martes, 24 de noviembre del 2020 Fecha
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Un comentario del contertulio Adolfo en el trabajo titulado ¿Nos arrepentiremos de crear la I.A.?,  me ha llevado a mirar por ahí y, encuentro cosas como éstas:

Finalmente, llegará el día en que se extinga completamente la vida en la Tierra. Puede ser mañana o dentro de millones de años, pero ocurrirá. Dejando las especulaciones de lado, hasta donde sabemos, es el único sitio del Universo que posee vida. Pero existe la posibilidad de sembrar las semillas de la vida terrestre en el espacio, para que se desarrolle en planetas jóvenes de sistemas solares ubicados a muchos años luz de distancia. Si dicha empresa fuese realmente posible, ¿tenemos la obligación moral de hacerlo, para proporcionar a nuestra línea evolutiva la oportunidad de continuar de manera indefinida?

Creo que son muchos los que piensan que, hasta dónde nuestras posibilidades lo permitan, sí debemos expandir la vida por otros mundos y dejar abierta la posibilidad de que, cuando el Sol llegue a su fin (si es que antes no ocurre algún trágico suceso), debemos intentarlo al menos.

Michael Mautner, Profesor Investigador de Química en la Universidad de Virginia Commonwealth, dice que: “…sembrar el universo con vida no es sólo una opción, es nuestra obligación moral.”

Por otra parte, cuando pensamos en la posinble caída de cometas sobre nuestro planeta, en lo primero que pensamos en en nuestra propia seguridad pero, no nos paramos a pensar en que, dichos impactos, pueden producir grandes levantamientos de material terrestre que, son expulsados de manera violenta al espacio y llevando material biológico, llegar a otros sistemas planetarios y sembrar la vida en ellos.

Con esto, simplemente quiero considerar la posibilidad de que, el Universo tenga sus propios mecanismos para que la vida, no se extinga. Si lo pensamos bien, le ha llevado mucho tiempo (al menos hasta donde sabemos) traerla aquí al planeta Tierra. Se han necesitado miles de años para que las estrellas transmutaran los elementos necesarios para que, la vida, hiciera acto de presencia.

La teoría de la evolución química y celular: Mantiene que la vida apareció, a partir de materia inerte, en un momento en el que las condiciones de la Tierra eran muy distintas a las actuales y se divide en tres. Evolución química. Evolución prebiótica. Evolución biológica.

Todo eso está bien pero…,  la aparición del protoplasma vivo que dio lugar a todo eso… ¿Cómo se pudo formar?

Todos sabemos de las muchas cosas que no sabemos. Sin embargo, eso no impide que incluso pensemos en sembrar la vida por el Universo. ¿Quiénes nos creemos que somos? ¿Nos sentimos moralmente portadores de una misión tan grande como la de procurar conservar la vida en el Universo? ¿Acaso no es el propio Universo el que tiene que hacer su trabajo y expandirla por todos los lugares que sean idóneos para ello? ¿Cómo podemos arrogarnos una misión de tal envergadura?

Personalmente creo que, la idea es innecesaria y que, la Vida, surge por sí misma en todos aquellos lugares que, como aquí en la Tierra, tengan las condiciones necesarias para ello. Incluso es posible que existan formas de vida que, ni podamos imaginar. Claro que, como humanos que somos, tendemos a exaltar lo nuestro y, cuando decimos que tenemos la obligación moral de llevar la vida a otros mundos situados en otros sistemas solares, en lo que en realidad estamos pensando es, en que “nuestra forma de vida, nuestra especie”, no se extinga.

Claro que, no creo que sembrar la vida por el Universo sea algo parecido a sembrar árboles en un jardín. La vida, amigos míos, es simplemente un estado de la materia evolucionada, es ese estado máximo en el que la materia, genera pensamientos y…sentimientos.

    Hasta llegar aquí, nos ha costado miles de millones de años

Lo cierto es que, nuestra imaginación no tiene límites y está en función de los conocimientos que vamos adquiriendo. A mayor saber, mayor imaginación para poder leer artículos en el que se digan cosas como ésta:

“La panspermia es un mecanismo para la dispersión del material orgánico a través de la galaxia, pero los efectos destructivos de los rayos cósmicos y la luz ultravioleta tienden a que la mayor parte de los organismos sean destruidos, o lleguen a un nuevo mundo rotos y muertos. Ahora, Paul S. Wesson, investigador visitante en el Instituto Herzberg de Astrofísica en Canadá, sugiere que la información contenida dentro del material orgánico dañado, podría ser la semilla de la nueva vida. Llama a este proceso necropanspermia.”

