sábado, 22 de julio del 2017 Fecha
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El enigma de los primeros gigantes de la Tierra

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Curiosidades    ~    Comentarios Comments (0)

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Los rangeomorfos alcanzaron los dos metros de altura hace 600 millones de años, un tiempo en el que el resto de vida era microscópica

 

 

Recreación de los rangeomorfos, que vivían en los océanos durante el período Ediacárido

Recreación de los rangeomorfos, que vivían en los océanos durante el período Ediacárido – JENNIFER HOYAL CUTHILL 

 

REPORTAJE: J. DE J.
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La vida en la Tierra comenzó siendo diminuta, seres microscópicos que luchaban por sobrevivir en condiciones difíciles. Pero con el tiempo esas criaturas evolucionaron hasta dar lugar a gigantes como los dinosaurios o las ballenas azules. ¿Por qué? Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge y el Instituto de Tecnología de Tokio cree que uno de los primeros organismos grandes que habitó los océanos en el período Ediacárico, hace entre 635 y 541 millones de años, puede tener la clave. Conocidos como rangeomorfos, estos (probablemente) animales con aspecto de planta selvática, fueron capaces de crecer hasta dos metros de altura, cambiando su tamaño y forma corporal a medida que extraían nutrientes del ambiente a su alrededor.

reproduccion

Los rangeomorfos existieron durante un tiempo en que la mayoría de las otras formas de vida eran de tamaño microscópico. Algunos medían solo unos pocos centímetros de altura, mientras que otros alcanzaban los dos metros. Sus cuerpos blandos se componían de ramas, cada una con muchas ramas laterales más pequeñas, formando una forma geométrica conocida como fractal, que se puede ver en los helechos, los relámpagos o los copos de nieve.

Dado que los rangeomorfos no se asemejan a ningún organismo moderno, es difícil entender cómo se alimentaban, crecían o se reproducían, y mucho menos cómo podrían vincularse con cualquier grupo moderno. Los científicos creen que pueden haber sido algunos de los primeros animales del planeta, a pesar de que parecen plantas.

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«Lo que queríamos saber es por qué estos grandes organismos aparecieron en este punto en particular de la historia de la Tierra», dice Jennifer Hoyal Cuthill, profesora del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge y principal autora del estudio. «Aparecen en el registro fósil de repente, con un tamaño muy grande. ¿Fue simplemente una coincidencia o es el resultado directo de los cambios en la química del océano?».

Los investigadores utilizaron modernos métodos para examinar fósiles de estas criaturas encontrados en Canadá, Reino Unido y Australia. Su análisis muestra las primeras pruebas de crecimiento dependiente de nutrientes en el registro fósil. Todos los organismos necesitan nutrientes para sobrevivir y crecer, pero los nutrientes también pueden dictar el tamaño y la forma del cuerpo. Esto se conoce como «plasticidad ecofenotípica». Los autores creen que esto es lo que les ocurrió a los rangeomorfos, lo que además les proporcionó una ventaja crucial en un mundo cambiante. Por ejemplo, podrían transformarse rápidamente, creciendo en una forma larga y cónica si el mar sobre ellos pasaba a tener niveles elevados de oxígeno.

Cambios químicos

 

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LOS CAMBIOS EN LA TIERRA HAN SIDO CONSTANTES

 

«Durante el período Ediacárico hubo grandes cambios en los océanos de la Tierra, lo que pudo haber desencadenado el crecimiento, de modo que la vida en la Tierra de repente empezó a ser mucho más grande», explica Hoyal Cuthill. «Probablemente es demasiado pronto para concluir exactamente qué cambios geoquímicos en los océanos fueron responsables del cambio a cuerpos de gran tamaño, pero hay propuestas fuertes, especialmente el aumento del oxígeno, que los animales necesitan para la respiración».

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A este cambio en la química del océano siguió una era de hielo a gran escala conocida como la glaciación de Gaskiers. Cuando los niveles de nutrientes en el océano eran bajos, se mantenían cuerpos de tamaño pequeño. Pero con un aumento geológico súbito de oxígeno u otros nutrientes, se hacen posibles cuerpos mucho más grandes, incluso en organismos con la misma estructura genética. Esto significa que la aparición repentina de los rangeomorfos podría haber sido un resultado directo de cambios importantes en el clima y la química del océano.

Sin embargo, las condiciones en los océanos continuaron cambiando y hace unos 541 millones de años comenzó la Explosión Cámbrica, un período de rápido desarrollo evolutivo en el que aparecieron la mayoría de los grupos animales del registro fósil. Cuando las condiciones cambiaron, los rangeoformos fueron condenados y nada como ellos se ha visto desde entonces.

Fuente: ABC-Ciencia

Curiosidades

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Catorce cosas que no sabías del Museo Británico de Londres

 

    • REPORTJE: MERITXELL-ANFITRITE ÁLVAREZ

 

 

                   Hall del Museo Británico, con su impresionante cúpula, todo un icono.

Además de albergar dos millones de años de historia, el museo de antigüedades más famoso del Reino Unido (y del mundo) guarda cantidad de secretos. No desvelamos los enigmas de Tutankamón, pero sí unas cuantas curiosidades

 

 

1. Más antiguo que Estados Unidos

 

 

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Declaración de Independencia antes de aprobar la

Constitución de EE. UU. en 1.787

 

El Museo Británico se fundó en 1753 -cuando un naturalista británico donó su colección privada al rey- y abrió sus puertas tres años después. Es decir, antes de que se inventara la máquina de vapor, de que naciera Napoleón y de la Declaración de Independencia de EEUU. Antes, incluso, de que el Conde de Sándwich se comiera el primer emparedado de la historia de Inglaterra. Desde el principio, la entrada fue (y sigue siendo) gratuita, aunque restringida a todas aquellas “personas estudiosas y curiosas”, que acreditaran su buena compostura y educación solicitando un ticket de admisión. Así, hasta que este sistema se abolió en 1810, el acceso estuvo limitado a intelectuales bien posicionados.

2. La atracción británica más famosa

 

 

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Samson and Delilah

about 1609-10, Peter Paul Rubens

 

El Museo Británico tiene más visitas que la National Gallery y la Tate Modern Y muchísimas más que el Palacio de Buckingham -donde se barajó ubicar el museo, por cierto-. De los 5.000 visitantes anuales que se recibían en el siglo XVIII se ha pasado a 6,5 millones. Incremento favorecido, entre causas sociodemográficas varias, por la ampliación horaria: si antes solo abrían tres días a la semana, y en agosto y septiembre cerraba, hoy abren de lunes a domingo, de las 10 a las 17.30 horas (los viernes, hasta las 20.30).

