sábado, 04 de julio del 2026 Fecha
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Cometario Sr. Crusellas

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (0)

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Algunas veces, en contestación a mis comentarios, los amigos visitantes del Blog, enamorados de la Ciencia, dejan su parecer y expresan su sentir sobre el tema tratado y, ayer que apareció algo sobre el Tiempo, un asiduo lector, el Sr. Crusellas, me contestó lo siguiente:

“Pero es que, querido Emilio, ni tú ni nadie puede hablar con exactitud sobre el Tiempo. Yo creo que el Tiempo es el eje de cualquier análisis filosófico. Ya los presocráticos lo entendieron así, y lo abordaron con esa clarividencia especial que sólo ellos poseían.

Parménides en el s.VI a.C. ya afirma que no puede haber “cambio”, y por tanto existencia, puesto que todo cambio significa pasar de un estado a otro y para que se posibilite ese cambio ha de surgir algo “nuevo”, debe haber una variación. Y de la Nada, nada puede surgir. Y el elemento básico para que se pueda existir una sucesión de cosas es el Tiempo. Por tanto, tenemos un elemento que es el Tiempo, y su sola existencia ya define, per se, la necesidad de un cambio. Y esta paradoja la solventó Parménides diciendo que no hay cambio alguno, que todo es ilusorio.

Un discípulo suyo, Zenón de Elea, intentó hacer asequible tan metafísica paradoja con la aporía de Aquiles y la Tortuga, de todos conocida, y jamás resuelta, por más que se diga “¡hombre, es evidente que al final alcanza a la tortuga!”, y sin embargo está claro que el razonamiento es impecable, porque en cada movimiento que hacemos transcurre un tiempo infinito y un espacio infinito. “No señor –se me argüirá- tanto espacio y tiempo son infinitamente divisibles, pero son finitos”. Y mi respuesta es que, dejando de lado las teorías que afirman que el tiempo y el espacio no son infinitamente divisibles (habría una especie de “cuantos” espacio-temporales), teóricamente pueden nacer, desarrollarse y desaparecer universos enteros en un milisegundo. Y en realidad eso ocurre en los choques de partículas de gran energía. Si desmenuzáramos todo el proceso que se da en una fracción infinitésima de segundo, veríamos que es tan compleja y rica en acontecimientos como el nacimiento y muerte de un sistema estelar, con sus diez mil millones de años de vida.

Todo es relativo, esa fue la gran verdad que descubrió Einstein, pero no de un modo subjetivo, no porque “nos lo parezca”, sino porque no existe lo grande ni lo pequeño, lo rápido o lo lento, todo depende del sistema de referencia. Un fotón en el vació no tiene tiempo. Para ese fotón que va a la velocidad de la luz (o sea de él mismo, valga el chascarrillo) el tiempo es “cero”. Del mismo modo que alguien que cayese a un agujero negro, jamás acabaría de caer desde su perspectiva, más sí para el que lo ve desde fuera.

Ahí radica el problema del Tiempo, en que es una dimensión más, relativa, y, lo que es más importante, teóricamente se pude recorrer en ambas direcciones: de pasado a futuro y viceversa. Y sin embargo, esto último supone una paradoja infranqueable para la razón.

Todo esto es lo que me fascina del Tiempo. Y realmente fue Einstein quien nos dio la certera visión de lo que REALMENTE es. Todo lo de Bergson es flatus voci.

El hecho, por último, de saber que para que exista tiempo ha de haber espacio (y viceversa), y de que esa misma relatividad del tiempo supone tener claro que todo está detenido y acabado a la vez, es lo que hace que uno se de cuenta que Einstein no hizo otra cosa que dar la razón a Parménides.

Así pues, estamos como al principio, sólo que esta vez sabemos que andamos por el camino correcto.”

Me ha parecido bien dejar la reseña por su indudable interés y las verdades que encierran sus palabras.

Energía de Fusión

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (0)

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Nuestra Civilización necesita la energía de fusión.

Pero ¿tenemos Hidrógeno en el planeta Tierra para tal empresa de fusión nuclear?

