lunes, 19 de agosto del 2019 Fecha
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Son muchos ¡Los enigmas que no sabemos desvelar!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Lo que no sabemos    ~    Comentarios Comments (3)

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 Archaeopteryx eslabón perdido entre dinosaurios y aves.

                 Hablamos del eslabón perdido pero, son muchos los cabos sueltos que no hemos sabido unir

¿Qué es lo que nos apartó tan decisivamente de todas las otras especies con las que compartimos el planeta? ¿En qué momento de nuestra historia evolutiva aparecieron las diferencias que nos separaron de los demás criaturas? ¿La denominada “mente” (o mundo mental) es algo específico de los humanos o se trata de un rasgo de la psicología animal? ¿Por qué surgió el lenguaje? ¿Qué es eso que llamamos cultura, y que muchos consideran el sello de la Humanidad?  ¿Somos la única especie que puede presumir de ella? Y quizás la más crucial de todas: ¿por qué estas diferencias nos escogieron a nosotros y no a otras especies?

Son preguntas que, a veces, no sabemos contestar y, sin embargo, sabemos que alma-mente y cuerpo, conforman un conjunto armonioso que hacen de nosotros seres únicos en el Universo.

Tenemos unos sensores que nos permiten sentir emociones como la tristeza, la ternura, el amor o la alegría.  Nos elevamos y somos mejores a través de la música o la lectura de unos versos.  Igualmente podemos llegar al misticismo del pensamiento divino, o incluso profundizar en los conceptos filosóficos de las cosas hasta rozar la metafísica.

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Lisa Kelly The Voice – YouTube

             Lisa Kelly de las Celtic Woman

Alguien dijo: ” Cuando las palabras no alcanzan para expresar todo lo que el ser humano quiere decir los artistas acuden a la música. Dicen que es ¡el lenguaje del alma! y recurren a ella para ¡compartir pensamientos y emociones”.Lo cierto es que, nos hace mejores y nos eleva a un plano .

La música es el lenguaje de las emociones, pero ¿qué es el amor? ¿Quién no ha sentido alguna vez ese nudo en el estómago y perdido las ganas de comer? ¿Quién no ha sentido alguna vez ese sufrimiento profundo de estar alejado del ser amado y el inmenso gozo de estar junto a ella/él?

Al igual que todo lo grande está hecho de cosas pequeñas, lo que entendemos por felicidad esta compuesto de efímeros momentos en los que ocurren cosas sencillas que, la mayoría de las veces, ni sabemos apreciar. Una simple mirada, una caricia, estar juntos aante ese paisaje de ensueño… ¡Son momento inolvidables!

Lo que llamamos inteligencia está dentro de todos nosotros, unos tienen más cantidad de ese ingrediente y otros tenemos menos.  Aparece con el lenguaje, pero ya desde la cuna el niño muestra una actividad sensorial y motriz extraordinaria que, a partir del primer año, presenta todos los caracteres de comprensión inteligente.  Con la ayuda de su entorno, el niño va realizando las adaptaciones sensoriales elementales construidas por reflejos.

Mas tarde, aparecerán los numerosos estadios de las adaptaciones intencionales de libre inclinación que acabaran conduciendo al individuo a desarrollar una personalidad única, con el poder de inventar mediante la deducción o combinación mental de los hechos que ve y conoce por el mundo real y que puede dar lugar a crear situaciones y mundos de fantasía, es la creación de la mente.  Con las vivencias del entorno, lo que se enseña y lo que aprende por el estudio, se forma una personalidad o menos elevada según factores de índole diversa que nunca son los mismos, en cada caso se dan circunstancias muy individualizadas.

Todos quedamos marcados para el resto de nuestras vidas en a lo que de niño nos han enseñado, nos han querido y el entorno familiar en el que nos tocó vivir, son cosas que se gravan a fuego en la mente limpia del niño que de esta manera, comienza su andadura en la vida condicionado por una u otra situación que le hace ser alegre y abierto o taciturno, solitario y esquivo con una fuerte vida interior en la que, para suplir las carencias y afectos, se crea su propio mundo mental y privado.

