Abr
17
el sueño de ese primer contacto
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Otros mundos ~
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Gliese 667 Cb
Gliese 667 Cb es un exoplaneta del tipo supertierra o nununeptuno que orbita a la enana roja 667C, a unos 23 añis luz en la constelación de de Escorpio. Tiene una masa de unas 5,68 veces la de la Tierra, órbita muy cerca de su estrella, completando una vuelta en solo 7,2 días. Se detectó mediante el método de velocidad radial en 2009.
En un primer momento se pensó que Gliese 557 Cb era candidato para albergar la vida (ESO). El descubrimiento de nuevos exoplanetas reaviva el debate sobre la existencia de posible vida extraterrestre. Es común que en la búsqueda de exoplanetas, los primeros análisis apunten a candidatos prometedores, pero la revisión científica posterior suele cambiar estas conclusiones.

En un primer momento se pensó que Gliese 667CC era un buen candidato a albergar vida. ESO

En E.T. no conocemos la localización exacta del planeta al que el extraterrestre llama casa. En Battlestar Galactica hay una civilización humana que habita en doce planetas, pero en un lugar impreciso de la Vía Láctea. Y, por supuesto, en Star Wars tampoco sabemos dónde se encuentra la galaxia muy muy lejana en la que tiene lugar la saga.
Aunque en muchos casos la ciencia ficción no ofrece una referencia real —o realista— de la procedencia de los extraterrestres que protagonizan sus relatos, puede que los descubrimientos de planetas más recientes les sirvan de inspiración para futuras ocasiones o que alguno de ellos acabe ofreciéndoles una nueva especie que incluir en sus historias.
Desde que en 1992 se anunció el descubrimiento del primer planeta que orbitaba alrededor de una estrella que no fuera el Sol, el número de exoplanetas descubiertos no ha dejado de aumentar hasta superar los 3.000. Y con cada descubrimiento llega la gran pregunta, la que inquieta a la sociedad en su conjunto: ¿puede haber vida en ellos? LHS 1140b es el último candidato a planeta con vida mientras científicos, misiones y radiotelescopios continúan vigilando el universo en busca de algo más.
EL NUEVO PLANETA ROCOSO

Nuevo planeta rocoso que orbita a la estrella enana roja LHS1140
Esta semana, un equipo de investigadores ha revelado la existencia de un planeta rocoso (LHS 1140b) situado a 40 años luz: el nuevo mejor candidato para buscar indicios de vida. Como sucede con el resto de exoplanetas potencialmente habitables, este mundo se encuentra a una distancia de su estrella que le permitiría tener agua en estado líquido.
Pero eso no es todo. Según el paper publicado en la revista Nature que detallasus características, las condiciones de su astro son especialmente favorables. LHS 1140, la enana roja alrededor de la que gira esta supertierra, emite menos radiación de alta energía que otros astros con una masa similar —un 15% de la de nuestro Sol— y, además, no lanza llamaradas.
Este prometedor anuncio es solo el último de los innumerables que nos han hecho pensar, cada cierto tiempo, en la posible existencia de vida extraterrestre, sea en forma bacteriana o en alguna versión más avanzada y similar a los humanoides alienígenas que han poblado las películas de ciencia ficción.
UN NUEVO SISTEMA PLANETARIO

En febrero, la NASA tuvo a medio mundo con el corazón en un puño al celebrar una rueda de prensa que, por el bombo con que se anunció, parecía la definitiva: la de la confirmación de que se habían descubierto aliens. Después de un tuit aclarando que no se trataba de extraterrestres, la agencia aeroespacial reveló la existencia de un nuevo sistema planetario a 39 años luz de la Tierra con 7 planetas del tamaño de nuestro hogar azul. Y aunque no eran los 12 de Battlestar Galactica, el descubrimiento era de gran relevancia.
Girando en torno a la estrella TRAPPIST-1, tres de los objetos celestes se encuentran en la zona habitable del planeta. Si bien en un principio cundió el optimismo, y aun tratándose un importante descubrimiento, ahora sabemos que la cercanía entre estas tres posibles tierras plantea la posibilidad de que estén bloqueadas por fuerzas de marea, presentando siempre la misma cara a su estrella. Esto haría que tuvieran una cara con altas temperaturas e iluminada y otra en oscuridad perpetua, algo que dificultaría la existencia de vida.
UNA ESTRELLA MUY PRÓXIMA

