domingo, 19 de noviembre del 2017 Fecha
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¿La Física? ¡Una maravilla! Nos dice cómo funciona la Naturaleza

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física Cuántica    ~    Comentarios Comments (7)

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Resultado de imagen de El libro Partículas de Gerard ´t Hooft

 

                             En su Libro Partículas, Gerard ´t Hofft, Premio Nobel de Física, nos cuenta:
“En el mundo de los seres vivos, la escala o tamaño crea importantes diferencias. En muchos aspectos, la anatomía de un ratón es una copia de la de un elefante, pero mientras que un ratón trepar por una pared prácticamente vertical sin mucha dificultad (y se puede caer desde una altura varias veces mayor que su propio tamaño sin hacerse daño), un elefante no sería capaz de realizar tal hazaña. Con bastante generalidad se puede afirmar que los efectos de la gravedad son menos importantes cuanto menores sean los objetos que consideremos (sean vivos o inanimados).”

Cuando llegamos a los seres unicelulares, se ve que ellos no hay distinción entre arriba y abajo. Para ellos, la tensión superficial del agua es mucho más importante que la fuerza de la gravedad a esa escala. Tranquilamente se pueden mover y desplazar por encima de una superficie acuática. Los pluricelulares no pueden hacer tal cosa.

La tensión superficial es una consecuencia de que todas las moléculas y los átomos se atraen unos a otros con una fuerza que nosotros llamamos de Van der Waals. fuerza tiene un alcance muy corto; para ser precisos, diremos que la intensidad de esta fuerza a una distancia r es aproximadamente 1/r7. Esto significa que si se reduce la distancia dos átomos a la mitad de la fuerza de Van der Waals con la que se atraen uno a otro se hace 2 × 2 × 2 × 2 × 2 × 2 × 2 = 128 veces más intensa. Cuando los átomos y las moléculas se acercan mucho unos a otros quedan unidos muy fuertemente a través de esta fuerza. El conocimiento de esta fuerza se debe a Johannes Diderik Van der Waals (1837 – 1923) con su tesis sobre la continuidad del líquido y gaseoso que le haría famoso, ya que en esa época (1873), la existencia de las moléculas y los átomos no estaba completamente aceptado.

La tensión superficial del agua, es el efecto físico (energía de atracción entre las moléculas) que “endurece” la capa superficial del agua en reposo y permite a algunos insectos, como el mosquito y otros desplazarse por la superficie del agua sin hundirse.

El famoso físico inglés James Clerk Maxwell, que formuló la teoría del electromagnetismo de Faraday, quedó muy impresionado por este de Van der Waals.

Los tamaños de los seres uniceculares, animales y vegetales, se miden en micrómetros o “micras”, donde 1 micra es 1/1.000 de milímetro, aproximadamente el tamaño de los detalles más pequeños que se pueden observar con un microscopio ordinario. El mundo de los microbios es fascinante, pero no es el objeto de este trabajo, y continuaremos el viaje emprendido las partículas elementales que forman núcleos, átomos, células y materia, así como las fuerzas que intervienen en las interacciones fundamentales del universo y que afecta a todo lo que existe.

 

Hemos hablado del electrón que rodea el núcleo, de su carga eléctrica negativa que complementa la positiva de los protones y hace estable al átomo; una masa de solamente 1/1.836 de la del núcleo más ligero (el del hidrógeno). La importancia del electrón es vital en el universo.

Pero busquemos los “cuantos”. La física del siglo XX empezó exactamente en el año 1900, cuando el físico alemán Max Planck propuso una posible solución a un problema que había intrigando a los físicos durante años. Es el problema de la luz que emiten los cuerpos calentados a una cierta temperatura, y también la radiación infrarroja emitida, con menor intensidad, por los objetos más fríos (radiación de cuerpo negro).

Estaba bien aceptado entonces que esta radiación tenía un origen electromagnético y que se conocían las leyes de la naturaleza que regían estas ondas electromagnéticas. También se conocían las leyes para el frío y el calor, la así llamada “termodinámica”, o al menos eso parecía. Pero si utilizamos las leyes de la termodinámica para calcular la intensidad de una radiación, el resultado no tiene ningún sentido. Los cálculos nos dicen que se emitiría una cantidad infinita de radiación en el ultravioleta más lejano y, luego, esto no es lo que sucede. Lo que se observa es que la intensidad de la radiación muestra un pico a una cierta longitud de onda característica, y que la intensidad disminuye tanto para longitudes mayores como para menores. Esta longitud de onda característica es inversamente proporcional a la temperatura absoluta de objeto radiante (la temperatura absoluta se define por una escala de temperatura que empieza a 273º bajo cero). Cuando a 1.000º C un objeto se pone al “rojo vivo”, el objeto está radiando en la zona de luz visible.

