lunes, 18 de febrero del 2019 Fecha
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Conjeturar… ¡Tratando de saber!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (2)

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El principio antrópico y otras cuestiones

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¡El Universo! ¿Sabía que nosotros íbamos a venir? De todas las maneras, pensar como nos dice la imagen de arriba de que el universo estaba pensando en nosotros para conformar unas leyes y unas constantes que hicieran posible nuestra presencia… ¡Parece muy presuntuoso! ¿Cuantas criaturas inteligentes podrán habitar en otros mundos? Y, aquí mismo, en nuestro planeta, ¿cuantas especies existen? Nosotros sólo somos una más que, en este mundo, nos tocó el premio de ser la dominante.

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¿El Principio Antrópico? DE todas las maneras, parece conveniente hacer una pequeña reseña que nos explique que es un principio en virtud del cual la presencia de la vida humana está relacionada con las propiedades del Universo.  Como antes hemos comentado de pasada, existen varias versiones del principio antrópico.  La menos controvertida es el principio antrópico débil, de acuerdo con el cual la vida humana ocupa un lugar especial en el Universo porque puede evolucionar solamente donde y cuando se den las condiciones adecuadas para ello.  Este efecto de selección debe tenerse en cuenta cuando se estudian las propiedades del Universo.

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Una versión más especulativa, el principio antrópico fuerte, asegura que las leyes de la física deben tener propiedades que permitan evolucionar la vida.  La implicación de que el Universo fue de alguna manera diseñado para hacer posible la vida humana hace que el principio antrópico fuerte sea muy controvertido, ya que, nos quiere adentrar en dominios divinos que, en realidad, es un ámbito incompatible con la certeza comprobada de los hechos a que se atiene la ciencia, en la que la fe, no parece tener cabida. Sin embargo, algunos han tratado de hacer ver lo imposible.

“Basado en las propuestas del premio Nobel de física Paul Dirac sobre los ajustados, sincronizados y muy precisos valores de las constantes de la naturaleza, los físicos actuales comienzan a valorar aquello que han denominado el “principio antrópico¨, es decir, poco a poco, a lo largo de los años han entendido que siempre quedará un espacio de información faltante cuando intentamos teorizar o conceptualizar los inicios del universo supeditados exclusivamente sobre la capacidad contenida en las leyes de la física para explicar dichos inicios.”

 

El principio antrópico nos invita al juego mental de probar a “cambiar” las constantes de la Naturaleza y entrar en el juego virtual de ¿Qué hubiera pasado si…? Especulamos con lo que podría haber sucedido si algunos sucesos no hubieran ocurrido de tal a cual manera para ocurrir de ésta otra. ¿Qué hubiera pasado en el planeta Tierra si no aconteciera en el pasado la caída del meteorito que acabó con los dinosaurios? ¿Habríamos podido estar aquí hoy nosotros? ¿Fue ese cataclismo una bendición para la Humanidad y nos quitó de encima a unos terribles rivales?

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Fantasean con lo que pudo ser…. Es un ejercicio bastante habitual, solo tenemos que cambiar la realidad de la historia o de los sucesos verdaderos para pretender fabricar un presente distinto.  Cambiar el futuro puede resultar más fácil, nadie lo conoce y no pueden rebatirlo con certeza ¿Quién sabe lo que pasará mañana?

El problema de si las constantes físicas son constantes se las trae. Aparte del trabalenguas terminológico arrastra tras de sí unas profundas consecuencias conceptuales. Lo primero, uno de los pilares fundamentales de la relatividad especial es el postulado de que las leyes de la física son las mismas con independencia del observador. Esto fue una generalización de lo que ya se sabía cuando se comenzó a estudiar el campo electromagnético, pero todo lo que sabemos en la actualidad nos lleva a concluir que este postulado es bastante razonable.

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Lo que ocurra en la Naturaleza del Universo está en el destino de la propia Naturaleza del Cosmos, de las leyes que la rigen y de las fuerzas que gobiernan sus mecanismos sometidos a principios y energías que, en la mayoría de los casos, se pueden escapar a nuestro actual conocimiento.

