lunes, 23 de marzo del 2026 Fecha
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La Supernova más rara

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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Ilustración del material eyectado por la supernova SN 2007bi: el núcleo de níquel radiactivo (blanco) se convierte en cobalto, que emite rayos gamma y positrones y excitan las capas siguientes (amarillo), ricas en hierro. Las capas más superficiales (oscuras) son ricas en elementos más ligeros, como el oxígeno y el carbón. / LBNL

 

Una explosión estelar de 2007 fue de un tipo nunca observado antes y creó gran cantidad de níquel radiactivo

Una explosión estelar extraordinariamente brillante y larga, que fue captada en 2007 por un telescopio robótico, ha resultado ser el primer ejemplo de un tipo de estrellas que fueron las primeras que poblaron el Universo. Esta supernova ocurrió en una galaxia enana cercana a la Tierra que es bastante normal pero que hasta ahora había sido poco estudiada.

La SN2007bi fue encontrada por un programa de observación del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de EE UU. El espectro, registrado por los telescopios, de la supernova no era el habitual en este tipo de explosiones estelares y en los años siguientes se estudió con mucho mayor detalle.

El equipo liderado por Avishay Gal-Yam, del Instituto Weizmann de Israel, recogió numerosos datos a medida que la supernova se apagaba lentamente en el cielo. El análisis, que ha publicado la revista Nature, indicó que la estrella que explotó sólo podía haber sido una gigante, con una masa de al menos 200 veces la del Sol, que contenía inicialmente pocos elementos además del hidrógeno y el helio. En suma, una estrella como las primeras del Universo primitivo.

“Pudimos medir la cantidad de nuevos elementos creados en esta explosión, incluyendo níquel recién sintetizado y altamente radiactivo que representa unas cinco veces la masa de nuestro Sol”, explica Paolo Mazzali, que dirigió el estudio teórico. “Estas explosiones pueden ser una importante factoría de metales pesados en el Universo”.

“Dado que sólo el núcleo representaba unas 100 masas solares, ha debido de ocurrir el fenómeno, abundantemente predicho, llamado de inestabilidad de par”, explica el astrofísico Peter Nugent, quien ha participado en el análisis. “En el calor extremo del interior de la estrella, los rayos gamma muy energéticos crearon pares de electrones y positrones que consumieron en parte la presión que sostenía el núcleo y evitaba su colapso”.

“Esta supernova fue la explosión de una estrella muy masiva”, dice Alex Filippenko, que también ha participado en la investigación. “Pero en vez de convertirse en un agujero negro como otras estrellas masivas, su núcleo sufrió una reacción termonuclear sin control que la hizo explotar. Este tipo de comportamiento fue predicho hace varios decenios por los teóricos, pero hasta ahora no se había observado con seguridad”.

Fuente: El País.

Cada día “vemos” más

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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ESA recoge una imagen de una danza de rayos X en el espacio

Más de un millar de movimientos de rayos X realizados por el telescopio espacial XMM-Newton quedaron registrados en la imagen.

 

Como si fueran luces de autos que circulan a gran velocidad por la noche, cientos de líneas anaranjadas cruzan un fondo negro.

Así es como se ve la danza de rayos X realizada por el telescopio espacial XMM-Newton y registrada en una imagen de la Agencia Espacial Europea (ESA).

La fotografía creada reúne hasta 178 capturas individuales realizadas entre 2001 y 2012, donde se observan las marcas de fuentes de rayos X que abarcan cerca del 62% del cielo.

El punto más brillante de la imagen es el remanente de una supernova, mientras que en el lado opuesto se ve otro objeto luminoso que es el Lazo del Cisne, una onda de choque en expansión causada por una estrella que explotó como supernova hace menos de 15.000 años.

Justo en el centro se ve también la fuente de rayos X de gran alcance, conocida como Scorpius X-1, que se ubica a 9.000 años luz de la Tierra.

El telescopio espacial XMM-Newton orbita en el espacio desde 1999 y estudia los fenómenos de alta energía del Universo, como agujeros negros, estrellas de neutrones, vientos estelares, entre otros.

