planeta va a recibir una cantidd de luz o radiación o energía que permitiría que el agua estuviera líquida”, señala Barrado.

Uno de los autores del estudio, el investigador del Max Planck Institute for Astronomy Martin Kürster, comenta a este diario: “Sabemos que el planeta tiene la temperatura adecuada para que el agua pueda existir en forma líquida, siempre y cuando el planeta disponga de una atmósfera suficientemente parecida a la terrestre”.

“Como ahora sabemos que la más cercana de las estrellas del tipo enana roja ya tiene un planeta parecido a la Tierra, es muy probable que existan muchos planetas con el potencial de producir vida”, añade el investigador alemán.

Pero ¿es lo mismo tener agua líquida que albergar vida biológica? La respuesta a esta pregunta es negativa, pero lo primero parece ser imprescindible para lo segundo. “Todavía no lo sabemos con certeza”, reconoce Kürster respecto a la presencia de agua líquida en el nuevo planeta.

Según su colega Barrado, y “con mucho optimismo” habrán de pasar “al menos diez años” para responder a esta pregunta.

No obstante, hay ciertas cosas que se pueden intuir con respecto a la presencia de vida en Proxima b.  Podría suceder, por ejemplo, que al estar tan cerca de la estrella que orbita, apareciera el “efecto marea”, el mismo fenómeno que se da entre la Tierra y la Luna, que hace que nuestro satélite siempre nos muestre la misma cara. “Es posible que en el nuevo planeta pase lo mismo, lo que implicaría que, de haber agua líquida, sólo estaría en una zona cerca del Ecuador, y en el resto estaría congelada”, especula el astrónomo.

Otra posibilidad en contra de la presencia de vida biológica estaría en la propia naturaleza del Sol de Proxima b. “Las estrellas rojas de tipo espectral N son muy activas, presentan llamaradas como las del Sol con muchas más frecuencia; esto no sólo dificulta la detección de planetas, sino que, al ser tan enérgicas, podría esterilizarlos”, explica. Es decir, que podría darse la situación de que Proxima b tuviera las características necesarias para albergar vida biológica pero su propio sol evitara que esto sucediera.

El futuro: más investigación

 

 

 

Artist’s impression of the planet around Alpha Centauri B (Annotated).jpg

 

 

En cualquier caso, es pronto para afirmar nada de esto. Kürster y el resto de autores no han abandonado, ni mucho menos, a Proxima b. “Ahora estamos buscando tránsitos planetarios, pequeñas atenuaciones de la luz de la estrella que ocurren cuando el planeta en su órbita pasa frente a la estrella bloqueando una parte de su luz”, anuncia. De momento, no saben si estos tránsitos se dan en el nuevo planeta. “Si ocurren, nos darán la oportunidad de estudiar la consistencia de la atmósfera del planeta a través de métodos espectroscópicos”, añade el científico.

Barrado, por su parte, añade que averiguar si hay actividad biológica en el planeta es mucho más difícil y complicado que saber si alberga agua líquida, además de costar “muchísimo dinero”. Eso sí, cree que no es imposible y que se podría lograr usando nuevas tecnologías, técnicas y plataformas “que ya están sobre el tablero de juego pero aún no aprobadas”.

Un trabajo, como indicaba Anglada, suficiente para esta generación y las próximas, siempre que no se tire la toalla.

Sistemas planetarios por doquier

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Cómo Sería la Nueva Generación de Planetas del Tamaño de la Tierra Recién Descubiertos

 

 

 

Resultado de imagen de Nuevos Sistemas planetarios Trappist 1

Estrella enana roja o M, mucho más pequeña que el Sol pero con muchos más años de vida, ya que, su actividad de fusión nuclear es pequeña y el comnustible de fusión le dura miles de millones de años, de hecho, más que edad tiene el Universo ahora.

24.02.17.- Un grupo de siete planetas del tamaño de la Tierra apiñados alrededor de una estrella enana roja ultrafría podrían ser poco más que trozos de rocas expulsados por la radiación, o mundos cubiertos de nubes donde podría hacer un calor tan achicharrante como en Venus.