3. De los primeros con luz eléctrica

 

Tener abierto hasta estas horas hubiera sido impensable en el siglo XIX, porque el museo se alumbraba solo con luz natural; a la que oscurecía o se les echaba la niebla encima, desalojaban las galerías. No utilizaban velas ni lámparas de aceite ni de gas. ¡menuda desgracia si el papiro de Hunefer se llegara a incendiar! En 1879 llegó la electricidad, primero de forma experimental, con unos arcos voltaicos instalados en la Reading Room y en el hall. No es que fueran mucho de fiar, pero deslumbraron a los usuarios de la biblioteca, que pudieron leer hasta las 19.00 sin problemas.

 

 

 

4. ‘Celebrities’ y guerra de sexos

 

 

 

 

Resultado de imagen de Conan Doyle en el Museo Británico

 

Arthur Conan Doyle

 

Lectores habituales fueron Lenin, Marx, Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, Bram Stoker, Kipling, Gandhi, Mark Twain, Orwell… Lectoras hubo menos (George Eliot, Eleanora Marx, Virginia Woolf, Isadora Duncan…), pero porque únicamente tenían dos filas de mesas reservadas para ellas: la A y la T, donde cabían unas 16 mujeres (el aforo era de 168 personas en total). Mezclarlas con los hombres hubiera sido una promiscuidad. Los gentleman se quejaban: no había quién se concentrara, las ladies estaban siempre de cháchara, leían novelas y dibujaban, comían fresas a escondidas y hacían ruido con el raso de sus vestidos. Las damas contraatacaban: ellos eran unos cascarrabias, a menudo se quedaban dormidos y roncaban. Se armó la guerra de sexos bajo la cúpula del museo.

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En 1997, la sala de lectura dejó de usarse como tal: la biblioteca había crecido demasiado (150 millones de publicaciones, más los tres millones que se incorporan cada año). La Biblia de Gutenberg, el cuaderno de Da Vinci, los manuscritos de Brönte, de Byron, de Austen… están ahora en el barrio de St. Pancras. También partituras de Mozart, otra de las celebridades que visitó los tesoros de Great Russell Street, a pesar de que tenía 9 años y los niños (sin prodigios) estaban prohibidos.

5. Plaza pública cubierta de récord

 

 

Resultado de imagen de el Gran Atrio de Isabel II, del Museo Británico

 

 

Donde antes se hallaba la Biblioteca Británica ahora se encuentra el Gran Atrio de Isabel II, un recinto de paso que mide 7.100 metros cuadrados y está techado con 3.312 paneles de cristal. A Norman Foster le pitan los oídos cada vez que los tienen que limpiar: ¡tardan dos semanas!

6. Tienda de recuerdos centenaria

 

 

Imagen relacionada

 

Es de visita obligada -después de la piedra Rosetta y de los mármoles sueltos del Partenón de Atenas-. No todo el mundo estuvo conforme cuando en 1912 se inauguró; hubo quien lo vio como una intrusión, y eso que solo vendían fotografías y postales en un mostrador. La tienda ha ido creciendo y ha pasado por emplazamientos diversos, desde el hall de entrada al pasillo donde ahora están los guardarropas.

7. Mike, el gato guardián

 

Resultado de imagen de Mike, el gato guardián del Museo Británico

 

Hay muchos gatos en el Museo Británico, empezando por el de Gayer-Anderson, pero ninguno tan estimado como lo fue Mike, que vigilaba la puerta principal hasta su muerte, en 1929. Así lo recordaron sendos obituarios en el Times Magazine y en el London Evening Standard. En 1993, el New York Times sacó un reportaje de dos páginas sobre la habilidad de Pippin y Poppet para cazar palomas al vuelo; incluso se daba cobertura a las cenas de Navidad gatunas. Por entonces, la colonia estaba controlada: de siete mininos no pasaba. Pero tiempo atrás llegó a haber más de cien, invasión propiciada por el personal, que no siempre hacía caso al letrero de “prohibido dar de comer a los gatos”. Los hubieran exterminado si no llega a ser por Rex Shepherd, el hombre de la limpieza que creó una Cat Walfare Society y los castró.

 

 

 

8. Un mamut en una cacharrería

 

 

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Aparte de gatos, también hubo jirafas y rinocerontes, incluso mastodontes, megaterios y ciervos gigantes expuestos junto a las antigüedades. De las 942 especies de mamíferos entonces conocidas, 330 estaban representadas en el museo; otro tanto con los pájaros: 1.831 de los 4.109 descubiertos formaron parte de la colección hasta que, por falta de espacio, se trasladaron al Museo de Historia Natural. 394 viajes en carreta tuvieron que realizar para llevar de Bloomsbury a Kensington todos los esqueletos. Hoy por hoy, las salas de Cromwell Road cuentan con más de 70 millones de preciosidades extrañas: un meteorito marciano, un archaeopteryx fosilizado, la calavera de un homo rhodesiensis… o los especímenes que se trajo de su travesía Charles Darwin.

9. Parada de metro propia

 

 

Resultado de imagen de La British Museum Station se estrenó en 1900

 

 

La British Museum Station se estrenó en 1900, pero solo estuvo funcionando 33 años; la chaparon cuando se abrió muy cerca una nueva estación, la de Holborn. Ahora está medio abandonada; la usan como almacén y dicen que está encantada, que se escuchan los gritos de una faraona… Pero no. Los gritos de terror los lanzaron las bombas, que hicieron de este subsuelo un refugio antiaéreo.

10. Evacuación de antigüedades

 

 

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Entre las paradas de Aldwych y Piccadilly escondieron los mármoles de Elgin. Faltaban semanas para que estallara la II Guerra Mundial. Ante la catástrofe inminente, se afanaron por empaquetar cien toneladas de esculturas, vasijas, monedas, libros… De Exposición Suicida se calificó a la muestra que el temerario Departamento de Prehistoria organizó por esas fechas. El horario de visita se limitaba a los fines de semana. Seis bombas cayeron sobre el museo en total; la última, el 10 de mayo de 1941.

 

 

 

11. Gabinete de obscenidades

 

 

Resultado de imagen de Gabinete de obscenidades en el Museo de Londres

 

 

Aunque algunos la llamasen sala porno, The Scretum era su nombre formal: una galería que hubo de habilitarse tras la Obscene Publications Act (1957) para albergar unas 200 piezas etiquetadas como “monumentos abominables a la libídine humana”, desde frisos hindús con posturas sexuales imposibles a cirios fálicos y cinturones de castidad. Los interesados requerían de un permiso especial; impensable que una mujer lo solicitara; solo se otorgaba a quien certificara madurez e higiene moral, pues sabido era que cualquier exceso sexual degeneraba forzosamente en el colapso económico de la sociedad. Si bien el gabinete ya no existe, las rarezas que exhibía se encuentran dispersas por toda la colección (quien vaya con prisas que vaya al Departamento de antigüedades medievales, donde se muestra el grosso de objetos eróticos).

