lunes, 03 de agosto del 2020 Fecha
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¿La Vida? Creo que está presente por todo el Universo

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo y la Vida    ~    Comentarios Comments (0)

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                             En muchos mundos, como en el nuestro… ¡La Vida estará presente!
La lógica nos dice, según las observaciones y comprobaciones, estudios y misiones realizadas hacia el espacio, lo que hemos podido captar de las regiones más profundas con los sofisticados telescopios de que disponemos, los mismos experimentos realizados con los aceleradores de partículas y otros muchas misiones y Proyectos y también, complejos experimentos que, nos llevan a pensar que, el Universo, es igual en todas partes y en todos los lugares del Cosmos están presentes las mismas leyes fundamentales y, si eso es así (que lo es), en cualquier planeta bien situado y que reúna la condiciones necesarias, la vida habrá surgido como lo hizo en la Tierra

Vida inteligente fuera de la Tierra, ¿podríamos contactar con ella?

             Todos recordamos  escena de la película de Spielberg “Encuentros en la Tercera Fase”

“La idea de que la vida en el Universo sólo existe en la Tierra es básicamente precopernicana. La experiencia nos ha enseñado de  repetida que este tipo de pensamiento es probablemente erróneo. ¿Por qué nuestro pequeñísimo asentamiento debe ser único? Al igual que ningún país ha sido el centro de la Tierra, tampoco la Tierra es el centro del Universo.”

 

Así se expresaba Fred Hoyle.

En la luna Europa, un satélite de Júpiter, los científicos han encontrado la mejor prueba hasta  de la existencia de una gran masa de agua líquida justo bajo la helada superficie de esta intrigantes luna. Los análisis indican que se trata de agua tan  caliente, como para fracturar la gruesa piel de hielo que recubre Europa. Y que ese agua está a menos de 3 km. bajo la corteza del satélite. Los resultados, que se publicaron en Nature, fueron anunciados por la NASA. Las numerosas fracturas en el hielo superficial de Europa, perfectamente visibles desde el espacio, llevan más de una década intrigando a los astrónomos.

Los icebergs, esas enormes montañas de hielo desgajado que flotan en el mar y que se hicieron famosas por causar el hundimiento del Titanic, ya no son patrimonio exclusivo de la Tierra. Gracias a la nave espacial Galileo,  1997 sabemos que también existen en Europa, uno de los cuatro satélites principales de Júpiter, que con sus 3.138 Km de diámetro tiene un tamaño muy similar al de la Luna. Si exceptuamos Marte, puede que no exista ningún otro lugar próximo a la Tierra sobre el que la ciencia tenga depositadas tantas esperanzas de que pueda haber formas de vida, con el aliciente de que en esta luna joviana ha ocurrido un proceso opuesto al del planeta rojo merced a su exploración.

               Y pensar que un día, lejano ya en el pasado, Marte pudo ser  la Tierra…

Mientras que los ingenios espaciales enviados por el hombre revelaron que la naturaleza marciana es mucho más hostil  la vida de lo que insinuaban los telescopios de Schiaparelli, Lowell y Pickering, las sondas Voyager y Galileo han encontrado en Europa el mejor candidato del Sistema solar para albergar la vida extraterrestre (sin olvidar Encelado).

Para los exobiólogos, esos científicos que estudian la existencia de la vida en otros lugares del Universo, Europa ha sido la gran revelación del siglo XX, y Titán, una luna de Saturno que es la segunda más grande del Sistema Solar, constituye una gran incógnita que, poco a poco, se va desvelando gracias a la misión Cassini-Huygens, uno de los más ambiciosos proyectos de la NASA.

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Referencia: Chyba, C. F. (2000). Energy for microbial life on Europa. Nature. Las observaciones de Sodio (Na) en la atmósfera de Europa (M. E. Brown and R. E. Hill 1996, Nature 380, 229–231), y un modelo analítico se utilizó  determinar la tasa de perdida de Na en Europa.  El resultado final nos indica que la tasa de perdida es mayor que la tasa de implantación, lo que determina, que como la Luna,Europa  ser una fuente neta de Sodio (Na). Recordar que el Na es uno de los elementos más presentes en un océano líquido…

Europa y Titán, esos dos satélites de Júpiter y Saturno conforman, junto a Marte (y Encelado), los principales puntos de atención en la búsqueda de la vida extraterrestre, aunque eso no significa que vayamos a encontrarla allí, según todos los  que se van acumulando, el índice de probabilidades de que ciertamente exista alguna clase de vida en el planeta y las lunas mencionadas, es muy alto. Es decir, si al margen del caso privilegiado de la Tierra existen tres nombres propios en el Sistema Solar donde no está descartada su existencia, esos son, Marte, Europa y Titán.