Radiación de Cuerpo Negro

 

Un cuerpo negro es un objeto teórico o ideal que absorbe toda la luz y toda la energía radiante que incide sobre él. Nada de la radiación incidente se refleja o pasa a través del cuerpo negro. A pesar de su , el cuerpo negro emite luz y constituye un modelo ideal físico para el estudio de la emisión de radiación electromagnética. El nombre Cuerpo negro fue introducido por Gustav Kirchhoff en 1862.

La luz emitida por un cuerpo negro se denomina radiación de cuerpo negro. Todo cuerpo emite energía en de ondas electromagnéticas, siendo esta radiación, que se emite incluso en el vacío, tanto más intensa cuando más elevada es la temperatura del emisor. La energía radiante emitida por un cuerpo a temperatura ambiente es escasa y corresponde a longitudes de onda superiores a las de la luz visible (es decir, de menor frecuencia). Al elevar la temperatura no sólo aumenta la energía emitida sino que lo hace a longitudes de onda más cortas; a esto se debe el cambio de color de un cuerpo cuando se calienta. Los cuerpos no emiten con igual intensidad a todas las frecuencias o longitudes de onda, sino que siguen la ley de Planck.

Lo que Planck propuso fue simplemente que la radiación sólo podía ser emitida en paquetes de un tamaño dado. La cantidad de energía de uno de esos paquetes, o cuantos, es inversamente proporcional a la longitud de onda, y por tanto, proporcional a la frecuencia de radiación emitida. La fórmula es E = hν, donde E es la energía del paquete, ν es la frecuencia y h es una nueva constante fundamental de la naturaleza, la constante de Planck. Cuando Planck calculó la intensidad de la radiación térmica imponiendo nueva condición, el resultado coincidió perfectamente con las observaciones.

Poco tiempo después, en 1905, Einstein formuló esta teoría de una manera mucho más tajante: él sugirió que los objetos calientes no son los únicos que emiten radiación en paquetes de energía, sino que toda la radiación consiste en múltiplos del paquete de energía de Planck. El príncipe francés Louis-Victor de Broglie, dándole otra vuelta a la teoría, propuso que no sólo cualquier cosa que oscila tiene energía, sino que cualquier cosa con energía se debe comportar una “onda” que se extiende en una cierta región del espacio, y que la frecuencia ν de la oscilación verifica la ecuación de Planck. Por lo tanto, los cuantos asociados con los rayos de luz deberían verse una clase de partículas elementales: el fotón. Todas las demás clases de partículas llevan asociadas diferentes ondas oscilantes de campos de fuerza, esto lo veremos más adelante.

El curioso comportamiento de los electrones en el interior del átomo, descubierto y explicado por el famoso físico danés Niels Bohr, se pudo atribuir a las ondas de de Broglie. Poco después, en 1926, Edwin Schrödinger descubrió cómo escribir la teoría ondulatoria de de Broglie con ecuaciones matemáticas exactas. La precisión con la cual se podían realizar cálculos era asombrosa, y pronto quedó claro que el comportamiento de todos los objetos pequeños quedaba exactamente determinado por las recién descubiertas “ecuaciones de ondas cuánticas”.

Está bien comprobado que la mecánica cuántica funciona de maravilla…, pero, sin embargo, surge una pregunta muy formal: ¿qué significan realmente estas ecuaciones?, ¿qué es lo que están describiendo? Isaac Newton, allá en 1867 formuló cómo debían moverse los planetas alrededor del Sol, estaba claro todo el mundo qué significaban sus ecuaciones: que los planetas estaban siempre en una posición bien definida des espacio y que sus posiciones y sus velocidades en un momento concreto determinan inequívocamente cómo evolucionarán las posiciones y las velocidades en el tiempo.

Pero los electrones todo es diferente. Su comportamiento parece estar envuelto en misterio. Es como si pudieran “existir” en diferentes lugares simultáneamente, como si fueran una nube o una onda, y esto no es un efecto pequeño. Si se realizan experimentos con suficiente precisión, se puede determinar que el electrón parece capaz de moverse simultáneamente a lo largo de trayectorias muy separadas unas de otras. ¿Qué puede significar todo esto?

Niels Bohr consiguió responder a esta pregunta de tal que con su explicación se pudo seguir trabajando, y muchos físicos siguen considerando su respuesta satisfactoria. Se conoce como la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica.

