Feb
7
¿Cambio Climático? ¿Por qué no retrotraerse en el Tiempo?
por Emilio Silvera ~
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No dejamos de hablar (bueno, no dejan de hablar), algunos interesados en ello, del Cambio Climático, y, con esa espada de Damócñes sobre nuestras cabezas, tratan de cambiar muchas cosas que limitan la libertad de los ciudadanos del mundo, y, los promotores de esta campaña, no se privan absolutamente de nada: Aviones privados, grandes mansiones con temperaturas adecuadas al bienestar de sus ocupantes, los mejores alimentos…Y, mientras tanto, tratan de quitarnos los vehículos que nos hacen más libres, que comamos insectos y no carne, que no tengamos nada para que seamos felices (según dicen), y, de esa manera, aprovechando el bulo del Cambio Climático, tratan de culpabilizarnos de lo que siempre fue natural.
Nunca hemos tenido la capacidad de cambiar el Clima de nuestro Mundo, ya se encargó la Naturaleza de ello. Hemos sido testigos de cómo se hicieron millonarios algunos que en conferencias pregonaron el “Cambio Climático” que destruiría el mundo.
La maldad humana no tiene límites, y, algunos pocos poderosos, tratan por todos los medios de someter a unos miles de millones que sólo dependen de su trabajo… ¡Vaya pandilla de sinvergüenzas!
Feb
7
¿Sabremos algún día en qué universo estamos?
por Emilio Silvera ~
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Uno de los Principios que impera en nuestro Universo, es sin duda alguna, que todo tiene un comienzo y un final, que la Eternidad y lo infinito no existen, como tampoco existe el vacío. Como no sabemos dar una respuesta científicamente cierta, a muchas de las preguntas planteadas por nuestra inmensa ignorancia, nos limitamos a conjeturar lo que podría ser, y, construimos Modelos y Teorías que tratan de escenificar lo que hemos podido observar, lo que nos dijeron los experimentos de laboratorio, y, todos aquellos datos que pudimos atesorar con la experiencia.
Pero, como la curiosidad sigue con nosotros…. Seguiremos insistiendo para conseguir (algún día) acercarnos a esa verdad que perseguimos.
Feb
7
¿La Vida fuera de la Tierra? Es lo más probable
por Emilio Silvera ~
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Escenas cotidianas de otros mundos
Sabemos que el Universo es igual en todas partes, que en todas sus regiones (por alejadas que estén), la Naturaleza se rige por las mismas cuatro Leyes fundamentales y las mismas Constantes universales. En todas las galaxias se producen elementos a partir de la fusión nuclear y comienzan por el Hidrógeno que fusiona protones para en esa transición de fase crear el Helio, el Berilio, y, más tarde mediante el efecto Triple Alfa generarán otros más complejos como el Carbono, el Oxígeno, el Nitrógeno…

La fusión nuclear en el corazón de las estrellas
Otros mundos estarán alumbrados por estrellas dobles o triples, y, conforme a la situación del planeta y la distancia a estas estrellas, podrá existir alguna clase de vida que, al contrario que en la Tierra, tendrán los días interminables, ya que, cuando no una sería la otra la que enviara su luz y su calor. La variedad en el Universo es rica, y, cualquier escenario que podamos imaginar… ¡Ahí estará!
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Hace algún tiempo que el Proyecto SETI anunció que uno de sus potentes radiotelescopios había captado una misteriosa señal del espacio que era especialmente potente y que parecía provenir de una estrella situada a 95 años luz.
De señal extraterrestre, nada
“En su estudio este organismo indicó que “La señal con una longitud de onda de 2,7 cm fue detectada en la dirección de uno de esos objetos “el sistema HD164595 en Hércules) en 2015. El procesamiento y análisis de la señal revelaron su más que probable origen terrestre“.
El viejo astrónomo que había pasado toda su vida estudiando a las estrellas, el comportamiento de las galaxias, las transformaciones de fase que se producen en las grandes Nebulosas moleculares, los cambios que se producen cuando las estrellas, agotado su combustible nuclear de fusión, finalizan sus “vidas” y se transforman en objetos diferentes a los que fueron… Y, también, al estudio de la posibilidad de la presencia de Vida en otros mundos.

Entrevistado por una joven periodista, sucedió lo siguiente:

- ¿Verdad, maestro, que si encontráramos vida fuera de la Tierra, sería un milagro?
- Amiguita mía, el milagro sería que no la encontráramos.

