Ene
22
¿Tiene algún sentido nuestra presencia en el Universo?
por Emilio Silvera ~
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Universo y la Mente

Sí, de alguna manera que aún no hemos podido discernir, nuestras mentes están estrechamente unidas a un Universo del que forma parte esencial, una parte que piensa. Pero, el sentido que pueda tener nuestra presencia aquí (si es que tiene alguno), lo desconocemos.

“Más allá de las fuerzas que rigen y dominan la existencia, el universo posee una serie de constantes que lo caracterizan. Al menos desde el punto de vista de los seres humanos. Estas constantes, si bien no son las únicas, ya que comparten espacio con el resto de constantes fundamentales, son medidas que siempre han estado ahí. Si estas cambiaran lo más mínimo, el universo, tal y como lo entendemos, también lo haría. Pero cuidado, que no nos referimos a sus valores, algo que también cambiaría todo lo que conocemos.”
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“A día de hoy, las constantes universales son la velocidad de la luz en el vacío, que sustituye al metro; la constante de Planck, que sustituiría al kilogramo; el número de Avogadro, que reemplazaría al mol; la eficacia luminosa, que supliría a la candela; la constante de Boltzmann, que relevaría al Kelvin y el segundo de un reloj atómico de cesio para el segundo tradicional. Estos valores se ajustan mucho mejor a las necesidades y medidas físicas, pero recordemos que no son las únicas que le dan «vida» al Universo.”



¿Quién nos observa? No podríamos negar que esté sucediendo


¡Son tantas las estrellas y los mundos que ¿Cómo podemos negar que nos observen?
No todos los planetas que alberguen alguna clase de vida, ni en nuestra Galaxia ni en otras lejanas, tienen que ser como la Tierra. Existen planetas en los que se nos encogería el corazón por su aspectos terrorífico y de inhabitable naturaleza, mientras que otros, nos parecerían una fantasía sacada de esos cuentos de hadas que de niños podíamos leer, tal es su belleza natural. En la Tierra tenemos muchas imágenes de lugares que hacen honor a ese pensamiento. Nos asombraría poder descubrir que, en lugares que nos parecerían imposibles para la vida… ¡Allí estaría!

“Hay pequeñas enanas rojas (tipo M), enanas naranjas (K), enanas amarillas (G) como el Sol, estrellas blancas (F y A) y grandes estrellas azules (B y O). Una enana roja es muy pequeña y fría estrella de la secuencia principal, dosifican meticulosamente el combustible para prolongar su vida decenas de miles de millones de años.”

De la misma manera que existen estrellas de mil tipos diferentes, así ocurre con los mundos que podemos encontrar repartidos por el universo orbitando estrellas que los configuran de mil diferentes maneras. Si nos fijamos en nuestro planeta que ha hecho posible nuestra presencia aquí, en el que junto a miles de otras especies hemos evolucionado, veremos que se han dado unas condiciones específicas para que todo eso sea posible.

Antes en otra entrada que titulé “Observar la Naturaleza… da resultados”, comentaba sobre los grandes números de Dirac y lo que el personaje llamado Dicke pensaba de todo ello y, cómo dedujo que para que pudiera aparecer la biología de la vida en el Universo, había sido necesario que el tiempo de vida de las estrellas fuese el que hemos podido comprobar que es y que, el Universo, también tiene que tener, no ya las condiciones que posee, sino también, la edad que le hemos estimado.

Los filamentos de un remanente de Supernova que, mirándolos y pensando de donde vienen… Te hacen recorrer unos caminos alucinantes que comenzaron con una inmensa aglomeración de gas y polvo que se constituyó en una estrella masiva que, después de vivir millones de años, dejó, a su muerte, el rastro que arriba podemos contemplar.
Para terminar de repasar la forma de tratar las coincidencias de los Grandes Números por parte de Dicke, sería interesante ojear retrospectivamente un tipo de argumento muy similar propuesto por otro personaje, Alfred Wallace. Wallace era un gran científico que, como les ha pasado a muchos, hoy recibe menos reconocimiento del que se merece.
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Fue él, antes que Charles Darwin, quien primero tuvo la idea de que los organismos vivos evolucionan por un proceso de selección natural. Afortunadamente para Darwin, quien, independientemente de Wallace, había estado reflexionando profundamente y reuniendo pruebas en apoyo de esta idea durante mucho tiempo, Wallace le escribió para contarle sus ideas en lugar de publicarlas directamente en la literatura científica. Pese a todo, hoy “la biología evolucionista” se centra casi por completo en las contribuciones de Darwin.
Wallace tenía intereses muchos más amplios que Darwin y estaba interesado en muchas áreas de la física, la astronomía y las ciencias de la Tierra. En 1903 publicó un amplio estudio de los factores que hace de la Tierra un lugar habitable y pasó a explorar las conclusiones filosóficas que podrían extraerse del estado del Universo. Su libro llevaba el altisonante título de El lugar del hombre en el Universo.

