sábado, 19 de agosto del 2017 Fecha
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¿Recordar? ¿Olvidar? Todo está dentro de nosotros

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Es bueno recordar lo que pasó    ~    Comentarios Comments (0)

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Sí, parece que todo estádentro de nosotros pero… cuando el tiempo transcurre se queda dormido. Como siempre pasa, nunca la cosa es tan sencilla y, unas veces necesitamos recordar y otras quisiéramos olvidar situaciones que nos desagradan y nos traen malos recuerdos. Claro que, tratar de olvidar a alguien es recordarlo para siempre y obtenemos el efecto contrario al que buscamos. La memoria, también, recorre misteriosos caminos que no siempre hemos sabido comprender.

Aunque nos cueste creerlo el Tiempo, se lo lleva todo y los recuerdos no son una excepción. Como las ondas que se producen en la superficie del agua y se alejan y alejan hasta desaparecer, así pasa con los recuerdos que vez se ven más borrosos en nuestra memoria. El más destacado explorador del oscuro continente del la memoria fue el inspirado vagabundo Giordano Bruno (1548-1600). Cuando era un jóven fraile en Nápoles se había iniciado en el famoso arte domínico de la memoria, y al abandonar la orden de santo Domingo, los legos esperaban que desvelara los secretos de estos religiosos.

Y no los decepcionó pues en sus obras De umbris idearum y Cantus circaeus (1582), Bruno explicó que la destreza en la memorización no era ni natural ni mágica, sino producto de una ciencia especial.  Giordano Bruno nos introduce en su ciencia de la memoria con un encantamiento de la propia Circe (¿Os acordáis de ella? Sí, aquella que llegado Ulises a la extraña isla, tenerlo enbrujado en las redes amorosas, convirtió a sus camaradas marinos aventureros en cerdos) con el que muestra el particular poder de las imágenes de los decanos del zodíaco.

Las imágenes estrella, las sombras de ideas, que representan objetos celestes, estaban más próxima a la realidad perdurable que las imágenes de este mundo transitorio e inferior. El sistema de Bruno para “recordar” estas “sombras de ideas utilizadas para la escritura interior” a partir de las imágenes celestes condujo a sus discípulos al conocimiento de una realidad más elevada.

“Sirve para dar al caos amorfo… Para controlar la memoria es necesario que los números y los elementos estén ordenados… según ciertas formas fáciles de recordar (las imágenes del zódíaco)… Os digo que si lo contempláis con atención seréis capaces de alcanzar un arte tan figurativo que no sólo facilitará la tarea de la memoria sino que también incrementará los poderes del alma de una manera maravillosa.”

¡Un camino garantizado hacia la unidad existe detrás de cosa!

El proceso de Giordano Bruno a cargo de la Inquisición romana. Relieve de bronce de Ettore Ferrari (1845-1929), Campo dei Fiori, Roma. Lo procesaron por decir que existían otros muchos mundos en los que, al igual que en la Tierra, vivían muchas criaturas. en prisión lo visitó un amigo, al despedirse el le dijo:

“No estamos separándonos Sagredo, la separación no existe, todos somos uno, para siempre … El único con el Alma”

 

Pero la necesidad cotidiana de recurrir a la memoria ya nunca fue tan importante en los días anteriores al papel y los libros impresos. La gloria de la memoria declinó. En 1580 Montaigne declaró que “una buena memoria va generalmente unida a la debilidad de juicio”. Y los enterados añadieron burlonamente: “No hay nada más corriente que un tonto con buena memoria.”

