lunes, 27 de febrero del 2017 Fecha
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El peligro nos acecha

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Catástrofes Naturales    ~    Comentarios Comments (0)

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 Reportaje en el País -Ciencia
 Las tripas de un meteorito desvelan cómo evitar un impacto con la Tierra

                             ¿Por qué no fue detectado el meteorito que cayó en Rusia?

 

Científicos españoles estudian por primera vez las propiedades mecánicas de la roca espacial que causó cientos de heridos en Rusia.

Punto del impacto del meteorito de Cheliabinsk, en Rusia.

                                        Punto del impacto del meteorito de Cheliabinsk, en Rusia. Getty

Era 14 de febrero de 2013 y los astrónomos de medio mundo esperaban observar al 2012 DA14, un meteorito descubierto por científicos españoles, pasar junto a la Tierra a una segura distancia de 27.680 kilómetros. Esa misma noche, otro cuerpo de unos 20 metros se acercaba a la Tierra sin que nadie lo hubiese detectado. En unas horas se convirtió en una espectacular bola de fuego sobre el cielo de Rusia. La onda expansiva causó cientos de heridos y fue una advertencia de lo vulnerable que es el planeta ante el impacto de cuerpos de este tipo.

Resultado de imagen de 2012 DA14

Ahora, un equipo de científicos europeos liderado por investigadores españoles ha sido el primero en analizar las propiedades mecánicas de uno de los miles de fragmentos de aquel meteorito que quedaron esparcidas por las llanuras heladas de Chelyabinsk, cerca de los Urales.

Los investigadores han realizado punciones milimétricas en el mineral para determinar su dureza, elasticidad y resistencia a la fractura. Los resultados, aceptados para publicación en Astrophysical Journal, pueden ser determinantes para diseñar una futura misión espacial que desvíe un meteorito más peligroso y evite su choque con la Tierra, según han explicado hoy dos de los responsables del estudio en una rueda de prensa.

Josep Maria Trigo sostiene el fragmeno de meteorito analizado. EFE

 

 

Los meteoritos de entre 30 o 50 metros, como el que arrasó una extensión de varios kilómetros cuadrados de bosque en Rusia a principios del siglo pasado suceden “en una escala de siglos o miles de años, pero en cambio en cualquier momento podemos sufrir un impacto como el de Chelyabinsk y no sabemos cuándo”, ha explicado Josep Maria Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEE-CSIC) y coautor del estudio.

Trigo ha reconocido que si el asteroide llega desapercibido, como en el caso de Rusia, o se conoce solo unas horas o días antes, los humanos podemos hacer poco más que mirar. Pero si el cuerpo se detecta con un margen de meses o años, sí podría desviarse lanzando contra él una sonda. Para que el tiro sea certero es necesario conocer lo mejor posible la composición del cuerpo y saber en qué punto del mismo hay que atinar. Los meteoritos como el de Chelyabinsk se originan de asteroides que llevan mucho tiempo viajando por el Sistema Solar y han sufrido un número de colisiones que han transformado su consistencia y composición. Estudios como el realizado por los investigadores españoles podrían servir “para identificar cuáles son las zonas menos impactadas y conseguir que [tras el impacto] el meteorito salga despedido en la dirección contraria”, ha señalado Trigo.

Resultado de imagen de 2012 DA14

El proyecto AIM, con el que la Agencia Espacial Europea iba a colaborar con la NASA en una primera misión espacial de este tipo, no ha recibido el apoyo económico necesario y, por ahora, ha quedado en dique seco. La NASA tiene previsto continuar con su parte del proyecto, que lanzará una sonda de impacto contra un asteroide. Trigo es uno de los líderes de PALS, un proyecto para incluir varios satélites de pequeño tamaño que estaba siendo evaluado por la ESA junto a otros candidatos para volar en AIM. Trigo ha dicho hoy que el futuro de la misión “no está cerrado” y que “hay varios países europeos que quieren que AIM vuele”, aunque no ha identificado cuáles. “Tenemos que aprender a desviar asteroides antes de que no haya remedio”, ha señalado.

