viernes, 20 de julio del 2018 Fecha
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¿Puede esta bacteria terraformar Marte?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en a otros mundos    ~    Comentarios Comments (0)

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Chroococcidiopsis thermalis

 

 

 

 

 

Chroococcidiopsis thermalis – Archivo

Un equipo internacional de biólogos y químicos cree que sería posible utilizar estos organismos para «fabricar» una atmósfera respirable en el Planeta rojo

ABC-Ciencia

 

 

 

Hace más de 3.500 millones de años, las bacterias fueron las principales responsables de “fabricar” una atmósfera respirable en la Tierra. Ahora, un equipo internacional de biólogos y químicos cree que sería posible utilizar el mismo tipo de organismos para hacer lo propio con Marte, terraformándolo hasta convertirlo en un mundo similar al nuestro. El estudio se ha publicado en Science.

Los científicos, procedentes de varias universidades de Australia, Reino Unido, Francia e Italia, basan su “sugerencia” en el hallazgo de la extraordinaria habilidad de las Cyanobacterias, antes llamadas “algas verdiazules”, para llevar a cabo la fotosíntesis incluso en las condiciones de iluminación más bajas.

Las Cyanobacterias se cuentan entre los organismos más antiguos de la Tierra, y entre sus habilidades destaca la de haber sido capaces de convertir, a través de la fotosíntesis, la primitiva atmósfera terrestre rica en metano, amoniaco y otros gases de efecto invernadero en el delicado compuesto que actualmente es capaz de sostener todas las formas de vida de nuestro planeta.

Los procesos fotoquímicos utilizados por estos antiquísimos microorganismos son bastante similares a los de la auténtica legión de plantas multicelulares que se desarrollaron después, y gracias a los que la atmósfera terrestre mantiene más o menos intacta su composición actual. El proceso implica el uso de luz roja, y si la mayor parte de las plantas son de color verde es porque la clorofila no es capaz de absorber energía de esa franja del espectro lumínico y la refleja.

La luz, sin embargo, resulta de la máxima importancia para la fotosíntesis. Tanto, que ni plantas ni bacterias son capaces de crecer en ambientes demasiado oscuros. Los investigadores se centraron precisamente en este punto, para averiguar cuál es el “límite de oscuridad” que puede llegar a tener un entorno capaz de permitir el proceso y más allá del cual la fotosíntesis ya no sería posible.

Por eso, con el biólogo de la Universidad Nacional de Australia Elmars Krausz a la cabeza, los científicos pusieron a prueba la habilidad de una especie concreta de Cyanobacteria, Chroococcidiopsis thermalis, para llevar a cabo la fotosíntesis en condiciones de poca luz.

Los investigadores esperaban que la fotosíntesis se “apagaría” a una longitud de onda de la luz de 700 nanómetros, un límite ampliamente consensuado y conocido como “el límite rojo”.

Pero Krausz y su equipo se encontraron con algo que no esperaban:

Chroococcidiopsis thermalis superaba ampliamente ese límite, y seguía fotosintetizando en longitudes de onda de hasta 750 nanómetros. Un hallazgo que no solo representa una significativa extensión de la capacidad de hacer la fotosíntesis con poca luz, sino que también describe un sistema que es capaz de “funcionar” con una cantidad muy inferior de combustible biológico. En palabras de los investigadores, se trata de “un fotosistema de baja energía sin precedentes”.

 

 

 

El límite rojo

Los biólogos descubrieron que la clave para esta capacidad hasta ahora desconocida radica en la presencia de una serie de clorofilas de longitud de onda larga que no habían sido detectadas previamente. Así, los científicos rastrearon los orígenes de estas clorofilas hasta el genoma de C. thermalis, y descubrieron que estaba ubicado en un conjunto de genes específicos que es común a muchas especies de Cyanobacterias, lo cual sugiere que la capacidad para superar el “límite rojo” podría ser algo común.

Para Krausz, esta recién descubierta capacidad resulta de lo más prometedora para el uso de Cyanobacterias como agentes de terraformación interplanetaria. De hecho, el establecimiento de colonias en otros mundos pondría en marcha una transformación atmosférica que, eventualmente, debería desembocar en unas condiciones favorables para la vida, incluso la de los seres humanos.