Lo que le pueda ocurrir a nuestra civilización además de estar supeditado al destino de nuestro planeta, de nuestro Sol y de nuestro Sistema Solar y la galaxia, también está en manos de los propios individuos que forman esa civilización y que, con sensibilidades distintas y muchas veces dispares, hace impredecibles los acontecimientos que puedan provocar individuos que participan con el poder individual, es decir, esa parcial disposición que tenem0s  del “libre albedrío”.

                 ¿Cómo sería nuestro mundo si las constantes universales fueran diferentes?

Siempre hemos sabido especular con lo que pudo ser o con lo que podrá ser  si….,  lo que, la mayoría de las veces, es el signo de cómo queremos ocultar nuestra ignorancia. Bien es cierto que sabemos muchas cosas pero, también es cierto que son más numerosas las que no sabemos.

Sabiendo que el destino irremediable de nuestro mundo, el planeta Tierra, es de ser calcinado por una estrella gigante roja en la que se convertirá el Sol cuando agote la fusión de su combustible de Hidrógeno, Helio, Carbono, etc.,  para que sus capas exteriores de materia exploten y salgan disparadas al espacio exterior, mientras  que, el resto de su masa se contraerá hacia su núcleo bajo su propio peso, a merced de la Gravedad, convirtiéndose en una estrella enana blanca de enorme densidad y de reducido diámetro.  Sabiendo eso, el hombre está poniendo los medios para que, antes de que llegue ese momento (dentro de algunos miles de millones de años), poder escapar y dar el salto hacia otros mundos lejanos que, como la Tierra ahora, reúna las condiciones físicas y químicas, la atmósfera y la temperatura adecuadas para acogernos.

                                   El Sol será una Gigante roja y, cuando eso llegue, la Tierra…

Pero el problema no es tan fácil y, se extiende a la totalidad del Universo que, aunque mucho más tarde, también está abocado a la muerte térmica,  el frío absoluto si se expande para siempre como un Universo abierto y eterno. A estas alturas se ha descartado el Big Chunch y se saber que la expansión del Universo es imparable y que con el paso del tiempo las galaxias estarán más alejadas las unas de las otras hasta que, la energía, las temperaturas sean -273 ºC, un ámbito de quietud y “muerte”, allí nada -ni siguiera los átomos-, absolutamente nada se moverá.

Ese es un escenario posible con los datos que tenemos pero, y, ¿qué pasa con esos otros datos que no tenemos? No podrá el Universo expandirse tanto que alcanzará la unión con otro universo con el que terminará fundiéndose para conformar un universo mayor?

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Muerte térmica del Universo: De acuerdo con las leyes de la termodinámica, en el que toda la materia alcanzará finalmente la misma temperatura. En estas condiciones no existe energía disponible para realizar trabajo y la entropía del Universo se encuentra en su máximo. Este resultado fue predicho por el físico alemán Rudolf Julius Emmanuel Clausius (1822-1888), quien introdujo el concepto de entropía.

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        Y, nuevos cálculos sugieren que el cosmos puede estar un poco más cerca a una muerte térmica.

Para tener todo ese tumulto —estrellas en erupción, galaxias que se funden las unas con las otras,  agujeros negros que colapsan– el Cosmos es un lugar sorprendentemente ordenado. Los cálculos teóricos han demostrado desde hace mucho que la entropía del universo –una medida de su desorden– no es más que una diminuta fracción de la cantidad máxima permitida.

Un nuevo cálculo de la entropía mantiene este resultado general pero sugiere que el universo está más desordenado de lo que los científicos habían pensado y ha llegado ligeramente más lejos en su gradual camino hacia la muerte, según concluyen dos cosmólogos australianos.

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Al igual que sucede con las teorías sobre el origen del universo, donde el consenso general está a favor de la del Big Bang frente a otras propuestas alternativas, las teorías sobre el final del universo son variadas y ello es debido a que no sabemos cual podrá ser, todo se vuelven conjeturas.

“Un análisis de Chas Egan de la Universidad Nacional Australiana en Canberra y Charles Lineweaver de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney indica que la entropíacolectiva de todos los agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias es unas 100 veces mayor de lo anteriormente calculado. Debido a que los agujeros negros supermasivos son los mayores contribuyentes a la entropía cósmica, el hallazgo sugiere que la entropíadel universo también es 100 veces mayor que la anterior estimación, según informaban los científicos el 23 de septiembre en ArXiv.org.”