Cosas del Universo

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Ciencia

La supernova más brillante de la Historia en realidad fue un cataclismo cósmico

Han propuesto que este evento ocurrió cuando un agujero negro supermasivo girando a enormes velocidades y situado a 4.000 millones de años luz de la Tierra engulló a una estrella similar al Sol

Este fenómeno fue 570.000 millones de veces más brillante que el Sol y veinte veces más que toda la Vía Láctea

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Representación artística de un agujero negro supermasivo de 100 millones de masas solares desgarrando a una estrella

 

“En junio de 2015 los astrónomos detectaron una nueva luz en el cielo que les dejó completamente atónitos. Parecía tratarse de una explosión de supernova tan excepcionalmente brillante, que doblaba en intensidad a la que para entonces tenía el récord. Durante su punto álgido, aquella colosal explosión, que fue designada como «ASASSN-15lh», fue 20 veces más brillante que toda la Vía Láctea.

Los astrónomos enfocaron los telescopios hacia el lugar de origen de aquel evento. Y más de un después de su detección, han publicado un estudio en la revista Nature Astronomy en el que han propuesto una explicación para aquella emisión de luz. Sorprendentemente, han descartado que se tratara de una supernova. Su hipótesis es que un agujero negro supermasivo situado a 3.800 millones de años luz de la Tierra y que gira en aquel lugar a una increíble velocidad, engulló una estrella comparable al Sol. Este asesinato estelar emitió una inmensa cantidad de energía al espacio.”

Reportaje completo en: http://www.abc.es/ciencia/abci-supernova-mas-brillante-historia-realidad-cataclismo-cosmico-201612122146_noticia.html

 Fuente: Noticia de Prensa

 

 

Los meteoritos no avisan de su visita

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Esta es la bola de fuego que anoche cruzó el cielo del sur de España
  • Un pequeño cuerpo del Sistema solar impactó contra la atmósfera a más de 70.000 quilómetros por hora y puede haber dejado meteoritos

 

 

Esta es la bola de fuego que anoche cruzó el cielo del sur de España

Imagen de la bola de fuego que este domingo 11 de diciembre por la noche cruzó las provincias de Granada y Jaén (Observatorio de Calar Alto) También fue captada por otros intrumentos en distintos lugares de España, sobre todo en el Sur.

              La Universidad de Huelva así lo captó

 

“Cinco observatorios astronómicos han captado una bola de fuego que fue visible en el cielo durante algunos minutos, avistamiento del que se han recogido testimonios en distintos puntos de Castilla-La Mancha y Andalucía.

Según ha confirmado José María Madiedo, astrofísico de la Universidad de Huelva que recopila estos hechos en la red de observación Meteoroides.net, la bola de fuego fue detectada anoche en las estaciones de La Hita (Toledo), Sevilla, Calar Alto (Almería), Sierra Nevada y La Sagra (Granada).”

El asteroide Ida con su pequeño satélite Dáctil captados por la sonda espacial Galileo

Los asteroides (del griego “como una estrella”) son cuerpos celestes menores (si los comparamos con los planetas) compuestos de rocas y metales. Algunos de ellos pueden desarrollar una cabellera gaseosa debido a la sublimación del hielo presente en sus superficies, característica que los emparenta con los cometas.  En su mayoría se encuentran confinados en el cinturón principal de asteroides ubicado entre las órbitas de los planetas Marte y Júpiter. Algunos asteroides tienen órbitas que los aproximan peligrosamente a la Tierra. El asteroide más grande que se conoce es Ceres de casi 1.000 km de diámetro.

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Fotografía de Ceres en color natural tomada por la sonsa espacial Dawn en Mayo de 2.015 a 13.642 Km sobre superficie.Se ven dos manchas brillantes en los cráteres Oxo (en el centro) y HUlani (a la derecha). La sustancia que contienen principalmente estas manchas es carbonato de sodio. También es visible Ahura Mons, una colina aislada, en la parte inferior derecha. la superficie de Cerez (un prqueño mundo) es de las más oscuras del Sistema solar.

cometas

Si alguno de estos cayera sobre la Tierra, la Historia se podría repetir y, en algún caso, ni sería seguro que algo vivo pudiera seguir existiendo con la caida de un enorme “monstruo” pétreo venido del espacio interestelar a velocidades alucinantes que no podríamos frenar ni destruir. La Tierra, a pesar de su mucha y avanzada tecnología, no está preparada para solucionar estos problemas.

Lo cierto es que no prestamos la debida atención a este problema futuro que… ¡Llegará! Según todos los cálculos que han han realizado como consecuencias de estudios serios en este sentido, se ha llegado a la conclusión de que, cada millón de año, en la Tierra cae un gran meteorito, y, el Tiempo está cumplido. Lo que quiere decir que el próximo que vendrá está ya de camino y, como no sabemos lo que podrá tardar, ¿No será mejor ir previniendo cómo acabar con él para que no llegue a la superficie del planeta?

extinción

No sería nada agradable que historias así se repitieran en este tiempo en que, podemos tener la tecnología necesaria para evitar que estos “pedruzcos” de kilómetros de diámetro puedan llegar hasta nosotros. En todos está el recuerdo de aquel que cayó en la Península de Yucatan (México y de sus consecuencias.

