Oct
13
¿El Libre Albedrío? ¿Dónde está?
por Emilio Silvera ~
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El ser humano está dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal”, sentenciaba Anthony Burgess, escritor inglés y autor de La Naranja Mecánica.
Sin embargo, otros autores, como el escritor colombiano Fernando Vallejo, no opinan lo mismo: “El libre albedrío es ilusión, mera falacia. Por más que arrojen a Edipo a los lobos, el niño crecerá y matará a su padre, desposará a su madre, se vaciará los ojos. El destino está escrito en el cielo y escrito con sangre”.
Entonces ¿somos dueños absolutos de todas nuestras decisiones o es un mero espejismo?
Se trata de un tema controvertido del que hay infinidad de opiniones. No obstante, la ciencia ha tratado de encontrar la verdad y disipar este tipo de dudas existenciales.
¿Nuestro cerebro nos engaña?

El Azar tiene mucho que decir en todo esto, nadie sabe qué pasará mañana
Un equipo de investigadores de psicología de la Universidad de Yale llevó a cabo un estudio para tratar de comprender el funcionamiento interno de nuestra mente para conocer qué decisiones tomamos de forma consciente y cuáles no. Los resultados, publicados en Psychological Science, revelaron cómo nuestra libertad de elección a veces puede ser una ilusión.

Durante el estudio hicieron que 25 universitarios observasen cinco círculos blancos aleatorios en una pantalla de ordenador. Se les dio una fracción de segundo para mirarlos y decidir cuál de ellos iba a volverse de color rojo. Después debían indicar si habían acertado. La sorpresa fue que lo que ellos creían como una decisión consciente y una predicción acertada era, en realidad, un engaño de su mente. De una manera inconsciente ya habían visto el color rojo, antes incluso de hacer su predicción.

Consciencia y libertad
Para Mattioli es un tema “envenenado”, porque baraja dos conceptos que los humanos tendemos a idealizar por propio narcisismo: consciencia y libertad.
“Nuestra consciencia no manda mucho y tampoco somos tan libres como quisiéramos y, si lo fuéramos, quizás no nos gustaría tanto”, afirma el psicólogo.
Sin embargo, hace hincapié en que, pese al escaso papel de nuestra consciencia, no podemos utilizarlo para justificar las decisiones de las que luego nos arrepentimos.
“Nuestra consciencia no manda mucho y tampoco somos tan libres como quisiéramos y, si lo fuéramos, quizás no nos gustaría tanto”
Guillermo Mattioli
Entonces, ¿Quién toma las decisiones?
Las personas se ven obligadas a tomar muchas permanentemente e intervienen dos tipos de sistemas a la hora de tomarlas.
“El primero funciona de una manera más automática, inconsciente, veloz, motivado por la experiencia previa, las creencias, las expectativas, los prejuicios, los deseos, los temores y las emociones. Las valoramos como las más espontáneas, sin darnos cuenta de que son las más aprendidas y automatizadas, es decir que tienen poco de espontáneas. El segundo es más consciente, racional, lento, ponderado, amigo de valorar las alternativas, también inseguro puesto que contempla más puntos de vista y sabe que todo pro tiene su contra”, asegura el Dr. Mattioli.
Pese a todos los estudios, el tema sobre el pleno control de nuestros actos continúa siendo un misterio.
Lo único cierto es que sabemos,,, ¡Mucho menos de lo que creemos saber. Ya el sabio dijo:
“Daría todo lo que se, a cambio de la mitad de lo que ignoro”.
¿Libre Albedrío? Es el auto engaño de nuestras Mentes, todos los seres, inteligentes o no, encausan sus vidas en función de lo que la vida le ha proporcionado. A veces, aparecen raras excepciones que salen de ese parámetro, y, teniendo una Mente privilegiada, puede cambiar en parte (solo en parte) su destino.
¿Quién puede, en todo momento, hacer lo que le venga en gana?
Nadie podrá hacerlo nunca, el llamado Libre Albedrío, siempre será limitado a decisiones puntuales que dependan realmente del individuo que las toma. Bien entendido que el círculo de las mismas estará circunscrito a lo muy personal, ya que, si existe un simple “resorte” del que no pueda disponer, el “Libre Albedrio” dejará de existir.
¿Libre Albedrío?
¿Dónde?
Emilio Silvera V.
Oct
13
¡Qué maravilla! Poder imaginar…y comprobar
por Emilio Silvera ~
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¿Mini agujeros negros que atraviesan la Tierra a diario?
Algunos consideran que unos 400 mini agujeros negros podrían atravesar la Tierra cada año. Además, podrían ser detectables por sus fuertes emisiones electromagnéticas. Quizás ha llegado la hora de buscarlas. Cosas como esta se leen de vez en cuando y también otras que…