Resultado de imagen de Cianobacterias verde azuladas

Por supuesto, si algunas de las vigentes teorías de la Astrobiología son correctas, las Cyanobacterias (u otras formas de vida similares) podrían existir ya en otros planetas, en cuyo caso su habilidad para sobrevivir en las condiciones más extremas de iluminación podría ser un nuevo indicativo para detectarlas.

“Todo esto puede sonar a ciencia ficción -explica Krausz- paro las agencias espaciales y las compañías privadas de todo el mundo tratan, de forma muy activa, de convertir este sueño en realidad en un futuro no demasiado lejano. En teoría, se podría aprovechar la fotosíntesis de este tipo de organismos para crear aire que los humanos puedan respirar en Marte”.

Para el biólogo, “estos organismos adaptados a una luz muy baja, como las Cyanobacterias que hemos estado estudiando, podrían crecer bajo las rocas y sobrevivir a las duras condiciones que reinan en el Planeta Rojo”.

¿¿Habrá alguna forma de vida, en las “lunas” de Júpiter y...

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Resultado de imagen de Calisto

Hace tiempo que se sabe de las “lunas” que orbitan alrededor de Júpiter, y, algunas, pudieran tener las condiciones necesarias para que, la Vida, estuviera presente en ella. La nave espacial Galileo investigó Júpiter y sus lunas durante algunos años y tuvo la oportunidad de volar a travéz de una enorme pluma de vapor de agua que salió de la superficie de Europa en forma de géiser que alcanzó la altura de cientos de kilómetros.

 

Resultado de imagen de Un satélite de la Agencia Espacial que investigó Júpiter durtante 14 años, voló por encima de una pluma de agua salida de la luna en forma de géiser

El estudio realizado, parece que confirma la idea que surgió a partir de unas investigaciones del Hubble, de imágenes tomadas allá por el año 2012.Y, más tarde, un satélite de la Agtencia Espacial que investigó Júpiter a fondo, detectó y sobrevoló aquel penacho del Géiser expulsado de Europa, y, su composicoón nos loleva a pensar que tiene presente los ingredientes de la Vida.

Claro que, los datos no son suficientes y se necesita de nuevas tecnologías que nos puedan refrendar lo que “dicen”, de tal manera que, podamos cxomprobarlo in situ, tomando muestras del océano salado que bajo la superficie de aquel pequeño mundo bulle lleno de formas de vida… ¡Se espera!

 

Imagen relacionada

 

En 1997, cuando la sonda Galileo estaba volando a unos 200 Km por encima de la superficie de Europa, el equipo encargado de su seguimiento, no sospechó que había sobrevolado y traspasado una pluma de vapor de agua salida de la luna helada.

Las aguas ocultas en Europa son un objetivco primordial en la búsqueda de vida extraterrestre, y enviar una nave espacial para tomar unas muestras de ese tipo de géiser podría ser la forma más práctica de verificar si, realmente allí pudiera estar presente alguna forma de vida. Al parecer, los ingredientes para la vida están presentes en el oculto océano de Europa.

 

 

Los chorros del hemiserio sur de Encélado vistos por Cassini (NASA/JPL).
                      Los chorros del hemisferio sur de Encélado vistos por Cassini (NASA/JPL).
Claro que, hoy sabemos que, efectivamente, Encélado es una luna activa de Saturno. Sus géiseres de hielo del hemisferio sur son los causantes de la extrema juventud de algunas zonas y, de hecho, las partículas de los chorros forman el anillo E. Es decir, el mecanismo inverso al propuesto por muchos investigadores de la misión Voyager. Pero nadie conocía estos hechos cuando la sonda Cassini llegó a Saturno. Sin embargo, los investigadores de la misión sí tenían presente la búsqueda de algún signo de criovulcanismo en Encélado y, sobre todo, alguna conexión entre la luna y el anillo E. Básicamente, sabían dónde buscar, por lo que muy pronto fueron capaces de descubrir los géiseres.
The view was acquired at a distance of approximately 60,000 miles (96,000 kilometers) from Enceladus and at a Sun-Enceladus-spacecraft, or phase, angle of 45 degrees. Image scale is 1,896 feet (578 meters) per pixel.
                Encélado visto por la Cassini en octubre de 2015 (NASA/JPL-Caltech).
Encélado, como Europa, también contiene, bajo su superficie helado, un océano salado. Los investigadores de las Voyager no tenían ni idea de que Encélado iba a ser tan sorprendente, así que no se molestaron en realizar un seguimiento exhaustivo de la posible actividad de este satélite a distancia. Sin embargo, Ted Stryk, aficionado a procesar imágenes de misiones espaciales, ha decidido buscar en los archivos imágenes de las Voyager en las que apareciera Encélado de lejos para ver si había algún rastro de los géiseres. Aunque en todas las imágenes conocidas de las Voyager en las que Encélado se ve con suficiente resolución no se aprecian los chorros, Stryk optó por buscar imágenes del satélite que hubieran pasado desapercibidas. Esto es posible porque la pequeña luna gira lo suficientemente cerca de Saturno como para aparecer ‘sin querer’ en imágenes del planeta o de los anillos. Stryk revisó los archivos y, ¡eureka!, encontró ocho imágenes de la cámara de gran angular (WAC) de la Voyager 1 en las que aparecía Encélado el 13 de noviembre de 1980, un día después del máximo acercamiento de la sonda a Saturno, en las proximidades de Saturno.
Resultado de imagen de Imágenes de Io y sus géiseres

