Abr
28
La Historia de mi región El Sur de España)
por Emilio Silvera ~
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Historias que circulan y no todas coinciden.
Historias del pasado que, la mayoría de las veces, al ser contadas de generación en generación, se ven aumentadas con una dosis de imaginación que, finalmente, desvirtúan los hechos. Sin embargo, habrá que reconocer que son más interesantes al llevar ese ingrediente de fantasía. La Atrlántida, Tartessos, el Diluvio.

- El relato fantástico: Una civilización avanzada y poderosa con grandes anillos de tierra y agua, poseedora de tecnología superior, que se hundió en el mar en un solo día y una noche de cataclismo.
- La realidad posible: La mayoría de los expertos creen que fue una alegoría filosófica creada por Platón para advertir contra la soberbia y el expansionismo.
- El ingrediente de fantasía: Se ha especulado que la historia fue una exageración de la erupción del volcán de Santorini (minoica) o del desbordamiento de las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar).
- El relato fantástico: Una civilización de inmensa riqueza, gobernada por reyes longevos como Argantonio (que supuestamente vivió 120 años), situada en un paraíso perdido en el suroeste de la península ibérica.
- La realidad histórica: Fue una sofisticada civilización formada por la fusión de pueblos indígenas y colonos fenicios/griegos. Su riqueza venía del comercio de metales (plata, oro, estaño).
- El ingrediente de fantasía: La falta de ruinas monumentales claras y su rápida desaparición a mediados del siglo VI a.C. llevaron a los griegos a mitificarlo como un lugar mágico y a los investigadores a vincularlo con la Atlántida.
- El relato fantástico: Una lluvia incesante que cubrió las montañas más altas, ahogando a toda la humanidad a excepción de un hombre justo y su familia en un arca.
- La realidad posible: Es probable que la historia provenga de memorias colectivas de catastróficas inundaciones fluviales o tsunamis en Mesopotamia (como la crecida del Éufrates o el Tigris).
- El ingrediente de fantasía: La transmisión oral amplió un desastre regional (histórico) a un castigo divino universal (mitológico) presente en casi todas las culturas (Gilgamesh, Noé, Deucalión).
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Emilio Silvera V.
Abr
28
¿Vida basada en el Silicio?
por Emilio Silvera ~
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Algunos han hablado de la pocilidad de que, en otros mundos, puedan existir formas de vida basadas en el Silicio, y, si así fuese (que es muy dudoso), nos las podríamos encontrar sin tener la menor idea de que son “seres vivos”.
Lo llamativo del caso es que, actualemte, los científicos están construyendo máquinas cuyos principales materialres es el silciio, y están tratando de dotarlas de conciencia.
Por mi parte creo que, la conciencia solo puede surgir en formas de vida basadas en el Carbono.
¿Puede existir la vida basada en el silicio?

Todos sabemos que la vida está esencialmente basada en el carbono y quizá alguna vez te hayas sentido tentado a preguntarte: pero ¿por qué la vida no pudo evolucionar de un elemento diferente? Se dice que el carbono es la base de la vida porque se encuentra presente en las estructuras biológicas de todos los seres vivos. Vemos carbono en moléculas como la glucosa, que es aquella que encontramos en alimentos como frutas y verduras, y al incorporarlas nos dan energía, por ejemplo; En las proteínas que nos permiten transportar el oxígeno que inspiramos.
Una vida de carbono
El carbono es el elemento químico que sustenta toda la vida en la Tierra. En la naturaleza existen 92 elementos químicos en estado natural. Es decir, 92 tipos distintos de átomos. Son las pequeñas piezas que se combinan entre sí para formar toda la materia conocida. Los átomos se combinan para formar moléculas, y las moléculas se unen para formar la materia. Todo lo que vemos a nuestro alrededor se forma con sólo esos 92 elementos. Incluidos nosotros mismos.
El 95% del cuerpo de los seres vivos se compone por sólo cuatro elementos: carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno. De ellos, el carbono es el más importante. Sin él, no podría formarse el ADN. Las proteínas, glúcidos, vitaminas y grasas también son compuestos de carbono.