Siendo el Universo igual en todas partes, también en todas partes pasarán las mismas cosas
Las estrellas masivas que consumen cantidades ingentes del material de fusión, llega al final de sus vidas en unos pocos millones de años y se convierten en estrellas de neutrones o en agujeros negros, otras más pequeñas como el Sol, viven miles de millones de años, y, las enanas rojas que consumen muy poco material llegan a edades inimaginables.

En las bellas Nebulosas moleculares no dejan de surgir las estrellas nuevas, y, en ellas se forman moléculas que son esenciales para la vida, y, se crean nuevos sistemas planetarios a lo largo de millones de años. Y, finalmente, en alguno de esos nuevos planetas primigenios, pasados algunos cientos de miles de años, pueden surgir células vivas que evolucionen hacia la vida inteligente, haciendo posible que la “materia inerte” alcance la Consciencia de Ser..

Opino que no fue muy inteligente por nuestra parte, enviar mensajes a posibles seres de otros mundos, y, facilitándoles conocimientos de cómo somos y donde nos pueden encontrar. Fue una temeridad desconociendo a los posibles receptores de dichos mensajes.
“Si algo o alguien fuera de la Tierra las capturase y consiguiese acceder a su contenido, podría conocer de dónde viene esta, qué tipo de vida existe en nuestro planeta, de qué clase de tecnología y maquinaria disponemos…”,

“Los contenidos del registro fueron seleccionados por un comité presidido por Carl Sagan. Si te pica la curiosidad, puedes echar un vistazo a este artículo de la NASA, donde se detalla todo su contenido.”

“Lo más famoso que se ha encontrado en una búsqueda de este tipo, una muy señal rara, fue la señal Wow!, en 1977, que duró 72 segundos. El problema es la información que tenemos sobre ella es la poca que se recogió en ese mismo instante, ya que no se ha vuelto a tener noción de ella nunca más”.

No sabemos que intenciones tendrán, como son y si en esas formas de vida están presentes los sentimientos
Claro que, si existen Civilizaciones inteligentes en otros mundos en nuestra propia Galaxia o en otras más lejanas (como sospechamos), “ellos”, al igual que nosotros, estarán también haciendo lo posible por captar señales de nuestro mundo, y, finalmente, cuando la tecnología lo permita a la Civilización más avanzada… ¡Se presentará en la “casa” de la otra!

Guardando las distancias entre los dos escenarios, no puedo evitar que acuda a mi mente la imagen de aquellos exploradores que llegaron a otros “mundos” de distintas costumbres, y, pensar en lo que sucedió. Estas historias nunca finalizaron bien para los autóctonos del lugar.

Así las cosas, si finalmente se produce ese primer contacto, pensando con egoísmo, preferiría que los visitantes fuéramos nosotros. Y, a ser posible, que tal encuentro se produzca dentro de mucho, mucho, muchísimo tiempo, cuando el proceso de humanización esté casi finalizado y sepamos ponernos en el lugar de los otros antes de actuar.

Sabemos, que si nuestra especie perdura en el Tiempo, finalmente tendremos que emigrar a otros mundos. También sabemos que existen cientos de miles de mundos que podrían ser habitados por nuestra especie. Y, aunque tenemos la certeza de que, en el Presente no podríamos aspirar a un viaje de tal calibre, es posible que en unos pocos de cientos de años, la tecnología esté tan avanzada como para construir naves interplanetarias tan grandes como pequeñas ciudades, que en su interior esté dotada de todo lo necesario para la supervivencia de los viajeros, y, dotadas de Gravedad artificial, de materiales inteligentes, y, de todo aquello que las familias viajeras puedan necesitar, lleguemos por fin a otros mundos y comencemos de nuevo con esa Nave que siempre pensé que se llamará ¡Aurora! el Nuevo comienzo.
Emilio Silvera
Feb
7
El ajuste fino del Universo para la presencia de la Vida
por Emilio Silvera ~
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Aquí hemos hablado con frecuencia del comportamiento del Universo para que sea posible la presencia de la Vida. Algunos lo llaman “ajuste fino”, y, se trata de unos parámetros y constantes que hacen posible el escenario idóneo para que la vida pudiera surgir a partir de la materia “inerte” evolucionada, y, pudiera llegar, mediante esa evolución, hasta las ideas y los pensamientos.
Bueno, también a los sentimientos,
Feb
6
“Las Tierras”, El Universo y la Vida
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y la Química de la Vida ~
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Por sorprendente que pueda parecer, especialmente después de ver las imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio, en las cuales ésta aparece como una brillante bola azul y blanca sobre un fondo oscuro, la luz visible no ofrece las mejores perspectivas para detectar directamente otros planetas similares a la Tierra. Esto es así por dos razones:

La superficie de la Tierra, suelos, océanos, y también la atmósfera, absorbe energía solar y la vuelven a irradiar en forma de calor en todas direcciones. A continuación, se presentan los procesos de atenuación que sufre la radiación solar en su trayectoria hacia la tierra.
En primer lugar, la luz visible que se recibe desde un planeta como la Tierra es en esencia el reflejo de la luz procedente de su estrella progenitora, por lo que no sólo es relativamente débil, sino que resulta muy difícil de captar a distancias astronómicas sobre el fondo iluminado por el resplandor de dicha estrella.
En segundo lugar, del tipo de la Tierra alcanzan en realidad su brillo máximo en la parte de rayos infrarrojos del espectro electromagnético, por el modo en que la energía absorbida procedente del Sol vuelve a irradiarse en la zona de infrarrojos de dicho espectro, con longitudes de onda más largas que las de la luz visible.
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En una longitud de onda de unas pocas micras, la Tierra es el planeta más brillante del Sistema solar y destacaría como un objeto impactante si se utiliza cualquier telescopio de infrarrojos suficientemente sensible situado en nuestra proximidad estelar. El problema es que, dado que la radiación de infrarrojos es absorbida por los propios gases de la atmósfera terrestre, como el dióxido de carbono y el vapor de agua, que son lo que nos interesa descubrir, el telescopio que se utilice para buscar otros planetas como la Tierra tendrá que ser colocado en las profundidades del espacio, lejos de cualquier fuente potencial de contaminación. También tendrá que ser muy sensible, lo que significa muy grande.

Este será el telescopio que nos lleva más lejos en las profundidades del Espacio
“La NASA ha fijado la fecha del 31 de octubre del 2021 como la nueva fecha para el lanzamiento del telescopio espacial James Webb debido al impacto de la pandemia del coronavirus así como a desafíos técnicos. La decisión se ha basado en una evaluación de riesgos completada recientemente sobre la integración restante y las actividades de prueba previas al lanzamiento. La agencia espacial ya había anunciado hace un mes que el lanzamiento se retrasaría respecto a la última fecha anunciada, establecida en marzo del 2021.”
Entonces se decía:
De ahí que estemos hablando de un proyecto internacional, aunque, en este mismo momento ya se está haciendo una realidad y se dan los últimos toques al sustituto del Hubble (en la imagen de arriba). Sin embargo, otros proyectos y por distintos medios y utilizando interferómetros de infrarrojos no dejan de buscar “nuevas” Tierras y elementos que, alrededor de lejanos planetas puedan contener los materiales primigenios para la vida.


La sola presencia de gases como el dióxido de carbono y el vapor de agua no es suficiente como un signo de vida, pero sí de la existencia de planetas del tipo de la Tierra en el sentido de que tendrían una atmósfera como Venus y Marte, mientras que, en particular, la presencia de agua indicaría la probabilidad de que existiera un lugar adecuado para la vida.

Lo cierto es que al poco de ser lanzado, ya nos mandaba imágenes como esta
En realidad, cuando se estudian de forma detenida y pormenorizada los mecanismos del Universo, podemos ver la profunda sencillez sobre la que este se asienta. Los objetos más complejos del Universo conocido son los seres vivos, nosotros mismos, seríamos un buen ejemplo.

Estos sistemas complejos están hechos de las materias primas más comunes que existen en Galaxias como la Vía Láctea. En forma de aminoácidos estas materias primas se ensamblan de manera natural, dando lugar a sistemas auto organizadores donde unas causas subyacentes muy sencillas pueden producir complejidad en la superficie, como en el caso del tigre y sus manchas. Finalmente, con el fin de detectar la presencia de esta complejidad máxima de unos sistemas universales no necesitamos ninguna prueba sofisticada para distinguir la materia viva de la materia “inerte”, sino únicamente las técnicas más sencillas (aunque asistidas por tecnologías altamente avanzadas) para identificar la presencia de uno de los compuestos más simples del universo: El oxígeno.