“Como si de fantasmas cósmicos se tratase, es posible que agujeros negrosen miniatura atraviesen la Tierra diariamente sin crear ningún peligro, como sugiere un estudio reciente.
Esta nueva teoría pone fin al temor de que poderosas máquinas como el Gran Colisionador de Hadronespuedan crear agujeros negros capaces de tragarse el planeta.
Los autores del estudio creen que estos minúsculos agujeros negros tienen un comportamiento completamente distinto al de sus hermanos mayores, llamados agujeros negros astrofísicos o de masa estelar.
A pesar de tener la masa de aproximadamente mil coches, un mini agujero negro es más pequeño que un átomo. Con ese tamaño un agujero negro no podría atraer mucha materia y en su lugar atraparía átomos y algunas moléculas más grandes a órbitas circulares, al igual que los protones atraen a los electrones en los átomos.
Así, los autores del estudio llaman a los mini agujeros negros que atraen materia a las órbitas «equivalentes gravitatorios de los átomos».”
¿Os acordáis? Tanto miedo a que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de Ginebra formara un agujero negro que podría haber atraído toda la materia a su alrededor y que pudiera haber destruido el planeta y resulta que, según un grupo de investigadores, es posible que este tipo de fenómenos, al menos los que son muy diminutos, atraviesen la Tierra cada día sin que ocurra absolutamente nada, son inofensivos y su ínfimo tamaño los hace inofensivos. Y esto, según un atrevido estudio publicado por una pareja de físicos en arXiv. org, porque quizás interactúen con la materia de forma muy diferente a como se creía hasta ahora.
Los mini agujeros negros (si realmente existen) podrían ser diferentes a los gigantes que nos ha enseñado la astrofísica y cuya imagen todos tenemos en la cabeza. Los agujeros astrofísicos se originan cuando se colapsan las grandes estrellas para crear una región en el espacio cuya gravedad es tan potente que nada puede escapar a su atracción. Sus dimensiones son monstruosas. El que se encuentra en el centro de nuestra galaxia tiene 4 millones de veces la masa del Sol.

Si alguna vez existieron nunca ningún ingenio tecnológico lo pudo captar



“Sin embargo, el caso de los micro-agujeros es diferente en ese aspecto, puesto que la pequeña masa de un micro-agujero negro podría ser del orden de la masa de Planck, que es aproximadamente 2 × 10−8 kg ó 1,1 × 1019GeV. A esta escala, la fórmula de la termodinámica del agujero negro predice que el mini-agujero negro podría tener una entropía de sólo 4π nats; una temperatura Hawking de , requiriendo energía térmica cuántica comparable aproximadamente a la masa del mini-agujero negro completo; y una longitud de onda Compton equivalente al radio de Schwarzschild del agujero negro (esta distancia siendo equivalente a la longitud de Planck). Este es el punto donde la descripción gravitacional clásica del objeto no es válida, siendo probablemente muy importantes los efectos cuánticos de la gravedad.”

Todo esto me recuerda lecturas en las que, un gran físico, Gerard ´t Hooft, nos contaba como había dedicado gran parte de su tiempo al estudio y la investigación del comportamiento de los agujeros negros y de cómo las consideraciones obtenidas le llevaron a ese alto nivel sobre las leyes últimas de la física. Él suponía tener un pequeño agujero negro que obedecía tanto a las leyes de la mecánica cuántica como a las de la gravedad y, se preguntaba: ¿Cómo se debería describir su comportamiento?
¿Se comportaría ese agujero negro como si fuera un átomo o molécula que obedece las leyes de la mecánica cuántica? No todo el mundo está de acuerdo con ese punto de vista. Algunos dicen que los agujeros negros son algo totalmente diferentes. ¿Pero que es tan diferente en ellos? Los agujeros negros emiten partículas, igual que hacen los átomos radiactivos. Entonces, ¿por qué no deberían seguir las mismas reglas? Para decirlo de otra manera más clara, ´t Hooft creía que ellos tenían que obedecer absolutamente esas leyes si tenemos que creer en alguna clase de “ley y orden” a escala de la longitud de Planck.
Uno de los resultados de sus cálculos le produjo una enorme sorpresa. ¡Se encontró prácticamente con las mismas expresiones matemáticas que las de la Teoría de cuerdas! La fórmula para la captura y emisión de partículas por un agujero negro es exactamente igual a la fórmula de Veneziano. Aquello era extraño ya que no era un tema de cuerdas.
Muchas son las sorpresas que nos darán todavía los agujeros negros que esconden muchos secretos sin desvelar
Claro que la teoría de cuerdas está por acabar y es difícil predecir si finalmente será compatible con la teoría de la Gravedad. En cualquier caso, ambas teorías están incompletas y tienen mucho más que decir…en el futuro. Seguramente serán simplemente los comienzos de algo mucho más profundo y bello que, de una vez por todas nos explique como es, en realidad, el Universo que habitamos.

