Dic
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La Naturaleza y la Mente
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y la Mente ~
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« ¡El Universo! Y nosotros… ¿Seremos su parte que piensa?

El mito del eterno retorno: la Regeneración del Tiempo
Tomado literalmente, el tiempo cíclico hasta sugiere una especie de inmortalidad. Eudemo de Rodas, discípulo de Aristóteles, decía a sus propios discípulos: “Si creéis a los pitagóricos, todo retornorá con el tiempo en el mismo orden numérico, y yo conversaré con vosotros con el bastón en la mano y vosotros os sentaréis como estáis sentados ahora, y lo mismo sucederá con toda otra cosa”. Por estas o por otras razones, el tiempo cíclico aún es popular hoy, y muchos cosmólogos defienden modelos del “universo oscilante” en los que se supone que la expansión del universo en algún momento se detendrá y será seguida por un colapso cósmico en los fuegos purificadores del siguiente big bang.

La estrella Wolf 1061 y sus tres planetas. El «c» es el potencialmente habitable – UNSW
Un equipo de astrónomos australianos ha descubierto el planeta potencialmente habitable más cercano a la Tierra fuera del Sistema Solar, a «solo» 14 años luz, una distancia que puede parecer muy larga, pero que es mucho más corta que la que nos separa de la mayoría de candidatos a albergar vida y una nadería en la inmensidad del Universo. Este nuevo mundo, que tiene más de cuatro veces la masa del nuestro, es uno de los tres que el equipo detectó alrededor de una estrella enana roja llamada Wolf 1061.
La física cuántica nos dice como es la Naturaleza

En el Universo existen muchas clases de resonancias…inesperadas y sorprendentes
Las resonancias parecen ser solamente una especie de versión excitada de los Hadrones estable. Son réplicas que rotan más rápidamente de lo normal o que vibran de diferente manera. Análogamente a lo que sucede cuando golpeamos un gong, que emite sonido mientras pierde energía hasta que finalmente cesa de vibrar, una resonancia termina su existencia emitiendo piones, según se transforma en una forma más estable de materia.
Cuando se desintegra una partícula surgen sus componentes primarios (arriba la desintegracion de un neutrón)
Por ejemplo, la desintegración de una resonancia ∆ (delta) que se desintegra por una interacción fuerte en un protón o neutrón y un pión, por ejemplo:
∆⁺⁺→р + π⁺; ∆⁰→р + πˉ; o п+π⁰
En la desintegración de un neutrón, el exceso de energía-masa es sólo 0,7 MeV, que se puede invertir en poner en movimiento un protón, un electrón y un neutrino. Un Núcleo radiactivo generalmente tiene mucha menos energía a su disposición.

Visión tridimensional del gas expulsado de NGC 253. El eje vertical muestra la velocidad y el horizontal la posición. Los colores representan la intensidad de la emisión; rosa es la emisión más fuerte y rojo la más débil. : ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/Erik Rosolowsky.

Cerebro y Mente, son dos entes separados que depende el uno del otro… ¡Siempre nos dio mucho en que pensar!
No acabamos de ponernos de acuerdo en el hecho de si, la sabiduría, o la competencia profesional o la pericia, también la Inteligencia, pueden ser catalogadas como categorías biológicas, pero lo son. La mayoría de la gente comprende, de forma general y vaga, que la mente es producto del cerebro, pero no siempre resulta fácil comprender lo íntima que es esta relación. Aunque acepte la conexión entre Mente y Cerebro en tanto que proposición abstracta, la mayoría de las personas no llegan a entender ni asimilar de forma inmediata estas cuestiones del cerebro-mente-inteligencia-sabiduría, como sí lo hacen con las cuestiones más cotidianas.

En realidad, cuando hablamos de Mente y cerebro lo hacemos como parte de un vestigio pertinaz y recalcitrante que nos viene de lejos, cuando algunos estudiosos de la Filosofía como René Descartes, proponían que mente y cerebro estaban separados y que la Mente existe de manera independiente del cuerpo. Muchos son los libros que sobre el tema han sido escritos, algunos excelentes como: El error de Descartes, La Table rasa y otros muchos. La secular incapacidad para entender que la mente es producto del cuerpo inspiró la pintoresca imagen de la mente como el ente superior, inmaterial, que viviendo en el cerebro, en realidad era sensorialmente inmaterial y podía, estar fuera o dentro de nosotros para general ideas y pensamientos.

Las reglas de causa y efecto, tal como las aceptas, te han metido en el volumen de un cuerpo, y la duración de la vida humana. En realidad, el campo de la vida humana es abierto e ilimitado en su más profundo plano.
Tu cuerpo carece de edad y tu mente de tiempo. Una vez que te identifiques con esa realidad, que es congruente con la visión cuántica del universo, entraras en el nuevo paradigma, y tu conciencia, sé expandirá, cósmica y cuánticamente en fractales radiales exponenciales y dimensionales.

Al mirar el Microscopio electrónico, (Microcosmos) vemos como las partículas cuánticas se mueven, (virtualmente) a la velocidad de la luz, y si miramos al cielo y observamos las Estrellas, veremos la inmutabilidad del Macrocosmos. Cada uno habita en una realidad que se encuentra mas allá de todo cambio. En lo más profundo de nosotros, sin que lo sepan nuestros sentidos externos tridimensionales o físicos, existe un intimo núcleo del ser, un campo de inmortalidad, que crea la personalidad, él yo y el cuerpo. Este ser es nuestro estado esencial, es nuestra esencia (Alma), es quien realmente somos. Somos Almas en este inmutable escenario eterno.

Nadie ha sabido nunca explicar lo que el Tiempo es. Lo único que hemos podido sacar en claro es que, su transcurrir lo cambia todo. Su hermana inseparable, la Entropía, se encarga de ello. Y, de su hipotética prima, la Etermidad, no podemos decir que la tengamos localizada, ya que, todo tiene un principio y un final y, siendo así (que lo es), la Eternidad no tiene cabidad aquí.
Ni una Galaxia, cuya vida se remonta a miles de millones de años… ¡Es Eterna!
Otros dicen que el Tiempo existe solo como eternidad, el tiempo es Eternidad Cuantificada, es la temporalidad cortada por nosotros, en trozos o fragmentos, de tiempo que llamamos días, horas, minutos, y segundos. Lo que llamamos tiempo lineal es solo un reflejo de nuestro modo de percibir los sucesos o los cambios en que nos vemos envuelto en nuestro limitado sistema perceptual .
Si se pudiera percibir lo inmutable, el tiempo dejaría de existir tal como lo conocemos. Podemos empezar por aprender, a concebir y metabolizar lo Inmutable, la Eternidad, lo Absoluto, al hacerlo, estaremos listos para crear la fisiología de la Inmortalidad. Claro que es difícil, si se tiene una comprensión aceptable del universo, asimilar esos conceptos de eternidad, infinito o inmortalidad que… ¡En nuestro universo no están presentes! Aquí todo se transforma, todo comienza y termina, todo nace y muere.