“Io, la más interna de las cuatro lunas de Júpiter y el cuerpo con mayor actividad volcánica del Sistema Solar, alberga en su superficie un gran lago de lava llamado Loki Patera (en honor al dios nórdico relacionado con el fuego y el caos). El cráter de 200 km de ancho pudo ser observado por primera vez con un telescopio terrestre hace apenas dos años. Ahora, investigadores de la Universidad de California en Berkeley han obtenido un mapa excepcionalmente detallado de la zona y han descubierto que el lago no es un aburrido plato de sopa, sino que dos olas cruzan su superficie.”

 

Resultado de imagen de dimensiones de Loki Patera en Io

         Vista de plumas de los volcanes de Io
Imagen relacionada
Loki Patera, ha sido muy bien estuidiada pñor los científicos, y, los datos han mostrado que la temperatura de la superficie , del masivo lago fundido de Io, aumenta de manera constante de un extremo al otro. La zona caliente del cráter tiene una superficie de 21.500 Km2, es decir, más grande que el lago Ontario.
Resultado de imagen de Los mares de metano de Titán
Observaciones anteriores han demostrado que Titán tiene una atmósfera densa y líquido estable en su superficie. Eso sí, sus mares y lagos no son de agua, sino de metano y etano. Ahora, los investigadores han encontrado una nueva forma en la que este satélite lejano se parece inquietantemente a nuestro planeta: tiene nivel del mar, una elevación promedio constante en relación con la atracción gravitacional. El nuevo estudio, basado en datos de la nave espacial Cassini de la NASA y publicado en la revista Geophysical Research Letters, encuentra que los mares de Titán siguen una elevación constante en relación con su atracción gravitacional, al igual que los océanos de la Tierra. Parece que los lagos más pequeños en Titán aparecen a elevaciones varios cientos de metros más altas que el nivel del mar. En la Tierra, los lagos también se encuentran comúnmente a gran altura. El lago más alto navegable por grandes barcos, el Titicaca, está a más de 3.700 metros sobre el nivel del mar.

Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar: La luna Titán tiene un nivel del mar como la Tierra http://mysteryplanet.com.ar/site/la-luna-titan-tiene-un-nivel-del-mar-como-la-tierra/

Resultado de imagen de Los mares de metano de TitánImagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionada
Titán posee una atmósfera espesa, muy densa, parecida a la que tenía la Tierra hace algunos miles de millones de años. No se descarta la idea de que, en sus mares de metano, pudiera estar presente alguna clase de vida extremófila.
titan                               El satélite Titán

 

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Los mares del hemisferio norte de Titán (Lorenz et al.).

Pero por primera vez desde que comenzó la misión Cassini ya disponemos de un mapa radar de toda la región, en la que destacan tres grandes mares: Ligeia Mare, Punga Mare y Kraken Mare. Kraken Mare, o el mar Kraken, es el más grande todos ellos con diferencia. No obstante, hoy en día sabemos que en realidad Kraken está formado por dos cuencas independientes -denominadas Kraken-1 y Kraken-2-, separadas por un estrecho canal de 17 kilómetros de ancho y 40 kilómetros de largo situado a 64º de latitud norte y 42º de longitud este. La presencia de este accidente geográfico debe causar curiosos efectos sobre este mar titánico.