La deformación del espacio-tiempo, de la materia, las transiciones de fase aún no comprendidas, lo que hay más allá de los Quarks, esas cuerdas vibrantes que se suponen…serán el primer estadio de la materia. Si creemos a Stephen Hawking, los agujeros negros son sólo el principio de algo más profundo, de una deformación mucho más seria del “espacio-tiempo espumoso”.
Allí donde está presente la espuma cuántica de la que hablaban Wheeler y Planck. Y eso no es todo. Algunos como el mismo Hawking y sobre todo Sydney Coleman de Harvard, especulan con el papel que en todo esto juegan los “agujeros de gusano”, esos conductos del espacio-tiempo que nos podrían llevar hacia otras latitudes muy lejanas e incluso, hacia otras galaxias. Tales rarezas son admitidas por la teoría de Einstein y, como nuestra imaginación es imparable… Pasa lo mismo que ocurre en la mecánica cuántica, en la que todo lo que está permitido sucede obligatoriamente, es decir, si alguna configuración es posible, ésta tiene una probabilidad de que realmente ocurra.
Claro que, seguramente y al final del camino, los agujeros de gusano sólo serían una semilla que daría lugar al nacimiento de una teoría mejor, más avanzada y fiable que nos marcara el verdadero camino para burlar el muro que supone la velocidad de la luz sin tener que violar esa constante.

Muchas son las cosas que aún nos resultan misteriosas pero, ¿Qué alcanzaremos en el futuro? ¿Podremos realmente dominar y disponer de la energía de Planck que nos lleve hasta lugares inimaginables? ¿Serán nuestras mentes capaces de evolucionar hasta el extremo de que, algún día muy lejano en el futuro pudiéramos estar conectados con el ritmo vital del Universo, la energía pura que todo lo rige? Manejar esas potentes energías sería manejar los mundos, el espacio y, sobre todo, el Tiempo tan vital para nosotros.
¡Atravesar la pared y salir por el otro lado! El principio de incertidumbre dá lugar también a un efecto curioso conocido como efecto túnel: si se dispara un perdigón de plástico contra un muro el perdigón rebotará, porque no tiene energía suficiente para penetrarlo, pero a nivel de partículas fundamentales, la mecánica cuántica muestra inequívocamente que las funciones de onda de las partículas que constituyen el perdigón tienen todas ellas una parte diminuta que SÍ SALE a través del muro. ¿
Está claro que si nos dejamos llevar por nuestras elucubraciones, sin querer, nos metemos en terrenos donde las ideas comienzan a ser extravagantes, entramos en el ámbito de la filosofía y, ¿por qué no? en el de la ciencia ficción pensando en lo que podría ser. Comenzamos a imaginar como viajaremos en el futuro imitando a los electrones cuando dan su “salto cuántico” y, de esa manera, iremos tan ricamente de un universo a otro al dominar esa cosmología cuántica que nos permitirá realizar ¡tantas maravillas!
Así, las partículas microscópicas pueden tomar prestada energía suficiente para hacer lo que es imposible desde el punto de vista de la física clásica, es decir abrirse camino, como por un túnel, a través del muro ( aunque dado la enorme cantidad de partículas que posee el muro el efecto túnel se vuelve muy improbable pues todas y cada una de las partículas tendrían que tener la suerte de poder abrirse camino juntas
Esta escena que la hemos visto en muchas películas, sólo podría ser posible si no estuvieran los electrones rodeando a los átomos que conforman la pared. Cuando batimos palmas, por ejemplo, nuestras manos no pasan la una a través de la otra precisamente por eso, porque los electrones lo impiden y forman un caparazón electromagnético alrededor de todos los átomos que componen nuestras manos que, al batirlas chocan entre sí.
Cuando dejamos volar nuestra imaginación ayudada por los pocos conocimientos que de las cosas tenemos, podemos llegar a conclusiones realmente curiosas. Y, no pocas veces, hasta fantásticas.
Emilio Silvera V.
Oct
13
Persiguiendo lo imposible
por Emilio Silvera ~
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Tendemos a retar parámetros de la naturaleza que parecen invencibles. Lo que habría que ver es si el coste del proyecto compensa a lo que nos dará. Podemos subir 32.000 Km hacia arriba pero…
Una vez arriba ¿Qué hacemos?
Si alguno de ustedes lo sabe… ¡Que nos lo diga!
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Embutidos en incómodos trajes que limitan el movimiento y no impiden la radiación
El Espacio exterior es, por definición, el entorno más hostíl para la vida humana. Nuestra biología evolucionó bajo las condiciones exactas de la Tierra: una atmósfera protectora, una gravedad constante de 1G, un campo magnético que nos escuda de la radiación y abundancia de agua y oxígeno. Al cruzar esa frontera, cada uno de estos pilares desaparece.