 

 

 

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Estos feroces y a pesar de ello, bellos animales se extinguieron en la catástrofe ocurrida hace ahora 65 millones de años. Gracias a tan fatal suceso para ellos, nosotros pudimos surgir mucho tiempo después, ya que, con los dinosaurios la Tierra estaba en un callejón sin salida para especies como la nuestra. El Acontecimiento parece que estaba pensado para preparar nuestra llegada muchos millones de años más tarde.

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De todo aquello y de muchos sucesos posteriores debemos sacar consecuencias y, tratar de poner remedio a un suceso que está cercano y al que, al parecer, nadie le presta la atención debida. Sólo la NASA se lo está tomando en serio y prepara un proyecto de láser para destruir al posible visitante del Espacio Interestelar. No todos se vislumbran con el Tiempo suficiente y, si no tenemos los medios para destruirlos… ¿Apaga y vamonos!

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Los Dinosaurios eran un callejón sin salida para nosotros

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Los insectos y pequeños mamíferos pudieron escapar de la catástrofe.

Los insectos le ganaron la batalla al meteorito que mató a los dinosaurios

La vida en el hemisferio sur se recuperó dos veces más rápido que en el norte tras el impacto

Zona en la que cayó el meteorito de Chixculub, en la península de Yucatán, vista desde el espacio.

Zona en la que cayó el meteorito de Chixculub, en la península de Yucatán, vista desde el espacio. ESA

Hace 66 millones de años, una roca espacial de 10 kilómetros chocó contra la Tierra causando una explosión equivalente a 7.000 millones de bombas atómicas. El choque levantó una enorme fumarola de roca pulverizada que se elevó hasta cubrir todo el globo y sumirlo en una profunda oscuridad. Tsunamis de más de 100 metros arrasaron las costas del actual Golfo de México, donde cayó el meteorito, y se desencadenaron fuertes terremotos. Parte de los escombros levantados por el impacto comenzaron a llover como diminutos meteoritos y transformaron el planeta en un infierno de bosques ardiendo. Las plantas que no se quemaron se quedaron sin luz solar durante meses. Tres de cada cuatro seres vivos en el planeta fueron exterminados, incluidos todos los dinosaurios no avianos.

Una de las grandes incógnitas sobre el evento de extinción masiva del Cretácico es si existió un refugio donde la vida permaneció más o menos intacta. Algunos estudios han situado ese oasis en el hemisferio sur del planeta, especialmente cerca del Polo.

 

 

Estudios recientes apuntan a que en Patagonia y Nueva Zelanda la extinción de plantas fue mucho menor

 

 

 

“La mayoría de lo que sabemos sobre la extinción y la recuperación de la vida en tierra después del asteroide viene del Oeste de EE UU, relativamente cerca del lugar del impacto, en Chixculub, México”, explica Michael Donovan, investigador de la Universidad estatal de Pensilvania (EE UU). Se sabe “mucho menos” de lo que sucedió en otras zonas más alejadas, dice, pero hay estudios recientes del polen y las esporas que apuntan a que en Patagonia y Nueva Zelanda la extinción de plantas fue mucho menor.

En un estudio publicado hoy en Nature Ecology & Evolution, Donovan y otros científicos en EE UU, Argentina y China exploran la hipótesis del refugio del sur a través del análisis de hojas fósiles de antes y después del impacto encontradas en la Patagonia argentina. En concreto, el equipo de investigadores ha analizado las pequeñas mordeduras dejadas por insectos herbívoros en la vegetación para estimar cuándo se recuperó el nivel de diversidad biológica anterior al desastre.

Los resultados muestran que, al igual que lo que se observó en el hemisferio norte, los insectos del sur prácticamente desaparecieron después del choque del meteorito. Pero los fósiles analizados también muestran que los niveles de diversidad de insectos se recuperaron en unos cuatro millones de años, dos veces más rápido que en el norte.

Los niveles de diversidad se recuperaron en unos cuatro millones de años, dos veces más rápido que en el norte

 

 

“También hemos estudiado los minadores, rastros de deterioro en las hojas hechos por larvas de insecto al alimentarse”, explica Donovan. “No encontramos pruebas de la supervivencia de minadores del Cretácico, lo que sugiere que este no fue un refugio para estos insectos”, explica, pero en los restos de después del impacto enseguida aparecen nuevas especies.

