Feb
17
¿Hasta dónde llegaremos con la I.A.?
por Emilio Silvera ~
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El revolucionario chip cuántico de Google que resuelve en 5 minutos lo que hoy tomaría 10 cuatrillones de años.
“Google ha presentado un nuevo chip que, según afirma, tarda cinco minutos en resolver un problema que actualmente a las supercomputadoras más rápidas del mundo les llevaría diez cuatrillones (o 10.000.000.000.000.000.000.000.000 años) completar.
El chip es el último desarrollo en un campo conocido como computación cuántica, que intenta utilizar los principios de la física de partículas para crear un nuevo tipo de computadora increíblemente poderosa.
Google dice que su nuevo chip cuántico, llamado “Willow”, incorpora “avances” clave y “allana el camino hacia una computadora cuántica útil a gran escala”.
Sin embargo, los expertos dicen que Willow es, por ahora, un dispositivo en gran parte experimental, lo que significa que una computadora cuántica lo suficientemente poderosa como para resolver una amplia gama de problemas del mundo real aún está a años (y a miles de millones de dólares) de distancia.”
También hemos podido leer por ahí: “Sycamore es la computadora cuántica más poderosa que actualmente posee Google. Debido a la peculiaridad de los qubits, sus unidades básicas de información, es capaz de resolver en 200 segundos una tarea que a un superordenador convencional le tomaría 10 mil años realizar.”
La de Google
IBM
Otras
“No todos los científicos confían a pies juntillas en las capacidades de los ordenadores cuánticos. Algunos, como el matemático israelí Gil Kalai, que da clase en la Universidad Yale (Estados Unidos), defienden que nunca funcionarán bien. Este académico en particular cree que el aumento de la complejidad de los sistemas cuánticos provocará que acaben comportándose como los ordenadores clásicos, por lo que la superioridad de los primeros acabará evaporándose.
Otros investigadores, sin embargo, son mucho más optimistas. Ignacio Cirac, el físico español considerado de forma unánime junto a Peter Zoller el padre fundacional de la computación cuántica, sostiene que “desarrollar un ordenador cuántico que no tenga errores es muy complicado. No tengo ninguna duda de que va a pasar (en este ámbito no estoy de acuerdo con lo que dice Gil Kalai), pero creo que va a tardar mucho tiempo”.
Lo cierto, amigos, es que el camino emprendido hace ya algunos años, ha seguido su curso sin torcer la dirección, y, cada día que pasa se da un avance en la dirección deseada. Los ordenadores cuánticos serán herramientas del futuro que marcaran un antes y un después, reducirá la ignorancia humana al resolver problemas que hasta el momento nadie ha sabido resolver, contestará preguntas que hasta el momento nadie supo contestar, y, por fin, podremos saber lo que el Tiempo es.
¡Vivir para ver!
Emilio Silvera Vázquez
Feb
10
¿Qué será en realidad el Tiempo?
por Emilio Silvera ~
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Feb
9
Repasando hechos
por Emilio Silvera ~
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Si vamos directamente a contestar a la pregunta ¿Tendrá algún límite la evolución del conocimiento? Tendremos que pararnos un momento, retrotraernos en el Tiempo, echar una mirada a los hechos que han acaecidos a lo largo de la Historia, y, reconocer que, no solo es el Universo el que se expande… ¡Nuestras Mentes también!
Qué, ¿ hasta dónde llegaremos?
Es difícil responder, principalmente porque no sabemos hasta dónde seguirá existiendo nuestra especie. Si miramos por donde van nuestros caminos… ¡Incluso podríamos pensar que estamos poniendo los cimientos de nuestra propia destrucción con los avances de la Inteligencia Artificial.
Pero somos de una manera que… ¿Quién nos cambia?
Feb
8
El sol (como todo en el Universo), también morirá
por Emilio Silvera ~
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De como “nacen”, “viven” y “mueren” las estrellas que, dependiendo de su masa, se convertirán en enanas blancas, estrella de neutrones o agujeros negros. En cada caso dejan remanentes estelares de Nebulosas planetarias, supernovas y también inmensas nubes de plasma, y, en cada caso, el Tiempo para cada suceso será variable, a más masa menos tiempo de vida.
En el caso del Sol, cuando se convierta en Gigante roja su tamaño aumentara una Unidad Astronómica, de tal manera que engullirá a Mercurio y a Venus, y, la Tierra verá como la temperatura aumentará hasta que, los mares y los océanos se evaporarán y la vida en la Tierra (tal como la conocemos), desaparecerá.