La  mente Humana es un bien “divino”, no se trata de una cosa más, es algo muy especial y tan complejo y poderoso que, ni nosotros mismos, sus poseedores, tenemos una idea clara de dónde puede estar el límite.

La mente guarda nuestra capacidad intelectual, tiene los pensamientos dormidos que afloran cuando los necesitamos, es la que guía nuestras actitudes y comportamientos, la voluntad y todos los procesos psíquicos conscientes o inconscientes, es la fuente creadora o destructora y, en definitiva, es lo que conocemos por “ALMA” y que, en realidad, es la consciencia.

Todas las cosas son, pero no de la misma manera, hay esencia y sustancia que conviven para conformar al sujeto que ES.  “Somos” parte del Universo y estamos en el tiempo/espacio para desarrollar una misión que ni nosotros mismos conocemos, vamos imparables hacia ella y actuamos por instinto.  Nos dieron las armas necesarias para ello: Inteligencia, Instinto y curiosidad… Y, mucha imaginación.  Esos ingredientes nos transportan de manera imparable hacía el futuro inexorable que nos está reservado. Aunque por otra parte pienso que, todo tiene un principio y un fin. No creo que la Humanidad sea una excepción y sí un eslabón intermedio en el proceso natural de cambios que, en todo se produce, ¡en la vida también!

El conjunto de nuestras mentes tiene un poder infinito que, de momento, está disperso, las ideas se pierden y cuando nacen no se desarrollan por falta de medios y de apoyos, es una energía inútil que, invisible, está vagando por el sin ser aprovechada.

Estoy totalmente seguro de que nuestros cerebros ven el mundo que les rodea bajo su propia perspectiva, es decir, lo filtra y en buena medida lo crea, el cerebro no es pasivo, sino que, todo lo que percibe lo transmite “a su manera”, desde su propia percepción, desde su propia realidad, desde su propio mundo físico de todos los y experiencias que tiene registrados para conformar un entorno y un mundo de las propias ideas.

Si pudiéramos “ver” lo que ve un perro, nos quedaríamos asombrados del mundo tan diferente al nuestro que percibe su cerebro con sus propias y percepciones físicas y psíquicas.

Nosotros, los humanos, somos algo y nuestros cerebros no están en proporción con el peso de nuestros cuerpos si nos comparamos con el resto de los animales.  Tanto es así que, si el cuerpo del ser humano siguiera las proporciones, con respecto al cerebro, que se dan como media en los mamíferos, nuestros cuerpos deberían pesar casi diez toneladas (aproximadamente lo que pesa un rinoceronte).

                                             No siempre “nuestro mundo”, coincide con el mundo

Nuestro cerebro es potente y tiene capacidades para “crear” su propio mundo, así pensamos que el mundo que vemos, oímos y tocamos es el mundo “real”, sin embargo, estaría mejor decir que es un mundo real humano, otros lo ven, lo oyen y lo perciben de manera diferente a la nuestra, así que, en nuestro propio mundo, para ellos, la realidad y el mundo es diferente, la que conforme sus cerebros.

No podemos ni comunicarnos con seres que comparten con nosotros el mismo planeta.  Estos seres, de diversas morfologías y diferentes entornos en sus formas de vida, tienen un desarrollo cerebral distinto y, a veces, ni sabemos que es lo que tienen (caso de las plantas y vegetales en ).

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Bueno, al menos eso es lo que se cree, manera de confirmarlo no tenemos

Pensemos que si eso es así en nuestro propio mundo, ¿cómo podríamos contactar con seres pertenecientes a mundos situados en Galaxias alejadas miles de millones de kilómetros de la nuestra? Bueno, posiblemente podríamos hacerlo despuès de un tiempo de mutua, toda vez que, según creo, serían muy similares a nosotros en lo esencial y, las inteligencias terminan por comprenderse.

Al principio, ni siquiera podríamos comunicarnos con ellos cuyos lenguajes abstractos y matemáticas estarían conformados de manera muy diferente mediante una organización distinta de signos y guarismos pero, finalmente, una cierta similitud de sus cerebros con los nuestros, harían posible un entendimiento, ya que, ellos y nosotros tendríamos, es muy posible, las mismas percepciones del universo. No se descarta la posibilidad de Civilizaciones que, basadas en el Carbono, como la nuestra, esté conformada por seres similares o parecidos a nosotros.

