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Los fenómenos del mes de febrero en la Bóveda celeste

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El cielño en febrero/2015    ~    Comentarios Comments (0)

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El director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) nos presenta los fenómenos más atractivos que tendrán lugar en la bóveda celeste este mes: planetas, eclipses, lluvias de meteoros, curiosidades cósmicas y toda la información para disfrutar del Cosmos.

En el mes de febrero disponemos de unas 13 horas para la observación del cielo nocturno. Cuando los cielos están despejados y las temperaturas son bajas, la atmósfera suele estar muy transparente y estable, lo que hace a estas noches óptimas para la observación astronómica. El plenilunio tendrá lugar el 4 de febrero en la constelación de Cáncer, esta luna llena se llama en algunas culturas ‘Luna de las nieves’. La Luna pasará por el punto más alejado de la Tierra (apogeo) el día 6, a 406.132 kilómetros de la Tierra, y por el perigeo el día 19, a tan solo 356.998 kilómetros. El novilunio tendrá lugar el día 19 en la constelación de Acuario.

El día 25 la brillante estrella Aldebarán se encontrará muy cerca del filo brillante de la Luna creciente. La distancia aparente entre la estrella y la Luna será menor cuanto más al Norte nos encontremos. De hecho, los observadores que se encuentren situados en el Norte de Europa podrán ver cómo nuestro satélite oculta completamente a esa brillante estrella. Esta ocultación forma parte de una serie de ocultaciones lunares de Aldebarán que tendrán lugar entre 2015 y 2018. Habrá que esperar hasta 2033 para observar otra serie de ocultaciones similares. Las ocultaciones tienen mucho interés para los astrónomos pues las aprovechan para estudiar pormenores del relieve en el borde de la Luna y detalles del astro ocultado.

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Este mes podremos disfrutar de la observación de cinco planetas. Mercurio se verá a partir del día 10 antes de que despunte el día, pero como siempre muy bajo en el horizonte. Marte y Venus serán nuestros luceros vespertinos este mes y nos ofrecerán un bonito espectáculo. Ambos planetas ejecutarán una compleja danza aproximándose y separándose entre los días 20 y 22. El día 20, una hora y media después del atardecer, podremos verlos muy juntos un poco por encima del fino filo de la Luna creciente. El día 21, Venus y Marte estarán en conjunción, separados por una distancia menor que el tamaño aparente de la Luna. Hay que observarlos nuevamente después del atardecer, Venus se verá unas 170 veces más brillante que Marte, pero éste último siempre destaca por su bello color rojizo.

Júpiter será visible toda la noche hasta mediados de mes, y a partir de ahí, en la primera parte de la noche. En la noche del 3 al 4 de febrero, podremos verlo muy cerca de la Luna llena, acompañándola desde su aparición por el Este al anochecer, hasta su ocultación al alba. El gigante gaseoso se encontrará en oposición el día 6 de febrero. En esa posición alcanza su mayor aproximación a nuestro planeta y se encuentra iluminado frontalmente por el Sol. La noche del día 6 es pues la más favorable para observarlo. Con unos buenos prismáticos se podrán distinguir los cuatro grandes satélites galileanos (Io, Europa, Ganímedes y Calisto) y con un pequeño telescopio incluso podrán divisarse las grandes franjas nubosas que recubren el planeta.

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Febrero es un buen mes para observar la luz zodiacal. Como su nombre indica, se trata de una franja luminosa que se extiende a lo largo de la banda que contiene las constelaciones del Zodíaco, esto es, el plano de nuestro sistema solar. Esta franja luminosa y difusa está originada por las numerosas partículas de polvo que se encuentran en el plano de nuestro sistema planetario y que dispersan la luz solar. Para observar la luz zodiacal se necesita un cielo muy oscuro, sin contaminación lumínica y sin luna. Hace falta, además, que el plano de la eclíptica forme un ángulo pronunciado con el horizonte, una configuración que, en el Hemisferio Norte, se da en febrero y marzo después del atardecer por el oeste (y en setiembre y octubre antes del amanecer por el este). Por todo ello, los días alrededor del 19 de febrero serán óptimos para ver la luz zodiacal después del atardecer. Aproximadamente dos horas después de que desaparezca el Sol, si el tiempo y la oscuridad lo permiten, se observará una característica franja difusa que se ensancha en el horizonte. El poeta y astrónomo persa del siglo XI Omar Khayyám se refería a la luz zodiacal en su Rubaiyat como ‘el falso amanecer’ o como ‘la mano izquierda del alba’. Sin duda él tenía muchas menos dificultades para su observación que las que nosotros encontramos en nuestros días.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) y académico de la Real Academia de Doctores de España. Twitter: @RafaelBachiller