Wallace propuso en 1889, la hipótesis de que la selección natural podría dar lugar al aislamiento reproductivo de dos variedades al formarse barreras contra la hibridación, lo que podría contribuir al desarrollo de nuevas especies.

“Wallace, Alfred Russell (1823-1913), naturalista británico conocido por el desarrollo de una teoría de la evolución basada en la selección natural. Nació en la ciudad de Monmouth (hoy Gwent) y fue contemporáneo del naturalista Charles Darwin. En 1848 realizó una expedición al río Amazonas con el también naturalista de origen británico Henry Walter Bates y, desde 1854 hasta 1862, dirigió la investigación en las islas de Malasia. Durante esta última expedición observó las diferencias zoológicas fundamentales entre las especies de animales de Asia y las de Australia y estableció la línea divisoria zoológica -conocida como línea de Wallace- entre las islas malayas de Borneo y Célebes. Durante la investigación Wallace formuló su teoría de la selección natural. Cuando en 1858 comunicó sus ideas a Darwin, se dio la sorprendente coincidencia de que este último tenía manuscrita su propia teoría de la evolución, similar a la del primero. En julio de ese mismo año se divulgaron unos extractos de los manuscritos de ambos científicos en una publicación conjunta, en la que la contribución de Wallace se titulaba: “Sobre la tendencia de las diversidades a alejarse indefinidamente del tipo original”. Su obra incluye El archipiélago Malayo (1869), Contribuciones a la teoría de la selección natural (1870), La distribución geográfica de los animales (1876) y El lugar del hombre en el Universo (1903).”

Pero sigamos con nuestro trabajo de hoy. Todo esto era antes del descubrimiento de las teorías de la relatividad, la energía nuclear y el Universo en expansión. La mayoría de los astrónomos del siglo XIX concebían el Universo como una única isla de materia, que ahora llamaríamos nuestra Vía Láctea. No se había establecido que existieran otras galaxias o cuál era la escala global del Universo. Sólo estaba claro que era grande.
Wallace estaba impresionado por el sencillo modelo cosmológico que lord Kelvin había desarrollado utilizando la ley de gravitación de Newton. Mostraba que si tomábamos una bola muy grande de materia, la acción de la gravedad haría que todo se precipitara hacia su centro. La única manera de evitar ser atraído hacia el centro era describir una órbita alrededor. El universo de Kelvin contenía unos mil millones de estrellas como el Sol para que sus fuerzas gravitatorias contrapesaran los movimientos a las velocidades observadas.

En el año 1901, Lord Kelvin solucionó cualitativa y cuantitativamente de manera correcta el enigma de la oscuridad de la noche en el caso de un universo transparente, uniforme y estático. Postulando un universo lleno uniformemente de estrellas similares al Sol y suponiendo su extensión finita (Universo estoico), mostró que, aun si las estrellas no se ocultan mutuamente, su contribución a la luminosidad total era finita y muy débil frente a la luminosidad del Sol. El demostró también que la edad finita de las estrellas prohibió la visibilidad de las estrellas lejanas en el caso de un espacio epicúreo infinito o estoico de gran extensión, lo que contestó correctamente al enigma de la oscuridad.
Lo intrigante de la discusión de Wallace sobre este modelo del Universo es que adopta una actitud no copernicana porque ve cómo algunos lugares del Universo son más propicios a la presencia de vida que otros. Como resultado, sólo cabe esperar que nosotros estemos cerca, pero no en el centro de las cosas.
Wallace da un argumento parecido al de Dicke para explicar la gran edad de cualquier universo observado por seres humanos. Por supuesto, en la época de Wallace, mucho antes del descubrimiento de las fuentes de energía nuclear, nadie sabía como se alimentaba el Sol, Kelvin había argumentando a favor de la energía gravitatoria, pero ésta no podía cumplir la tarea.
En la cosmología de Kelvin la Gravedad atraía material hacia las regiones centrales donde estaba situada la Vía Láctea y este material caería en las estrellas que ya estaban allí, generando calor y manteniendo su potencia luminosa durante enormes períodos de tiempo. Aquí Wallace ve una sencilla razón para explicar el vasto tamaño del Universo.
“Entonces, pienso yo que aquí hemos encontrado una explicación adecuada de la capacidad de emisión continuada de calor y luz por parte de nuestro Sol, y probablemente por muchos otros aproximadamente en la misma posición dentro del cúmulo solar. Esto haría que al principio se agregasen poco a poco masas considerables a partir de la materia difusa en lentos movimientos en las porciones centrales del universo original; pero en un período posterior serían reforzadas por una caída de materia constante y continua desde sus regiones exteriores a velocidades tan altas como para producir y mantener la temperatura requerida de un sol como el nuestro, durante los largos períodos exigidos para el continuo desarrollo de la vida.”