O quizás podrían albergar formas de vida exóticas, prosperando bajo el crepúsculo rojizo del cielo.

Los científicos están considerando las posibilidades después del anuncio de esta semana: el descubrimiento de siete mundos en órbita alrededor de una estrella pequeña y fría, situado a unos 40 años luz de distancia, todos ellos aproximadamente como nuestro planeta en términos de peso (masa) y tamaño (diámetro ). Tres de los planetas residen en la “zona habitable” alrededor de su estrella, TRAPPIST-1, donde los cálculos sugieren que las condiciones podrían ser las adecuadas para que exista agua líquida en su superficie, aunque se necesitan observaciones de seguimiento para estar seguros.

Los siete son los primeros embajadores de una nueva generación de objetivos en la búsqueda de planetas.

 

 

Esta concepto artístico apareció el 23 de Febrero de 2017 en la portada de la revista Nature anunciando que la estrella TRAPPIST-1, una enana ultrafría, tiene siete planetas orbitándola del tamaño de la Tierra. Cualquiera de estos planetas podrían tener agua líquida. Los planetas que están más lejos de la estrella son más propensos a tener cantidades significativas de hielo. Image Credit: NASA-JPL/Caltech

 

Las estrellas enanas rojas – también llamadas “enanas M” – superan en número a otras, incluyendo las estrellas amarillas como nuestro Sol, por un factor de tres a uno, que comprende casi el 75 por ciento de las estrellas de nuestra galaxia. También duran mucho más tiempo. Y sus planetas son proporcionalmente más grandes en comparación con las pequeñas estrellas que orbitan. Eso significa que los pequeños mundos rocosos que orbitan alrededor de las enanas rojas cercanas serán los principales objetivos para los nuevos telescopios de gran alcance, que entrarán en funcionamiento en los próximos años, tanto en el espacio como en tierra.

“La mayoría de las estrellas son enanas M, que son débiles y pequeñas y no muy luminosas,” dijo Martin Still, científico del programa en la sede de la NASA en Washington. “Así que la mayoría de los lugares en los que se buscarían planetas es alrededor de estas pequeñas y frías estrellas. Estamos interesados en las estrellas más cercanas, y las estrellas más cercanas son en su mayoría enanas M “.

Pero seguramente serán planetas desconcertantes, con extrañas propiedades que deberán ser examinados cuidadosamente, así como la realización de simulaciones por ordenador. Averiguar si pueden soportar alguna forma de vida, y de qué tipo, es probable que mantenga a los astrobiólogos que trabajan haciendo horas extras, tal vez intentando recrear en laboratorio algunas de las condiciones en estos mundos teñidos de rojo.

“Definitivamente estamos todos trabajando y haciendo horas extras ahora”, dijo Nancy Kiang, astrobióloga del Instituto Goddard de Estudios Espaciales en Nueva York.

 

 

 Imagen relacionada

 

 

La opinión de los expertos acerca de si los planetas de enanas rojas son adecuados para albergar vida tiende a ir de un lado a otro, “como un péndulo,” dijo Shawn Domagal-Goldman, científico de investigación espacial en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

“Nosotros hemos propuesto estas razones teóricas para las que tal planeta podría tener dificultades de ser habitable”, dijo. “Entonces nos fijamos en esas preocupaciones teóricas con un poco más de detalle, y comprobamos que no es tan grande esa preocupación. Luego siempre surge alguna otra preocupación teórica.”

Por el momento, el péndulo no se detiene de nuevo hacia la falta de vida. Los resultados recientes sugieren que la vida tendría una batalla cuesta arriba en un planeta cerca de una enana roja, en gran parte debido a que estas estrellas son muy activas en sus primeros años – disparando bengalas potencialmente letales y explosiones de radiación.

 

 

Resultado de imagen de Nuevos Sistemas planetarios Trappist 1

 

 

Estas rabietas juveniles continuarían durante bastante tiempo. Las enanas rojas arden con mucha menos energía que nuestro sol, pero viven mucho más tiempo, tal vez con una esperanza de vida en miles de millones de años – más larga que la edad actual del universo.

