sábado, 21 de julio del 2018 Fecha
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¡Aquellos tiempos pasados! El presente y el futuro

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del saber del mundo    ~    Comentarios Comments (4)

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Existió un tiempo en el que, el lenguaje, era un simple balbuceo, sonidos guturales que pretendían iniciar una comunicación, dejar patente un instante de ira o temor, y, la mayor de las veces, un grito espeluznante ante situaciones de peligros que, en aquellos primeros tiempos en los que el hombre estaba asentado sobre la Tierra, era el pan de cada día. Los grupos tendían a reunirse, la intuición primitiva les decía que la seguridad sería mayor en la lucha porm la supervivencia.
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La evolución de las sociedades humanas es un largo proceso que ocupó millones de años. En distintos lugares de la tierra los grupos de cazadores recolectores debieron conocer el ambiente en el cual vivían para poder adaptarse a los recursos de la naturaleza y así sobrevivir.

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Por lo tanto pasaron miles de años probando e inventando estrategias de supervivencia. En una primera etapa que denominamos Era Paleolítica, los grupos eran cazadores, recolectores y pescadores, es decir que su subsistencia dependía de los animales que podían cazar o pescar y de los vegetales que podían recoger.

Resultado de imagen de Los hombres del Paleolítico no sabían como conservar los alimentos, por lo tanto, cada día debían proveerse de su comida.

Los hombres del Paleolítico no sabían como conservar los alimentos, por lo tanto, cada día debían proveerse de su comida. Como no sabían como producir alimentos, tomaban aquello que la naturaleza les ofrecía y por eso se los llama “depredadores”. Consumían lo que encontraban, y cuando los recursos se les terminaban debían trasladarse a otro lugar, por lo general siguiendo el trayecto de las manadas. Buscaban refugio generalmente en las cuevas y se ausentaban allí durante un tiempo hasta que los recursos volvían a terminarse, generalmente cuando finalizaba cada estación del año, y entonces se desplazaban nuevamente a otro lugar. Eran, por lo tanto, “nómadas”.

Vivían en grupos que compartían las actividades cotidianas que se repartían, como las tareas de caza, de recolección de frutos silvestres y de elaboración de utensilios. Reconocían al mejor cazador como jefe. Esta forma de organización se llama “horda”.

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Ilustración que representa mujeres trabajando en la agricultura

Se considera que los comienzos de la agricultura fueron alrededor del 10.000 a.C. En ese momento, se estaba produciendo un gran cambio climático en la Tierra. Era el fin de la glaciación: retirada de los hielos, aumento de la temperatura y subida del nivel de mares y océanos.

El período histórico que se asocia con las primeras sociedades de agricultores es el “Neolítico”. Este período comienza alrededor de 8.000 a.C. y se extiende hasta el año 3.000 a.C (cuando se considera que termina la prehistoria).

Mucho más tarde, surgieron los primeros y auténticos grupos Sociales cultos, las primeras Civilizaciones que, dejaron la huella de las primeras ciudades y los primeros vestigios de una cultura más avanzada.

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                                                          El yacimiento de Eridú, Irak,

El término “Sumerio”  (Habitantes de Sumer)  es el nombre común dado a los antiguos habitantes del sur de la Mesopotamia por sus sucesores, los acadios. “Shumeru”. Los sumerios se llamaban a sí mismos sag-giga, que significa literalmente “El pueblo de cabezas negras”.

Resultado de imagen de Los sumeriosImagen relacionadaResultado de imagen de Estandarte de Ur, Museo Británico

                          Una joven mira el estandarte de Ur (la primera ciudad del mundo) de origen sumerio

Estandarte de Ur, Museo Británico. El Origen de los Sumerios es una incógnita. Via Asia Central-sur del Mar Caspio. Para los defensores de esta teoría, todas las evidencias sugieren que una raza de gentes dolicocéfalas, hablando idiomas aglutinantes, descendieron sobre Irán, Mesopotamia y las orillas del Golfo Pérsico, probablemente desde la entonces fértiles llanuras de Asia central, antes de 5000 a.C.

De esta raza, los sumerios que ocuparon la parte alta de los ríos Tigris y Éufrates fueron, con mucho, los más activos, y sus ciudades más antiguas fueron las primeras construidas a las orillas del Tigris y el Eufrates, y sus canales los primeros que se construyeron en época aún prehistórica. Mucho después, cuando sus reinos o Ciudades-Estado independientes pasaron a mejor vida y tuvieron que vivir bajo el imperio de una dinastía semita en Isin y el reino de Larsa, sus sabios inventaron un sistema de cronología que se extendia desde el Diluvio a sus propios tiempos, y sus poetas escribieron las leyendas de la Creación, el principio de su civilización y el mito del Paraíso. A partir de estas listas se pueden reconstruir parcialmente las épocas más arcaicas, aunque bien es cierto que no puede ser utilizado para la historia hasta que sus fechas llegan a un período en el que sus reyes pueden ser conocidos por las inscripciones.

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La siguiente dinastía gobernó en Erech y pertenece al sur. Esto se pone de manifiesto no sólo por la situación de su capital, también por el carácter sumerio de los nombres.  La Lista Real principal dice que fueron cinco diferentes las dinastías que gobernaron en Erech, y 22 los reyes. . La suma total de los años de estos cinco reinos de Erech es de 4980 años, 6 meses y 14 días.  Meskingasher, hijo de Utu, el sol-dios, reinó 325 años en E-anna, que es normalmente el nombre del templo de Anu e Ishtar en Erech.  Su hijo Enmerkar construyó la ciudad de Erech y gobernó 420 años. Then follow three kings all of whom become prominent in later Sumerian and Babylonian religion, Lugal-banda, Tammuz, and Gilgamesh. Luego siguen tres reyes, los cuales más tarde se convertirían en prominentes figuras de la religión sumeria y babilónica: Lugalbanda, Tammuz, y Gilgamesh.  Los tres recibirán el título de deidad en la lista. . Lugalbanda ocupa una posición prominente en la religión de Sumer y Erech como hijo de Enlil, dios de la tierra de Nippur, y consorte de la diosa madre Nin-Sun, madre de Gilgamesh.  La Lista le  asigna 1200 años a su reinado y le da el título de “pastor”

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El héroe Gilgamesh fue señor de Kullab, un barrio de Erech. Este semi-humano semi-divino hijo de la diosa madre Nin-Sun gobernó 126 años y se convirtió en el héroe de la épica Sumeria, y más tarde de la gran epopeya semita de Gilgamesh, en 12 tablillas de arcilla, la obra maestra de la literatura babilónica. El poema lo describe como un rey de Erech, que oprimió a su pueblo, tanto que  la diosa madre Aruru creó a Enkidu para oprimirle a él, pero los dos se convirtieron en grandes e inseparables amigos y juntos hicieron la guerra contra el gigante Kumbaba en las montañas de cedros del Líbano.

La primera tablilla de arcilla de los hallazgos de Kuyunjik relata que el héroe victorioso Gilgamesh construyó una muralla alrededor de Uruk. Leemos que el “dios del cielo” vivió en una majestuosa casa que contenía graneros y que los guardias se colocaron en la muralla. Leemos que Gilgamesh era una mezcla de “dios” y hombre – dos tercios dios y un tercio hombre. Los peregrinos que llegaban a Uzuk lo miraban con temor.

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                             Impresión de un cilindro-sello mesopotámico.

Una tradición de Nippur acredita a  Gilgamesh como constructor de templo de Enlil, y su hijo también mostró preocupación por la ciudad sagrada. De donde se puede creer que estas dos semi-míticas dinastías de Kish y Erech fueron realmente contemporáneas.

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La siguiente dinastía tiene su sede aún más al sur del Eufrates, en Ur, y es totalmente sumeria. Llegamos a la parte de la Lista en que los reinos son todo lo normal que puede asumirse.  Mesannipadda gobernó 80 años y su hijo Meskenagnunna 30 años.  Luego sigue Elulu con 25 años y Balulu con 36 años: estos cuatro reyes de Ur abarcaron un período de 171 años. . La siguiente dinastía gobernó en Awan (más tarde conocido como Awak en Kazallu) una ciudad de lugar desconocido, pero probablemente al este del Tigris, y  no muy lejos de Susa.