Vallace ve claramente la conexión entre estas inusuales características globales del Universo y las condiciones necesarias para que la vida evolucione y prospere en un planeta como el nuestro alumbrado por una estrella como nuestro Sol. Wallace completaba su visión y análisis de las condiciones cósmicas necesarias para la evolución de la vida dirigiendo su atención a la geología y la historia de la Tierra. Aquí ve una situación mucho más complicada que la que existe en astronomía. Aprecia el cúmulo de accidentes históricos marcados por la vía evolutiva que ha llegado hasta nosotros, y cree “improbable en grado máximo” que el conjunto completo de características propicias para la evolución de la vida se encuentre en otros lugares. Esto le lleva a especular que el enorme tamaño del Universo podría ser necesario para dar a la vida una oportunidad razonable de desarrollarse en sólo un planeta, como el nuestro, independientemente de cuan propicio pudiera ser su entorno local:
“Un Universo tan vasto y complejo como el que sabemos que existe a nuestro alrededor, quizá haya sido absolutamente necesario … para producir un mundo que se adaptase de forma precisa en todo detalle al desarrollo ordenado de la vida que culmina en el hombre.”

Hoy podríamos hacernos eco de ese sentimiento de Wallace. El gran tamaño del Universo observable, con sus 1080 átomos, permite un enorme número de lugares donde puedan tener lugar las variaciones estadísticas de combinaciones químicas que posibilitan la presencia de vida. Wallace dejaba volar su imaginación que unía a la lógica y, en su tiempo, no se conocían las leyes fundamentales del Universo, que exceptuando la Gravedad de Newton, eran totalmente desconocidas. Así, hoy jugamos con la ventaja de saber que, otros muchos mundos, al igual que la Tierra, pueden albergar la vida gracias a una dinámica igual que es la que, el ritmo del Universo, hace regir en todas sus regiones. No existen lugares privilegiados.

Siempre hemos tratado de saber, cuál sería nuestro lugar en el Universo, no ya en relación a la situación geográfica, sino referido a esa fascinante historia de la vida que nos atañe a los humanos, la única especie conocida que, consciente de su Ser, libera pensamientos y formula preguntas que, hasta el momento, nadie ha sabido contestar.
emilio silvera
Ene
21
Autobiografía del Universo -Primera Parte
por Emilio Silvera ~
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En la UNAM con el Dr. José Edelstein el 23 de noviembre de 2018
Cuando mencionamos la palabra autobiografía, a decir verdad, normalmente la relacionamos con personas que han hecho o quieren describir, lo más completo posible, la real historia de su vida, si es posible, desde sus principios. Pero…, cómo puede, el Universo, ¿establecer los datos de su propia autobiografía? Simple, sencillamente porque todos somos parte del Universo. Tan importantes, que gracias a nuestros cinco sentidos podemos decir y escribir lo que alcanzamos a saber de su estructura física, y de lo que en su
interior existe, moviéndose en una dinámica de evolución y desarrollo sin fin.
Aquí quiero mencionar, que originalmente intenté hacer algo que pareciera una biografía del Universo, pero caí en la cuenta de que más bien estarían implícitas dos autobiografías, la del propio Universo y la mía, pues los datos históricos que las estarían conformando, surgen de lo que he descubierto de mis investigaciones sobre el Universo cósmico, del cual soy parte, y no tan solo a partir de mis recuerdos personales en general, algunos de los cuales, más ampliamente se describen en mi trabajo Física del Todo
http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp- content/uploads/F%C3%ADsica%20del%20Todo.pdf
En este tenor, y, para abrir boca, quiero empezar diciendo que uno de los fenómenos que se califican como misterios del Universo, lo es la materia de que estamos hechos, siendo misteriosa porque nadie en este planeta ha logrado dar una explicación, ni a su esencia ni a la mecánica que permite su construcción. Sin embargo, les adelanto que mis investigaciones me llevaron de manera inevitable a desvelar
este añejo problema.
Como verán a continuación, para entender este fenómeno físico y otros relacionados, estaré considerando un fragmento teórico que expreso en Física del Todo. Este se propone como un indicio teórico crucial, que permitirá que todo ser humano pueda, por primera vez en este planeta, asomarse hacia las áreas de explicación de la mayoría de los hasta ahora llamados incomprensibles misterios físicos del Universo,
entre ellos, los siguientes:
Origen de las partículas elementales electrón, protón y neutrón; el hidrógeno; las radiaciones electromagnéticas – fotones- y su intrínseca velocidad c; el espacio-tiempo relativista y su estructura gravitacional; explicación de la energía y la materia oscuras; el Big Bang.
Veamos este fragmento:
Física del Todo. Página 98. Capítulo 15. Apéndice.
15. Apéndice
En este apéndice, se pretende reforzar la tesis “Electrón, Protón, Origen Descubierto”. La disyuntiva principal pendiente de dilucidar en este trabajo radica en tratar de explicar cómo fue posible establecer las
primeras ideas a partir de las cuales arrancaría el proceso argumentativo correspondiente. Responder el siguiente interrogante, podría explicarlo: ¿Qué indujo a pensar cómo sería el desarrollo de las
hipótesis iniciales?
El interrogante tiene su fondo relacionado con la posible ley universal que estaría implicada en la base axiomática del trabajo en cuestión, la cual, para entenderla en un contexto explicativo, debe ser enunciada:
“Toda partícula y cuerpo material existente, debió originarse desarrollando crecimiento a partir de energía externa”
Esta es una ley natural que a ojos de todos parece inmutable. Nos invita a pensar cómo cualquier partícula o cuerpo pudo o puede desarrollarse en cualquier momento dado, a partir de energía externa, hasta constituirse plenamente.
La ciencia humana ha podido describir con lujo de detalles la construcción natural y artificial de gran parte de los diversos materiales existentes en su mundo. Nuestra tesis, pretende dar cuenta del desarrollo del material cuyo origen aún no ha podido ser desentrañado por la ciencia: el Hidrógeno. “La ley de la conservación de la energía afirma que la cantidad total de energía en cualquier sistema físico aislado (sin interacción con ningún otro sistema) permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía puede transformarse en otra forma de energía. En resumen, la ley de la conservación de la energía afirma que la energía no puede crearse ni destruirse, sólo se puede cambiar de una forma a otra…” (32)
Llevando estas ideas a su mínima expresión energética (una máxima expresión energética conocida la constituye la creación del ser humano y su inteligencia en el universo a nivel local), en época pasada pude imaginar como una partícula subatómica podría iniciar crecimiento. Previamente encontré que, mediante el proceso de acrecimiento gradual de energía proveniente del exterior, ninguna de las partículas subatómicas electrón y protón o inclusive neutrón, podrían alcanzar desarrollo final si no existía algún mecanismo exterior que les obligara a detener su crecimiento, hasta quedar estabilizadas en algún tamaño particular.
Considerando un mecanismo exterior, propiciador de un crecimiento esférico uniforme (equilibrado) para cualquiera de estas tres partículas, se supone que nunca se podría detener tal proceso uniforme de evolución y desarrollo. Por lo tanto, se concluyó que debe existir un mecanismo físico externo no uniforme que obliga a las partículas subatómicas a obtener un tamaño final.
Según Pablo Cazau en La Teoría del Caos: “El equilibrio es por definición no evolutivo. En cambio, la evolución requiere inestabilidad, irreversibilidad y la posibilidad de dar sentido a los pequeños acontecimientos para que se produzca un cambio de estructuras.”
https://antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=152
Paralelo a esta Teoría del Caos, en nuestra tesis se encontró que un mecanismo que por interacción propicie crecimiento no uniforme al protón, obligaría a este a mostrar en su superficie esférica una pequeña protuberancia durante su evolución y desarrollo. Dicha protuberancia debió presentarse llegando finalmente a desprenderse, su masa sería la correspondiente a la de un electrón. (Ver figura 4)