Si la mecánica cuántica tiene cosas extrañas y el espín es una de ellas. Y si uno piensa que la intuición le ayudará a comprender todo esto, pues no lo hará, o es poco probable que lo haga. Las partículas tienen un espín fundamental. Al igual que la carga eléctrica o la masa, el espín ayuda a definir que de partícula es cada una.

Las leyes de la mecánica cuántica han sido establecidas con mucha precisión; permite cómo calcular cualquier cosa que queramos saber. Pero si queremos “interpretar” el resultado, nos encontramos con una curiosa incertidumbre fundamental: que varias propiedades de las partículas pequeñas no pueden estar bien definidas de manera simultánea. Por ejemplo, podemos determinar la velocidad de una partícula con mucha precisión, pero entonces no sabremos exactamente dónde se encuentra; o a la inversa, podemos determinar la posición con precisión, pero entonces su velocidad queda mal definida. Si una partícula tiene espín (rotación alrededor de su eje), la dirección alrededor de la cual está rotando (la orientación del eje) no puede ser definida con gran precisión.

La posición y el momento de una partícula nunca lo podremos saber con precisión ilimitada.

No es fácil explicar de forma sencilla de dónde viene esta incertidumbre, pero existen ejemplos en la vida cotidiana que tienen algo parecido. La altura de un tono y la duración en el tiempo durante el cual oímos el tono tienen una incertidumbre mutua similar. Para afinar un instrumento se debe escuchar una nota durante un cierto intervalo de tiempo y compararla, por ejemplo, con un diapasón que debe vibrar también durante un tiempo. Notas muy breves no tienen bien definido el tono.

Para que las reglas de la mecánica cuántica funcionen, es necesario que todos los fenómenos naturales en el mundo de las cosas pequeñas estén regidos por las mismas reglas. Esto incluye a los virus, bacterias e incluso a las personas. Sin embargo, cuando más grande y más pesado es un objeto, más difícil es observar las desviaciones de las leyes del movimiento “clásicas” debidas a la mecánica cuántica. Me gustaría referirme a exigencia tan importante y tan peculiar de la teoría con la palabra “holismo”. Esto no es exactamente lo mismo que entienden algunos filósofos por holismo, y que podría definir como “el todo es más que la suma de sus partes”. Si la física nos ha enseñado algo es justo lo contrario. Un objeto compuesto de un gran de partículas puede ser entendido exactamente si se conocen las propiedades de sus partes (partículas); basta que sepamos sumar correctamente (¡y esto no es nada fácil en mecánica cuántica!). Lo que entiendo por holismo es que, efectivamente, el todo es la suma de las partes, pero sólo se puede hacer la suma si todas las partes obedecen a las mismas leyes. Por ejemplo, la constante de Planck, h, que es igual a 6’626075… × 10-34 Julios segundo, debe ser exactamente la misma para cualquier objeto en cualquier sitio, es decir, debe ser una constante universal.

La mecánica cuántica es muy extraña a nuestro “sentido común”, sabemos que se desenvuelve en ese “universo” de lo muy pequeño, alejado de nuestra vida cotidiana en el macrocosmos tetradimensional que, no siempre coincide con lo que, en aquel otro infinitesimal acontece.

Las reglas de la mecánica cuántica funcionan tan bien que refutarlas resulta realmente difícil. Los trucos ingeniosos descubiertos por Werner Heisemberg, Paul Dirac y muchos otros mejoraron y completaron las reglas generales. Pero Einstein y otros pioneros como Erwin Schrödinger siempre presentaron serias objeciones a interpretación. Quizá funcione bien, pero ¿dónde está exactamente el electrón?, ¿en el punto x o en el punto y? En pocas palabras, ¿dónde está en realidad?, y ¿cuál es la realidad que hay detrás de nuestras fórmulas? Si tenemos que creer a Bohr, no tiene sentido buscar tal realidad. Las reglas de la mecánica cuántica, por sí mismas, y las observaciones realizadas con detectores son las únicas realidades de las que podemos hablar.

Es cierto que, existe otro universo dentro de nuestro del que, aún, nos queda mucho por aprender.

La mecánica cuántica puede ser definida o resumida así: en principio, con las leyes de la naturaleza que conocemos se puede predecir el resultado de cualquier experimento, en el sentido que la predicción consiste en dos factores: el primer factor es un cálculo definido con exactitud del efecto de las fuerzas y estructuras, tan riguroso como las leyes de Isaac Newton para el movimiento de los planetas en el Sistema Solar; el segundo factor es una arbitrariedad estadística e incontrolable definida matemáticamente de estricta. Las partículas seguirán una distribución de probabilidades dadas, primero de una forma y luego de otra. Las probabilidades se pueden calcular utilizando la ecuación de Schrödinger de función de onda (Ψ) que, con muchas probabilidades nos indicará el lugar probable donde se encuentra una partícula en un dado.

