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Sí, somos parte del Universo

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo misterioso    ~    Comentarios Comments (3)

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Una parte de la ciencia estudia la estructura y la evolución del Universo: La cosmología.

La cosmología observacional se ocupa de las propiedades físicas del Universo, como su composición física referida a la química, la velocidad de expansión y su densidad, además de la distribución de Galaxias y cúmulos de galaxias.  La cosmología física intenta comprender estas propiedades aplicando las leyes conocidas de la física y de la astrofísica.  La cosmología teórica construye modelos que dan una descripción matemática de las propiedades observadas del Universo basadas en esta comprensión física.

LMC N49 Restos de supernova en la Constelación Dorado

La cosmología también tiene aspectos filosóficos, o incluso teológicos, en el sentido de que trata de comprender por qué el Universo tiene las propiedades observadas.

La cosmología teórica se basa en la teoría de la relatividad general, la teoría de Einstein de la gravitación.  De todas las fuerzas de la naturaleza, la gravedad es la que tiene efectos más intensos a grandes escalas y domina el comportamiento del Universo en su conjunto.

El espacio-tiempo, la materia contenida en el Universo con la fuerza gravitatoria que genera y, nuestras mentes que tienen conocimientos de que todo esto sucede.

De manera que, nuestro consciente (sentimos, pensamos, queremos obrar con conocimiento de lo que hacemos), es el elemento racional de nuestra personalidad humana que controla y reprime los impulsos del inconsciente, para desarrollar la capacidad de adaptación al mundo exterior y tratar de comprenderlo.

Al ser conscientes, entendemos y aplicamos nuestra razón natural para clasificar los conocimientos que adquirimos mediante la experiencia y el estudio que aplicamos a la realidad del mundo que nos rodea.

Claro que, no todos podemos percibir la realidad de la misma manera, las posibilidades existentes de que el conocimiento de esa realidad responda  exactamente a lo que ésta es en sí, no parece fácil.

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Descartes, Leibniz, Locke, Berkeley, Hume (que influyó decisivamente en Kant), entre otros, construyeron una base que tomó fuerza en Kant, para quien el conocimiento arranca o nace de nuestras experiencias sensoriales, es decir, de los datos que nos suministra nuestros cinco sentidos, pero no todo en él procede de esos datos.  Hay en nosotros dos fuentes o potencias distintas que nos capacitan para conocer, y son la sensibilidad (los sentidos) y el entendimiento (inteligencia).  Esta no puede elaborar ninguna idea sin los sentidos, pero éstos son inútiles sin el entendimiento.

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A todo esto, para mí, el conocimiento está inducido por el interés.  La falta y ausencia de interés aleja el conocimiento.  El interés puede ser de distinta índole: científico, social, artístico, filosófico, etc.  (La gama es tan amplia que existen conocimientos de todas las posibles vertientes o direcciones, hasta tal punto es así que, nunca nadie lo podrá saber todo sobre todo). Cada uno de nosotros puede elegir sobre los conocimientos que prefiere adquirir y la elección está adecuada a la conformación individual de la sensibilidad e inteligencia de cada cual. Állí, en alguna parte, está el germen del interés-curiosidad de cada cual.

También se da el caso de personas que prácticamente, por cuestiones genéticas o de otra índole, carecen de cualquier interés por el conocimiento del mundo que les rodea, sus atributos sensoriales y de inteligencia funcionan a tan bajo rendimiento que, sus comportamientos son casi-animales (en el sentido de la falta de racionalidad), son guiados por la costumbre y las necesidades primarias: comer, dormir…

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Galaxia joven

Nebulosa Esquimal

                                             Formamos parte del misterio que tratamos de descubrir

El polo opuesto lo encontramos en múltiples ejemplos de la historia de la ciencia, donde personajes como Newton, Leibniz, Einstein, Riemann, Ramanujan y tantos otros (cada uno en su ámbito del conocimiento), dejaron la muestra al mundo de su genio superior.

Pero toda la realidad está encerrada en una enorme burbuja a la que llamamos Universo y que encierra todos los misterios y secretos que nosotros, seres racionales y conscientes, persiguen.

Resultado de imagen de La conciencia

     A veces, ni en el sueño nos abandona

Todo el mundo sabe lo que es la conciencia; es lo que nos abandona cada noche cuando nos dormimos y reaparece a la mañana siguiente cuando nos despertamos.  Esta engañosa simplicidad me recuerda lo que William James escribió a finales del siglo XIX sobre la atención:”Todo el mundo sabe lo que es la atención; es la toma de posesión por la mente, de una forma clara e intensa, de un hilo de pensamiento de entre varios simultáneamente posibles”.  Más de cien años más tarde somos muchos los que creemos que seguimos sin tener una comprensión de fondo ni de la atención, ni de la conciencia que, desde luego, no creo que se marche cuando dormimos, ella no nos deja nunca.