La edad exacta de la estrella TRAPPIST-1 es desconocida, pero los científicos creen que tiene por lo menos 500 millones de años, o aproximadamente un décima de la edad de nuestro sol de 4.500 millones de años.

Las enanas rojas podrían emplear sus primeros mil millones de años sólo para calmarse lo suficiente como para permitir que los planetas cercanos pudiesen ser habitables. Y la “zona habitable” alrededor de tales estrellas se encuentra muy cerca, de hecho. Los siete planetas del tamaño de la Tierra están tan cerca de su estrella que completan una sola órbita – su “año” – en cuestión de días, 1,5 días para el planeta más cercano y 20 días para el más lejano.

Ese tipo de proximidad significa que los planetas sufren fuerzas de marea, con una cara siempre mirando hacia la estrella, de la misma manera nuestra luna presenta sólo una cara a la Tierra.

 

 

 

 

Esta ilustración muestra los siete planetas que orbitan TRAPPIST -1, y como se verían desde la Tierra usando un increíblemente poderoso telescopio de ficción. Image Credit: NASA-JPL/Caltech

Un estudio reciente que se basaba en simulaciones por ordenador de los planetas de las enanas rojas, sin embargo, concluyó en más malas noticias. Las enanas rojas jóvenes, con sus estallidos de rayos X de alta energía y las emisiones ultravioleta, de hecho podrían coartar el oxígeno de la atmósfera de los planetas cercanos, según el estudio realizado por un equipo de la NASA de Goddard dirigido por Vladimir Airapetian.

Otros escenarios implican la eliminación de la atmósfera por completo. Pero estas suposiciones están basadas en modelos informáticos complejos, según ha dicho Franck Selsis de la Universidad de Burdeos, uno de los autores del artículo de TRAPPIST-1.

Resultado de imagen de Nuevos Sistemas planetarios Trappist 1

Dado que los modelos informáticos contienen ciertas suposiciones acerca de las estrellas y planetas, pueden no ser completos, según Selsis. Los modelos pueden fallar al suponer los efectos de la estrella en las atmósferas planetarias, que podrían crear un campo magnético protector. O pueden producir tasas de pérdida atmosférica tan altas que son físicamente improbables.

En cuanto a TRAPPIST-1, “La tranquilidad relativa actual de la estrella y las fuentes plausibles de reposición atmosférica aún hacen posible que los planetas puedan tener atmósferas y condiciones habitables en su superficie”, dijo Michael Gillon, investigador principal de TRAPPIST en la Universidad de Lieja, Bélgica . “Nuestra única manera de ir más allá de estas especulaciones teóricas es intentar detectar y estudiar a fondo sus atmósferas.”

Otros científicos también ofrecen posibles escenarios en el lado optimista de la ecuación de habitabilidad de la enana-M.

“Tal vez la atmósfera se pueda recuperar, y esté muy bien,” dijo Tom Barclay, científico de investigación senior en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California. Barclay trabajó en la búsqueda de planetas con el telescopio espacial Kepler de la NASA, tanto durante su misión original y su segunda misión, conocida como K2.

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La inmensa actiivda de las jóvenes enanas rojas, pueden expulsar las atmósferas de planetas cercanos

En el escenario de Barclay, las formas de vida podrían encontrar una manera de adaptarse a las ráfagas de radiación estelar.

“Ciertamente vemos la vida en la Tierra capaz de hibernar durante períodos muy prolongados de tiempo. Vemos que la vida entra en un estado en el que se apaga, a veces durante años o décadas. Así que creo que no deberíamos, probablemente, descartarlo, pero hay que poner mucho esfuerzo en el estudio de si se trata de un lugar donde creemos que la vida podría prosperar “.

Resultado de imagen de El James Webb

Los futuros telescopios, incluyendo el Telescopio Espacial James Webb de la NASA (JWST), que será lanzado en 2018, podrían ayudar a resolver estas cuestiones mediante el análisis de cerca de los gases de la atmósfera de los planetas de TRAPPIST-1.