12. Furor por las momias

 

 

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La exposición Los tesoros de Tutankamón es la que mayor número de visitantes ha recibido: 1.694.117 durante los nueve meses que estuvo abierta en 1972, coincidiendo con el 50 aniversario del descubrimiento de Howard Carter. Más de siete mil personas al día hacían colas para plantarse ante la máscara funeraria del faraón. Si quisieran volver a ver aquellas piezas tendrían que ir a El Cairo y a Luxor.

13. Lo más buscado

 

 

Resultado de imagen de Egisto en el Museo de Londres

 

 

 

No es de extrañar que la palabra más buscada en la web del Museo Británico sea “Egipto”, dada la cantidad de momias que tiene de inquilinas. Sorprende más que la segunda palabra en el ranking sea “shunga”… un género artístico japonés con representación del acto sexual que protagonizó una exposición.

14. Hitos en tiempos modernos

 

 

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En noviembre de 2015 el Museo Británico se convirtió en el espacio interior más grande cartografiado por Google Street View. Gracias a esta tecnología es posible explorar cerca de 5.000 objetos en un tour virtual sin selfies de por medio y hacer zoom en joyas como las Admoniciones de las Institutrices, una pintura de rollo china que tardaron tres días en digitalizar y que solo se expone unos meses al año por su fragilidad. Ahora sí que sí, todas las “personas estudiosas y curiosas” (con acceso a Internet) pueden acceder libremente a las colecciones del British Museum.

Desde el primer momento

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Imagen de los 2 anillos: el inyector principal (al frente) y el anillo del Tevatrón (al fondo). Los estanques circulares que los rodean ayudan a disipar el calor producido por las instalaciones.

Tevatrón es el nombre que recibe el acelerador de partículas circular del Fermilab ubicado en Batavia, Illinois (EE.UU.). Es un sincrotrón que acelera protones y antiprotones en un anilllo de 6.3 km de circunferencia hasta energías de casi 1 TeV (el LHC utiliza hasta 14 TeV) de donde proviene su nombre. Fue finalizada su construcción en 1983.

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Mucho más modesto que el LHC pero, tambi´`en ha dado sus frutos

Los aceleradores construidos en los años cuarenta y cincuenta llegaron hasta la marca de un segundo después del comienzo del Tiempo.  El Tevatrón del Fermilab llevó el límite a menos de una milmillonésima de segundo después del comienzo del Tiempo.  Los modernos aceleradores nos proporcionará un atisbo del medio cósmico cuando el Universo tenía menos de una billonésima de segundo de edad.

Esta es una edad bastante temprana: una diez billonésima de segundo es menos que un pestañeo con los párpados en toda la historia humana registrada.  A pesar de ello, extrañamente, la investigación de la evolución del Universo recién nacido indica que ocurrieron muchas cosas aún antes,  durante la primera ínfima fracción de un segundo.

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Todos los teóricos han tratado de elaborar una explicación coherente de los primeros momentos de la historia cósmica.  Por supuesto, sus ideas fueron esquemáticas e incompletas, muchas de sus conjeturas, sin duda, se juzgaran deformadas o sencillamente erróneas, pero constituyeron una crónica mucho más aclaradora del Universo primitivo que la que teníamos antes.

A los cien millones de años desde el comienzo del tiempo, aún no se habían formado las estrellas, si acaso, algunas más precoces.  Aparte de sus escasas y humeantes almenaras, el Universo era una sopa oscura de gas hidrógeno y helio, arremolinándose aquí y allá para formar protogalaxias.

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A la edad de mil millones de años, el Universo tiene un aspecto muy diferente.  El núcleo de la joven Vía Láctea arde brillantemente, arrojando las sobras de cumulonimbos galácticos a través del oscuro disco; en su centro billa un quasar blancoasulado.  El disco, aún en proceso de formación, es confuso y está lleno de polvo y gas; divide en dos partes un halo esférico que será oscuro en nuestros días, pero a la sazón corona la galaxia con un brillante conjunto de estrellas calientes de primera generación.

Nuestras galaxias vecinas del supercúmulo de Virgo están relativamente cerca; la expansión del Universo aún no ha tenido tiempo de alejarlas a las distancias-unas decenas de millones de años-luz a las que las encontraremos ahora.   El Universo es aún altamente radiactivo.  Torrentes de rayos cósmicos llueven a través de nosotros en cada milisegundo, y si hay vida en ese tiempo, probablemente está en rápida mutación.

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Hay algo que es conocido por el término técnico de desacoplamiento de fotones, en ese momento, la oscuridad es reemplazada por una deslumbrante luz blanca, ocurrió cuando el Universo tenía un millón de años.   El ubicuo gas cósmico en aquel momento se había enrarecido los suficientes como para permitir que partículas ligeras –los fotones- atraviesen distancias grandes sin chocar con partículas de materia y ser reabsorbidas.

(Hay gran cantidad de fotones en reserva, porque el Universo es rico en partículas cargadas eléctricamente, que generan energía electromagnética, cuyo cuanto es el fotón.)

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“El primer espectro de un “cuásar” se observó a mediados de la década de los años sesenta del pasado siglo, pero solo fue a finales de esa década, cuando se pudieron obtener detectores con la calidad suficiente para obtener espectros de gran calidad. Los astrónomos vieron que estos espectros contenían cientos de líneas de absorción, como un gran manojo denso de líneas y le llamaron a este fenómeno “bosque Lyman alfa”, porque produce las líneas el gas de hidrógeno neutro. Que aparezcan en gran número nos indica que el espacio entre nosotros y el “cuásar” esta repleto de nubes de gas, cada una a una distancia diferente y, por tanto a un “desplazamiento al rojo” distinto.”

Es esa gran efusión de luz, muy corrida al rojo y enrarecida por  la expansión del Universo, la que los seres humanos, miles de millones de años después, detectaran con radiotelescopios y la llamaran la radiación cósmica de fondo de microondas.

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Esta época de “sea la luz” tiene un importante efecto sobre la estructura de la materia.  Los electrones, aliviados del constante acoso de los fotones, son ahora libres de establecerse en órbita alrededor de los núcleos, formando átomos de hidrógeno y de helio.

Disponiendo de átomos, la química puede avanzar, para conducir, mucho tiempo después, a la formación de alcohol y formaldehído en las nubes interestelares y la construcción de moléculas bióticas en los océanos de la Tierra primitiva.

La temperatura ambiente del Universo se eleva rápidamente cuanto más marchamos hacia atrás en el tiempo, a los cinco minutos del big bang es de 1.000 millones de grados kelvin.