La falta de comprensión ciertamente no se debe a una falta de atención en los círculos filosóficos o científicos.  Desde que René Descartes se ocupara del problema, pocos han sido los temas que hayan preocupado a los filósofos tan persistentemente como el enigma de la conciencia.

Para Descartes, como para James más de dos siglos después, ser consciente era sinónimo de “pensar”: el hilo de pensamiento de James no era otra cosa que una corriente de pensamiento. El cogito ergo sum, “pienso, luego existo”, que formuló Descartes como fundamento de su filosofía en Meditaciones de prima philosophía, era un reconocimiento explícito del papel central que representaba la conciencia con respecto a la ontología (qué es) y la epistemología (qué conocemos y cómo le conocemos).

Resultado de imagen de Somos conscientes del lugar que ocupamos en el Universo

                                 Somos mucho más de lo que podemos imaginar

No siempre somos  conscientes de Ser, y, saber el lugar que ocupamos… ¡Es conveniente! En caso contrario, nos podríamos creer más de lo que somos.

Claro que tomado a pie juntillas, “soy consciente, luego existo”, nos conduce a la creencia de que nada existe más allá o fuera de la propia conciencia y, por mi parte, no estoy de acuerdo.   Existen muchísimas cosas y hechos que no están al alcance de mi conciencia.  Unas veces por imposibilidad física y otras por imposibilidad intelectual, lo cierto es que son muchas las cuestiones y las cosas que están ahí y, sin embargo, se escapan a mi limitada conciencia.

Imagen relacionada

La consciencia, como el Universo, también se expande y sus límites no se vislumbran

Todo el entramado existente alrededor de la conciencia es de una complejidad enorme, de hecho, conocemos mejor el funcionamiento del Universo que el de nuestros propios cerebros.

¿Cómo surge la conciencia como resultado de procesos neuronales particulares y de las interacciones entre el cerebro, el cuerpo y el mundo?

¿Cómo pueden explicar estos procesos neuronales las propiedades esenciales de la experiencia consciente?

Cada uno de los estados conscientes es unitario e indivisible, pero al mismo tiempo cada persona puede elegir entre un número ingente de estados conscientes distintos.

Resultado de imagen de Bertrand Russell

Beltrand Russell decía:

“El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”.

 

Resultado de imagen de Qués es la conciencia

Muchos han sido los que han querido explicar lo que es la conciencia.  En 1.940, el gran neurofisiólogo charles Sherrington lo intento y puso un ejemplo de lo que él pensaba sobre el problema de la conciencia.  Unos pocos años más tarde también lo intentaron otros y, antes, el mismo Bertrand Russell hizo lo propio, y, en todos los casos, con más o menos acierto, el resultado no fue satisfactorio, por una sencilla razón: nadie sabe a ciencia cierta lo que en verdad es la conciencia y cuales son sus verdaderos mecanismos; de hecho, Russell expresó su escepticismo sobre la capacidad de los filósofos para alcanzar una respuesta:

“Suponemos que un proceso físico da comienzo en un objeto visible, viaja hasta el ojo, donde se convierte en otro proceso físico en el nervio óptico y, finalmente, produce algún efecto en el cerebro al mismo tiempo que vemos el objeto donde se inició el proceso; pero este proceso de ver es algo “mental”, de naturaleza totalmente distinta a la de los procesos físicos que lo preceden y acompañan.  Esta concepción es tan extraña que los metafísicos han inventado toda suerte de teorías con el fin de sustituirla con algo menos increíble”.

 

Está claro que en lo más profundo de ésta consciencia que no conocemos, se encuentran todas las respuestas planteadas o requeridas mediante preguntas que nadie ha contestado.

 Estamos atados por hilos invisibles a todos los objetos que nos rodean: Esa es la Ley del Universo, todo incide en todo, la autonomía es engañosa y, sólo una pequeña parte de libre albedrío está con nosotros que, no siempre, podemos hacer lo que queremos… ¡Muchas cosas nos lo impiden!