Resultado de imagen de El Hubble

El telescopio espacial Hubble también será un jugador clave en la caracterización de las atmósferas de los planetas de TRAPPIST-1 y, de hecho, ya ha comenzado un estudio preliminar. Ambos telescopios espaciales están equipados para capturar el espectro de la luz de los planetas, que revela los tipos de gases que están presentes.

“Vamos a mirar en las atmósferas con en diferentes longitudes de onda, que nos permita obtener la composición, temperatura, presión,” dijo Julien de Wit, investigador posdoctoral en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge, y un autor del nuevo documento de TRAPPIST-1 . “Esto nos permitirá restringir la habitabilidad.”

En cualquier caso, si estos planetas poseen vida, las formas de vida simples parecen ser más probables.

“Estoy hablando de limo aquí,” dijo Meadows. “La mayor parte de la vida que nos encontremos es probable que sea una sola célula, la vida relativamente primitiva. Ese es el tipo de cosas que estaríamos buscando en planetas que orbitan estas enanas M “.

 

Planetas extrasolares

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La Nasa anuncia el mayor descubrimiento de exoplanetas hasta la fecha

 

El telescopio espacial ‘Kepler’ confirma la existencia de 1.284 nuevos planetas fuera del Sistema Solar, el mayor número anunciado nunca

Nuevos planetas descubiertos:. Imagen de exoplanetas proporcionada por la NASA. REUTERS – Quality

Los responsables del telescopio espacial Kepler, el mayor cazador de planetas fuera del Sistema Solar, han anunciado el descubrimiento de 1.284 nuevos exoplanetas, lo que dobla de una tacada el número de estos cuerpos que se conocía hasta la fecha.

“Este anuncio duplica el número de planetas confirmados por el Kepler“, ha dicho Ellen Stofan, científica jefe de la NASA durante una rueda de prensa celebrada hoy. “Esto nos da esperanzas de que en algún lugar ahí afuera, en una estrella muy similar a la nuestra, podamos descubrir otra Tierra”, ha añadido.

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El anuncio llega meses antes de que el Kepler se jubile. “Tenemos hasta octubre de este año para elaborar el catálogo final de exoplanetas, el censo de planetas en nuestra galaxia [la Vía Láctea]”, ha resaltado Natalie Batalha, científica de la misión Kepler.

Del conjunto de planetas presentado hoy, unos 550 son rocosos y de un tamaño similar al de la Tierra. Nueve de ellos orbitan en la zona habitable de sus estrellas, donde puede existir agua líquida y, por tanto, vida. Con esta nueva adición, ya se conocen 21 planetas de este tipo, los más parecidos a la Tierra y con las mayores posibilidades a albergar vida. Entre todos los nuevos descubrimientos hay dos que han llamado la atención de los científicos por su extraordinario parecido con la Tierra. Entre ellos hay uno con un tamaño casi exactamente igual al de nuestro planeta y otro donde un año dura casi lo mismo, en concreto 380 días, han dicho los científicos del Kepler.

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Esto nos da esperanzas de que en algún lugar ahí afuera, en una estrella muy similar a la nuestra, podamos descubrir otra Tierra

Si se extrapolan los números de planetas de este tipo detectados hasta ahora a la población de estrellas conocidas, se obtiene que probablemente existan decenas de miles de millones de planetas habitables en toda la Vía Láctea y que “el más cercano podría estar a apenas 11 años luz”, ha dicho Batalha.

El descubrimiento presentado hoy se hizo en base al catálogo de Kepler de julio de 2015, que entonces tenía 4.302 candidatos. El método que se ha empleado es estadístico y asigna una probabilidad determinada de que cada planeta candidato detectado por el Kepler exista realmente. Según los resultados, publicados en The Astrophysical Journal, hay más de un 99% de posibilidades de que los 1.284 planetas descubiertos sean reales y no fallos del sistema. Otros 1.327 candidatos son probables, pero no superan ese nivel de confianza. Lo más probable es que los 707 restantes sean otro tipo de fenómeno astrofísico, ha dicho la NASA en un comunicado.

  Imagen obtenida de la NASA que muestra el lanzamiento de un cohete Delta del United Launch Alliance II llevando el telescopio espacial Kepler de la NASA, el 6 de marzo de 2009.