El trabajo refuerza la hipótesis de que la vida regresó antes a las zonas más alejadas del punto de impacto, “aunque también pudo haber otros factores desconocidos”, advierte Donovan. Las diferencias en el tiempo de recuperación probablemente influyeron en los patrones de biodiversidad hasta la actualidad, comenta.

El trabajo también puede ayudar a explicar por qué otras pequeñas criaturas que se alimentaban de insectos acabaron conquistando la Tierra tras sobrevivir al meteorito que exterminó a los dinosaurios. “Es posible que los cambios en la cadena alimentaria causados por la extinción de los insectos después del impacto, seguidos de la recuperación de los niveles anteriores afectasen a otros organismos, incluidos los mamíferos”, resalta.

¿Estamos seguros? ¡De ninguna manera!

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http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e3/Acraman.jpg

Este archivo es de dominio público porque fue creado por la NASA y,  «el material de la NASA no está protegido con copyright a menos que se indique lo contrario». Lo que veis está situado a unos doscientos kilómetros de Port Augusta en Australia del Sur, dentro de la accidentada región interior y en el límite de la llanura de Nullarbor, hay un gran lago seco.

De forma aproximadamente circular, el lago Acraman tiene un diámetro de unos treinta kilómetros. Aunque se parece a otras muchas cuencas saladas en esa parte de Australia, el Lacraman no es un lecho lacustre ordinario. Hace unos seiscientos millones de años un meteoro gigante cayó del cielo y abrió un enorme agujero en lo que ahora es la península Eyre. El agujero original media al menos noventa kilómetros de diámetro y varios kilómetros de profundidad. El lago Acraman de hoy es todo lo que queda de aquella monstruosa cicatriz, un testigo mudo de un antiguo cataclismo de proporciones inimaginables.

La erosión del cráter no ha permitido a los científicos calcular su diámetro exacto aunque las cifras que se manejan hablan de entre 85 y 90 kilómetros. En cuanto a su antigüedad, el impacto se data hace 590 millones de años. Estamos tranquilos en nuestros quehaceres del día a día, o, en nuestras casas ocupados en los más variados menesteres: una lectura, una película, charlando mientras nos tomamos un café… Y, pocas veces pensamos que, estamos expuestos a situaciones que, como la de arriba, pudiera acabar con nuestras esperanzas de futuro.

Hubo un tiempo en que la superficie de la Tierra, en lenta y progresiva formación, fue ametrallada por una lluvia de meteoritos de todo tipo de tamaño, peso y composición. Muchos vestigios de aquella época turbulenta han desaparecido, pero podemos aún ver las huellas que dejaron en la superficie de nuestro planeta.

He aquí una muestra de algunos de los cráteres más grandes de la Tierra.

                                                                 Cráter Barringer  en  Flagstaff

En la foto superior podemos ver un cráter que se ubica a poco mas de media hora de coche de la ciudad de Flagstaff en Arizona (Estados Unidos). Pueden verse unos pequeños puntitos sobre su borde izquierdo. Son personas. Así podemos tomar conciencia de la dimensión real de esta herida provocada hace 50.000 años. Se estima que el cuerpo que impactó sobre el terreno medía unos 100 metros de diámetro, pesaba unos 300.000 kilos de hierro y niquel.

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Este enorme cráter irregular, de unos 3 kilómetros de diámetro es el Glosses Bluff, en Australia. Se calcula su edad en unos 140 millones de años y su presencia ha despertado sentimientos mágicos en los pueblos originarios de la zona. Hoy está protegido dentro de la Reserva Natural de Tnorala y es un sitio sagrado para el pueblo Arrernte.

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El mayor impacto sobre la tierra que se tenga conocimiento, sucedió hace 2.000 millones de años a poco más de 100 kilómetros de la actual ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica). Se le llama Vredefort y es tan grande que no puede abarcarse en una sola mirada: 300 kilómetros de diámetro. La ciudad que le da nombre está en su interior, así como bosques, un río y carreteras. Desde el año 2005 es Patrimonio Natural de la Humanidad.

Otros cráteres provocados por impactos de meteoritos son:

 

                          El Cráter Popigai en Siberia (Rusia) y el 4to. más grande del mundo, con un yacimiento de diamantes en su interior.

