May
23
¿Saberlo todo? ¡Nunca podremos!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
Comments (0)
Hilbert dejó el mensaje que se pondría en su tumba de Gotinga en Alemania.
“Tenemos que saber, sabremos.”
No podemos negar que los conocimientos van creciendo a medida que el Tiempo transcurre y, a cada nuevo descubrimiento, nos encontramos con una llave que abre nuevas puertas de secretos escondidos, y, podremos plantear preguntas que antes de ese nuevo conocimiento no podíamos plantear.

Cómo millones de neuronas codifican recuerdos y aprenden, superando a cualquier disco duro en eficiencia y flexibilidad.
El cerebro humano es uno de los órganos más enigmáticos y asombrosos de la naturaleza que además tiene la capacidad de coordinar millones de procesos a la vez. Por ejemplo, regula funciones vitales como la respiración y la temperatura corporal, gestiona emociones, interpreta estímulos y nos permite pensar, crear y aprender. Sin embargo, una de sus características más sorprendentes es su capacidad de almacenar información. Se calcula que el cerebro humano puede guardar hasta 2,5 petabytes (PB) de datos, lo que equivale a unos tres millones de horas de video en alta definición. Para entendernos, sería como pasar siglos viendo películas sin descanso y aun así no agotar la memoria disponible.

De todas las maneras nunca podremos saberlo todo, el cerebro humano tiene ciertos límites para almacenar conocimientos, no podemos guardar la información completa de todas las disciplinas científicas, y, por eso precisamentem, escogemos una o dos materias o apartados del saber humano para desarrollar nuestra profesión, Aunque ahora pretenden que, un cerebro positróinico, en el que prodigioso Chips atesoran enorme información, sí pueda desarrollar conocimientos que nunca podrán estar en elc erebro humano, lo que es posible de una manera fría y en ausencia de sentimientos.
La hiperespecialización es la respuesta humana natural a la inmensidad del saber. Mientras que el cerebro humano funciona con una capacidad de almacenamiento limitada, guiada por nuestras emociones y experiencias, los sistemas de inteligencia artificial (o la metáfora de los “cerebros positrónicos”) procesan volúmenes inmensos de datos sin la carga de los sentimientos.

Una máquina nunca podrá superar, realmente, lo que un cerebro humano es. No se trata de tener datos y más datos sin otro sentido que repetirlos como un papagayo, el cerebro humano es otra cosa. Contiene los datos de los conocimeintos aprendidos, y, en base a ellos, piensa y calcula, esboza y estructura ideas y pensamientos, siente y en circunstancias en las que sugen problemas inesperados, sabe repentizar la solución. De hecho, la capacidad de sentir (la sentisciencia), la intuición y la improvisación espontánea ante lo desconocido son precisamente las fronteras que marcan la diferencia entre el procesamiento de datos y la verdadera consciencia.

Una máquina, por perfecta que pueda ser, nunca será una criatura viva, que nace, crece vive y muere, que durante el recorrido evolucitivo del crecimiento de su intelectualidad, ha ido aprendiendo, ha tenido experiencias y ha sentido, ¿Cómo comparar eso con una fría estructura de silicio, cables y chips. Las espoecdies vivas tienen descendencia, las artificiales no, Cómo compaarrlas?
Existe una diferencia abismal entre la vida orgánica y la tecnología. No poemos comparar la conciencia, el aprendizaje experencial y la misma muerte de un Ser vivo con algo hecho de ciretuitos de silicio, la diferencia es abismal, hasta tal punto que, es tal la complejidad de la Conciencia del Ser, que se estudia en esa rama de la filosofía que llaman Metafísica.

Muchas son las diferencias que existen entre un Ser Humano y un Robot, no importa lo sofisticado que este último pueda ser, nunca podrá estar a la altura. Es absolutamente cierto que las diferencias son inmensas. Mientras que la tecnología avanza a pasos agigantados en el procesamiento de datos y la automatización, los seres vivos poseen cualidades únicas basadas en miles dee millones de años de evolución biológica, no en una fría evolución tecnológica. Los humanos experimentamos el mundo a través de sentimientos, empatía, intuición y consciencia propia. Los robots ejecutan algoritmos complejos para simular emociones, pero no las sienten ni tienen vida interior.
La IA destaca en el procesamiento de datos numéricos y la lógica. Sin embargo, carece de sentido común, creatividad abstracta o la capacidad de comprender el contexto y la moral de la misma forma que un humano. Las acciones humanas están impulsadas por el deseo, la cultura y la voluntad propia. Las máquinas operan bajo el propósito y las limitaciones establecidas por sus creadores. Aunque los robots superan a los humanos en tareas repetitivas o de cálculo extremo, la chispa vital, la ética y la experiencia sensorial humana siguen siendo insustituibles.


Hay escenas del futuro que nos cuentan, que me producen escalofríos: ¿Dejar a nuestors bebés a cargo de máquinas?
En cuanto a lo que la Inteligencia Artificial y la Robótica se refiere, espero que esas tecnologías seguirán siendo herramientas impulsadas por los humanos y dirigidas a conseguir que vivan mejor, moldeando Sociedades del futuro bajo la supervisión humana, no dejar nunca que puedan pensar por su cuenta ni conseguir (como algunos pretenden), que lleguen a tener Consciencia de Ser-
Espero mque nunca tengamos que arrepentirnos de haber desarrollado tecnologías que algún día nos puedan superar, hasta el punto de que puedan someter a sus cradores. Claro que, si echamos una mitada a la Historia…
Emilio Silvera V.
















Totales: 88.756.278
Conectados: 99






