Desde su lanzamiento en 2009, el Kepler había identificado más de 4.500 planetas candidatos y confirmado la existencia de 984. Con el descubrimiento anunciado hoy, la NASA completa el mapa de exoplanetas del Kepler, que ya era el más completo del mundo. Este telescopio es también el primero en el espacio capaz de detectar planetas del tamaño de la Tierra y que orbitan en la llamada zona habitable en torno a su estrella, donde podría existir agua líquida y, por tanto, vida.

Gracias a este instrumento, que ha seguido funcionando a pesar de una avería en 2013, se han conocido mundos y sistemas solares cuya simple existencia hubiera sonado a ciencia ficción hace 30 o 40 años. El catálogo incluye sistemas solares que doblan en edad al nuestro y demuestran que la vida en el universo pudo surgir mucho antes de lo que se pensaba, planetas como la Tierra que están siendo literalmente destruidos por su estrella, como le sucederá algún día a nuestro planeta, y otras estrellas con extraños objetos orbitando que han disparado las especulaciones sobre la existencia de otras civilizaciones.

¿Una Nueva Tierra?

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Resultado de imagen de Próxima b

 

Proxima b. Hallan un planeta que puede ser habitable muy cerca de la Tierra

Este mundo rocoso orbita alrededor de la estrella vecina Próxima Centauri, a solo cuatro años luz. Los investigadores creen que puede albergar agua en su superficie y, quizás, ser apto para la vida

 Una recreación de la superficie de Próxima b.
Recreación artística de la superficie de Próxima b, hallado en torno a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sistema Solar – ESO/M. Kornmesser

 

 

 

 

 

No puede ser más emocionante, porque está casi a la vuelta de la esquina, considerando las dimensiones del Universo, y se parece mucho a la Tierra. Un equipo internacional de astrónomos, liderado por el español Guillem Anglada-Escudé, de la Universidad de Queen Mary en Londres, y en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de anunciar el descubrimiento de un planeta potencialmente habitable en la órbita de la estrella Próxima Centauri, la más cercana al Sistema Solar, a poco más de cuatro años luz. Toda una sorpresa. La distancia puede parecer insuperable, pero en realidad es formidablemente más corta que la que nos separa de la mayoría de los candidatos a albergar vida, lo que podría convertir este mundo en el primer objetivo para un futuro viaje interestalar. Además, Próxima b, como ha sido bautizado, tiene unas características prometedoras: es probablemente rocoso, un poco más masivo que el nuestro y se encuentra en la región en torno a su estrella que le permitiría albergar agua líquida sobre su superficie. La descripción aparece publicada en la revista «Nature».

Tamaños relativos del Sol (Sun), Alfa Centauri A y B y Próxima Centauri.

Próxima Centauri, una fría enana roja de la constelación de Centaurus, es demasiado débil para poder ser observada a simple vista sin ayuda, pero en los últimos meses los científicos no le han quitado ojo. Durante el primer semestre de este año, la estrella fue seguida con regularidad con el espectrógrafo HARPS, instalado en el Telescopio de 3,6 metros del Observatorio Europeo Austral (ESO) en La Silla (Chile) y monitorizada simultáneamente con otros instrumentos de todo el mundo. La campaña fue denominada «Pale Red Dot» («Punto rojo pálido», por la famosa frase de Carl Sagan que describe a la Tierra como un punto azul pálido) y buscaba el pequeño bamboleo que, por la fuerza de la gravedad, provocaría en la estrella la existencia de un planeta en órbita.

Próxima b se encuentra dentro de la «zona habitable» de su estrella
Próxima b se encuentra dentro de la «zona habitable» de su estrella- ESO/M. Kornmesser

Las primeras señales de un posible mundo ya se habían detectado antes, en 2013, pero no eran del todo convincentes. Al combinar los datos de «Pale Red Dot» con observaciones anteriores, el equipo pudo confirmar sus sospechas. A veces, Próxima Centauri se aproxima a la Tierra a unos 5 kilómetros por hora –el ritmo de una marcha humana normal- y, a veces, retrocede a la misma velocidad. Este patrón regular se repite con un período de 11,2 días. El análisis de esos cambios indicó la presencia de un planeta con una masa al menos 1,3 veces mayor que la del nuestro, orbitando cada once días muy cerca de la estrella, a unos 7 millones de kilómetros, sólo el 5% de la distancia entre el Sol y la Tierra. Pero como su estrella es mucho más débil que la nuestra, Próxima b se encuentra dentro de la llamada «zona habitable», con una temperatura superficial que permitiría la presencia de agua líquida.