El irreversible final está entre los tres modelos que se han podido construir para el futuro del Universo, de todas las formas  que lo miremos es negativo para la Humanidad -si es que puede llegar tan lejos-.  En tal situación, algunos ya están buscando la manera de escapar. Stephen Hawking ha llegado a la conclusión de que estamos inmersos en un multiuniverso. Como algunos otros él dice que existen múltiples universos conectados los unos a los otros.  Unos tienen constantes de la Naturaleza que permiten vida igual o parecida a la nuestra, otros posibilitan formas de vida muy distintas y otros muchos no permiten ninguna clase de vida.

Este sistema de inflación autorreproductora nos viene a decir que cuando el Universo se expande (se infla) a su vez, esa burbuja crea otras burbujas que se inflan y a su vez continúan creando otras nuevas más allá de nuestro horizonte visible.  Cada burbuja será un nuevo Universo, o mini-universo en los que reinarán escenarios diferentes o diferentes constantes y fuerzas.

El escenario que describe la imagen, ha sido explorado y el resultado hallado es que en cada uno de esos universos, como hemos dicho ya, pueden haber muchas cosas diferentes, pueden terminar con diferentes números de dimensiones espaciales o diferentes constantes y fuerzas de la Naturaleza, pudiendo unos albergar la vida y otros no. Claro que, sólo son pensamientos y conjeturas de lo que podría ser.

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También podría ser que los universos estuvieran dentro de burbujas que se van inflando hasta que se encuentran las unas con las otras y explotan para formar un universo mayor… ¡Cualquier cosa que pensemos podría ser posible! Es tan grande la baraja de posibilidades.

El reto que queda para los cosmólogos es calcular las probabilidades de que emerjan diferentes universos a partir de esta complejidad inflacionaria ¿Son comunes o raros los universos como el nuestro? Existen, como para todos los problemas planteados diversas conjeturas y consideraciones que influyen en la interpretación de cualquier teoría cosmológica futura cuántico-relativista.  Hasta que no seamos capaces de exponer una teoría que incluya la relatividad general de Einstein (la Gravedad-Cosmos y la Mecánica Cuántica-Átomo, no será posible  contestar a ciertas preguntas.

Existen en realidad, en nuestro Universo las cuerdas vibrantes de la Teoría M, o, simplemente se trata de un ejercicio mental complejo

Todas las soluciones que buscamos parecen estar situadas en teorías más avanzadas que, al parecer, solo son posibles en dimensiones superiores, como es el caso de la teoría de supercuerdas situada en 10 ó 26 dimensiones, allí, si son compatibles la relatividad y la mecánica cuántica, hay espacio más que suficiente para dar cabida  a las partículas elementales, las fuerzas gauge de Yang-Mill, el electromagnetismo de Maxwell y, en definitiva, al espacio-tiempo y la materia, la descripción verdadera del Universo y de las fuerzas que en el actúan.

Científicamente, la teoría del Hiperespacio lleva los nombres de teoría de Kaluza-Klein y súper gravedad.  Pero en su formulación más avanzada se denomina teoría de supercuerdas, una teoría que desarrolla su potencial en nueve dimensiones espaciales y una de tiempo, diez dimensiones.  Así pues, trabajando en dimensiones más altas, esta teoría del Hiperespacio puede ser la culminación que conoce dos milenios de investigación científica: la unificación de todas las fuerzas físicas conocidas.  Como el Santo Grial de la Física, la “teoría de todo” que esquivó a Einstein que la buscó los últimos 30 años de su vida.

Resultado de imagen de Los científicos mexicanos y italianos han encontrado cómo se curva el espacio por la presencia de masas directamente de observaciones astronómicas, a diferencia de las aproximaciones puramente teóricas propias de otras teorías gravitacionales, como las supercuerdas o la gravitación cuántica.

Parece que algo no va, algunos parámetros se presentan difusos, la Gravedad no acabamos de entenderla, el mundo infinitesimal… es raro y allí suceden cosas muy extrañas.

