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Guardianes del saber

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (8)

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En la Edad Media el pensamiento indio estaba muy por delante del europeo en varias áreas.  En esta época, los monasterios budistas de la India tenían tantos recursos que actuaban como bancos e invertían sus excedentes financieros en empresas comerciales.  Detalles como éste aclaran por qué los historiadores se refieren a la reunificación del norte de la India bajo los Guptas (c.320-550) como una era dorada.

 

Esta dinastía, en conjunción con el reinado de Harsha Vardhana (606-647), abarca el período que hoy se considera la era clásica de la India.  Además de los progresos realizados en matemáticas, esta época fue testigo del surgimiento de la literatura en sánscrito, de la aparición de formas de hinduismo nuevas y duraderas, entre ellas el vedanta, y del desarrollo de una espléndida arquitectura religiosa.

Más que la mayoría de los lenguajes, el sánscrito encarna una idea: es el lenguaje especial para gente que deben tener una clasificación también especial.  Es una lengua de más de tres mil años de antigüedad. En un principio, fue la lengua del Punjab, pero luego se difundió al este.

Se puede discutir si los autores del Rig Veda fueron los arios procedentes de fuera de la India o indígenas de la región, pero lo que no se puede poner en duda es que poseían un idioma de gran riqueza y precisión, y una tradición poética cultivada.

La importancia de los gramáticos para la historia del sanscrito no tiene comparación en ninguna otra lengua del mundo.  La preeminencia que alcanzó esta actividad se deriva de la necesidad   de preservar intactos los textos sagrados de los Vedas: según la tradición, cada palabra del ritual tenía que pronunciarse de forma exacta.  Así que da demostrado en algún momento del siglo IV a.c. cuando Panini compone su Gramática.

Nada sabemos sobre la vida de Panini, aparte de que nació en Satura, en el extremo noroeste de la India.  Su Astadhyayi consta de cuatro mil aforismos que describen, con abundante detalle, la forma de sanscrito que utilizaban los brahmanes de la época.  Su obra tuvo tanto éxito, que la forma del idioma que describió quedó establecida para siempre, después de lo cual vendría a ser conocida como samskrta (“perfecta”).

 

 

A partir de los trabajos de Panini, el lenguaje en la India evolucionó de manera considerable y sus efectos se podría decir, fueron altamente positivos.  El lenguaje estaba dividido en dos: sanscrito para el estudio y ritual, preservado para la casta de los brahmanes, y, el práctico, para la vida cotidiana.

Hay que decir que, tal distinción ya existía en la época de Buda y Mahavira y desde la época de Panini sólo la lengua vernácula evolucionó de forma normal.  La brecha entre el sánscrito y el práctico se amplió con el paso de los siglos y, sin embargo, ello no tuvo consecuencias negativas para el primero que en la época de los Guptas era el lenguaje utilizado por la Administración.

Las lenguas modernas de la India: Bengalí, gujarati, y, maratí, solo empezaron a utilizarse 1.000 años d. C.

Después del siglo II a. C. empiezan al aparecer textos seculares: poesías, dramas y obras de naturaleza científica, técnica o filosófica.  En este momento, todo hombre de letras debía saber de memoria el astadhyayi.  Aprenderlo requería un largo proceso, pero demostraba la educación.

Entre los años 500 y 1.200 d. C., la literatura sánscrita vive su edad de oro, protagonista indiscutible de la cual es kalidasa, el más famoso de los autores del período den la literatura kavya (secular), la literatura agama (religiosa) y los trabajos de los estudiosos (sastra).

Como ocurre con Panini, tampoco se sabe mucho sobre los orígenes de Kalidasa.  Su nombre significa “esclavo de la diosa kali”, lo que sugiere que pudo nacer al sur de la India, en lo que después se convirtió en Bengala, donde kali, la esposa de Shiva, contaba con muchos seguidores.

Hay ciertas características de las obras de kalidasa que hace pensar en que podía ser un brahmán de Ujjain o Mandasor, ya que muchos detalles delatan un profundo conocimiento del fértil valle del Narmada, en la región de Malwa.  Como en el caso de Sófocles, sólo se conservan siete de los clásicos sánscritos de kalidasa, poeta lírico y autor de epopeyas y obras de teatro.

Su trabajo más conocido es el poema Meghaduta (Mensajero de las nubes), sin embargo, la obra más evocadora de Kalidasa es el drama Shakuntala.