Ilustración de la distancia de Próxima b de su estrella.

El telescopio en Chile que ayudó al descubrimiento

Para confirmar su existencia, los científicos revisaron durante 60 días las señales del espectógrafo HARPS, ubicado en Chile, en conjunto con otros telescopios alrededor del mundo.

Sin embargo, no todo son buenas noticias en Próxima b. Las condiciones en la superficie pueden verse fuertemente afectadas por las llamaradas de rayos X y de radiación ultravioleta procedentes de la estrella, mucho más intensas que las que experimenta la Tierra con respecto al Sol. De existir, la atmósfera del planeta podría estar evaporándose lentamente, o tener una química más compleja que la de la Tierra.

Día y noches eternas

El trabajo de los científicos solo acaba de empezar. Hacen falta más observaciones para confirmar si realmente ha sido encontrado un «gemelo» de la Tierra. «Para que un planeta sostenga la vida, al menos como la conocemos, es fundamental que tenga agua y una atmósfera. Para comprobarlo, un primer paso es ver si transita (pasa por delante) o eclipsa su estrella», explica a ABC Cristina Rodríguez López, miembro del equipo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que ha participado en el estudio.

Si se da el caso, de lo que aún no hay evidencias, en ese momento, «podríamos buscar durante el tránsito biomoléculas indicativas de vida, como agua, dióxido de carbono, metano, ozono… u otros compuestos que puedan indicar un proceso biológico de otro tipo», indica. Otros datos a tener en cuenta son la emisión térmica del planeta, su temperatura, radio y tamaño exactos, o si sufre un acoplamiento de marea, lo que es muy probable: esto provocaría que el mismo lado del planeta permanezca siempre expuesto a la luz del día, mientras que el otro esté en perpetua noche.

Comparación de la órbita de Próxima b con una región de similar tamaño en el Sistema Solar

 

 

 

Comparación de la órbita de Próxima b con una región de similar tamaño en el Sistema Solar

 

 

 

 

«Lo cierto es que necesitamos estudiar este sistema intensamente en años venideros para poder empezar a responder todas estas preguntas», subraya Rodríguez López. Actualmente, el equipo de «Pale Red Dot» y otros grupos científicos buscan tránsitos provocados por Próxima b desde diversos observatorios en Chile y Sudáfrica. El advenimiento de nuevos telescopios, como el europeo extremadamente grande E-ELT o el espacial James Webb, serán fundamentales para desentrañar los misterios de este mundo o de otros similares. Los investigadores no descartan encontrar nuevos planetas en el sistema.

«Se han encontrado muchos exoplanetas y van a descubrirse aún muchos más, pero buscar el potencial análogo de la Tierra más cercano y conseguirlo ha sido la experiencia de toda una vida para todos nosotros. El siguiente paso es la búsqueda de vida en Próxima b», dice Anglada-Escudé en un comunicado.

Viaje interestelar

 

Pero lo más apasionante de esta historia es la posibilidad, por la cercanía del planeta, de llegar hasta allí en el futuro. «Si pudiéramos enviar una sonda a la velocidad de la Voyager I, unos 61.000 km/h, tardaríamos en llegar unos 75.000 años. Es posible que el viaje pudiera acortarse un poco, con maniobras de aceleración utilizando la influencia gravitatoria de otros planetas del Sistema Solar», apunta Rodríguez López.

De hecho, el sistema Alfa Centauri es también el objetivo del primer intento de la humanidad de viajar a otro sistema solar, el proyecto «StarShot», presentado hace algunos meses por el brillante astrofísico Stephen Hawking y el multimillonario ruso Yuri Milner.