Fuente: ESA

Historias de Astronomía

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Alquimia estelar    ~    Comentarios Comments (0)

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La región de formación estelar S106

Es cierto que cuando vemos las cosas con cierta asiduidad y de forma permanente, esa cotidianidad nos hace perder la perspectiva y no pensamos en lo que realmente esas cosas pueden ser y, con las estrellas nos ocurre algo similar, ya que son algo más, mucho más, que simples puntitos luminosos que brillan en la oscuridad de la noche. Una estrella es una gran bola de gas luminoso que, en alguna etapa de su vida, produce energía por la fusión nuclear del hidrógeno para formar helio. El término estrella por tanto, no sólo incluye estrellas como nuestro Sol, que están en la actualidad quemando hidrógeno, sino también protoestrellas, aún no lo suficientemente calientes como para que dicha combustión haya comenzado, y varios tipos de objetos evolucionados como estrellas gigantes y supergigantes, que están quemando otros combustibles nucleares, o las enanas blancas y las estrellas nucleares, que están formadas por combustible nuclear gastado.

Estrellas masivas que expulsan gases, ya que, cuando la masa es muy grande, su propia radiación las puede destruir y, de esta manera, descongestionan la tensión y evitan un final anticipado. Arriba teneis una estrella supermasiva que ha expulsado gases formando una nebulosa para evitar su muerte, Eta Carinae ha hecho lo mismo. Estas son estrellas que estám congestionadas y, sólo la expulsión de material la puede aliviar y conseguir que siga brillando como estrella evitando explotar como supernova.

Se calcula que la masa máxima de una estrella es de unas 120 masas solares, por encima de la cual sería destruida por su propia radiación. La masa mínima es de 0,08 masas solares; por debajo de ella, los objetos no serían lo suficientemente calientes en sus núcleos como para que comience la combustión del hidrógeno, y se convertirían en enanas marrones.

De la misma forma que al calentar una pieza de metal cambia de color, al principio rojo, luego amarillo hasta llegar al blanco, el color de una estrella varia según su temperatura superficial. Las estrellas más frías son las rojas, y las mas calientes las azules. Estos colores suelen percibirse a simple vista, como por ejemplo Antares (la estrella principal de Scorpius) que es de color rojo, o Rigel (en Orion) de color azul. En astronomía se utiliza la escala Kelvin para indicar temperaturas, donde el cero absoluto es -273 grados Celsius.

El diagrama de Hertzsprung-Russell (arriba) proporcionó a los astrónomos un registro congelado de la evolución de las estrerllas, el equivalente astrofísico del registro fósil que los geólogos estudian en los estratos rocosos. Presumiblemente, las estrellas evolucinan de algún modo, pasan la mayor parte de su tiempo en la serie principal (la mayoría de las estrellas en la actualidad, en el brevísimo tiempo que tenemos para observar, se encuentran allí), pero empiezan y terminan su vida en alguna otra parte, entre las ramas o en el mantillo. Por supuesto, no podemos esperar para ver que esto sucede, pues el tiempo de vida, aún de estrellas de vida corta, se mide en millones de años. Hallar la respuesta exigirá conocer la física del funcionamiento estelar.

El progreso en física, mientras tanto, estaba bloqueado por una barrera aparentemente insuperable. Esto era literal: el agente responsable era conocido como la Barrera de Coulomb, y por un tiempo frustró los esfuerzos de los físicos teóricos para comprender cómo la fusión nuclear podía producir energía en las estrellas.

http://traslaeradeplanck.files.wordpress.com/2011/01/mosaiccintorio_martinez.jpg

La barrera de Coulomb, denominado a partir de la ley de Coulomb, nombrada así del físico Charles-Augustin de Coulomb (1736–1806), es la barrera de energía debida a la interacción electrostática que el núcleo atómico debe superar para experimentar una reacción nuclear. Esta barrera de energía es proporcionada por la energía potencial electrostática:

U_{coul} = k {{q_1\,q_2} \over r}={1 \over {4 \pi \e<a href=psilon_0}}{{q_1 \, q_2} \over r}” />

donde:

k es la constante de Coulomb = 8.9876×109 N m² C−2;
ε0 es la permeabilidad en el vacío;
q1, q2 son las cargas de las partículas que interactúan;
r es el radio de interacción.