Sobre Marte, el planeta más parecido a la Tierra, a pesar de sus notables diferencias, nuestros conocimientos actuales son extensos y muy valiosos,  nos falta desvelar lo fundamental. Y es que, a pesar de los grandes avances conseguidos durante las exploraciones espaciales, los astrónomos actuales siguen obligados a contestar con un “no lo sé” cuando alguien le pregunta sobre la existencia de vida en aquel planeta.

                  ¿Quién  decir lo que hay o no hay en aquel pequeño mundo?

En lo concerniente a Europa, pocas fotografías entre las centenares de miles logradas  que se inició la era espacial han dejado tan atónitos a los científicos como las transmitidas en 1997 por la nave Galileo. Desde 1979 se sospechaba, gracias a las imágenes de la Voyager 2, que la superficie del satélite joviano estaba formada por una sorprendente costra de hielo. Su predecesora, la Voyager 1, llegó al sistema de Júpiter en marzo de ese año, pero no se aproximó lo necesario a Europa y sólo envió fotografías de apariencia lisa como una bola de billar surcada por una extraordinaria red de líneas oscuras de naturaleza desconocida. En julio de 1979, poco después, la Voyager 2 obtuvo imágenes más detalladas, que desconcertaron a los científicos porque sugerían que la helada superficie podía ocultar un océano líquido, un paisaje inédito hasta el momento en el Sistema Solar.

Pero lo más asombroso estaba por ver, y transcurrieron dieciocho años  que una nueva misión espacial les mostró a los científicos que Europa es una luna tan extraordinaria que incluso parece albergar escenarios naturales como los descritos por Arthur C. Clarke en su novela 2010, Odisea dos. En enero de 1997, la NASA presentó una serie de imágenes en las que la helada superficie de Europa aparecía fragmentada en numerosos puntos. La increíble red de líneas oscuras que había mostrado una década antes la nave Voyager apareció en estas imágenes con notable detalle, que permitió ver surcos, cordilleras y, sobre todo, hielos aparentemente flotantes, algo así como la réplica joviana a los icebergs terrestres.

                       Lo que podemos encontrar  de que termine el siglo es… ¡Impredecible!

Lo más importante de la exploración sobre Europa, a pesar de su enorme interés científico, no fueron sus fotografías, sino los indicios inequívocos de su océano líquido bajo la superficie que, además, tiene todas las características de ser salado. La NASA ha tenido que reconocer que todos los estudios realizados en Europa dan a entender la posibilidad y muestran una notable actividad geológica y fuentes intensas de calor. Las posibilidades de vida en la superficie parecen prácticamente nulas, puesto que se halla a una distancia media del Sol de unos ochocientos millones de kilómetros y su temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. Sin embargo, si bajo la helada corteza existe un océano de agua líquida como creen la mayor parte de los investigadores y expertos, nos encontramos ante la mayor oportunidad  la vida en el Sistema Solar después de la Tierra.

Los sensores de las naves exploradoras han detectado un campo magnético en Europa que cambia de  constante de dirección, hecho que sólo puede explicarse si este mundo en miniatura posee elementos conductores muy grandes. Como quiera que el hielo, presente en la corteza, no sea un buen conductor, la NASA ha sugerido que esas fluctuaciones del campo magnético de Europa estarían asociadas a la existencia de un océano de agua salada bajo la superficie.

La química de la vida puede estar presente en cualquiera de esos pequeños mundos que nos rodean y, conforme a los estudios realizados y los que continúan en marcha actualmente, en cualquier momento dentro de este mismo siglo en el que nos ha  vivir, se podría dar la noticia sorprendente de que han detectado ¡al fin!, formas de vida extraterrestres.