Durante el último medio siglo, los científicos se han sentido intrigados por la aparente diferencia entre las fuerzas básicas que mantienen unido al al Universo: la Gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuerte y débil.  Los intentos por parte de las mejores mentes del siglo XX para proporcionar una imagen unificadora de todas las fuerzas conocidas han fracasado.  Sin embargo, la teoría del Hiperespacio permite la posibilidad de explicar todas las fuerzas de la Naturaleza y también la aparentemente aleatoria colección de partículas subatómicas, de una forma verdaderamente elegante.  En esta teoría del Hiperespacio, la “materia” puede verse también como las vibraciones que rizan el tejido del espacio y del tiempo.  De ello se sigue la fascinante posibilidad de que todo lo que vemos a nuestro alrededor, desde los árboles y las montañas a las propias estrellas, no son sino vibraciones del Hiperespacio.

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No, no será fácil llegar a las respuestas de éstas difíciles preguntas que la física tiene planteadas. Y, sin embargo, ¿cómo podríamos describir lo que en estas teorías han llegado a causar tanta pasión en esos físicos que llevan años luchando con ellas? Recuerdo haber leído aquella conferencia apasionante que dio E. Witten en el Fermilab. Su pasión y forma de encausar los problemas, sus explicaciones, llevaron a todos los presentes a hacerse fervientes y apasionados fans de aquella maravillosa teoría, la que llaman M. Todos hablaban subyugados mucho después de que el evento hubiera terminado. Según contó León Lederman, que asistió a aquella conferencia: “Yo nunca había visto nada igual, cuando Witten concluyó su charla, hubo muchos segundos de silencio, antes de los aplausos y, tal hecho, es muy significativo.

Claro que, a medida que la teoría ha ido topándose con unas matemáticas cada vez más difíciles y una proliferación de direcciones posibles, el progreso y la intensidad que rodeaban a las supercuerdas disminuyeron hasta un nivel más sensato, y ahora, sólo podemos seguir insistiendo y esperar para observar que nos puede traer el futuro de esta teoría que, es posible (y digo sólo posible) que se pueda beneficiar, de alguna manera, de las actividades del LHC que, en algunas de sus incursiones a ese mundo fantasmagórico de lo infinitesimal, podría -y digo podría- atisbar las sombras que puedan producir las supercuerdas.

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En esta teoría se identifican 11 dimensiones, en donde la supergravedad interactúa entre membranas de 2 a 5 dimensiones (branas). Cuando E. Witten dió su conferencia de la teoría M ante sus compañeros físicos, todos quedaron fascinados por los conceptos y escenarios que les mostró, y, la única dificultad para verificar dicha teoría (que recoge los todos los modelos de cuerdas existentes), es que se necesita la energía de Planck (1019 GeV) para poder llegar hasta las cuerdas, y, dicha energía sólo estaba presente en el momento de la “creación”, con lo cual… ¡Será difícil confirmarla!

No son pocos los físicos capaces que están empeñados en demostrar esa teoría. Por ejemplo, Físicos de SLAC desarrollan una prueba de marco de trabajo dependiente para la Teoría de Cuerdas Crítica. La Teoría de Cuerdas resuelve muchas de las cuestiones que arruinan la mente de los físicos, pero tiene un problema importante (como arriba señalamos) no hay actualmente ningún método conocido para comprobarla y, si las energías requeridas para ello, es la de Planck  (1019 GeV), la cosa se pone fea, ya que, no está a nuestro alcance.

Está claro que, al tratar todas estas hipotéticas teorías, no pocos, han pensado que, algún día, se podría realizar el sueño de viajar por el Hiperespacio y, de esa manera, se habría logrado el medio para escapar de la Tierra cuando el momento fatídico, en el cual el Sol se convierta en gigante roja, no podamos seguir aquí.

Aunque muchas consecuencias de esta discusión son puramente teóricas, el viaje en el Hiperespacio (El Hiperespacio en ciencia ficción es una especie de región conectada con nuestro universo gracias a los agujeros de gusano, y a menudo sirve como atajo en los viajes interestelares para viajar más rápido que la luz), si llegara a ser posible, podría proporcionar eventualmente la aplicación más práctica de todas: salvar la vida inteligente, incluso a nosotros mismos de la muerte de este Universo cuando al final llegue el frío o el calor.

