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Recordemos a los Mayas

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Cosmología de los Antiguos pueblos    ~    Comentarios Comments (0)

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Allá por el año 2012, se presentó este trabajo como consecuencia de la profecia de los mayas que, nunca se cumpliría. Entonces decía:

Ya comienzan los movimientos, declaraciones, programas de televisión con variopintos personajes que se presentan como “especialistas” en el tema y exponen el tétrico destino que se nos viene encima para finales del presente año. Hasta princesas japonesas nos advierten sobre el fin del ciclo que puede ser devastador para la Humanidad. No digamos de “sacerdotes sectarios”, chamanes, charlatanes y toda esa pléyade de individuos y organizaciones que quieren hacer suyas las “profecias mayas!” para meternos el miedo en el cuerpo vaya usted a saber con qué intenciones malsabas.  Así que, aunque lo pusimos hace unos pocos días, aquí lo dejamos de nuevo para que, lo repaseis y tomeis conciencia de que, nada devastador ocurrirá el 23 de Diciembre de 2.012.

Aislada de la Cultura del viejo mundo, la Civilización Maya, ubicada en lo que actualmente es el sur de México y Guatemala, surgió alrededor de la época del nacimiento de Cristo, floreció y, luego, desapareció abrupta y misteriosamente. Muchos estudiosos han querido desentrañar el misterio, se ha investigado hasta la saciedad y, algunas cuestiones han quedado claras y otras (como siempre pasa), están bien escondidas en las brumas de una gran oscuridad.

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 ¿Estarán las respuestas en las estrellas? Aparte de las pirámides y las estelas de piedra talladas con unos elaborados glifos, su historia se conserva en unos pocos códices, entre los que figura el Libro de la Creación escrito en lengua maya-quiché, el Popol Vuh. Sin embargo, la cosmología maya tiene muchos aspectos parecidos a la cosmología de otras culturas.

 Pirámide escalonada, Chichen Itza, "ciudad del brujo del agua". (Fuente: A. Ciudad, Los mayas, col. biblioteca iberoamericana, Anaya, Madrid, 1988. p. 35)

Las construcciones mayas se hicieron de madera y piedra básicamente. Entre las maderas se prefirieron la coba y el zapote, por ser muy resistentes a los ataques de las termitas. Entre las piedras se usaron caliza, arenisca, mármol y otras.  Realizaron todo tipo de construcciones: palacios rectangulares y alargados, templos, juegos de pelota, calzadas (sacbeob) que unían las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor (temazcal). Se conservan importantes pirámides escalonadas en piedra. En lo alto de éstas se colocaba el templo. Estaban decoradas con pinturas de una variada gama de colores, y relieves. Algunos de estos son inscripciones de la escritura jeroglífica maya, aun no descifrada completamente. Las construcciones más importantes de esta época fueron Copán, Quiriguá, Piedras Negras, Palenque y Tikal.

Y, sí, tenían una cosmología muy parecida a la de otros pueblos muy alejados de ellos y de los que no tenían medio de saber, por ejemplo, la cosmología hindú es muy parecida a la maya en lo relativo a los cicvlos alternos de destrucción y creación, y en los enormes intervalos de tiempo en que se sitúan estos ciclos; a la cosmología antigua de Mesopotamia, en el seguimiento meticuloso de los cuerpos celestes, que son manifestaciones de los dioses, y en la igualmente implacable condena de las teorías anticuadas.

Máscara funeraria de jade hecha para "Pacal el Grande" ( Fuente: A. Ciudad, Los mayas, col. biblioteca iberoamericana, Anaya, Madrid, 1988. p. 91)

La elite social la constituían los sacerdotes y los nobles, que residían en la ciudad (que era también el centro religioso). Los campesinos vivían en las zonas rurales cercanas a la ciudad. La base de la economía era la agricultura y frecuentemente se desbrozaban trozos de selva para realizar nuevos cultivos. Los principales fueron el maíz, el algodón y el cacao.Este último tuvo tanta importancia que llegó a ser utilizado como moneda. Existía la esclavitud. Se supone que esos esclavos serían la mano de obra para la construcción de las pirámides colosales, pero ayudados por los campesinos. También debieron existir grupos de artesanos especializados.