El caos y la complejidad se combinan para hacer del universo un lugar muy ordenado que es justo el entorno adecuado para formas vidas como la que nosotros mismos podemos representar. Como dijo Stuart Kauffman:

“En el Universo estamos en nuestra propia casa”
Sin embargo, no es que el Universo se haya diseñado así para beneficiarnos a nosotros. Por el contrario, lo que sucede es que estamos hechos a imagen y semejanza del Universo, y, en realidad, somos la consecuencia de sus mecanismos energéticos, sus cambios de transiciones de fase, sus fuerzas y sus constantes.
Planteémonos una simple pregunta: Dadas las condiciones que imperaban en la Tierra hace cuatro mil millones de años, ¿Qué probabilidades había de que surgiera la vida?


No basta con responder que “la vida era inevitable, puesto que nosotros estamos aquí “. Obviamente, la vida sí se inició: nuestra existencia lo demuestra. Pero ¿tenía que iniciarse? En otras palabras, ¿era inevitable que emergiera la vida a partir de un combinado químico y radiado por la energía interestelar y después de millones de años?
Nadie conoce una respuesta exacta a esta pregunta. El origen de la vida, según todos los indicios y datos con los que hoy contamos, parece ser un accidente químico con una alta probabilidad de reproducirse en otros lugares del Universo que sean poseedores de las condiciones especiales o parecidas a las que están presentes en nuestro planeta.
Pero la vida, no consiste solo en ADN, genes y replicación. Es cierto que, en un sentido biológico estricto, la vida está simplemente ocupada en replicar genes. Pero el ADN es inútil por sí sólo. Debe construir una célula, con todas sus sustancias químicas especializadas, para llevar a cabo realmente el proceso de replicación. En las denominadas formas de vida superior debe construir un organismo completo para que tenga todos los requisitos exigidos para que pueda replicarse. Desde la perspectiva de un genoma, un organismo es una manera indirecta de copiar ADN.


Sería muy laborioso y complejo explicar de manera completa todos y cada uno de los pasos necesarios y códigos que deben estar presentes para formar cualquier clase de vida. Sin embargo, es necesario dejar constancia aquí de que los elementos necesarios para el surgir de la vida sólo se pueden fabricar en el núcleo de las estrellas y en las explosiones de supernovas que pueblan el universo para formar nebulosas que son los semilleros de nuevas estrellas y planetas y también de la vida.
El surgir de la vida en nuestro Universo puede ser menos especial de lo que nosotros pensamos, y, en cualquier lugar o región del Cosmos pueden estar presentes formas de vida en condiciones que para nosotros podría ser como las del infierno.


Hace varias décadas, los biólogos quedaron sorprendidos al descubrir bacterias que vivían confortablemente a temperaturas de setenta grados Celsius. Estos microbios peculiares se encontraban en pilas de abonos orgánicos, silos e inclusos en sistemas domésticos de agua caliente y fueron bautizados como termófilos.

Resultó que esto era sólo el principio. A finales de los años setenta la nave sumergible Alvin, perteneciente al Woods Hole Océano Graphic Institute, fue utilizada para explorar el fondo del mar a lo largo de la Grieta de las Galápagos en el océano Pacífico. Este accidente geológico, a unos dos kilómetros y medio bajo la superficie, tiene interés para los geólogos como un ejemplo primordial de las chimeneas volcánicas submarinas conocidas como “húmeros negros “. Cerca de un humero negro, el agua del mar puede alcanzar temperaturas tan altas como trescientos cincuenta grados Celsius, muy por encima del punto de ebullición normal. Esto es posible debido a la inmensa presión que hay en dicha profundidad.

Fumarola negra del Caribe


Se alimentan del sulfuro de hidrógeno que sale de las chimeneas
Para asombro de los científicos implicados en el proyecto Alvin la región en torno a los húmeros negros de las Galápagos y otros lugares de las profundidades marinas resultó estar rebosante de vida. Entre los moradores más exóticos de las profundidades había cangrejos y gusanos tubulares gigantes. También había bacterias termófilas ya familiares en la periferia de los húmeros negros. Lo más notable de todo, sin embargo, eran algunos microbios hasta entonces desconocidos que vivían muy cerca de las aguas abrasadoras a temperaturas de hasta ciento diez grados Celsius. Ningún científico había imaginado nunca seriamente que una forma de vida pudiera soportar calor tan extremo.

Igualmente se han encontrado formas de vida en lugares de gélidas temperaturas y en las profundidades de la tierra. Así mismo, la NASA ha estado en un pueblo de Huelva para estudiar aguas con un PH imposible para la vida y cargada de metales pesados que, sin embargo, estaba rebosante de vida. El proyecto de estos estudios se denomina P-TINTO, ya que, las aguas a las que nos referimos son precisamente las del Río Tinto, llenas de extremófilos. El terreno al que me refiero, pisado muchas veces por mi y con cierta frecuencia, tiene, en muchos lugares el aspecto de Marte.