Somos propensos los Humanos, cuando hablamos y queremos contar cosas, hacer referencias que, en realidad, sólo son metáforas de “Vacío”, de “Infinito”, o, de “Eternidad” esos tres conceptos que utilizamos para decir que hay poco, que nunca muere, y que dura siempre. Claro que, ninguno de los tres conceptos son ciertos en nuestro Universo: Ni existe el Vacío (siempre hay), Ni tampoco nada es infinito (todo muere), y, de la Eternidad que podemos decir: Sólo es una abstracción de la Mente.
Si somos capaces de entrar en ese campo trascendente de superior nivel filofósico y hasta metafísico se podría decir, ya no creeremos en ese dualismo cartesiano entre cuerpo y mente…nos podremos depojar de vestigios del pasado y llegar a comprender, con claridad meridiana que, la Mente es algo evolucionado dentro de nuestro cuerpo que ha sido puesta ahí por mecanismos del universo que no hemos podido llegar a entender pero que, de todas formas intuimos que, la conexión entre ambos, Mente y Universo, es tan real como la vida misma.

Los mecanismos del Universo hicieron posible el surgir de la Vida y, en alguna de sus modalidades (seguro que existen muchas más) se plasmó esa simbiosis primera de Cuerpo y Mente que haría posible la evolución de la segunda para que, después de algunos miles o millones de años, pudiera alcanzar el zenit en individuos que eran poseedores de rasgos e ingredientes predeterminados de personalidad e inteligencia, empuje y energía, la capacidad para entender lo que otros no entienden, el poder fijarse objetivos a largo plazo que requerían de un talento innato y especial que no era posible adquirir sino que se nace con él. Es el destino biológico de unos pocos que, a pesar de su talento, sí necesitaron del empuje y la ambición y, finalmente, los triunfosd, llegaban como frutos del esfuerzo individual.

Al fin y al cabo todo el mundo acepta que el esfuerzo solo no basta para convertirse en un Mozart, un Shakesperare o un Ramanujan. Para subir esa escalera que te llevará a la cumbre, principalmente, el ingrediente necesario será el Talento, la Sabiduría y, de vez en cuando, se agregará un poquito de suerte o azar.

Si una Mente pudiera contestar a todas las preguntas planteadas… ¿Se sentiría frustrado al saber la verdad de las cosas? ¿No es acaso la sabiduría el saber cuando hay que luchar y cuando hay que dejar correr las cosas para que pase lo que tiene que pasar?
Claro que la Sabiduría es una buena noticia para todos nosotros. Si alguien la posee, siempre tenderá a exponerla a los demás para que, de una u otra forma podamos disfrutar de ella aunque sólo sea a través de la admiración hacia el Sabio que no la muestra pero, en realidad, en el último momento, lo que deseamos es apropiarnos de algo de esa sabiduría para nosotros. ¡Necesitamos saber!
Es el saber popular de todas las Sociedades a lo alrgo de la Historia, la sabiduría siempre ha sido asociada con los ancianos. La sabiduría ha sido el más preciado bien y, en torno a ella, todos nos hemos puesto en coro a escuchar esas palabras sabias que nos indicaban el camino a seguir.

No siempre hemos sabido determinar lo que es la realidad y lo que son sólo sueños. Escenarios que nuestros ojos ven y que nuestros oídos oyen, son los mensajes que el cerebro recibe y se los cree. Así que, teniendo unos sentidos limitados, es posible, que los mensajes no sean todo lo fiables que debería y, el “mundo” que el cerebro conforma… ¡Puede que no se ajuste a la realidad del “mundo”!

Delante del espejo la realidad no coincide con lo que allí se refleja
¿Qué es la realidad?, ¿Como la definimos?, ¿Cuántas realidades hay?, ¿Cada uno de nosotros tiene su propia realidad?¿Qué realidad nos transmite el Universo en nuestro Mundo, será distinta a realidades de otros Mundos? ¿Es una realidad la cuántica? ¿Existen realidades que no podemos percibir? La realidad va en función de la percepción que se tenga de ella, y esta forma parte de la Conciencia. Nuestra conciencia actual es un condicionamiento de nuestra visión del mundo actual y colectivo, es la que nos enseñaron nuestros padres, maestros, la sociedad, gobierno y religiones. A esta manera de ver y entender el mundo, pertenece el antiguo paradigma. Y, como nos diría Tom Wood, necesitamos nuevos paradigmas para poder entender la “realidad” de la Naturaleza.
Es cierto que, algunas veces, cuando profundamente pensamos en todos estos conceptos, llegamos a la conclusión de que la realidad no existe, y, si entramos en el mundo de la filosófía podríamos argumentar que nunca nadie ha podido “ver” un pensamiento y, sin embargo, ¿cuántos generamos durante nuestras vidas?

A partir del mundo físico de Faraday Maxwell nos pudo señalar su mundo mental de la electricidad y el magnetismo
El mundo físico, incluido nuestro cuerpo, es una reacción del observador. Creamos el cuerpo según creamos la experiencia de nuestro mundo.En su estado esencial (microcósmico), el cuerpo está formado de energía e información, y no de materia sólida. Esta energía e información, surge de los infinitos campos de energía e información que abarcan todos los universos. La mente y sus cuerpos, desde el físico hasta el espiritual y sus múltiples manifestaciones multidimensionales, son inseparablemente uno, o sea la unidad YO SOY.

Esta unidad Yo Soy, la separaremos en dos corrientes de experiencia. La experimentamos primero como corriente subjetiva, como pensamientos, ideas, sentimientos, deseos y emociones. La corriente objetiva la experimentamos como el cuerpo físico, mas sin embargo en un plano mas profundo, las dos corrientes se encuentran en una sola fuente creativa, y es a partir de esta , desde donde realmente nos manifestamos y tenemos nuestro ser.
La bioquímica del cuerpo es un producto de la conciencia, las creencias, los sentimientos, las emociones, los pensamientos e ideas, crean reacciones que sostienen la vida en cada célula. La percepción parece como algo automático, pero esto es un fenómeno aprendido, si cambias tu percepción, cambias la experiencia de tu yo , y por ende de tu mundo.

Por supuesto, todos sabemos el dilema del observador en la cuántica. Se trata del enigmático principio de incertidumbre que nos impide medir una partícula sin afectar el resultado. Es posible conocer una cosa, más no la otra. Por mucho tiempo, Copenhague fue el modelo que rigió ese conocimiento específico de la cuántica pero ya existe otro. Tenemos el experimento del físico John Cramer que basó su modelo en la teoría de radiación electromagnética de Wheeler-Feynman y predice los resultados de los experimentos cuánticos tan bien como el “viejo” modelo lo hace. Lo más atractivo: el observador no tiene ningún papel especial en el resultado.