La superioridad y brillantez de la literatura india de este período quedan confirmadas por el hecho de que sus ideas y prácticas se difundieron por todo el sureste asiático.  Es posible encontrar Budas de estilo gupta de Malaya, Java y Borneo.  Se cree que las inscripciones en sánscrito, que aparecen en Indochina desde el siglo III y IV, constituyen un indicio de los comienzos de la alfabetización en esta región y “casi todos los estilos de escrituras preislámicos del sureste asiático son derivados del gupta Grahmi”.

Bajo la dinastía de los guptas el templo hindú se desarrolló  hasta convertirse en la forma arquitectónica clásica de la India.  Es difícil exagerar la importancia del templo hindú.  El mundo tienen una gran deuda con el arte de la India, algo especialmente cierto en el caso de China, Corea, el Tibet. Camboya y Japón.

Es evidente que la iconografía de los templos indios se origina en un conjunto de supuestos diferentes de los des arte cristiano, pero constituye un sistema no menos cerrado e interconectado.  En general, las imágenes hindúes son bastante más arcaicas que las cristianas y en mucho casos más antiguas que el arte griego.  Los mitos de los grandes dioses (Vishnú y Shiva) representados en los grabados se repiten cada palpa, esto es, cada cuatro mil trescientos veinte millones de años.

Habitualmente, los dioses están acompañados de vehículos o se los asocia a ellos: Vishnú a una serpiente o culebra cósmica (símbolo de las aguas primigenias de la creación), Brama a un ganso, Indra a un elefante, Shiva a un tono, y cada uno tiene un significado espiritual, como Airavata, el ancestro celestial de todos los elefantes que lleva a Indra, el rey de los dioses, así que está enclavado como perteneciente a la tierra de los reyes.

La cultura hindú es fascinante y leer en profundidad su historia nos puede dar el conocimiento de gran parte del comportamiento de la Humanidad.  Como otros tantos lugares y culturas, fue invadida por el Islam que nunca consiguió erradicar las costumbres y cultura de los nativos.

Los templos hindúes de la India constituyen una de esas espléndidas obras que nunca se han abierto camino en la mente de Occidente para ser consideradas equivalentes intelectuales y artísticos de, digamos, al arquitectura clásica Griega.  ¡Un gran error!

Como dije antes, otra innovación de los indios fue la invención o creación de los numerales indios.  Ello fue obra en primera instancia del famoso matemático indio Aryabhata, que igualmente mencione antes en alguna parte de este trabajo en el apartado referido a la India.

En el año 499, Aryabhata escribió un pequeño volumen, Aryabhatuya, de 123 versos métricos, que se ocupaban de astronomía y (una tercera parte) de ganitapada o matemáticas.  En la segunda mitad de esta obra, en la que habla del tiempo y la trigonometría esférica, Aryabhata utiliza una frase, en la que se refiere a los números empleados en el cálculo, “cada lugar es diez veces el lugar precedente”.  El  valor posicional había sido un componente esencial de la numeración babilónica, pero los babilonios no empleaban un sistema decimal.

La numeración había empezado en India con simples trazos verticales dispuestos en grupos, un sistema repetitivo que se mantuvo aunque después se crearon nuevos símbolos para el cuatro, diez, veinte y el cien.  Esta escritura kharosti dio paso a los denominados caracteres brahmi, un sistema similar al jonio griego.

Desde este punto se necesitaban dos pasos adicionales para llegar al sistema que empleamos ahora.  El primero era comprender que un sistema posicional sólo requiere nueve cifras (y que, por tanto, podemos deshacernos de todos los demás, de la I en adelante en el gráfico o figura anterior).  No hay certeza sobre cuando se dio este paso por primera vez, pero el consenso entre los historiadores de las matemáticas es que se produjo en la India, y que quizá se desarrolló a lo largo de la frontera entre la India y Persia, donde el recuerdo del sistema posicional puede haber incitado a su uso en al alternativa brahmi, o en la frontera con China, donde existía un sistema de varas.

Esto también puede haber sugerido la reducción de los numerales a nueve.  La referencia más antigua a los nueve numerales indios la encontramos en los escritos de un obispo sirio llamado Severo Sebokt que, molesto con los griegos (cerrados a otros saberes en países distintos a Grecia), trató de recordarles que, también en otros lugares, y otras culturas, tenían conocimientos dignos de atención y, apelaba a los indios y los descubrimientos que éstos habían realizado en astronomía y, en particular, “su valioso método de calcular, que supera cualquier descripción. Sus cálculos de realizaban mediante nueve signos (nueve no diez) La primera aparición indudable del cero en la India es una inscripción del año 876, más de dos siglos después de la primera mención del uso de los otros nueve numerales.