 

Situados en la Península de Yucatán, los mayas han formado un vasto imperio que consta de varias ciudades-estado independientes. En el marco general, cada una de estas áreas urbanas consistió en una teocracia, sistema de gobierno representativo en el que se ve la máxima calidad de representante de los dioses en la Tierra. Llamado de “Halach Uinic,” este dirigente también tuvo funciones militares que lo incumbían en asuntos sobre tomar prisioneros de guerra y ofrecerlos como parte de sus sacrificios en honor a los dioses.

Antes de que aparecieran los seres humanos, el universo maya se desarrolla de una manera muy homogénea y continua. Como muchas otras cosmologías, comienza con un mar original. El Popol Vuh empieza diciendo: “Ahora todavía se ondula, ahora todavía se oyen sus murmullos…todavía susurra…y está vacío bajo el cielo”. (El traductor Dennis Tedlock se refiere a esta escena diciendo que es una especie de “ruido blanco”; el sonido que precede al sonido. Sólo están presentes los dioses del mar y de la tierra, llamados colectivamente Corazón del Lago y Corazón del Mar: el Hacedor, el Modelador, el Portador, el Procreador y la Serpiente Emplumada Soberana. A éstos se unen el Corazón del Cielo y los primeros dioses celestes, llamados Huracán, Rayo, Recien Nacido y Rayo Repentino. Después de negociar los dioses de los Cielos y de las Aguas acordaron crear la tierra y la vida en una sucesión que se parece a la “sopa original” de la biología del siglo XX.


 Una tierra cubierta por el océano y sometida a un violento relanpagueo, que contribuye a producir los primeros aminoácidos. Así se producen las divisiones cósmicas, siendo la primera de ellas la separación preexistentes de los dioses de las aguas y de los cielos, y la segunda la separación activa de la tierra y las aguas, y del cielo y la tierra.

 Acto seguido se llevaba a cabo la siembra del Sol, la Luna y las estrellas. A los antiguos mayas concebían esta actividad como “la siembra” o el “amanecer”, porque las asociaba a la plantación de semillas, que empujan desde el subsuelo para crecer, y a la salida de los cuerpos celestes, con respecto a los cuales creían que recorrian el inframundo antes de salir por el este.

 

Código Dresden

 

Este códice se denomino de esa manera después de ser encontrado en una biblioteca semi destruida. Este extraño libro escrito en lengua maya, llegó a manos de un erudito alemán en 1880, el cual tras años de dura labor, desentraño el código del calendario Maya, dando acceso de este modo a la traducción de muchas de las antiguas inscripciones que fueron encontradas en fuertes, casas, y artefactos de la civilización Maya y halladas en investigaciones arqueologicas.

Mientras Europa permanecía en el Oscurantismo, los mayas, en su apogeo (200-900 d.C.), construían templos y centros ceremoniales de 65 metros de altura, así como esplendorosos palacios, altares y estelas, predecían con precisión los eclipses, conocían con exactitud la trayectoria del planeta Venus y desarrollaron complejos sistemas de escritura y de técnicas agrícolas. Todo ello lo hicieron sin la ayuda de herramientas metálicas, de animales de carga o de la rueda (que, curiosamente, era usada en sus juguetes para los niños)

Hacia el año 900 d.C. la civilización maya misteriosamente decayó, abandonando los principales centros ceremoniales, que, poco a poco, fueron sepultados por selvas tales como las de Chiapas y Guatemala. Posiblemente, el fenómeno estuvo relacionado con una alta densidad de población y con un extenso periodo de sequía, provocado por la tala indiscriminada de árboles que utilizaban para calentar la cal con la cual construían sus enormes templos. La verdad nadie la sabe, todo son conjeturas y lo que realmente pasó, permanece en el más profundo de los misterios.

Templo del Gran Jaguar, Tikal, Guatemala.

Es curioso como se detallan algunos pasajes del Popol Vuh: “Veían perfectamente, conocían a la perfección todo lo que había bajo el cielo, dondequiera que miraran…A medida que miraban, se intensificaba su conocimiento humano de tal modo que las personas “quedaron cegadas” como la superficie de un espejo cuando se le echa el aliento…Y así se pedió…la capacidad de comprender, así como la facultad de conocerlo todo”.

