jueves, 23 de marzo del 2017 Fecha
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IMPRESIÓN NO PERMITIDA - TEXTO SUJETO A DERECHOS DE AUTOR




El Rincón del Ciudadano

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en La maldad Humana    ~    Comentarios Comments (2)

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La gente corriente, la que trabaja y se sacrifica para que sus hijos puedan estudiar y poder ofrecerles una vivienda digna, un futuro mejor… ¿No entiende lo que pasando! Cada día, con asombro, pueden ver como esos otros ciudadanos que escogieron el camino de la Política en alguno de sus sectores, han estabilizado sus futuros mientras que ellos, los que trabajan por un sueldo mísero -a veces-, cada día lo tienen más negro.

Si miramos hacia atras en el tiempo (no mucho tiempo), podemos ver como, de manera irresponsable, los gobiernos han dilapidado ingentes cantidades de dinero en “proyectos” innecesarios, en ideas peregrinas, en arropar a los suyos mientras desatendían a los más necesitamos. Y, por otra parte, muchos de esos mandamases sin escrúpulos, han aprovechado sus puestos en los Partidos o en el Gobierno, o, en el Sindicato, para hacerse de oro a costa de llevarse lo que no le pertenecía. Y, además, tienen la cara dura de criticar a los demás los que hicieron ellos.

Y, mientras todo eso ocurre, los políticos miran para otra parte, no hablan con claridad de todos estos hechos en los que, pocos han quedado con sus trajes limpios y sin alguna salpicadura. Pero, mientras unos se lo llevan y, no pocas veces, son tapados por sus propios correligionarios que, indignos, guardan la basura dentro de casa para que el olor no les moleste. Pero los desahucios siguen, los que no pagan la hipoteca por haberse quedado sin trabajo contemplan, importentes y con lágrimas en los ojos como sus hijos se ven sin techo.

¿Qué nos está pasando?

            Mientras tanto, ellos cada vez son más ricos y nosotros más pobres

Está claro que la Banca debe ser garantía de fortaleza en los paises civilizados pero… ¡Hasta cierto punto! Robar no les debe estar permitido, y, ayudarles a costa de la sabgre de muchos… ¡Tampoco! Ellos, ganan en un año lo que cualquiera de nosotros no ganamos en toda nuestras vidas. ¿Qué han hecho para merecerlo? Creo que no han hecho nada extraordinario, simplemente su trabajo y aprovechar el lugar que les tocó ocupar. ¡Dónde estaba el dinero!

Lo malo de todo esto es que, los que nos representan no lo hacen bien y, a veces, hasta de manera irrespondsable (tenemos cerca el ejemplo), y, sin embargo, en lugar de pagar su responsabilidad subsidiaria del comportamiento indebido, se les premia con puestos que garantizan un retiro que no se merecen y que ellos mismos, se fabricaron.

Así, repartidos por el mundo y aquí mismo, tenenmos a miles de políticos que ganan muchisimo dinero a costa de que otros pasen hambre. Y, lo triste del caso es que, algunos de ellos/ellas, están implicados en casos graves de corrupción que, ni por eso dimiten. Ni tienen dignidiad ni nunca la tuvieron

Si todos forman una masa conexionada por los hilos de la corrupción (políticos, sindicalistas, banqueros y demás grupos del poder)… ¡Apaga y vamonós! La cosa tiene poco arreglo y, sólo una gran revolución podrá poner las cosas en su lugar. Están jugandso con fuego, viven en un mundo ficticio que no es elmundo real del día a día que tantos viven. Muchos se preguntan ¿Qué nos deparará el mañana? La incertidumbre es la que rige sus precarias vidas y, mientras tanto, la mayor preocupación de otros es elegir el lugar de vacaciones o como ampliar la casa.

Los hijos de los demás, por ley Natural, tienen que tener los mismos privilegios que tienen los hijos de los antes nombrados como culpables de lo que está pasando y, sin embargo, no es así. ¡Habrá que cambiar las cosas! ¿Por qué esos hijos del privilegio terminan sus carreras y tienen, de inmediato un gran acomodo bienm remunerado, mientras que los hijos de los demás no tienen tranajo y se tienen que marchar al extranjero con sueldos de miseria?

Y tienen la desfachatez de pedirnos el voto. Los que votan son ellos mismos, es decir, los cientos de miles que agarrados al carro viven a la sombre de esas corrupciones e ilegalidades que todos los días podemos ver y oir en algunos medios (pocos) que se la juegan para contarnos la verdad.

¡Malditos farsantes!