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Por elevada que se esta energía, a la edad de cinco minutos el Universo ya se ha enfriado lo suficiente para que los nucleones permanezcan unidos y formen núcleos atómicos.  Vemos a protones y neutrones unirse para formar núcleos de deuterio (una forma de hidrógeno), y a los núcleos de deuterio aparearse para formar núcleos de helio (dos protones y  dos neutrones).

De esta manera, un cuarto de toda la materia del Universo se combina en núcleos de helio, junto con rastros de deuterio, helio-3 (dos protones y un neutrón) y litio.   Todo el  proceso termina en tres minutos y veinte  segundos.

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Por encima de este punto –antes de alrededor de un minuto y cuarenta segundos desde el comienzo del tiempo- no hay núcleos atómicos estables.  El nivel de energía en el ambiente es mayor que la energía de unión nuclear.

Por consiguiente, todos los núcleos que se forman, se destruyen de nuevo rápidamente.

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Las oleadas de neutrinos liberados en un segundo después del big bang persiste aún, formando una radiación cósmica de fondo de neutrinos

Alrededor de un segundo desde el comienzo del tiempo, llegamos a la época de desacoplamiento de los neutrinos.  Aunque en esa época el Universo es más denso que las orcas (y tan caliente como la explosión de una bomba de hidrógeno), ya ha empezado a parecer vacío a los neutrinos.  Puesto que los neutrinos sólo reaccionan a la fuerza débil, que tiene un alcance extremadamente corto, ahora pueden escapar de sus garras y volar indefinidamente sin experimentar ninguna otra interacción.

Así, emancipados, en lo sucesivo son libres de vagar por el Universo a su manera indiferente, volando a través de la mayor parte  de la materia como sino existiese. (Diez trillones de neutrinos atravesarán sin causar daños el cerebro y el cuerpo del lector en el tiempo que le lleve leer esta frase.  Y en el tiempo en que usted haya leído esta frase estarán más lejos que la Luna).

De esa manera, oleadas de neutrinos liberados en un segundo después del big bang persiste aún después, formando una radiación cósmica de hondo de neutrinos semejante a la radiación de fondo de microondas producida por el desacoplamiento de los fotones.

Si estos neutrinos “cósmicos” (como se los llama para diferenciarlos de los neutrinos liberados más tarde por las supernovas) pudiesen ser observador por un telescopio de neutrinos de alguna clase, proporcionarían una visión directa del Universo cuando sólo tenía un segundo.

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A medida que retrocedemos en el tiempo, el Universo se vuelve más denso y más caliente, y el nivel de  estructura que puede existir se hace cada vez más rudimentario.

Por supuesto, en ese tiempo, no hay moléculas, ni átomos, ni núcleos atómicos, y, a 10-6 (0.000001) de segundo después del comienzo del tiempo, tampoco hay neutrones ni protones.  El Universo es un océano de quarks libres y otras partículas elementales.

Si nos tomamos el trabajo de contarlos, hallaremos que por cada mil millones de antiquarks existen mil millones y un quark.  Esta asimetría es importante.  Los pocos quarks en exceso destinados a sobrevivir a la aniquilación general quark-antiquark formaran todos los átomos de materia del Universo del último día.  Se desconoce el origen de la desigualdad; presumiblemente obedezca a la ruptura de una simetría materia antimateria en alguna etapa anterior.

Nos aproximamos a un tiempo en que las estructuras básicas de las leyes naturales, y no sólo las de las partículas y campos cuya conducta dictaban, cambiaron a medida que evolucionó el Universo.

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La primera transición semejante se produjo en los 10-11 de segundo después del comienzo del tiempo, cuando las funciones de las fuerzas débiles y electromagnéticas se regían por una sola fuerza, la electrodébil.  Ahora hay bastante energía ambiente para permitir la creación y el mantenimiento de gran número de bosones W y Z.

Estas partículas – las mismas cuya aparición en el acelerador del CERN verificó la teoría electrodébil – son las mediadoras intercambiables en las interacciones de fuerzas electromagnéticas y débiles, lo que las hace indistinguibles.  En ese tiempo, el Universo está gobernando sólo por tres fuerzas: la gravedad, la interacción nuclear fuerte y la electrodébil.

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        L0 único que podemos decir es que, el Tiempo, nació con el Big Bang

Más atrás de ese tiempo nos quedamos en el misterio y envueltos en una gran nebulosa de ignorancia.  Cada uno se despacha a su gusto para lanzar conjeturas y teorizar sobre lo que pudo haber sido.   Seguramente, en el futuro, será la teoría M (de supercuerdas) la que contestará esas preguntas sin respuestas ahora.

En los 10-35 de segundo desde el comienzo del tiempo, entramos en un ámbito en el que las condiciones cósmicas son aún menos conocidas.  Si las grandes teorías unificadas son correctas, se produjo una ruptura de la simetría por la que la fuerza electronuclear unificada se escindió en las fuerzas electrodébil y las fuertes.  Si es correcta la teoría de la supersimetría, la transición puede haberse producido antes, había involucrado a la gravitación.

 

Teoría inflacionaria

 

Línea del tiempo del Big Bang

 

Elaborar una teoría totalmente unificada es tratar de comprender lo que ocurrió en ese tiempo remoto que, según los últimos estudios está situado entre 15.000 y 18.000 millones de años, cunado la perfecta simetría que, se pensaba, caracterizó el Universo, se hizo añicos para dar lugar a los simetrías rotas que hallamos a nuestro alrededor y que, nos trajo las fuerzas y constantes Universales que, paradójicamente, hicieron posible nuestra aparición para que ahora, sea posible que, alguien como yo esté contando lo que pasó.

Pero hasta que no tengamos tal teoría no podemos esperar comprender lo que realmente ocurrió en ese Universo bebé.  Los límites de nuestras conjeturas actuales cuando la edad del Universo sólo es de 10-43 de segundo, nos da la única respuesta de encontrarnos ante una puerta cerrada.

Del otro lado de esa puerta está la época de Plank, un tiempo en que la atracción gravitatoria ejercida por cada partícula era comparable en intensidad a la fuerza nuclear fuerte.

Así que, llegados a este punto podemos decir que la clave teórica que podría abrir esa puerta sería una teoría unificada que incluyese la gravitación.

emilio silvera

Racionalizar las cosas, asegurar decisiones

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Curiosidades    ~    Comentarios Comments (0)

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¿Os acordais de la Mars Climater Orbiter? Allá por el mes de Septiembre de 1998, la NASA preparaba a bombo y platillo la gran noticia que sacudiría el “mundo”  de Prensa con una gran noticia. En breve (dijeron), saldría para el planeta Marte la nueva misión comocida como la Mars Climater Orbiter, diseñada para estudiar la atmósfera superior de Marte y, estaba acondicionada para poder enviarnos importantes sobre el clima y la atmósfera marciana. En lugar de ello, simplemente se estrelló contra la superficie marciana.