Todavía no sabemos con certeza dónde surgió por primera vez el cero, y el concepto de nada, de  vacío, llegaron los mayas de manera independiente.   Algunos sitúan la aparición del cero en China.  No obstante, nadie discute la influencia india, y todo aparece indicar que fueron ellos los primeros que emplearon a la vez los tres nuevos elementos en que se funda nuestro actual Sistema numérico:

  • una base decimal,
  • una notación posicionad y cifras para diez, y
  • sólo diez, numerales.  Y esto ya establecido en 876.

En algún momento se dio por hecho que el cero provenía originalmente de la letra griega omicrón, la inicial de la palabra ouden, que significa “vacío”.

Está claro que todas aquellas Civilizaciones del pasado nos legaron sus conocimientos para hacer posible que ahora nosotros, tengamos un nivel de sabiduria aceptable y, de esa manera, poder seguir trabajando para que, generaciones venideras, continúen el trabajo emprendido hace unos pocos de miles de años, cuando alguien mirando al cielo, se preguntó por el origen de aquellos puntitos brillantes del cielo.

Fuente: mi biblioteca personal



  1. posicionamiento web Valencia, el 24 de abril del 2012 a las 8:20

    posicionamiento web Valencia…

    [...]Guardianes del saber : Blog de Emilio Silvera V.[...]…

 

  1. 1
    Crusellas
    el 15 de agosto del 2011 a las 20:44

    He disfrutado grandemente con este artículo. Por muchas razones, entre otras, mi pasión por la Historia, y la devoción que siento por la filosofía oriental, que no está tan alejada de la occidental como muchos piensan (y si no, repasemos a los presocráticos); por otra parte, son escasos los buenos ensayos sobre Historia de la Ciencia, especialidad subyugante donde las haya.
    Entrando en harina sobre este post, diré que está muy bien que de vez en cuando se incida en cuánto le debe la Ciencia a Oriente, que por este ombligo galáctico occidental tendemos a olvidarlo con excesiva frecuencia. Algún día podemos hablar de la influencia que ha tenido la filosofía oriental en la elaboración de los principios de la Física Cuántica y la Teoría de la Relatividad; a ese respecto recomiendo la lectura del libro “Cuestiones Cuánticas (Escritos místicos de los físicos más famosos del mundo)Ed. Kairós, esa obra es una recopilación rigurosa y amena llevada a cabo por Ken Wilber con fragmentos de escritos de filosofía o simplemente charlas de gran interés de físicos como  Heisenberg, Schrödinger, Einstein, Jeans, Planck, Pauli o Eddington. O sea, casi nadie.
    Es uno de mis libros de cabecera.
    Y volviendo a tu artículo, amigo Emilio, pues está claro que para escribir bien sobre Historia de la Ciencia (especialidad bien difícil) hay que ser un gran historiador y un gran científico, requisitos con los que cuentas sobradamente, si a eso le añadimos el de ser un gran humanista, el resultado es la maravilla que acabamos de leer.
    Un abrazo, amigo. 

    Responder
    • 1.1
      emilio silvera
      el 16 de agosto del 2011 a las 7:16