En realidad, solo somos una parte infinitesimal de lo mucho que podemos vislumbrar.
Los humanos seguimos afianzándonos a todo lo que nos ponga en el centro de las cosas. Los fenómenos que no pueden ser explicados nos excitan y hemos estado usándolos para justificar a nuestros dioses desde que descubrimos que podemos producir ilusiones para tapar nuestra ignorancia. Cada vez que algo es explicado, movemos nuestras pertenencias hacia el próximo misterio; y cuando ese enigma revela sus mecanismos nos pasamos a otro. No es la ausencia de evidencia lo que mortifica al creyente que propone afirmaciones extraordinarias como verdaderas, son las evidencias del otro, del científico en el laboratorio; él lo obliga a buscar otra casa y mudarse donde no haya iluminación.
Lo cierto es que, creamos nuestra propia realidad dentro de otra realidad más grande que resulta ser el UNIVERSO.

Claro que, esa sabiduría a la que antes me refería nos debería llevar hasta propósitos superiores, incluso de una célula podríamos aprender: Cada Célula del cuerpo acuerda trabajar por el bien del Todo; el Bienestar individual es secundario. Si es preciso, morirá para proteger al cuerpo (Lo que ocurre con frecuencia). La vida de cualquier célula es muchísimo más breve que la nuestra. Las celulas de la piel mueren por cientos cada hora, al igual que las inmunológicas que combaten los microbios invasores. El egoísmo resulta inconcebible, incluso cuando la supervivencia de las células está en juego.

Los paisajes cambian como todo en nuestro Universo
¿Por qué no hacemos nosotros lo mismo? ¿Acaso no hemos finalizado nuestro proceso de Humanización, o, por el contrario, simplemente se trata de que somos así. Seres egoistas en los que prima lo individual y el YO, contra el NOSOTROS, como Ente principal. Hay una cuestión que me da algo de esperanza: Cuando hablamos de nuestros hijos, de nuestro ser Amado…El Yo se queda detrás y prevalecen esos valores que, en realidad, son los que nos ditinguen y nos hacen grandes.
Bueno, pero ¿no estaba hablando de la Mente, la Sabiduría y la Inteligencia? Sí, es posible. Sin embargo, todo siempre viene a desembocar en lo mismo: Nosotros y el Universo.
emilio silvera
Dic
2
La luz del Universo y… ¡Su grandeza!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Astronomía y Astrofísica ~
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Panorámica captada por el Hubble
Noticia de prensa
Miden, por primera vez, la luz de todas las estrellas que han existido en el Universo.
Cada galaxia existente en el cosmos lleva emitiendo luz desde el principio de los tiempos. Tras años de búsqueda, los astrónomos han comenzado a detectar esa luz de fondo extragaláctica.
EL trabajo aclara cómo la tasa de producción estelar del Universo ha ido decreciendo con el tiempo
Un equipo internacional de investigadores, dirigido por la Universidad norteamericana de Clemson ha conseguido, por primera vez, medir la totalidad de la luz estelar producida por el Universo observable a lo largo de su historia. El impresionante logro se acaba de publicar en la revista Science.
Los astrofísicos creen que nuestro Universo, que tiene aproximadamente 13.700 millones de años de edad, comenzó a formar las primeras estrellas apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang. Y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Se calcula que en la actualidad existen alrededor de dos billones de galaxias y cerca de un billón de billones de estrellas.

Ahora, utilizando nuevos métodos de medición de luz estelar, el astrofísico de la universidad de Clemson Marco Ajello y su equipo han analizado datos del Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi, de la NASA, para determinar cómo fue la historia de la formación de estrellas durante la mayor parte de la vida del Universo.
«A partir de los datos recopilados por el telescopio Fermi -explica Ajello- conseguimos medir la cantidad total de luz estelar emitida, algo que nunca se había hecho antes. La mayor parte de esa luz fue emitida por estrellas que viven en galaxias y de esta forma, pudimos comprender mejor el proceso de evolución estelar y obtener una visión cautivadora de cómo el Universo fabricó su contenido luminoso».

Expresar en números la cantidad de luz emitida por todas las estrellas que existen y han existido en el Universo no resulta fácil, ya que hay diversas variables que no permiten cuantificar toda esa luz en términos sencillos. Pero de acuerdo con la mueva medición llevada a cabo por Ajello y sus colegas, el número total de fotones (partículas de luz) que han escapado alguna vez al espacio tras ser emitidos por estrellas es, ni más ni menos, de 4×10 ^84, o lo que es lo mismo,
4.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000. 000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de fotones.

Un Universo «incomprensiblemente enorme»
A pesar de lo extraordinariamente grande que resulta la cifra, los investigadores consideran el interesante el hecho de que, si dejamos a un lado la luz que procede de nuestro propio Sol y de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, el resto de luz estelar que recibimos en la Tierra es realmente escaso. Apenas equivale a la luz que emitiría una bombilla de 60 vatios vista en medio de una oscuridad total a 2,5 kilómetros de distancia.
La razón para que esto sea así hay que buscarla en el tamaño del Universo, que los autores del trabajo califican de «incomprensiblemente enorme». Se trata de la misma razón por la que el cielo se ve oscuro por las noches, aparte de la luz de la Luna, las estrellas visibles y el tenue brillo de la Vía Láctea.
El Telescopio Espacial de rayos Gamma Fermi, que acaba de cumplir 10 años en el espacio (fue lanzado el 11 de Junio de 2008) ha proporcionado ya una ingente cantidad de datos sobre los rayos gamma, la forma más energética de luz que existe, y cómo éstos interaccionan con la llamada Luz de Fondo Extragaláctica (EBL por sus siglas en inglés), que podríamos describir como una especie de «niebla cósmica» compuesta por toda la luz ultravioleta, visible e infrarroja emitida por estrellas o por nubes de polvo y gas cercanas a ellas. Para llevar a cabo su investigación, Ajello y su equipo analizaron nueve años de datos del telescopio relativos a emisiones de rayos gamma de 739 blazares diferentes.
Faros en la oscuridad: los blazares

“Radiogalaxias, magnetares, blazares y cuásares destacan entre los objetos más extravagantes del cosmos y cuyo estudio ha llevado al surgimiento de redes de trabajo que buscan la oscuridad permanente.”
Los blazares son galaxias que contienen en sus centros agujeros negros supermasivos capaces de emitir chorros de partículas muy energéticas que «saltan» desde sus galaxias de origen al espacio a la velocidad de la luz. Cuando uno de estos chorros es emitido directamente hacia la Tierra, resulta fácilmente detectable incluso si se encuentra muy lejos, a miles de millones de años luz de distancia. Eventualmente, los fotones de rayos gamma surgidos dentro de esos chorros interaccionan con partículas de la neblina cósmica, dejando una huella observable. Fue así como el equipo de Ajello consiguió medir la densidad de la niebla no solo en un punto dado del espacio, sino también en un momento dado en la historia del Universo.