La distancia entre la nave espacial y la superficie del planeta Marte era de 96,6 kilómetros inferior de lo que pensaban los controladores de la misión, y 125 millones de dolares desaparecieron en el rojo polvo de la superficie de Marte. La pérdida ya era suficientemente desastrosa, pero aún, hubo que morder más el polvo cuando se descubrió la causa: Lockheed-Martin, la empresa que controlaba el funcionamiento diario de la nave espacial, estaba enviando datos al control de la misión en unidades imperiales -millas, pies y libras de fuerza- mientras que el equipo de investigación de la NASA estaba suponiendo, como el resto del mundo científico internacional, que recibián las instrucciones en unidades métricas. La diferencia entre millas y kilómetros fue lo suficiente para desviar la nave unas 60 millas el curso previsto y llevarla a una órbita suicida hacia la suprficie marciana, en la que quedó chafada e inservible dando al traste, no ya con (que también) sino  con un montón de ilusionados componentes del equipo que esperaban grandes acontecimientos del Proyecto.

La lección que podemos obtener de catástrofe está muy clara:  ¡Las Unidades de medida son importantes! Nuestra especie, ha querido siempre tener un patrón que le guie para saber, en el campo de las medidas como moverse con cierta seguridad, y, poco a poco, hemos ido perfeccionando esos patrones acorde a los observados en la Naturaleza.

Resultado de imagen de Unidades de medidas de peso

                                                   Unidades de medidas de peso

                                                          Rústica unidades de medida de líquidos

Nuestros predecesores nos han  legado incontables unidades de medida de uso cotidiano que tendemos a utilizar en situaciones diferentes por razones de conveniencia. Compramos huevos por docenas, pujamos en la subasta en guineas, medimos las carreras de caballos en estadios, las profundidades oceánicas en brazas, el trigo en fanegas, el petróleo en barriles, la vida en y el peso de las piedras preciosas en quilates. Las explicaciones de todos los patrones de medida existentes en el pasado y en el presente llenan cientos de volúmenes.

Todo era plenamente satisfactorio mientras el comercio era local y sencillo. Pero cuando se inició el comercio internacional en tiempos antiguos, se empezaron a encontrar otras formas e contar. Las cantidades se median de diferente de un pais a otro y se necesitaban factores de conversión, igual que hoy cambiamos la moneda cuando viajamos al extranjero a un pais no comunitario. Esto cobró mayor importancia una vez que se inició la colaboración internacional de proyectos técnicos. La Ingenieria de precisión requiere una intercomparación de patrones exacta. Está muy bien decir a tus colaboradores en el otro lado del mundo que tienen que fabricar un componente de un avión que sea exactamente de un metro de longitud, pero ¿cómo sabes que su metro es el mismo que el tuyo?

                          No todas las medidas se regían por los mismos patrones

En origen, los patrones de medidas eran completamente locales y antropométricos. Las longitudes se derivaban de la longitud del brazo del rey o de la palma de la mano. Las distancias reflejaban el recorrido de un día de viaje. El Tiempo segúi las variaciones astronómicas de la Tierra y la Luna. Los pesos eran cantidades convenientes que podían llevarse en la mano o a la espalda.

Muchas de esas medidas fueron sabiamente escogidas y aún siguen con nostros hoy a pesar de la ubicuidad oficial del sistema decimal. Ninguna es sacrosanta. una está diseñada por conveniencia en circunstancias concretas.Muchas medidas de distancia se derivan antropomórficamente de las dimensiones de la anatomía humana:

El “pie” es la unidad más obvia dentro de esta categoría. Otras ya no resultan tan familiares. La “yarda” era la longitud de una cinta tendida desde la punta de la nariz de un hombre a la punta del dedo más lejano de su brazo cuando se extendía horizontalmente un lado. El “codo” era la distancia del codo de un hombre a la punta del dedo más lejano de su mano estirada, y varía entre los 44 y los 64 cm (unas 17 y 25 pulgadas) en las diferentes culturas antiguas que lo utilizaban.

La unidad náutica de longitud, la “braza” era la mayor unidad de distancia definida a partir de la anatomóa humana, y se definía como la máxima distancia las puntas de los dedos de un hombre con los brazos abiertos en cruz.

El movimiento de Mercaderes y Comerciantes por la región mediterránea en tiempos antiguos habría puesto de manifiesto las diferentes medidas de una misma distancia anatómica. Esto habría hecho difícil mantener cualquier conjunto único de unidades. la tradición y los hábitos nacionales era una poderosa fuerza que se resistía a la adopción de patrones extranjeros.

El problema más evidente de tales unidades es la existencia de hombres y mujeres de diferentes tamaños. ¿A quién se mide patrón? El rey o la reina son los candidatos obvios. Claro que, había que recalibrar cada vez que, el titular del trono cambiaba por diversos motivos.

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La depuración de patrones de  medidas comenzó de decisiva en Francia en la época de la Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII. La introducción de nuevos pesos y medidas conlleva una cierta comvulsión en la Sociedad y raramente es recibida con entusiamo por el pueblo.  Así, dos años más tarde, se introdujo el “metro” como patrón de longitud, definido como la diezmillonésima de un cuadrante de meridiano terrestre. Aunque esta es una forma plausible de identificar un patrón de longitud, es evidente que no resulta práctica a efectos de comparación cotidiana. Consecuentemente, en 1795 las unidades fueron referidas directamente a objetos hechos de forma especial.

 

   Siempre hemos tratado de medirlo todo, hasta las distancias que nos separan de las estrellas

Sí, siempre hemos tenido que medirlo todo. Al principio, unidad de masa se tomó el gramo, definido como la masa de un centímetro cúbico de agua a cero grados centígrados. Más tarde fue sustituido por el kilogramo (mil gramos), definido como la masa de mil centímetos cúbicos de agua… Finalmente, en 1799 se construyó una barra de metro prototipo junto con una masa kilogramo patrón, que fueron depositadas en los Archivos de la nueva República Francesa. Incluso hoy, la masa kilogramo de referencia se conoce como el “Kilogramme des Archives”.

Contar la historia aquí de todas las vicisitudes por las que han pasado los patrones de pesos y medidas en todos los paises, sería demasiado largo y tedioso. Sabemos que en Francia, en 1870, cuando se creo y reunió por primera vez en Paris la Comisión Internacional del Metro, con el fin de coordinar los patrones y supervisar la construcción de nuevas masas y longitudes patrón. El Kilogramo era la masa de un cilindro especial, de 39 milímetros de altura y de diámetro, hecho de una aleación de platino e iridio, protegido bajo tres campanas de cristal y guardado en una cámara de la Oficina Internacional de Patrones en Sèvres, cerca de Paris. Su definición es simple:

El kilogramo es la unidad de masa: es igual a la masa del prototipo internacional del kilogramo.

