Todos hemos oído hablar, con más o menos frecuencia, de “Sistemas Complejos”, aquí mismo en estas páginas, la palabra sale a relucir con cierta frecuencia y, no me extraña que “la palabreja” cree una barrera, dado que, que para muchas personas, “complejo” significa “complicado” y suponen automáticamente que, si un sistema es complicado, será difícil de comprender. La naturaleza posee una fuerte tendencia a estructurarse en forma de entes discretos excitables que interactúan y que se organizan en niveles jerárquicos de creciente complejidad, por ello, los sistemas complejos no son de ninguna manera casos raros ni curiosidades sino que dominan la estructura y función del universo.
Claro que, no siempre ese temor a lo difícil y complicado, está justificado y, tal suposición no es, necesariamente correcta. En realidad, un sistema complejo es tan solo un sistema que está formado por varios componentes más sencillos que ejercen entre sí una interacción mutua que, naturalmente, tiene sus consecuencias. Si miramos la imagen de arriba, vemos una inmensa y hermosa Nebulosa que está formada por una serie de “cosas” sencillas como lo son el gas hidrógeno y el polvo interestelar entre otros y, en presencia de energías, la gravedad y otros parámetros, ahí ocurren cosas tales como, el nacimiento de estrellas y la aparición de mundos…entre otras.
Los grandes triunfos de la Ciencia se han logrado, en gran medida, descomponiendo los sistemas complejos en sus componentes simples, es decir, estudiar por partes lo que allí está presente (en caso necesario, como primera aproximación, dando el paso suplementario de pretender que todos los componentes son más sencillos de lo que son en realidad) para llegar a comprender el todo.
En el ejemplo clásico del éxito que ha logrado este planteamiento para conocer el mundo que nos rodea, buena parte de la química puede entenderse mediante un modelo en el que los componentes simples son átomos, y para eso importa poco de qué están formados los núcleos. Ascendiendo un nivel, las leyes que describen el comportamiento del dióxido de Carbono encerrado en una caja pueden entenderse pensando en unas moléculas más o menos esféricas que rebotan unas contra otras y contra las paredes de su contenedor, y poco importa que cada una de estas moléculas esté formada por un átomo de Carbono y dos de Oxígeno unidos entre sí. Ambos sistemas son complejos, en sentido científico, pero fáciles de entender
No siempre sabemos ver el mundo que nos rodea. El que miremos no significa que estemos viendo lo que realmente hay delante de nuestros ojos y, muchas veces, no son los ojos los únicos que pueden “ver” lo que hay más allá de lo que la vista puede alcanzar. Anoche, hasta una hora avanzada, estuve releyendo el Libro “Así de Simple” de John Gribbin, y, pareciéndome interesante os saqué un pequeño resumen del comienzo. Aquí os lo dejo.
El mundo que nos rodea parece ser un lugar complicado. Aunque hay algunas verdades sencillas que parecen eternas (las manzanas caen siempre hacia el suelo y no hacia el cielo; el Sol se levanta por el este, nunca por el oeste), nuestras vidas, a pesar de las modernas tecnologías, están todavía, con demasiada frecuencia, a merced de los complicados procesos que producen cambios drásticos y repentinos. La predicción del tiempo atmosférico tiene todavía más de arte adivinatorio que de ciencia; los terremotos y las erupciones volcánicas se producen de manera impredecible y aparentemente aleatorias; las fluctuaciones de la economía siguen ocasionando la bancarrota de muchos y la fortuna de unos pocos.
Sobre la posición de la salida del sol
Desde la época de Galileo (más o menos, a comienzos del siglo XVII) la ciencia ha hecho progresos –enormes-, ignorando en gran medida estas complejidades y centrándose en cuestiones sencillas, intentando explicar por qué las manzanas caen al suelo y por qué el Sol se levanta por el este. Los avances fueron de hecho tan espectaculares que hacia mediados del siglo XX ya se había dado respuesta a todas las cuestiones sencillas. Conceptos tales como la teoría general de la relatividad y la mecánica cuántica explicaron el funcionamiento global del universo a escalas muy grandes y muy pequeñas respectivamente, mientras el descubrimiento de la estructura del ADN y el modo en que éste se copia de una generación a otra hizo que la propia vida, así como la evolución, parecieran sencillas a nivel molecular. Sin embargo, persistió la complejidad del mundo a nivel humano –al nivel de la vida-. La cuestión más interesante de todas, la que planteaba cómo la vida pudo haber surgido a partir de la materia inerte, siguió sin respuesta.
