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Vivimos al borde de un vacío cósmico

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en General, Noticia comentada    ~    Comentarios Comments (0)

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Esta es la estructura de materia que rodea al Vacío Local. Nuestra galaxia, en el origen de las flechas, se encuentra cerca del borde, justo entre el vacío y el cúmulo de Virgo, que cuenta con una enorme población galáctica. Como orientación, cada flecha de colores abarca unos 200 millones de años luz

 

“Esta es la estructura de materia que rodea al Vacío Local. Nuestra galaxia, en el origen de las flechas, se encuentra cerca del borde, justo entre el vacío y el cúmulo de Virgo, que cuenta con una enorme población galáctica. Como orientación, cada flecha de colores abarca unos 200 millones de años luz”.

R. Brent Tully

 

 

Vivimos en el borde de un gigantesco vacío cósmico, en el que no hay nada | El Diario Vasco

Vivimos en el borde de un gigantesco vacío cósmico, en el que no hay nada.

Por primera vez, un equipo de astrónomos ha conseguido elaborar un mapa detallado y en 3D de la distribución de galaxias en nuestra región del Universo.

 

Resultado de imagen de NUestra región del UNiverso

            Laniakea, la región del vecindario de la Tierra, 100.000 billones de soles

 

Las galaxias en los grandes vacíos del universo crecen más despacio que el resto

A gran escala, el Universo en que vivimos se parece a un enorme queso de gruyere. O, si lo preferimos, a una telaraña gigantesca en la que la materia (galaxias y grupos de galaxias) constituyen los “hilos”, que se cruzan en nodos allí donde la densidad de materia es mayor. En ambos casos, tanto si imaginamos una tela de araña como si pensamos en un queso de gruyere, alrededor de la materia existen enormes vacíos, extensiones gigantescas que pueden llegar a medir hasta mil millones de años luz y en cuyo interior no hay nada, ni estrellas ni galaxias. Auténticas “zonas muertas” repartidas por todo el Universo.

 

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Ahora, y por primera vez, un investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái ha conseguido elaborar un mapa (ver ilustración) de los vacíos cósmicos más cercanos a nosotros. Los resultados de su trabajo se acaban de publicar en The Astrophysical Journal.

Para conseguirlo, Brent Tully y su equipo han aplicado las mismas herramientas utilizadas en un estudio anterior, y han logrado elaborar un mapa de lo que se conoce como “Vacío local”, un extenso desierto cósmico en cuyos bordes se encuentra nuestra Vía Láctea. Estudiando con detalle los movimientos de las galaxias, los investigadores consiguieron deducir la distribución de la masa responsable de ese movimiento y construir, con esa información, un mapa tridimensional de nuestra región del Universo.

Tirones gravitacionales

 

 

Cúmulo de galxias de Virgo

 

Y es que las galaxias no solo se alejan unas de otras siguiendo la expansión general del Universo, sino que también responden a los “tirones gravitacionales” de sus vecinas y de las regiones próximas con mucha masa. El resultado de la combinación de todos esos movimientos es que, en general, las galaxias se están moviendo en bloque hacia las regiones más densas y alejándose cada vez más de las áreas con menos concentración de masa, es decir, de los vacíos. Lo cual hace que esas regiones desérticas se estén haciendo cada vez más grandes.

Ya en 1987, Tully y su colega Richard Fisher se dieron cuenta de que, a pesar de que vivimos en lo que se podría llamar una “metrópoli cósmica”, tanto nuestra Vía Láctea como sus numerosas vecinas se encuentran en el borde mismo de una extensa región desierta, a la que entonces bautizaron como Vacío Local. La existencia de esta gigantesca “zona muerta” ha sido ampliamente aceptada por la comunidad científica, aunque su estudio resulta muy difícil, ya que se encuentra justo detrás del centro de nuestra propia galaxia y permanece, por lo tanto, oculta a nuestra vista.