Quizá no debamos dejarnos llevar por la imaginación pero, incluso muchos de los científicos de la NASA, tras haber visto los Icebergs fotografiados por la Galileo, recordaron emocionados el pasaje de 2010, Odisea dos, en el que el profesor Chang lanza a la Tierra un estremecedor grito  los lejanos abismos del Sistema Solar: “¡Hay vida en Europa!” Repito: “¡Hay vida en Europa!”.

Del extraordinario  emprendido para dar un merecido homenaje a Cassini y Huygens y financiado de manera conjunta por la NASA y la ESA, todos tenemos un conocimiento aceptable a través de las noticias y de nuestras lecturas científicas. En el año 2004 la nave nodriza Cassini, lanzada en 1997, inició la exploración de Saturno y su corte de satélites y, la información recibida hasta el momento es de tan alto valor científico que nunca podremos agradecer bastante aquel esfuerzo.

 imagen sorprendente nos debería maravillar y, sin embargo, la vemos como algo cotidiano

No cabe dudas de que la NASA tenía su principal interés puesto en la nave Cassini y Saturno,  Titán ha tenido una atención especial que los americanos compartieron con la Agencia Europea ESA, la nave principal o nodriza Cassini se desprendió del módulo Huygens de la ESA, cuya misión será caer sobre Titán, pero antes tenía que estudiar su atmósfera, su superficie y otros elementos científicos de interés que nos dijeran como era aquel “mundo”.

Io nos muestra su furia volcánica y Tritón que es una bola de roca y hielo de 2.700 Km. de diámetro,  una superficie bastante suave y con pocos cráteres, y está envuelta por una finísima atmósfera de nitrógeno.

Titán es, de hecho, la luna más enigmática que se conocía. Junto a Io y Tritón en Neptuno forma el trío de únicos satélites del Sistema Solar que mantiene atmósfera apreciable; pero Titán es radicalmente diferente, puesto que mientras en aquellos dos la densidad atmosférica es muy baja, en la luna mayor de Saturno supero, incluso a la de la Tierra. Esto es algo insólito que dejó pasmado a los científicos del Jet Propulsión Laboratory de la NASA cuando obtuvieron los primeros  a través de la Voyager. La presión atmosférica es 1,5 veces la de la Tierra, un hecho sorprendente para su tamaño, puesto que en otros lugares más grandes como el mismo Marte, la Gravedad ha sido insuficiente para retener una atmósfera apreciable.

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Titán tiene 5 150 Km de diámetro, es la segunda luna mas grande conocida y supera en tamaño a Mercurio, pero en comparación con nuestro planeta es un mundo en miniatura, por lo que resulta excepcional algunas de las características en el halladas. Orbita Saturno en 15,945 días a una distancia de 1 221 830 Km. Es conocido desde 1655, cuando Huygens lo descubrió. De ahí que la NASA, pusiera su  a la sonda que acompañó a la Cassini para investigar Titán. Aunque está compuesto por rocas y hielos a partes iguales, aproximadamente. De sus océanos de metano, ¿qué podemos decir? Sabemos que es el único satélite del Sistema Solar que tiene una atmósfera sustancial, de una gran densidad y que su composición es muy parecida a la de la Tierra, ya que el elemento fundamental, como aquí, es el nitrógeno. El papel secundario -aunque primordial- que en la Tierra desempeña el oxígeno, le corresponde en Titán al metano y también se han hallado trazas de hidrógeno. Se tienen muchas esperanzas de que, ésta luna de características tan especiales, sino ahora, algún día más lejano en el futuro podría contener formas de vida y, más adelante, incluso ser un hábitat para nosotros.

La Cassini dejó caer en Titán a la sonda Huygens para que nos hablara de aquel pequeño mundo. Las maniobras llevadas a cabo por esos ingenios, son verdaderamente increíbles para poder conseguir imágenes y contarnos algo de lo que por aquellas regiones está pasando. Pequeños mundos que estando en nuestro propio “barrio” eran un misterio y que , gracias al ingenio del hombre, comenzamos a desvelar.