Si salimos de nuestro medio natural (en el planeta Tierra), todo cambia en contra de nuestro metabolismo, de nuestro físico, de nuestra biología natural, nada de lo que podamos encontrar en el Espacio Interestelar, es bueno para nosotros. Tenemos la famtasía de viajar a las estrellas, a otros mundos, de aasentar una Colonia terrestre, un nuevo comienzo oara nuestra especie, y, cuando profundizamos en la dificultad de recorrer esas distancias (que no son humanas), no encontramos la tcnología adecuada para preservar la seguridad de los viajeros:
¿Cómo generar la Gravedad Artificial?
¿Cómo crear un Escudo que proteja a los viajeros de la radiación?
¿De qué material estaría hecha la nave para preservar la seguridad contra micrometeoritos, atraviesen la nave?
¿De qué manera podríamos conseguir la hivernación de los cuerpos sin que las células se cristalicen?
¿Cómo podríamos llegar a buien puerto, sin conexión con la Tierra?
¿Qué clase de nergía impulsaría na nave y cómo la podríamos frenar al hacercarnos al planeta elegido?
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NO TENEMOS LA TECNOLOGÍA NECESARIA PARA PROTEGER LA VIDA DE LOS VIAJEROS
La lista de inconvenientes para los que no tenemos solución es tan larga que, no tenemos espacio para relacionarlos todos. Viajar a otros mundos sería condenar a los viajeros a una muerte cierta, conseguir rcorrer años luz para seres vivos, es misión imposible, un sueño, una fantasía, el viaje de irás y no volverás.
Humanos dentro de una enorme nave viajando durante cientos o miles de años… ¡Mutarían por el camino! Y, si finalmente llegaran al planta elegido… ¡Ya no serían Humanos!
Así las cosas, si me preguntan:
¿Quieres participar en la próxima misión a Alfa Centauri?
¡No Gracias!
Emilio silvera V.
Oct
13
Hoy un sueño ¿Realidad mañana?
por Emilio Silvera ~
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Llegará un día en el que, podremos entrar en un inmenso recinto en el que, previa elección de la programación adecuada, todo se transformará en un “mundo de fantasía”, que lo mismo podrá ser una playa luminosa con arena dorada por el un Sol que, una Selva tropical con inmensas cascadas o un desierto, dependiendo de los gustos del usuario.
Si repasamos la historia de la ciencia, seguramente encontraremos muchos motivos para el optimismo. Witten (el Físico de la Teoría M), está convencido de que la ciencia será algún día capaz de sondear hasta las energías de Planck. Como ya he contado en otras ocasiones, él dijo:
“No siempre es tan sencillo decir cuáles son las preguntas fáciles y cuáles las difíciles. En el siglo XIX, la pregunta de por qué el agua hierve a 100 grados era desesperadamente inaccesible. Si usted hubiera dicho a un físico del siglo XIX que hacia el siglo XX sería capaz de calcularlo, le habría parecido un cuento de hadas… La teoría cuántica de campos es tan difícil que nadie la creyó completamente durante 25 años.”

En su opinión, las buenas ideas siempre se verifican. Los ejemplos son innumerables: la gravedad de Newton, el campo eléctrico de Faraday y el electromagnetismo de Maxwell, la teoría de la relatividad de Einstein en sus dos versiones y su demostración del efecto fotoeléctrico, la teoría del electrón de Paul Dirac, el principio de incertidumbre de Heisenberg, la función de ondas de Schrödinger, y tantos otros. Algunos de los físicos teóricos más famosos, sin embargo, protestaban de tanto empeño en la experimentación. El astrónomo Arthur Eddington se cuestionaba incluso si los científicos no estaban forzando las cosas cuando insistían en que todo debería ser verificado.
Sin embargo, muchos son los ejemplos de un ingenio superior que nos llevaron a desvelar secretos de la Naturaleza que estaban profundamente escondidos, y, el trabajo de Dirac en relación al electrón, es una buena miuestra de ese ingenio humano que, de vez en cuando vemos florecer.

Siendo m la masa en reposo del electrón, c la velocidad de la luz, p el operador de momento,
la constante reducida de Planck, x y t las coordenadas del espacio y el tiempo, respectivamente; y ψ (x, t) una función de onda de cuatro componentes. La función de onda ha de ser formulada como un espinor (objeto matemático similar a un vector que cambia de signo con una rotación de 2π descubierto por Pauli y Dirac) de cuatro componentes, y no como un simple escalar, debido a los requerimientos de la relatividad especial. Los α son operadores lineales que gobiernan la función de onda, escritos como una matriz y son matrices de 4×4 conocidas como matrices de Dirac.
El premio Nobel Paul Dirac incluso llegó a decir de forma más categórica:
En su famosa ecuación está presente la belleza
“Es más importante tener belleza en las ecuaciones que tener experimentos que se ajusten a ellas“, o en palabras del físico John Ellis del CERN, “Como decía en una envoltura de caramelos que abrí hace algunos años, «Es sólo el optimista el que consigue algo en este mundo».“
Yo, como todos ustedes, un hombre normal y muy curioso por saber del mundo que nos rodea, escucho a unos y a otros, después pienso en lo que dicen y en los argumentos y motivaciones que les han llevado a sus respectivos convencimientos, y finalmente, también decido según mis propios criterios mi opinión, que no obligatoriamente coincidirá con alguna de esas opiniones, y que en algún caso, hasta me permito emitirla.

Para poder verificar esta teoría, necesitamos la energía de Planck (1019 GeV), con la que no podemos contar
Suponiendo que algún físico brillante nos resuelva la teoría de campos de cuerdas y derive las propiedades conocidas de nuestro universo, con un poco de suerte, podría ocurrir en este mismo siglo, lo que no estaría nada mal considerando las dificultades de la empresa. El problema fundamental es que estamos obligando a la teoría de supercuerdas a responder preguntas sobre energías cotidianas, cuando “ámbito natural” está en la energía de Planck. Esta fabulosa energía fue liberada sólo en el propio instante de la creación, lo que quiere decir que la teoría de supercuerdas es naturalmente una teoría de la creación.