Falta tanto tiempo para que eso llegue que, se supone (si es que la humanidad no se ha extinguido)), que ya habremos desvelados los secretos que ahora nos impiden viajar al Espacio, sabremos construir naves tan grandes como ciudades, conoceremos cómo utilizar combustibles sólidos que, con pequeños volúmenes puedan impulsar las naves durante mucho tiempo a velocidades enormes, ¿Quién sabe?, si también sepamos generar Gravedad artificial evitando la ingravidez, las aleaciones de los materiales de la nave serán inteligentes, de tal manera que, en caso de producirse accidentes con micro-meteoritos, se reparen de manera automática sin la intervención del hombre.
Incluso se piensa que podría ser posible que para entonces, la Ciencia tenga la llave para abrir puertas de entrada al Hiperespacio. Esas avanzadas naves llevarán a los pasajeros hibernados, y, para evitar cualquier emergencia, la vigilancia de los mecanismos de la nave estarán a cargo de Robots de última generación especialmente construimos para este cometido.
Los viajeros serían despertados cuando el destino estuviera cercano
Todos esos son “sueños” que alimentamos en la creencia de que podremos llegar tan lejos, aunque es dudoso que nuestra especie pueda vivir tanto tiempo si miramos todos los aspectos de su comportamiento en general, si vemos todas las “cosas” que violamos, las ambiciones desmedidas a nivel individual y colectivo, la falta de sensibilidad que venimos demostrando al dejar que existan personas todopoderosas mientras otras están muriendo de hambre y carecen de lo más básico para vivir.
Una cosa es que exista la meritocracia y que se reconozcan los hechos de algunos otorgándoles los premios que se merezcan, y, otra muy distinta es que no se facilite a todos las mismas oportunidades en función de su lugar de nacimiento. Todos deberían tener lo necesario para llevar una vida digna.
Me desvío del tema como me pasa siempre. En cuanto al video y al narrador, lo único que tengo que criticar es el hecho de que hable de la “materia oscura” como si la manejara cada día, como si la conociera de verdad, como si supiera a ciencia cierta que existe, cuando la realidad es que… ¡Sigue siendo una conjetura! Sin embargo, a base de repetirla, han llegado a creerse que esa materia exótica está ahí, permeando todo el Espacio y siendo la responsable del movimiento anómalo de las galaxias que, bien podría estar debido a la fuerza de Gravedad que genera un universo vecino que tira del nuestro.
Emilio Silvera Vázquez
Feb
7
Nuestro lugar en el Universo…¿Cuál será?
por Emilio Silvera ~
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Robert Dicke era su nombre y tenía los intereses científicos más amplios y diversos que imaginarse pueda, el decía que al final del camino todos los conocimientos convergen en un solo punto, el saber. No nos damos cuenta de ello pero, al final del camino, todos los conocimientos convergen y están relacionados de alguna extraña manera.
Como pregona la filosofía, nada es como se ve a primera vista, todo depende del punto de vista desde el que miremos las cosas, o, de la perspectiva que podamos tener de ellas conforme a las herramientas que tengamos a nuestra disposición, incluida la intelectual. Nosotros, que estudiamos el Universo y no lo sabemos todo de él, ya pensamos en la posible existencia de otros universos.
Si es que existen, ¿Cómo serían esos otros universos? ¿dejarían un margen para alguna forma de vida? y, de ser así, ¿Tendrían las mismas leyes fundamentales y las mismas Constantes universales?
“Lo primero que hay que comprender sobre los universos paralelos… es que no son paralelos. Es importante comprender que ni siquiera son, estrictamente hablando, universos, pero es más fácil si uno lo intenta y lo comprende un poco más tarde, después de haber comprendido que todo lo que ha comprendido hasta ese momento no es verdadero.”
Douglas Adams
El físico inglés Paul Dirac fue uno de los más decisivos del siglo pasado, con aportaciones determinantes para el desarrollo de la mecánica cuántica, la teoría que nos ilustra sobre la naturaleza de los átomos. En cuanto al tema que nos ocupa, Dirac concluyó que la aparición del “10 elevado a 40” en distintos sitios no podía ser fortuita, tenía que haber algo que conectara de manera profunda los diversos cálculos que lo originaban.