Un descubrimiento así no podía dejar al mundo indiferente. En unos años el mundo científico se puso al día y la revolución genética cambió los paradigmas establecidos. Mucha gente aún no está preparada para aceptar el comienzo de una era poderosa en la que el ser humano tiene un control de sí mismo mayor al habitual. Había nacido la Ingeniería genética.
No debe extrañarnos que sea precisamente a escala humana donde se den las características más complejas del universo. Las que se resisten más a rendirse ante los métodos tradicionales de la investigación científica. Realmente, es posible que seamos lo más complejo que existe en el universo. La razón es que, a escalas más reducidas, entidades tales como los átomos se comportan individualmente de un modo relativamente sencillo en sus interacciones mutuas, y que las cosas complicadas e interesantes surgen, cuando se unen muchos átomos de maneras complicadas e interesantes, para formar organismos tales como los seres humanos.
Pero este proceso no puede continuar indefinidamente, ya que, si se unen cada vez más átomos, su masa total aumenta hasta tal punto que la Gravedad aplasta toda la estructura importante y la aniquila. Un átomo, o incluso una molécula tan simple como la del agua, es algo más sencillo que un ser humano, porque tiene poca estructura interna; una estrella, o el interior de un planeta, es también algo más sencillo que un ser humano porque la gravedad aplasta cualquier estructura hasta aniquilarla. Esta es la razón por la cual la ciencia puede decirnos más sobre el comportamiento de los átomos y el funcionamiento interno de las estrellas o los planetas que sobre el modo en que las personas nos comportamos.
Sí, hemos podido llegar a conocer lo que ocurre en el Sol, y sabemos de sus procesos interiores y exteriores, de las ráfagas de partículas que en sus épocas activas, nos envía continuamente hacía la superficie del planeta y, que no sólo provoca esas bonitas Auroras, sino que, su intensa radiación y magnetismo incide en todos los artilugios que tenemos para leer los datos de… ¡tantas cosas!
Hay más de lo que se ve. Aquí está el número de Oro o “proporción áurea” está por todas partes
Cuando los problemas sencillos se rindieron ante el empuje de la investigación, fue algo natural que los científicos abordaran rompecabezas más complicados que iban asociados con sistemas complejos, para que por fin fuera posible comenzar a comprender el funcionamiento del mundo a una escala más humana compleja y, para ello, hubo que esperar hasta la década de 1960, que fue cuando aparecieron los poderosos y rápidos (para lo que se estilaba en aquella época) ordenadores electrónicos. Estos nuevos inventos empezaron a ser conocidos por un público más amplio entre mediados y finales de la década de 1980, primero con la publicación del libro, ahora convertido en un clásico, Order out of Chaos, de Ilya Prigoginee Isabelle Stergers, y luego, con Chaos, de James Gleick.
Las personas sencillas que, aunque tengan una educación aceptable, no están inmersas en el ámbito de la ciencia, cuando oyen hablar de Complejidad y Caos en esas áreas, sienten, de primeras, una especie de rechazo por aquello que (ellos creen) no van a comprender. Sin embargo, la cuestión no es tan difícil como a primera vista pudiera parecer, todo consiste en tener la posibilidad de que alguien, de manera “sencilla” (dentro de lo posible), nos explique las cosas dejando a un lado las matemáticas que, aunque describen de manera más amplia y pura aquellos conceptos que tratamos, también es verdad que, no siempre, están al alcance de todos. Un conocimiento básico de las cosas más complicadas, es posible. También la relatividad general y la mecánica cuántica, se consideraron, cuando eran nuevas, como unas ideas demasiado difíciles para que cualquiera las entendiera, salvo los expertos –pero ambas se basan en conceptos sencillos que son inteligibles para cualquier persona lega en la materia, siempre que esté dispuesta a aceptar su parte matemática con los ojos cerrados-. E la misma manera, el Caos y la Complejidad, también pueden ser entendidos y, si tenemos la suerte de tener un buen interlocutor que nos sepa explicar, aquellos conceptos básicos sobre los que se asientan tanto el Caos como la Complejidad, veremos maravillados como, de manera natural, la luz se hace en nosotros y podemos entender lo que antes nos parecía inalcanzable.