Mucho se ha discutido sobre la verdadera aportación de Gutenberg a la industria de las artes gráficas, aunque de ningún modo se le puede atribuir la invención de la , cuyos principios eran explotados con anterioridad a sus descubrimientos. Ya a comienzos del siglo XV se imprimían naipes y estampas con motivos religiosos, mediante la aplicación de una plancha de madera grabada y embadurnada con tinta grasa, sobre el papel o el pergamino. Este procedimiento de impresión, la xilografía, era originario de Extremo Oriente, China o Corea, y entró en Europa a través de Italia. Aquello cambió el mundo como ahora, también lo ha cambiado para nosotros Internet.

recordemos que en los siglos posteriores a la Imprenta, el interés pasó de la técnica de la memoria a su patología. A fines del siglo XX, el interés por la memoria se ve desplazado por el interés por la afasia, la amnesia, la histeria, la hipnosis y, por supuesto, el psicoanálisis. El interés pedagógico por el arte de la memoria fue desplazado por un interés en el arte de aprender, que pasó a ser considerado un proceso social.

                   Sí, hay veces que queremos dar la espalda al pasado

Y con ello nació un renovado interés por el arte de olvidar. Cuando Simónides se ofreció enseñar al estadista ateniense Temístocles el arte de la memoria, éste no aceptó, según informa Cicerón. “Enseñamé no el arte de recordar sino el de olvidar, pues recuerdo cosas que no deseo recordar y no puedo olvidar cosas que deseo olvidar.”

El estudio del olvido se convirtió en una meta de la psicología moderna, que examinó experimentalmente y midió los procesos mentales por primera vez. “La psicología un largo pasado; sin embargo, su historia real es breve”, observó Hermann Ebbinghaus (1850-1909). Sus sencillísimos experimentos, que William James calificó de “heróicos”, fueron descritos en Úber das Gedächttnis (La memoria, una contribución a la psicología experimental, 1885) y pusieron los cimientos de la psicología experimental moderna.

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                     Las técnicas hipnotizar han sido diferentes a lo largo del tiempo pero, no todos se dejan

Ebbinghaus creó elementos primitivos y carentes por sí mismos de significado para sus experimentos. Silabas sin sentido. Tomando dos consonantes cualesquiera y colocando una vocal en medio formó unas dos mil trescientas unidades recordables (y olvidables) y las ordenó en series. Para sus experimentos, las sílabas tenían la ventaja de que no provocaban asociaciones. Durante dos años se utilizó a sí mismo como sujeto con el que probar la capacidad de retención y reproducción de estas silabas anotándo escrupulosamente  las características y resultados de las pruebas y el de veces requerido para llegar a recordar y los intervcalos transcurridos entre los intentos.

Ebbinghaus confiaba en que también los fenómenos mentales podrían ser sometidos a un “tratamiento experimental y cuantitativo”, y no solamente las meras percepciones sensoriales (que Gustav Fechner [1801-1887], a quien Ebbinghaus dedicaba su obra, ya había comenzado a estudiar). La “curva de olvido” de Ebbinghaus relacionaba el olvido con el paso del tiempo. Sus conclusiones, que aún son válidas, demostraron que el olvido tiene lugar, en su mayor parte, poco después del “aprendizaje” si se dejaba de utilizar lo aprendido.

                      Hay que poseer sensibilidad para sentir la música, sus mensajes

De modo inesperado el mundo interior del pensamiento comenzó a ser explorado con los instrumentos de las matemáticas modernas. Pero otros exploradores, seguidores de la tradicción neoplatónica, mantiuvieron vivo el interés por los misterios de la memoria. El propio Ebbinghaus dijo que había estudiado “el resurgir involuntario a la luz de la conciencia de imágenes mentales procedentes de la oscuridad de la memoria”. Unos pocos Psicólogos más se precipitaron irreflexivamente en esa “oscuridad” del inconsciente, pero mientras lo hacían afirmaron haber inventado una nueva “ciencia”.

Los fundadores de la Psicología moderna se interesaban vez más por el olvido como proceso de la vida diaria. El incomparable William James (1842-1910) observó:

“En el uso práctico de nuestro intelecto olvidar es una función tan importante como recordar… Si lo recordáramos todo, en la mayoría de las ocasiones nos sentiríamos tan mal como si no recordáramos nada. Tardaríamos tanto en recordar un espacio de tiempo, como el tiempo original tardó en transcurrir, y nunca adelantaríamos en nuestro pensamiento. Todos los tiempos recordados sufren… una reducción; y tal reducción se debe a la omisión de un enorme de hechos que componían la totalidad del tiempo. Así pués, alcanzamos el paradógico resultado de que la condición del recuerdo es que olvidemos. Sin olvidar por completo un prodigioso número de estados de la conciencia y sin el olvido momentáneo de un gran número de éstos, no podríamos recordar nada en absoluto, como dice M. Ribot.”

 Encontrar quien te tienda una mano salvadora

No pocas veces tenemos en la punta de los “dedos del recuerdo” aquello que se nos escapa en la más profunda oscuridad de la mente y ni llegamos a poder tocarlo, aunque sabemos que está ahí… ¡se nos escapa! , en un siglo en el que el volumen del  conocimiento humano es inconmensurable y todo se guarda en una memoria colectiva de fácil acceso, la que llamamos Internet y a la que podemos acudir en busca de ayuda para recordar y obtener respuestas, parece menos importante que nunca el conservar en la memoria los hechos y los conocimientos que no nos son necesarios de manera habitual para nuestras vidas cotidianas y nuestros trabajos.

Como nuestra ignorancia es tan grande, no sabemos a qué lugar van a parar los recuerdos y, a veces, no puedo evitar pensar que todas las cosas que forman de nuestra historia, los sucesos de nuestras vidas que pasan con el transcurrir del tiempo, van a parar a algún rincón de nuestras mentes que, como si de un agujero negro se tratara, allí los retiene siempre y, de vez en cuando, de manera extraña e inexplicable, alguno logra salir y se nos aparece en la superficie de la memoria.

Hay tántas cosas que no sabemos que nos pasamos la vida dando “palos de ciego” sobre lo que ésto o aquello podría ser y, finalmente, nos damos de que, nunca podremos saberlo todo y, aunque vayamos dejando a los que vienen los hechos más importantes que reflejamos en la Historia para que el olvido no se los lleve, aún así, siempre tendremos más preguntas que respuestas, ya que, el Universo, es demasiado grande para nosotros y, nuestras mentes se expanden a menor velocidad que el espacio-tiempo sin fin.

De todas las maneras, yo prefiero recordar lo que pasó, ya que, todos esos recuerdos son “mis recuerdos” y forman parte de mi vida. Algunos serán dolorosos y otros felices pero, entre todos ellos, se cuenta mi historia y, amigos míos, la vida no se nos ha dado como un regalo y, ¡tenemos que pagarla! ¡De tántas maneras!

emilio silvera

Lyell y Darwin ¡El caprichoso destino!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Es bueno recordar lo que pasó    ~    Comentarios Comments (1)

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Muchos libros en la estantería en casa Serbia de Belgrado de biblioteca 17.03.2009  Foto de archivo - 8706997

Permanecen en silencio y quietos en las estanterías, a la espera de que le preguntemos alguna cosa, deseosos de ayudar y responder a todas nuestras preguntas. Son nuestros “mejores amigos”, siempre dispuestos a dar a cambio de nada. En ellos, encontramos la sabiduría que no tenemos, nos abren las puertas de mundos que ni podíamos imaginar, nos transportan a regiones del saber que nos asombran y maravillan y, todo eso, está al alcance de cualquiera, simplemente se exige un ingrediente: ¡Ganas de saber y mucha curiosidad!

Aquel día, durante toda la tarde, estuve repasando libros y leyendo pasajes de unos y otros. Astronomía, Física, Biología, y, algo de poesía que estaba enpolvada en el fondo de la Biblioteca de casa. De pronto, me dí de bruces con la obra  “La Aventura del Universo ” de Timoty Ferris, y, distraído me puse a repasar los capítulos comenzándolos a leer y, al recordarlos, pasaba al siguiente:

El capítulo XIII que tiene por Titulo La edad de la Tierra, que comienza con los pensamientos, el primero de Francis Bacon: “La antigüedad del Tiempo es la juventud del Mundo”, el segundo de Denis Diderot: “Lo que tomamos por historia de la naturaleza sólo es la muy incompleta historia de un instante.”

Comienzo a leer y el autor nos dice:


                             Charles Lyell (1797-1875)

“El libro de Lyell convirtió el viaje de Darwin en un viaje a través del tiempo. Darwin empezó a leerlo casi inmediatamente, en su litera, mientras sufría el primero de los muchos mareos que le atormentarían durante los cinco años siguientes. El Beagle, un bergantín sólido y macizo, de 28 metros de largo por 7,5 de ancho, era en general confortable, pero su casco era redondeado y se balanceaba mucho. Darwin empezó a aplicar lo que él llamaba “la maravillosa superioridad de la manera de Lyell de abordar la geología” tan pronto como la expedición tocó tierra en las islas de Cabo Verde.”

Construir una teoría de base empírica como explicación de Darwin de la evolución requiere, no sólo datos de observación, sino también una hipótesis organizadora. Darwin tomó su hipótesis, que el mundo es viejo y sigue cambiando hoy tanto como en el pasado, principalmente de Lyell. “El gran momento de los Principios  -escribió- era que le cambiaba a uno todo el carácter de la propia mente, y cuando veía algo nunca visto por Lyell, uno seguía viendo en parte con sus ojos .” Más tarde Darwin admitió que “me siento como si mis libros proviniesen a medias del cerebro de sir Charles Lyell.”

El viaje del Beagle.

Tras graduarse en Cambridge en 1831, el joven Darwin se enroló a los 22 años en el barco de reconocimiento HMS Beagle como naturalista sin paga, gracias en gran medida a la recomendación de Henslow, para emprender una expedición científica alrededor del mundo. La expedición duró cinco años y recogió datos hidrográficos, geológicos y meteorológicos en Sudamérica y otros muchos lugares. Las observaciones de Darwin le llevaron a desarrollar la teoría de la selección natural.

Durante la expedición del Beagle, Darwin vio el mundo como pocos lo han visto, en toda su rica diversidad de detalles, a caballo, a lomos de mula, a pie, en exploraciones a cuevas y escursiones a través de bancos de hielo y arenas ardientes, desde Patagonia hasta Australia y las Islas Keeling del Océano Índico. Observó, absorbió todo y reunió tantas muestras de plantas y animales que sus compañeros del barco se preguntaban en voz alta si se había propuesto hundir el Beagle.

Maqueta Del Barco Beagle De Charles Darwin 60 Cm Esc 1/75 - Quito

Foto de Maqueta Del Barco Beagle De Charles Darwin 60 Cm Esc 1/75

En Chile Darwin halló fósiles marinos en cimas montañosas de 4.000 metrtos de altura y presenció un terremoto que levantó el suelo casi un metro en unos minutos, prueba a favor de Lyell de que la acción más o menos uniforme de procesos geológicos pueden producir cambios tan dramáticos como los atribuidos por los geólogos a las antiguas catástrofes; al informar de sus hallazgos en una carta a su maestro Henslow, escribió: “Me temo que usted me dirá que aprenda el ABC -a distinguir el cuarzo del feldespato-, antes de permitirme tales especulaciones.” Pero por el tiempo en que el Beagle llegó al Pacífico Sur, Darwin ya tenía cuatro años de riguroso trabajo de campo, y había empezado a sentirse más seguro de su capaciodad para interpretar observaciones en términos de hipótesis.

                                    El joven Darwin.

Darwin, además,  estuvo influenciado por el geólogo Adam Sedgwick y el naturalista John Henslow en el desarrollo de su teoría de la selección natural, que habría de convertirse en el concepto básico de la teoría de la evolución. Lo cierto es que, aunque muchos se opusieron a estas ideas evolutivas, con el paso del tiempo y observando el comportamiento de la Naturaleza, la mayoría de la gente racional, no dudan hoy que el mundo de dentro de mil años será un mundo diferente a este nuestro de hoy.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b1/Galapagos-satellite-2002.jpg

                                                                              Vista de satélite del archipiélago (marzo, 2002)

En el Pacífico Sur, Darwin se aventuró a elaborar una teoría propia sobre el origen de los atolones de coral. Un caluroso día de otoño de 1834, m ientras el Beagle se dirigía de las Islas Galápagos a Tahití, trepó al palo mayor y vio los atolones de color blanco mate del archipiélago Tuamotú dispersos por el mar como aros de encajes. Le impresionó su apariencia de fragilidad: “Estas bajas islas de coral huecas no guardan ninguna proporción con el vasto océano del que surgen bruscamente -escribió- y parece extraordinario que estos débiles invasores no sean arrasados por las toda poderosas e incansables olas de ese gran mar que es mal llamado Pacífico”.

File:Galapagos Islands topographic map-fr.svg

                                                                                     Mapa de las Islas

Darwin concibió la teoría de que los atolones marcaban los sitios de volcanes desaparecidos. Un nuevo volcan puede irrumpir a través del suelo marino y, en sucesivas erupciones, convertirse en una isla montañosa que se eleva sobre la superficie del mar. Cuando la lava deja de fluir y la actividqad se apaga, puede formarse en arrecife de coral vivo en las laderas del volcán, debajo del nivel del mar. Y aquí empieza la contribución de Darwin: luego, el volcan inactivo puede empezar a hubdirse, por la erosión o por el lento hundimiento del suelo oceánico. A medida que la vieja isla se sumerje, el coral vivo sigue formandose encima del coral muerto o moribundo que hay debajo. Con el tiempo, la isla original desaparece debajo de las olas, dejando detrás un anillo de coral. “Los corales constructores de arrecifes -escribió Darwin- han creado y conservado maravillosos monuntos de las oscilaciones subterráneas del nivel; vemos en cada banco de coral una prueba de que la tierra se ha hundido, y en cada atolón un monumento sobre una isla ahora, perdida.”

File:Mvey0290.jpg

Porción de una franja del Pacífico,  mostrando dos islotes en el anillo o arrecife coralino separados por un profundo paso entre el océano y la laguna.

 Darwin sentó las bases de la moderna teoría evolutiva, al plantear el concepto de que todas las formas de vida se han desarrollado a través de un lento proceso de selección natural. Su trabajo tuvo una influencia decisiva sobre las diferentes disciplinas científicas, y sobre el pensamiento moderno en general, toda vez que, con los pensamientos de Lyell y de otros profesores de su juventud, pudo llegar, con la inestimable ayuda de la experiencia de observación del mundo, cuál era el camino que tomaba la Naturaleza para que, sus criaturas, evolucionaran en un mundo complejo hecho de la sustancia creada por transiciones de fase que sucedieron en el universo muchos millones de años antes.

 

El H.M.S. Beagle. El HMS Beagle se hizo a la mar en 1832 con el fin de cartografiar con mayor detalle las costas sudamericanas. Estaba al mando el capitán Robert Fitzroy y entre sus tripulantes figuraba el joven naturalista Charles Darwin. Durante el viaje del Beagle, que duró cinco años, Darwin sufrió mucho de mareo. Aunque disfrutó de dos largos periodos en tierra, pasó muchos días enfermo, tendido en su litera y alimentándose sólo de uvas.

Pero, sigamos con la teoría de Darwin de la formación del coral que nos cuenta Timoty Ferris, en su Aventura del Universo.

La Belleza de esta teoría, desde un punto de vista uniformista, residía en que el proceso debía ser gradual. El coral vivo requiere la luz solar; como señaló Darwin,  “no puede vivir a una profundidad mayor de veinte o treinta brazas”, o sea de 40 a 60 metros aproximadamente. Si las islas se hubiesen hundido rápidamente, como sostenía el catastrofísmo, el coral se habría sumergido en las profundidades oscuras del mar antes de que el nuevo coral hubiese tenido tiempo de crecer encima de él, y no hubiese formado ningún atolón.

 Un atolón es una isla coralina oceánica, por lo general con forma de anillo más o menos circular, o también se entiende como el conjunto de varias islas pequeñas que forman parte de un arrecife de coral, con una laguna interior que comunica con el mar. Los atolones se forman cuando un arrecife de coral crece alrededor de una isla volcánica, a medida que la isla se va hundiendo en el océano.

Animación que muestra el proceso dinámico de formación  de un atolón coralino. Los corales (representados en púrpura) crecen alrededor de una isla volcánica oceánica, formando un arrecife anular. Cuando las condiciones son las adecuadas, el arrecife crece, y la isla interior se hunde. Finalmente la isla desaparece debajo del nivel del agua, dejando un anillo de coral con una laguna en su interior. Este proceso de formación de un atolón puede insumir unos 30.000.000 de años.

En otro orden de cosas, sería injusto dejar de decir aquí que Darwin estaba familiarizado también con las ideas evolucionistas del biólogo francés Jean-Baptiste Lamarck, quien sostenía que los caracteres adquiridos por los individuos mediante la experiencia se podían transmitir a su descendencia. En un mundo lamarkiano, los caballos que se hiciesen fuertes mediante las carreras legaban su rapidez a su cria, y las jirafas, al estirar su cuello para llegar a las hojas de los árboles, hacían que la siguiente generación de jirafas tuviesen los cuellos más largos. El lamarckismo estaba lleno de resonancias morales gratificantes para los victorianos, ya que implicaba que los padres que trabajaban duramente y evitaban el vicio tendrían hijosm genéticamente dispuestos a trabajar duro y llevar una vida sana.

Pero se derrumbaba en la cuestión e cómo habían surgido las nuevas especies, es decir, nos decía como obtener mejores caballos y jirafas pero, nos dejaba a ciegas en cuanto al origen de las especies, y por lo tanto dejaba sin respuesta la pregunta de por qué en el registro fósil se encuentran especies diferentes de las que viven hoy.

                                      El viejo Darwin

La teoría de Darwin mantiene que los efectos ambientales conducen al éxito reproductivo diferencial en individuos y grupos de organismos. La selección natural tiende a promover la supervivencia de los más aptos. Esta teoría revolucionaria se publicó en 1859 en el famoso tratado El origen de las especies por medio de la selección natural.

La contribución de Darwin no fue argüir simplemente que la vida había evolucionado – ni siquiera le gustaba usar la palabra “evolución”-, sino también identificar el mecanismo evolutivo por el cual surgen nuevas especies. Por eso tituló su libro El origen de las especies.”

Su teoría tiene mucho más que explicar de lo poco que aquí se ha resumido que es sólo un detalle de la ingente obra del popular personaje. Sin embargo, en un lugar limitado como este para exponer cuestiones de todo índole científico, el objetivo es dejar una semblanza del tema que se esté tratando y, con esta pincelada que nos hace Ferris de Darwin, es más que suficiente para que nos hagamos una idea del personaje y del ingente trabajo que realizó.

           La Historia se lo ha reconocido bien.

No siempre, grandes hombres que hicieron una labor encomiable por el progreso de la Humanidad, finalmente vieron reconocidos sus méritos y, por una u otra razón, quedaron sumidos en el olvido siendo cometida un agran injusticia, habiendo realizado una gran labor que nunca le fue reconocida.

Por ellos, quede aquí el recuerdo y homenaje de aquel reconocimiento robado.

emilio silvera

¿Cambiaremos en el futuro?

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Bartolomé de las Casas

Quiero recordar que fue Tomás Moro el primero que mencionó la palabra utopía, él la acuño queriendo significar y referirse a “lo que no es”, algo que queremos y deseamos pero que, las circunstancias actuales no lo permiten, un sueño de futuro, una esperanza que en el presente, es imposible de realizar y si la queremos, tendremos que luchar por conseguirla. Cuando decimos que algo es utópico nos estamos refiriendo a una cosa, un estado de cosas que sería deseable pero que, las circunstancias actuales no permiten y tenemos que tratar de cambiarlas para hacerla realidad. Es como el sueño de hoy que se realizará en el futuro sólo si ponemos los medios para ello.

Él, Bartolomé de Las Casas, cuando fue consciente del trato injusto que los españoles daban a los Indios nativos, comenzó una lucha en su defensa que se convirtió en la utopía que aún perdura en algunos lugares de nuestro planeta: Hacer dignos a todos los seres humanos y respetar sus derechos que continuamente estamos vulnerando. Si miramos en cualquier sitio, del personaje nos dirán:

“Bartolomé de las Casas O.P. (24 de agosto de 1474 o 14841 – 17 de julio de 1566) fue un encomendero español y luego fraile dominico, cronista, filósofo, teólogo, jurista, “Procurador y protector universal de todos los indios”, obispo de Chiapas en el Virreinato de Nueva España -actual México-, escritor y el principal apologista de los indios.”

Algunos, bien intencionados chocaban con la realidad cruda y descarnada de los hombres miserables y faltos de moral que sólo querían enriquecerse

Las Historias que se pueden contar de la llegada de los españoles a aquellas tierras, no siempre son edificantes y, lo cierto es que trastornaron la vida de aquellos sencillos seres que, en su entorno y a su manera, eran felices. Incluso después de ser ordenado, hacia 1512, Las Casas siguió sin percibir la injusticia que con los indios se estaba cometiendo. Sin embargo, un día de 1514, mientras preparaba en su finca de Cuba el sermón del domingo de Pentecostés que iba a proniunciar en la nueva colonia de Sancti Spiritus, fue súbitamente iluminado:

“Aquel que sacrifica una cosa obtenida injustamente -leyó en el Eclesiastés- hace una oferta ridícula, y los presentes de los hombres injustos no son aceptados”

 

Al cabo de unos días, repitiendo la experiencia de San Pablo, era un hombre distinto. Completamente convencido de “que todo lo que se ha hecho a los indios hasta ahora es injusto y tiránico”, decidió a los cuarenta años dedicar su vida a “la justicia de esos pueblos indios y a censurar el robo, la maldad y la injusticia cometida con ellos.

                    ¡Cuántas barbaridades cometidas en el nombre de Dios!

Nella fantasia – Sarah Brightman – Concert Vaticano

 

emilio silvera

Recordando algunos hechos

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Es bueno recordar lo que pasó    ~    Comentarios Comments (4)

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La Ciencia avanza sin cesar

El triángulo de verano sobre Cataluña

La madre Naturaleza que, si da un suspiro a destiempo, nos podría alejar de la faz de la Tierra para siempre y, ahí se acabó nuestro histórico recorrido por el este Valle de Lágrimas que, aunque nos ha dado la posibilidad de conocer la Belleza, algo de Felicidad, el Amor y el placer de Descubrir para saber…no nos ha entretgado un Certificado de Garantías de nuestra permanencia para siempre en este bello planeta que, no siempre hemos sabido tratar como se merece.

En el siglo XX hemos podido ser testigos de múltiples y maravillosos descubrimientos científicos que han cambiado la concepción que del mundo podíamos tener: La teoría de Planck del cuanto que nos llevó directamente a la Mecánica Cuántica, el Relatividad de Einstein que nos lleva a un espacio-tiempo de cuatro dimensiones, nos dijo que la luz marcaba el límite de transmitir la información y, nos dijo que la masa y la energía eran una misma cosa, así como que, el Tiempo, era relativo y no absoluto. Más tarde, en su ampliación de la teoría en 1916, nos dijo que la presencia de grandes masas distorsionaba el espacio-tiempo.

Estos dos claros exponentes de aquella revolución científica nos abrieron los ojos y la mente a un Universo distinto que ahora, después de dichas teorías, tenía más sentido.

Otro de aquellos descubrimientos explosivos, fue la teoría cosmológica del big bang, que surgió como combinación de ambas, y, justo es que, se digan quienes fueron sus protagonistas que, no por sabido, estará demás dejar aquí un pequeño homenaje.

Cuando Einstein publicó en 1916 la teoría de la relatividad general era consciente de que ésta modificaría la ley de la gravedad universal de Newton: la solución a sus ecuaciones no sólo sustituyo el planteamiento dinámico de fuerza de atracción por otro geométrico de deformación del espacio-tiempo, sino que permitía explicar el universo en su conjunto.

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