Las ciudades mayas eran centros ceremoniales monumentales con pirámides escalonadas y otros grandes edificios de uso religioso, así como observatorios astronómicos y grandes explanadas para desarrollar los rituales. A la llegada de los españoles ya habían sido abandonadas, pero se conoce su religión por la arqueología, ya que muchas ciudades mayas como Palenque, Chichén Itzá o Tikal han sido excavadas a partir del siglo XIX y han legado un patrimonio cultural impresionante.

También han llegado hasta la actualidad algunos de sus libros sagrados, como el Popol Vuh, y parte de sus creencias se han mantenido entre los descendientes actuales de los mayas que viven en el sur del actual México y en Guatemala, más de una treintena de grupos indígenas.

Tres intentos de creación fallaron antes de que surgiera un universo que pudiera sostener la vida humana (estos intentos fallidos recuerdan la cosmología que desarrolló en el siglo XVIII David Hume). Y así surge el mundo actual, aunque también será destruido al final de su era. Los Mayas como los Hindúes, concibieron el engranaje de unos largos cielos temporales que generaron creaciones y destrucciones con tante facilidad como un árbol despliega sus hojas y luego las deja caer.


El Chaac-mol, dios maya de la lluvia y de la fertilidad, del templo de los Guerreros de Chichén Itzá. Yucatán, México.

Los mayas tenían una gran cantidad de dioses cuya importancia era variable. No eran iguales en todas las ciudades y fueron también cambiando de nombre con el tiempo. El Chaac-mol, dios maya de la lluvia, del templo de los Guerreros de Chichén Itzá. Yucatán, México.

El primero es Hunab Ku, «dios uno», el dios creador, que no tiene representación. Su hijo es Itzamná, dios del cielo, protector de los reyes y primer sacerdote. Se le representa en forma de dragón. Puede manifestarse como el Sol, tomando entonces el nombre de Kinich Ahau, «señor ojo solar».

Ixchel era la diosa de la fertilidad y protegía a las mujeres durante el parto. Se manifiesta como la Luna. Diversos dioses se dedicaban a los seres vivos de la naturaleza: Yum Kaax, «señor de la selva», dios protector de los animales. También el Dios del maíz es un dios muy importante, ya que el maíz era el principal alimento de los mayas. Su nombre antiguo no está claro. Bolon Dzacab, «linaje ancestral», serpiente alada, es el poder protector del dragón cósmico entre los hombres y es también dios de las simientes. Por último, Ah Puuch es el dios de la muerte y las enfermedades que habita en el inframundo.

 

 

 

En relación a los Mayas se han llegado a decir muchas barbaridades, incluso una vez pude leer que relacionados con estraterrestres, habían podido hacer viajes en el Tiempo a través de Agujeros de Gusano. Y, no digamos de “las profecías” del fin del mundo en 2.012.

Curiosamente, las fechas de la cuarta y última creación maya encajan bastante bien con las del cuarto y último ciclo hindú: 13 de Agosto del año 3114 a. C. y 5 de febrero de 3112 a. C. para los mayas, según Linda Schele, y 17 – 18 de febrero del año 3102 a.C. para los hindúes, según Aveni. En la Indía estas fechas concuerdan con una conjunción planetaria en Aries. En la Mitología Maya estas fechas representan dos actuaciones de los dioses para crear el universo.

 

 

El cinturón de Orión

 

Alnitak , Alnilam y Mintaka son las brillantes estrellas azuladas, de este a oeste (de izquierda a derecha), a lo largo de la diagonal de esta preciosa vista cósmica. Conocidas por lo demás como el cinturón de Orión, estas tres estrellas azules supergigantes son más calientes y mucho más masivas que el Sol. A más de 1.500 años-luz de distancia y nacidas en las ricas Nubes estelares de  de Orión.

El 13 de Agosto de 3114 establecieron el corazón cósmico llevando las tres estrellas del Cinturón de Orión al centro del cielo; dos años más tarde, el 5 de febrero, levantaron el árbol cósmico que es la Vía Láctea. Como en la India, ambos días correspondían a acontecimientos astronómicos.