 

“Friso de los Inmortales”, en el Palacio de Susa (Artajerjes I) , s. V a. Cto. Representa a la guardia persa a la forma mesopotámica. En filas, de perfil con el cuerpo de frente. Se conoce también como “Friso de los Arqueros”. Es de ladrillo esmaltado y formando franjas horizontales, al igual que los relieves egipcios, sumerios, acadios, asirios y babilónicos. Utiliza colores oscuros contrastando con colores vivos como el rojo y el naranja. Muestra también animales fantásticos. Los relieves que no llevan cerámica vidriada son posteriores, de un pequeño palacete construido tras el incendio para cobijar a la familia real hasta la reconstrucción.

       
                Esfinges del Palacio de Susa
“El León Alado”, también en el Palacio de Susa, realizado en ladrillo esmaltado.
“Toro alado del Palacio de Persépolis”, del que ya hablamos al referirnos al Palacio de Persépolis.

 

Relieves del Palacio de Persépolis, utiliza alto-medio y bajorrelieve, al estilo ático de los griegos. Es de tipo ceremonial, por el carácter festivo del palacio, pero su finalidad es también la de subrayar la sumisión de los pueblos al poder de Darío I; a pesar de todo el conjunto da sensación de monotonía. Los griegos influyen también en la forma de hacer los ropajes, pero el estilo sigue siendo de influencia mesopotámica. Se estructura en registros o franjas horizontales, sin ambientación ni perspectiva, con los personajes de perfil y los ojos de frente.

Uno de los motivos presenta a un león atacando a un toro, pero frente a la brutalidad del mundo asirio, esta escena es suave y muestra el triunfo del bien sobre el mal. Algunas escenas están delimitadas por franjas decorativas de influencia mesopotámica.

Otras escenas del Palacio de Persépolis importantes son: “Cortejo de los babilónios”, “Cortejo Sirio” y la “Guardia persa y meda”.

  

En la “Puerta de Tripilom” hay una representación de Darío I y otra de Gerges y sobre ellos aparece el “Aura Megola” o dios del sol alado.

En la “Sala de las 100 Columnas” o “Salón del Trono” aparece una representación de “Darío ante los pirios” (altares de fuego), en ella aparecen también una serie de agoreros que asesoran al rey.

                    Otra representación es la del “Héroe real combatiendo contra un león”.

Mirando todos estos tesoros de la antigüedad nos podemos hacer una idea muy exacta y cercana a lo que allí pasaba, su forma de vida, la gente, la Sociedad, sus afanes, como miraban la vida, sus inquietudes y deseos. Y, todo ello,  desde el principio en aquellas imágenes en las que ibámos medio desnudos y cubiertos de pieles, hasta esta otra más avanzada, son simplemente etapas de nuestras propia existencia que, evolucionada, ha ido conquistando estadios de saber y construido nuevos modelos de vida.

Biblioteca de Alejandría

                     El el recuerdo nos queda, el Faro y la Biblioteca de Alejandria

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Las Pirámides que nos hablan del esfuerzo y de la maravilla de construir inmensos monumentos a los muertos que, eran auténticas cuevas de Aladino con sus tesoros y riquezas para que los reyes no llegaran al más allá sin sus posesiones.
Grandes vestigios en forma de monumentos han quedado en pie, testigos de aquella Grecia Antigua que se refiere al periodo de la historia de Grecia que abarca desde la Edad Oscura de Grecia ca. 1100 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, el cual la difundió a través de muchos de sus territorios de Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos XV y XVI en Europa Occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos XVIII y XIX en Europa y América.
                 Grecia Antígua, La Hélade
La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada longitud de costas, favorecieron su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a. C. Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las poleis.
Demos un gran salto y pasemos al Renacimiento. Podríamos escoger como símbolo la ciudad más bella de Italia y es que Florencia alberga en su interior uno de los mejores tesoros del arte Renacentista. Es la ciudad del arte por excelencia, rica en monumentos, edificios históricos, galerías y museos fue elegida por muchos artistas como Botticelli, Michelangelo o Donatello como la capital artística del mundo y dejaron en ella su arte.
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El monumento más característico de la ciudad es el Duomo (o catedral) donde destaca sobre todo su fachada decorada con mármoles de color verde, rosa y blanco así como su gran cúpula y su bonito campanario.
Otros de los lugares impresionantes es el Palacio Pitti que alberga obras de Rafael, Rubens y Tiziano pero sin lugar a dudas es la Galería de los Uffizzi la que acoge la mayor colección de arte italiano del mundo.

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Florencia no es una ciudad muy grande a pesar de ser la capital de la toscana italiana, eso sí recibe multitud de visitantes durante todo el año. Es una ciudad que todavía se recoge hoy alrededor del Puente Viejo donde se encuentran numerosas tiendas de orfebres florentinos. Pero, sin embargo, lo importante de todo esto son los personajes que habitaron estos grandes palacios y las cosas qu hicieron.

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Todas esas escenas constrasta con esta otra en la que, en el año 1884, se construía la Estatua de la Libertad en Paris. El símbolo orgullo de América que tiene su origen en el viejo Continente.

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                                    En la Plaza de la Independencia Centro histórico de Montevideo

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                                                                      Las Cibeles en Madrid

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<p><center></center><center></center><center></center><center></center><center></center><center></center><center></center><center></center><center></center><center>Nos trasladamos a Nueva York y, aunque no podemos negar su grandiosidad, me quedo con aquellos edificios más clásicos de la Vieja Europa y Sur América.</center></p>
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Así que, habiendo surgido en un Planeta situado en la zona habitable, con los elementos necesarios y el agua suficiente, la luz y el calor de una estrella situada a la distancia adecuada  para la aparición de la vida, hemos evolucionado saliendo de las aguas a la tierra firme, y, durante muchos miles de años hicimos un recorrido que, al mirar hacia atrás en el tiempo, nos puede parecer imposible. Sin embargo, aquí estamos. Desde la copa de los árboles hasta los pensamientos complejos llenos de imaginación y, para demostrarlo, ahí están el…
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Los veinte años del lanzamiento del Telescopio Espacial Hubble. que ha revolucionado la astronomía y nos ha ayudado a entender mejor el Universo gracias a imágenes que nunca antes habíamos visto.

El Hubble fue lanzado el 24 de abril de 1990, amarrado al transbordador espacial estadounidense Discovery, que lo colocó en órbita a 600 km de altitud. Sin embargo, el telescopio, fruto de una colaboración entre la Nasa y la agencia espacial europea, tuvo que esperar tres años para empezar a funcionar, pues su lente debió ser remplazada debido a un defecto de concavidad.

 

 

 

Resultado de imagen de La Estación Espacial
Hemos puesto una Estación Espacial fuera de la Tierra y, desde ella, se hacen experimentos en el Espacio vacío

 Resultado de imagen de Cassini-HuygensResultado de imagen de Cassini-Huygens

La NASA consiguió un gran triunfo con el lanzamiento y los resultados de la nave espacial Cassini-Huygens. Los datos, imágenes y descubrimientos que ha aportado esta sonda han revolucionado nuestro conocimiento tanto de Saturno como de sus lunas.

Resultado de imagen de El Genoma humano magen: U.S. Department of Energy Human Genome Program

                                                                 Imagen: U.S. Department of Energy Human Genome Programa

Sí, es cierto. Hemos hecho un largo recorrido y, la obra hecha por los Humanos es de tanta importancia que nos sitúa en un lugar muy alto en la escala del mundo donde reina eso que conocemos como vida. Como decía antes, es cierto que, desde la copa de los árboles hemos llegado a los más sofisticados pensamientos que nos han permitido construir ingenios que llegan hasta donde nosotros no podemos.