Plano de corte transversal del universo global esférico (UG) que exhibe mecanismo magneto interactivo que propicia formación de hidrógeno. Las líneas ortogonales internas representan el campo de gravedad primario (CGP), cuyo equivalente es el espacio-tiempo relativista.
Con estas ideas a la mano, asociándolas al conocimiento actual que se tiene sobre las partículas subatómicas, sea en condiciones aisladas como el magnetismo y/o la electricidad, o como las radiaciones electromagnéticas mismas, que manifiesta a ambas, no fue difícil establecer que el mecanismo que obliga a la energía electromagnética a convertirse en protones y electrones es un sistema físico de naturaleza
magnética.
El siguiente paso, sería encontrar formas geométricas posibles para un ente físico de naturaleza magnética que externamente estaría actuando como mecanismo a distancia, para interactuar con partículas de naturaleza eléctrica, pudiendo derivarles carga eléctrica, masa, forma y tamaño estable. Consideramos que una esfera hueca de naturaleza magnética compactada (sólida) con un agujero en su estructura, que derivara
campos de interacción asociados, sería el mecanismo magnético que a distancia propiciaría formación de protones y electrones. La energía para la formación de estas partículas subatómicas, en el pasado sería parte
constituyente de tal esfera.
Al parecer, un desprendimiento de energía magnética de la esfera habría dejado un agujero en ella. Esta energía de naturaleza magnética compactada, una vez desprendida (el GP) entraría en movimiento acelerado propiciado por la existencia de fuerza de gravedad central ,(magnética) ubicada en el centro geométrico de la misma, transformándose toda ella en energía electromagnética al llegar a ese punto. Una vez que este GP entró en caída libre durante algún tiempo preciso hasta alcanzar velocidad c, se convertiría en hidrógeno, el cual debió ser el detonante para producir el Big Bang, según así se ha explicado a lo largo del ensayo titulado Electrón, Protón, Origen Descubierto.
En esta autobiografía, quiero subrayar, que los conocimientos básicos y especializados que sobre este tema he adquirido, fueron hechos en calidad autodidacta y no académica. Bien hubiera querido estudiar medicina y convertirme en un profesional médico, pero, al no ser esto posible debido a situaciones circunstanciales fuera de mi esfera de control, me enfoqué en realizar estudios relacionados con la electrónica, hasta llegar a especializarme en esa rama de la física. Se puede decir que, trabajar con electrones durante mucho tiempo en todo tipo de circuitos electrónicos, me abrió el camino para preguntarme: ¿Qué es un electrón? ¿Cómo se formó? Estas preguntas quedaron incrustadas en mi mente para siempre, pero, de momento, ninguna idea me llegaba para entender las respuestas correctas.
José Germán Vidal Palencia
México, enero de 2023
Ene
21
Autobiografía del Universo – Parte II
por Emilio Silvera ~
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La parte primera del trabajo terminaba así:
En esta autobiografía, quiero subrayar, que los conocimientos básicos y especializados que sobre este tema he adquirido, fueron hechos en calidad autodidacta y no académica. Bien hubiera querido estudiar medicina y convertirme en un profesional médico, pero, al no ser esto posible debido a situaciones circunstanciales fuera de mi esfera de control, me enfoqué en realizar estudios relacionados con la electrónica, hasta llegar a especializarme en esa rama de la física. Se puede decir que, trabajar con electrones durante mucho tiempo en todo tipo de circuitos electrónicos, me abrió el camino para preguntarme: ¿Qué es un electrón? ¿Cómo se formó? Estas preguntas quedaron incrustadas en mi mente para siempre, pero, de momento, ninguna idea me llegaba para entender las respuestas correctas.
Comienza la Segunda parte