Un valor positivo de U es debido a una fuerza de repulsión, así que las partículas que interactúan están a mayores niveles de energía cuando se acercan. Un valor negativo de la energía potencial U indica un estado de ligadura, debido a una fuerza atractiva. La linea de razonamiento que conducía a esta barrera era impecable. Las estrellas están formadas en su mayor parte por hidrógeno. Esto se hace evidente en el estudio de sus espectros.) El núcleo del átomo de hidrógeno consiste en un sóoo protón, y el protón contiene casi toda la masa del átomo. (Sabemos esto por los experimentos de Rutherford explicados aquí en otra ocasión). Por tanto, el protón también debe contener casi toda la energía latente del átomo de hidrógeno.

(Recordemos que la masa es igual a la Energía: E = mc2. (En el calor de una estrella los protones son esparcidos a altas velocidades -el calor significa que las partículas involucradas se mueven rápidamente- y, como hay muchos protones que se apiñam en el núcleo denso de una estrella, deben de tener muchísimos choques. En resumen, la energía del Sol y las estrellas, puede suponerse razonablemente, implica las interacciones de los protones. esta era la base de conjetura de Eddintong de que la fuente de la energía estelar “difícilmente puede ser otra cosa que energía subatómica, la cual, como se sabe, existe en abundancia en toda la materia”.

A ese punto, todo iba bienM la ciencia estaba cerca de identificar la fusión termonuclear como el secreto de la energía solar. Pero aquí era donde intervenía la Barrera de Coulomb. Los protones están cargados positivamente; las partículas de igual carga se repelen entre sí; y este obstáculo parecía demasiado grande  para ser superado, aun a la elevada velocidad a la que los protones se agitaban en el intenso calor del centro de las estrellas. De acuerdo con la física clásica, muy raras veces podían dos protones de una estrella ir con la rapidez suficiente para romper las murallas de sus campos de fuerza electromágnéticos y fundirse en un sólo núcleo. Los cálculos decían que la tasa de colisión de protones no podía bastar para mantener las reacciones de fusión. Sin embargo, allí estaba el Sol, con su rostro radiante y sonriente al ver el esfuerzo y las ecuaciones que decían que no podía brillar.

Dejemos aquí este proceso y digamos que, realmente, la mayoría de las veces el protón rebotará en la Barrera de Coulomb, pero de cuando en cuando la atravesará. Este es el “Efecto Túnel Cuántico”; que permite brillar a las estrellas. George Gamow, ansioso de explotar las conexiones entre la astronomía y la nueva física exótica a la que era adepto, aplicó las probabilidades cuánticas a la cuestión de la fusión nuclear en las estrellas y descubrió que los protones pueden superar la Barrera de Coulomb, o casi. El efecto túnel cuántico se hizo cargo de los cálculos de la desalentadora predicción clásica, que establecia la fusión de los protones a sólo una milésima de la tasa necesaria para explicar la energía liberada por el Sol, y la elevó a una décima de la tasa necesaria. Luego se tardó menos de un año para dar cuenta del deficit restante: la solución fue completada en 1929, cuando Robert Atkinson y Fritz Houterman combinaron los hallazgos de Gamow con lo que se ha llamado teoría maxwelliana de la distribución de velocidades. En la distribución maxwelliana hay siempre unas pocas partículas que se mueven mucho más rápidamente que la media y, Robert Atkinson y Fritz Houterman hallaron que estas pocas partículas veloces bastqaban para compensar la diferencia. Finalmente se hizo claro como podía romperse la Barrera de Coulomb suficientemente a menudo para que la fusión nuclear se produjese en las estrellas.

Physicist Hans Bethe

Pero la figura clave en todos estos desarrollos fue Hans Bhete, un refugiado de la Alemania nazi que había estudiado con Fermi en Roma y fue a enseñar en Cornell en EE. UU. Como su amigo Gamow, el joven Bhete era un pensador efervescente y vivaz, con tanto talento que parecía hacer su trabajo como si de un juego se tratara. Aunque no preparado en Astronomía, Bhete era un estudioso de legendaria rapidez. En 1938 ayudó al discipulo de Gamow y Edward Teller, C.L. Critchfield, a calcular una reacción que empezase con la colisión de dos protones podía generar aproximadamente la energía irradiada por el Sol, 3,86 x 1033 ergios por segundo. Así, en un lapso de menos de cuarenta años, la humanidad había progresado de la ignorancia de la existencia misma de los átomos a la comprensión del proceso de fusión termonuclear primaria que suministra energía al Sol.