Hemos indagado y hemos profundizado en lo más recóndito de los misterios de las distintas Ciencias que nos acercan, de manera muy real, al conocimiento de la naturaleza misma y, por ello, de nosotros mismos que, como tantas veces hemos dicho aquí, quizá seamos el problema más complejo que el Universo nos ha dado para que lo podamos desvelar.

¿Hasta donde podremos llegar? ¿Qué futuro construiremos?

                                   Por lo menos a mí, me da algo de miedo pensarlo.

Con los cambios tecnológicos que nos toco vivir, me imagino como será el mundo si los robots y humanos conviven en paz y armonía, en la imagen nos podemos hacer esta pregunta:

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Algunas de estas escenas del futuro que nos podemos imaginar, si las comparamos con esas otras de arriba que nos dejaron nuestros antepasado, serían tan distantes que, parecerían de otro mundo y, en realidad, así sucederá, en nuestro futuro habrá desaparecido el mundo del pasado y también el del presente y, escenas cotidianas que se podrán ver, estarán tan alejadas de las que hoy tenemos en nuestras vidas que, se podría decir que las distancias son abismales. Todo cambia y evoluciona y, nuestra especie también. Estamos haciendo todo lo posible por transformar el mundo que conocieron nuestros antepasados y lo estamos cambiando hasta hacerlo irreconocible para aquellos que, en otros tiempos, eran los innovadores. lo cotidiano.

Sin embargo, todo ese mundo futuro que se vislumbra en el horizonte, es intranquilizador. al menos produce un escalofrío y, a mí, me produce miedo.

emilio silvera

Comentario sobre Lovejoy y sobre la idea del Alma

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del saber del mundo    ~    Comentarios Comments (1)

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Resultado de imagen de El Libro Ideas de Peter Watson

Recordemos aquí algunos pasajes que pude encontrar en fuentes diversas, sobre todo, en el Libro Ideas de cuyo autor, PETER WATSON, podríamos decir que aquí, nos dejó un enorme estudio del saber del mundo y de aquellos acontecimientos del pasado que, desde luego, no deberíamos olvidar. Aquí os dejo algunos pasajes que, de vez en , apostillo con alguna que otra frase mía.

Arthur Oncken Lovejoy, historian and philosopher of science

 

Lovejoy era en todos los sentidos una figura impresionante.  Leía libros en inglés, alemán, fránces, griego, latín, italiano y español, y sus estudiantes contaban  anécdota que, había pasado su año sabático de la Johns Hopkins dedicado a leer “los pocos libros de la biblioteca del Museo Británico que aún no había leído.  Sin embargo, se le reprochó por tratar las ideas como “unidades” entidades subyacentes e inalterables, como los elementos químicos.

¡Qué cosas!

                                 Beltrand Russell

Lovejoy fue ciertamente quien dio el impulso inicial a la historia de las ideas al convertirse en el primer director del Journal of the History of  ideas, fundado en 1.940 ( los primeros colaboradores estaban Bertrand Russell y Paul  O. Kristeller).  En el primer ejemplar, Lovejoy expuso el objetivo primordial del Journal: explorar la influencia de las ideas clásicas en el pensamiento moderno.

Lo curioso del caso es que, en los años transcurridos desde su fundación (hace más de 70 años), el Journal of the History of  ideas ha continuado explorando la sutil  en que una idea lleva a otra a lo largo de la historia.  He aquí algunos de los temas tratados en números recientes: El efecto de Platón en Calvino; la admiración que Nietzsche profesaba por Sócrates; el budismo en el pensamiento alemán del siglo XIX; la relación de Newton y Adam Smith; el vínculo de Emerson con el hinduismo; Bayle precursor de Kart Popper;  el paralelismo entre la antigüedad tardía y la Florencia del Renacimiento; etc.

En  su ensayo aparecido en el Journal  celebrar el cincuentenario de su publicación, el colaborador que lo escribía identificaba tres fallos dignos de ser señalados.

Uno de ellos era la incapacidad de los historiadores para comprender el verdadero significado de una de las grandes ideas  modernas, la “secularización”.

Otro, la generalizada decepción  respecto a la “psicohistoria”,  existían santísimas figuras que reclamaban una comprensión psicológica profunda: Erasmos, Lutero, Rousseau, Newton, Descartes, Vico, Goethe, Emerson, Nietzche…

                          Descartes -  Nietzche  -  Goethe

Y, por último, el fracaso de historiadores y científicos  dar cuenta de la “imaginación” como una dimensión de la vida en general y, especialmente, de la producción de ideas.

¡Las ideas, qué peligro!

Es la única libertad que nos podemos permitir.  El pensar libremente y para nosotros mismos, otra cosa es el exponer nuestros pensamientos a los demás.  Unas veces por inconveniente, otras por pudor, otras por temor a las críticas, y otras por parecernos a nosotros mismos indignas de ser conocidas, así, se pierden grandes ideas.

Alguna vez he comentado  sobre el Laboratorio Cavendish, y me viene a la memoria que fue allí, donde Thomson, en 1.897, realizó el descubrimiento que vino a coronar anteriores ideas y trabajos de Benjanmin Franklin, Euge Goldstein, Wilhelm Röntgen, Henri Becquernel y otros.

 la antigüedad tardía y la Edad Media, la tecnología del Alma…

Resultado de imagen de Despues de la muerte, el Alma sube al cielo…

Al percatarse de que todos veían el deterioro del cuerpo comido por los gusanos con la llegada de la muerte, el clero, se inventó la “salvación del Alma”, nuestro Yo especial que, podía ser salvado si nuestra contribución era generosa.

Pero, ¿qué es el Alma? Acaso un invento de los hombres  tener la esperanza de que, todavía pueden salvar algo. Su relación con la “otra vida”, con la divinidad y, en especial, con el clero, permitió a las autoridades religiosas ejercer un poder extraordinario.

No se puede negar que, la idea del Alma, enriqueció inmensamente la mente de los seres humanos a lo largo de los siglos, pero tampoco se puede negar que también es cierto que durante ese mismo tiempo mantuvo a raya el pensamiento y la libertad. ¿Os acordáis de Giordano Bruno y Galileo? Aquello retrasó el progreso y contribuyó a mantener el pueblo (en su mayor ) ignorante y sometido al clero educado y culto.

 El Papa que renunció a todo y se marchó

Si él mirara  atrás, hasta la Edad Media, vería con vergüenza como sus iguales, vendían indulgencias. Es decir, cobraban por salvar las “Almas” de los pecadores que, con riquezas, no con arrepentimientos, se creían a salvo de sus maldades. ¿habrá mirado y, al ver aquello, ha decidió marcharse?

Sólo tenemos que pensar en la desfachatez con la que el fraile Tetzel afirmaba que era posible comprar indulgencias para las “almas” del purgatorio, y que estas saldrían volando al cielo tan pronto  las monedas golpearan el plato.  Los abusos como estos, aún persisten hoy en día, nada más claro como ejemplo el ver la cantidad de ancianos y viudas que solos en la vida y enfermos, dejan sus fortunas a la Iglesia que, por cierto, tienen situadas sus propiedades en las mejores enclaves de las ciudades.

Los abusos a que se prestaba lo que algunos llaman “tecnologías del alma” fueron uno de los principales factores que condujeron a la Reforma, la cual, a pesar de lo ocurrido con Juan Calvino en Ginebra, fundamentalmente despojó al clero del control de la fe e impulsó la duda y el descreimiento.

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Sí, de muchas maneras nos pintaron el Alma que,  muchos, abusando de la ignorancia del pueblo, supuso un gran negocio “su salvación”. Aun hoy, desgraciadamente, prevalece mucho de aquel mundo.

Las diversa transformaciones del alma (la idea de que estaba contenida en el semen en la Grecia de Aristóteles,  el alma tripartita del Timen platónico, la concepción medieval y renacentista del Homo duplex, la idea del alma como mujer, o como ave, el diálogo  el alma y el cuerpo de Marvell, “las monadas” de Leibniz) pueden resultar hoy bastante pintorescas, pero en su época fueron cuestiones muy serias, y constituyeron importantes etapas en la ruta hacia la idea moderna del ser.

