“La infinitud de la creación es suficientemente grande como para hacer que un mundo, o una Vía Láctea de mundos, parezca en comparación con ella, lo que una flor o un insecto en comparación con la Tierra.” Así quería expresar, Immanuel Kant la grandeza que se podía contemplar en los cielos. William Herschel, con razón, dijo una vez: “He observado más lejos en el espacio que ningún ser humano antes que mí.”
Immanuel Kant
Immanuel Kant fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Es considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.
Una gran galaxia puede medir 100.000 años-luz de diámetro y contener cientos de miles de millones de estrellas. Del mismo modo que los seres humanos no pudieron investigar el espacio interestelar hasta que comprendieron que el Sol es una estrella entre muchas, así también la comprensión de que vivimos en un Universo de galaxias dispersas por enormes extensiones de espacio exigió primero la comprensión del carácter de las “nebulosas”. Esto involucraba comprender, no sólo la apariencia de las “nebulosas”, sino así mismo conocer su composición química, esfuerzo que dio origen a las ciencias de la espectroscopia y la astrofísica.
La experimental obtiene los datos y la información del universo, que pueden ser analizados, mientras que la teórica ofrece explicaciones para estos datos y sugiere entonces otras formas de adquirirlos o de preparar los experimentos
Se dice que la ciencia avanza sobre dos piernas, una teórica (o, dicho vagamente, la deducción) y otra la observación y experimentación (o inducción). El desarrollo de la ciencia recibe influencia de las modas intelectuales, a menudo depende del desarrollo de las tecnologías y, en cualquier caso, muy pocas veces puede ser planificado de antemano, pues su destino por lo común se desconoce. En el caso de la exploración del espacio intergaláctico, el primer paso lo dieron teóricos que, por no remontarnos muy lejos en el tiempo, lo dejamos en el filosofo Immanuel Kant y el matemático Johan Lambert, a los que siguieron las observaciones de astrónomo William Herschel.
Kant fue el que acuño la expresión de Universo Isla para las galaxias que, por aquel entonces llamaron “nebulosas”. Kant, habiendo leído las diferentes teorías e hipótesis que circulaban sobre el Cosmos, lanzó la suya propia que se convirtió en el primer atisbo que hubo en nuestro mundo del universo de las galaxias.
Kant fue capaz de dar un salto al universo de las galaxias. Sabía por sus lecturas de las observaciones del astrónomo francés Pierre-Louis de Maupertuis que se habían encontrado dispersas en el cielo “nebulosas elípticas”. Una de ellas, la nebulosa Andrómeda, podía verse a simple vista; otras sólo eran visibles a través del telescopio. Kant comprendió que si el Universo estaba compuesto por muchos agregados con la forma de discos de estrellas –galaxias, como diríamos hoy- entonces las nebulosas elípticas podían ser otras galaxias de estrellas como la misma Vía Láctea.
Universos Islas (galaxias como universos)
Allí quedó abierto el camino para comprender las galaxias, y, sin duda alguna, el hombre importante para la campaña de observaciones (también de las que arriba podemos contemplar hoy) fue William Herschel, el primer astrónomo que llevó a cabo observaciones agudas y sistemáticas del universo más allá del Sistema solar, donde está la mayor parte de lo que existe.
Herschel nació en Hannover el 15 de noviembre de 1738, hijo de un músico de intelecto activo que enseñó a sus seis hijos a pensar por sí mismos, estimulando acaloradas discusiones en la mesa sobre ciencia y filosofía, y llevándoles al aire libre las noches despejadas para enseñarles las constelaciones.
Aunque no todos lo saben, Herschel fue nombrado Organista de la Capilla de Bath, un distinguido puesto en el que podía permanecer el resto de su vida. Sin embargo, halló su plenitud siguiendo el camino de Kepler y Galileo a través del puente que lleva de la música a la astronomía.
Los Herschel, una dinastía de astrónomos
El apellido Herschel es cuatro veces conocido en la historia de la astronomía. William y su hermana Caroline descubrieron el planeta Urano, numerosos cometas y perfeccionaron la óptica de los telescopios. Su familia continuó la tradición astronómica durante otras dos generaciones.
Su inmensa labor ha quedado registrada en los libros y, todos nosotros, nuevas generaciones de su futuro que no llegó a conocer, podemos vanagloriarnos hoy de conocimientos que, nunca hubieran llegado a nosotros sin su talento y su enorme y sacrificado trabajo.
Dejemos el presente y breve trabajo como un humilde homenaje al personaje con el que siempre, estaremos en deuda.
Los nuevos resultados del LHC, el mayor acelerador de partículas del mundo, ubicado en el subsuelo de la frontera francosuiza, desvelaban a mediados de este mes la posible existencia de una partícula desconocida con una masa seis veces mayor que el bosón de Higgs, descubierto en 2012. Esta misteriosa señal pertenecería a un ámbito de la Física más allá del modelo estándar, es decir, un terreno completamente nuevo en el que todo lo que se conoce se pone en cuestión.