Pero la reacción protón. protón no era bastante energética para explicar la luminosidad muy superior de estrellas mucho más grandes que el Sol, estrellas como las supergigantes azules de las Pléyades, que ocupan las regiones más altas del diagrama de Herptzsprung-Russell. Bhete puso remedio a esto antes de que terminase aquel el año 1938.

En abril de 1938, Bhete asistió a una conferencia organizada por  Gamow y Teller que tenía el objeto de que físicos y astrónomos trabajaran juntos en la cuestión de la generación de energía en las estrellas. “Allí, los astrofísicos nos dijeron a los físicos todo que sabían sobre la constitución interna de las estrellas -recordoba Bhete-. esto era mucho (aunque) habían obtenido todos los resultados sin conocimiento de la fuente específica de energía.” De vuelta a Cornell, Bhete abordó el problema con celeridad y, en cuestión de semanas logró identificar el ciclo del Carbono, la reacción de fusión crítica que da energía a las estrellas que tiene más de una vez y media la masa del Sol.

Bhete que estaba falto de dinero, retiró el artículo que escribió sobre sus hallazgos y que ya tenía entragado en la Revista Physical Review, para entregarlo en un Concurso postulado por la Academía de Ciencias de Nueva York  sobre la producción de energía en las estrellas. Por supuesto, Bhete ganó el primer Premio uy se llevó los 500 dolares que le sirvieron para que su madre pudiera emigrar a EE UU. Después lo volvió a llevar a la Revista que lo publicó y, finalmente, se lo publicaron y tal publicación le hizo ganar el Nobel. Por un tiempo, Bhete había sido el único humano que sabía por qué brillan las estrellas.

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Cuando miramos al cielo y podemos contemplar extasiados esas maravillas que ahí arriba, en el espacio interestelar están brillando, y, nos da la sensación de que están hacièndonos guiños, como si quisieran mandarnos un mensaje, decirnos algo y nosotros, no pensamos en todo lo que ahí, en esos “puntitos brillantes” se está fraguando. De lo que allí ocurre, depende que los mundos tengan los materiales que en ellos están presentes y, de entre esos materiales, se destacan aquellos que por su química biológica, permiten que se pueda formar la vida a partir de unos elementos que se hiceron en los hornos nucleares de las estrellas.

Y sí, es curioso que, mirando en la oscura noche como brillan las estrellas del cielo, nos atrae su titilar engañoso (es la atmósfera terrestre la que hace que lo parezca) y su brillo, Sin embargo, pocos llegan a pensar en lo que verdaderamente está allí ocurriendo. Las transformaciones de fase por fusión no cesan. Esta transformación de materia en energía es consecuencia de la equivalencia materia-energía, enunciada por Albert Einstein en su famosa fórmula E=mc2; donde E es la energía resultante, m es la masa transformada en energía, y c es la velocidad de la luz (300 000 kilómetros por segundo). La cantidad de energía que se libera en los procesos de fusión termonuclear es fabulosa. Un gramo de materia transformado íntegramente en energía bastaría para satisfacer los requerimientos energéticos de una familia mediana durante miles de años.

Es un gran triunfo del ingenio humano el saber de qué, están confomadas las estrellas y qué materiales se están forjando allí, al inmenso calor de sus núcleos. Recuerdo aquí a aquel Presidente de la Real Society de Londres que, en una reunión multitudinaria, llegó a decir: “Una cosa está clara, nunca podremos saber de qué están hechas las estrellas”. El hombre se vistió de gloria con la, desde entonces, famosa frase. Creo que nada, con tiempo por delante, será imposible para nosotros.