La anterior reseña viene a confirmar la enorme posibilidad de la existencia de vida en cualquier parte del Universo que está regido por mecanismos iguales en cualquiera de sus regiones, por muchos años luz que nos separen de ellas. En comentarios anteriores dejamos claro que las Galaxias son lugares de autorregulación, y, podríamos considerarlos como organismos vivos que se regeneran así mismos de manera automática luchando contra la entropía del caos de donde vuelve a resurgir los materiales básicos para el nacimiento de nuevas estrellas y planetas donde surgirá alguna clase de vida a la menor oportunidad que se le pueda dar.

La idea de que la vida puede tener una historia se remonta a poco más de dos siglos. Anteriormente, se consideraba que las especies habían sido creadas de una vez para siempre. La vida no tenía más historia que el Universo. Sólo nosotros, los seres humanos, teníamos una historia. Todo lo demás, el Sol y las estrellas, continentes y océanos, plantas y animales, formaban la infraestructura inmutable creada para servir como fondo y soporte de la aventura humana. Los fósiles fueron los primeros en sugerir que esta idea podía estar equivocada.

Durante cerca de tres mil millones de años, la vida habría sido visible sólo a través de sus efectos en el ambiente y, a veces , por la presencia de colonias, tales como los extremófilos que asociaban billones de individuos microscópicos en formaciones que podrían haber pasado por rocas si no fuera por su superficie pegajosa y por sus colores cambiantes.
Toda la panoplia de plantas, hongos y animales que en la actualidad cubre el globo terrestre con su esplendor no existía. Sólo había organismos unicelulares, que empezaron con casi toda seguridad con bacterias. Esa palabra, “bacteria”, para la mayoría de nosotros evoca espectros de peste, enfermedades, difteria y tuberculosis, además de todos los azotes del pasado hasta que llegó Pasteur. Sin embargo, las bacterias patógenas son sólo una pequeña minoría, el resto, colabora con nosotros en llevar la vida hacia delante, y, de hecho, sin ellas, no podríamos vivir. Ellas, reciclan el mundo de las plantas y animales muertos y aseguran que se renueve el carbono, el nitrógeno y otros elementos bioquímicos.

Por todas estas razones, podemos esperar que, en mundos que creemos muertos y carentes de vida, ellas (las bacterias) estén allí. Están relacionadas con las primeras formas de vida, las bacterias han estado ahí desde hace cerca de 4.000 millones de años, y, durante gran parte de ese tiempo, no fueron acompañadas por ninguna otra forma de vida.
Pero, ¿No estamos hablando del Universo? ¡Claro que sí! Hablamos del Universo y, ahora, de la forma más evolucionada que en él existe: Los seres pensantes y conscientes de SER, nosotros los humanos que, de momento, somos los únicos seres inteligentes conocidos del Inmenso Universo. Sin embargo, pensar que estamos solos, sería un terrible y lamentable error que, seguramente, nos traería consecuencias de difícil solución. Me refiero a que, debemos seguir buscando otras clases de vida fuera de la Tierra para, al menos, saber que no estamos solos.
Las probabilidades nos dicen que existen otros mundos, otras formas de vida inteligente
¿El problema? ¡Las distancias que nos separan!
Hay que pensar seriamente en la posibilidad de la vida extraterrestre que, incluso en nuestra propia Galaxia, podría ser muy abundante. Lo único que necesitamos es ¡Tiempo! (lo cual resulta paradójico si pensamos que algunos piensan que el término quiere definir algo que no existe). La inmensa distancia que nos separan de las estrellas y de otros mundos, y, la insuficiente tecnología que tenemos para acercarnos a ellas en un Tiempo aceptable… Imposibilita el soñado encuentro (que no podemos saber si realmente será positivo).
A veces pienso que, como la Naturaleza es “sabia”, colocó a las estrellas muy lejos las unas de las otras para que, los habitantes de sus mundos, no pudieran contactar.

Tiempo para poder avanzar en el conocimiento que nos lleve, por ejemplo, a poder aprovechar las inmensas energías que se generan en los giratorios círculos de acreción que rodean a los Agujeros Negros. Cuando eso llegue, estaremos preparados para dar el salto hacia las estrellas, y, allí, nos esperan sorpresas que ahora, ni podemos sospechar.
emilio silvera
















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