playas de Manzanillo
Aquí quiero comentar, que ocurrió un acontecimiento lamentable en abril de 1974, por el fallecimiento accidental en playas de Manzanillo de un hermano menor llamado Jesús de 19 años (en ese mes cumplí 32 años). Este suceso que me devastó emocionalmente fue, sin embargo, un hecho que influyó para que yo realizara estudios intensivos sobre posibles capacidades mentales del ser humano, siendo más bien obligado a realizarlos por un poderoso instinto personal, para tratar de entender la muerte de este ser tan querido que se me fu

Transcurrieron cuatro años de estudios sobre este tema, lo cual elevó mi autoestima y voluntad en grado superlativo. Como resultado se optimizó grandemente mí mentalidad cuando alcanzaba 36 años en 1978. Esto principalmente se logró en base a una experimentación que realicé conocida como: Entrenamiento en la bio-información retroactiva (Biofeedback Training, en inglés). Pasados 30 días de experimentación aplicada con una nueva variante de esta técnica neurológica, que posteriormente publiqué con el nombre de Optimización Cerebral, mi mente de momento empezó a comportarse como una computadora en cuanto a la rapidez con que me daba respuestas o pautas de investigación, sobre cosas que yo pensara, o, me preguntara.

Los primeros seres unicelulares
La primera idea que se vino a mi mente, por cierto, ya más dinámica que lo normal gracias a este entrenamiento mental descrito, fue con relación al posible origen del hombre. De la divulgación correspondiente derivaron algunos interrogantes interesantes, los cuales fueron pauta para que mi mente empezara a trabajar rápidamente sobre ellos, ya que de antemano desconocía las respuestas correctas:
¿Cómo fueron los procesos químicos por los cuales se crearon seres unicelulares?

Estudios de Física y Química hasta llegar a comprender secretos de la Naturaleza antes ignorados
Inmediatamente mis nuevos procesos mentales me ayudaron para reflexionar sobre lo que ya sabía sobre el tema planteado, pero encontré que eran muy incompletos. Así que me enfoque en estudios de química y Física, incluso sobre astronomía y gravedad. A continuación de esto estudiado, consideré una pregunta crucial, pues además era un interrogante que desde años atrás tenía clavado en mi mente:
¿Qué es un electrón y cómo se forma?

La forma del electrón
La respuesta correcta para este interrogante la encontré varias semanas después, un 14 de marzo de 1979,coincidiendo con los 100 años del natalicio de Albert Einstein, el cual se llegó a convertir en mi héroe literario, pues previamente sentó bases científicas necesarias que me permitieron culminar satisfactoriamente esta investigación. Entre ellas permitió derivar un análisis más profundo sobre el efecto fotoeléctrico que permitió comprender que los fotones de cualquier tipo se subdividen en subfotones, cada uno de ellos con una energía igual a la constante de Planck, más conocida como cuanto de acción. Mientras que el cuanto de luz de Einstein, -fotón- se encuentra más bien asociado a la relación de Planck. Para más información revisar el capítulo 8, 9 y 10 del libro Electrón, Protón, Origen Descubierto,
integrado a Física del todo.
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Transcurrieron 40 años antes de concluir este trabajo derivado de la respuesta que encontré para el interrogante antes mencionado, ya que surgieron muchos otros nuevos conocimientos afines que fue necesario ordenarlos. La argumentación para cada uno parecía no tener un final cercano por lo laborioso que fue editarlos bajo un centenar de títulos, los cuales se fueron registrando en derechos de autor a lo largo de todo ese tiempo.

