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Sobre Próxima b. El planeta podría albergar alguna clase de vida

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Futuro    ~    Comentarios Comments (0)

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 Resultado de imagen de Próxima b

    Próxima b alumbrado por la enana roja

ABC -Ciencia

Las auténticas posibilidades de vida en el planeta Próxima b

Astrobiólogos llegan a conclusiones bastante desalentadoras, pero no definitivas, respecto al nuevo mundo hallado alrededor de la estrella más cercana

 

 

Resultado de imagen de Próxima b

 

 

Aunque hace apenas unas semanas que se anunció su descubrimiento, ha pasado ya más de un año en Próxima b, el planeta rocoso y potencialmente habitable que orbita la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, a solo 4,2 años luz de distancia. Y en este corto espacio de tiempo, un grupo de astrobiólogos ha empezado ya a devanarse los sesos para averiguar, con los datos disponibles en la mano, qué clase de vida podría albergar este mundo tan parecido al nuestro. Con resultados, por cierto, que por ahora no son demasiado alentadores. El trabajo acaba de publicarse, en forma de dos artículos, en arXiv.org.

Los investigadores han considerado un amplio rango de escenarios para el planeta. Y en la mayor parte de ellos Próxima b resulta del todo inhabitable, aunque los científicos admiten un cierto margen de posibilidades que sí serían compatibles con la vida. En otras palabras, la vida en Próxima b es una posibilidad remota, pero no imposible.

Resultado de imagen de Próxima b

En las dos últimas semanas, este mundo tan cercano a nosotros ha acaparado centenares de titulares de prensa debido a su masa, tan similar a la de la Tierra (1,3 veces), y especialmente al hecho de que se encuentra a la distancia exacta de su estrella, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, para que su temperatura, ni demasiado caliente ni demasiado fría, permita la existencia de agua líquida en su superficie.

Sin embargo, los investigadores recuerdan en su estudio que existen muchos otros factores, además del tamaño y la distancia a su estrella, que resultan determinantes a la hora de ser un buen candidato para albergar vida.

Resultado de imagen de Próxima b

El estudio, llevado a cabo por Rory Barnes y su equipo del Instituto de Astrobiología de la NASA, considera diferentes posibilidades y valores para los datos que aún no conocemos de Próxima b, como la variabilidad del brillo de su estrella madre o la composición de su atmósfera, si es que la tiene. De modo que los científicos fueron modificando esas variables y simularon qué clase de mundo resultaba en cada combinación.

En los dos artículos de arXiv.org, los astrobiólogos explican que una de las mayores cuestiones que marcan la posible habitabilidad de Próxima b es el hecho de que su estrella, Próxima Centauri, es una enana roja, lo cual implica que a pesar de que se trata de un astro mucho menos brillante y caliente que el Sol, su brillo puede ser muy variable y cambiante. Por ejemplo, su producción de energía, tras una observación de varios meses, ha descendido hasta un 17%, Una barbaridad si se compara con la variabilidad del brillo de nuestro Sol, de apenas el 0,1%, pero aún así suficiente para causar en la Tierra una o dos edades de hielo cada cien mil años.

Además, las enanas rojas también son conocidas por su capacidad de producir “mega llamaradas”, hasta 10.000 veces más poderosas de las mayores de nuestro Sol. Y cuando nuestra estrella lanza una llamarada sobre nosotros, todo un torrente de partículas cargadas puede provocar apagones generalizados y espectaculares auroras. La mega llamadara de una enana roja, mucho más potente, podría, por ejemplo, barrer de un solo golpe toda la atmósfera de un planeta si éste no dispone de un campo magnético lo suficientemente fuerte como para desviar el ataque.

Resultado de imagen de Próxima b

Ni amaneceres ni atardeceres

 

Otra cuestión clave es el modo en que la cercanía de Próxima b a su estrella puede haber afectado a su evolución. De hecho, los escasos siete millones de km. que separan al planeta de la estrella (mucho más cerca, incluso, de lo que Mercurio está del Sol) podrían haber hecho que Próxima b esté “anclado” gravitatoriamente a ella, haciendo que siempre le muestre la misma cara, igual que la Luna hace con la Tierra. Si fuera así, en Próxima b no habría ni amaneceres ni atardeceres. Desde su superficie (en la cara que mira hacia su sol) veríamos contínuamente el gran disco rojizo de la estrella madre, que estaría siempre fijo en el cielo.