Formación de una galaxia
Se cree que las galaxias se han formado por la acumulación gravitacional de gas, algún tiempo después de la época de la recombinación. Las nubes de gas podrían haber comenzado a formar estrellas, quizás como resultado de las colisiones mutuas. El tipo de galaxia generado podría depender del ritmo al que el gas era transformado en estrellas, formándose las elípticas cuando el gas se convertía rápidamente en estrellas, y las espirales si la transformación de estrellas era lo suficientemente lenta como para permitir crecer de forma significativa un disco de gas.
Nubes moleculares en Orión que son los materiales primigenios para complejidades futuras
Las galaxias evolucionan al convertir progresivamente su gas remanente en estrellas, si bien no existe probablemente una evolución entre las diferentes tipos de la clasificación del conocido sistema de Hubble. No obstante, algunas galaxias elípticas pudieron haberse creado por la colisión y posterior fusión de dos galaxias espirales.
NGC 5426 y NGC 5427 son dos galaxias espirales de tamaños similares involucradas en una danza espectacular. No es seguro que esta interacción culmine en una colisión y a la larga en la fusión de las dos galaxias, aunque éstas ya han sido ya afectadas. Conocidas ambas con el nombre de Arp 271, su danza perdurará por decenas de millones de años, creando nuevas estrellas como resultado de la mutua atracción gravitacional entre las galaxias, un tirón observable en el borde de las estrellas que ya conectan a ambas. Ubicada a 90 millones de años-luz de distancia hacia la constelación de Virgo (la Virgen), el par Arp 271 tiene unos 130.000 años-luz de extensión. Fue descubierta originalmente en 1785 por William Herschel. Muy posiblemente nuestra Vía Láctea sufrirá una colisión similar en unos cinco mil millones de años más con la galaxia vecina Andrómeda, que ahora está ubicada a cerca de 2,6 millones de años-luz de la Vía Láctea.
Sí, mirando las imágenes nos da la sensación de que está por llegar cierto Caos y Complejidad a la región del universo en la que se sitúan las dos galaxias.
Tenemos que entender que, algunos sistemas (“sistema” no es más que una palabra de la jerga científica para asignar cualquier cosa, como un péndulo que oscila, o el sistema solar, o el agua que gotea de un grifo) son muy sensibles a sus condiciones de partida, de tal modo que una diferencia mínima en el “impulso” inicial que les damos ocasiona una gran diferencia en cómo van a acabar, y existe una retroalimentación, de manera que lo que un sistema hace afecta a su propio comportamiento. Así, a primera vista, parece que la guía es sencilla y, nos puede parecer mentira que así sea. Sin embargo, esa es la premisa que debemos tener en cuenta. Nos podríamos preguntar: ¿Es realmente verdad, que todo este asunto del Caos y de la Complejidad se basaba en dos ideas sencillas –la sensibilidad de un sistema a sus condiciones de partida, y la retroalimentación-¿ La respuesta es que sí.
La mayor parte de los objetos que pueden verse en el cielo nocturno son estrellas, unos pocos centenares son visibles a simple vista. Una estrella es una bola caliente principalmente compuesta por hidrógeno gaseoso. El Sol es un ejemplo de una estrella típica y común. La gravedad impide que el gas se evapore en el espacio y la presión, debida a la alta temperatura de la estrella, y la densidad impiden que la bola encoja. En el corazón de la estrella, la temperatura y la densidad son lo suficientemente altas para sustentar a las reacciones de fusión nuclear, y la energía, producida por estas reacciones, hace su camino a la superficie y la irradia al espacio en forma de calor y luz. Cuando se agota el combustible de las reacciones de fusión, la estructura de la estrella cambia. El proceso de producir elementos, cada vez más pesados, a partir de los más livianos y de ajustar la estructura interna para balancear gravedad y presión, es llamado evolución estelar.
Observar una estrella a través del telescopio permite conocer muchas de sus importantes propiedades. El color de una estrella es un indicador de su temperatura y ésta, a su vez, depende de una combinación entre la masa de la estrella y su fase evolutiva. Usualmente, las observaciones también permiten encontrar la luminosidad de la estrella o la tasa con la cual ella irradia energía, en forma de calor y luz.