Afortunadamente la investigación culminó, quedando registrado el trabajo completo un 18 de junio de 2018 bajo el título de Física del Todo (Física Global).
En este punto quiero expresar a los lectores, que este trabajo fue realizado de principio a fin con metodología de investigación cualitativa. Sin embargo, todavía queda por realizar una investigación exhaustiva por parte de la comunidad científica para contemplar que estudios pueden ser necesarios, para lograr una transición teórica que lleve a eliminar el axioma matemático llamado singularidad energética, el cual se estableció como paradigma desde tiempo atrás, para poder explicar, de algún modo, cómo fue posible la expansión de la materia a partir del Big Bang.
El nuevo paradigma para el origen del universo deberá contemplar el axioma físico nombrado en esta tesis como singularidad espacial. Debió ser alrededor de esta singularidad espacial, que el Universo gradualmente se fue construyendo de manera ordenada, utilizando como ladrillos primigenios, elementos energéticos caracterizados como dominios espacio-magnéticos, hasta llegar a constituirse el universo cósmico y el espacio-tiempo relativista, donde ahora se encuentran en evolución constante acompañados por una materia oscura fría -el UG y su estructura gravitacional-; una materia oscura caliente -la materia bariónica y su estructura gravitacional-; una energía oscura -la energía del espacio- tiempo relativista que muestra un gradiente gravitacional más denso a partir de su polo norte magnético el cual ejerce fuerza de gravedad central sobre el Universo cósmico, obligándolo a moverse alrededor. Para más información los invito a leer el libro: El Universo, Cometa lleno de Galaxias. Página 114 de Física del Todo.
José Germán Vidal Palencia
México, enero de 2023

Esquema de unificación física primaria del universo global
Plano de corte transversal del UG esférico. Muestra la etapa en que un GP se desprende e inicia camino rumbo al centro espacial del sistema CEUG). Su aceleración constante le lleva a alcanzar velocidad c en ese punto, formándose radiaciones electromagnéticas masivas, que simultáneamente llevarían al GP a convertirse en hidrógeno. La configuración simbólica mostrada evoluciona a partir de componentes magnéticos (frags) coloreados con negro y rojo los polos negativos y positivos respectivos.

Esquema de interacción magnética que provocó el Big Bang, al impactarse el GP en el polo norte magnético del universo global ubicado en el CEUG.
El trabajo completo de Física del Todo se puede encontrar en el siguiente enlace:
http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp- content/uploads/F%C3%ADsica%20del%20Todo.pdf
Ene
21
José Germán Palencia y la Fñisica
por Emilio Silvera ~
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ELECTRÓN, PROTÓN, ORIGEN DESCUBIERTO
(Electron, Proton, Origin Discovered)
Investigador independiente
Germán Vidal Palencia
México, D.F., a 27 de septiembre de 2015
14. CONCLUSIÓN

La idea que actualmente se tiene sobre la constitución de la materia no permite vislumbrar cómo ésta se presentó en el cosmos. Solo se sabe que en el pasado remoto se encontraba reunida en una pequeña región del espacio universal. Expandiéndose violentamente a partir de un Big Bang. A continuación, poco a poco irían surgiendo las galaxias con sus estrellas. 10.000 millones de años después, se originan estructuras planetarias, entre ellas la que ahora forma al Sistema Solar, con sus planetas y demás astros. Debieron transcurrir otros 4.500 millones de años para que la vida apareciera en nuestro planeta. Y varios cientos de millones de años más tarde, también la vida humana inteligente sobre él. A partir de entonces, se inician intentos humanos por describir gradualmente el entorno planetario y cósmico en general, así como los fenómenos lumínicos relacionados con ellos.

El hombre descubre que la luz que nos inunda proveniente del Sol puede ser estudiada y analizada cada vez más profundamente. En 1678 Christian Huygens propone la Teoría Ondulatoria de la Luz. En ese entonces no existen indicios de que la luz pudiera estar formada por corpúsculos, sólo se sospecha que está constituida por ondas que se desplazan en el espacio.
Sobre la teoría corpuscular, “En 1704, Newton escribió su obra más importante sobre óptica, Opticks, en la que exponía sus teorías anteriores y la naturaleza corpuscular de la luz, así como un estudio detallado sobre fenómenos como la refracción, la reflexión y la dispersión de la luz.