La tendencia hacia la estándarización vio el establecimiento de unidades científicas de medidas. Como resultado medimos habitualmente las longitudes, masas y tiempos en múltiplos de metro, kilográmo y segundos. Cada unidad da una cantidad familiar fácil de imaginar: un metro de tela, un kilogramo de patatas. esta conveniencia de tamaño testimonia inmediatamente su pedigrí antropocéntrico. Pero sus ventajas también se hacen patentes cuando empezamos a utilizar dichas unidades para describir cantidades que corresponden a una escala superior o inferior a la humana:

Los átomos son diez millones de veces más pequeños que un metro. El Sol una masa de más de 1030 kilogramos. Y, de esa manera, los humanos hemos ido avanzando en la creación, odeando patrones todos y, no digamos en la medida de las distancias astronómicas en las que, el año-luz, la Unidad Astronómica, el Parsec, el Kiloparsec o el Megaparsec nos permiten medir las distancias de galaxias muy lejanas.

Lo que decimos siempre: Nuestra curiosidad nunca dejará de querer saber el por qué de las cosas y, siempre tratará de racionalizarlo todo para hacernos fácil nuestras interacciones con el mundo que nos rodea. Y, aunque algunas cosas al principio nos puedan parecer mágicas e ilusorias, finalmente, si nuestras mentes la pensaron… ¡Pueden llegar a convertirse en realidad!

emilio silvera

Nuestra percepción y la realidad… ¡Dos cosas distintas!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Curiosidades    ~    Comentarios Comments (0)

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                 No todos vemos el mundo de la misma manera

Nuestra realidad es la que cada uno de nosotros percibimos, entendemos y actuamos de manera diferente en la vida. Cada uno poseemos nuestra propia realidad del mundo y de nosotros mismos. Estamos construidos a base de creencias, y esas creencias son las que influyen de manera decisiva en nuestra realidad y en nuestra conducta, por lo tanto, son las culpables de que consigamos o no nuestros objetivos. Básicamente nuestra realidad está formada por nuestras creencias.

“Nuestra tarea más urgente es dejar de identificarnos con el pensamiento, dejar de estar poseídos por él”     Eso nos aconseja Eckhart Tolle, y, no siempre resulta ser de esa manera, Hay ocasiones en la que, nuestros pensamientos son la guía que nos pueden llevar al buen destino, y, si lo que dice (que no lo aclara) está referido a los pensamientos de los otros, simplemente se trata de discernir dónde radica la verdad, en lo que nos dicen o en lo que nosotros creemos. Claro que, no todos creen siempre en lo correcto.

Lo cierto es que, la única realidad vendrá de los descubrimientos que son desvelados y nos muestran los secretos d ela Naturaleza.

 

Nosotros los humanos, nunca estamos seguros de nada y, buscando esa seguridad, creamos modelos con los que tratamos de acercarmos más y más a esa realidad que presentimos, y, para ello, encontramos las maneras de aproximarnos a esa realidad “presentida”.

Pero vayamos a algo concreto y pensemos, por ejemplo, en la técnica reiterativa que se utiliza para obtener “soluciones” en casos como el problema de los tres cuerpos (por ejemplo) tiene un inconveniente. A veces no funciona, no siempre podemos decir a priori si va a funcionar o no. La técnica que se aplica para “resolver” las ecuaciones diferenciales pertinentes (recordemos que no se pueden resolver analíticamente) implica realizar aproximaciones sucesivas, en las cuales, como es sabido, el primer paso del proceso de cálculo sólo da una solución aproximada; el segundo paso añade (con un poco de suerte) una correccción para obtener una aproximación más precisa de la realidad; el tercer paso nos da una aproximación aún mejor, y así sucesivamente hasta que nos parezca que la aproximación es lo suficientemente buena para el objetivo que nos hayamos propuesto. Pero nunca podremos conseguir con exactitud la “respuesta” que encaja a la perfección con el comportamiento de los objetos del mundo real en lo que se centra nuestro interés en ese determinado momento y sobre ese objetivo en particular.

Ninguna idea nos ha llegado de manera instantánea y depurada en todos sus conceptos, sino que, han sido ideas que han tenido que ir siendo depuradas más y más a conseguir esa realidad que buscábamos haciendo que, el esquema encontrado, se parezca lo más posible al mundo que nos rodea y que podemos observar. Esa es, en pocas palabras la historia de la Relatividad de Einstein que ajunto muchas ideas  y conceptos para conseguir sus teorías que están muy cercas de lo que el mundo es.

Lo que hacemos es sumar una serie de números -en principio, una serie de números infinitamente larga- A los matemáticos les interesa estas series infinitas para sus propios objetivos, independientemente de la importancia quer puedan tener para los estudios del comportamiento de las cosas tales como los planetas que orbitan alrededor del Sol, y conocen una gran cantidad de series infinitas cuyas sumas se comportan lo suficientemente bien como para ofrecer una aproximación cada vez mejor de un número concreto.

          En esta aproximación muestra la prueba de texturizado del modelo 3D finalmente seleccionado.

Un buen ejemplo lo constituye uno de los procedimientos que se utilizan habitualmente para calcular el valor aproximado de π, el cociente entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. Se puede calcular realmente el valor de π/4, con tanta precisión como se desee, sumando la serie numérica:

1 – 1/3 + 1/5 – 1/7 ….

Esto nos da una primera aproximación del valor de π que sería (4 x 1), que no es muy brillante; una segunda aproximación cuyo valor sería 2,6666… (4 x 2/3), que es algo mejor, y que, curiosamente,  se encuentra al otro lado de la respuesta «correcta»; una tercera aproximación que sería 3,46666…, y así sucesivamente. Estas aproximaciones van siendo cada vez mejores y convergen en el verdadero valor de π, en este caso concreto desde ambos lados. Pero el proceso es tedioso -la suma del primer millón de términos de la serie nos da para pi (π) un valor de 3,1415937, que sólo es correcto en sus cinco primeras cinco cifras decimales, Ni obstante, se puede calcular π de este modo hasta el grado de precisión que se desee (hasta alguna cifra de los decimales), si tienes la paciencia necesaria.

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Hacemos una parada aquí para dejar una nota que nos dice que  independientemente de cualquier otra consdideración, lo cierto es que, en matemáticas y la teoría del caos y  entre otros temas. Si hablamos de Pi mos topamos con múltiples sorpresas y él está representado en el diseño de la doble espiral de ADN  el Efecto mariposa y la Torah, entre otras muchísimas cosas que  se escriben con Pi. Es un número misterioso que lo podemos ver por todas partes reopresentado de una u otra manera. Desde la más remota antigüedad, fascinó a los más grandes pensadores.