Antes en la entrada que más arriba tenéis (“Observar la Naturaleza… da resultados”), comentaba sobre los grandes números de Dirac y lo que el personaje llamado Dicke pensaba de todo ello y, cómo dedujo que para que pudiera aparecer la biología de la vida en el Universo, había sido necesario que el tiempo de vida de las estrellas fuese el que hemos podido comprobar que es y que, el Universo, también tiene que tener, no ya las condiciones que posee, sino también, la edad que le hemos estimado.
En 1866, Wallace se casó con Anna Mitten, con la que tuvo tres hijos, de los que solo dos, Violet y William, llegaron a edad adulta. En la imagen, Wallace con su mujer y su hija Violet hacia 1905. / A. R. Wallace Memorial Fund & G. W. Beccaloni.
Para terminar de repasar la forma de tratar las coincidencias de los Grandes Números por parte de Dicke, sería interesante ojear retrospectivamente un tipo de argumento muy similar propuesto por otro personaje, Alfred Wallace en 1903. Wallace era un gran científico que, como les ha pasado a muchos, hoy recibe menos reconocimiento del que se merece.
Al principio compartieron la gloria pero, más tarde, Wallace fue olvidado injustamente.
Fue él, antes que Charles Darwin, quien primero tuvo la idea de que los organismos vivos evolucionan por un proceso de selección natural. Afortunadamente para Darwin, quien, independientemente de Wallace, había estado reflexionando profundamente y reuniendo pruebas en apoyo de esta idea durante mucho tiempo, Wallace le escribió para contarle sus ideas en lugar de publicarlas directamente en la literatura científica. Pese a todo, hoy “la biología evolucionista” se centra casi por completo en las contribuciones de Darwin.
Esta teoría propone que todas las especies presentes actualmente, se han originado de otra especie ahora extinta, es decir, estas especies son los descendientes de ancestros primordiales, en la mayoría de los casos, más sencillos y extintos.
Wallace tenía intereses muchos más amplios que Darwin y estaba interesado en muchas áreas de la física, la astronomía y las ciencias de la Tierra. En 1903 publicó un amplio estudio de los factores que hace de la Tierra un lugar habitable y pasó a explorar las conclusiones filosóficas que podrían extraerse del estado del Universo. Su libro llevaba el altisonante título de El lugar del hombre en el Universo.
Wallace, Alfred Russell (1823-1913), naturalista británico conocido por el desarrollo de una teoría de la evolución basada en la selección natural. Nació en la ciudad de Monmouth (hoy Gwent) y fue contemporáneo del naturalista Charles Darwin. En 1848 realizó una expedición al río Amazonas con el también naturalista de origen británico Henry Walter Bates y, desde 1854 hasta 1862, dirigió la investigación en las islas de Malasia. Durante esta última expedición observó las diferencias zoológicas fundamentales entre las especies de animales de Asia y las de Australia y estableció la línea divisoria zoológica -conocida como línea de Wallace- entre las islas malayas de Borneo y Célebes. Durante la investigación Wallace formuló su teoría de la selección natural. Cuando en 1858 comunicó sus ideas a Darwin, se dio la sorprendente coincidencia de que este último tenía manuscrita su propia teoría de la evolución, similar a la del primero. En julio de ese mismo año se divulgaron unos extractos de los manuscritos de ambos científicos en una publicación conjunta, en la que la contribución de Wallace se titulaba: “Sobre la tendencia de las diversidades a alejarse indefinidamente del tipo original”. Su obra incluye El archipiélago Malayo (1869), Contribuciones a la teoría de la selección natural (1870), La distribución geográfica de los animales (1876) y El lugar del hombre en el Universo (1903).
Pero sigamos con nuestro trabajo de hoy. Todo esto era antes del descubrimiento de las teorías de la relatividad, la energía nuclear y el Universo en expansión. La mayoría de los astrónomos del siglo XIX concebían el Universo como una única isla de materia, que ahora llamaríamos nuestra Vía Láctea. No se había establecido que existieran otras galaxias o cuál era la escala global del Universo. Sólo estaba claro que era grande.
Wallace estaba impresionado por el sencillo modelo cosmológico que lord Kelvin había desarrollado utilizando la ley de gravitación de Newton. Mostraba que si tomábamos una bola muy grande de materia, la acción de la gravedad haría que todo se precipitara hacia su centro. La única manera de evitar ser atraído hacia el centro era describir una órbita alrededor. El universo de Kelvin contenía unos mil millones de estrellas como el Sol para que sus fuerzas gravitatorias contrapesaran los movimientos a las velocidades observadas.