Como veréis, por imaginar que no quede. Lo cierto es que, el Universo nos ha demostrado tener sus propios mecanismos para generar la vida y, siendo eso así (que lo es), no creo que tengamos que inmiscuirnos nosotros en tal empresa que, por otra parte y aunque no sea de manera intencionada, ya estamos realizando al enviar ingenios contaminados de microbios a otros lugares del espacio. ¿Cómo sabemos las consecuencias que, finalmente puedan tener esas sondas y naves espaciales que mandamos a investigar el espacio y los objetos que en él están presentes.

Quién sabe lo que no habremos hecho ya con nuestras actividades espaciales que, no siempre están limpias de sospechas y…de bacterias. El mismo planeta Marte tiene ya una larga lista de maquinas terrestres sobre su superficie y, si no había vida propia en aquel planeta… ¿Quién puede afrimar que no la hayamos llevado nosotros?

¡La Actividad Humana! Es a veces tan criticable que, percibe uno la sensación de que aún, no hemos madurado lo suficiente para ocupar el lugar que, en el contexto del Universo tendríamos que tener. La misma idea de sembrar vida en otros mundos puede parecer algo pretenciosa y, si me apuráis mucho, hasta escandalosa.

Desde el supuesto Big Bang…, la perspectiva que del Universo tenemos, nos lleva a pensar que la Vida es algo natural, un estado de la materia que ha pasado por uno y un millón de pruebas hasta surgir contra todo pronóstico en los lugares más insospechados. Y, nosotros, sabiendo eso, queremos ser los responsables de llevarla a otros lugares del Cosmos. ¡Se habrá visto mayor osadía!

                         Moléculas y reacciones químicas

En la Tierra, la mayoría de los átomos no existen por sí mismos, sino que se unen con otros átomos en forma de moléculas. O usando una terminología diferente, podemos decir que la mayoría de los elementos se combinan para formar compuestos. La química se trata acerca de las reacciones que forman y reorganizan los enlaces entre los átomos.

La química orgánica se concentra en el carbono, el cual puede formar una mayor variedad de compuestos que cualquier otro elemento. Las moléculas más importantes para la vida, las proteínas y el ADN, se basan en largas cadenas de átomos de carbono unidos a otros elementos, particularmente hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.

     Como todos saben, en las Nebulosas están presentes muchas moléculas necesarias para la vida. En comentarios anteriores, ya nos referimos a los elementos más abundantes del Universo: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno (CHON). Las estrellas convierten unos elementos más sencillos en algo como el CHON y arroja esos materiales al espacio, en explosiones supernovas que forman nebulosas en las que están los materiales complejos para formar nuevas estrellas, nuevos mundos y…¿Por qué no? nuesvas formas de vida.

Todas las reacciones químicas implican un cambio en la energía. La mayoría de ellas liberan energía, usualmente en forma de calor; nuestros cuerpos son calentados por las reacciones orgánicas basadas, en última instancia, en la oxidación de los alimentos que comemos. (Algunas pocas reacciones liberan energía en forma de luz en lugar de calor, una propiedad que ha sido explotada por las luciérnagas y los gusanos brillantes). Por otro lado, las reacciones “endotérmicas” absorben energía del ambiente. De la misma manera. En las Nebulosas, están presentes fuertes emisiones de energías que emergen de las estrellas nuevas para ionizar el material circundante. ¿Qué efectos, tendrá realmente esas fuertes energías sobre el materia allí presente? ¿Qué cambios se producirán? En Nubes como esas, han sido descubiertos más de 100 moléculas distintas y, algunas, son las que se necesitan para que la química-biológica haga su aparición en los mundos.

La mayoría de las reacciones químicas necesitan un empujón para iniciarse. Este es proporcionado por un “catalizador”, una sustancia que acelera las reacciones sin ser consumida por éstas. Por ejemplo, las enzimas son catalizadores biológicos de los cuales depende la vida.

Claro que nosotros, aunque no sea conscientemente, podemos enviar las semillas de la vida a otros lugares. Nuestros experimentos y misiones extraterrestres conllevan esa posibilidad que, aunque nunca la podamos constatar, ciertamente está ahí. Sin embargo, sigo apostando por la otra forma. La manera natural de que la Vida se genere en el Universo es, el Universo mismo, el que la tiene que determinar.

Insisto: ¿Quiénes somos nosotros para subrogarnos una misión tan importante?

emilio silvera