      Estimado amigo Crusellas:
      Está claro que no es oro todo lo que reluce en la Ciencia de Occidente y que, pocas veces nos acordamos de reconocer lo que Oriente aportó al saber de la Humanidad en todos los campos del saber Humano.
      Sería extremadamente largo el hacer un repaso general de la incidencia de las culturas orientales en la occidental, y, por poner un sólo ejemplo, nos podríamos dar una vueltecita por la élite intelectual china , o, echar una miradita a Lixue y la cultura del pincel. El renacimiento Song, huesos y oráculos, libros de Bambú y libros de seda, el papel, “libros remolinos” y “libros mariposas”, la impresión mediante bloques, tipos móviles en Corea, la escritura con pincel, la imprenta y el “dinero volante”, la minería del carbón, la silla de montar y el estribo, la pólvora, la porcelana, los juncos y el timón, la brújula, los exámenes escritos, el budismo chino, los clásicos budistas, el budismo zen, el renacimiento neo, la épòca del confuciano y la rebelión contra el budismo, Zhu Xi y los cinco filósofos, Lixue y el gran conocimiento, la academia de Pintura y la Universidad Imperial, el diseño de jardines, la medicina forense, la arqueología, la historia crítica…
      Leyendo cada uno de estos apartados podemos entrar a tomar posesión de un tesoro del pasado, de conocimientos y de lo adelantado que estaba el pueblo chino en épocas en las que, aquí, en Occidente, aún estábamos bastante por detrás de aquellos pensamientos y actividades sociales.
      Ya en el artículo se deja vislumbrar algunos datos de lo adelantado que estaba, intelectualmente hablando, el pueblo Indio con sus Numerales, el Sánscrito, el Vedanta, el clasicismo Gunta, las escrituras de tierras (sasanas) como género literario, el astadhyayi, la gramática de Panini, Kalidasa y Shukuntala, el drama indio, la iconografía indú, aquellos templos rupestres de Sanchi, Nolanda, Ellora y Orissa, Harsha Vardhana, el tantra, las seis escuelas filosóficas, el Vedanta, Shankara, Advaita, Sulvasutras, Siddhantas y otras formas de matemática india, Arybhata y la trigonometría…
      De la misma manera nos podríamos dar una vueltecita por aquellas ciudades de la Sabiduria y (con la mente) contemplar las “ciudades templo”, el culto al templo y los orígenes de la escritura, las marcas de la cultura Vinca y la escritura india, los primeros pictogramas, el cuneiforme en Shuruppak, los primeros nombre sy listas, del silabario al alfabeto, Ras Shamra (Ugarit), las primeras escuelas, los primeros archivos y bibliotecas, los primeros textos literarios, Gilgamesh, el “en” y el “lugal”: líderes rivales, la rueda, la domesticación del caballo, los primeros códigos jurídicos…
      El concepto del Alma y el Alma en el Rig Veda, Confucio, taoísmo…
      Muchos episodios fueron los causantes del cambio de la Humanidad que fue transformando sus pensamientos que evolucionaron desde los pensamientos episódicos a los miméticos, lo que permitió que desarrollara la cultura. Algunas de aquellas ideas fueron conceptos tremendamente abstractos, podríamos destacar de entre ellas, el concepto del Alma que permitió tener una esperanza en el más allá, una creencia a la que aferrarse. De la misma manera, muchas otras ideas fueron artífice de grandes revoluciones.
      Volviendo a la cultura de Oriente, si miramos detenidamente, podemos constatar que, por ejemplo en China, cada una de las invenciones que realizaron denota una gran creatividad y, sobre todo, resalta su punto de mira práctico, ya que, todas aquellas innovaciones contribuyeron al bienestar del pais, y les permitieron disfrutar del mundo que les rodeaba. Todo ello, sin menoscabar una mentalidad abstracta, filosófica y metafísica a la que también debemos grandes e importantes innovaciones.
      Lo que ahora tenemos, ha sido una conquista de todos, de la Humanidad en su conjunto y, en cada tiempo y lugar, su gente contribuyó en la medida que pudieron al desarrollo del saber del mundo.
      Tomo la debida Nota de ese “Libro de Cabecera”, el mío (que son varios y de distintas disciplinas), lo podríamos dejar en “Historia Intelectual de la Humanidad” que su Autor, Peter Watson, titula IDEAS, ese libro me permite tener acceso a conocimientos del pasado y hace posible que no olvide quiénes somos y de donde venimos.
      Por los demás, estimado amigo, no tengo más mérito que el de la curiosidad y, como tú mismo haces, trato de llegar a esos lugares en los que la Humanidad demostró la más alta sensibilidad, el más alto ingenio, las más poderosa ideas…El saber sobre todo eso, nos hace sentirnos más cerca, nos facilite el comprender, y, sobre todo, nos hace más sencillos y podemos estar más cerca de los demás al conocer el origen de sus actos y…poder disculparlos.
      Un abrazo amigo.