Aunque sus ideas acerca de la naturaleza corpuscular de la luz pronto fueron desacreditadas en favor de la teoría ondulatoria, los científicos actuales han llegado a la conclusión (gracias a los trabajos de Max Planck y Albert Einstein) de que la luz tiene una naturaleza dual: es onda y corpúsculo al mismo tiempo. Esta es la base en la cual se apoya toda la mecánica cuántica.” (35)
Sin embargo, a pesar de los actuales avances en la mecánica cuántica, a partir de esta tesis hemos detectado errores de fondo en lo que se refiere al establecimiento de sus bases. En el Quinto Congreso Solvay que se celebró en octubre de 1927 en Bruselas, para dilucidar el tema “Electrones y Fotones”, se cometió un error fundamental al denominar fotón a la relación de Planck. Considérese que determinaron llamar fotón a una ecuación matemática (E=hv) y no a un posible corpúsculo. Por ejemplo, como el nombre que se adjudica a un electrón, un protón o un neutrón, o inclusive a un planeta o una estrella. Ellos no son ecuaciones, son entes físicos.
Sí los congresistas acordaron extraer la palabra fotón de la teoría referida a “Atomos de Luz” del físico-químico estadounidense llamado Gilbert Newton Lewis (1875-1946), quien “En 1926 acuñó el término “fotón” para la menor unidad de energía radiante.” (21), también debieron adjudicar este concepto al “cuanto de acción” de Planck, descrito a partir de su constante h, que es a la que se refería Gilbert, y no al “cuanto de luz” de Einstein, que es la relación de Planck.
Después de este congreso, en el futuro de la mecánica cuántica no pasó nada trascendente en cuanto al conocimiento adquirido desde aquella época, relacionado con lo que ahora se conoce como fotón. Lo relevante es que tal error ha significado un freno para el avance de la física cuántica moderna.
La comunidad científica presente en ese congreso donde acudieron los más renombrados personajes de la física y la química, “Fue una generación de oro de la ciencia, posiblemente como no ha habido otra en la historia. Diecisiete de los veintinueve asistentes eran o llegaron a ser ganadores de Premio Nobel, incluyendo a Marie Curie, que había ganado los premios Nobel en dos disciplinas científicas diferentes (Premios Nobel de Física y de Química).(36) Los científicos allí reunidos convinieron cambios necesarios para la física cuántica del momento. Sin embargo, como lo hemos visto en esta tesis, la confusión latente sobre las radiaciones electromagnéticas al definirse como fotón a cada frecuencia de radiación EM diferente, ha impedido ahondar en las propiedades que ellas tienen, dado que estas son parte constituyente de toda materia existente.

La recomendación a seguir derivado de este problema es actuar con la misma autoridad científica con que en aquella época aplicaron los congresistas para llamar fotón al “cuanto de luz” de Einstein. La comunidad científica contemporánea debe también tomar la decisión de dar marcha atrás y hacer como dijo Gilbert Newton Lewis: deben nombrar fotón al “cuanto de acción” de Planck, que es la menor unidad de energía radiante conocida. Su teoría fue publicada en octubre de 1926, exactamente un año antes de que se llevara a cabo el Congreso Solvay en octubre de 1927. Por cierto que Gilbert no fue invitado a ese importante evento científico.
Se demuestra, a partir de las ideas de Einstein sobre el “Efecto Fotoeléctrico” y el “Efecto Compton” descubierto por el físico Arthur Compton, que la luz se comporta como partícula además de como onda. Pero se especifica y concluye en esta obra, que las radiaciones electromagnéticas constituidas como ondas, cada una de ellas va asociada a una partícula de energía h, indistinguibles unas de las otras (todas iguales). Dicho esto, acogiendo las propias ideas de Planck: “…Su mente dio al fin con dos pasos en el campo de la estadística que hacían posible explicar perfectamente las observaciones de Rubens. El primero de ellos establecía que la energía emitida y absorbida sólo lo hacía en forma de paquetes pequeños pero finitos, y el segundo agregaba que tales paquetes eran indistinguibles uno del otro.” (7)
El caso es que el cosmos está inundado de partículas electromagnéticas discretas de energía h. Es a partir de estas partículas que la materia se encuentra formada. Durante los procesos radiantes pueden asociarse estas partículas separadas a diferentes distancias unas de las otras, pudiendo detectarse con instrumentos ópticos y electrónicos la frecuencia por segundo con que viajan a través del espacio, como ocurre con la luz roja, los rayos x, las ondas de radio, etc., etc.

Es claro que la separación diversa entre partículas EM con sus ondas asociadas, que se conoce por la frecuencia por segundo con que llegan a un detector, está determinada por el tipo de reacción nuclear o atómica de donde son emitidas, que puede darse en las estrellas, en las reacciones químicas, etc. Ello no quiere decir que dada la separación entre partículas determinándose frecuencias diversas en las diferentes radiaciones EM, cambie el estatus físico de cada partícula, inclusive tampoco las partículas energéticas consideradas en paquete, al que ahora mismo se le denomina fotón o cuanto de luz.
Nosotros llamamos subfotón a las partículas y sus ondas asociadas de radiación EM de energía h indicada por la constante de Planck. Todas energéticamente iguales, independientemente de si van separadas a mayor o menor distancia unas de las otras durante sus movimientos a través del espacio. Sin embargo, Fotón sería la palabra más apropiada para estas partículas de energía radiante.
Al paquete de energía al que ahora mismo se llama fotón, en su lugar simplemente se le debería denominar radiación electromagnética roja, azul, de rayos x, gamma, etc. De antemano cada una de ellas tiene una frecuencia y energía específica conocida y reconocible científicamente. No se requiere de alguna palabra adicional para conocer las características de las radiaciones EM, tal como lo es la palabra fotón, aplicada modernamente, pero que resulta obsoleta. Mientras esto no ocurra, el campo de la física teórica seguirá científicamente congelada, como ocurre desde que se celebró el V Congreso Solvay, hace 88 años.
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Sin embargo, considerando plausible la aplicación de rigor científico para la determinación de los conceptos que utiliza la ciencia, es de confiarse que más tarde o más temprano estaremos llamando fotón a todos y cada uno de los corpúsculos que integran a las radiaciones electromagnéticas, sin importar cuál sea la frecuencia por segundo con que viajen a través del espacio, en cualquiera circunstancia con que éste se halle presente. La energía de cualquier tipo de radiación EM, siempre será conocida mediante la ecuación E=hv, reconocida como cuanto de luz de Einstein, y también como relación de Planck.