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        También en la teoría de supercuerdas está incluída ¡la Gravedad-Cuántica! Otra Ilusión

Esta nueva teoría de supercuerdas, tan prometedora del hiperespacio es un cuerpo bien definido de ecuaciones matemáticas, podemos calcular la energía exacta necesaria para doblar el espacio y el tiempo o para cerrar agujeros de Gusano que unan partes distantes de nuestro Universo.  Por desgracia, los resultados son desalentadores.  La energía requerida excede con mucho cualquier cosa que pueda  existir en nuestro planeta.  De hecho, la energía es mil billones de veces mayor que la energía de nuestros mayores colisionadores de átomos.  Debemos esperar siglos, o quizás milenios, hasta que nuestra civilización desarrolle la capacidad técnica de manipular el espacio-tiempo  utilizando la energía infinita que podría proporcionar un agujero negro para de esta forma poder dominar el Hiperespacio que, al parecer, es la única posibilidad que tendremos para escapar del lejano fin que se avecina. ¿Qué aún tardará mucho? Sí, pero el tiempo es inexorable y….,  la debacle llegará.

  Sí, hemos logrado mucho. Arriba tenemos la  imagen de la emisión en radio de un magnetar

No existen dudas al respecto, la tarea que nos hemos impuesto es descomunal, imposible para nuestra civilización de hoy pero, ¿y la de mañana, no habrá vencido todas las barreras? Creo que, el hombre es capaz de plasmar en hechos ciertos todos sus pensamientos e ideas, solo necesita tiempo y, como nos ha demostrado DA14 en el presente, ese tiempo que necesitamos, está en manos de la Naturaleza y, nosotros, nada podemos hacer si ella, no nos lo concede. Y, si por desventura es así, todo habrá podido ser, un inmenso sueño ilusionantede lo que podría haber sido si…

¿Dónde estará el límite? ¡No hay límites!

emilio silvera

 

