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Cualquier Futuro que imaginemos, podría ser posible

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en General    ~    Comentarios Comments (0)

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Con la inteligencia artificial no dejan de proliferar los reportajes referidos a viajes en naves generacionales en las que, 15.000 viajeros “duermen” hibernados, mientras que, la nave es vigilada y comntrolada por la “Mente Virtual” de la Inteligencia Artificial que se ocupa hasta del menor detalle para que nada falle en la misión hacia el planeta “Aurora” (el comienzo).

 

 El concepto de una nave de 58 km permitiría transportar una colonia  humana. Vea cuánto tiempo tomaría en el primer comentario. ⬇️

 

Los viajes en naves generacionales, donde miles de personas hibernan mientras una inteligencia artificial (IA) asume el control total de la misión, son conceptos recurrentes en la ciencia ficción y en diseños conceptuales de ingeniería interestelar. La posibilidad de que un sistema automatice todos los parámetros vitales, desde el rumbo hasta la supervivencia humana, plantea debates sobre la supervisión tecnológica y los límites de la automatización.

Cómo sería nuestra vida en una nave espacial real

 

En todas estas historias, en las que incluso consiguen llegar al planeta elegido para el nuevo comienzo de la especie humana, se omiten los verdaderos problemas con los que se encontrarían estas naves espaciales que, de ninguna manera posible (tecnológicamente hablando), estarían preparadas para hacer frente a la hostilidad del Espacio, a la radiación, a los micro-meteoritos que, viajando a velocidades tan altas, perforarían el fusilaje de la nave que debería ir provisto de un escudo imposible de instalar para evitar tal desatre.

 

Científicos estudian la idea de sumergir a astronautas a un estado de  hibernación

 

Las historias de ciencia ficción suelen pasar por alto los colosales desafíos físicos y de ingeniería a los que se enfrentaría una nave generacional o de colonización interestelar. La realidad científica plantea obstáculos que hacen que estos viajes sean casi imposibles con la tecnología actual o imaginable. El cuerpo humano (o de cualquier ser vivo), no está preparado para soportar tal letargo de congelación artificial, las células se cristalizarían y moriríamos.

 

¿Podemos imaginar que, en hivernación, el agua que contiene el cuerpo, se cristalizara?

Los viajes interestelares o naves generacionales se enfrentan a desafíos biológicos inmensos. La congelación humana en la actualidad, o criogenización, es incapaz de evitar el daño celular.  Al enfriar el cuerpo por debajo del punto de congelación, el agua dentro de las células se expande formando cristales letales, una barrera insuperable hoy en día.

Bueno amigos, más de lo mismo. Estamos confinados en este pequeño mundo (que es el nuestro), en el hemos nacido y hemos evolucionado, nos hemos adaptado a sus condiciones físicas, a su atmósfera, a la radiación que recibe del Sol, a la Gravedad que su masa genera, los océanos, las estaciones, los distintos ecosistemas… Viajar  a otro mundo diferente.. ¡Sería la muerte! Y, si ese mundo es parecido a la Tierra, ¿Cómo podrían esos viajeros adaptarse a el y seguir viviendo?

Como entretenimiento y fantasía está bien. Sin embargo, llevarlo a la realidad…

Emilio Silvera V.

 

 


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