«Los fotones de rayos gamma que viajan a través de la niebla de luz estelar tienen una gran probabilidad de ser absorbidos -explica Ajello-. Y al medir el número de fotones que son absorbidos, pudimos medir cómo de densa era esa niebla y, cuánta luz había en cada momento de la historia del Universo en todo el rango de longitudes de onda».
A través de numerosos estudios de galaxias, la historia de la formación de estrellas en el Universo se ha estudiado durante décadas. Sin embargo, las investigaciones anteriores se enfrentaban a un obstáculo insalvable: muchas galaxias estaban demasiado lejos o eran demasiado débiles como para que su luz pudiera ser recogida por los telescopios. Lo cual obligaba a los científicos a hacer estimaciones de la luz de las estrellas de estas galaxias, en vez de medirla directamente.
Pero Ajello y su equipo consiguieron obviar ese problema. Y lo hicieron usando los datos del Telescopio Fermi para analizar la luz de fondo extragaláctico. De hecho, la luz estelar que escapa de las galaxias, incluidas las más distantes, en ocasiones pasa a formar parte de esa luz de fondo. Por lo tanto, medir con precisión esa neblina cósmica, algo que hoy resulta posible, eliminó de un solo golpe la necesidad de estimar las emisiones de luz de las galaxias que nos resultan difíciles de ver.
Según explica Vaidehi Paliya, coautor de la investigación, «al utilizar blazares a diferentes distancias de nosotros, conseguimos medir cuánta luz estelar había en diferentes periodos de tiempo. Medimos la luz estelar total de cada época: hace mil millones de años, hace dos mil millones de años, hace seis mil millones de años… y así hasta el momento en que se formaron las primeras estrellas. Eso nos permitió reconstruir la luz de fondo extragaláctica y determinar la historia de la formación estelar del Universo de una forma mucho más efectiva a como se había hecho antes».
La «capacidad productiva del Universo»

Cuando los rayos gamma de alta energía chocan con los fotones de luz visible, de baja energía, se transforman en pares de electrones y positrones. Según la NASA, la capacidad del Telescopio Espacial Fermi para detectar rayos gamma en un amplio rango de energías lo hace especialmente adecuado para mapear la neblina cósmica. Esas interacciones entre partículas a menudo ocurren a distancias inmensas, lo que permitió al equipo de Ajello explorar con mucho más detalle la «capacidad productiva» del Universo a la hora de fabricar estrellas.
«Los científicos han intentado medir la luz de fondo extragaláctica durante mucho tiempo -afirma por su parte Abhishek Desai, otro de los autores del estudio-. Sin embargo, los primeros planos muy brillantes, como la luz zodiacal (la luz dispersada por el polvo dentro del Sistema Solar) hicieron que conseguir esas mediciones fuera un enorme desafío. Nuestra técnica, sin embargo, no se ve afectada por lo que sucede en primer plano, y por lo tanto superó todas estas dificultades de una sola vez».

La formación de estrellas, que tiene lugar cuando las regiones más densas de enormes nubes moleculares colapsan, alcanzaron su punto máximo hace unos 11.000 millones de años. Y aunque el nacimiento de nuevas estrellas se ha ralentizado mucho desde entonces, nunca se ha detenido. En nuestra Vía Láctea, por ejemplo, nacen unas siete estrellas nuevas cada año.
La formación de estrellas, pues, forma parte de un gran ciclo cósmico de reciclaje de energía, materia y metales. En cierto modo, es el auténtico motor del Universo, ya que sin la destrucción y creación de estrellas nunca se habrían formado los materiales fundamentales necesarios para la vida.
Por eso, comprender mejor la formación de estrellas es algo que tiene, también, ramificaciones en otras áreas muy diferentes de la Astronomía, como el estudio del polvo cósmico, la evolución de las galaxias o la materia oscura. El análisis de Ajello y su equipo proporcionará a futuros investigadores una guía con la que explorar los primeros días de la evolución estelar y permitirá a los científicos buscar los momentos en que se formaron las primeras galaxias.
«Los primeros mil millones de años de la historia de nuestro Universo -concluye Ajello- son una época muy interesante que aún no ha sido explorada por los satélites actuales. Pero nuestros datos nos permiten echar un buen vistazo a ese periodo. Tal vez algún día encontremos una forma de estudiar, al completo, todo el camino de regreso al Big Bang. Ese es nuestro objetivo final».
Dic
1
Nacimiento, Vida y Muerte del Sol
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Conferencia ~
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El Sol nació en una Nebulosa molecular hace ahora 4.600 millones de año
Manuel Flores Caballero
Presidente de la Fundación Juan Manuel Flores Jimeno Huelva
Dentro del segundo ciclo de conferencias: “Reflexiones sobre Huelva”, es para mí un honor invitarte a la conferencia, que bajo el titulo “Nacimiento, vida y muerte del Sol”, impartirá D. Emilio Silvera Vázquez, autor de la obra “El universo y la mente”.
El acto tendrá lugar el próximo día 5 de diciembre de 2018, a las 19 horas, en salón de actos de la Fundación Caja Rural del Sur, en la c. Alcalde Mora Claros nº 6 – 8 de Huelva.
Aprovecho esta ocasión para saludarte muy cordialmente..

Nuestro Sol lleva fusionando hidrógeno en helio desde hace unos 5.000 millones de años en la Secuencia Principal, y, de los 700 millones de toneladas que fusiona cada segundo, a la Tierra llegan las 2.000 millonésimas partes de su luz y su calor.

Agotado su combustible nuclear de fusión (Hidrógeno), el núcleo del Sol se contraerá y las temperaturas aumentaran haciendo que el resto de la masa se expanda hasta convertirse en una gigante roja.

La Gigante roja engullirá al planeta Mercurio y también a Venus, quedando muy cerca de la Tierra que, para entonces, las temperaturas reinantes habrán evaporados los mares y océanos, y, la vida, tal como la concemos, desaparecerá de nuestro planeta.

Después de millones de años como gigante roja, finalmente, el Sol habrá agotado todo el combustible nuclear de fusión del Hidrógeno al Helio, y, mediante el efecto triple alfa, comenzará a fusionar Carbono y Oxígeno.
Terminado estos procesos, las capas exteriores de la gigante roja, poco atadas por la Gravedad, se desgajarán de la gigante roja y formará una Nebulosa planetaria de la que no sabemos que forma tomará. El resto de la masa, una vez liberada de la radiación de la fusión que la hacía expandirse, quedará a merced de la Gravedad que la contraerá más más hasta convertirla en una enana blanca.

Antes de comenzar con las explicaciones del nacimiento del Sol y su trayectoria hasta hoy, exponiendo como “morirá”, haremos un recorrido por el comienzo de todo, comentaremos como surgieron las primeras partículas y se formaron los átomos que se juntaron para formar moléculas y éstas sustancias y cuerpos que conforman todo lo que existe en el Universo hecho de materia, incluidos los seres vivos.

Las primeras estrellas después del paso del Tiempo de más de doscientos millones de años. Se comentará de manera breve sobre la “Singularidad” de densidad y energías infinitas que al explosionar dio lugar al nacimiento del Universo, y de como no hemos llegado a saber si tal “misterio” de la singularidad lo podría explicar la Metafísica o la Religión (la una es cosa de imaginar lo que podría ser, y, la otra, es cosa de fe), ya que, la Ciencia, no ha podido explicarla. Nunca ha podido traspasar la barrera del Tiempo de Planck, ni explicar, de manera convincente esa “singularidad”, así que, aceptamos el Modelo del Big Bang por ser el que más se adaptaba a las observaciones.

Daremos un salto en el Tiempo para repasar de manera breve que no siempre, nuestras tareas eran aceleradores de partículas y telescopios, y, que nuestra ignorancia era inmensa. El miedo era nuestro compañero inseparable.

Daremos otro salto hacia adelante en el Tiempo y llegaremos a Mesopotamía, ese lugar histórico del Oriente Medio situado en las planicies aluviales entre los ríos Éufrates y Tigris, donde la Civilización sumeria construyó la primera ciudad del Mundo que llamaron Uruk.
La rueda, el carro, el arado, la alfarería, el sistema sexagesimal, el ladrillo de adobe, el arco en la construcción, la escritura cuneiforme, el inicio de la medicina, la agricultura con sistema de canales de riego…
Fue un gran salto para la Humanidad al que también otros pueblos, como los egipcios, persas, chinos, hindúes, griegos, árabes y otros contribuyeron.

La rotación y la traslación de nuestro planeta
Entraron en escena Copérnico, Galileo, Kepler, Tycho Brahe y más tarde Newton para decirnos que la Tierra no era el centro del Universo, que existían otros mundos, y que todo el sistema solar estaba regido por la fuerza de Gravedad.
Explicaré como hemos conseguido, estando confinados en un pequeño planeta como la Tierra, llegar hasta los dos extremos del “mundo” cuántico, donde reside lo muy pequeño y ese otro macroscópico de las galaxias.
A pesar de todos esos logros de la Humanidad, terminaré recordando aquella pregunta que hizo un hombre sabio:
¿De donde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia donde vamos?
Y, desde luego, recordaremos que todavía, son muchas más las preguntas que las respuestas, que nuestros conocimientos son limitados pero, nuestra ignorancia… ¡Es infinita!
Recomiendo a los que puedan y estén cerca geográficamente hablando, que acudan a ésta conferencia que, será expuesta de manera sencilla, excluyendo los términos complejos y engorrosos, para que todos puedan saber lo que pasó para que el Sol nos esté suministrando la vida y el destino que le espera, para nuestro desvelo.
Espero que, para cuando todo eso vaya a pasar (mucho antes), la Humanidad encuentre la manera de escapar a otros mundos acogedores que nos den cobijo y que la especie continúe evolucionando para llegar a conseguir lo que ahora no tenemos… ¡Humanidad!
emilio silvera
Dic
1
Es sorprendente, como funciona la Naturaleza
por Emilio Silvera ~
Clasificado en La Naturaleza...El Universo ~
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En cualquier galaxia pueden existir más de cien mil millones de estrellas
El Universo (al menos el nuestro), nos ofrece algo más, mucho más que grandes espacios vacíos, oscuros y fríos. En él podemos ver muchos lugares luminosos llenos de estrellas, de mundos y… muy probablemente de vida. Sin embargo, tenemos la sospecha de que, aparte del nuestro, otros universos podrían rondar por ahí y conformar un todo de múltiples Universos de caracterísiticas diversas y no en todos, serían posible la formación de estrellas y como consecuencia de la Vida.
Cuando me sumerjo en los misterios y maravillas que encierra el Universo, no puedo dejar de sorprenderme por sus complejas y bellas formaciones, la inmensidad, la diversidad, las fuerzas que están presentes, los objetos que lo pueblan, la sorprendente presencia de formas de vida y su variedad, y, sobre todo, que esa materia animada pudiera llegar hasta la consciencia, emitir ideas y pensamientos.

¿Qué “escalera” habrá que subir para llegar a ese otro universo?
Como nunca nadie pudo estar en otro Universo, tenemos que imaginarlos y basados en la realidad del nuestro, hacemos conjeturas y comparaciones con otros que podrían ser. ¿Quién puede asegurar que nuestro Universo es único? Realmente nadie puede afirmar tal cosa e incluso, estando limitados a un mundo de cuatro dimenciones espacio-temporales, no contamos con las condiciones físico-tecnológicas necesarias para poder captar (si es que lo hay), ese otro universo paralelo o simbiótico que presentimos junto al nuestro y que sospechamos que está situado mucho m´sas allá de nuestro alcance. Sin embargo, podríamos conjeturar que, ambos universos, se necesitan mutuamente, el uno sin el otro no podría existir y, de esa manera, estaríamos en un universo dual dentro de la paradoja de no poder conocernos mutuamente, al menos de momento, al carecer de los conocimientos necesarios para construir esa tecnología futurista que nos llevaría a esos otros horizontes.

¿Quién sabe lo que en otros mundos podremos encontrar?
¡Oh mundo de muchos mundos!
¡Oh vida de vidas!
¿Cuál es tu centro?
¿Dónde estamos nosotros?
¿Habrá algo más de lo que vemos?
¿Debemos prestar atención a las voces que oímos en nuestras mentes?
¿Cómo pudimos llegar a saber de lo muy pequeño y de lo muy grande?

Pensemos por ejemplo que un átomo tiene aproximadamente 10-8 centímetros de diámetros. En los sólidos y líquidos ordinarios los átomos están muy juntos, casi en contacto mutuo. La densidad de los sólidos y líquidos ordinarios depende por tanto del tamaño exacto de los átomos, del grado de empaquetamiento y del peso de los distintos átomos.
De los sólidos ordinarios, el menos denso es el hidrógeno solidificado, con una densidad de 0’076 gramos por cm3. El más denso es un metal raro, el osmio, con una densidad de 22’48 gramos/cm3.
Si los átomos fuesen bolas macizas e incompresibles, el osmio sería el material más denso posible, y un centímetro cúbico de materia jamás podría pesar ni un kilogramo, y mucho menos toneladas.

Pero los átomos no son macizos. El físico neozelandés experimentador por excelencia, Ernest Ruthertord, demostró en 1.909 que los átomos eran en su mayor parte espacio vacío. La corteza exterior de los átomos contiene sólo electrones ligerísimos, mientras que el 99’9% de la masa del átomo está concentrada en una estructura diminuta situada en el centro: el núcleo atómico.

El núcleo atómico tiene un diámetro de unos 10-15 cm (aproximadamente 1/100.000 del propio átomo). Si los átomos de una esfera de materia se pudieran estrujar hasta el punto de desplazar todos los electrones y dejar a los núcleos atómicos en contacto mutuo, el diámetro de la esfera disminuiría hasta un nivel de 1/100.000 de su tamaño original.
De manera análoga, si se pudiera comprimir la Tierra hasta dejarla reducida a un balón de núcleos atómicos, toda su materia quedaría reducida a una esfera de unos 130 metros de diámetro. En esas mismas condiciones, el Sol mediría 13’7 km de diámetro en lugar de los 1.392.530 km que realmente mide. Y si pudiéramos convertir toda la materia conocida del universo en núcleos atómicos en contacto, obtendríamos una esfera de sólo algunos cientos de miles de km de diámetro, que cabría cómodamente dentro del cinturón de asteroides del Sistema Solar.

Si la estrella tiene la masa del Sol “muere” para convertirse en una nebulosa planetaria y en una enana blanca. Si la estrella que agota su combustible nuclear de fusión es más masiva en varias masas solares, el resultado es el de una Estrella de Neutrones, y, si es súpermasiva, será un agujero negro su destino final.
El calor y la presión que reinan en el centro de las estrellas rompen la estructura atómica y permiten que los núcleos atómicos empiecen a empaquetarse unos junto a otros. Las densidades en el centro del Sol son mucho más altas que la del osmio, pero como los núcleos atómicos se mueven de un lado a otros sin impedimento alguno, el material sigue siendo un gas. Hay estrellas que se componen casi por entero de tales átomos destrozados. La compañera de la estrella Sirio es una “enana blanca” no mayor que el planeta Urano, y sin embargo tiene una masa parecida a la del Sol.

Núcleos atómicos exóticos se rompen en campos eléctricos intensos
Los núcleos atómicos se componen de protones y neutrones. Ya hemos dicho antes que todos los protones tienen carga eléctrica positiva y se repelen entre sí, de modo que en un lugar dado no se pueden reunir más de un centenar de ellos. Los neutrones, por el contrario, no tienen carga eléctrica y en condiciones adecuadas pueden estar juntos y empaquetados un enorme número de ellos para formar una “estrella de neutrones”. Los púlsares, según se cree, son estrellas de neutrones en rápida rotación.

Estas estrellas se forman cuando las estrellas de 2 – 3 masas solares, agotado el combustible nuclear, no pueden continuar fusionando el hidrógeno en helio, el helio en carbono, el carbono en oxígeno, etc, y explotan en supernovas. Las capas exteriores se volatilizan y son expulsados al espacio; el resto de la estrella (su mayor parte), al quedar a merced de la fuerza gravitatoria, es literalmente aplastada bajo su propio peso hasta tal punto que los electrones se funden con los protones y se forman neutrones que se comprimen de manera increíble hasta que se degeneran y emiten una fuerza que contrarresta la gravedad, quedándose estabilizada como estrella de neutrones.
Si el Sol se convirtiera en una estrella de neutrones, toda su masa quedaría concentrada en una pelota cuyo diámetro sería de 1/100.000 del actual, y su volumen (1/100.000)3, o lo que es lo mismo 1/1.000.000.000.000.000 (una milmillonésima) del actual. Su densidad sería, por tanto, 1.000.000.000.000.000 (mil billones) de veces superior a la que tiene ahora.

Nuestro Sol es la estrella más estudiada en nuestro mundo
La densidad global del Sol hoy día es de 1’4 gramos/cm3. Una estrella de neutrones a partir del Sol tendría una densidad que se reflejaría mediante 1.400.000.000.000.000 gramos por cm3. Es decir, un centímetro cúbico de una estrella de neutrones puede llegar a pesar 1.400.000.000 (mil cuatrocientos millones de toneladas). ¡Qué barbaridad! Sin embargo, en el contexto del Universo eso no supone nada si pensamos en su inmensidad. Si eso es así (que lo es), ¿qué somos nosotros comparados con toda esa grandeza? Bueno, si dejamos aparte el tamaño, creo que somos la parte del universo que piensa, o, al menos, una de las partes que puede hacerlo.
Ahí se producen las transiciones de fase que transmutan la materia sencilla en la compleja
Objetos como estos pueblan el universo, e incluso más sorprendentes todavía, como es el caso de los agujeros negros explicado en páginas anteriores de este mismo trabajo. Cuando hablamos de las cosas del universo estamos hablando de cosas muy grandes. Cualquiera se podría preguntar, por ejemplo: ¿hasta cuándo podrá mantener el Sol la vida en la Tierra? Está claro que podrá hacerlo mientras radie energía y nos envie luz y calor que la haga posible tal como la conocemos.
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Como ya explicamos antes, la radiación del Sol proviene de la fusión del hidrógeno en helio. Para producir la radiación vertida por el sol se necesita una cantidad ingente de fusión: cada segundo tienen que fusionarse 4.654.600. toneladas de hidrógeno en 4.650.000 toneladas de helio (las 4.600 toneladas restantes se convierten en energía de radiación y las pierde el Sol para siempre. La ínfima porción de esta energía que incide sobre la Tierra basta para mantener toda la vida en nuestro planeta).
Nota: Los datos de arriba han sido mejorados con estudios posteriores y ahora sabemos que, cada segundo el Sol fusiona 700 millones de tonelada de Hidrógeno y sólo 2.000 millonésima de esa energía llega al planeta Tierra.
Nadie diría que con este consumo tan alto de hidrógeno por segundo, el Sol pudiera durar mucho tiempo, pero es que ese cálculo no tiene en cuenta el enorme tamaño del Sol. Su masa totaliza 2.200.000.000.000.000. 000.000.000.000 (más de dos mil cuatrillones) de toneladas. Un 53% de esta masa es hidrógeno, lo cual significa que el Sol contiene en la actualidad una cantidad de 1.166.000.000.000.000.000.0000.0000.000 toneladas. Lo que le permitirá vivir otros 5.000 M de años.
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Para completar datos diré que el resto de la masa del Sol es casi todo helio. Menos del 0’1 por 100 de su masa está constituido por átomos más complicados que el helio. El helio es más compacto que el hidrógeno. En condiciones idénticas, un número dado de átomos de helio tiene una masa cuatro veces mayor el mismo número de átomos de hidrógeno. O dicho de otra manera: una masa dada de helio ocupa menos espacio que la misma masa de hidrógeno. En función del volumen – el espacio ocupado -, el Sol es hidrógeno en un 80 por ciento.
Si suponemos que el Sol fue en origen todo hidrógeno, que siempre ha convertido hidrógeno en helio al ritmo dicho y que lo seguirá haciendo hasta el final, se calcula que ha estado radiando desde hace unos 4.000 millones de años y que seguirá haciéndolo durante otros cinco mil millones de años más.
Pero las cosas no son tan simples. El Sol es una estrella de segunda generación, constituida a partir de gas y polvo cósmico desperdigado por estrellas que se habían quemado y explotado miles de millones de años atrás. Así pues, la materia prima del Sol contenía ya mucho helio desde el principio, lo que nos lleva a pensar que el final puede estar algo más cercano.

Por otra parte, el Sol no continuará radiando exactamente al mismo ritmo que ahora. El hidrógeno y el helio no están perfectamente entremezclados. El helio está concentrado en el núcleo central y la reacción de fusión se produce en la superficie del núcleo.
A medida que el Sol siga radiando, irá adquiriendo una masa cada vez mayor ese núcleo de helio y la temperatura en el centro aumentará. En última instancia, la temperatura sube lo suficiente como para transformar los átomos de helio en átomos más complicados. Hasta entonces el Sol radiará más o menos como ahora, pero una vez que comience la fusión del helio, empezará a expandirse y a convertirse poco a poco en una gigante roja. El calor se hará insoportable en la Tierra, los océanos se evaporarán y el planeta dejará de albergar vida en la forma que la conocemos.
La esfera del Sol, antes de explotar para convertirse en una enana blanca, aumentará engullendo a Mercurio y a Venus y quedará cerca del planeta Tierra, que para entonces será un planeta yermo.
Los astrónomos estiman que el Sol entrará en esta nueva fase en unos 5 ó 6 mil millones de años. Así que el tiempo que nos queda por delante es como para no alarmarse todavía. Sin embargo, el no pensar en ello… no parece conveniente.
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Espero que al lector de este trabajo, encargado por la Asociación Cultural “Amigos de la Física 137, e/hc”, les esté entreteniendo y sobre todo interesando los temas que aquí hemos tratado, siempre con las miras puestas en difundir el conocimiento científico de temas de la naturaleza como la astronomía y la física. Tratamos de elegir temas de interés y aquellos que han llamado la atención del público en general, explicándolos y respondiendo a preguntas que seguramente les gustaría conocer, tales como: ¿por qué la Luna muestra siempre la misma cara hacia la Tierra?
La atracción gravitatoria de la Luna sobre la Tierra hace subir el nivel de los océanos a ambos lados de nuestro planeta y crea así dos abultamientos. A medida que la Tierra gira de oeste a este, estos dos bultos -de los cuales uno mira hacia la Luna y el otro en dirección contraria- se desplazan de este a oeste alrededor de la Tierra.

Al efectuar este desplazamiento, los dos bultos rozan contra el fondo de los mares poco profundos, como el de Bering o el de Irlanda. Tal rozamiento convierte energía de rotación en calor, y este consumo de la energía de rotación terrestre hace que el movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su eje vaya disminuyendo poco a poco. Las mareas actúan como freno sobre la rotación de la Tierra, y como consecuencia de ello, los días terrestres se van alargando un segundo cada mil años.
Pero no es sólo el agua del océano lo que sube de nivel en respuesta a la gravedad lunar. La corteza sólida de la Tierra también acusa el efecto, aunque en medida menos notable. El resultado son dos pequeños abultamientos rocosos que van girando alrededor de la Tierra, el uno mirando hacia la Luna y el otro en la cara opuesta de nuestro planeta. Durante ese desplazamiento, el rozamiento de una capa rocosa contra otra va minando también la energía de rotación terrestre. (Los bultos, claro está, no se mueven físicamente alrededor del planeta, sino que a medida que el planeta gira, remiten en un lugar y se forman en otro, según qué porciones de la superficie pasen por debajo de la Luna y sean atraídas por su fuerza de gravedad).
La Luna no tiene mares ni mareas en el sentido corriente. Sin embargo, la corteza sólida de la luna acusa la fuerte atracción gravitacional de la Tierra, y no hay que olvidar que ésta es 80 veces más grande que la Luna. El abultamiento provocado en la superficie lunar es mucho mayor que el de la superficie terrestre. Por tanto, si la Luna rotase en un periodo de 24 horas, estaría sometida a un rozamiento muchísimo mayor que la Tierra. Además, como nuestro satélite tiene una masa mucho menor que la Tierra, su energía total de rotación sería, ya de entrada, para periodos de rotación iguales, mucho menor.

Luna roja sobre el Templo de Poseidon
Así pues, la Luna, con una reserva inicial de energía muy pequeña, socavada rápidamente por los grandes bultos provocados por la Tierra, tuvo que sufrir una disminución relativamente rápida de su periodo de rotación. Hace seguramente muchos millones de años debió de decelerarse hasta el punto de que el día lunar se igualó con el mes lunar. De ahí en adelante, la Luna siempre mostraría la misma cara hacia el planeta Tierra.

Siempre nos muestra la misma cara
Esto, a su vez, congela los abultamientos en una aposición fija. Unos de ellos miran hacia la Tierra desde el centro mismo de la cara lunar que nosotros vemos, mientras que el otro está apuntando en dirección contraria desde el centro mismo de la cara lunar que no podemos ver. Puesto que las dos caras no cambian de posición a medida que la Luna gira alrededor de la Tierra, los bultos no experimentan ningún nuevo cambio ni tampoco se produce rozamiento alguno que altere el periodo de rotación del satélite. La luna continuará mostrándonos la misma cara indefinidamente; lo cual, como veis, no es ninguna coincidencia, sino la consecuencia inevitable de la gravitación y del rozamiento. La Luna es un caso relativamente simple. En ciertas condiciones, el rozamiento debido a las mareas puede dar lugar a condiciones de estabilidad más complicadas.
Durante unos ochenta años, por ejemplo, se pensó que Mercurio (el planeta más cercan al Sol y el más afectado por la fuerza gravitatoria solar) ofrecía siempre la misma cara al Sol, por el mismo motivo que la Luna ofrece siempre la misma cara a la Tierra. Pero se ha comprobado que, en el caso de este planeta, los efectos del rozamiento producen un periodo estable de rotación de 58 días, que es justamente dos tercios de los 88 días que constituyen el período de revolución de Mercurio alrededor del Sol.
Hay tantas cosas que aprender que el corto tiempo que se nos permite estar aquí es totalmente insuficiente para conocer todo lo que nos gustaría. ¿Hay algo más penoso que la ignorancia? ¿Hay algo más excitante que el descubrir y saber?
emilio silvera
Dic
1
¡Se hizo la luz!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo misterioso ~
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SCIENCE
Estamos más cerca de entender cómo se encendió la primera luz del Universo
La galaxia más lejana en el tiempo y en el espacio ha dado nuevas pistas para entender cómo el Cosmos dejó de ser un lugar oscuro y se volvió transparente, permitiendo que luego se iluminaran las primeras estrellas y galaxias

El telescopio ALMA ha detectado oxígeno ionizado en una galaxia muy joven situada a 13.100 millones de años luz. Este hallazgo ayudará a entender cómo se formaron las primeras galaxias y estrellas – NAOJ

El telescopio Subaru es un telescopio de 8,2 metros infrarrojo-óptico situado en Manua Kea, Hawaii, EUA, manejado por NAOJ, NINS.

Imagen de la nueva galaxia descubierta. Foto: Astrophysical Journal
En el año 2012 el telescopio Subaru, del Observatorio Nacional de Japón (NAOJ) y situado en Hawaii, logró ver algo a la mayor distancia hasta la fecha. Gracias a sus espejos de 8,2 metros de diámetro, logró captar una galaxia, llamada SXDF-NB1006-2, cuya principal peculiaridad es estar situada a una distancia de 13.100 millones de años luz. Aparte del récord, esta lejana galaxia se convirtió en una ventana al Universo más remoto en el tiempo: aquel que existió hace 13.100 millones de años, y «solo» 700 millones de años después del Big Bang.
En un primer momento se encontraron trazas de hidrógeno, el material básico con el que se construyeron las primeras galaxias. Pero los investigadores quisieron también saber si había algo más. Gracias al potente telescopio ALMA, situado en Chile, los científicos encontraron evidencias de la presencia de oxígeno, un elemento que nunca se había descubierto tan lejos y que podría servir para explicar un fenómeno conocido como «reionización cósmica». El hallazgo ha sido publicado este jueves en Science.

«Ver elementos pesados en el Universo temprano es esencial para saber cómo se formaron estrellas en ese periodo», ha dicho Akio Inoute, investigador en la Universidad Osaka Sangyo, Japón, y principal autor del estudio. Y no solo eso: «Estudiar elementos pesados nos da también una pista para entender cómo se formaron las galaxias y qué causó la reionización cósmica», ha añadido.
En el Universo suceden cosas sorprendentes
¿En qué consiste ese fenómeno? Hoy en día el Universo es rico en una gran variedad de elementos y está repleto de estrellas y galaxias. Pero no siempre fue así. Cientos de millones de años después del Big Bang, el Universo era un lugar muy oscuro en el que no había estrellas ni galaxias. Fue la «reionización cósmica» la que lo cambió todo.
El fin de la «Edad oscura»

Se liberaron las fotones y se hizo la luz. El Universo dejó de ser opaco
Antes de eso, el Universo estaba sumido en un periodo conocido como «Edad oscura». Por entonces, centenares de millones de años después del Big Bang, la materia estaba más apelmazada y caliente que hoy en día, y estaba compuesta por protones, neutrones y electrones. Con el tiempo esta «sopa» se fue enfriando, de modo que los protones y los neutrones comenzaron a combinarse para generar hidrógeno y helio ionizados, los elementos más básicos y sencillos de toda la tabla periódica. A medida que estos elementos fueron atrayendo los electrones, el espacio dejó de ser opaco para la luz y se volvió transparente. Y así, ¡se hizo la luz!

Todo esta etapa de la «reionización cósmica» es el periodo más antiguo en la vida del Universo al que se puede acceder a través de telescopios, puesto que antes de eso no había luz (al menos si las teorías no se equivocan). Por suerte, muchos científicos consideran que es posible ver cosas aún más antiguas recurriendo a las ondas gravitacionales.
Sea como sea, parece que fue cientos de millones de años después de esta reionización cósmica, cuando las condiciones permitieron que se formaran las primeras fuentes de luz: las estrellas, unas inmensas centrales nucleares capaces de fundir hidrógeno y helio y producir átomos más pesados. La «Edad oscura» del Universo tocaba a su fin.
A pesar de la importancia de este fenómeno, que cambió por completo la naturaleza del Universo, lo cierto es que no se sabe mucho acerca de cómo o por qué ocurrió. Por fortuna, el telescopio ALMA permitió obtener algunas pistas.
El pasado más remoto al alcance

Todo comenzó en junio de 2015, cuando se logró detectar la luz procedente del oxígeno ionizado en SXDF-NB1006-2. Con este vistazo a un momento antiquísimo del Universo, los investigadores se llevaron varias sorpresas. «Algo extraño podría estar ocurriendo en esa galaxia», dijo Inoue.
¿Cuál es el motivo de su sorpresa? Básicamente, haber encontrado una cantidad total de elementos pesados de solo el 10 por ciento de la que hay en el Universo actual, y, además, una cantidad muy pequeña de polvo interestelar. Por último, tampoco se encontraron lecturas de carbono, un elemento que es clave para justificar la posibilidad de que una estrella pueda estar implicada en la «reionización cósmica».
Estrellas contra la oscuridad

Que no haya carbono ni polvo indica que las estrellas gigantes que hay en la región, una docena de veces más pesadas que el sol y que producen una intensa luz ultravioleta, podrían haber sido capaces de tener un papel protagonista en la reionización. El motivo es que tanto el polvo como el carbono pueden frenar la luz. Por eso, tanto estas estrellas como esta galaxia podrían ser los protagonistas típicos de una historia que fue la que permitió que el Universo fuera dejando atrás la «Edad oscura».
«Este es el primer paso para entender qué tipo de objetos causaron el fenómeno de la”reionización cósmica”», ha explicado Yoichi Tamura, investigador de la Universidad de Tokio. «Nuestras próximas observaciones con ALMA ya han comenzado. Si conseguimos observaciones de mayor resolución podremos ver la distribución y el movimiento del oxígeno en la galaxia y conseguir información crucial para entender sus propiedades».

Explorar ese rincón tan lejano del Universo no ha sido sencillo: no ha bastado con apuntar el telescopio en la dirección correcta; ha hecho falta hacer complejas simulaciones de ordenador para tratar de predecir el brillo de esas regiones tan remotas en el tiempo y en el espacio.
En este caso, cuanto más lejos se mira más atrás en el tiempo se llega. Aparte de satisfacer la gran curiosidad de entender cómo se formó y cómo se originó el Universo, gracias a trabajos como este también se puede entender cómo se formó la materia, y qué secretos esconde aún en su interior.
Reportaje
















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