¿Qué elemento de la tabla periódica sería un buen candidato para reemplazar al carbono?, pues recordemos cómo se organizan los elementos en la tabla. Los elementos en un mismo grupo tienden a mostrar propiedades similares. El carbono pertenece al grupo IV, y el elemento más cercano a este en ese grupo es el silicio. Ambos tienen 4 electrones de valencia, lo que hace posible que ambos puedan formar hasta cuatro enlaces covalentes.
El primero en proponer en serio la vida basada en el silicio como una alternativa a la vida basada en el carbono en la comunidad científica fue el astrofísico alemán Julius Schneider. El usó esta teoría en 1891 para predecir la vida en los planetas rocosos de nuestro sistema solar. Luego en 1893, James Emerson Reynolds propuso que la vida basada en el silicio podría existir, pero a temperaturas extremadamente altas, porque los compuestos de silicio conocidos en ese momento eran estables, incluso a altas temperaturas.
Treinta años después, J.B.S Haldane sugirió que la vida basada en el silicio podría existir en las rocas fundidas en el interior de la Tierra. El manto de la Tierra contiene suficiente silicio y, como se dijo antes, los compuestos de silicio son muy estables a altas temperaturas. En años recientes el Dr. Thomas Gold, un renombrado astrofísico austríaco (ahora fallecido), escribió un libro sobre la posibilidad de la vida basada en el silicio en el interior de la Tierra: The Deep Hot Biosphere, un libro ciertamente muy controversial y que valdría la pena leer.

Con el conocimiento de que el carbono y el silicio tiene propiedades químicas similares y que el silicio es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre (mucho más abundante que el carbono), hay que preguntarse no sólo si la vida de silicio puede existir sino también por qué no existe ya, al menos en nuestras condiciones ambientales. La respuesta según Nicholas Linn se encuentra principalmente en el tamaño y la diferencia entre la energía de los orbitales de los átomos de carbono y los átomos de silicio.
¿Podría la vida de Silicio estar entre nosotros y no la hemos sabido percibir?
Un átomo de silicio tiene 8 electrones más que un átomo de carbono y el tamaño de enlace homogéneo es de 235 pm a comparación de los 77 pm del carbono. La nube electrónica más grande del silicio hace que los electrones de valencia tengan mayor energía, así los enlaces del silicio generalmente son más débiles que los del carbono. Esta diferencia por sí sola es suficiente para explicar por qué el carbono crea vida y el silicio crea rocas, al menos en las condiciones estándares de la Tierra.
Usando el software de modelamiento molecular y química computacional PC Spartan Pro v5.1, Nicholas Linn de la Universidad de Carolina del Norte realizó experimentos para determinar que o bien las diferencias entre el carbono y el silicio se pueden superar o que las propiedades químicas del silicio simplemente no son aptas para la formación de cualquier vida.
Molécula de Carbono
Una comparación de carbono y el silicio se elaboró y las propiedades de cada uno fueron probados. Ejecutando un alto nivel de cálculo (densidad funcional), la aplicación Spartan optimizó las geometrías de las moléculas, calculados energías totales y rastreando las superficies de densidad de los enlaces en isovalores estándar (.08 electrones / ų ). A través de estos métodos, la estabilidad y las interacciones del silicio y el carbono en las moléculas de tipo orgánico puede ser investigado empíricamente y la viabilidad de la vida a base de silicio puede ser determinada.
Los Resultados de Linn
Linn realizó diferentes experimentos comparando las moléculas de carbono reales con las moléculas de sílicio teóricas de la misma estructura. El primero tenía que ver con el modelamiento de la molécula de etino más conocida como acetileno, el alquino más sencillo.

C2H2 es una molécula de carbono simple con un enlace triple, la molécula de carbono más simple conteniendo un triple enlace. La versión de silicio produjo una molécula con mas de una sexta parte de la energía de la molécula de carbono y con una densidad electrónica baja en la región del enlace triple, sugiriendo un compuesto altamente inestable y débilmente enlazado. Un ensayo similar realizó con el eteno o etileno.