Algunos expertos ven los mitos Mayas como auténticos mapas estelares (Schele, epigrafista y profesora de historia del Arte de la Universidad de Texas), afirma que el 13 de Agosto del año 3114 a. C. las tres estrellas de Orión se situaron en el centro del cielo al amanecer.

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La gran Nebulosa (M42), desconocida para los europeos hasta 1610, puede verse entre estas estrellas y los Mayas la llamaron el humo de la Cocina Cósmica. Un año más tarde, los dioses plantaron el árbol cósmico, representado por la Vía Láctea, que conectaba las trece capas del cielo con las siete capas del submundo. Según Schele, “En el año 3112 a. C., …la mañana del 5 de febrero, la totalidad de la Vía Láctea ascendió por la parte oriental del Horizonte, hasta que al amanecer se extendió de norte a sur por el cielo”

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¿Imaginais a los mayas contemplando esta Imagen del cielo? Su grandiosidad desbordaría la imaginación de los más despiertos que, ante tal inmensidad, pudo realizar una teoría de lo que aquello suponía en el comjunto de la creación del universo.

Según creían los sacerdotes mayas. estos acontecimientos marcaban el amanecer de una nueva era, que se contabilizó usando la “cuenta larga”, un registro lineal de los días que comienza con la cuarta creación maya del año 3114 a. C.y predice que el final del universo actual tendrá lugar el 23 de Diciembre de 2.012 d. C. Durante este intervalo de vida del universo, que es de unos cinco mil años, numerosos ciclos de tiempo menores marcaban las duraciones de los ritmos astronómicos naturales.

Como tantas Civilizaciones, también los mayas nos cuentan bonitas y misteriosas leyendas obtenidas de lo que podían contenplar en los cielos. Se cuenta que, en los hogares de las chimeneas mayas suele haber en la actualidad tres piedras colocadas formando un triángulo, una representación de una moderna constelación maya-quiché formada por tres estrellas de Orión -Alnitak, Saiph y Rigel-. El Popol Vuh afima que, durante la destruccuión de la Tercera Creación, “Las…piedras del hogar salieron disparadas, proyectadas fuera del fuego hacia las cabezas [de los hombres]. Esto, según Xiloj Peruch, es la imagen de un volcán y una referencia indirecta al fogón cósmico. Hay además otras pruebas que proceden de los antiguos escribas mayas de Palenque y Quirigu, los cuales dijeron en sus escritos que, al final de la era anterior, tres piedras del hogar anunciaron el paso a una nueva era.

El pueblo Maya, pese a su aparente y rudimentaria forma de vida, se podía consisderar una Civilización muy avanazada para su tiempo y, de sus logros han quedado algunas pruerbas en los distintos campos del saber que, situados en aquella época, no fueron pocos. Y, comportamientos que podían ser criticados desde la perspectiva de hoy, no lo serían tanto si tenemos la capacidad de situarnos (haciendo un viaje mental en el tiempo) en aquellos lugares y en aquellos tiempos.

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Zigurats Sumerio

Además, todas nuestras cosmologías, desde las cosmologías sumerias y maya hasta las de los más modernos profesores de hoy, aparecen limitadas y faltas de visión. Timothy Ferris comienza su libro La Aventura del Universo, diciendoL: “Cuando los astrónomos sumerios, chinos y coreanos de la antigüedad subieron trabajosamente los escalones de su achaparrados Zigurats de piedra para estudiar las estrellas tenían razones para suponer que así obtendrían una visión mejor…porque conseguían situarse algo más cerca de las estrellas”.

Claro que, ahora sabemos que, ¿De qué pueden servir unas cuantas docenas de metros más alto si, las estrellas  que tratamos de ver están situado a años-luz de nosotros? Pues, de la misma manera, tendremos que entender el tan aireado Fin del Mundo de los Mayas en 2012 que, es simplemente el final de un ciclo y el comienzo de otro en una cosmología ancestral que, de ninguna manera, puede predecir nada del final del Universo que, cuando llegue dentro de muchos, muchos eones, atenderá a otros parámetros más científicos y menos mitológicos que los que los mayas emplearon para predecir el ritmo del mundo…del Universo.