Si analizamos los datos de radar de la Cassini y tenemos en cuenta las profundidades estimadas de los mares (350 metros para el Kraken y 300 metros para el Ligeia), se cree que el volumen combinado de los mares de Titán debe rondar los 33.000 kilómetros cúbicos de metano y etano (otras estimaciones dan valores de entre 15.000 kilómetros cúbicos y 70.000 kilómetros cúbicos). Estas profundidades de centenares de metros en los lagos del hemisferio norte contrastan con los apenas diez metros de profundidad que parece tener el único lago destacable en las regiones australes, el Ontario Lacus. Si estos cálculos son correctos, el Ontario solamente tendría unos 200 kilómetros cúbicos, o sea, menos del 1% de todos los cuerpos líquidos superficiales de Titán.

 

 

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Detalle del estrecho del Kraken Mare (Lorenz et al.).

Y aquí viene lo interesante. La presencia de la garganta podría causar corrientes de marea entre las dos cuencas con velocidades de hasta 1,8 km/h si asumimos que la diferencia entre la marea baja y la alta es de unos cuatro metros de altura. No parece mucho, pero no olvidemos que hasta hace no mucho se pensaba que la superficie de los lagos de Titán estaban prácticamente libres de corrientes y olas. Este estrecho tiene unas dimensiones comparables a las del estrecho de Gibraltar en la Tierra, aunque morfológicamente se parece más al estrecho de Åland que separa el golfo de Botnia del Mar Báltico. Y, al igual que este estrecho terrestre, además de la garganta, existe una serie de islas estrechamente agrupadas que comunica las dos zonas del Kraken. La influencia hidrológica -o metanológica- de este pequeño archipiélago no es significativa al tratarse de ‘aguas’ muy poco profundas.

 

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Las islas del estrecho de Åland entre Finlandia y Suecia se parecen mucho al estrecho que separa las cuencas del Kraken (Lorenz et al.).

 

La corriente de marea podría además generar olas en el estrecho independientemente de la velocidad del viento, que en Titán es especialmente baja. Por este motivo, quizás sea el único lugar en los mares de Titán con oleaje sea precisamente la garganta del Kraken. En el resto de la superficie de los mares las olas no superarían los 20 centímetros de alto suponiendo vientos del orden de 1 m/s. El pasado marzo la sonda Cassini detectó el reflejo especular de lo que parecen ser pequeñas olitas de dos centímetros de altura creadas por vientos de 0,75 m/s. Está claro que para los futuros exploradores surfear las olas de Titán no será una actividad de mucho riesgo.

Resultado de imagen de Los mares de metano de Titán
De todas las maneras, nos gastamos ingentes cantidades de3 dinero en buscar formas de vida en planetas situados a muchísima distancia, y, seguramente, la tenemos ante nuestras propias narices, dentro de la región que consideramos nuestra propia casa, es decir, el Sistema solar y sus pequeños mundos.
emilio silvera

Seguimos avanzando

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Descubren, por primera vez, planetas fuera de nuestra galaxia … El fenómeno de las microlentes gravitacionales ha permitido observar exoplanetas más allá de la Vía Láctea que de otra forma serian inalcanzables para los telescopios actuales …

Un equipo de astrofísicos de la Universidad de Oklahoma ha conseguido, por primera vez, localizar planetas fuera de nuestra galaxia. Hasta ahora, en efecto, solo se habían detectado exoplanetas en el interior de nuestra Vía Láctea.

La hazaña científica, recién publicada en The Astrophysical Journal Letters, fue posible gracias al fenómeno astronómico conocido como microlentes gravitacionales, que permitió a los investigadores detectar una amplia población de mundos solitarios (que no orbitan ningún sol), en el espacio interestelar de una lejana galaxia, llamada RX J1131-1231, a 3.800 millones de años luz de distancia de la Tierra.

 

 

Resultado de imagen de microlentes gravitacionales

Este método tiene que ver con una acción producida tanto por la influencia gravitacional del planeta como su estrella central. Siempre y cuando estén alineados convenientemente, esta influencia contribuye a crear un efecto particular al enfocar la luz de una estrella distante (como vista a través de un lente), también alineada con el exoplaneta y su estrella. Su complejidad radica en que tales exoplanetas tentativos, requieren un análisis complementario con alguno de los otros métodos.