El plan pretende enviar una flotilla de pequeños robots con una tecnología que permita acelerarlos hasta un 20% de la velocidad de la luz. De esta forma, tardarían solo 20 años en llegar, sumados a los 20 años que hacen falta para desarrollar el ingenio. «Quizás ahora, cuando tengan noticia del descubrimiento de Próxima b, apunten hacia él», dice la investigadora. Lleguemos a verlo o no, sería un fabuloso regalo para las generaciones venideras.

Publica emilio silvera

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Nuevo planeta habitable

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Un posible gemelo de la Tierra ha sido descubierto en órbita de una estrella similar al Sol

 Nuevo planeta habitable

Nuevo planeta habitable

Ilustración cortesía de Caltech/NASA

Un posible gemelo de la Tierra ha sido descubierto en órbita de una estrella similar al sol a 600 años-luz de nosotros, y el nuevo planeta puede aunar las características para ser habitable, según ha dicho la NASA el lunes.

Descubierto por la misión espacial Kepler, el nuevo planeta apodado Keppler- 22b, es más pequeño que Neptuno y es el primero habitable que se ha encontrado en ese sistema.

La zona en la que se encuentra, es una región en la que podemos encontrar una superficie con una temperatura preparada para tener agua (requisito fundamental para la vida tal y como la conocemos).

Han sido encontrados otros planetas en zonas habitables, pero algunos tienen el tamaño de Júpiter  y esto hace que sean poco aptos para la vida.

“El número de planetas confirmados sub neptunianos en sus zonas habitables, son menos y más lejanos, porque son más difíciles de encontrar “ha dicho Natalie Batalha, cabeza del equipo de estudiosos del Kepler  (en la universidad estatal de San José, California).

                                                                         Gliese 581 d

                                                            HD 85512

De hecho, solo dos planetas conocidos se ciñen a esta descripción: el Gliese 581d y el HD 85512, y ambos orbitan en los límites habitables de sus estrellas, lo que hace que se parezcan más a Venus o Marte que a la Tierra.

Pero Batalha ha afirmado que este hallazgo es más emocionante porque el recién descubierto planeta si se encuentra en zona habitable.

El Kepler-22b está orbitando alrededor de una estrella que podríamos calificar como gemela del Sol, lo que es ventajoso porque en los otros dos planetas similares, los astros reyes a los cuales circundaban eran más calurosos que el nuestro.

Acercándose de veras a la Tierra

La misión Kepler encuentra nuevos mundos monitorizando simultáneamente 150000 estrellas a través de los centelleos en sus señales lumínicas, lo que le hace saber si tienen planetas alrededor.

El Kepler-22b está entre los 54 planetas aproximados en tamaño a la tierra que anunció el equipo de investigación el pasado Febrero. Una de las particularidades del sistema de búsqueda del Kepler es que necesita detectar al menos tres tránsitos para poder cerciorarse que lo que detectan es un planeta.

Kepler-22b System Diagram.jpg

Diagrama de comparación entre el sistema solar Kepler 22 y su zona habitable y nuestro Sistema solar

“La fortuna nos ha sonreído al encontrar este planeta” según William Borucki, principal investigador  en el Kepler del equipo del centro de investigación de la nasa en Moffett Field, California.”

“El primer transito fue captado tres días después de declarar la estación lista, y el tercer transito fue confirmado en plenas vacaciones del 2010”.

El nuevo planeta tiene alrededor de 2,4 veces el radio de la tierra, pero los científicos aún desconocen la composición del planeta.
El equipo del Kepler está esperanzado, pues la masa del Kepler-22b puede ser calculada con la ayuda de un nuevo instrumento localizado en las islas Canarias (España), y que comenzará a utilizarse la próxima primavera.

Llamado HARPS Norte, el nuevo telescopio es capaz de medir con gran precisión la velocidad del planeta.

Con dicha información, los científicos calculan la masa, entonces la densidad, y luego si es de estado líquido o sólido.

Estamos muy cerca de poder decir que es realmente similar a la tierra, y el progreso será  excitante de ver” (Batalha).

Fuente: Noticias de todas las Agencias.