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                Cada cual se despachó a su gusto a la hora de explicar lo que el Alma podía significar

En mi anterior  os hablé de manera bastante extensa sobre estas cuestiones del ser, el alma, la conciencia y, en definitiva, del cerebro que es habitad natural de todas estas cuestiones.  La filosofía y la metafísica están presentes haciendo compañía a lo que entendemos por ser consciente.

Las profundidades del ser (nuestro complejo de interioridad) se manisfestó en la llamada Era Axial, en términos aproximados, entre los siglos VII y IV a. de C.

       Repartían oraciones como placebos  mitigar las penas a cambio de prebendas

Por aquella época, más o menos de manera simultánea, ocurrió algo similar en Palestina, la India,  China, Grecia y muy posiblemente también en Persia.  En  uno de estos casos, la religión establecida se había vuelto en extremo ritualista y exhibicionista.  En particular, en todas partes habían surgido sacerdotes que se habían adjudicado una posición de altísimos privilegios, con lo cual, Vivian de manera totalmente opuesta a lo que predicaban.

Aquella casta privilegiada, controlaba el acceso a Dios o a los Dioses (según los casos), y se beneficiaba de su elevado estatus que, sobre todo, ponían al servicio de los poderosos de turno.

Pero en todas estas culturas, surgieron profetas molestos que, al pregonar la salvación del Alma otro prisma distinto, dejaban al descubierto las mentiras interesadas de estos sacerdotes y falsas religiones.

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                                                                                                     Buda

Surgieron profetas (en Israel) u hombres sabios (Buda y los autores de los Upanishads en la India, Confusio en China,  etc.)  que denunciaron al clero y recomendaron la introspección, a sostener que la ruta hacia la auténtica santidad implicaba algún  de abnegación y de estudio íntimo.  Platón sentó las bases de la supremacía de la mente sobre la materia.

                                                                                Confucio

Todos estos hombres mostraron el camino a través del ejemplo , y su mensaje es muy similar al que más tarde predicaron Jesús y,  más tarde, San Agustín y algún otro.

De éstos auténticos hombres buenos  que incluso sacrificaron sus vidas para dedicar todo su esfuerzo al bien de los demás, se han aprovechado,  tiempos inmemoriales, la legión de espabilados que amparados y enmascarados en las distintas religiones han utilizado toda esa bondad para el propio lucro, engañando a los fieles de buena fe de manera inmisericorde y en ausencia total de conciencia, moral y ética. ¡Que gentuza!

Prefiero no seguir por este camino y dejo aquí el comentario, ya que, de seguir este sendero espinoso estaría recorriendo un escabroso historial lleno de barbaridades e injusticias del ser humano y, todo ello, en el  de Dios.

emilio silvera

Rumores del saber del mundo

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del saber del mundo    ~    Comentarios Comments (0)

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Hubo un tiempo en el que el mundo, llevado por las religiones, dejaron de lado los conocimientos adquiridos y producidos por los antiguos griegos y, la sabiduría del mundo se estaba perdiendo. El  encargado de traducir aquellas obras al árabe fue Muhammad ibn-Ibrahim al-Fazari, en cuyo trabajo se bazó en buena medida el famoso astrónomo musulman Al-khwarizmi.

Mohammed Ibn Musa Al-Khwarizmi

Nació : hacia el 780 en Khwarizm (hoy Khiva, Uzbekistán)

  Murió: hacia el 850 en Bagdad (hoy Irak)

Los árabes no se interesaron especialmente por la poesía, el teatro y las historias griegas.  Tenían sus propias tradiciones literarias y sentían que éstas eran más que suficientes.  No obstante, la situación era muy diferente en el caso de la medicina de Galeno, las matemáticas de Euclides y Ptolomeo, y la filosofía de Platón y Aristóteles.

Kazajstán - CIRCA 1993: Al-Farabi (872-951) en 1 Tenge 1993 billete de Kazajstán. Erudito musulmán y uno de los más grandes científicos y filósofos del mundo islámico en su tiempo.

Al-Farabi (872-951)
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Erudito musulmán y uno de los más grandes pensadores

El principal, o por lo menos el primer pensador musulman que concibió un cuadro general de las ciencias fue al-Farabi (sobre 950), cuyo catálogo Ihsa al-ulum, conocido en latin como De Scentiis, organizó las diferente disciplinas y saberes de la siguiente forma:

  • ciencias lingüísticas.
  • lógica.
  • matemáticas (incluía la música).
  • astronomía y la óptica.
  • física.
  • Metafísica,
  • política.
  • jurisprudencia, y
  • teología.

       Ibn Sina o Avicena

Posteriormente, Ibn Sina dividiría las ciencias racionales en especulativas (que buscan la verdad) y prácticas (que buscan el bienestar). Ibn Sina o Avicena (por su nombre latinizado) es el nombre por el que se conoce en la tradición occidental a Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sīnā, fue un médico, filósofo, cintífico y polímata persa. Escribió cerca de trescientos libros sobre diferentes temas, predominantemente de filosofía y medicina.

Resultado de imagen de la obra conocida como: Cánon de Avicena

Sus textos más famosos son El libro de la curación y El canon de medicina,  también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban Cheikh el-Raïs, es decir ‘príncipe de los sabios’, o el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia, o en fin el tercer Maestro (después de Aristóteles y Al-Farabi). La Civilización Islámica fue muy importante para la historia del libro. A lo largo de sus conquistas entraron en contacto con diferentes pueblos y, de todos, aprendieron y quisieron conservar su sabiduría.

                  Aquel Imperio abarcó mucho territorio y en todos, dejaron la huella de su paso

En las principales ciudades islámicas se crearon bibliotecas y centros de estudio, basado en su mayoría en el modelo griego que los árabes habían descubierto tras conquistar Alejandría y Antioquia. La más famosa de estas instituciones fue la Casa de la Sabiduría (Batí al-Hikma) fundada por al-Ma’mun en el año 833.  Fueron innumerables las traducciones que allí se realizaron como la Física de los Griegos y los siete libros de anatomía de Galeno, o las obras de Platón, Hipócrates y otros como Euclides, Arquímedes, Ptolomeo (entre ellas el Almagesto) y Apolunio.  Gracias a estos trabajos conocemos hoy un mayor número de obras griegas, ya que, desgraciadamente, con la barbaridad cometida al incendiar la biblioteca de Alejandría, perdimos un enorme tesoro de la Humanidad.

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Por aquellos tiempos, ya gente como Ibn Qurra e Ibn Ishaq, midieron y calcularon para concluir que la Tierra era redonda. Fue un matemático árabe que ejerció como médico, astrónomo, y traductor de la Edad de Oro Islámica, que vivía en Bagdad, en la segunda mitad del siglo IX, durante la época de califato abasí.  Ibn Qurra hizo descubrimientos importantes en el álgebra, la geometría y la astronomía. En astronomía, Thabit es considerado uno de los primeros reformadores del sistema de Ptolomeo, y en la mecánica fue fundador de la estática.

En aquellos tiempos la situación en filosofía y literatura, áreas en las que el éxito de cristianos y paganos subrayaba lo abierta que era Bagdad, tampoco era diferente al movimiento de los demás disciplinas.

Abú Bishr Matta bin Yunus, un colega cercano del famoso al-Farabi y quien intentó reconciliar Aristóteles y el Corán, era cristiano y estudió en Bagdad. Uno de los poetas más importantes del siglo VII y comienzos del siglo VIII también era cristiano, Ghiyath ibn aL-salt, de cerca de al-Hirab, sobre el Éufrates, quien incluso fue llevado a la Meca por su califa.  Aunque fue nombrado poeta de la Corte, se negó a convertirse, a renunciar a su adicción al vino y a llevar su cruz.

No es ningún secreto que la obra más famosa de la denominada literatura árabe, Alf Laylah wa-Laylah (Las mil y una noches), era en realidad una antigua obra persa.  Hazar Afsana ( un millar de cuentos), que contenía distintos relatos, muchos de los cuales eran de origen Indio.  Con el paso del tiempo, se hicieron adiciones a esta obra, no sólo a partir de fuentes árabes, sino también griegas, hebreas, turcas y egipcias.  La obra que hemos leído (casi) todos, en realidad, es un compendio de historias y cuentos de distintas nacionalidades, aunque la ambientación que conocemos, es totalmente árabe.