Pero nos movemos en el tambaleante campo de las hipótesis. Hasta ahora, no es posible decir qué es lo que han encontrado los dos grandes detectores del colisionador, los experimentos ATLAS y CMS. Ni siquiera se está en condiciones de afirmar que esa partícula existe o se trata, en cambio, de un simple error estadístico. A pesar de todo, el interés que suscita es tan alto que los investigadores teóricos ya han enviado 95 manuscritos al servidor de preimpresión arXiV en el que lanzan sus hipótesis sobre qué es lo que se ha visto en realidad, según informa la revista «Nature».
Esta oleada de interés ya estaba prevista. Poco después del anuncio del intrigante hallazgo, Tiziano Camporesi, portavoz del CMS, explicaba a «Nature» que esperaba ver cientos de preimpresos en las siguientes semanas. «Tengo mucha curiosidad por ver lo que nuestros amigos teóricos están preparando», reconocía a la publicación. Y no es para menos, porque el atisbo de una nueva partícula es el premio gordo para cualquier físico.
Entonces dijeron:
“Los científicos del CERN descubren unas partículas que viajan más rápidas que la luz” Se referían a los neutrinos y, la falsa noticia se debió a una mala medición de los Físicos del Proyecto Ópera en Italia
El 17 de noviembre la colaboración OPERA ha presentado el documento sobre la medición de la velocidad del neutrino para su publicación en el Journal of High Energy Physics, y en paralelo en el repositorio digital ArXiv. El documento está en línea desde el 18 de noviembre.
Desde el laboratorio europeo de física de partículas CERN saben que hay que ser cautelosos. No hay más que mirar los ejemplos del pasado. Una emoción similar se suscitó después del polémico anuncio en 2011 de que los neutrinos pueden viajar más rápido que la luz, o tras el falso positivo del descubrimiento de las ondas gravitacionales con un telescopio desde el Polo Sur en 2014, pero ninguna de las dos afirmaciones superó la revisión científica. En este caso, además, el interés ni siquiera se ha suscitado después de una publicación científica, sino de una transmisión en directo de un evento del CERN.
Supersimetría
Muchos de esos informes en arXiv relacionan la hipotética partícula con la supersimetría (SUSY), un nuevo marco teórico más allá de la teoría estándar que predice que cada partícula conocida tiene una gemela desconocida más pesada.
El mismo día que se hizo el anuncio, el teórico del CERN Gian Francesco Giudice y sus colaboradores publicaron un documento de 32 páginas con el análisis de las conclusiones, que ya tiene 68 citas. Al contrario que muchos de sus colegas, Giudice cree que la hipotética partícula no es fácil de conciliar con la supersimetría.
Otras posibilidades son que la partícula sea un primo más pesado del bosón de Higgs o un «gravitón», una partícula que podría llevar la fuerza de la gravedad, de una manera similar a cómo los fotones llevan la fuerza electromagnética.
El tiempo dirá cuál es la auténtica identidad de esta señal. El LHC, ( entonces en parón), volverá a ponerse en marcha en abril de 2016. Quizás en los meses siguientes pueda obtener más datos que esclarezcan su origen.
En el LHC se ha buscado (sin éxito), la partícula que revolucionará la Física: El Gravitón
El que los físicos no hayan dado todavía con el Gravitón debe ser debido (seguramente), a que la Gravedad es la Fuerza de la Naturaleza más débil, y, su partícula mediadora el hipotético Bosón que llamamos Gravitón, también lo será y se muestra esquivo, no se deja ver.
Sabemos que la gravedad es una interacción a distancia y sabemos gracias a la relatividad general de Einstein que esta interacción se transporta a través del espacio como una onda con velocidad c (la velocidad de la luz). Por tanto lo lógico siguiendo el principio de belleza es que lo que se transporta sea en realidad una partícula cuántica mediadora que llamamos gravitón.
El Gravitón es esquivo y, como las otras fuerzas tienen a su partícula portadora, la Gravedad también debe tenerla y es el desaparecido Gravitón que es el mediador de la fuerza. Muchas son las cosas que no sabemos, y, las deducimos empleando la lógica pero, hay que verificar la teoría.
Para estar seguros de que los gravitones existen deberíamos ver evidencia de que actúa como partícula en algún caso, no sólo como onda cuando viaja por el espacio. Algo parecido a cuando Einstein dijo que la luz tenía doble naturaleza onda-partícula debido al efecto fotoeléctrico. Pero claro, para ser capaces de detectar un comportamiento de partícula en un gravitón, haría falta un detector del tamaño de Júpiter, algo que por lo pronto no creo que sea experimentalmente posible.
El ciclo de vida de una estrella similar al Sol | ESO
ELMUNDO.es/ Europa Press | Madrid
Un grupo de investigadores ha encontrado una estrella “en esencia” idéntica al Sol pero 4.000 millones de años más vieja. Según los científicos, el hallazgo ayudará a estudiar la historia y futura evolución del Sol, así como a esclarecer la relación entre la edad de una estrella y su contenido de litio.