  1. 1
    Nordstelo
    el 16 de enero del 2019 a las 9:11

     
    Me gustaría pedirle respetuosamente que, ya que se ha tomado la molestia de incluir la portada de El Universo Antrópico en su exposición, se tome ahora la molestia de leerlo (está disponible en línea sin costo). Así descubrirá que mi libro no aborda en ningún momento (y muchos menos defiende) la formulación actual del principio antrópico.
    Al igual que usted, yo también soy escéptico del antropismo tradicional (lo considero simple numerología o la creencia de que ciertas cifras tienen poderes especiales o incluso “mágicos”). Pero a diferencia de usted, yo creo que se trata más de un asunto histórico-sociológico que técnico; la conjunción de los prejuicios de dos grupos antagónicos. Por un lado tenemos a los teólogos, quienes exageran la importancia de la aparición de la vida y del ser humano. Por el otro tenemos a los científicos, quienes menosprecian la importancia de eventos como la aparición de los átomos, las moléculas, las estrellas, los planetas, etc.
    Ambas posturas están equivocadas. Los científicos se niegan a reconocer el argumento impulsado por los teólogos: la complejidad de la vida no es explicable mediante una evolución puramente darwiniana (prueba y error o fuerza bruta). Basta con decir que el cuerpo humano promedio tiene unos cien cuatrillones de átomos (cantidad superior a las estrellas de todas las galaxias conocidas) y que el Universo no parece haber existido el suficiente tiempo como para probar individualmente todas las combinaciones posibles (en comparación, la encriptación de 1024 bits, que representa una complejidad infinitamente menor, se considera actualmente indescifrable por fuerza bruta). De igual forma, los teólogos se niegan a reconocer la validez de la exigencia de los científicos: una explicación detallada de este proceso y no simplemente una salida genérica al problema (“Dios lo hizo”).
    La respuesta la encontrará en mi libro, pero puedo adelantarle que se trata de una narrativa sobre nuestro origen y naturaleza desde una cosmovisión hoy casi olvidada: la Filosofía. Por ello comienza de una forma bastante inesperada: denunciado que los científicos suelen tener un entendimiento más bien pobre de la Historia y de los procesos sociológicos que rodean a la investigación. Justo como los teólogos medievales ignoraban las limitaciones de los silogismos o Lógica Aristotélica (por aquél entonces una innovación reciente), los científicos modernos no han puesto realmente a prueba a la Ciencia para descubrir sus limitaciones como disciplina. Es decir, están inmersos en un proceso cíclico al que denomino “ilusión de la certidumbre” (en este caso, la creencia en un método infalible que permite responder a todas las preguntas).
    Si los científicos desecharan por un momento el prejuicio darwinista (azar a ultranza), pronto se darían cuenta de que la evolución gira en torno a un concepto que todos conocemos: la voluntad. Por ejemplo, todos sabemos que un pájaro tiene (como todo organismo vivo) un rango de comportamiento muy complejo, pero pasamos por alto que incluye también opciones insólitas, como arrojarse desde un risco, arrancarse todas las plumas, sacarse los ojos contra una piedra, morderse la lengua, etc.). Por eso es tan importante mencionar que, a pesar de la vastedad de su espacio probabilístico, el pájaro suele mantenerse dentro de una estrecha franja de comportamientos que favorecen a sus intereses (busca comida y agua, construye nidos, busca una compañera, incuba sus huevos, etc). Si entendemos la voluntad así (como la habilidad que tienen las estructuras para mantener su espacio probabilístico dentro de una estrecha franja de comportamientos que favorecen sus intereses) entonces podemos afirmar algo que tradicionalmente carece de sentido: a pesar de no tener un sistema nervioso, una planta o una bacteria también tienen voluntad.
    Ahora le pregunto: ¿tiene voluntad un átomo? Yo digo que si, porque tiene un núcleo estable que le permite recobrar la cantidad exacta de electrones que ha perdido en una reacción química para restituir así su condición elemental original. Es decir, un átomo se mantiene a si mismo como un elemento determinado, a pesar de las perturbaciones del entorno. Ciertamente, no es una manifestación de voluntad muy impresionante, pero demuestra que los principios que rigen a la vida (como la sanación) tienen un equivalente primigenio.
    En resumen, el antropismo supone un falso dilema (similar al comunismo-capitalismo) que sólo un método tan rico como el filosófico puede exhibir con claridad. La evolución sucede a base de prueba y error como dicen los científicos y también tiene un propósito predeterminado como dicen los teólogos, que es la ganancia continua de complejidad. Si la materia ha alcanzado un grado tan elevado de complejidad, es simplemente porque toma atajos de forma continua mediante la voluntad. A esto le denomino proceso de acreción informática cuantificada y es lo que da origen a todas las estructuras que existen (incluyendo a la vida y al ser humano).
    Nada de esto es controversial: todos los científicos saben que “de alguna forma” el Universo ha evolucionado desde lo simple hacia lo complejo. Por ejemplo, las partículas fundamentales (llámeseles quarks o como usted guste) no se han mantenido aisladas las unas de las otras, sino que se han unido para formar partículas atómicas. A su vez, las partículas atómicas se han conformado en átomos y los átomos en moléculas (luego en nebulosas, estrellas, planetas, etc.). La única diferencia radica en que yo me he puesto a investigar seriamente este proceso; en particular, las características de una propiedad física prácticamente desconocida hasta ahora: la información. El resultado de mi investigación es la Teoría de la Información, que es de lo que trata la primera parte del libro.

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    • 1.1
      emilio silvera
      el 16 de enero del 2019 a las 11:47

      Estimado visitante:
      Leo con atención su comentario y las cuestiones interesantes que señala, y, desde luego, puede estar seguro de que su libro será leído en la segudidad de que, al finalizarlo seré un poco más sabio. La cuestión de que tratamos es algo compleja y existen diversos puntos de vista que la sitúa en diversos escenarios contemp`lados desde distintas perspectivas en las que intervienen factores de toda índole.
      Gracias por su aportación y en la seguridad de que sabremos de sus puntos de vista, aprovecho la oportunidad para saludarle muy cordialmente.

      Responder

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