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El efecto de microlentes gravitacionales hace que los rayos de luz procedentes de una fuente luminosa distante (por ejemplo un cuásar) se doblen al atravesar el campo gravitatorio de un objeto intermedio (una estrella o un agujero negro) en su camino hacia la Tierra. Si la fuente de luz se coloca exactamente detrás del objeto intermedio, éste actuará como una «lente» cósmica, creando un disco de luz a su alrededor a medida que los rayos luminosos de la fuente lo rodeen para seguir su camino.

Imagen relacionada

El brillo de ese disco luminoso se ve afectado por la presencia de objetos (como planetas) que estén cerca de la estrella que hace de lente y puede utilizarse para descubrir esos planetas, que de otro modo no podrían ser localizados. De hecho, ningún telescopio ni instrumento hecho en la Tierra sería capaz de detectar directamente planetas tan lejanos.

Noticia de prensa.

Europa, la Luna helada de Júpiter

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en a otros mundos    ~    Comentarios Comments (0)

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El sexto satélite (en el orden creciente de la distancias que los separan) del Planeta Júpiter, es Europa, descubierta por Galileo allá por el año 1610.  Este pequeño mundo tiene una masa de 4,80 x 1022 kg, es decir, el 0,008 veces la Tierra. Su volumen es de 1,593 x 1010 m3 y su área de superficie es de 3,099 x 107 km2. Su diámetro es de 3.121,6 km3, y, la Gravedad que genera es de 1,314 m/s2 (0,134 g), lo que nos lleva a una velocidad de escape de 2,025 km/s (la Tierra tiene una velocidad de4 escape de 11 km/s).

Europa orbita Júpiter en poco más de tres días y medio, con un radio orbital de unos 670 900 kilómetros. Su excentricidad (ε) es de solo 0,009, por lo que su órbita es casi circular, y la inclinación orbital con respecto al plano ecuatorial de Júpiter es pequeña, de 0,470°. Al igual que sus compañeros galileanos, Europa está anclado por marea a Júpiter, con un hemisferio mirando constantemente hacia Júpiter.

En matemática y geometría la excentricidad, εpsilón) es un parámetro que determina el grado de desviación de una sección cónica con respecto a una circunferencia. Este es un parámetro importante en la definición de elipse, hipérbola y parábola: Para cualquier punto perteneciente a una sección cónica, la razón de su distancia a un punto fijo F (foco) y a una recta fija l (directriz) es siempre igual a una constante positiva llamada excentricidad ε.

 

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Una excentricidad igual a cero representa un círculo perfecto.

 

La ligera excentricidad de la órbita de Europa, mantenida por las perturbaciones gravitacionaless de los demás satélites galileanos, hace que Europa sufra contracciones y distensiones a lo largo de su órbita. Cuando Europa se acerca un poco a Júpiter, la atracción gravitacional de Júpiter aumenta, haciendo que Europa se alargue hacia éste. A medida que Europa se aleja un poco de Júpiter, la fuerza gravitacional disminuye, causando que Europa vuelva de nuevo a una forma más esférica, creando las mareas en su océano. La excentricidad orbital de Europa se ve impulsada continuamente por su resonancia orbital con Io. Por lo tanto, la flexión de marea amasa el interior de Europa y le da una fuente de calor, permitiendo, posiblemente, a su océano permanecer líquido. La última fuente de esta energía es la rotación de Júpiter, la cual es drenada por Ío a través de las mareas que se plantean en Júpiter y se transfiere a Europa y Ganímedes por la resonancia orbital.

La composición de Europa es grosso modo parecida a la de los planetas interiores, estando compuesta principalmente por rocas siliceas. Tiene una capa externa de agua de unos 100 Km de espesor (parte como hielo en la corteza, parte en forma de océano líquido bajo el hielo). Datos recientes sobre el campo magnético observado por la sonda Galileo indican que Europa crea un campo magnético a causa de la interacción con el campo magnético de Júpiter, Io que sugiere la presencia de una capa de fluido, probablemente un océano líquido de agua salada. Puede que también tenga un pequeño núcleo metálico de hierro. Este campo magnético débil (alrededor de 1/4 de la intensidad del campo magnético de Ganímedes y similar al de Calisto) varía periódicamente al atravesar el intenso campo magnético de Júpiter.