Muchos estiman que esta teoría de las probabilidades desaparecerá cuando se consiga la teoría que explique, de forma completa, todas las fuerzas; la buscada teoría del todo, lo que implica que nuestra descripción actual incluye variables y fuerzas que (aún) no conocemos o no entendemos. Esta interpretación se conoce como hipótesis de las variables ocultas.”

Resultado de imagen de El Principio Holográfico

 

También Gerardt Hooft es el autor de lo que han dado en llamar l principio holográfico es una conjetura especulativa acerca de las teorías de la Gravedad Cuántica propuesta en 1993 por este autor,  y mejorada y promovida por Leonard Susskin en 1995. Postula que toda la información contenida en cierto volumen de un espacio  concreto se puede conocer a partir de la información codificable sobre la frontera de dicha región. Una importante consecuencia es que la cantidad máxima de información que puede contener una determinada región de espacio rodeada por una superficie diferenciable está limitada por el área total de dicha superficie.

Por ejemplo, se pueden modelar todos los eventos que ocurran en un cuarto o una habitación creando una teoría en la que sólo tome en cuenta lo que suceda en sus paredes. En el principio holográfico también se afirma que por cada cuatro Unidades de Planck  existe al menos un grado de libertad  (o una unidad constante de Bolttzmann k de máxima entropía). Esto se conoce como frontera de Bekenstein:

S\le\frac{A}{4}

 

donde S es la entropía y A es la unidad de mensura considerada. En unidades convencionales la fórmula anterior se escribe:

 

 

S\le \left( \frac{kc^3}{G\hbar} \right) \frac{A}{4} = k \frac{A}{4\ell_P^2}

donde:

 

Claro que esta… ¡Es otra Historia!

emilio silvera

 

  1. 1
    emilio silvera
    el 25 de mayo del 2015 a las 10:28

    Cuando la Física se intoduce en su apartado de la Mecánica cuántica, los observadores que investigan en este extraño “universo” de lo muy pequeño, ese mundo que no podemos ver con el ojo desnudo, el que necesita de los microscopios electrónicos para dejarse contemplar, y, otras veces, son los grandes aceleradores de partócilas los únicos que nos dicen de qué están hechos los infinitsimales objetos que en ese “mundo” pululan y desarrollan una avtividad desenfrenada.
    Como se dice por ahí arriba, en alguna parte del trabajo que se comenta, el viaje emprendido por las partículas elementales que forman núcleos, átomos, células y materia, así como las fuerzas que intervienen en las interacciones fundamentales del universo y que afecta a todo lo que existe, no es sólo asombroso, sino que, además, cuando llegamos a comprender todo eso, nos llena de fascinación, es como algo mágico que la Naturaleza nos ofrece y, que nos habla de que, a pesar de lo increíble que nos pueda parecer, todos esos fenómenos cuánticos están dentro de lo cotidiano en el “univero” de lo muy pequeño.
    Cuando nos adentraños a desmenuzar un simple átomo, y, mucho más el úcleo atómico, no tenemos más remedio que caer en esa fascinanción a la que antes merefería, ya que, en una cosita tan pequeñita, parece imposible que puedan estar presentas… ¡Tantas cosas!
    Un núcleo atómico viene a ser el 1/100.000 del átomo, y, en esa única parte, nos encontraños con miembros de tres familias de partículas que conforman ese núcleo (todas son Fermiones) y otra familia distinta que son las mensajeras de las fuerzas fundamentales (Bosones).
    Las familias son:
    - Quarks
    - Hadrones
    - Leptones.
    El Núcleo que está conformado por protones y neutrones, a su vez, están hechos por un triplete de Quarks cada uno de ellos, el protón tiene 2 quarks up y 1 quark down, mientras que el neutrón tiene 2 quarks down y 1 quark up. Cuando están en el núcleo, a los protones y neutrones también se les llama nucleaones.
    Hay que dejar claro que, los Quarks, están confinados en el núcleo atómico dentro de protones y neutrones, si están juntos se mueven con facilidad (libertad asintótica), y, si quieren separar, se ven sujetos por 8 Gluones, los Bosones intermediarios de la Fuerza nuclear fuerte.
    Esta fuerza, la más potente de las 4 fuerzas fundamentales, actúa como un muelle que cuanto más se estira más resistencia opone, y, los quarks, de la misma manera, si pretenden separarse, se ven sujetos, cada vez con más fuerzas por esa especie de pegamento que son los Gluones.
    El núcleo atómico está cargado eléctricamente de manera positiva por la carga de los protones, y, de inmediato, como las cargas antagónicas se atraen, llegan los electrones cargados negativamente para compensar el átomo que, de esta manera, se hace estable, y, se juntan para formar moléculas y éstas, a su vez, forman sustancias y cuerpos.
    Con la sencilla explicación anterior, nos podemos dar cuanta de cuán complejo puede llegar a ser un objeto tan pequeño con el núcleo atómico que está lleno de cositas pequeñas que, finalmente, se unen y lo conforman todo… ¡A nosotros también!