La verdad es que sí. La fuente de suministro de Hidrógeno con la que podemos contar, es prácticamente inagotable…

¡El agua de los Mares y de los Océanos!

Todos sabemos que el hidrógeno es el elemento más ligero y abundante del Universo. Está presente en el agua y en todos los compuestos orgánicos. Químicamente, el hidrógeno reacciona con la mayoría de los elementos. Fue descubierto por Henry Cavendisch en 1.776. El hidrógeno se utiliza en muchos procesos industriales, como la reducción de óxidos minerales el refinado del petróleo, la producción, de hidrocarburos a partir de carbón y la hidrogenación de los aceites vegetales y, actualmente, es un candidato muy firme para su uso potencial en la economía de los combustibles de hidrógeno en la que se usan fuentes primarias distintas a las energías derivadas de combustibles fósiles (por ejemplo, energía nuclear, solar o geotérmica) para producir electricidad, que se emplea en la electrolisis del agua. El hidrógeno formado se almacena como hidrógeno líquido o como hidruros de metal.

Bueno, tantas explicaciones sólo tienen como objeto hacer notar la enorme importancia del Hidrógeno. Es la materia prima del Universo, sin él no habría estrellas, no existiría el agua y, lógicamente, tampoco nosotros podríamos estar aquí sin ese preciado elemento.

Cuándo dos moléculas de Hidrógeno se junta con una de Oxígeno (H2O), tenemos el preciado líquido que llamamos agua y sin el cual la vida no sería posible.

Así las cosas, parece lógico pensar que, conforme a todo lo antes dicho, los seres humanos, deberán fijarse en los procesos naturales (en este caso el Sol y su producción de energía), y, teniendo como tiene a su disposición la materia prima (el Hidrógeno de los océanos), procurar investigar y construir las máquinas que sean necesarias para conseguir la fusión, la energía del Sol.

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El núcleo atómico de Rutherford

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (0)

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Desde que puedo recordar, me llamó la atención los misterios y secretos encerrados en la Naturaleza y, la innegable batalla mantenida, a lo largo de la historia, por los científicos para descubrirlos.

Hacia 1.900 se sabía que el átomo no era una partícula simple e indivisible-invisible, como predijo Demócrito, pues contenía, por lo menos, un corpúsculo subatómico: el electrón, cuyo descubridor fue J.J.Thomson, el cual supuso que los electrones se arracimaban con uvas en el cuerpo principal del átomo de carga positiva.

Poco tiempo después resultó evidente que existían otras partículas en el interior del átomo. Cuando Becquerel descubrió la radiactividad, identificó como emanaciones constituidas por electrones algunas de las radiaciones emitidas por sustancias radiactivas.

Pero también quedaron al descubierto otras emisiones. Los Curie en Francia y Ernest Rutherford en Inglaterra, detectaron una emisión bastante menos penetrante que el flujo electrónico. Rutherford la llamó “rayos alfa”, y denominó “rayos beta” a la emisión de electrones.

Los electrones volantes constitutivos de esta última radiación son, individualmente, “partículas beta”. Así mismo, se descubrió que los rayos alfa estaban formados por partículas, que fueron llamadas “partículas alfa”. Como ya sabemos, “alfa” y “beta” son las primeras letras del alfabeto griego y se escriben con los gráficos a y ß.

Entretanto, el químico francés Paul Verich Villard descubría una tercera forma de emisión radiactiva, a la que dio el nombre de “rayos gamma”, es decir, la tercera letra del alfabeto griego . Pronto se identificó como una radiación análoga a los rayos x, aunque de menor longitud de onda.

Mediante sus experimentos, Rutherford comprobó que un campo magnético desviaba las partículas alfa con mucho menos fuerza que las partículas beta. Por añadidura, las desviaba en dirección opuesta. La cual significaba que la partícula alfa tenía una carga positiva, es decir, contraria a la negativa del electrón. La intensidad de tal desviación permitió calcular que la partícula alfa tenía como mínimo, una masa dos veces mayor que la del hidrogenión cuya carga positiva era la más pequeña conocida hasta entonces.