El compuesto de silicio tenía una muy alta energía y una baja densidad electrónica en el área de enlace, lo que sugiere que los enlaces dobles de silicio son muy débiles y que probablemente el silicio no forma dobles enlaces.
El tercer experimento consistía en modelar un anillo de benceno (C6H6), con átomos de silicio. Los anillos de benceno se producen en casi todas las grandes moléculas orgánicas no polimerizadas como los grupos fenilo y alteran a nivel crítico las propiedades moleculares.
Nuevamente, los resultados indican que el silicio no puede formar estructuras como lo hace el carbono. El ángulo del enlace Si-Si-H es demasiado agudo y es muy probable que no sea estable. Debido a que el átomo de silicio es mayor que el de carbono, no puede duplicar la unión π del carbono, que es necesaria para estabilizar los electrones deslocalizados en C6H6 y mantener la estructura de resonancia del anillo. Los resultados sugieren que el silicio no puede formar un anillo estable de seis miembros.
Otro experimento realizado ponía a prueba la creación de productos del proceso de respiración. En la respiración normal, la reacción
C6H12O6 + 6O2 —> 6CO2 + 6H2O + energía
ocurre. El CO2 producido es una sustancia de desecho gaseosa que es fácil de excretar. Si esta reacción ocurriera con el silicio, se produciiía SiO2 . Cuando fue modelado, el SiO2 formaba un sólido en vez de un gas, cosa que no es fácil de remover de un organismo.
Como el silicio tiene una alta afinidad por el oxígeno, estos sólidos se producirían con frecuencia, creando a una criatura bastante frágil. Ambos detalles complicarían severamente la fisiología de un organismo.
Otros anillos podrían sustituir al benceno, tales como las estructuras heterogéneas modelados a continuación, aunque tampoco se forman bien. Estas moléculas tenían altas energías y baja densidad en torno a los átomos de silicio, sin embargo las densidades individuales de los enlaces eran lo suficientemente altas como para que una molécula puede ser sostenida en condiciones apropiadas (anillo de densidad de C4O de comparación).

La incapacidad del silicio para formar cadenas mas largas se evidencia abajo.
La densidad del enlace en las cadenas de silicio son muy bajas para sustentar el polímero. Sin este tipo de cadenas, algunas moléculas indispensables como la glucosa y varios ácidos grasos no existirían para que un organismo las utilice.
Pero algo de evidencia empírica existente sustenta la posibilidad de que exista la vida basada en el silicio:

El silicio puede formar cadenas estables con un híbrido de silicio y carbono.
El siliciotambién interacciona con ácido fluorhídrico (un ácido débil), una sustancia que podría ser usada como solvente para separar moléculas específicas; el agua actúa de manera similar en la vida de plantas y animales ordenando varias vitaminas basadas en su solubilidad.

Estructuras porosas llamadas “zeolitas”, que son combinaciones de metaloides tipo minerales, como el silicio, pueden actuar como membranas semipermeables (como paredes de las células), lo que permite que ciertas moléculas pasen a través mientras que otras no. La zeolita en la parte inferior izquierda está transportando una molécula de xileno.

Después de revisar las propiedades del sílicio, es muy poco probable que exista vida basada en el silicio, al menos en las condiciones terrestres en las que hay vida como la conocemos. Simplemente el silicio no puede formar tanta diversidad de moléculas como lo hace el carbono bajo las condiciones naturales actuales, sin embargo el silicio tiene algunas propiedades que el carbono no posee. Tal vez en algún recóndito lugar del Universo es probable que pueda haberse desarrollado alguna forma de vida basada en el silicio. Como propuso el Dr. Thomas Gold, tal vez sea bajo condiciones de temperatura extrema, o quién sabe. Espero que un día seamos lo suficientemente afortunados como para encontrarla, si no es aquí en la Tierra, en otro lugar.
Por mi parte me alegro de estar compuesto de carbono, un organismo compuesto de silicio se vería masomenos así según Dickinson y Schaller:
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La vida basada en el silicio podría ser como cristales animados, como en este dibujo de Dickinson y Schaller. Los elementos estructurales, como fibra de vidrio, conectadas por elementos tensores para crear estructuras flexibles y delicadas. |
Sinceramente creo que se vería bien como mascota (es broma).
Bueno, hasta aquí la entrada, algo larga, pero creo que interesante.

Según mi lego parecer (no tengo conocimiento para emitir un juicio científico), a esas grandes corporaciones que tratan de crear máquinas basadaas en el silicio (los Chips prodigiosos), a las que llaman Inteligencia Artificial, y que dicen van a dotar de Conciencia… ¡Lo tienen crudo! Máquinas con cerebros positrónicos a los que quieren, no ya igualar, sinos sobrepadsar a los cerebros humanaos… Parece altamente dudoso. Lo de los Chips está bien, almacenar datos e información casi “infinita”, podría ser. Sin embargo, actuar mejor que los 86.000 millones de neuronas… ¡No parece creíble! Sobre todo, en ese ámbito de la repentización en el que, los humanos, podemos buscar una solución rápida a un problema inesperado, ya que, las máquinas, se ciñen a las instrucciones que le dieron, a los datos que su cerebro contiene, y, nada de eso, les dota para poder repentizar, y, mucho menos, para tener sentimeintos.
Máuinas dotadas de conciencia y basadas en el silicio ¿Dónde?
Emilio Silvera V.
Referencias bibliográficas:
- Linn, N. 2001. Can Silicon based life exist?. Summer Ventures in Science and Mathematics. UNC, Charlotte.
- ATS. 2004. Silicon-based life. Is silicon-based life similar to terrestrial life possible?
- Silicon-based life.
- En: http://www.daviddarling.info/encyclopedia/S/siliconlife.html (14/02/13).
Abr
28
¿Entenderemos alguna vez la Gravedad?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Astronomía y Astrofísica ~
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Dos nuevos estudios realizados por investigadores de Australia, Austria y Alemania han puesto en entredicho la forma en la que entendemos la física de la gravedad. Los descubrimientos, publicados en las revistas Astrophysical Journal y Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se basan en observaciones de galaxias enanas satélite o galaxias más pequeñas que se encuentran en el extrarradio de la gran galaxia espiral que es la Vía Láctea.
Instituto de Astronomía Argelander de la Universidad de Bonn (Alemania)