Ya en la década de los 90 los astrónomos hallaron que los planetas que siempre muestran la misma cara a sus estrellas pierden inevitablemente sus atmósferas, cuyos gases se congelan en su lado frío. Sin embargo, otros estudios posteriores discrepan de este punto, ya que los fuertes vientos superficiales podrían llevar, en determinadas condiciones, calor a la “parte trasera” del planeta. Una posibilidad crucial en el caso que nos ocupa.

En su estudio, Barnes y sus colegas consideran estos aspectos, junto a muchos otros, para tratar de averiguar cuáles son realmente las condiciones que reinan en Próxima b en la actualidad. Y la conclusión es que, a pesar de sus aparentes similitudes con la Tierra, Próxima b podría ser un mundo completamente distinto al nuestro, hirviendo en una de sus caras y congelado en la otra, como Mercurio, o quizá envuelto en una atmósfera tórrida, como Venus, o incluso ser un planeta templado y seco, como lo es Marte.

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                         Agua y oxígeno no son suficientes

 

Existe también otra posibilidad, en la que el planeta contiene tanto agua como oxígeno, y aún así sigue siendo inhabitable, dado que un exceso de oxígeno podría obstaculizar, en vez de favorecer, la formación de biomoléculas complejas. Lo cual significa que, en las condiciones de Próxima b, ni siquiera la futura detección de agua y oxígeno serían garantías suficientes de la existencia de vida. Más fiable sería la detección de metano, un gas producido por los organismos vivientes.

Sin embargo, y entre los múltiples y descorazonadores escenarios posibles para Próxima b, los investigadores admiten un puñado de ellos en los que este esperanzador mundo podría haber evolucionado de una forma similar a la de la Tierra. Aunque para que sea así, el planeta debería de haber partido de unas condiciones iniciales muy concretas, con una enorme cantidad de agua disponible y una atmósfera muy rica en hidrógeno desde el principio. Cosa que, por desgracia, no sabremos a ciencia cierta hasta que la nueva generación de instrumentos, especialmente el nuevo telescopio espacial James Webb, sea puesto en órbita en 2018.

Vela solar japonesa Ikaros 1 (JAXA).
Vela solar japonesa Ikaros (JAXA).

Pero expliquemos las velas láser. Forward se dio cuenta de que la relativamente baja dispersión de un haz láser permite iluminar una vela solar continuamente, aumentando su velocidad hasta velocidades compatibles con el viaje interestelar tripulado (un eufemismo para decir que un astronauta puede llegar a su destino antes de morir de viejo). En 1969 el canadiense Philip Norem perfeccionaría el concepto de Forward de nave interestelar propulsada por láser, pero había dos pequeñas pegas que se interponían entre esta brillante idea y la realidad. Una era que la vela láser debería ser increíblemente fina e increíblemente grande para acelerar a velocidades relativistas. Y uso increíble en el sentido literal. Por ejemplo, Norem imaginó una vela láser de 40 kilómetros de diámetro con un espesor de solo 0,3 micras (!) capaz de mantenerse a una temperatura de 1200º C de forma constante sin perder una reflectividad de un 99% en la longitud de onda del láser (si la reflectividad fuera inferior, la temperatura de la vela aumentaría y esta se vaporizaría). Vamos, unas características de ciencia ficción pura y dura.

Seguimos el reportaje

Mientras, el descubrimiento de Próxima b ha dado un gran impulso al Proyecto Starshot, que planea utilizar rayos láser para impulsar un enjambre de micro naves (del tamaño de granos de arroz) hasta un 20% de la velocidad de la luz. En suorigen, el proyecto contemplaba enviar las micro naves a Alfa Centauri, pero sus objetivos se han redefinido para que puedan dirigirse a Próxima b.

publica emilio silvera

Seguimos soñando pero, ¡mañana, será realidad!