Las importantes observaciones realizadas por Planck | ESA

Este satélite, puesto en órbita en el año 2009, estaba diseñado para analizar los débiles restos de la radiación del Big Bang – la Radiación Cósmica de Fondo. La señal CMB nos muestra el Universo tal y como era unos 380.000 años después del Big Bang, y describe las condiciones iniciales a partir de las cuales se formó el Universo que conocemos hoy en día. El Observatorio ha dejado de prestar sus servicios después de muchos años de información, ha sido un gran proyecto para desvelar y confirmar datos que solo (antes de que llegara), solo se intuían.
Fuimos capaces de predecir que el Big Bang produjo un “eco” cósmico reverberando en el universo y que podría ser mesurable por los instrumentos adecuados. De hecho, Arno Penzias y Robert Wilson de los Bell Telephone Laboratories ganaron el premio Nobel en 1.978 por detectar este eco del Big Bang, una radiación de microondas que impregna el universo conocido. El que el eco del Big Bang debería estar circulando por el universo miles de millones de años después del suceso fue predicho por primera vez por George Gamow y sus discípulos Ralpher y Robert Herman, pero nadie les tomó en serio. La propia idea de medir el eco de la creación parecía extravagante cuando la propusieron por primera vez poco después de la segunda guerra mundial. Su lógica, sin embargo, era aplastante. Cualquier objeto, cuando se calienta, emite radiación de forma gradual. Ésta es la razón de que el hierro se ponga al rojo vivo cuando se calienta en un horno, y cuanto más se calienta, mayor es la frecuencia de radiación que emite. Una fórmula matemática exacta, la ley de Stefan-Boltzmann, relaciona la frecuencia de la luz (o el color en este caso) con la temperatura. De hecho, así es como los científicos determinan la temperatura de la superficie de una estrella lejana; examinando su color. Esta radiación se denomina radiación de cuerpo negro.

Esta radiación, cómo no, ha sido aprovechada por los ejércitos, que mediante visores nocturnos pueden operar en la oscuridad. De noche, los objetos relativamente calientes, tales como soldados enemigos o los carros de combate, pueden estar ocultos en la oscuridad, pero continúan emitiendo radiación de cuerpo negro invisible en forma de radiación infrarroja, que puede ser captada por gafas especiales de infrarrojo. Ésta es también la razón de que nuestros automóviles cerrados se calientes en verano, ya que la luz del Sol atraviesa los cristales del coche y calienta el interior. A medida que se calienta, empieza a emitir radiación de cuerpo negro en forma de radiación infrarroja. Sin embargo, esta clase de radiación no atraviesa muy bien el vidrio, y por lo tanto queda atrapada en el interior del automóvil, incrementando espectacularmente la temperatura.
Análogamente, la radiación de cuerpo negro produce el efecto invernadero. Al igual que el vidrio, los altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, causados por la combustión sin control de combustibles fósiles, pueden atrapar la radiación de cuerpo negro infrarroja en la Tierra, y de este modo calentar gradualmente el planeta.

El Big Bang lo hemos adoptado porque es, el Modelo que mejor se adapta a lo que hemos podido ver
Gamow razonó que el Big Bang era inicialmente muy caliente, y que por lo tanto sería un cuerpo negro ideal emisor de radiación. Aunque la tecnología de los años cuarenta era demasiado primitiva para captar esta débil señal de la creación, Gamow pudo calcular la temperatura de dicha radiación y predecir con fiabilidad que un día nuestros instrumentos serían lo suficientemente sensibles como para detectar esta radiación “fósil”.
La lógica que había detrás de su razonamiento era la siguiente: alrededor de 300.000 años después del Big Bang, el universo se enfrió hasta el punto en el que los átomos pudieron empezar a componerse; los electrones pudieron empezar a rodear a los protones y neutrones formando átomos estables, que ya no serían destruidos por la intensa radiación que estaba impregnando todo el universo. Antes de este momento, el universo estaba tan caliente que los átomos eran inmediatamente descompuestos por esa radiación tan potente en el mismo acto de su formación. Esto significa que el universo era opaco, como una niebla espesa absorbente e impenetrable.
Pasados 300.000 años, la radiación no era tan potente; se había enfriado y por lo tanto la luz podía atravesar grades distancias sin ser dispersada. En otras palabras, el universo se hizo repentinamente negro y transparente.
Terminaré esta parte comentando que un auténtico cuerpo negro es un concepto imaginario; un pequeño agujero en la pared de un recinto a temperatura uniforme es la mejor aproximación que se puede tener de él en la práctica.
La radiación de cuerpo negro es la radiación electromagnética emitida por un cuerpo negro. Se extiende sobre todo el rango de longitudes de onda y la disminución de energías sobre este rango tiene una forma característica con un máximo en una cierta longitud de onda, desplazándose a longitudes de onda más cortas al aumentar las temperaturas*.