Según creían los sacerdotes mayas, todos estos acontecimientos celestes (de los que ahora se hablará tanto), marcaban el amanecer de una nueva era, que se contabilizó como “la cuenta larga”, un registro final de los días que comienzan con la cuarta creación maya del año 3114 a.C. y predice que el final del universo actual tendrá lugar el 23 de diciembre de 2012 d.C. (es decir ahora), Durante este intervalo de vida del universo, que es de unos cinco mil años, numerosos ciclos de tiempos menores marcaban las duraciones de los ritmos astronómicos, naturales y políticos intercalados. Podemos deducir que, en parte, adaptaban la Astronomía a la vida política y, no sería de extrañar que, esos famosos ciclos tuvieran una conexión con los mandatarios del momento, toda vez que, los sacerdotes, guardianes de las llaves del saber astronómico, siempre estaban al lado del poder.

Deberíamos mirar todas estas profecias con cierta distancia para que, la cercanía no pueda nublar nuestro entendimiento y, desde luego, es importante saber valorar, en lo que realmente vale, todos y cada uno de esos datos que nos llegan del pasado y que, mal manipulados, pueden dar lugar a falsos e innecesarios movimientos que llevaran a la población a una histeria colectiva que, de ninguna manera, tendrá una base sólida científica que nos pueda preocupar.

Si tuviéramos que atender a todo lo que aquellas Civilizaciones antiguas dijeron…Hay que situar las cosas en sus propios contextos y en sus propios tiempos que, de ninguna manera son extrapolables al tiempo nuestro ni a nuestra Civilización actual. Mirad un ejemplo:

“No se terminó de configurar el mundo hasta que P´an Ku murió. Sólo su muerte podía dar el toque final al universo. Con su cráneo se hizo la cúpula del cielo…Su ojo derecho se convirtió en la Luna y su ojo izquierdo en el Sol. De su saliva o sudor procede la lluvia. Y de los bichos que cubrían su cuerpo surgió la Humanidad.”

Rocky Kolb, del Fermi National Accelerator es el que nos relata este mito chino de la creación que data del siglo III d. C., y, sin embargo, ahora, en nuestro tiempo presente, los cosmólogos del Big Bang afirman que podemos superar todos aquellos problemas de mitos de la antigüedad al contar con potentes máquinas que nos llevan hasta las más profundas entrañas de la materia y casi hasta el momento mismo de la creación en un universo primitivo que nos cuenta como ha transcurrido todo desde entonces y, desde luego, dejan a un lado muchas de aquellas historias-metáforas de las creaciones, o, todas aquellas profecias de Civilizaciones pasadas que, estándo algunas basadas en datos comprobables, no eran bien definidas para darles su sentido real que, de ninguna manera estaban referidos a ningún final y, en cuanto a los ciclos, siempre estuvieron y lo seguirán estando, ya que, el Universo es dinámico y los mismo que el planeta Tierra tiene sus estaciones, y el Sol tiene un ciclo de regiones activas de 11 años y la polaridad magnética de los pares de manchas solares, se invierten en cada ciclo sucesivo, de manera que hay un ciclo magnético de 22 años, de la misma manera digo, otros muchos ciclos están presentes en el devenir del universo y, el de los mayas, es, simplemente, otro ciclo más.

Me gustaria saber si, lo que llamamos Big Bang, también es otro ciclo que se repite una y otra vez, o, por el contrario, puede ser una cosa distinta a la que se cuenta. Todos tenemos formada una imagen de lo que ha podido pasar desde el comienzo del Tiempo. Sin embargo, no todos lo tenemos claro en cuanto al hecho de que dicho escenario y dichas ideas… ¡Correspondan a lo que pasó!

Cada Civilización que ha pasado por el este mundo, nos ha dejado su “historia” de lo que ellos creían que era el Cosmos, el Universo. Cada una de esas civilizaciones, a medida que el tiempo transcurrió, se acercó un poco más a esa realidad que perseguimos, y, ahora, cerca de la realidad de los hechos, estamos a la espera del más potente LHC y del Telescopio James Web para tratar de que nos cuenten algo nuevo.

emilio silvera

 


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