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A nuestro planeta sólo llega una ínfima fracción del calor que se genera en el Sol y, sin embargo, es más que suficiente para mantener aquí la vida. El Sol tiene materia que supone la misma que tendrían 300.000 Tierras. Nuestra estrella madre está situada a una UA (150 millones de kilómetros de nosotros) y, todas esas circunstancias y otras muchas, hacen que todo sea tal como lo vemos a nuestro alrededor. Si cualquiera de esos parámetros fuera diferente o variara tan sólo unas fracciones, seguramente la Tierra sería un planeta muerto y, nosotros, no estaríamos aquí. Sin embargo… ¡Estamos! y, gracias a ello, se pueden producir descubrimientos como los que más arriba hemos relatado y han podido y pueden existir personajes de cuyas mentes surgen ideas creadoras que nos llevan a saber cómo son las cosas.

Lo cierto es que, cada día sabemos mejor como funciona ma Naturaleza que, al fin y al cabo, es la que tiene todas las respuestas que necesitamos conocer.

emilio silvera

Inmersos en una inmensidad

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (3)

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¡EL UNIVERSO!

¡Y menudo Universo! Poderosas corrientes de galaxias se precipitan por el espacio. Blondas de burbujas y de abismos aparecen por todas partes, burlándose de los que intentan encontrar una uniformidad sencilla en la Naturaleza. Ni siquiera la fábrica del Universo es lo que esperábamos. Por lo menos el noventa por ciento de lo que hay ahí fuera está compuesto por materiales cuya forma y composición nos son desconocidas. Apenas pasa un mes sin que salga a la luz alguna nueva y sorprendente e inesperada faceta del Universo. A medida que nos acercamos a las preguntas finales parece incrementarse el ritmo con el que el Universo nos entrega sus secretos.

“Una burbuja de gas, fotografiada por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, flota serenamente en las profundidades del espacio”

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El Universo: siempre misterioso

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo    ~    Comentarios Comments (0)

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Los cosmólogos llaman Omega (Ω) a la cantidad de materia que existe en el Universo y, Omega Negro referido a esa materia “invisible” que algunas llaman oscura pero que, en realidad, nadie sabe lo que es ni de qué puede estar formada y, llevando la cuestión al límite, si ni siquiera existe y, los efectos observados de expansión del Universo, pueden tener su fuente en otro lugar que aún no hemos sabido comprender.

”Vermeer-astronom”
”Vermmer-geometra”
Dos cuadros de Vermeer, el astrónomo y el geómetra, pintados el mismo año. El astrónomo siempre fue un geómetra, pero las conexiones se volvieron todavía más importantes en el siglo XX, donde se descubrió que hasta la cosmología era asunto de geometría.
© Museo del Louvre, Steadelsches Kunstinstitut, respectivamente.

Hemos podido saber que el Universo es todo lo que existe, desde el más insignificante grano de arena de la más lejana playa, hasta la más inmensa galaxia perdida en los confines del esapacio-tiempo. Esa materia interactúa con las cuatro fuerzas fundamentales de la Naturaleza y, según hemos podido llegar a comprender, está compuesta por átomos que se juntan para formar moléculas y éstas, a su vez, lo hacen para formar cuerpos grandes o pequeños pero que, finalmente y sin excepción, todos están compuestos por esos átomos que formados por partículas infinitesimales, son las que conforman el mundo material que nos rodea.

A nivel cercano o local, el mundo es irregular y diverso. Si miramos para esa región nos parecerá distinta de aquella otra. Sin embargo, el Universo contemplado en una perspectiva muy amplia, resulta ser muy homogéneo y todo está distribuido de manera uniforme, de manera tal que, tal como hacen los átomos, que se juntan para formar moléculas y estas cuerpos, así se comportan las galaxias que se juntan para formar cúmulos y éstos, a su vez, supercúmulos que son las grantes estructuras del Universo que, se hallan inmersas en “infinitos” espacios vacíos. Habiendo podido observar todo eso, los cosmólogos y los astrónomos han contabilidado esa materia percibida y han podido constatar que, el Universo, tiene una densidad inferior (en cerca del 1%) a la Densidad Crítica que resulta ser, algo mayor que la que se observa.