Además de instituciones de carácter académico como la Casa de la Sabiduría, el  Islam desarrolló los hospitales tal como los conocemos hoy en nuestros días.  El primero y más elaborado, fue construido en el siglo VIII bajo aL-Rashid (el Califa de Las Mil y una noches), ero la idea se difundió con rapidez.  Los hospitales musulmanes de la Edad Media que existían en Bagdad, El Cairo o Damasco, por ejemplo, eran bastante complejos para la época.  Tenían salas separadas para hombres y mujeres, salas especiales dedicadas a las enfermedades internas, los desordenes oftálmicos, los padecimientos ortopédicos, las enfermedades mentales y contaban con casa de aislamiento para casos contagiosos.

El Islam, en este campo, también estaba muy avanzado, e incluso tenían clínicas y dispensarios ambulantes y hospitales militares para los ejércitos.  Allí, en aquel ambiente sanitario, surgió la idea de farmacia o apotema, donde los farmaceutas, tenían que aprobar un examen, antes de preparar y recetar medicamentos.

La obra de Ibn al-Baytar Al-Jami’fi al-Tibb (Colección de dietas y medicamentos simples) tenía más de un millar de entradas basadas en plantas que el autor había recopilado alrededor de la costa mediterránea.  La noción de sanidad pública también se debe a los árabes que, visitaban las prisiones para detectar y evitar enfermedades contagiosas.

Grandes médicos islámicos como Al-Razi, conocido en occidente por su nombre latino, Rhazes, nació en la ciudad persa de Rayy y en su juventud fue alquimista, después de lo cual se convirtió en erudito en distintas materias.  Escribió cerca de doscientos libros, y aunque la mitad de su obra está centrada en la medicina, también se ocupó de temas teológicos, matemáticos y astronómicos. ¡Todo un personaje! Fue el primer médico Jefe del gran hospital de Bagdad.  Se dice que para elegir el sitio de ubicación del hospital, primero colgó tiras de carne en distintos lugares de la ciudad, y, finalmente eligió aquel donde la carne era menos putrefacta.

La gran obra de al-Razi fue el AL-Hawi (El libro exhaustivo), una enciclopedia de veintitrés volúmenes de conocimientos médicos griegos, árabes, preislámicos, indios e incluso chinos.

El otro gran médico musulmán fue Ibn Sina, a quien conocemos mejor por su nombre latinizado, Avicena.  Al igual que al-Razi, Avicena escribio doscientos libros, destacando la obra más famosa AL-Qanun (El canon) muy documentado e importante tratado.

Alejandría, en el año 641, había caído en manos de los musulmanes que, durante muchos años había sido la ciudad capital-mundial de los estudios matemáticos, médicos y filósofos, y allí los musulmanes encontraron una ingente cantidad de libros y manuscritos griegos sobre estos temas.  Posteriormente, entre el profesorado de la Casa de la Sabiduría encontramos a un astrónomo y matemático cuyo nombre, como el de Euclides, se convertiría en palabra de uso cotidiano en todo el mundo culto: Muhammad ibn-Musa aL-khwarizmi.

La fama de Al-khwarizmi descansa en dos libros, uno muchísimo más original que el otro.  El volumen menos original se basa en el Sindhind, que es el nombre árabe del Brahmaghuta Siddhanta, el tratado de Brahmagupta que había llegado hasta la corte de Al-Mansur y en el que se describen varios problemas aritméticos así comos los numerales indios.  El trabajo de AL-khwarizmi se conoce hoy en una única copia, una traducción latina de un original árabe actualmente perdido.

El título latino de esta obra es de numero indorum (sobre el arte de contar indio), este trabajo es el responsable de la falsa impresión de que nuestro sistema numérico es de origen árabe.

AL-khwarizmi no afirmó ser original en aquel sentido, sin embargo, la nueva notación terminaría siendo conocida como la de al-khwarizmi o, de forma corrupta, algorismi, lo que al final daría lugar a la palabra “algoritmo”, que define una forma particular de calculo.

Pero Al-khwarizmi también es conocido como el “padre del álgebra” y, ciertamente, su Hisab aL-jabr wa’L mugabalah contiene más de ochocientos ejemplos y, se cree que tiene su origen en complejas leyes islámicas relativas a la herencia.

La forma en  que evolucionaron los números:

En el al-jabr, aL-khwarizmi introduce la idea de representar una cantidad desconocida por un símbolo, como la x, y dedica seis capítulos a resolver los seis tipos de ecuaciones que conforman las tres clases de cantidades: raíces, cuadrados y números.

El al-jabr de al-khwarizmi ha sido considerado tradicionalmente como la primera obra de Algebra.  Sin embargo, un manuscrito hallado en Turquía a finales del pasado siglo XX pone en duda tal mérito.  Se titula Necesidades lógicas en las ecuaciones mixtas, el texto se ocupa más o menos de los mismos temas y resuelve algunas de las ecuaciones exactamente de la misma manera.  Por tanto, parece que un manuscrito se basó en otro, aunque nadie sabe cuál fue el primero.

Retrato de “Geber” del siglo XV, Codici Ashburnhamiani 1166, Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia.

En las ciencias químicas, la personalidad árabe más destacada fue Jabir ibn-Hayyan, conocido en Occidente como Geber, y quien vivió en aL-kufah en la segunda mitad del siglo VIII. Nacido en 721 en la provincia de Tus (hoy Irán) – y Fallecido en 815, en la provincia de Kufa (hoy Irak). Fue un alquimista  que cambió todo el significado de la alquimia de origen árabe.  Conocido también como Geber, forma latinizada de su nombre. Se le considera el máximo alquimista  de origen Árabe, por haber sido el primero en haberla estudiado de forma científica. Su padre pertenecía a la tribu árabe Azd originaria de Yemen.

Como todos en la época, él también estaba obsesionado con la alquimia y, en particular, por la posibilidad de convertir los metales en oro (algo que Jabir pensaba podía conseguir mediante una misteriosa sustancia aún no descubierta, a la que llamó, el aliksir, de donde proviene la palabra “elixir”).  Los alquimistas también creían que su disciplina era la “ciencia del equilibrio” y que era posible producir metales preciosos mediante la observación (y mejoramiento) de los métodos de la naturaleza mediante la experimentación y, es legitimo considerar a Jabir uno de los fundadores de la química.

Paralelamente a esto, al-Razi ofreció una clasificación sistemática de los productos de la naturaleza.  Dividió las sustancias minerales en espíritus (mercurio, sal amoníaco), sustancias (oro, cobre, hierro), piedras (hermatites, óxido de hierro, vidrio, malaquita), vitriolos (alumbre), Góraxes y sales.  A estas sustancias “naturales” añadió las “artificiales”:  el cardenillo, el cinabrio, la soda cáustica, las aleaciones.  AL-Razi también creía en lo que podríamos denominar investigación de laboratorio y desempeñó un importante papel en la separación de la química propiamente dicha de la alquimia.

Así como el mundo creado por Dios era perfecto y el “arte” sólo podía aspirar a ser “ornamento”, una forma de adornar la creación original a ser “ornamento”,  una forma de adornar la creación original de Dios, la filosofía, falsafah, era un conocimiento de ese mundo restringido por la propia capacidad del hombre para entenderlo por sí mismo.  Dicho de otra manera, la falsafah era, inevitablemente y por definición, un saber limitado:

“La revelación siempre sería superior a la razón”.

Al igual que ocurrió con la ciencia, la filosofía árabe era básicamente la filosofía griega, modificada por ideas indias y orientales y expresada en lengua árabe. A Los bukuma, los sabios, que practicaban la falsafah, se oponían los mutakallim, los teólogos que practicaban la kalam, teología.