TRAPPIST-1 es una estrella enana ultrafría a unos 40 años luz en la Constelación de Acurio. Es famosa por albergar siete exoplanetas rocosos de tamaño similar a la Tierra, varios en la zona habitable, lo que la convierte en un laboratorio clave para buscar vida. Es más pequeña y fría que el Sol, con una vida muy larga.

En estos planetas el cielo se vería rojizo, unos paisajes totalmente distintpos a los de la Tierra
Antes del revuelo causado por los planetas de TRAPPIST-1 y por el mundo rocoso recién descubierto, el exoplaneta Próxima Centauri b, orbitando dentro de la zona habitable de la estrella enana roja Próxima Centauri, lamás cercana al Sol, fue el que protagonizó los titulares.
¿Podría albergar vida este planeta del tamaño de la Tierra? Aunque en un principio los pronósticos fueron tremendamente optimistas, un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters reveló que, considerando la edad de su estrella enana roja y la proximidad del planeta a este astro, Proxima Centauri b está expuesto a una cantidad de emisiones de luz ultravioleta y rayos X que implicarían una alta pérdida de oxígeno de la atmósfera, lo que impediría la formación de agua.
LOS OTROS CANDIDATOS
No hay que olvidar que en las últimas décadas y especialmente en los últimos años, los exoplanetas, e incluso los habitables, han brotado como setas. En 2011, los científicos descubrían Gliese 667Cc, en un sistema estelar triple en la constelación del Escorpión. A una distancia de 23,6 años luz, el planeta orbitaba dentro de la zona de habitabilidad estelar y se convirtió en el planeta habitable conocido más cercano a la Tierra.
Unos años más tarde, en 2014, se descubría Kepler-186f, un exoplaneta que orbita la estrella enana roja Kepler-186. Este fue el primero habitable de un tamaño similar a nuestro planeta azul que se encontró. Por su parte, Kepler 438b, descubierto en 2015 orbitando alrededor de una estrella enana roja a más de 470 años luz de la Tierra, es todavía hoy el que se parece más a nuestro hogar, con un índice de similitud del 88 %.


Pero hay ahí no acaba la cosa. Kepler 442b, situado a una distancia de 1.100 años luz —y el cuarto entre los mayores candidatos a análogo terrestre, con un índice de similitud con la Tierra del 84 %—; o los planetas Kepler 62e, Kepler 62f yKepler 452b, este último desplazándose en torno a una estrella similar a nuestro Sol, han sido en otras ocasiones los candidatos más firmes a planeta más parecido a la Tierra.
¿El problema? Que al igual que sucede con otros descubrimientos más recientes, puede que en ninguno de estos planetas potencialmente habitables se haya desarrollado realmente vida por culpa de la actividad de su estrella y de las condiciones extremas que presentarían debido a su influjo.
Sin embargo, queda sitio para la esperanza. Aunque las condiciones no sean las más favorables, alguno de los exoplanetas mencionados puede albergar vida, aunque no sea tal y como nos la imaginamos (o como nos la ha pintado Hollywood). Además, nuevas misiones como TESS, cuyo lanzamiento está previsto por la NASA para 2017, y tecnologías como el telescopio espacial James Webb y el radiotelescopio MeerKAT, permitirán mejorar y ampliar la búsqueda de nuevas tierras y, con ella, la posibilidad de hallar vida y de encontrar otro planeta que sea total y realmente habitable, uno como ese al que E.T. llamaba casa.
Parte del contenido ha sido obtenido de reportajes periodísticos, y, otros más las imágenes, han sido rescatadpos del fondo de la biblioteca y libros polvortientos y olvidados. No aceptamos la idea de que estemos solos en este vasto universo. Sin embargo, probarlo es otra cosa. Los de SETI llevan décadas enviando señales al Espacio y a la escucha de reciboir alguna.