En mi trabajo expuesto aquí en otra ocasión, insertaba ésta imagen que venía a significar  la constante de Hubble en función de la Densidad Crítica. Y, lo cierto es que, no acabamos de obtener una información fiable de la materia existente en el Universo, ya que, según parece, puede que exista una clase de materia que no podemos percibir y que, en cambio, se deja sentir en algunos aspectos que inciden en el comportamiento de Universo mismo que, como hemos llegado a comprender, es complejo y para nosotros, en algunos casos “infinito”.

Algunos números que definen nuestro Universo:

  • El número de fotones por protón
  • La razón entre densidades de Materia Oscura y Luminosa.
  • La Anisotropía de la Expansión.
  • La falta de homogeneidad del Universo.
  • La Constante Cosmológica.
  • La desviación de la expansión respecto al valor crítico.
  • Fluctuaciones de vacío y sus consecuencias.
  • ¿Otras Dimensiones?

”distribución_materia_oscura_y_materia_bariónica”

En las últimas medidas realizadas, la  Densidad crítica que es la densidad necesaria para que la curvatura del universo sea cero, ha dado el resultado siguiente:  r0 = 3H02/8pG = 1.879 h2 10-29 g/cm3, que corresponde a una densidad tan baja como la de la masa de 2 a 3 átomos de hidrógeno por metro cúbico (siempre, por supuesto obviando la incertidumbre en la constante de Hubble).

Hay una teoría que nos dice que, la Densidad crítica está referida a la densidad media de materia requerida para que la Fuerza de Gravedad detenga la expansión del nuestro Universo. Así que si la densidad es baja se expandirá para siempre, mientras que una densidad muy alta colapsará finalmente. Si tiene exactamente la densidad crítica ideal, de alrededor de 10-29 g/cm3, es descrito por el modelo de Einstein-de Sitter, que se encuentra en la línea divisoria de estos dos extremos. La densidad media de materia que puede ser observada directamente en nuestro Universono hacen que las cuentas cuadren y, se necesitaría alguna clase de materia que no podemos detectar, para que todo lo que ocurre tenga una explicación plausible.

Claro que el hecho de que la materia luminosa medida esté tan cercana al valor crítico pero, que no lo sea exactamente, puede simplemente deberse a un accidente cósmico; las cosas simplemente “resultan” de ese modo. Me cuesta mucho aceptar una explicación (y supongo que a otros también), que venga a decirnos que una masa perdida que se llama “oscura” es la que completa el cuadro. Es tentador decir que el Universo tiene, en realidad, la masa crítica, pero que de algún modo no conseguimos verla toda.

Como resultado de esta suposición, los astrónomos comenzaron a hablar de la “masa perdida” con lo que aludían a la materia que habría llenado la diferencia entre densidades observadas y crítica. Tales teorías de “masa perdida”, “invisible” o, finalmente “oscura”, nunca me ha gustado, toda vez que, hablamos y hablamos de ella, damos por supuesta su existencia sin haberla visto ni saber, exactamente qué es, y, en ese plano, parece como si la Ciencia se pasara al ámbito religioso, la fe de creer en lo que no podemos ver ni tocar y, la Ciencia, amigos míos, es otra cosa.

Comparación entre un modelo de expansión desacelerada (arriba) y uno en expansión acelerada (abajo). La esfera de referencia es proporcional al factor de escala. El universo observable aumenta proporcionalmente al tiempo. En un universo acelerado el universo observable aumenta más rápidamente que el factor de escala con lo que cada vez podemos ver mayor parte del universo. En cambio, en un universo en expansión acelerada (abajo), la escala aumenta de manera exponencial mientras el universo observable aumenta de la misma manera que en el caso anterior. La cantidad de objetos que podemos ver disminuye con el tiempo y el observador termina por quedar aislado del resto del universo.

          Conforme a lo antes dicho, la densidad media de materia está referida al hecho de distribuir de manera uniforme toda la materia contenida en las galaxias a lo largo de todo el Universo. Aunque las estrellas y los planetas son más densos que el agua (alrededor de 1 g/cm3), la densidad media cosmológica es extremadamente baja, como se dijo antes, unos 10-29 g/cm3, o 10-5 átomos/cm, ya que el Universo está formado casi exclusivamente de espacios vacíos, virtualmente vacíos, entre las Galaxias. La densidad media es la que determinará si el Universo se expandirá o no para siempre.