Hablar, sin más especificaciones, de radiación, es estar refiriéndonos a una energía que viaja en forma de ondas electromagnéticas o fotones por el universo. También nos podríamos estar refiriendo a un chorro de partículas, especialmente partículas alfa o beta de una fuente radiactiva o neutrones de un reactor nuclear.
La radiación actínida es la electromagnética que es capaz de iniciar una reacción química. El término es usado especialmente para la radiación ultravioleta y también para denotar radiación que podría afectar a las emulsiones fotográficas.
Radiación blanda, radiación cósmica, radiación de calor, radiación de fondo, de fondo de microondas, radiación dura, electromagnética, radiación gamma, infrarroja, ionizante, monocromática, policromática, de sincrotón, ultravioleta, de la teoría cuántica, de radiactividad… y, como se puede ver, la radiación en sus diversas formas es un universo en sí misma.
Siempre me llamó la atención y se ganó mi admiración el físico alemán Max Planck (1.858 – 1.947), responsable entre otros muchos logros de la ley de radiación de Planck, que da la distribución de energía radiada por un cuerpo negro. Introdujo en física el concepto novedoso de que la energía es una cantidad que es radiada por un cuerpo en pequeños paquetes discretos, en vez de una emisión continua. Estos pequeños paquetes se conocieron como cuantos y la ley formulada es la base de la teoría cuántica.
Einstein se inspiró en este trabajo para a su vez presentar el suyo propio sobre el efecto fotoeléctrico, donde la energía máxima cinética del fotoelectrón, Em, está dada por la ecuación que lleva su nombre: Em = hf – Φ.
Cada metal requiere, para que se produzca la extracción, una radiación con una frecuencia mínima (no). Cualquier otra radiación de menor frecuencia, no será capaz de arrancar electrones. Por debajo de la frecuencia mínima la intensidad de corriente -“i” (amperios)- será cero. No hay efecto fotoeléctrico.
Einstein mostró como la hipótesis de un cuanto de luz podía explicar el efecto fotoeléctrico y la presencia de una frecuencia característica para cada material por debajo de la cual no se producía ningún efecto.
Planck publicó en 1.900 un artículo sobre la radiación de cuerpo negro que sentó las bases para la teoría de la mecánica cuántica que más tarde desarrollaron otros, como el mismo Einstein, Heisenberg, Schrödinger, Dirac, Feynmann, etc. Todos los físicos son conocedores de la enorme contribución que Max Planck hizo en física: la constante de Planck, radiación de Planck, longitud de Planck, unidades de Planck, etc. Es posible que sea el físico de la historia que más veces ha dado su nombre a conceptos de física. Pongamos un par te ejemplos de su ingenio:
1. vale 10-35 metros. Esta escala de longitud (veinte órdenes de magnitud menor que el tamaño del protón, de 10-15 m) es a la que la descripción clásica de gravedad cesa de ser válida y debe ser tenida en cuenta la mecánica cuántica. En la fórmula que la describe, G es la constante gravitacional, ħ es la constante de Planck racionalizada y c en la velocidad de la luz.
2. . Es la masa de una partícula cuya longitud de onda Compton es igual a la longitud de Planck. En la ecuación, ħ es la constante de Planck racionalizada, c es la velocidad de la luz y G es la constante gravitacional. Así, Se denomina masa de Planck a la cantidad de masa (21,7644 microgramos) que, incluida en una esfera cuyo radio fuera igual a la longitud de Planck, generaría una densidad del orden de 1093 g/cm³. Según la física actual, esta habría sido la densidad del Universo cuando tenía unos
segundos, el llamado Tiempo de Planck. Su ecuación, es decir la masa de Planc se denota:
El valor de la masa de Planck
se expresa por una fórmula que combina tres constantes fundamentales, la constante de Planck, (h), la velocidad de la luz (c), y la constante de gravitación universal (G). La masa de Planck es una estimación de la masa del agujero negro primordial menos masivo, y resulta de calcular el límite donde entran en conflicto la descripción clásica y la descripción cuántica de la gravedad.
“Aunque todas estas descripciones reflejan más una abundante imaginación que un hecho existencial apoyado teóricamente con alguna hipótesis que pueda ser comprobada en el laboratorio sobre hechos que están más allá de poder ser medidos jamás en algún laboratorio construido por humanos. La única forma de confrontar la factibilidad o la posibilidad del modelo de la espuma cuántica nos lleva necesariamente a confrontar la carencia de un modelo que logre unificar exitosamente al macrocosmos con el microcosmos, a la Relatividad General con la Mecánica Cuántica, la Gravedad Cuántica. Si la energía y la materia (o mejor dicho la masa-energía) están discretizadas, se supone que también deben de estarlo el espacio y el tiempo (o mejor dicho, el espacio-tiempo), y la “partícula fundamental” del espacio-tiempo debe de serlo el gravitón, aunque de momento todo esto son especulaciones que seguirán siéndolo mientras no tengamos a la mano algo que pueda confirmar la existencia de tan exótica partícula, quizá la más exótica de cuantas hayan sido concebidas por la imaginación del hombre.”
La descripción de una partícula elemental de esta masa, o partículas que interaccionan con energías por partículas equivalentes a ellas (a través de E = mc2), requiere de una teoría cuántica de la gravedad. Como la masa de Planck es del orden de 10-8 Kg (equivalente a una energía de 1019 GeV) y, por ejemplo, la masa del protón es del orden de 10-27 Kg y las mayores energías alcanzables en los aceleradores de partículas actuales son del orden de 103 GeV, los efectos de gravitación cuántica no aparecen en los laboratorios de física de partículas. Únicamente en un laboratorio aparecieron partículas que tenían energías del orden de la masa de Planck: en el universo primitivo, de acuerdo con la teoría del Big Bang, motivo éste por el que es necesaria una teoría cuántica de la gravedad para estudiar aquellas condiciones. Esta energía de la que estamos hablando, del orden de 1019 GeV (inalcanzable para nosotros), es la que necesitamos para verificar la teoría de supercuerdas.
Siempre, desde que puedo recordar, me llamó la atención los misterios y secretos encerrados en la naturaleza, y la innegable batalla mantenida a lo largo de la historia por los científicos para descubrirlos. Muchos han sido los velos que hemos podido descorrer para que, la luz cegadora del saber pudiera entrar en nuestras mentes para hacerlas comprender cómo actuaba la Naturaleza en ciertas ocasiones y el por qué de tales comportamientos, y, sin embargo, a pesar del largo camino recorrido, es mucho más el que nos queda por andar.
Nuestro Universo es complejo, la Naturaleza nos muestra “cosas” que no comprendemos como las puede realizar, nuestra Mente ha evolucionado, pero no ha podido llegar a ese punto en el que, podamos comprender desvelando secretos que están profundamente escondidos en lugares a los que ¿nunca? podremos llegar.
¿Es el límite un Principio con el que debemos cargar para siempre?
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¿Ciertamente estamos confinados en este pequeño mundo, del que nunca podremos salir? Bueno, esa “realidad” la hemos enmascarado, y, nuestro cerebro, tratando de evitar daños irreparables de que podamos caer en una peligrosa depresión, por la frustración que sentiríamos, ante la imposibilidad de viajar a otros mundos y a las estrellas, hace un ejercicio de auto-engaño y nos induce a “jugar” con cohetes y proyectos encaminados a cubrir con un tupido velo, esa realidad “que no queremos ver”. Mandamos objetos tecnológicos al Espacio y a otros mundos y lunas. Sin embargo, el que algún día podamos ir nosotros… ¡Es altamente dudoso?
El Espacio, por mucho que nos empeñemos, es un medio hostil para nosotros, seres frágiles e indefensos ante ciertas condiciones.
¿Qué existen mundos parecidos a la Tierra que nos podrían acoger? ¡Seguro!
¿Qué carecemos de los medios para vencer las distancias que nos separan, y, nuestra tecnología no es suficiente para construir naves tan avanzadas con nuevos materiales inteligentes que no está a nuestro alcance?
¡Cierto!
Pero, admitir tal escenario es muy duro, sabemos que, un día lejano en el futuro, el sol morirá y la vida en la Tierra no será posible, y también sabemos que la Vía Láctea se fusionará con Andrómeda. Sí, falta mucho para que eso llegue pero… ¡Llegará! Y, pensamos que si para entonces seguimos aquí, tendremos que buscar la manera de salvar a la especie. La imposibilidad de que podamos hacerlo… ¡Es una carga que no podemos soportar!