Todas las estrellas visibles a simple vista forman parte de nuestra galaxia, la Vía Láctea. La Vía Láctea es un sistema compuesto por unos cien mil millones de estrellas, junto con una considerable cantidad de material interestelar. La galaxia tiene forma de un disco chato sumergido en un halo débil y esférico. La gravedad impide que las estrellas se escapen y, sus movimientos, hacen que el sistema no colapse. La Vía Láctea no posee un límite definido, la distribución de las estrellas decrece gradualmente con distancias crecientes del centro. El SDSS detecta estrellas más de un millón de veces más débiles que las que podemos ver a simple vista, lo suficientemente lejos para ver la estructura de la Vía Láctea.
De algún modo, esto es como decir que “todo lo que hay” sobre la Teoría Especial de la Relatividad es que la velocidad de la luz es la misma para todos los observadores. Sin embargo, la complejidad de la estructura que se levanta sobre este hecho sencillo resulta asombrosa y requiere algunos conocimientos matemáticos para poder apreciarla plenamente. Claro que, eso no quita para que, un buen comunicador le pueda transmitir a otras personas mediante explicaciones sencillas lo esencial de la relatividad especial y general y también, sobre la esencia de la mecánica cuántica, y, de la misma manera, podríamos hablar del Caos y de la Complejidad. Debemos ser conscientes de que, el Caos, puede surgir a partir del Orden y que, la Complejidad, siempre llega a través de la sencillez de un comienzo. Podemos estar al borde del Caos y, de manera milagrosa ver que también a partir de él surge la normalidad y lo nuevo que no en pocas ocasiones pueden ser nuevas formas de vida. De la misma manera, las transformaciones de los elementos sencillos, bajo ciertas condiciones, llegan a adquirir una complejidad inusitada que, de alguna manera, es necesaria para que en este mundo que nos rodea, existan seres que como nosotros, sean el ejemplo más real y de más alto nivel que está presente en el Universo. Y, de la misma manera que nosotros estamos aquí, en un minúsculo sistema solar habitando un pequeño planeta que reúne todas las condiciones necesarias para la vida, de la misma forma digo, estarán poblados otros muchos planetas de otros muchos sistemas solares repartidos por nuestra Galaxia y por las otras que, a cientos de miles pululan por el Universo, y, todos esos seres “racionales”, se preguntaran las mismas cosas que nosotros y estarán interesados en descubrir los mismos misterios, los mismos secretos de la Naturaleza que, presintiendo que existen, tienen la intuición de que serán las respuestas esperadas para solucionar muchos de los problemas e inseguridades que ahora, en nuestro tiempo, nos aquejan.
Claro que, la mente nunca descansa. Acordaos de Aristarco de Samos que, en el siglo III a. C., ya anunció que la Tierra orbitaba alrededor del Sol y, Copérnico, que se llevó el premio, no lo dijo hasta el año 1543. Esto nos viene a demostrar que, a pesar de la complejidad del mundo, lo realmente complejo está en nosotros, en nuestras mentes que, presienten lo que pueda ser, intuyen el por qué de las cosas, fabrican pensamientos que, mucho más rápidos que la luz, llegan a las galaxias lejanas y, con los ojos de la mente pueden, atisbar aquellas cosas de las que, en silencio, ha oído hablar a su intuición dentro de su mente siempre atenta a todo aquello que puede ser una novedad, una explicación, un descubrimiento.
Vista de la Tierra y el Sol de la órbita (la imagen de la tierra tomada de http://visibleearth.nasa.gov)
Ahora estamos centrados en el futuro aquí en la Tierra pero, sin dejar de la mano ese futuro que nos espera en el espacio exterior. Es pronto aún para que el hombre vaya a las estrellas pero, algún día, ese será su destino y, desde ya, debe ir preparándose para esa aventura que sólo está a la espera de tener los medios tecnológicos necesarios para hacerla posible. Mientras tanto, jugamos con las sondas espaciales que enviamos a planetas vecinos para que, nos vayan informando de lo que están hechos aquellos mundos –grandes y pequeños- que, en relativamente poco tiempo, serán visitados por nuestra especie para preparar el salto mayor.
Una Gran Nube de Polvo Sahariano Cubre España y Portugal de vez en cuando
Una intensa nube polvo y arena cruzó la Península Ibérica. En la última imagen, el astronauta británico Tim Peake de la Agencia Espacial Europea (ESA), sacó esta foto con su cámara desde la Estación Espacial Internacional donde puede verse la nube de polvo y arena que está cruzando España y Portugal. Esta noticia aparece en los medios todos los años.
He sido testigo directo de algunos de estos acontecimientos, y, lo cierto es que, ese polvo del desierto del Sahara, fertilizó los campos e hizo más bien que mal.