          En presencia de grandes masas de materia, tales como planetas, estrellas y Galaxias, está presente el fenómeno descrito por Einstein en su teoría de la relatividad general, la curvatura del espacio-tiempo, eso que conocemos como Gravedad, una fuerza de atracción que actúa entre todos los cuerpos y cuya intensidad depende de las masas y de las distancias que los separan; la fuerza gravitacional disminuye con el cuadrado. La Gravitación es la más débil de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. Isaac Newton formuló las leyes de la atracción gravitacional y mostró que un cuerpo se comporta gravitacionalmente como si toda su masa estuviera concentrada en su centro de Gravedad. Así, pues, la fuerza gravitacional actúa a lo largo de la línea que une los centros de Gravedad de las dos masas (como la Tierra y la Luna, por ejemplo).

          En la teoría de la relatividad general, la gravitación se interpreta como una distorsión del espacio que se forma alrededor de la masa que provoca dicha distorsión, cuya importancia iría en función de la importancia de la masa que distorsiona el espacio que, en el caso de estrellas con gran volumen y densidad, tendrán una importancia considerable, igualmente, la fuerza de Gravedad de planetas, satélites y grandes objetos cosmológicos, es importante.

          Esta fuerza es la responsable de tener cohexionado a todo el Universo, de hacer posible que existan las Galaxias, los sistemas solares y que, nosotros mismos, tengamos bien asentados los pies a la superficie de nuestro planeta, la Tierra, cuya gravedad, tira de nosotros para que así sea.

          No obstante, a escala atómica la fuerza gravitacional resulta ser unos 1040 veces más débil que la fuerza de atracción electromagnética, muy potente en el ámbito de la mecánica cuántica donde las masas de las partículas son tan enormemente pequeñas que la gravedad es despreciable. Así que la relatividad general es la Ley que rige en los ámbitos de lo muy grande y, la mecánica cuántica, lo hace en los ámbitos de lo muy pequeño.

          La Gravitación cuántica es la teoría en la que las interacciones gravitacionales entre los cuerpos son descritas por el intercambio de partículas elementales hipotéticas denominadas gravitones. El Gravitón es el cuanto del campo gravitacional. Los gravitones no han sido observados, aunque se presume que existen por analogía a los fotones de luz.

          La teoría cuántica es un ejemplo de talento que debemos al Físico alemán Max Planck (1.858-1.947) que, en el año 1.900 para explicar la emisión de radiación de cuerpo negro, de cuerpos calientes, dijo que la energía se emite en cuantos, cada uno de los cuales tiene una energía igual a hv, donde h es la constante de Planck (E=hv o ħ=h/2л) y v es la frecuencia de la radiación.

Esta teoría condujo a la teoría moderna de la interacción entre materia y radiación conocida como mecánica cuántica, que generaliza y reemplaza a la mecánica clásica y a la teoría electromagnética de Maxwell. En la teoría cuántica no relativista se supone que las partículas no son creadas ni destruidas, que se mueven despacio con respecto a la velocidad de la luz y que tienen una masa que no cambia con la velocidad. Estas suposiciones se aplican a los fenómenos atómicos y moleculares y a algunos aspectos de la física nuclear. La teoría cuántica relativista se aplica a partículas que viajan cerca de la velocidad de la luz, como por ejemplo, el fotón.

          Por haberlo mencionado antes me veo obligado a explicar brevemente el significado de “cuerpo negro”. Que está referido a un cuerpo hipotético que absorbe toda la radiación que incide sobre él. Tiene, por tanto, una absortancia y una emisividad de 1. Mientras que un auténtico cuerpo negro es un concepto imaginario, un pequeño agujero en la pared de un recinto a temperatura uniforme es la mejor aproximación que se puede tener de él en la práctica.

          La radiación de cuerpo negro es la radiación electromagnética emitida por un cuerpo negro. Se extiende sobre todo el rango de longitudes de onda y la distribución de energía sobre este rango tiene una forma característica con un máximo en una cierta longitud de onda, desplazándose a longitudes de onda más cortas al aumento de temperaturas (ley de desplazamiento de Wien).