El cultivo espacial ha sido experimentado por la NASA
Precisamente por eso, hablamos continuamente de viajar a otros mundos, del Proyecto Aurora (un nuevo amanecer para la Humanidad), de naves ciudades en la que miles de viajeros (familias, científicos, expertos en todas las actividades humanas, filósofos, poetas, cultivo de alimentos, escuelas y hospitales…), nos llevarán a mundos parecidos a la Tierra y el viaje durará decenas, cientos, miles de años…
No quisiera herir la sensibilidad de nadie pero… ¿Cómo podrían conseguir que todo eso funcionara? Enumerar los múltiples problemas que todo eso conlleva (son tantos), es imposible, ya que, además de los conocidos, están los imprevisibles, los que determine el Azar.
Pero, mientras tanto, a vivir tan ricamente pensando que, algún día (y nos dicen que en unos años), podremos realizar ese “Proyecto” que, en realidad, sería el viaje de irás y no volverás.
Decimos que la Naturaleza es sabia, y si ha dispuesto que las estrellas estén tan separadas las unas de las otras... ¿Por qué será? Si ha puesto el límite de velocidad para viajar y mandar información… ¿Por qué será? Si nos ha constituido a los humanos con un físico frágil para no poder soportar la radiación del Espacio… ¡por qué será?
Los “Por que será” son interminables.
Entonces… ¿ Viajeros a otros mundos?
¿Cómo?
Emilio Silvera V.
Oct
13
Seguimos insistiendo en la existencia de la “Materia Oscura”
por Emilio Silvera ~
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Pero aquí, de lo que se trata es de saber si, verdaderamente, existe esa masa perdida, dónde puede estar, y, ¿por qué estamos obsesionados con la existencia de la energía y la materia oscura? Si nadie puede dar una razón cierta de ellas, y, sin embargo erre que erre. Claro que, esa “materia oscura” les cuadra las cuentas, así, se evitan de tener que explicar de manera engorrosa para ellos…. ¡Qué no saben!
Yo no puedo afirmar ni negar que exista tal materia. Sin embargo, lo cierto es que no han podido encontrarla. Lo que nos lleva a tener que aplicar la ológica y, cuando hablan de “ella”, no deberían hacerlo como si realmente tuvieran la certeza de su existencia, y, en lugar de mencionarla como algo familiar y cierto, deberían referrise a “ella” diciendo:
Parece que las galaxias y las estrellas se mueven de tal forma que difiere de como deberían hacerlo en relación a la materia que podemos observar, parece que existe algo que las hace comportarse de manera diferente, y, los indicios nos hacen pensar en alguna clase de materia que no podemos detectar.