Nuevas maneras de mirar el Universo

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Futuro    ~    Comentarios Comments (0)

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Quedó, hace algún tiempo, instalado el espectrógtafo de Infrarrojo Cercano en el Telescopio James Webb. Veremos que maravillas nos depara.

 

 

02.04.14.- En Marzo, el Espectrógrafo de Infrarrojo Cercano (NIRSpec) del Telescopio Espacial James Webb fue instalado en el módulo de instrumentos. El NIRSpec se une a la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), un sensor de guiado de precisión y una cámara en el infrarrojo cercano y un espectrógrafo sin ranura (FGS-NIRISS), y una cámara y espectrógrafo en el infrarrojo medio (MIRI), que ya se encuentran integrados en el Módulo de Instrumentos Científicos, por lo que el módulo de intrumentos está completo.

 Instalacion de espectrógrafo de infrarrojo cercano en el telescopio espacial James Webb

Instalación de espectrógrafo de infrarrojo cercano en el telescopio espacial James Webb. Image Credit: NASA/Chris Gunn

El Telescopio Espacial James Webb es un gran telescopio espacial, optimizado para longitudes de onda infrarrojas. Su lanzamiento está previsto a finales de esta década. Webb encontrará las primeras galaxias que se formaron en el universo temprano, conectando el Big Bang a nuestra propia galaxia la Vía Láctea. El telescopio espacial James Webb y sus instrumentos están optimizados para captar la luz infrarroja y así poder estudiar la radiación emitida por galaxias remotas y observar a través del denso velo de polvo que envuelve a algunos objetos, como los embriones de estrellas.

PR 30-2013.  Europa ha finalizado la construcción del Espectrógrafo para el Infrarrojo Cercano, uno de los dos instrumentos con los que participa en el Telescopio Espacial internacional James Webb, que se pondrá en órbita a bordo de un lanzador Ariane 5 en el año 2018.

Este telescopio alcanzará un nivel de sensibilidad sin precedentes, ya que se encontrará a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol y protegido por un parasol del tamaño de una cancha de tenis, que le mantendrán alejado de las influencias de la atmósfera terrestre, a baja temperatura, y en la más absoluta oscuridad. El Telescopio Espacial James Webb es un proyecto conjunto de la ESA, la NASA y la Agencia Espacial Canadiense diseñado para tomar el relevo del exitoso telescopio espacial Hubble.

El Telescopio Espacial James Webb (en inglés James Webb Space Telescope o JWST), es un observatorio espacial en fase de desarrollo que estudiará el cielo en frecuencia infrarroja, sucesor científico del telescopio espacial Hubble y del Spitzer. Las principales características técnicas son un gran espejo de 6,5 metros de diámetro, una posición de observación lejos de la Tierra, en órbita alrededor del punto L2 del sistema Sol- Tierra, y cuatro instrumentos especializados. La combinación de estas características le dará una resolución sin precedentes y sensibilidad de larga longitud de onda visible al infrarrojo medio, permitiendo sus dos principales objetivos científicos –estudiar el nacimiento y evolución de las galaxias y la formación de estrellas y planetas.

От Большого взрыва к Нобелевской премии и границам Вселенной, Джон Мазер, 27 ноября 2009

Si ellos pudieran contemplar hasta donde hemos llegado en la sostificación de los ingenios que podemos fabricar y que son capaces de captar galaxias y estrellas situadas al filo de su nacimiento, hace ahora más de 12.000 millones de años-luz… ¡Se morían del susto!

hubble_vs_Jwst_black2.jpg

Paso a paso, sin que apenas nos demos cuenta, cada día nos acercamos un poco más al futuro que vendrá y, aunque nosotros seguimos instalados en el presente, estamos haciendo todo lo preciso para que ese futuro sea muy diferente al hoy, y, en relación al Universo y a la Naturaleza misma (también la nuestra), estamos avanzando de manera imparable. Cada nuevo conocimiento conquistado, nos posibilitan la apertura de nuevas puertas, antes cerradas, y, detrás de ellas, encontramos respuestas nuevas.

¿Que nos dira el James Webb Space Telescope?

Esperémos que mucho de lo que ahora no sabemos.