Sin la fuerza de Gravedad, nuestras mentes serían diferentes (o no serían), estamos estrechamente conectados a las fuerzas que rigen el Cosmos y, precisamente, somos como somos, porque las fuerzas fundamentales de la Naturaleza, son como son y hacen posible la vida y la existencia de seres pensantes y evolucionados que son capaces de tener conciencia de SER, de hacer preguntas tales como: ¿de donde venimos? ¿Hacia donde vamos?

Estallido de una estrella

Al comienzo mencionaba el cosmos y la gravedad junto con la consciencia y, en realidad, con más o menos acierto, de lo que estaba tratando era de hacer ver que todo ello, es la misma cosa.  Universo-Galaxia-Mente.  Nada es independiente en un sentido global, sino que son partes de un todo y están estrechamente relacionados.

Una Galaxia es simplemente una parte pequeña del Universo, nuestro planeta es, una mínima fracción infinitesimal de esa Galaxia, y, nosotros mismos, podríamos ser comparados (en relación a la inmensidad del cosmos) con una colonia de bacterias pensantes e inteligentes.  Sin embargo, toda forma parte de lo mismo y, aunque pueda dar la sensación engañosa de una cierta autonomía, en realidad todo está interconectado y el funcionamiento de una cosa incide directamente en las otras.

Pocas dudas pueden caber a estas alturas del  hecho de que poder estar hablando de estas cuestiones, es un “milagro” en sí mismo.

Después de millones y millones de años de evolución, se formaron las conciencias primarias que surgieron en los animales con ciertas estructuras cerebrales de alta complejidad que, podían ser capaces de construir una escena mental, pero con capacidad semántica o simbólica muy limitada y careciendo de un verdadero lenguaje.

La conciencia de orden superior (que floreció en los humanos y presupone la coexistencia de una conciencia primaria) viene acompañada de un sentido de la propia identidad y de la capacidad explícita de construir en los estados de vigilia escenas pasadas y futuras.  Como mínimo, requiere una capacidad semántica y, en su forma más desarrollada, una capacidad lingüística.

Los procesos neuronales que subyacen en nuestro cerebro son en realidad desconocidos y, aunque son muchos los estudios y experimentos que se están realizando, su complejidad es tal que, de momento, los avances son muy limitados.  Estamos tratando de conocer la máquina más compleja y perfecta que existe en el Universo.

emilio silvera

 

  1. 1
    Emilio Silvera
    el 12 de octubre del 2017 a las 9:02

    Está claro que, el futuro cercano sí lo podemos alcanzar, aunque cuando llega a nosotros se hace presente. Las bellas imágenes que arriba podemos contemplar fueron captadas en su momento por el Telescopio Espacial Hubble, y, dentro de un par de años (entre marzo y junio de 2.019), será lanzado al Espacio el nuevo Telescopio Espacial que estará más lejos que el Hubble, será el James Webb. ¿Qué maravillas nos traerá?

    Según se puede leer por ahí… 

    “El Webb está llamado a propiciar una revolución en la astronomía similar a la que ocasionó el Hubble. El espejo del Webb tiene un tamaño de 6,5 metros, a comparar con los modestos 2,4 metros del Hubble, y los instrumentos del primero son mucho más avanzados, por lo que los problemas científicos que pueden abordarse con el Webb son mucho más finos y complejos que lo que fue posible con el Hubble. La ciencia que abordará el JWST abarca desde el nacimiento de las primeras galaxias hasta el estudio de la formación de planetas extrasolares y el origen de la vida.”

    Siendo todo esto así (que lo es), podemos estar expectantes de las maravillas que nos esperan contemplar y de los nuevos conocimientos que podemos adquirir cuando este prodigio de la técnica moderna nos ofrezca sus nuevos hallazgos nunca antes vistos… ¿Qué encontrará en esos “mares” perdidos en la lejanía del Universo?

    Estaremos atentos.

    Responder
  2. 2
    kike
    el 12 de octubre del 2017 a las 21:45

      Para nadie medianamente instruido en el tema. se le escapa que lo que nuestros sentidos nos informan cotidianamente sobre todo  lo que nos rodea, no es exactamente lo que ocurre, sucede, parece, pasa, etc.etc., si no lo que, a través de los muy complicados mecanismos que poseemos para detectar nuestro entorno, y  a or medio de múltiples canales y terminales en principio nada naturales, como puedan ser las transmisiones electroquímicas, que son precisamente las principales vias de comunicación del ser animado(a través de su central/cerebro), con el entorno, pudiera hallarse relativamente alejado de la realidad; mejor dicho, de muchas de las posibilidades reales de entender y conocer ese entorno.