Para finalizar, queremos decir al lector que estamos conscientes de que todos estaríamos esperando una conclusión de la obra que se enfocara en el tema que sugieren los títulos de la compilación. Sin embargo, ha decir verdad, los elementos de investigación correspondientes han superado estas expectativas pues en el afán de ir adaptándolos a la física contemporánea, en esta se descubrieron inconsistencias que han impedido un avance fluido en las nuevas argumentaciones que estarían por construirse, sobre todo al intentar incrustar el contenido teórico de la tesis con el de índole estándar ya establecido. Preferimos concluir, enfatizando el resultado de la investigación teniendo en consideración los términos vistos en estos párrafos. Después de todo, el éxito que esperamos al presentar este trabajo, dependerá de que la comunidad científica valore nuestro aviso y considere una revisión de los puntos de conflicto señalados. Como trabajo paralelo, seguiremos desarrollando la tesis basándonos en los términos ya descritos, en cada uno de los capítulos realizados hasta el momento.
José Germán Vidal Palencia
REFERENCIAS
7.- Información recuperada el 2 de agosto de 2015 de: La nueva física cumple cien años. http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/usrn/lentiscal/2-CD-Fiisca-TIC/HistoriaCiencia-F/Cien%20a%C3%B1os%20de%20mec%C3%A1nica%20cu%C3%A1ntica.pdf
21.- Información recuperada el 6 de julio de 2015 de: Gilbert N. Lewis.
https://es.wikipedia.org/wiki/Gilbert_N._Lewis
35.- Información recuperada el 22 de septiembre de 2015 de: Isaac Newton
https://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Newton
36.- Información recuperada el 23 de septiembre de 2015 de: Congreso Solvay. https://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_Solvay
Ene
20
Hoy ha tocado elucubrar sobre la vida en otros mundos
por Emilio Silvera ~
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Algunos soñares fueron quemados en la hoguera de la Santa Inquisición por decir: “Existen otras criaturas en mundos lejanos”. El pensamiento es viejo, los intentos por demostrarlo también (años 50), los medios utilizados han sido muchos tanto técnicos como humanos, y, el resultado, hasta el momento… ¡Nulo!

China instaló el Telescopio más grande del mundo para buscar vida fuera de la Tierra

Hemos especulado que en la Tierra primigenia, una vez que se enfrió, teniendo en la superficie el agua líquida, y, los elementos químicos necesarios, la radiación solar, el clima con sus estaciones, la atmósfera cambiante, los volcanes, las tectónicas… Todos esos elementos pudieron contribuir a que, en un momento dado, surgiera aquella primera célula replicante que dio comienzo a la fascinante historia de la vida.

Tampoco podemos negar que, de entre los muchos meteoritos que en el pasado cayeron a nuestro mundo, alguno de ellos trajera esporas biológicas que, al llegar a la superficie de nuestro mundo germinaran con el calor del Sol y su luz, ayudadas por el agua corriente presente en nuestro planeta. Es lo que llaman la Panspermia que, ni podemos afirmar ni negar, ya que, en aquel suceso no había ningún cronista presente.


Claro que la Naturaleza, no tendría ningún problema para hacer en cualquier planeta que tengas las condiciones adecuadas, lo que hizo en la Tierra. Y, si es así (que lo es= ¿Por qué no habría vida en otros muchos planetas?

Una particularidad que tienen en común todos los organismos vivos de la Tierra, desde las bacterias hasta los seres humanos, es que toda la vida que se puede encontrar en nuestro planeta es orgánica o, lo que es lo mismo, está compuesta por moléculas basadas en el carbono. ¿Podría existir alguna clase de vida basada en otro elemento? Algunos dicen que sería posible en el Silicio.

Lo cierto es que, nadie sabe nada a ciencia cierta sobre este tema de la presencia de la Vida en nuestro Universo. Sin embargo, nos tenemos que ajustar a la lógica, y, el sentido común nos dice… ¡Que hay vida por todas partes!
Creo que la Vida es imparable en el Universo, y, casi seguro estoy de que también, como la que está presente en la Tierra, estará basada en el Carbono.
Lo dicho y como dijo el sabio: “La ausencia de pruebas, no es prueba de ausencia”.
emilio silvera
En los videos os dejo otras opiniones
















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