lunes, 27 de marzo del 2017 Fecha
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Siempre serán antagónicas: Ciencia y Religión

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Ciencia y religión    ~    Comentarios Comments (11)

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Para ser llamado científico, un método de investigación debe basarse en lo empírico y en la medición, sujeto a los principios específicos de las pruebas y el razonamiento, hay que demostrar con certeza la teoría. Y, desde luego, detrás de todo ello, estará siempre la intuición y las buenas ideas.

Empecé a estudiar física hace ahora unos 50 años. Y poco a poco he ido viendo  que una parte de la física iba dejando de ser ciencia, olvidando el método de Galileo, y avanzando hacia un sistema dogmático, místico e iniciático.  Recordemos que el método dogmático es aquel en el cual se exige aceptar una afirmación que no esta apoyada en ningún hecho comprobable: La afirmación de que las tablas de la ley las había entregado una deidad, por ejemplo.  Hoy es imposible, en el campo de la física, no aceptar la afirmación incomprobable, de que el mundo empezó en un Big-Bang, con una cierta energía que no se sabe que era, y moviéndose de una forma que exige un razonamiento circular que pasa de energía a frecuencias de algo que se desconoce,  a energías de caracter desconocido a frecuencias de ….., y así indefinidamente. Claro que, la Cosmología se asinta ahí, en el Big Bang, porque es el Modelo mejor que tiene y, desde luego, el que más se ajusta a los datos que se pueden observar. Sin embargo, nadie sabe nada de aquellos primeros momentos y, desde luego, tampoco nadie puede asegurar que el Big Bang sea la realidad de los hechos.

Pero como con las tablas de la ley, nadie puede subir a la montaña a verificar las afirmaciones expresadas, que sin embargo hay que creer bajo pena de excomunión. Nadie puede volar en el tiempo hacia atrás hasta hace unos miles de millones de años, para verificar la hipótesis.

El sistema avanza hacia el misticismo: ¿Que otra cosa  es la idea de las supercuerdas, una idea que para Steven Weinberg, padre de la Gran Unificacion, era ilusionante, pero se ha revelado incapaz de tener algo que ver con la realidad?  O la SUSY, la supersimetría que postula que, por ejemplo, los electrones, con spin fraccionario, tengan simétricos con spin entero, selectrones que nadie ha medido ni de lejos.

Y se está convirtiendo en iniciático. Para ”descubrir” el Higgs, el CERN cerró las puertas y aisló a sus dos equipos durante años, en un sistema indigno de la idea de la ciencia, que había sido pública y abierta para todos hasta ese momento. El CERN ha publicado los resultados de sus dos equipos pero, o estoy muy equivocado, no ha distribuido los datos originales, las fotografías de las trazas de los productos de desintegración de los productos de desintegración (si, dos veces, pues si hay Higgs), Particularmente no tengo nada claro que el Higgs exista, al menos a mí, las explicaciones que dieron no me han convencido de ello.

Solo vemos los productos de los productos de la desaparición, de la partícula buscada.  En las sociedades místicas, tras un periodo de iniciación para los elegidos, las verdades se revelaban siempre en ceremonias secretas bajo la terrible promesa de no revelar los ritos nunca fuera de la institución.

Otro de los padres de la Gran Unificación, el físico Abdus Salam, daba como razón poderosa para la búsqueda de la misma su fé en un único dios. Según él, la naturaleza debería tener una única fuerza, correspondiente a esa única deidad.

El padre de la mecánica cuántica, Niels Bohr, apremiado por Einstein, entre otros, llegó a decir que de esa forma de analizar el mundo atómico y sub-atómico,  de esa mecánica cuántica había que tomar las reglas de cálculo, pero que había que renunciar a entender lo que pasaba en él.  Esto dicho por un supuesto científico que había renunciado a entender la naturaleza, pero que controló, hasta su muerte, la concesión de los premios Nobel de física.

Es tremendamente importante considerar esto que he escrito aquí, en todos los caminos de la ciencia. Hoy la presión es publicar, aunque lo que se publique sea mera copia no entendida de otros trabajos publicados anterior o simultáneamente.  Esos trabajos se acumulan en las revistas científicas, de donde no salen a las empresas ni hacia la técnica. Los resultados de un enorme tanto por ciento de la investigación no son aprovechados por aquellos que la han financiado, que dejan que esos resultados caigan en el olvido.

Mientras que un científico como Avelino Coma desarrolla hasta sus úlñtimos extremos la Ciencia, en su trabajo de laboratorio, y sus resultados se aprovechan para la sociedad,  y lo mismo hacen otros cientos de miles de ellos, inmensas cantidades de dinero (esfuerzo) se tiran en desarrollos místicos sin utilidad alguna (por ejemplo, las investigaciones sobre la fusión del hidrógeno) o abiertamente carentes de relación con la naturaleza (las supercuerdas).

Edward Witten revisita la teoría de supercuerdas perturbativa en Strings 2012

Aún hay ciencia. Pero hay disciplinas que se están, tristemente, alejando de ella aunque se consideran públicamente, y así lo afirman, como los que marcan el camino del futuro de la misma. Terminarán olvidadas, como ha ocurrido con toda la mística iniciática. Pero de momento aún nos dicen, como los sufíes, que son los únicos que están cerca de la verdad.

La Ciencia es una cosa de la que todos sabemos como andan sus caminos y cuando se puede considerar digna de su nombre, otra cosa muy distinta será el especular y aventurar “teorías” que no llegan a ninguna parte, toda vez que tienen la imposibilidad de ser demostradas y, eso, amigos míos, es como hablar de la existencia de Dios, cuando ya sabemos que Ciencia y religión… ¡Siempre llevarán caminos divergentes”! La primera cree en lo que está comprobado, la segunda sólo cree mediante el ingrediente de la fe, no necesita demostrar nada.

Como empedernido curioso que soy, no dejo de echar alguna mirada a todos los ámbitos del saber humano, y, desde luego, la Religión no es ninguna excepción. Se puede comprobar que los padres de la Iglesia se quieren adaptar a los tiempos modernos y a los descunbrimientos científicos de la manera más suave y desapercibida posible, se van aceptando concepto que, en pasados tiempos, eran motivo de muerte para queienes lo pregonaban (Giordano Bruno es un buen ejemplo).

Claro que, al final del camino… ¡La verdad resplandece!

emilio silvera