Distintos nombres, distintos lugares y épocas diferentes que, en definitiva, siempre nos cuentan lo mismo: la lucha de la Humanidad por conquistar los conocimientos y los hombres que lo hicieron posible que, no siempre, recorrieron un camino de rosas para conseguirlo (Galileo es un buen ejemplo).

La ciencia y la filosofía islámica fueron con frecuencia obra de sirios, persas y judíos.  Sin embargo, su teología, incluida la ley canónica, fue principalmente obra árabe, lo que no quita que se inspiraron en otras foráneas como impulsó el mismo Mahoma con su famoso dicho: “busca la sabiduría aunque esté en China”.  Lo que llevó a innumerables estudiosos musulmanes a emprender largos viajes a la búsqueda de conocimiento, de tal manera se consideraban estos intrépidos buscadores del saber que, quien perdía la vida en el empeño era considerado mártir.

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Muchos guiados por intereses bastardos involucraron  al profeta Alá y al Corán para conseguir sus metas

No creo que sea este el sitio ni el momento de ocuparnos del Corán y de Alá.  El estudio del Corán dominaba la enseñanza en las escuelas del antiguo mundo musulman y, el núcleo curricular, como lo denominaríamos hoy, consistía en la memorización del Corán y  de los hadith, junto con el aprendizaje de la escritura y las matemáticas. Es una lástima que ésta religión, llevada hasta sus más irracionales escenarios del entendimiento, sea la prcursora de guerras y muerte de un pueblo que, al fin y al cabo, no deja de ser hijo, como todos los demás seres vivos civilizados del planeta, de la misma cosa, del mismo origen, de la propia Naturaleza, del Universo en fin.

El mundo islámico daría para mucho más, y muchos más son las personajes que podríamos nombrar aquí.  Sin embargo, creo cumplido el objetivo y aquí lo dejo. Como decía el sabio:

“El Universo esta construido según un plan cuya profunda simetría está presente de algún modo en la estructura interna de nuestro intelecto”.

 

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Aquel pasado que no volverá ¡Cómo cambian los pueblos!

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    Parménides de Elea

Parménides, nacido hacia el año 515 a. de C. en Elea, (la actual Velia) en Italia meridional, entonces parte de Magna Grecia, quien inventó el primer método “filosófico” en el sentido en que hoy entendemos el término. Parménides prefería resolver las cosas a través de procesos mentales, es decir, mediante el pensamiento puro, lo que denominaba el noema. Al creer que ésta era una alternativa variable y viable a la observación científica, creó una división en al vida mental que se ha mantenido hasta nuestros días.

Era conocido como sofista, término que significa básicamente hombre sabio (sophos) o amante de la sabiduría (philo-sophos). Hoy el término moderno, filósofo, oculta su carácter práctico de los sofistas de la Grecia antigua.

El estudioso de los clásicos Michael Grant, dice que los sofistas fueron la primera forma de educación superior (al menos en el mundo de occidente) al convertirse en maestros que viajaban de un lado a otro impartiendo clases a cambio de unos honorarios. Las materias que enseñaban eran variadas y lo mismo daban clase de retórica (para discípulos futuros políticos, de asambleas del pueblo que, admiraban a los buenos oradores), la matemática, la lógica y la astronomía.

Los sofistas eran expertos en defender puntos de vista distintos y ello hizo con el tiempo, que prevaleciera el método de que la buena preparación nos puede llevar a la razón mediante la confrontación de ideas dispares.

El más famoso de los sofistas griegos fue Protágoras, nacido en Abdera, Tracia, hacia el año 490 a. de C., y, fallecido después de 421 o 411 a. de C., su escepticismo le hizo famoso. Él fue el que dijo: “el hombre es la medida de todas las cosas”.

Así fue como nació la Filosofía, pero los tres grandes filósofos griegos por excelencia fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Platón es el ejemplo de todas las ventajas y debilidades de la aproximación al mundo desde el “pensamiento puro”. Defendió la inmortalidad del Alma. Con gran ingenio, Platón consideró también la matematización de la Naturaleza. El cosmos, sostuvo, que a partir del caos fue creado y su orden es todo el Universo.

Unió la idea de Empédocles sobre las cuatro semillas de todo lo que existe-tierra, agua, fuego y aire- y las unió a la influencia de Pitágoras para considerar que todo era reducible a triángulos, la entidad básica del mundo. Atomización geométrica que explicaba tanto la estabilidad como el cambio.

Está claro que toda esta gente “pensaba”. Sócrates creía que su misión en el mundo era hacer pensar a la gente, así que, continuamente les planteaba acertijos y juegos mentales (lo mismo le gustaba hacer a Einstein 2500 años después). De Aristóteles hemos hablado muy ampliamente en otros trabajos y no es cosa de repetirse. Aquí nos limitamos ahora a dejar algunos datos sobre el origen de la cultura y el conocimiento científico y filosófico.

De Sófocles nos llegó las obras trágicas como Antígona o Edipo Rey y, junto con Esquilo y Eurípides, fueron los mejores autores de tragedias griegas que se conocen. Muchos de los frandes filósofos las consideraron como auténticas obras de arte en el ámbito de la literatura de fiscción que, en aquellos tiempos, siempre se acostumbraba a mezclar con realidades y leyendas.

Las tragedias griegas populares de Tespis, Frínico y otros, dieron paso a los tres grandes trágicos atenienses: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Aristóteles consideraba que, Edipo rey, era la mejor obra de teatro que conocía debido a su tensión dramática y a su preocupación por la relación entre autoconocimiento e ignorancia. De hecho, la influencia de esta obra se extiende a nuestros días gracias a Freud y el complejo de Edipo. Sin embargo, el principal tema de Sófocles era que el hombre está con frecuencia atrapado por fuerzas que le superan.

Las obras de Homero y de los grandes trágicos estaban basadas en el mito entremezclado con una buena parte de historia real, pero nadie sabe a ciencia cierta cuánta. Sin embargo, parece que puede atribuirse a los griegos la invención de la Historia propiamente dicha, un relato de acontecimientos independiente del mito, si bien contada de manera muy distinta a como se recoge en nuestros días.

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                    Busto de Heródoto

A Herodoto (480-425 a. de C.) por lo general, se le consideraba “el padre de la historia”, aunque parece que le gustaban los buenos relatos y al contar los sucesos se tomaba algunas licencias literarias que aumentaban y embellecían los hechos. Escribió sobre las guerras griegas (Atenas contra Esparta y las invasiones de Grecia por los ejércitos de los reyes persas).

Podríamos continuar en Grecia y con su gente, sin embargo, tengo que hablar de otras cosas, el legado Griego y los anteriores aquí referidos, son “los culpables” de que ahora estemos al nivel de conocimiento en el que nos encontramos. Además de los griegos, otros pueblos antes que ellos tambiñén dejaron su impronta.

Suq al-Ghazel. Minarete de Bagdad, Mesopotamia (Irak). Este es el minarete más antiguo de Bagdad. Perteneció a la Mezquita Califa construida por el Califa Muktafi entre el 901 y el 907 d. C. Aunque Bagdad significa “Regalo de Dios”, la ciudad también era conocida como la “Ciudad Redonda” debido a su forma circular. La nueva metrópolis fue construida en cuatro años, labor para la cual, se dice Al-Mansur empleó a unos cien mil trabajadores, artesanos y arquitectos. El gobernante eligió esta ubicación en parte porque era fácil de defender, y en parte porque el Tigris le daba acceso a lugares tan alejados como china y, río arriba, Armenia. Las ruinas de Ctesifonte se convirtieron en la cantera principal para la nueva ciudad.

Los grandes califas de Bagdad fueron el mismo al-Mansur, el segundo califa Abasí, Al-Mahdi, el tercero, y Harun al-Rashid (786-809) y su hijo aL-Ma’mun. (Aunque para entonces la ciudad de Bagdad había sido construida hacía relativamente poco tiempo, ya había pasado de casi no existir a ser el centro y un centro mundial de enorme riqueza e importancia internacional, único rival verdadero de Bizancio).