    Responder
  2. 2
    Pablo
    el 13 de noviembre del 2017 a las 18:59

    Buenas tardes

    Mi padre y yo somos fieles seguidores de su blog, ya que a los dos nos apasiona la ciencia y sus entresijos. He de reconocer que pese a estar terminando el grado en Química, mi padre me da mil vueltas en cuanto a física, astrofísica, cuántica y demás relacionados. Pronto es su cumpleaños, y me gustaría regalarle un libro que consiga sorprenderle hasta a él, a poder ser de la temática que ya he mencionado que domina y que tan en alza está. Huelga decir que ya se ha leído colecciones como Un paseo por el cosmos y libros como El Universo elegante. Me gustaría saber si usted podría recomendarme algo más “técnico”, que no llegue a ser un libro de texto pero que tampoco sea una guía básica para principiantes. Muchas gracias y un cordial saludo de un admirador

    Pablo

    Responder
    • 2.1
      Emilio Silvera
      el 14 de noviembre del 2017 a las 7:15

      ¡Hola, amigo Pablo!

      Me pides una cosa de difícil elección, ya que, cada uno de nosotros tenemos las preferencias bien definidas pero, de todas las maneras, de entre cientos de títulos interesantes, podrías comprarle alguno de estos:

      - Así de simple del autor John Gribbib
      (El caos, la complejidad y la aparición de la vida).

      - La partícula Divina de León Lederman con Dick Teresi
      (Si el Universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?)

      - El Tejido del Cosmos de Brian Greene
      (Espacio, Tiempo y la textura de la realidad)

      - Las constantes de la Naturaleza de John Barrow
      (Una maravillosa exposición de por qué, en nuestro Universo, las cosas son como las podemos ver)

      Todos los libros editados por Editorial Crítica.

      Un cordial saludo para ambos.

      Responder
    • 2.2
      Emilio Silvera
      el 14 de noviembre del 2017 a las 7:27

      Hola, amigo Pablo.

      Debido a la multitud de títulos que me vienen a la mente, tu petición es de difícil respuesta pero, como hay que decidir sobre algunas de las obras, te diría que, podrías elegir entre las siguientes:

      - Las Constantes de la Naturaleza
      En esta obra el autor, John D. Barrow, describe con maestría el por qué, nuestro Universo resulta ser como lo vemos, y, la incidencia de las constantes universales en la presencia de la vida en esta inmensa burbuja que llamamos Universo. Simplemente hay que detenerse a pensar que, si la carga del electrón o la masa del protón, fueran una diezmillonésima distintas, la vida no podría existir… NI otras muchas cosas tal como las conocemos.

      - La Partícula divina
      Aquí León Lederman y Dick Teresi nos deja una gran lección de física con naturalidad y desde una perspectiva relajada.

      - Así de simple
      John Gribbin, su autor, nos habla sobre el caos, la complejidad y la aparición de la Vida.

      - El tejido del Cosmos
      Brian Greene, despliega su imaginación para contarnos cosas sobre el Espacio, el Tiempo y la textura de la realidad.

      Son muchas más las que te podría enumerar pero, con cualquiera de estas quedarás bien. Todas han sido editadas por Editorial CRítica.

      Un cordial saludo.

      Responder
  3. 3
    Emilio Silvera
    el 14 de noviembre del 2017 a las 7:31

    En mi primera contestación pasó algo que no se editó, hice la segunda y, más tarde salió la primera. No importa, tu respuesta está ahí y sólo es cuestión de que elijas.

    Saludos.

    Responder
    • 3.1
      Pablo
      el 14 de noviembre del 2017 a las 8:55

      ¡Muchísimas gracias Emilio!

      Me parece que con cualquiera de ellos vamos a tener para varias tardes de interesante coloquio.
      Un saludo,

      Pablo

      Responder
      • 3.1.1
        Emilio Silvera
        el 14 de noviembre del 2017 a las 11:00

        A mandar.

        Responder

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