En toda España y Francia sufrieron el acontecimiento y sus ciudades se llenaron del calima
Este fenómeno conocido con el nombre de “Calima“, transporta polvo y arena en suspensión procedentes del desierto del Sáhara, que viaja por el cielo alcanzando grandes distancias, incluso en ocasiones alcanzando otros continentes como Europa y América. Cuando la calima se instala sobre una zona la sensación es la de estar cubiertos por una niebla rojiza, sobre todo observaremos un cielo borroso muy rojizo, pero que nunca debemos confundir con las nubes rojizas del atardecer.
Cuando viene acompañado por lluvia puede provocar la “lluvia de barro“, incluso puede teñir la nieve dándole un aspecto rojizo.
El ñino salió a comprar el Pan y la lluvia junto con la calima del Sahara, le jugó una mala pasada. Lo gracioso del caso es que, al rgreso a casa, su madre le riñó.
Puede producir molestias en ojos nariz o garganta, no obstante, también trae grandes beneficios, pues aporta una gran fuente de nutrientes muy beneficiosos para el campo.
El cielo rojizo de Marte y una tormenta
Cuando fui testigo del suceso en mi región del Sur de España (España o Portugal) me dio la impresión de estar en Marte al ver ese cielo rojizo.
Estos sucesos llegan a casi toda Europa y duran varios días. Al ser testigos de estos hechos, nos damos cuenta y somos conscientes de que, la Naturaleza tiene sus normas y nada las puede cambiar.
La mayor red cuántica de Europa se empieza a tejer en Madrid Los institutos IMDEA Software e IMDEA Networks han comenzado a trabajar este año en una red cuántica que conecte sus centros de datos y los de las universidades de la Comunidad de Madrid. Contribuyen otros seis socios más: INTA, Centro Español de Metrología, Fundación Vithas, UPM, UAM y UCM a este proyecto, financiado por la Comunidad de Madrid, el Estado a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y la Unión Europea mediante los
fondos NextGeneration EU. El objetivo del proyecto es la expansión de la red MadQCI.
El MADQuantum-CM, que empezó el 17 de enero de 2023 y finaliza el 31 de marzo de 2025, va a desarrollar esa red permanente de comunicaciones cuánticas: MadQCI.
El Ártico perderá todo su hielo en las próximas dos décadas
septiembre. Según datos de la NASA, la extensión del casquete polar ha venido menguando a un ritmo del 12,6% cada década desde 1980. Un estudio apoyado en observaciones de satélites de la NASA y la ESA y un sofisticado modelo climático pronostica que, entre 2030 y 2050, llegará el primer septiembre sin hielo. Y si no se reducen las emisiones de efecto invernadero (GEI), en 2100 la región ártica quedará libre de hielo casi medio año.
El agente atmosférico natural que más afecta son las emisiones volcánicas. Otras partículas provocadas por la industria, coches y calefacciones humanas, también tienen su papel.
Nota: Si te interesa la Física, puedes hacerte socio numerario de la real Sociedad Española de Física que te mantendrá al día de todos los avances y tendrás acceso a la Revista y otras muchas ventajas.
Como otros muchos antes que él, aquí el Conferenciante nos cuenta “su” historia (que no tiene que converger con la realidad), y, se basa en los datos que ha podido ir recopilando y en los estudios de otros científicos que trabaron el tema antes que el.
Es cierto que la Historia de la Vida no la pudo escribir nadie, no había (cuando surgió), ningún cronista que pudiera hacer el reportaje in situ y que nos contara la verdad. Así, nos tenemos que conformar con los fósiles más antiguos de la Tierra, hallados en Australia, en Warradona y que tienen unos 3.800 millones de años.
Aquella primera céuila replicante quer fue el comeinzo de la fascinante historia de la Vida
Lo único que podemos tener claro es que, la Vida surgió personificada en aquella primera célula replicante que dio lugar a esta fascinante aventura a partir de la “materia inerte” que evolucionó hasta los pensamientos.
Cuando en la Tierra surgió la vidas, no había ningún crobnista que contara esa historia. Como no hubo ningún cronista presente en el origen de la vida hace aproximadamente 3.800 millones de años, la ciencia ha tenido que reconstruir esta historia a través del registro fósil, la genética y la geología.