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El palacio real ocupaba un tercio de la ciudad redonda y el lujo de su interior era legendario. La esposa y prima del califa “no toleraba en su mesa recipientes que no estuvieran hechos de oro o plata”, y se cuenta que en una ocasión, para recibir a unos dignatarios extranjeros, se realizó un desfile que incluyó la participación de un centenar de Leones.

Las crónicas de aquellos tiempos que han podido ser salvadas, dicen que en el salón del Árbol se construyeron pájaros de plata de tal forma que “gorgojearan automáticamente”. Los puertos de la ciudad siempre estaban llenos de naves procedentes de China, África y de la India. Gente de todo el mundo conocido acudía en tropel a Bagdad, su ubicación hacía que fuera fácil de alcanzar desde la India, Siria y, lo que era aún más importante, Grecia y el mundo helénico. En particular, estaba muy cerca de un centro de estudios admirable que para entonces ya existía al suroeste de Persia, en Gondeshapur.

A comienzos de siglo IX, el mundo islámico tuvo la fortuna de contar con un califa de mente abierta, al-Ma’mun, que acogió la idea de reconciliar el Corán con los criterios de la razón humana. Se dice que al Ma’mun tuvo un sueño (acaso el sueño más importante y afortunado de la historia) en el que se le aparecía Aristóteles, y debido a ello envió a sus emisarios a lugares alejados como Constantinopla en búsqueda de tantos manuscritos griegos como pudieran encontrar y fundó en Bagdad un centro dedicado a la traducción.

En algún momento de año 771 un viajero indio llegó a Bagdad llevando consigo un tratado de astronomía, un Siddhanta, que al-Ma’mun insistió en hacer traducir. Este tratado se conocería en la ciudad como el Sindhind. El mismo viajero traía también un tratado matemático, que introdujo un nuevo conjunto de numerales, el 1,2,3,4, etc., que es el que todavía utilizamos (antes de ello los números debían ser escritos siempre como palabras o usando letras del alfabeto). Estos números se denominarían luego numerales arábigos, aunque en la actualidad (al menos entre los matemáticos) se prefiere denominarlos numerales indios. La misma obra introdujo el cero, que quizá fue originalmente concebido en China. La palabra árabe para designar el 0, zep-hirum, es el origen de nuestras palabras “cifras” y “cero”.

Murió hacia el 850 en Bagdad (Hoy Irak)

El encargado de traducir ambas obras al árabe fue Muhammad ibn-Ibrahim al-Fazari, en cuyo trabajo se bazó en buena medida el famoso astrónomo musulman al-khwarizmi. Los árabes no se interesaron especialmente por la poesía, el teatro y las historias griegas. Tenían sus propias tradiciones literarias y sentían que éstas eran más que suficientes. No obstante, la situación era muy diferente en el caso de la medicina de Galeno, las matemáticas de Euclides y Ptolomeo, y la filosofía de Platón y Aristóteles.

El principal, o por lo menos el primer pensador musulman que concibió un cuadro general de las ciencias fue al-Farabi (sobre 950), cuyo catálogo Ihsa al-ulum, conocido en latín como De Scentiis, organizó las diferente disciplinas y saberes de la siguiente forma:

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  • ciencias lingüísticas.
  • lógica.
  • matemáticas (incluía la música).
  • astronomía y la óptica.
  • física.
  • Metafísica,
  • política.
  • jurisprudencia, y
  • teología.

Posteriormente, Ibn Sina dividiría las ciencias racionales en especulativas (que buscan la verdad) y prácticas (que buscan el bienestar).

En las principales ciudades islámicas se crearon bibliotecas y centros de estudio, basado en su mayoría en el modelo griego que los árabes habían descubierto tras conquistar Alejandría y Antioquia. La más famosa de estas instituciones fue la Casa de la Sabiduría (Batí al-Hikma) fundada por aL-Ma’mun en el año 833. Fueron innumerables las traducciones que allí se realizaron como la Física de los Griegos y los siete libros de anatomía de Galeno, o las obras de Platón, Hipócrates y otros como Euclides, Arquímedes, Ptolomeo (entre ellas el Almagesto) y Apolunio. Gracias a estos trabajos conocemos hoy un mayor número de obras griegas, ya que, desgraciadamente, con la barbaridad cometida al incendiar la biblioteca de Alejandría, perdimos un enorme tesoro de la Humanidad.

          Manuscrito de la época del Califato Abasí.

Por aquellos tiempos, ya gente como Ibn Qurra e Ibn Ishaq, midieron y calcularon para concluir que la Tierra era redonda. La situación en filosofía y literatura, áreas en las que el éxito de cristianos y paganos subrayaba lo abierta que era Bagdad, tampoco era diferente al movimiento de los demás disciplinas.

Abú Bishr Malta bin Yunus, un colega cercano del famoso al-Farabi y quien intentó reconciliar Aristóteles y el Corán, era cristiano y estudió en Bagdad. Uno de los poetas más importantes del siglo VII y comienzos del siglo VIII también era cristiano, Ghiyath ibn aL-salt, de cerca de al-Hirab, sobre el Éufrates, quien incluso fue llevado a la Meca por su califa. Aunque fue nombrado poeta de la Corte, se negó a convertirse, a renunciar a su adicción al vino y a llevar su cruz.

No es ningún secreto que la obra más famosa de la denominada literatura árabe, Alf Laylah wa-Laylah (Las mil y una noches), era en realidad una antigua obra persa. Hazar Afsana (un millar de cuentos), que contenía distintos relatos, muchos de los cuales eran de origen Indio. Con el paso del tiempo, se hicieron adiciones a esta obra, no sólo a partir de fuentes árabes, sino también griegas, hebreas, turcas y egipcias. La obra que hemos leído (casi) todos, en realidad, es un compendio de historias y cuentos de distintas nacionalidades, aunque la ambientación que conocemos, es totalmente árabe.

Además de instituciones de carácter académico como la Casa de la Sabiduría, el Islam desarrolló los hospitales tal como los conocemos hoy en nuestros días. El primero y más elaborado, fue construido en el siglo VIII bajo aL-Rashid (el Califa de Las Mil y una noches), ero la idea se difundió con rapidez. Los hospitales musulmanes de la Edad Media que existían en Bagdad, El Cairo o Damasco, por ejemplo, eran bastante complejos para la época. Tenían salas separadas para hombres y mujeres, salas especiales dedicadas a las enfermedades internas, los desordenes oftálmicos, los padecimientos ortopédicos, las enfermedades mentales y contaban con casa de aislamiento para casos contagiosos.

                            El primer hostpital psiquiátrico se construyó en Bagdad en el año 792

El Islam, en este campo, también estaba muy avanzado, e incluso tenían clínicas y dispensarios ambulantes y hospitales militares para los ejércitos. Allí, en aquel ambiente sanitario, surgió la idea de farmacia o apotema, donde los farmaceutas, tenían que aprobar un examen, antes de preparar y recetar medicamentos. La obra de Ibn al-Baytar Al-Jami’fi al-Tibb (Colección de dietas y medicamentos simples) tenía más de un millar de entradas basadas en plantas que el autor había recopilado alrededor de la costa mediterránea. La noción de sanidad pública también se debe a los árabes que, visitaban las prisiones para detectar y evitar enfermedades contagiosas.

Tapa del famoso Libro de Medicina de Razi. Imagen visitando  a un niño enfermo

 

Grandes médicos islámicos como Al-Razi, conocido en occidente por su nombre latino, Rhazes, nació en la ciudad persa de Rayi y en su juventud fue alquimista, después de lo cual se convirtió en erudito en distintas materias. Escribió cerca de doscientos libros, y aunque la mitad de su obra está centrada en la medicina, también se ocupó de temas teológicos, matemáticos y astronómicos. ¡Todo un personaje! Fue el primer médico Jefe del gran hospital de Bagdad. Se dice que para elegir el sitio de ubicación del hospital, primero colgó tiras de carne en distintos lugares de la ciudad, y, finalmente eligió aquel donde la carne era menos putrefacta.

La gran obra de al-Razi fue el AL-Hawi (El libro exhaustivo), una enciclopedia de veintitrés volúmenes de conocimientos médicos griegos, árabes, preislámicos, indios e incluso chinos.