 

 

Fumarolas en Furnas, Azores

 

Una fumarola,​ es una mezcla de gases y vapores que surgen por las grietas exteriores de un volcán (o sea en la superficie volcánica) a temperaturas altas. También se desprenden de las coladas de lava. Su composición varía según la temperatura a que son emitidas, de tal manera que este va cambiando a lo largo del “ciclo de vida” de una fumarola. Todo eso es lo que ocurre en la Tierra.

Hubble detecta fumarolas en Europa, la luna de Jupiter

 

 

En diciembre de 2013 el telescopio espacial Hubble detectó fumarolas de vapor de agua siendo disparadas desde la superficie de Europa, lo que confirmó ciertas teorías relacionadas sobre la posible existencia de agua bajo la corteza superficial del satélite.

La superficie de Europa es muy lisa. Se han observado pocos accidentes geográficos de más de unos cientos de metros de altura.Las importantes marcas entrecruzadas de la superficie de Europa parecen estar causadas por las diferencias de albedo,  con escaso relieve vertical. Hay pocos cráteres en Europa, solo tres cráteres mayores de 5 km de diámetro: Pwyll, de 39 km de diámetro, es el más conocido. El albedo de Europa es uno de los mayores de todas las lunas. Esto podría indicar una superficie joven y activa; basándose en estimaciones sobre la frecuencia del bombardeo de cometas que probablemente soporta Europa, su superficie no puede tener más de 30 millones de años.

¿Por qué Europa, la luna de Júpiter, lleva tan de cabeza a la NASA?

Una vez recopilados y reseñados algunos datos importantes sobre Europa, la luna helada de Júpiter que tiene todos los números para que, en su océano salado interior, albergue alguna clase de vida. Podemos decir que la NASA, anda de cabeza con éste pequeño satélite de Júpiter y, dentro de algunos años, emprenderá la no fácil misión de enviar a su superficie algún ingenio que nos diga algunas cosas más sobre él.

Claro que considerando el tamaño de Júpiter y el de la luna Europa, al no haber estado nadie nunca allí, no sabemos, a ciencia cierta, que efectos tendrá el tirón de marea de la Gravedad de Júpiter en los posibles visitantes. Sin embargo…

Sí, la NASA ya está considerando futuras investigaciones para estudiar la posibilidad de considerar a Europa una zona, o luna, habitable. ¿Ciencia-ficción? Quizás, pero cada vez estamos más cerca de considerar a la exploración espacial como una realidad más allá de las estaciones espaciales ubicadas en la órbita de la Tierra.

Según Lorenz Roth, jefe del equipo que descubrió las fumarolas:

“La explicación más sencilla de la existencia de este vapor de agua es que proviene de esos océanos subterráneos que estamos seguros que existe bajo la superficie lunar. Si es así, quiere decir que en un futuro podremos investigar la composición química de esta agua y ver si se puede considerar habitable a Europa.”

La ambición de la NASA en cuanto a esta materia comienza a lucir más que interesante.

Siguen descubriendo nuevos mundos

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Descubierto el exoplaneta con más posibilidades para buscar vida

 

Un equipo de astrónomos halla un mundo habitable a 40 años luz que podría ser un “punto azul pálido” como la Tierra vista desde el espacio

 

 

Si los humanos pudiéramos escapar mañana a otro sistema solar, nuestra mejor opción sería ir a una enana roja. Estos astros mucho más pequeños y tenues que el Sol, invisibles a simple vista en el cielo nocturno, son los más abundantes en la Vía Láctea y albergan los planetas más cercanos y parecidos a la Tierra que se conocen. Ayer, el mejor destino hubiera sido el astro Trappist-1, que posiblemente alberga siete tierras, tres de ellas habitables, es decir, con posible agua líquida, a unos 40 años luz de nosotros. Los más arriesgados argumentarían que es mejor viajar a Próxima b, donde está el planeta terrestre más cercano al nuestro, a apenas cuatro años luz. Hoy, la cosas han cambiado, pues se ha descubierto el exoplaneta donde puede ser más probable encontrar indicios de vida, según sus descubridores.