     Es cierto, y en diversas circunstancias se hace palpable, que, pese a todas las verificadas leyes físicas, existen procesos que son susceptibles de ser interpretados de muy diversa manera; tanta que hasta caben sin duda alguna bastantes disquisiciones procedentes de otras ramas del saber, como por ejemplo,  (¿La religión?); puede  ser, pero me refiero más a la filosofía:; esa rama del pensamiento que en realidad nunca se ha alejado mucho de cualquier tipo de ciencia, y mucho menos de la astronomía y de la cosmología, pues de hecho en muchas de sus variadas disciplinas, ha encontrado en ellas un excelente  caldo de cultivo para su desarrollo natural,sobre todo cuando pareciera que ya tenía todo trillado sobre la condición humana (Por supuesto por culpa de los genios un tanto presuntuosos como Kant y compañía.)

     Y, en mi modesta opinión, en nada versada, quiero decir, que todo esos grandes pensadores que nos han manifestado durante decenios  los motivos de la la conducta humana, han podido ser desbancados de cuajo  por el simple hecho demostrado de que nuestros orgasnismos, (sin ninguna formación filosófica), a través de diversas y múltiples proteinas y otros mecanismos similares, y fabricadas (EX profeso) en nuestro cuerpo por las moléculas del ADN, producen en nuestro organismo diversas interacciones que en la práctica pudieran parecer actos voluntarios de un determinadio carácter de un solo individuo.  Hasta la falta o sobra de alguna enzima, o cualquier defecto en la información genética, puede traducirse en el individuo de maneras muy diferentes, que pudieran haber sido mal interpretadas tanto por los galenos como por los filósofos, puesto que claramente determinan la manera de actuar de cada individuo en circunstancias muy variables y además adaptativas al entorno, puesto que los diferentes mecanismos interiores de cada individuo, tratan siempre de preservar la vida propia del que se trate, sin importarle un carajo los efectos ético/morales/intelectuales que a posteriori le puedan asignar a ese organismo.. 

     Frecuentemente se dice que conocemos más a nuestro satélite natural que a partes de nuestro planeta, como puedan ser los fondos oceánicos; eso, siendo verdad, esconde otra falla; en realidad, lo que menos conocemos se encuentra muy cerca de nosotros, somos nosotros mismos.

     Y bajo mi punto de vista, el ser humano, en su egocentrismo, que ha ido perdiendo a la misma velocidad a la que la ciencia lo denostaba, en realidad únicamente ha tenido un fallo: Ha pensado que su importancia se derivaba hacia lo grande; hacia el exterior (otros individuos, clanes, paises, regiones, planetas, soles, etc.), cuando en realidad quizás su verdadera importancia se encuentre hacia su interior; hacia lo más pequeño; pues por ahí posiblemente no encontremos rivales, y en realidad se trata de un universo al menos tan inmenso como el exterior.

     O a lo mejor no,,,

     Saludos cordiales.

    Responder
    • 2.1
      Emilio Silvera
      el 13 de octubre del 2017 a las 5:56

      ¡Hola, amigo KIke!

      Como siempre, tus palabras denotan que has hecho la tarea de pensar en todas esas complejas cuestiones, y, al final de tus pensamientos escritos aquí te acercas a esa verdad que andamos buscando, no siempre de manera efectiva. Y nos dices…:

      “Y bajo mi punto de vista, el ser humano, en su egocentrismo, que ha ido perdiendo a la misma velocidad a la que la ciencia lo denostaba, en realidad únicamente ha tenido un fallo: Ha pensado que su importancia se derivaba hacia lo grande; hacia el exterior (otros individuos, clanes, paises, regiones, planetas, soles, etc.), cuando en realidad quizás su verdadera importancia se encuentre hacia su interior; hacia lo más pequeño; pues por ahí posiblemente no encontremos rivales, y en realidad se trata de un universo al menos tan inmenso como el exterior.” Cierras con “O a lo mejor no”.

      Yo, por si acaso, a lo que dices puedo añadir… O a lo mejor Sí,

      ¡Es todo tan complejo! Los Seres Humanos hemos andado siempre perdidos buscando esas respuestas que no siempre llegaron. Sabes que nuestra imaginación ha tenido mucho que ver en todo el proceso de buscar “esa verdad”, y, cuando no sabíamos la respuesta, nos la inventábamos aunque, pasados los años, aquella “verdad” tuviera que ser cambiada por otra más cercana a la realidad científica.

      De todas las maneras, como nos dejó dicho Max Planck: “El problema está en que nosotros somos parte del misterio que queremos desvelar”.

      Un abrazo.

      Responder

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