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¡El Tiempo!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (0)

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¡El tiempo! ¿Qué es el tiempo? ¿Cuándo comenzó? ¿Es igual para todos? El tiempo,una cuarta dimensión.

Nos referimos al tiempo en múltiples ocasiones y para distintas situaciones y motivos, como al referirnos a la duración de las cosas sujetas a cambios, época durante la cual ocurrieron unos hechos, edad de los objetos, estación del año, el período de vida de alguien desde que crece hasta que deja de existir, ocasión o coyuntura de hacer algo, cada uno de los actos sucesivos en que dividimos la ejecución de un trabajo, y otros mil temas que requieren la referencia temporal.

En física, el tiempo es la cuarta coordenada espacial en el continuo espacio-tiempo. En gramática es la categoría que indica el momento relativo en que se realiza o sucede la acción del verbo: pretérito, lo que ha sucedido; presente, lo que sucede en ese momento y futuro, lo que aún no ha sucedido. Nos referimos al tiempo meteorológico para explicar el estado del clima (hace mal tiempo. Qué tiempo más bueno hace hoy, etc.).

En mecánica el tiempo puede estar referido a las fases de un motor. También están los tiempos referidos a cada una de las partes de igual duración en que se divide el compás musical. En astronomía nos referimos al tiempo de aberración en relación al recorrido de un planeta hasta llegar a un observador terrestre.

El tiempo está también en la forma de cálculo horario que empleamos en nuestra vida cotidiana para controlar nuestros actos y evitar el caos (¿Qué haríamos sin horario de trenes, de comercio, bancos, oficinas, etc.?)

El tiempo es tan importante en nuestras vidas que, está presente siempre, de mil formas diferentes, desde que nacemos (cuando comienza “nuestro tiempo”), hasta que morimos (cuando “nuestro tiempo ha terminado”). El tiempo siempre está. Es algo que, simplemente, está ahí.

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El Tiempo II

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física    ~    Comentarios Comments (0)

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Sí, es el tiempo el factor que juega a nuestro favor para conseguir nuestros logros más difíciles, para poder responder preguntas de las que hoy no tenemos respuesta y, es precisamente, la sabiduría que adquirimos con el paso del tiempo, la que nos posibilita para hacer nuevas preguntas, más profundas que las anteriores y que antes, por ignorancia, no podríamos hacer.

Cada nuevo conocimiento nos abre una puerta que nos invita a entrar en una nueva región donde encontramos otras puertas cerradas que tendremos que abrir para continuar nuestro camino. Sin embargo, hasta ahora, con el “tiempo” suficiente para ello, hemos podido franquearlas hasta llegar al momento presente en el que estamos ante puertas cerradas con letreros en los que se puede leer: Fusión, teoría M, Viajes espaciales tripulados, Nuevas formas de materia, el gravitón, la partícula de Higgs, las ondas de energía de los Agujeros Negros, Hiperespacio, otros Universos, Materia Oscura, y otras Dimensiones.

Todas esas puertas y muchas más nos quedan por abrir, además, tenemos ante nuestras narices puertas cerradas que llevan puesto el nombre de: genética, nanotecnología, nuevos fármacos, alargamiento de la vida media, y muchas más en otras ramas de la ciencia y del saber humano.

Aunque es mucho lo que se ha especulado sobre el tema, en realidad, el tiempo solo transcurre (que sepamos) en una dirección, hacia delante. Nunca ha ocurrido que unos hechos, que unos sucesos, se pudieran borrar, ya que, para ello habría que volver en el tiempo anterior al suceso para evitar que sucedieran.

Esta claro que, en nuestro Universo, el tiempo solo transcurre hacia lo que llamamos futuro.

Siempre encontramos las huellas del paso del tiempo, aparecen sutiles efectos que delata el sentido del paso del tiempo, aunque es algo que no se puede ver ni tocar, su paso se deja sentir, lo nuevo lo va convirtiendo en viejo, con su transcurrir, las cosas cambian.

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