La Ley de la gravitación universal de Newton, publicada en 1687, sirve para explicar cómo actúa la gravedad en la Tierra, por ejemplo por qué cae una manzana de un árbol. El profesor Pavel Kroupa del Instituto de Astronomía Argelander de la Universidad de Bonn (Alemania) explicó que «a pesar de que su ley describe los efectos cotidianos de la gravedad en la Tierra, las cosas que podemos ver y medir, cabe la posibilidad de que no hayamos sido capaces de comprender en absoluto las leyes físicas que rigen realmente la fuerza de la gravedad».
La ley de Newton ha sido puesta en entredicho por distintos cosmólogos modernos, los cuales han redactado teorías contradictorias sobre la gravitación que intentan explicar la gran cantidad de discrepancias que se dan entre las mediciones reales de los sucesos astronómicos y las predicciones basadas en los modelos teóricos. La idea de que la «materia oscura» pueda ser la responsable de estas discrepancias ha ganado muchos adeptos durante los últimos años. No obstante, no existen pruebas concluyentes de su existencia.
En esta investigación, el profesor Kroupa y varios colegas examinaron «galaxias enanas satélite», cientos de las cuales deberían existir en la cercanía de las principales galaxias, incluida la Vía Láctea, según indican los modelos teóricos. Se cree que algunas de estas galaxias menores contienen tan sólo unos pocos millares de estrellas (se estima que la Vía Láctea, por ejemplo, contiene más de 200.000 millones de estrellas).

Imagen destacada: Este maravilloso mapa fue creado con el primer año de datos del telescopio Gaia. Abajo a la derecha, se pueden ver las galaxias enanas más grandes de la Vía Láctea, la Grande y la Pequeña nube de Magallanes. ¡Si miras de cerca, podrás encontrar las 11 enanas originales! Para más información sobre la imagen, entra aquí. Crédito: ESA/Gaia/DPAC.
“Nuestra galaxia de origen, la Vía Láctea, está rodeada por pequeñas galaxias «enanas». Los astrónomos están obsesionados con contar cuántas existen. ¿Por qué? En los años 1990, nos dimos cuenta que la visión prevaleciente de nuestro universo, como un compuesto principalmente de “energía oscura y materia oscura”, llamado LCDM para abreviar, predice que la Vía Láctea debería estar rodeada por una vasta horda de al menos cien galaxias enanas. Pero, perplejamente, vimos solo 11 galaxias enanas. Esta gran discrepancia ha alimentado mucha consternación y muchos artículos, y ha sido llamada el gran problema de las satélites faltantes.”

No obstante, a día de hoy sólo se ha logrado detectar 46 de estas galaxias alrededor de la Vía Láctea. Esta situación se atribuye al hecho de que, al contener tan pocas estrellas, su luz es demasiado débil como para que podamos observarlas desde una distancia tan lejana. Lo cierto es que este estudio tan detallado ha deparado resultados sorprendentes.
«En primer lugar, hay algo extraño en su distribución», indicó el profesor Kroupa. «Estas galaxias satélite deberían estar distribuidas uniformemente alrededor de su galaxia madre, pero no es el caso.»
Los investigadores descubrieron que la totalidad de los satélites clásicos de la Vía Láctea (las once galaxias enanas más brillantes) están situados prácticamente en un mismo plano que dibuja una especie de disco. También observaron que la mayoría de estas once galaxias rotan en la misma dirección en su movimiento circular alrededor de la Vía Láctea, de forma muy similar a como lo hacen los planetas alrededor del Sol.
















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