El Cráter  Kebira En el Desierto de Sahara en Libia que originalmente era 25 veces más grande que el de Arizona, pero la erosión y la arena lo han desdibujado.

                                                         El Cráter Manicouagan al norte de Canadá, con más de 210 millones de años de edad.

El Cráter Chicxulub en la Península de Yucatán. Se supone que su impacto en la Tierra hace 65 millones de años, pudo haber auspiciado la desaparición de muchas especies, entre ellas los dinosaurios y otras muchas especies que dieron la posibilidad a los pequeños mamíferos para que resurgieran con fuerza.

En el cráter Chicxulub cayó un gran meteorito hace cerca de 66 millones de años.

Son muchos más los cráteres que jalonanla superficie terrestre y, menos mal que, todos se refieren a épocas muy lejanas. Hasta el momento, hemos tenido la gran suerte de que, alguno de esos episodios no se repitiera en épocas recientes. El daño físico causado por un gran impacto cósmico supera todo lo imaginable. El cuerpo incidente, típicamente de varios kilómetros de diámetro, podría pesar unos cien mil millones de toneladas. Viajando a una velocidad (más o menos) de veinte o treinta kilómetros por segundo, provoca una explosión equivalente a al menos cien millones de megatones TNT, muy superior a todas las armas nucleares del mundo juntas.

Cuando entra en la atmósfera, el objeto desplaza una enorme columna de aire, lo que crea una potente onda de choque que viaja alrededor de la Tierra. Al golpear el suelo, el bólido, junto con gran parte del material circundante, se evapora intantáneamente. Enormes cantidades de rocas son extraídas de la zona afectada y proyectadas con extrema violencia hacia el aire, incluso al espacio exterior tal es la velcidad que alcanzan, y, detrás, dejan un cráter gigantesco.

Resultado de imagen de Grandes fragmentos rocosos caen sobre el planeta después de la caída de un gran meteorítos

Los grandes fragmentos rocosos expulsados caen de nuevo atraídos por la fuerza de gravedad del planeta, y van a parar a centenares o miles de kilómetros, e inflaman la vegetación con su violenta incandescencia. El temblor producido por el impacto primario supera a los terremotos más violentos y produce aún más daño. Si el bólido cae en el mar, produce Tsunamis de muchos kilómetros de altura que devastan las riberas del océano e inundan inmensas franjas de tierra.

El polvo levantado por todo el horrible acontecimiento llega a cubrir a todo el planeta; la luz del Sol queda oculta al ser bloqueada durante meses y hasta años, y, algunas especies vivas, sobre todo las vegetales,  por la falta de luz, languidecen y mueren, con lo cual, desaparece el sustento de otro montón de espcies que dependen de las plantas para vivir. La lluvia ácida es el siguiente acontecimiento que se deriva de todo esto y, ante estas perspectivas, muchas especies vivan no pueden evitar que les llegue la extinción.

Es nuestra casa, nuestro habitad, nuestro refugio y, como tal, la debemos tratar con el esmero que se le debe a quien nos ha proporcionado toda clase de elementos y materiales que nos son necesarios para vivir y, por ello, siempre estaremos con ella en deuda. Sin embargo, como hemos visto a lo largo de este pequeño reportaje, son otros muchos los factores que la amenazan a ella y, de paso, a nosotros. Son situaciones que no podemos controlar y que, en el paso, fueron frecuentes.

Nuestras mentes, máquinas perfectas que están preparadas para inducirnos en todo momento lo mejor para nosotros, nos tiene alejados de esta realidad que pende sobre nuestras cabezas, ya que, aunque estuviéramos pensando todo el tiempo en la posibilidad de que un meteoro gigante nos venía envima, poco podríamos hacer aparte de estar preocupados, o, algo más.

Llegados a este punto, me vienen a la memoria aquellas palabras enardecidas del poeta-filósofo romano Lucrecio que, llevaban la intención de convencernos de que no estamos sólos en el universo. Lucrecio argumentaba que si el universo estaba hecho de átomos idénticos y sujetos a leyes universales de la Naturaleza, entonces los mismos procesos que dieron lugar a la vida en la Tierra deberían también dar lugar a la vida en otros mundos. El argumento, que se remonta al atomista griego Epicuro, es convincente. Pero, algunos preguntan ¿Es correcto?

Naturalmente que Sí, es tan correcto como el hecho de que, también en esos otros mundos, pueden caer meteoros enormes que acabe con sus especies como, de hecho, sucedio aquí, en la Tierra.

emilio silvera