                       Muchas son las enanas rojas que tienen en órbitas planetas como la Tierra

El nuevo planeta está a 40 años luz de la Tierra y orbita en torno a una enana roja llamada LHS 1140. En septiembre de 2014, el telescopio M-Earth, en Chile, captó una leve disminución de su luz que podía deberse al tránsito de un planeta. Este telescopio, junto a su gemelo en el hemisferio norte, tiene como objetivo observar todas las estrellas enanas que hay a menos de 100 años luz de la Tierra, a razón de 30 minutos por astro. Tras detectar la señal, el telescopio comenzó a seguir a la estrella en tiempo real mientras un sistema de inteligencia artificial seleccionaba los datos interesantes para confirmar la existencia del planeta.

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Los resultados del estudio, publicados hoy en Nature y que incluyen el uso de otros telescopios, confirman que hay un planeta con un radio 1,4 veces el de la Tierra y una masa seis veces y media mayor. Estos dos datos implican que lo más probable es que este planeta tenga un núcleo de hierro denso recubierto de rocas, la misma composición que la Tierra.

Este nuevo mundo está unas 10 veces más cerca de su sol que la Tierra, pero el astro es tan tenue que la cantidad de radiación que le llega es la mitad de la que recibe nuestro planeta. Esto hace posible que el planeta tenga dos elementos indispensables para la vida: agua líquida y atmósfera.

Resultado de imagen de Enana roja y su planeta

Por ahora este es el candidato número uno a ser un planeta como la Tierra”

 

 

 

 

 

“Por ahora todos los datos que tenemos nos indican que este planeta debe tener un aspecto como el de la Tierra”, explica Jason Dittmann, astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (EE UU) y coautor del estudio, quien desarrolló el sistema de inteligencia artificial que se ha empleado en el descubrimiento. “Por ahora este es el candidato número uno a ser un planeta como la Tierra”, asegura.

Resultado de imagen de El planeta LHS 1140b

El planeta LHS 1140b se habría formado hace 5.000 millones de años posiblemente de una forma similar a la Tierra, aunque en un entorno mucho más hostil. Cuando las enanas rojas son jóvenes, emiten una alta radiación que puede destruir la atmósfera de los planetas rocosos en su entorno y hacerlos más parecidos a Venus que a nuestro planeta, explica Dittmann. El hecho de que este planeta sea ligeramente más grande que la Tierra podría favorecer que en el pasado albergase mares de lava que podrían haber permitido conservar una atmósfera con su aportación de vapores magmáticos.

Por ahora este puede ser el mejor candidato para observar la primera atmósfera de un mundo habitable fuera del Sistema Solar. Dittman señala que su equipo ya ha pedido tiempo de observación con el telescopio espacial Hubble para medir la dispersión de Rayleigh, el efecto que hace que la Tierra vista desde el espacio sea un punto azul pálido, y que podría confirmar la existencia de una atmósfera en el nuevo exoplaneta. Y en un año se podría usar el Telescopio Espacial James Webb para detectar oxígeno, metano y dióxido de carbono, compuestos que podrían indicar la presencia de vida, señala.

Resultado de imagen de Trappist-1

                                                   Trappist-1

El descubrimiento de este nuevo planeta es importante “comparado con Trappist-1 y Próxima b porque es el primer planeta terrestre con masa y tamaño bien determinados”, opina Guillem Anglada-Escudé, astrónomo español codescubridor del exoplaneta más cercano a la Tierra. “De momento han encontrado un solo planeta, pero es probable que haya más”, como “pasó con trappist-1, y esperamos que pase con Próxima”, explica. “Este puede ser unos de los sistemas solares importantes para la detección de atmósferas”, señala, aunque puede ser que pronto haya mejores candidatos aún. “Creo que se van a descubrir media docena más de estos planetas, alguno más cercano que Trappist-1 y este, porque hay unas 400 estrellas entre Trappist-1 y nosotros”, resalta.

“Este es el siguiente paso que estábamos esperando en la búsqueda de planetas como la Tierra”, señala José Caballero, investigador del Centro de Astrobiología. “Se descubren tantos planetas de golpe ahora porque hay muchos grupos de investigación en el mundo detrás de lo mismo”, explica. “Dentro de una década vendrán los planetas habitables alrededor de estrellas de tipo G, como el Sol”, añade.