El Resultado: NADA, Silencio
Cuando preguntamos: ¿Por qué con tantos radio telescopios y enormes antenas enviando al Espacio señales y tratando de captar otras que de allí puedan enviar, no hemos encontrado nada? La rqazón principal es que, en todas esas décadas de búsqueda, no se han podido cubrir una amplia región que nos haya facilitado lo que buscamos.


Para que os hagáis una idea, cerremos los ojos y veámos la imagfen del Océano Pacífico, su enorme extensión, y, pongamos junto a ella una imagen de una Piscina olímpica, pués esa sería la diferencia entre lo que tenemos que escudriñar (el universo/Pcéano Pacífico), y lo que hemos podido explorar, la extensión de una Piscina Olínpica.
Viajar a otros mundos, encontrar seres inteligentes o no en otros mundos, entablar relaciones con otras civilizaciones… ¡Lo tenemos complicado! Si acaso, dentro de algunos años, se podrían encontrar algunas formas de vida más o menos primitivas, en las lunas de Saturno y Júpiter, o, tyambién en Titán, todo lo demás…
¡Sueños irrealizables!
Emilio Silvera V.
Abr
17
¿Terraformar Marte?
por Emilio Silvera ~
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ASTROFÍSICA
La atmósfera de Marte lograría un nuevo equilibrio similar al de la Tierra

La NASA propone un campo magnético para que Marte recupere sus mares.
Un conocido nío, ha propuesto que, a quién pueda corresponder, revierta la muerte de su abuelo con el que se llevaba muy bien, y, ya puestos a soñar, Yo, seguir por aqió unos 20 años más, quiere ver lo que pasa con el futuro de mis hijos.
Si la última misión para rodear la Luna, Artemis II, con la Nave Orión, ha costado (según dicen), 4.000 millones de dólares y han intervenido más de mil tecnicos especialistas en distintas disci¡plinas, ¿cuanto costaría intentar que Marte tenga una Atmósfera, y, una vez logrado, que temnga también el escudo magnético que tiene la Tierra para salvaguardarnos de la radiaicón y vientos solares.?

Más que un plan serio, parece un sueño del director de la NASA al que le gustaría un homenaje por el logro
Terraformar Marte para crear una atmósfera respirable y establecer un escudo magnético artificial es un proyecto de ingeniería planetaria que supera por varios órdenes de magnitud el coste y complejidad de la misión Artemis II (aprox. 4.100 millones de dólares por lanzamiento). Las estimaciones de terraformación se miden en cientos de billones o incluso cuatrillones de dólares y requerirían siglos, si no milenios, de trabajo constante.

Imágenes de la superficie de Marte NASA/JPL-CALTECH/UNIV. DE ARIZONA
Científicos de la NASA han propuesto, nada menos, que el despliegue de un escudo magnético que podría mejorar la atmósfera de Marte y facilitar las misiones tripuladas allí en el futuro.
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Durante el Planetary Science Vision 2050 Workshop, organizado por la División de Ciencia Planetaria de la NASA, su director, Jim Green explicó esta ambiciosa idea durante una charla sobre El futuro medio ambiente marciano para la ciencia y la exploración.

El consenso científico actual es que, como la Tierra, Marte alguna vez tuvo un campo magnético que protegía su atmósfera. Hace aproximadamente 4,2 mil millones de años, el campo magnético de este planeta desapareció repentinamente, lo que causó que la atmósfera de Marte se perdiera lentamente en el espacio. En 500 millones de años, Marte pasó de ser un ambiente más cálido y húmedo al frío e inhabitable lugar que hoy conocemos.