No pocos están convencisos de la existencia de patrones que se repiten en los distintos órdenes de la vida. Descubrirlos implicaría, nada más y nada menos, que deducir el mundo. Yo no dejaría de lado, en todo esto la Teoría del Caos que podría definirse (¡en forma muy simplona!) como el estudio de sistemas complejos siempre cambiantes. Los resultados que consideramos ´impredecibles´ ocurrirán en sistemas que son sensibles a los cambios pequeños en sus condiciones iniciales. El ejemplo más común es conocido como “el efecto mariposa” “. La teoría supone que el batir de alas de una mariposa en la China durante un determinado período de tiempo podría causar cambios atmosféricos imperceptibles en el clima de New York.

Resultado de imagen de El alfabeto griego

Pi es la decimosexta letra del alfabeto griego y el símbolo que representa el misterio matemático más viejo del mundo: la proporción de la circunferencia de un círculo a su diámetro.

El registro escrito conocido más temprano de la proporción viene del año 1650 antes de Cristo en Egipto, donde un escriba calculó el valor como 3.16 (con un pequeñísimo error). Aunque ahora, nosotros tenemos métodos para calcular los dígitos de pi (3.1415…) sus restos de valor exacto todavía son un misterio.

Desde 1794, cuando se estableció que Pi era irracional e infinita, las personas han estado buscando un patrón en el cordón interminable de números.

Cosa curiosa, Pi puede encontrarse por todas partes, en la astronomía, en la física, en la luz, en el sonido, en el suelo, etc. Algunos cálculos advierten que tendría más de 51 mil millones de dígitos, pero hasta el momento no se ha detectado un patrón discernible que surja de sus números. De hecho, la primera sucesión 123456789 aparece recién cerca de los 500 millones de dígitos en la proporción.

En la actualidad hay algunas computadoras superpoderosas tratando de resolver la cuestión. En el film, la computadora bautizada por Max como Euclid literalmente “estalla” al acercarse a la verdad del cálculo. ¿Y entonces?… Azar, fe, creencias, ciencia, métodos…y siempre un misterio último sin resolver.

¿El hallazgo de patrones será la respuesta? Tal vez por eso los pitagóricos amaban la forma/patrón espiral… porque ella está por todas partes en la naturaleza: en los caracoles, en los cuernos del carnero, en las volutas de humo, en la leche sobre el café, en la cara de un girasol, en las huellas digitales, en el ADN y en la Vía Láctea.

3.1415926535897932384626433832795028841971693993…

Resultado de imagen de Grandes computadoras que buscan los decimales de Pi

Sí, son muchas las mentes más claras que se han interesado por este fascinante número π. En su libro de 1989 “La nueva mente del emperador”, Roger Penrose comentó sobre las limitaciones en el conocimiento humano con un sorprendente ejemplo: Él conjeturó que nunca más probable es saber si una cadena de 10 7s consecutivo aparece en la expansión digital del número pi . A tan sólo 8 años más tarde, Yasumasa Kanada utiliza una computadora para encontrar exactamente esa cadena, empezando por el dígito de pi …. 17387594880th

Sin embargo, al final, algunos creen que, como todo esta relacionado, sabremos reconocer el mensaje que trata de enviarnos π y que, hasta el momento no hemos sabido comprender. Y, por otra parte, existen otras cuestiones que también estamos tratandode dilucidar para aproximarnos a esa realidad incomprendida que, estándo aquí, no podemos ver. Por ejmplo:

Roger Penrose dedicó bastante más tinta en defender  los argumentos de Shadows of Mind que en escribir dicha obra. En una de sus contrarréplicas, publicada en la revista Psyche (Enero, 1996), nos ofrece una de las versiones más claras de su famoso argumento.

Supongamos que todos los métodos de razonamiento matemático humanamente asequibles válidos para la demostración de cualquier tesis están contenidos en el conjunto F. Es más, en F no sólo introducimos lo que entenderíamos como lógica matemática (axiomas y reglas de inferencia) sino todo lo matemáticamente posible para tener un modelo matemático del cerebro que utiliza esa lógica (todos los algoritmos necesarios para simular un cerebro). F es, entonces, el modelo soñado por cualquier ingeniero de AI: un modelo del cerebro y su capacidad para realizar todo cálculo lógico imaginable para el hombre. Y, precisamente, ese es el modelo soñado porque la AI Fuerte piensa que eso es un ser humano inteligente. Así, cabe preguntarse: ¿Soy F? Y parece que todos contestaríamos, a priori, que sí.

                     ¿Es la verdad inalcanzable?

Sin embargo, Roger Penrose, piensa que no, y para demostrarlo utiliza el celebérrimo teorema de Gödel, que venimos a recordar a muy grosso modo: un sistema axiomático es incompleto si contiene enunciados que el sistema no puede demostrar ni refutar (en lógica se llaman enunciados indecidibles). Según el teorema de incompletitud, todo sistema axiomático consistente y recursivo para la aritmética tiene enunciados indecidibles. Concretamente, si los axiomas del sistema son verdaderos, puede exhibirse un enunciado verdadero y no decidible dentro del sistema.

Si yo soy F, como soy un conjunto de algoritmos (basados en sistemas axiomáticos consistentes y recursivos), contendré algún teorema (proposiciones que se infieren de los axiomas de mi sistema) que es indecidible. Los seres humanos nos damos cuenta, somos conscientes de que ese teorema es indecidible. De repente nos encontraríamos con algo dentro de nosotros mismos con lo que no sabríamos qué hacer. Pero en esto hay una contradicción con ser F, porque F, al ser un conjunto de algoritmos, no sería capaz de demostrar la indecibilidad de ninguno de sus teoremas por lo dicho por Gödel… Una máquina nunca podría darse cuenta de que está ante un teorema indecidible. Ergo, si nosotros somos capaces de descubrir teoremas indecidibles es porque, algunas veces, actuamos mediante algo diferente a un algoritmo: no sólo somos lógica matemática.

Claro que, cómo podría un robot imitar nuestros múltiples, locos  y dispares pensamientos:

  • Los Computadores nunca podrán reemplazar la estupidez humana.
  • El hombre nace ignorante,  la educación lo idiotiza.
  • Una persona inteligente resuelve problemas, el genio los evita.
  • Las mujeres consideran que guardar un secreto, es no revelar la fuente.
  • Todas las mujeres tienen algo bonito… así sea una prima lejana.
  • La felicidad es una lata de atún, pero con el abrelatas un poco distante.
  • El único animal que no resiste aplausos es el mosquito.
  • El amor está en el cerebro, no en el corazón.
  • Definición de nostalgia “es la alegría de estar triste”.
  • “Mi segundo órgano favorito es el cerebro”.