La Huygens nos ha enviado imágenes más que suficientes para poder estudiar el enorme conglomerado de  que en ellas aparecen y, tantos las fotografías como otros datos de tipo técnico tomados por los censores de la Huygens y enviados a la Tierra, tendrán que ser estudiados durante mucho tiempo hasta estar seguros de muchos de los enigmas que con ellos podamos desvelar.

La verdadera incógnita de Titán está en su superficie que aún, no se ha estudiado debidamente y, aparte de esos océanos de metano, ¿podrían existir  océanos de agua? Científicamente nada lo impide.

¡Ya veremos!

emilio silvera

Al final todo se sabe

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo misterioso    ~    Comentarios Comments (0)

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Un telescopio realiza la observación que Einstein creía imposible

El ‘Hubble’ calcula la masa de una estrella gracias a un efecto óptico predicho hace más de 80 años

De izquierda a derecha, Ferdinand Ellerman, Albert Einstein, Walther Mayer y Edwin Hubble en el observatorio astronómico Mount Wilson. REUTERS | EPV

En diciembre de 1936, casi a regañadientes, Albert Einstein se decidió a escribir a la revista Science para publicar “unos pequeños cálculos” que había hecho a petición de un astrónomo aficionado. Era el checo Rudi Mandl, quien le había visitado para contarle su teoría de que las estrellas actúan como lupas que concentran la luz de otras estrellas, y que ese exceso de radiación podría haber causado la extinción de los dinosaurios. En poco más de media página, el físico alemán describió el fundamento físico detrás este fenómeno. De acuerdo con la teoría de la relatividad, la masa de una estrella curva el espacio y el tiempo a su alrededor, con lo que los fotones de otro astro alineado justo detrás se desvían y concentran para formar un vistoso círculo de luz en torno a la estrella en primer plano. “Por supuesto”, escribió el ganador del Nobel de Física en 1921, “no hay ninguna esperanza de observar este fenómeno”.

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En un estudio publicado hoy en Science, un grupo de astrónomos utiliza ese efecto óptico, conocido como lente gravitacional, para medir por primera vez la masa de una estrella moribunda. Se trata de una enana blanca que además era objeto de otra polémica entre astrofísicos sobre la relación entre el radio y la masa de las estrellas, cuyo descubrimiento le valió el premio Nobel de física al indio Subrahmanyan Chandrasekhar en 1983.

El nuevo estudio describe una lente gravitacional asimétrica que se da cuando las dos estrellas no están alineadas y que nunca se había observado fuera del Sistema Solar, según Science. En estas circunstancias Einstein predijo que la estrella del fondo parecería desplazarse de su localización real debido a la deformación del espacio y el tiempo que causa la estrella en primer plano.

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                            Este fenómeno nunca se había observado fuera del Sistema Solar

 

Basándose en esa predicción, el equipo de Kailash Sahu, en el centro de operaciones científicas del telescopio espacial Hubble, buscó entre 5.000 estrellas hasta encontrar dos astros desalineados. En 2014, la estrella enana Stein 2051 B se colocó en la posición ideal. Basándose en el fenómeno descrito por Einstein, el equipo ha sido capaz de medir la masa de esta estrella, que resulta ser dos tercios la del Sol. Lo importante es que lo han hecho sin analizar el incremento de brillo que llega desde los dos astros al confluir, que es indetectable para el Hubble, sino estudiando el desplazamiento aparente de la estrella del fondo.

El trabajo no solo reivindica a Einstein. También Chandrasekhar sale bien parado, pues la masa de la enana blanca encaja a la perfección con sus predicciones teóricas que le valieron el Nobel.

 

 

Diagrama del efecto óptico observado por el 'Hubble'.
        Diagrama del efecto óptico observado por el ‘Hubble’.

Respecto a Mandl, el hombre que presionó a Einstein para que publicase sus cálculos, parece que murió de forma bastante anónima en Los Ángeles (EE UU) en 1948 después de haberse ganado la vida como lavaplatos y perseguido una carrera de inventor, explica ScienceNews. Las lentes gravitacionales que discutió con Einstein hace más de 80 años se usan continuamente en astronomía para medir masas, entre otras cosas de materia oscura, el misterioso componente del universo que pudo provocar el impacto del asteroide que aniquiló a los dinosaurios.