Un cuerpo negro absorbe todas las frecuencias y emite también todas las frecuencias de radiación

Finalmente, resulta que todo lo grande está hecho de cosas pequeñas (las galaxias, las estrellas y los mundos -nosotros también-, somos átomos que, a su vez, están conformados por Quarks y Leptones, partículas elementales de ínfima presencia y de “infinita” importancia) y, también todo, lo que en el Universo existe, está sometido a sus leyes y constantes que hacen posible que nuestro univewrso sea tal como lo podemos observar y, también, hace posible que existan observadores que, como nosotros mismos, nos interesamos por estos hechos para poderlos contar.

Todo esto ha podido ser comprendido con el paso del tiempo y a medida que se sumaban los descubrimientos y los pensamientos de unos y otros, y, por ejemplo, Einstein también concluyó que si un cuerpo pierde una energía L, su masa disminuye en L/c2. Einstein generalizó esta conclusión al importante postulado de que la masa de un cuerpo es una medida de su contenido en energía, de acuerdo con la ecuación m=E/c2 ( o la más popular E=mc2).

Otras de las conclusiones de la teoría de Einstein en su modelo especial, está en el hecho de que para quien viaje a velocidades cercanas a c (la velocidad de la luz en el vacío), el tiempo transcurrirá más lento. Dicha afirmación también ha sido experimentalmente comprobada.

Todos estos conceptos, por nuevos y revolucionarios, no fueron aceptados por las buenas y en un primer momento, algunos físicos no estaban preparados para comprender cambios tan radicales que barrían de un plumazo, conceptos largamente arraigados.

 

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Y, de la misma manera, ahora mismo la Ciencia está necesitada de nuevos paradigmas, nuevas teorías que nos traigan esas nuevas reglas con las que poder vislumbrar nuevos caminos que vayan mucho más allá de lo que lo ha hecho la relatividad y la mecánica cuántica. Ha pasado un siglo y seguimos anclados en esas dos teorías que, habiendo dado un inmenso resultado y aportado unos grandes beneficios para el conocimiento que la Humanidad tiene del “mundo” que le rodea, no son, sin embargo suficientes para hacer frente a ese futuro que se nos viene encima, inexorable como el tiempo mismo y que, nos pondrá ante dilemas que, de no remediarlo alguien, no sabremos resolver.

De hecho, no sabemos ni explicar esos fenómenos que están relacionados con los agujeros negros y que, a ciencia cierta sabemos que, inciden en el comportamiento de algunas estrellas y en la propia materia y también, en el espacio-tiempo circundante debido a la inmensa fuerza de gravedad que genera y, a eso que llamamos singularidad y que, en realidad, no podemos dar una explicación…, muy clara.

Creemos que sabemos y, ¡de pronto! hacemos el descubrimiento de que, la atmósfera de Marte, está sobresaturada de vapor de agua. Así lo determina un nuevo análisis de los datos enviados por el espectrómetro SPICAM a bordo de la nave Mars Express de ESA. Y, tal descubrimiento, después de tanto tiempo estudiando aquel planeta y tántos ingenios como lo han visitado, ha sorprendido a propios y extraños. Las implicaciones pueden ser grandes.

 

Ahora resulta, según un artículo publicado en The Physics Ar Xiu Blog, que la forma en que la gravedad afecta a las partículas cuánticas demuestra que no puede ser un fenómeno emergente. Una de las ideas más interesantes de la física moderna es que la gravedad no es una fuerza tradicional, al igual que las fuerzas electromagnéticas o nucleares. Por el contrario, es un fenómeno emergente que simplemente tiene el aspecto de una fuerza tradicional.

Mientras tanto, nuestra vecina Andrómeda,  a una velocidad considerable, se nos acerca imparable y, dentro de unos 3.000 millones de años, tendrá lugar el encuentro con la Vía Láctea. Sí, ya se que no estaremos aquí y que eso queda lejos. Sin embargo, nuestra obligación es saber y descubrir para dejar abierto todos los caminos posibles a los que vengan detrás -si para entonces, nuestra especie aún pervive-

Lo cierto es que, después del paseo que nos hemos dado por algunos aspectos que están implicados en nuestro conocimiento del Universo, podemos concluir que, no sabemos tanto como creemos que sabemos.

emilio silvera