Aquellos pensadores de la Grecia Clásica
Ylem (o hylem) procede de una forma aumentativa de la palabra griega ὑλη (hylé), que significa literalmente materia o sustancia. En el ámbito de la filosofía antigua, Aristóteles utilizó ese concepto para referirse a la sustancia fundamental o materia prima de la que porocedería todo wntw físico o material. Hace más de dos mil años aquellos pensadores estaban mças certero que los cosmólogos de hoy.
¿Qué es lo que no saben? pues no saben explicar el por qué las galaxias se mueven a mayor velocidad de lo que deberían hacerlo teniendo en cuenta la materia que podemos observar en el Universo. Y, cuando a un “listillo” se le ocurrió la existencia de la “materia oscura”, todos se agarraron a ella como el que se ahoga al clavo ardiendo.
Martinus J. G. Veltman, el Premio Nobel de Física de Holanda, decía:
“La materia oscura es la alfombra bajo la cual barren su ignorancia los cosmólogos”.
Creo que no le faltaba razón, ya que, hasta el momento, nadie ha podido decirnos de qué está hecha, por qué es transparente, como es posible que no genere radiación y, sin embargo sí genere Gravedad….
¡Qué locura”!
Cuando hablan de “ella”, lo hacen como si estuviera ahí y la pudiéramos tocar, cuando lo cierto es que deberían decir: “Si la “materia oscura” existiera… ¡Quedaría explicado el movimiento anímalo de las galaxias!
La “materia oscura”, según nos dicen, permea todo el Espacio y en ella están sumergidas las galaxias
Seguimos leyendo por ahí cosas como estas:
“La existencia de la materia oscura quedó confirmada a partir de 1974, aunque hasta 1980 aún se la llamaba “masa perdida” (“missing mass”) o “masa no visible” (“unseen mass”). Fritz Zwicky usó por primera vez el término “materia oscura” (“dunkle Materie” en alemán) en 1933, pero las estimaciones de la masa del disco galáctico de la Vía Láctea por James Jeans (1922) y Jacobus Kapteyn (1922) ya habían indicado la presencia de “estrellas oscuras” (tres estrellas tan poco luminosas que no se veían por cada una que era visible), algo que Jan Hendrik Oort confirmó en 1932. Nos cuenta la historia de la materia oscura galáctica Virginia Trimble (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de California) en “The discovery of dark matter,” DV2010 – Darkness Visible, IoA Cambridge, August 2-6 2010.”

Existen hipótesis alternativas que nos dicen que la “materia oscura” no existe, y que los efectos observados en el movimiento anómalo de las galaxias se explican por la Gravedad modificada (como la Teoría MOND) u por fenómenos cósmicos en evolución, como el debilitamiento de las fuerzas fundamentales del Universo a medida que envejece.

Estas teorías buscan explicar fenómenos como la rotación de galaxias y la expansión acelerada del universo sin recurrir a la materia y energía oscuras, aunque los modelos alternativos aún enfrentan desafíos para explicar todas las observaciones.
Leyendo estos comentarios, de una cosa estamos seguros… ¡No saben nada en relación al movimiento de las galaxias que no se ajusta a la cantidad de masa que contiene el universo, es decir, la Densidad Crítica. Y, para tapar dicha ignorancia… ¡Se agarran a la “materia oscura” como el que se ahoga al hierro candente.
Claro que si lo de la “materia oscura” al final no sale bien y se confirma que no existió nunca… No por ello podemos despreciar los logros alcanzados, salir ilesos de muchas derrotas es nuestro destino, no siempre se puede acertar. La Clave está en saber levantarse y seguir luchando en la búsqueda de esa verdad que, incansables, perseguimos.
Lo cierto es que, a estas alturas, si preguntas a un cosmólogo cómo se formaron las galaxias…¡No lo sabe! Sólo responderá con conjeturas.

La única explicación posible para la formación de las galaxias, a pesar de la expansión de Hubble, es que allí, existía una especie de sustancia cósmica que generaba Gravedad, y, de esa manera, pudo ser retenida la materia para conformarlas. Sin embargo, tal suposición, no obliga a que tengamos que mencionar tal misteriosa “materia” como si realmente estuviéramos seguros de su existencia. Ya que, según dicen, es invisible, no genera radiación y si produce Gravedad pero… ¡No la podemos encontrar!
Emilio Silvera V.
















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segundos, el llamado Tiempo de Planck. Su ecuación, es decir la masa de Planc se denota:







