domingo, 28 de mayo del 2017 Fecha
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¡Andrómeda!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Andrómeda    ~    Comentarios Comments (0)

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La galaxia que junto a la Vía Láctea, dominan en el Grupo Local de galaxias y que, dentro de unos miles de millones de años, si nada lo remedia, se fusionará con la nuestra para formar, una inmensa galaxia de inimaginables dimensiones. ¿Qué pasará con tántos mundos y tantas estrellas cuando eso ocurra? ¿Os imagináis las fuerzas de marea que se producirán, las colisiones, las fusiones de agujeros negros? De hecho, se está acercando a nosotros a una velocidad de 300 km/s.

Corrientes de estrellas que se desprenden de las galaxias

Una nueva investigación científica, que ha utilizado el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, sugiere que el misterioso brillo infrarrojo visible en todo el firmamento, proviene de estrellas errantes desprendidas de las galaxias. Cuando las galaxias crecen, se fusionan y se enredan gravitacionalmente en un proceso violento que da lugar a corrientes de estrellas que se desprenden de las galaxias. Tales corrientes, llamadas colas de marea, se puede ver en este concepto artístico. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / Universidad de California en Irvine.

                                No me gustaría estar presente para cuando eso suceda

La galaxia Andrómeda, o M31 que aparece en la primera imagen que podéis contemplar aquí, está sólo a unos dos millones de años-luz o, lo que es lo mismo, a diecinueve trillones de kilómetros de distancia, y se trata de uno de los cuatro vecinos galácticos más próximos a nosotros. Las medidas realizadas sobre la velocidad de las estrellas de la galaxia Andrómeda revelan que se mueven con gran rapidez. De hecho, estas estrellas abandonarían la galaxia y “volarían” libremente por el espacio si no estuvieran ligadas por los hilos invisibles de esa fuerza que llamamos Gravedad y que, en este caso, parece estar generada, principalmente, por un objeto invisible pero muy masivo que habita en el centro de esa galaxia hermana.

File:Planet reflex 200.gif

Un planeta suficientemente masivo puede alterar la órbita de su estrella, de manera medible por medio de su velocidad radial. Imagináos que no podrá incidir un agujero negro de dimensiones inimaginables y una masa de miles de millones de veces la del Sol, sobre su entorno local que, en ese caso, podría incluso abarcar a una galaxia entera.

File:Andromeda galaxy.jpg

Galaxia de Andrómeda en ultravioleta. Mosaico de imágenes tomadas por el telescopio GALEX.

Andrómeda, por ser una de nuestras más interesantes vecinas, ha sido muy bien estudiada por los astrónomos y se sabe que es una gran galaxia y que tiene, un misterioso objeto en su centro que, no siendo de inmensas dimensiones, sí que tiene una desmesurada cantidad de masa que se acerca a los cincuenta millones de veces la masa de nuestro Sol. Ese masivo pero extremadamente compacto objeto situado en su centro, según todos los indicios es ¡un agujero negro!

Una investigación internacional revela que un agujero negro de la galaxia de Andrómeda emite, en ocasiones, más luminosidad de la esperada para su masa. El hallazgo, publicado en la revista Nature, le confiere características de una fuente de rayos X ultraluminosa. Uno de los numerosos agujeros negros presentes en la vecina galaxia de Andrómeda ha puesto patas arriba los modelos de emisión de rayos X al descubrirse que la luminosidad que emite puede llegar a superar aquella que le correspondería en función de su masa.

 

 

 

Una serie de fórmulas matemáticas establece cuál debe ser la luminosidad máxima de un objeto cósmico en función de su masa –conocida como la luminosidad de Eddington-. Por encima de este límite, por ejemplo, una estrella normal se descompondría. Para un agujero negro de masa una decena de veces superior a la del Sol, esta cifra es de 1×1032 vatios, un millón de veces mayor que la luminosidad del Sol.

 

 

 

 

Este fenómeno se debe a la propia configuración del agujero negro, que pertenece a un sistema binario en el que él y su estrella acompañante orbitan mutuamente entre sí a gran velocidad. Durante este baile cósmico, parte de la materia de la estrella es atraída y absorbida por el agujero. Antes de ser engullida, esta materia crea un disco de acrecimiento alrededor del agujero negro y emite intensamente en rayos X.

Es en este momento cuando puede medirse la luminosidad del objeto y su masa, ya que, como comenta la investigadora del CSIC, “un agujero negro que no interactúa con ningún otro objeto no puede ser observado porque no emite luz”.

El Agujero Negro superlumiso en la galaxia vecina Andrómeda ha causado gran conmoción en la comunidad científica por salirse de los cánones establecidos y, como este caso, no pocas veces, los astrónomos han quedado sorprendidos al observar anomalías que, en un principio no tenían ninguna explicación para ellos. Sin embargo, la obervación astronómica y los aparatos tecnológicos que cada vez son más eficientes, nos van dando las respuestas a todas nuestras dudas que, de todas las maneras que lo podamos mirar, son aún, ¡infinitas!

emilio silvera