Y, a esto, sólo una cosa tenemos clara: ¡Sabemos tan poco!

emilio silvera

Seguimos sin saber, lo que la materia oscura es

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Reportajes de prensa    ~    Comentarios Comments (0)

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Lisa Randall

Lisa Randall

Física teórica. Universidad de Harvard

Pongamos una estructura clásica de chiste… Van un físico teórico, un poeta y un cuñado y se encuentran al doblar una esquina con un inmenso montón de materia oscura. El físico, feliz, saca lápiz y papel y comienza a formular como loco. El poeta se inspira y dice: “puedo escribir los versos más oscuros esta noche”. Mientras el cuñado, echa mano de su móvil, se hace un selfie, lo sube a Instagram y publica un post “aquí, con todo lo negro… #materiaoscura #misteriosdelespacio”. Por una vez (y sin que sirva de precedente), el cuñado y el físico teórico están igual de acertados porque nadie ha podido hasta ahora describir con precisión de qué está compuesta la materia oscura, a pesar de que según un reciente estudio presentado en la reunión anual de la American Physical Society Division of Particles and Fields, sabemos que el 26% del universo está compuesto por materia oscura y que el 70% es energía oscura. Solo el 4% restante sería materia ordinaria, es decir, la que podemos observar y medir. En realidad, para ser más precisos, como aclara Lisa Randall, se trata de “la estructura del universo” la que “está hecha de materia oscura”. Randall es catedrática de física teórica de la universidad de Harvard y una de las personas que más aportes ha hecho sobre este tema. Se trata, además de una científica arriesgada y original, acostumbrada a transitar caminos que muchos ni siquiera imaginan.

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                     Todo el Universo (según dicen), está impregnado de “materia oscura

Aunque no podamos verla, la existencia de la materia oscura no es una cuestión de fe. Sabemos que está ahí (aunque sus partículas, al no absorber, reflejar o emitir luz no pueden ser observadas directamente) por los efectos que produce sobre otros objetos que sí podemos ver (como su influencia en las gravitaciones de estrellas o galaxias). El primero en formular la presencia de una materia invisible fue el astrónomo Fritz Zwicky en 1933 y desde entonces algunas de las mentes más brillantes de nuestro planeta están empecinadas en tratar de describir con mayor precisión qué esconde esta escurridiza materia.

Randall se ha convertido, según el periódico británico The Guardian, en una “superestrella” de la ciencia gracias a sus teorías. Una de ellas, formulada en su último libro, relaciona la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años con un disco de materia oscura presente en la Vía Láctea. No se trata, por supuesto, de que a este gran enigma se le puede echar la culpa de todo (hablamos de Física, no de política). La hipótesis de Randall está sustentada en observaciones realizadas por el telescopio Fermi de la NASA y espera poder demostrarla gracias a los datos que está recogiendo el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea.

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“Podemos aprender mucho de la materia oscura. Hay un montón de analogías sorprendentes acerca de la forma en que pensamos en la materia oscura y la forma en que tratamos temas sociales o políticos”, asegura Randall; por ejemplo, “todavía tendemos a confiar más en lo que podemos ver directamente”. Algo que es un error, puesto que lo que no vemos es mucho mayor de lo que somos capaces de observar. Una reflexión más que pertinente en estos tiempos confusos, sobre todo viniendo de alguien con la capacidad de abstracción de la científica norteamericana, quien se atreve a plantear con autoridad la posibilidad de que existan otras dimensiones en nuestro universo. Recurramos pues a una de sus analogías tomando prestadas sus palabras en el artículo que le dedicó The Guardian: “¿En qué deberíamos gastar el dinero. ¿Qué recordaremos dentro de cien años? ¿Vamos a recordar que descubrimos el bosón de Higgs o vamos a recordar algún bombardeo en concreto sobre Siria?. Los gastos no son tan distintos”. Y es que hay cosas que no vemos y otras que no queremos ver…