Efectivamente, la ciencia ha reconstruido este evento clave mediante la geología, la genética y el registro fósil, revelando que los primeros indicios de vida surgieron hace entre 3.800 y 4.200 millones de años, en una Tiertra primitiva en la que los actuales habitantes de este prqwureño mundo no podrían vivir.
La Tierra primitiva (durante el eón Hádico y principios del eón Arcaico, hace unos 4.000a 3.800 millones de años) era un entorno histíl y muy distinto al actual, caracterizado por:
Atmósfera: Carecía de oxígeno libre. Era rica en gases reductores y de efecto invernadero como metano, amoníaco, vapor de agua, dióxido de carbono e hidrógeno.
Hidrosfera: Los primeros océanos eran cálidos, ácidos y ricos en hierro y minerales disueltos. Se formaron por la intensa condensación del vapor de agua procedente del vulcanismo y el impacto de meteoritos.
Actividad geológica: La superficie estaba cubierta de volcanes en erupción continua y flujos de lava, con frecuentes bombardeos de meteoritos y una corteza inestable debido al intenso calor interno.
Energía y clima: El Sol brillaba entre un 20% y un 30% menos que en la actualidad, pero un fuerte efecto invernadero mantenía el agua líquida. Había una gran cantidad de energía disponible en forma de tormentas eléctricas, calor geotérmico y radiación ultravioleta intensa que llegaba a la superficie.
Eon Arcaico
En este escenario de altas temperaturas y condiciones extremas surgieron las primeras moléculas orgánicas y las primeras células procariotas, probablemente cerca de chimeneas hidrotermales submarinas donde el agua rica en minerales sirvió como motor químico.
En este período se produce una evolución de la corteza terrestre, por lo cual tuvo que haber una tectónica de placas (movimiento de placas) y una estructura interna terrestre similar a la que conocemos hoy en día, aunque la diferenciaba el exceso de calor. Se calcula que había más actividad tectónica debido a la mayor velocidad con que se produce la litosfera, por lo cual también cabría esperar que hubiese mayor actividad en las dorsales y un mayor número de ellas, así como mayor actividad en las zonas de subducción y mayor número de placas y más pequeñas, evidentemente.
La Tierra de comienzos del Arcaico puede haber tenido un diferente estilo tectónico. Algunos científicos piensan que, debido a que la Tierra estaba más caliente, la actividad de placas tectónicas era más fuerte que actualmente, resultando en una mayor tasa de reciclaje de material. Esto puede haber impedido la formación de cratones y continentes hasta que el manto se enfriara y la corriente de convección se ralentizara. Otros argumentan que el manto subcontinental litosférico era demasiado grande para subducir, y que la falta de rocas arcaicas es debida a la erosión producida por los eventos tectónicos posteriores. La cuestión de la actividad tectónica en el Arcaico es un área activa de la moderna investigación geocientífica.
No hubo grandes continentes hasta finales del Arcaico: los protocontinentes pequeños eran la norma, puesto que la alta tasa de actividad geológica impedía la coalescencia en unidades más grandes. Estos protocontinentes félsicos probablemente se formaban en los puntos calientes en lugar de en las zonas de subducción, a partir de una variedad de fuentes: diferenciación ígnea de rocas máficas para producir rocas intermedias y félsicas, magma máfica fusionando rocas félsicas y obligando a la granitization de rocas intermedias, fusión parcial de rocas máficas y alteración metamórfica de las rocas sedimentarias félsicas. Es posible que tales fragmentos continentales no se hayan conservados a menos que fueran lo suficientemente grandes o afortunados para evitar las enérgicas zonas de subducción.
¿Cuándo aparecieron los primeros organismos complejos? Parece que la primera manifestación de vida compleja es más antigua de lo que pensábamos.
Un equipo de científicos de la Universidad de Cardiff en Gales, la Universidad de Toulouse y la Universidad de Poitiers ha puesto en tela de juicio la antigua creencia de que las formas de vida complejas surgieron por primera vez en la Tierra hace 635 millones de años (en el periodo Ediacárico), exponiendo que esta cifra hay que retrasarla mucho más en el tiempo: 1.500 millones de años antes de lo que se creía anteriormente. Los expertos han presentado sus hallazgos un estudio publicado en la revista Precambrian Research.