El grupo de investigadores, liderado por astrónomos brasileños, ha utilizado el ‘Very Large Telescope’ del Observatorio Europeo del Sur para observar el astro, HIP 102152, situado a 250 años luz de la Tierra, y creen además que podría albergar planetas rocosos en su órbita.
El líder del equipo de científicos, Jorge Meléndez, ha destacado la “calidad excepcional” de los espectros que se han logrado captar de la estrella y ha explicado que, desde que se encontró el primer “gemelo solar”, se han hallado muy pocos.
Así, según el astrónomo, el descubrimiento permitirá comparar las investigaciones con otros “gemelos solares” para tratar de “responder a pregunta de qué tan especial es el Sol”.
El misterio del litio
Imagen del gemelo solar HIP 102152 | ESO
El primer descubrimiento que ha aportado la observación de HIP 102152, la estrella más parecida al Sol a la fecha, podría ayudar a comprender por qué el contenido de litio en nuestro astro, material del que está formado, es “tan sorprendentemente bajo”.
El litio, tercer elemento de la tabla periódica, se creó en el Big Bang junto con el hidrógeno y el helio. Durante años, los astrónomos se han preguntado por qué algunas estrellas parecen tener menos litio que otras.
Según el equipo de investigadores, la observación de gemelos menores que el Sol había mostrado que la cantidad de litio de estos astros era mayor que la de la estrella más cercana a la Tierra. Ahora, gracias al nuevo descubrimiento, se ha podido advertir que la cantidad de litio de HIP 102152 es menor que el sol.
Sí, existen estrellas con mucho más Litio que otras. En esta estrella hallaron abundancias de Litio
ESO La pareja de estrellas más frías
“Hemos descubierto que HIP 102152 posee muy bajos niveles de litio. Esto demuestra claramente, por primera vez, que los gemelos solares más antiguos efectivamente tienen menos litio que nuestro propio Sol o gemelos solares más jóvenes”, ha explicado la autora principal de la investigación, TalaWanda Monroe.
“Ahora podemos estar seguros de que las estrellas destruyen de alguna forma el litio que las compone a medida que envejecen“, ha concluido.
El ajo protege el cerebro frente a enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, gracias a su acción beneficiosa sobre la microbiota intestinal. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Louisville (Estados Unidos).
El estudio, que se presentó en la reunión anual de la Sociedad Médica de los Estados Unidos, suma argumentos al estatus del ajo como un superalimento y apoya sus poderosas propiedades medicinales, valoradas desde la antigüedad.
Poseer una diversidad elevada de especies de bacterias intestinales se asocia con una buena salud general. A medida que pasan los años esta diversidad tiende a disminuir, al mismo tiempo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Por todo ello los investigadores decidieron comprobar el efecto del ajo sobre la microbiota y sobre las facultades cognitivas.
El estudio incluyó ratones de 24 meses de edad, lo que equivale a entre 56 y 69 años en humanos.
Algunos de los ratones recibieron sulfuro de alilo, un compuesto en el ajo, que les hizo mejorar su memoria a corto y largo plazo.
Además se incrementó la variedad de bacterias digestivas, lo que, según los investigadores, puede ser la causa del efecto sobre el cerebro.
Y también se incrementó la producción del «factor neurotrófico derivado del cerebro» al potenciarse la expresión del gen NDNF, que se requiere para la consolidación de la memoria y la conservación de las facultades intelectuales.
Según investigaciones recientes, una microbiota alterada se asocia a inflamación de bajo grado y trastornos metabólicos que están en el origen de las demencias.
«Nuestros hallazgos sugieren que la administración dietética de ajo, por su contenido en sulfuro de alilo, podría ayudar a mantener saludables las poblaciones de microorganismos intestinales y con ello mejorar la salud cognitiva en los ancianos», afirma el autor del estudio, Jyotirmaya Behera, en un comunicado de prensa.
Otro componente beneficioso del ajo es la inulina, un tipo de fibra soluble en agua que sirve de alimento a los microorganismos intestinales.
La inulina es un fructano que al ser metabolizado por las bacterias se transforma en ácidos grasos de cadena corta (SCFA), precursores de cetonas que nutren las células.
Por ello los investigadores proponen que el tratamiento de estos trastornos incluya probióticos y una estrategia dietética para mejorar el estado de la microbiota.
El ajo negro es todavía más antiinflamatorio y antioxidante
Investigaciones anteriores también han destacado los beneficios de un tipo específico de ajo (el extracto de ajo negro envejecido) para la salud del cerebro. Conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, este tipo de ajo, que abunda en compuestos azufrados, mejoró la memoria de reconocimiento a corto plazo y redujo la neuro-inflamación en ratas con una enfermedad similar al Alzheimer.
El ajo es una de las medicinas más antiguas de la humanidad. Hay referencias al ajo en tabletas de arcilla sumeria que se remontan al año 2.600 aC. En el antiguo Egipto, el ajo se daba a los trabajadores para que pudieran soportar el trabajo pesado. Y en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, los atletas comían ajo para aumentar su resistencia.