      Responder
  2. 2
    Crusellas
    el 16 de agosto del 2011 a las 16:58

    Pues totalmente de acuerdo con todo lo que acabas de decir…  Además se nota que te emocionas cuando hablas de Historia, que la vives y la sientes. Te confesaré que dos de las experiencias más emocionantes de mi vida fueron pasear por el Ágora de Átenas y por las calles y edificios de Pompeya. Saber que esas mismas piedras -en el caso del Ágora- fueron pisadas por insignes filósofos y políticos que son la base, la esencia misma, de nuestra cultura; y en el caso de Pompeya, caminar por una urbe romana que prácticamente intacta volvía a la vida, me conmovieron hasta extremos imposibles de describir. Algo parecido me ocurre cuando entro en un dolmen, y ahora que hablo de dólmenes me viene a la mente que también anduve por Stonehenge, casi al anochecer, porque un amigo era amigo, a su vez, de uno de los guardias de seguridad… Claro que Stonehenge es punto y aparte, ahí se conjugan muchas cosas, una cultura prodigiosa en el terreno de la arquitectura, combinada con un especial conocimiento que debían de tener sobre matemáticas y cosmología… Y te imaginas aquellos hombres que elevaron ese prodigio hace cuatro mil quinientos años y darías cualquier cosa por retroceder en el tiempo y hablar con ellos y conocer exactamente qué pensaban, cómo era su cultura, qué conocimientos técnicos y científicos poseían exactamente, cómo construyeron esa maravilla y por qué, de qué forma influyeron en las generaciones posteriores… En fin, que me enrollo y no pararía. Gracias por este blog, amigo Emilio, y por tus comentarios y respuestas.
    Un abrazo. 

    Responder
    • 2.1
      emilio silvera
      el 17 de agosto del 2011 a las 6:30

      Amigo mío, el compartir siempre ha sido una necesidad del ser humano, y, al “oirte” relatar las emociones que has sentido en esas visitas a lugares tan emblemáticos, te he comprendido hasta el límite, pués, esas mismas sensaciones las he sentido yo en situaciones similares. También en Stonehengecuando con unos amigos del Grupo Especializado de Astrofísica, fuimos hace años, sentí lo mismo.
      ¿Qué decir de lugares donde ocurrieron hechos históricos que cambiaron el devenir de la Humanidad? Estar allí y mentalmente trasladarte a aqul tiempo, imaginar como eran aquellos personajes y el por qué hicieron las cosas como las hicieron, la grandeza de algunos de ellos…En verdad es altamente gratificante el poder sentir esas emociones que son el reflejo de la comprensión de aquella grandeza y de aquellos logros.
      Creo que a tí, te ocurre algo similar a lo que yo siento cuando me sumerjo en esas edades de la Historia y podemos “ver” con los ojos de la Mente, toda la grandeza que fue y que ha hecho posible nuestra grandeza de ahora. Qué verdad es el Principio de la Física de que todo lo que es, es la consecuencia de lo que fue. La causalidad siempre estará presente en nuestras vidas, y, gente como nosotros, sabe apreciar todo lo que fue aquello.
      Menos mal que no son posibles los viajes al pasado, ya que, de lo contrario, me volvería loco pensanso a donde ir y a que personajes conocer…Sería un verdadero dilema.
      Un abrazo amigo

      Responder
  3. 3
    Crusellas
    el 16 de agosto del 2011 a las 17:03

    ¡Ah, se me olvidaba! Y por supuesto tomo nota de “La Historia Intelectual de la Humanidad” de Peter Watson; he de hacerme con él. El hecho de que lo recomiendes es condición necesaria y suficiente para leerlo sin tardanza.
    Nos pondremos a ello. :o

    Responder
    • 3.1
      emilio silvera
      el 17 de agosto del 2011 a las 6:36

      Sí, amigo mío, cuando puedas te haces con él, es un tesoro y de él, he podido obtener muchos de los comentarios que aquí he puesto. Nos lleva de la mano para hacer un recorrido por todos los hitos importantes de la Humanidad, y, nos habla de tantas cosas que, cuando entras en su interior, te aislas del mundo y te ves transportado a lejanos lugares en lejanas épocas, a las ciudades de la Sabiduría, o, puedes acompaler a Kepler y a Tycho Brahe. También conocerás a Buda y como fue su vida, y, decir aquí en pocas palabras todo lo que ese libro encierra…sería imposible, lo mejor es tenerlo en las manos y, con la mente tranquila, sumergirte en sus aguas rumorosas en las que se oyen palabras del pasado y te cuentan historias y saberes que, ni sabías que podrían existir.
      Un cordial saludo.

      Responder
  4. 4
    emilio silvera
    el 13 de septiembre del 2013 a las 8:22

    ¡Pero…hombre! aprovechas la página para anunciarte y ni siquiera tienes la delixadeza de dejar un comentario de lo que aquí se ha tratado. Tus jardines bien, la música también pero, ha faltado reciprocidad.
    De todas formas… ¡Saludos cordiales!

    Responder

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