Vale, ¿y qué consecuencias tiene eso? Para la AI muy graves. Penrose piensa no sólo que no somos computadores sino que ni siquiera podemos tener un computador que pueda simular matemáticamente nuestros procesos mentales. Con esto Penrose no está diciendo que en múltiples ocasiones no utilicemos algoritmos (o no seamos algoritmos) cuando pensemos, sólo dice (lo cual es más que suficiente) que, habrá al menos algunas ocasiones, en las que no utilizamos algoritmos o, dicho de otro modo, hay algún componente en nuestra mente del cual no podemos hacer un modelo matemático, qué menos que replicarlo computacionalmente en un ordenador.

Además el asunto se hace más curioso cuanto más te adentras en él. ¿Cuáles podrían ser esos elementos no computables de nuestra mente? La respuesta ha de ser un rotundo no tenemos ni idea, porque no hay forma alguna de crear un método matemático para saber qué elementos de un sistema serán los indecidibles. Esto lo explicaba muy bien Turing con el famoso problema de la parada: si tenemos un ordenador que está procesando un problema matemático y vemos que no se para, es decir, que tarda un tiempo en resolverlo, no hay manera de saber si llegará un momento en el que se parará o si seguirá eternamente funcionando (y tendremos que darle al reset para que termine). Si programamos una máquina para que vaya sacando decimales a pi, no hay forma de saber si pi tiene una cantidad de decimales tal que nuestra máquina tardará una semana, seis meses o millones de años en sacarlos todos o si los decimales de pi son infinitos. De esta misma forma, no podemos saber, por definición, qué elementos de nuestra mente son no computables. A pesar de ello, Penrose insiste en que lo no computable en nuestra mente es, nada más y nada menos, que la conciencia, ya que, explica él, mediante ella percibimos la indecibilidad de los teoremas. Es posible, ya que, aunque a priori no pudiéramos saber qué elementos no son decidibles, podríamos encontrarnos casualmente con alguno de ellos y podría ser que fuera la conciencia. Pero, ¿cómo es posible que nuestro cerebro genere conciencia siendo el cerebro algo aparentemente sujeto a computación? Penrose tiene que irse al mundo cuántico, en el que casi todo lo extraño sucede, para encontrar fenómenos no modelizables por las matemáticas y, de paso, resolver el problema del origen físico de la conciencia.

Las neuronas no nos valen. Son demasiado grandes y pueden ser modelizadas por la mecánica clásica. Hace falta algo más pequeño, algo que, por su naturaleza, exprese la incomputabilidad de la conciencia. Penrose se fija en el citoesqueleto de las neuronas formado por unas estructuras llamadas microtúbulos. Este micronivel está empapado de fenómenos cuánticos no computables, siendo el funcionamiento a nivel neuronal, si acaso, una sombra amplificadora suya, un reflejo de la auténtica actividad generadora de conciencia. ¡Qué emocionante! Pero, ¿cómo generan estos microtúbulos empapados de efectos cuánticos la conciencia? Penrose dice que no lo sabe, que ya bastante ha dicho…

O sea señor Penrose, que después de todo el camino hecho, al final, estamos cómo al principio: no tenemos ni idea de qué es lo que genera la conciencia. Sólo hemos cambiado el problema de lugar. Si antes nos preguntábamos cómo cien mil millones de neuronas generaban conciencia, ahora nos preguntamos cómo los efectos cuánticos no computables generan conciencia. Penrose dice que habrá que esperar a que la mecánica cuántica se desarrolle más. Crick o Searle nos dicen que habrá que esperar a ver lo que nos dice la neurología… ¡Pero yo no puedo esperar!

Además, ¿no parece extraño que la conciencia tenga algo que ver con el citoesqueleto de las neuronas? La función del citoesqueleto celular suele ser sustentar la célula, hacerla estable en su locomoción… ¿qué tendrá que ver eso con ser consciente? Claro que en el estado actual de la ciencia igual podría decirse: ¿qué tendrá que ver la actividad eléctrica de cien mil millones de neuronas con que yo sienta que me duele una muela?

     Todo eso está bien pero, ¿Qué es PI?

Desde hace aproximadamente unos 5000 años, el hombre ha utilizado  objetos que ruedan para ayudarse en sus tareas, por eso es muy probable que haya descubierto ese “3 y pico” hace muchos años, pues es imprescindible para calcular y resolver problemas que involucraran estos cuerpos. Cuenta la historia, que los antiguos egipcios en el 1600 a. de C. ya sabían que existía una relación entre la longitud de la circunferencia y su diámetro; y entre el área del círculo y el diámetro al cuadrado (seguramente de forma intuitiva). En el Papiro de Rhind puede leerse lo siguiente:
“Corta 1/9 del diámetro y construye un cuadrado sobre la longitud restante. Este cuadrado tiene el mismo área que el circulo”.
Si llamamos A al área del círculo, ésta será igual a 8/9 del diámetro al cuadrado
     A=(8/9 d)^2
Como   d=2r entonces   A= 2r^2 x 64/81  = 4r2 x 64/81  = r2 x 256/81
Así vemos como  π adoptaba el valor 256/81, aproximadamente 3,16.  En Mesopotamia, más o menos por la misma época, los babilonios utilizaban el valor 3,125 (3+1/8) según  la Tablilla de Susa.
Mientras que los geómetras de la Grecia clásica sabían que la razón entre la longitud de una circunferencia cualquiera y su diámetro es siempre una constante (el número al que ahora llamamos pi). También conocían y habían conseguido demostrar que tanto la razón entre el área de un círculo y su diámetro al cuadrado, como la del volumen de una esfera y el cubo de su diámetro eran constantes (desconocidas en aquel momento, libro XII de “Los Elementos” de Euclides).
Fue Arquímedes en el siglo III a. de C. quien determinó que estas constantes estaban estrechamente relacionadas con π. Además, utilizó el método de exhaución, inscribiendo y circunscribiendo en una circunferencia, polígonos de hasta 96 lados y consiguiendo una magnífica aproximación para la época.
Lo cierto es que, desde tiempos inmemoriales, vamos tras la huella del saber, tratando de adentrarnos en el conocimiento de las cosas que nos rodean, del mundo en el que vivímos, de la Galaxias que nos acoge y en fin, del Universo y la Naturaleza que guarda todos los secretos que deseamos desvelar y, como nosotros somos parte de esa Naturaleza, es posible, quer todas las respuestas que buscamos esté, desde el principio, gravada en nosotros y, sólo con el tiempo, podrán aflorar y llegar a nuestras mentes que tratamos de comprender a veces, con frustración y sufrimiento ante la impotencia de no saber…lo que pueda haber en el interios de tan complejo “universo”.
Nos queda mucho tiempo de evolución de nuestras mentes para que, algún día, podamos dejar las creencias ancestrales a un lado, y, saber donde está esa realidad que, incansables buscamos. Claro que, algunos, cuando la encuentran, no la quieren reconocer.
emilio silvera