No sabemos la suerte que tenemos de haber venido a “surgir” en la Tierra
Realmente la Tierra (parqa las especies que la habitan), es un Eden auténtico. Sin embargo, las cosas habría que mirarlas desde otra perspectiva muy distintas, en el sentido de que nosotros (los humanos), no hemos venido a “aer” aquí, sino que hemos evolucionados aquí, un planeta al que nos hemos adaptado y en el que podemos vivir cómodamente dentro de los parámetros naturales que nos ofrece: Atmosfera respirable con la composición perfecta ara nsootros y para todas las especies que ùeblan este pequeño mundo. Ecosistemas bien diferenciados para cada especia, todos disfrutamos de ese manto de protección que es el Escudo Electromagnético que surge del núcleo y que evita la radiación mortal, y para que la que nos llegue lo haga de manerta atenueda y soportable para nosotros, tenemos la Atmósfera que mitiga su llegada y absirbe la mayor parte. Y, así las cosas, en un planeta con sus océanos, sus montañas, sus desiertos, sus volcanes, las placas tectónicas que (de vez en cuando), cambian las orografía del terrenos, convivimos todos conviviendo en las más diversas actividades y cada cual dentro de sus regiones con este o aquel problema que ha sido la tónica desde que el mundo nos vi´ço llegar. Los Humanos no tenemos remedio, y, según se vislumbra, somos tan “listos” que estamos fraguqando la manera de destruirnos.
Es un hecho fascinante que la Tierra posea una combinación tan milimétrica de condiciones, desde el campo geomagnético que nos protege de la radiación solar [NASA Space Place], hasta una atmósfera rica en nitrógeno y oxígeno. Este “Edén” es el resultado de miles de millones de años de evolución geológica y biológica.
La aberración qure viene y que, al parecer, algunos miran con una sonrisa
En mi reflexión final sobre la capacidad humana para la autodestrucción, no me estoy refiriendo a la patraña del “Cambio Climático”, lo hago en relación a las nuevas tecnologías que, según todos los indicios, no sabemos controlar, no estamos administrando lo que surge de ahí, ese peligro latente de que, la I. A. y la Robótica, lleguen a dominar el Mundo.
Sí el mundo ha cambiado pero ¿Para mejor?
Si nos retrotraemos en el Tiempo, si miramos las calamidades que pasaron nuestros ancestros para que nosotros estucviéramos ahora aquí, nos pensaríamos muy mucho, lo que hacemos en relación a la seguridad de la especie que tanto sufrió
Bueno, lo cierto es que, en la actualidad, la vorágine en la que hemos convertido este mundo no nos deja reflexionar.
La historia de la humanidad es una cadena ininterrumpida de supervivencia frente a extinciones, pandemias, guerras y catástrofes climáticas. Conocer el coste biológico y cultural de nuestro pasado puede servir como un poderoso catalizador para la responsabilidad presente y futura de la especie.
Es una aut´çentica pena que no sepamos disfrutar al máximo de lo que tenemos, estamos inmersos en un mundo que, si nos parámos a reflexionar, si de verdad aplicamos el sentido común del que tanto presuumimos, no haríamos la mayor parte de las cosas que solemos hacer:
Cuando era niño, al lado de mi casa vivía un amable viejecito (“mi amigo Felipe”), acostumbraba a sentarme a su lado y hablar con el, y, de las muichas cosas que me decía, sobre todas ellas, se me quedó gravada en la memoria aquella que decdía:
“Emilito, si quieres ser feliz en la vida y solo tienen una pesetas, no gastes más de 90 centímos, te guardas el resto por si acaso. Si te pones en manos del prestamisma… ¡Estarás perdido!”
Hoy todos se lanzan a por la hipoteca, a tener mejor coche que el vecino, a ver si podemos mejorar el viaje de vacaciones de de fulanito, tenemos que trabajar 14 horas al día para hacer frente a todos los compromisos (de los que, la mitad, son innecesarios. Llegamos de noche cuando los niños están dormidos, nos vamos cuando aún no se han despertado…
¿Merece la pena una vida así?
No nos parámos a pensar que no le decimos ¡Te Quiero! a la persona que nos lo dió todo y nos cuida. Ella o en su caso El, agrqadfecerían más ese detalle de cvariño que un televisor más grande para ver los partidos. Además de todo eso, seguimos siendo irracionales cuandfo, si el niño trare una mala nota, lo despachamos con: La próxima vez serán mejores, y, sin embargo, cuando vemos el partido de furbol y gana “nuestro equipo”, saltamos de alegría, y, si pierde, estamos todo el Tiempo enfurruñados, y decimos como auténticos idiotas: Hemos perdido, o, Hemos ganado (según los casos.
Claro que no hemnos perdido ni hemos ganado nada, los que ganan o pierden son los que le pegan puntapiés al balón, que en la mayoría de los cosos no han leído nunca un libro y gasnsn millones. Ese es, amigo9s míos el mundo en el que vivimos y… ¡Todos tan contentos!
¿Cambiaremos algún día?
Y, a todos esos comportamientos, con los que tenemos que convivir a diario, se les añade toda esa avalancha de la I.A. y de la Robótica que, calladamente, se están adueñando del mundo, y… ¡Pelillos a la Mar!
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el martes, 11 de agosto de 2026 a las 6:16 y está clasificada bajo: General.
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