 

Mapa celeste del Cúmulo de Virgo (con anotaciones) | NOIRLab

 

            Mapa celeste del Cúmulo de Virgo

 

 

Resultado de imagen de La Vía láctea y andrómeda Justo al borde del vacío

En el vacío cósmico o no, el encuentro de Andrómeda y la Vía Láctea es inevitable

Ahora, sin embargo, y tras medir cuidadosamente los movimientos de 18.000 galaxias, Tully y su equipo han conseguido construir un mapa en el que queda perfectamente clara la “frontera” que separa a las regiones que tienen materia de las que no, justo en el borde del Vacío Local. En 2014 y utilizando la misma técnica, este equipo de investigadores consiguió delimitar los bordes de nuestro “continente galáctico”, un conjunto de más de 100.000 galaxias que se mueven juntas por el espacio y a la que bautizaron como Laniakea, que en hawaiano significa “cielo inmenso”.

 

Andrómeda viaja hacia la Vía Láctea a 100 kms/s, pero otras ...

 

Durante las últimas tres décadas, los astrónomos han estado tratando de averiguar por qué los movimientos de la Vía Láctea y de nuestro vecino galáctico más cercano, Andrómeda, se están desviando de la velocidad de expansión general del Universo en más de 600 km/s. Ahora, en su nuevo estudio los investigadores explican que más de la mitad de ese movimiento anómalo se genera “localmente” a partir de la combinación del enormemente masivo y cercano cúmulo de Virgo y nuestra contribución a la expansión del Vacío Local, que se está haciendo más y más grande a medida que las galaxias se van alejando de él.

Nuestra especie (que no podemos saber el tiempo que le queda antes de extinguirse), si es que llega a vivir tanto, tiene a la vista de un futuro muy lejano acontecimientos que serían difíciles de eludir:

El Sol se convierte en Gigante roja (primeiro), en Nebuiosa planetaria y enana blanca después, para cuando eso suceda, la temperaturas de la Tierra harán que los océanos se evaporen, y, la vida tal como la conocemos… ¡Desaparecerá!

La llegada de Andrómeda para fusionarse con La Vía Láctea, también parece irremediable, y, el acontecimiento, para nosotros será desastroso e imparable. El espectáculo sería fantástico paero, los desajustes planetarios y estelares serían de tanta gravedad que, la humanidad estareía a merced de fuerzas que no puede controlar.

Sabiendo eso, y, a pesar de que sabemos también, de la imposibilidad que tenemos para realizar viajes espaciales de largo trayecto, y, al menos en el presente, no se vislumbra que podamos construir naves-ciudades que puedan despegar de la Tierra, o, de una Base previamente cinstruida en la Luna o Marte para facilitar el despegue. Carecemos del combustible sólido necesario que no obligue a la nave a transportar miles dee toneladas, tampoco tenemos el sistema de la Gravedavedad artificial, no podemos impedir la entrada de la radiación en la nave… Los problemas son innumerables e irresolubles en las próximas décadas.

 

Estados Unidos está haciendo realidad el gran sueño de la ciencia ficción que revolucionará el espacio

 

La idea de una “nave ciudad” para huir de un entorno hostil (como una sistema inhabilitable o un planeta en crisis) es un concepto avanzado que mezcla la exploración espacial con la supervivencia a largo plazo. Proyectos teóricos actuales sugieren estructuras masivas diseñadas para ser autosuficientes y multi-generacionales.an acoger, estan situados a decenas de años luz de la Tierra, y, a las velocidades que podemos viajar hoy, llegar a Próxima Centauri b, nos llevaría miles de años. ¿Que tardaría una nave futura para viajar a 48 años luz, y, a qué velocidad podría viajar (teneidno en cuenta que nunca podremos alcanzar la velocidad de la Luz que, además, está prohibido por la Física de la Relatividad Especial, si corremos a velocidades cercanas a c, la masa aumenta. ¿Lo soportarán los cuerpos hibernados de los viajeros? ¿Permanecer hibernados tantos años, no destruye las células?

Emilio Silvera V.

 


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