Copia latina del Canon de la Medicina, fechada en 1484, situada en la Biblioteca Médica P.I. Nixon del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio.

El otro gran médico musulmán fue Ibn Sina, a quien conocemos mejor por su nombre latinizado, Avicena. Al igual que al-Razi, Avicena escribió doscientos libros, destacando la obra más famosa AL-Qanun (El canon) muy documentado e importante tratado.

Hasta aquí (aunque falta mucho), hemos hecho un recorrido por el pasado que, de vez en cuando es bueno recordar, y, en otra ocasión, continuaré contando hechos de civilizaciones y pueblos que nos precedieron y que posibilitaron que hoy nosotros, tengamos los conocimientos que de las cosas y, del mundo que nos rodea, tenemos.

emilio silvera

Fuente: IDEAS de Peter Watson

El saber del mundo

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         No intentes ver la verdad sin conocer la mentira.

     No sabrás lo que es la luz sin conocer las tinieblas.

         Si no sabes de donde vienes no sabrás nunca quien eres.

Lo sé por experiencia, la dificultad, agudiza el ingenio… ¡La crisis también!

Mi padre me dijo una vez que,  el respeto por la verdad es casi el fundamento de la moral.

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Nada puede surgir de la “nada”, si surgió…, ¡es porque había!

A la edad de quince años, había aprendido a oír el silencio. En cualquier sitio, aunque no lo parezca, podemos “oir” lo que la Naturaleza nos dice. No es poco lo que nos perdemos por no saber observar lo que nos rodea. ¡Hay que prestar atenciòn!

La vida no es gratis, se nos da para pagarla. ¡De tantas maneras! Todos tenenos que llevar nuestra “carreta” para llegar al destino propuesto. Cualquier cosa que podamos alcanzar requiere de un precio, un esfuerzo y, si estamos dispuesto a pagarlo… ¡la tendremos!

          Más vale un… por si acaso, que un… yo creí.

¡Qué vida ésta!

En el Universo puede haber miles de millones de planetas. Si están habitados ¡Cuánto dolor y amargagura! Y, si no lo están… ¡Que desperdicio de mundos! Eso decía el Pensador.

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En verdad, los seres humanos… ¡Son muy complejos! Y, hasta tal punto es así que, ni nosotros mismos llegaremos nunca a conocernos. ¿Cómo es posible una cosa así? Pues lo cierto es que, tenemos de nosotros una visión equivocada y, serán otros, que mirándonos desde fuera y sin estar condicionado por nada, los que puedan describir nuestra personalidad de manera neutra y sin ninguna clase de condicionante.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que, a lo largo de la historia, en cualquier parte del mundo, sin importar su condición u origen, de vez en cuando, surgieron personajes que, con sus hechos, dejaron señalado un camino que muchos siguieron y, de esa manera, ha ido caminando la Humanidad a lo largo de la Historia, influída por esas mentes que, en uno u otro ámbito del saber humano, abrieron los caminos a seguir. Muchos serían los ejemplos que podríamos poner aquí pero, hoy, dejaré una simple reseña de uno de ellos.

Pitágoras de Samos.  569 a.C. (Samos).475 a.C. (Tarento).

Pitágoras era hijo de un comerciante griego, por lo que viajó mucho de niño, acompañando a su padre.  No se conocen muchos detalles de su infancia, pero es seguro que recibió buena educación.  En Mileto, Tales y Anaximandro lo introdujeron en el mundo de las Matemáticas y le recomendaron ir a Egipto para profundizar en su estudio, lo que hizo en el 535 a.C. Estudió en el templo de Dióspolis.

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Allí fue hecho prisionero hacia el 525 a.C. y llevado a Babilonia, de donde regresaría a Samos hacia el 520 a.C.  Al regreso, fundó una escuela que llamó El Semicírculo.  Al cabo de dos años se trasladó a Cretona, en el sur de Italia, donde fundó una escuela filosófica y religiosa que tuvo muchos seguidores.

Las enseñanzas principales decían que la realidad era matemática y que el estudio puede llevar a la purificación espiritual y la unión con la divino.

Creían que todo lo que existe son números y todas las relaciones podían reducirse a relaciones numéricas.  Además, atribuían a cada número una propia personalidad (masculina o femenina, perfecta o incompleta, bella o fea).

Por ejemplo, el 10 era el número perfecto, pues contenía en sí mismo los cuatro primeros enteros (1 + 2 + 3 + 4 = 10).

Escuela de Pitágoras, imagen perteneciente al libro “The story of greek people”, Eva March Tappan, Houghton Mifflin, 1909.

La escuela exigía a sus miembros estricta lealtad y secretismo por lo que los conocimientos en Matemáticas producidos por ellos eran siempre atribuidos a Pitágoras, y no podemos saber qué descubrió él personalmente y qué se le atribuyó.  Sin ir más lejos, el conocido teorema de Pitágoras (del que antes di un ejemplo) no lo descubrió él, sino que ya era conocido por los babilonios mil años antes, aunque puede que él fuese el primero en demostrarlo.

El objeto de estudio de esta escuela no eran las Matemáticas tal como las pensamos hoy, sino desde una perspectiva más filosófica.  Se preocupaban de los principios en que se basan las Matemáticas, el significado de los conceptos número o círculo, así como qué ha de entenderse por demostración (de un teorema por ejemplo).

Son varios los teoremas debidos a Pitágoras o, más genéricamente, a los pitagóricos: el que afirma que la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos ángulos rectos, o el teorema de Pitágoras, esto es, que un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.

También descubrieron los números irracionales –que no se pueden expresar como el cociente de dos enteros- y los cinco sólidos regulares: el tetraedro, el hexaedro o cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro.

Aunque Pitágoras es uno de los matemáticos griegos más conocidos, a mí, no se porqué, me gusta más Euclides.  Claro que a cada acontecimiento o a cada personaje, hay que valorarlo dentro del contexto de su obra en su época, en su “tiempo”.

El lenguaje, las matemáticas, la escritura,… son las cosas que nos hicieron distintos, partiendo siempre de la base de que teníamos los sentidos y la mente que requerían aquellos logros que nos separaron de los demás animales.

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La lengua o el lenguaje, cuyos comienzos se limitan a sonidos guturales y sin sentido de aquellos primeros homínidos que, caminando ya erguidos, vivían más o menos en comunidad y, ello, les llevó, a inventarse un sistema arbitrario de signos que los miembros de una comunidad establecían por convención, con el fin de comunicarse, así fueron los principios del lenguaje que, en cada caso, en cada lugar, está relacionado con la psicología y antropología específica de los distintos pueblos, lo que llevó a que el lenguaje, tomado en su conjunto, sea multiforme y heteróclito, y conectado con lo físico-fisiológico-psíquico y dentro de un dominio individual y a la vez social.

El lenguaje hablado se quiso expresar mediante escritura, y, el comienzo, fueron dibujos, signos, jeroglíficos, etc., hasta alcanzar un alto nivel mediante las reglas inventadas para la escritura.

La importancia del lenguaje y la escritura para la humanidad no está bien valorada, pocos piensan en lo importante que fue el hecho ocurrido hace ya muchos miles de años, cuando aquel ser primitivo, pintó un animal en la pared de su cueva, allí, en aquel lugar, se dio el primer paso.

Mediante un conjunto de sonidos articulados podemos manifestar lo que pensamos y comunicarnos con los demás y, cada pueblo, tiene su propio lenguaje.  Este hecho, el de distintas lenguas para cada región del mundo, expresa en realidad nuestro retraso en la evolución del lenguaje y en la de otros aspectos más generales que, algún día lejos aún en el futuro, nos llevarán a la unificación de todos y de todo en este planeta que pasará a ser una sola entidad ante el resto de civilizaciones que vendrán desde otros mundos pero, para que eso llegue…falta mucho.

(Sólo como aclaración tengo que dejar el apunte de que, los clásicos griegos bebieron de la fuente del saber egipcio, persa, hindú y otros.)

emilio silvera

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