El tema es fascinante, y, cuando comprendemos que a partir de la materia “inerte” evolucionada, pudo surgir la Vida en nuestro pequeño mundo, sentimos que el asombro se apodera de nosotros, no hemos podido llegar a comprender como pudo suceder, y, de cierto, todo lo que sobre el tema de ha dicho y escrito, aconsejado por las investigacviones, las evidencias de los fósiles, las huellas halladas en las rocas más antiguas de la Tierra, han sido una buena guía para tratar de llegar a una respuesta convoinvente que, por el momento, está llena de conjeturas.
Pero una cosa es innegable, la vida surgió y evolucionó hasta llegar a nosotyros que, unas veces de manera acertada y otras torpemente expuesto, tenemos una idea aproximada de lo que la vida es. Creo que nunca lo podremos saber todo, y, eso es, precisamente, lo que njos alienta a seguir investigando a la búsqueda de respuestas.
Así las cosas, llegamos a la conclusión de que, de manera totalmente cierta, no podemos dar una explicación de la historia de la vida en nuestro planeta. Y, así y todo, tratamos de buscar vida fuera de la Tierra. SETI es el proyecto más famoso sobre el tema de buscar la vida en otros mundos. Lleva décadas tratando de hallarla son resultados.
Son muchas las razones por las que no se ha encontrado la vida extraterrestre: Las distancias del Universo no son humanas, y, carecemos de las rtecnologías necesarias para poder atisbar en otros mundos y encontrar evidencias ciertas de la presencia de vida.
El Universo es tan grande que, los de SETI, ha podido explorar una insognificante porción del Espacio. La mejor analogía que podemos hacer de eso es que, pensemos comparar la superficie de una piscina olímpica con el océano Pacífico, pues así o más podría ser la porción del Epacio recorrida por los telescopios de SETI en relación al Univertso. No tenemos la capacidad que exige dicha empresa.
Sigamos tratando de resolvert nuestro origen y si lo conseguimos, podremos ponernos mano a la obra de lo de fuera.
Leyendas que perduran en el Tiempo y nos hicieron soñar con ciudades fantásticas y personajes que parecen salidos de historias fantásticas. La imaginación humana, desde siempre, ha sido prolífica y creadora de mitos, nuestros antepasados acudian a ellos para explicar lo que no sabían. Los mitos eran un escape a la falta de entendimiento, ya que, al no sabrer expliucar los sucesos del mundo, se agarraban a la mitología.
Ciudades perdidas que sí existieron Durante siglos, muchas ciudades fueron consideradas mitos, leyendas o simples frutos de la imaginación.
Puede que nunca encontremos la ciudad submarina de la Atlántida, las calles doradas de El Dorado o las pacíficas montañas de Shangri-La, pues estos lugares probablemente nunca existieron realmente, pero representan vuelos de nuestra imaginación, pensamientos sobre qué maravillas podía contener el mundo.
Los Dioses del Olimpo cada cual con un poder diferente
Hay un pequeño altar con una Puerta Dorada que sirve como entrada al Olimpo en los Riscos del Suicidio. Tras la muerte de Ares, Kratos tomó su lugar como Dios de la Guerra en la cima de la montaña. Después de la batalla de Kratos contra Zeus, Zeus reune en el Olimpo a algunos Dioses para unir fuerzas contra Kratos, es en ese momento cuando llega Kratos junto a los Ttanesi con la intención de destruir el Olimpo al completo.
Mitología Nórdica – ReydeKish – Historias de la Antigüedad.
Los Vanes son la segunda familia de dioses nórdicos. Representan la fertilidad, la fecundidad, la sabiduría y la precognición. Los Vanes vivían en Vanaheim durante años hasta que se establecieron en Asgard. Son mucho menos numerosos que sus rivales: entre los dioses del panteón nórdico, los más conocidos son Freyr, Freya y Njord.
De muchachos leíamos fascinados todas aquellas histirias de dioses y seres sobrenaturales, los más conocidos:
Hércules, Aquiles, Odiseo, Gilgamesh, Thor, Sigurd, Rama y Arjuna, son los más conocidos de las distintas mitologías.
Bueno, también hay que saber de estas cuestiones para conocer lo que fuimos, lo que sentimos, como supliamos el desconocimiento con histotias inventadas que (más o menos), daban una explicación palusible de lo que ellos vivían. Sucesos misteriosos que no tenían explicación.
Y, de esa manera, llegamos al Presente, en el que (aunquie no lo parezca), también tenemos nuestras propias mitologías presentes en todos los campos del saber humano, ya que, cuando no sabemos… ¡Conjeturamos! ¡Inventamos la respuesta a una pregunta que no podemos contestar! Asó somos.