William Thomson (Lord Kelvin)
En el año 1901, Lord Kelvin solucionó cualitativa y cuantitativamente de manera correcta el enigma de la oscuridad de la noche en el caso de un universo transparente, uniforme y estático. Postulando un universo lleno uniformemente de estrellas similares al Sol y suponiendo su extensión finita (Universo estoico), mostró que, aun si las estrellas no se ocultan mutuamente, su contribución a la luminosidad total era finita y muy débil frente a la luminosidad del Sol. El demostró también que la edad finita de las estrellas prohibió la visibilidad de las estrellas lejanas en el caso de un espacio epicúreo infinito o estoico de gran extensión, lo que contestó correctamente al enigma de la oscuridad.

Ahora sabemos que estrellas como el Sol y planetas como la Tierra, sólo en nuestra Galaxia, los hay a decenas de miles de millones. Y, si eso es así… ¡No somos nada especial ni el centro de nada! Por otra parte, somos conscientes de que la extinción de las especies también es algo natural en la dinámica del Universo.
Lo intrigante de la discusión de Wallace sobre este modelo del Universo es que adopta una actitud no copernicana porque ve cómo algunos lugares del Universo son más propicios a la presencia de vida que otros. Como resultado, sólo cabe esperar que nosotros estemos cerca, pero no en el centro de las cosas.
Wallace da un argumento parecido al de Dicke para explicar la gran edad de cualquier universo observado por seres humanos. Por supuesto, en la época de Wallace, mucho antes del descubrimiento de las fuentes de energía nuclear, nadie sabía como se alimentaba el Sol, Kelvin había argumentando a favor de la energía gravitatoria, pero ésta no podía cumplir la tarea.

En la cosmología de Kelvin la Gravedad atraía material hacia las regiones centrales donde estaba situada la Vía Láctea y este material caería en las estrellas que ya estaban allí, generando calor y manteniendo su potencia luminosa durante enormes períodos de tiempo. Aquí Wallace ve una sencilla razón para explicar el vasto tamaño del Universo.
“Entonces, pienso yo que aquí hemos encontrado una explicación adecuada de la capacidad de emisión continuada de calor y luz por parte de nuestro Sol, y probablemente por muchos otros aproximadamente en la misma posición dentro del cúmulo solar. Esto haría que al principio se agregasen poco a poco masas considerables a partir de la materia difusa en lentos movimientos en las porciones centrales del universo original; pero en un período posterior serían reforzadas por una caída de materia constante y continua desde sus regiones exteriores a velocidades tan altas como para producir y mantener la temperatura requerida de un sol como el nuestro, durante los largos períodos exigidos para el continuo desarrollo de la vida.”

Vallace ve claramente la conexión entre estas inusuales características globales del Universo y las consiciones necesarias para que la vida evolucione y prospere en un planeta como el nuestro alumbrado por una estrella como nuestro Sol. Wallace completaba su visión y análisis de las condiciones cósmicas necesarias para la evolución de la vida dirigiendo su atención a la geología y la historia de la Tierra. Aquó ve una situación mucho más complicada que la que existe en astronomía. Aprecia el cúmulo de accidentes históricos marcados por la vía evolutiva que ha llegado hasta nosotros, y cree “improbable en grado máximo” que el conjunto completo de características propicias para la evolución de la vida se encuentre en otros lugares. Esto le lleva a especular que el enorme tamaño del Universo podría ser necesario para dar a la vida una oportunidad razonable de desarrollarse en sólo un planeta, como el nuestro, independientemente de cuan propicio pudiera ser su entorno local:
“Un Universo tan vasto y complejo como el que sabemos que existe a nuestro alrededor, quizá haya sido absolutamente necesario … para producir un mundo que se adaptase de forma precisa en todo detalle al desarrollo ordenado de la vida que culmina en el hombre.”

Hoy podríamos hacernos eco de ese sentimiento de Wallace. El gran tamaño del Universo observable, con sus 1080 átomos, permite un enorme número de lugares donde puedan tener lugar las variaciones estadísticas de combinaciones químicas que posibilitan la presencia de vida. Wallace dejaba volar su imaginación que unía a la lógica y, en su tiempo, no se conocían las leyes fundamentales del Universo, que exceptuando la Gravedad de Newton, eran totalmente desconocidas. Así, hoy jugamos con la ventaja de saber que, otros muchos mundos, al igual que la Tierra, pueden albergar la vida gracias a una dinámica igual que es la que, el ritmo del Universo, hace regir en todas sus regiones. No existen lugares privilegiados.
Emilio Silvera Vázquez
















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