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Para llegar a tener estas sencillas instlaciones en el planeta Marte, tendrá que pasar mucho tiempo, gastar mucho dinero, peder algunas vidas, soportar fracasos dolorosos, y, cuando finalmente se consiga, nos preguntaríamos: ¿Mereció la Pena?
Para superar el problema que esto representa para la colonización de Marte, Green y un panel de investigadores sugieren que mediante la colocación de un escudo de dipolo magnético en el punto Mars L1 Lagrange, se podría formar una magnetosfera artificial que abarcaría todo el planeta, protegiéndolo así del viento solar y la radiación.
Curvas de potencial en un sistema de dos cuerpos (aquí el Sol y la Tierra), mostrando los cinco puntos de Lagrange. Las flechas indican pendientes alrededor de los puntos L – acercándose o alejándose de ellos. Contra la intuición, los puntos L4 y L5 son máximos.
En su exposición, reconocieron que la idea podría sonar un poco “fantástica”. Sin embargo, enfatizaron cómo la nueva investigación en magnetosferas en miniatura, para la protección de tripulaciones y naves espaciales, apoya este concepto: “esta nueva investigación se está produciendo debido a la aplicación de los códigos completos de física de plasma y experimentos de laboratorio.
En el futuro es muy posible que una o varias estructuras inflables puedan generar un campo de dipolo magnético a un nivel tal vez de 1 ó 2 Tesla (o 10.000 a 20.000 Gauss) como escudo activo contra el viento solar”, ha explicado Green según informa Universe Today.
Además, el posicionamiento de este escudo magnético aseguraría que las dos regiones donde se pierda la mayor parte de la atmósfera de Marte estarían protegidas. En el transcurso de la presentación, Green y el panel indicaron que los principales canales de escape están localizados “sobre la capa polar norte con material ionosférico de mayor energía, y en la zona ecuatorial con un componente estacional de baja energía con un escape de iones de oxígeno de 0,1 kilos por segundo”.

Terraformar Marte sería una empresa descomunal (fuera de nuestro alcance)
Para probar esta idea, el equipo de investigación -que incluyó a científicos del centro de investigación de Ames, del centro del vuelo espacial de Goddard, de la universidad de Colorado, de la universidad de Princeton, y del laboratorio de Rutherford Appleton- condujo una serie de simulaciones usando su magnetosfera artificial propuesta, para ver cuál sería el efecto neto.
Lo que encontraron fue que un campo dipolar situado en el Punto de Lagrange L1 de Marte sería capaz de contrarrestar el viento solar, de modo que la atmósfera de Marte lograría un nuevo equilibrio. En la actualidad, la pérdida atmosférica en Marte es equilibrada en cierto grado por el saliente volcánico desde el interior y la corteza de Marte. Esto contribuye a una atmósfera superficial que es de aproximadamente 6 milibares en la presión del aire (menos del 1% que a nivel del mar en la Tierra).

Dotar de atmósfera a Marte
Como resultado, la atmósfera de Marte naturalmente se espesaría con el tiempo, lo que conduciría a muchas nuevas posibilidades para la exploración y colonización humanas. Según Green y sus colegas, estos dipolos incluirían un aumento promedio de alrededor de cuatro grados centígrados, lo que sería suficiente para derretir el hielo de dióxido de carbono en la capa de hielo polar del norte. Esto provocaría un efecto invernadero, calentando aún más la atmósfera y haciendo que el hielo de agua en las capas polares se derrita.
Según sus cálculos, Green y sus colegas estimaron que esto podría llevar a que se restablezca una séptima parte de los océanos que cubrieron Marte hace miles de millones de años, un sistema que culmina en la terraformación.
Como podréis observar, estamos en lo mismo de siempre:
¡Convertir el plomo en Oro!
¡El Elixir de la Juventud (la poción mágica!
La sustancia legendaria de la Alquimía, “La Piedra Filosofal” ¡La Inortalidad!
Los de la NASA confunden la realidad con el “mundo” de Harry Potter.
Bueno, lo cierto es que, no dejan de imaginar proyectos para que sigan cayendo subvenciones, si con suerte, el Presidente de turno les compra la ideas. Sin embargo, en esta ocasión han apuntado tan alto que, el objetico no se ve.
Emilio Silvera V.
















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