Ene
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Viajemos al Principio de los Tiempos
por Emilio Silvera ~
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Bueno, en realidad, el principio del Tiempo está situado a 13.760 millones de años del Presente, cuando “nació” el Universo, y, con él, también lo hicieron el Tiempo y la Entropía. Claro que también nos podemos referir a otros comienzos a menor escala que, también son importantes para nosotros, como la Tierra o el Homo Sapiens.
¿El Principio?
No es fácil determinar cuando empezó todo (podemos creer que el comienzo es algo que solo fue un paso más,), no podemos estar seguro de ese comienzo real que después de miles de millones de años, ha dado lugar al Presente. El Tiempo, como ya hemos dejado claro en algunos trabajos aquí expuestos, es algo difícil de comprender, y, en cuanto a determinar cuando pudo comenzar, para nosotros fue con el Big Bang (que tampoco estamos seguros de que sucediera, pero es el Modelo que más se aproxima a lo que observamos).
- Dificultad del Comienzo: Reconoces que el inicio de todo es un misterio, una transición quizás imperceptible, y no un evento singular y claro.
- El Tiempo: Mencionas que el concepto del tiempo es difícil de aprehender, lo que complica aún más la idea de un “inicio”.
- El Big Bang como Modelo: Lo presentas como la mejor explicación científica actual para el origen del universo observable, a pesar de las dudas sobre si realmente fue “el principio” absoluto o un evento dentro de un proceso mayor.
- Incertidumbre Científica: Subrayas que la ciencia no tiene todas las respuestas y se basa en modelos que se ajustan a la evidencia, no en verdades absolutas.
Finalmente tenemos que convenir que hacemos un planteamiento filosófico y científico a la vez, tocando la cosmología y la naturaleza de la realidad, y es una cuestión fundamental en la física teórica y la filosofía. Cuando no estamos seguros de cual será la realidad, filosofamos, y, si el tema excede en complejidad a los temas generales, lo colocamos en el apartado de Metafísica, que además del SER (Ontología), la metafísica estudia los principios fundamentales de la realidad, la causalidad, el Tiempo, el Espacio. la Mente, el Alma, la existencia de Dios y el origen del Universo (Cosmología)) tratando de comprender la Naturaleza profunda de todo lo que existe, tanto lo físico como lo que trasciende lo físico.
- Ontología: El estudio del ser, la existencia, y las entidades que existen.
- Teología Natural: La reflexión filosófica sobre la existencia de Dios o lo divino.
- Cosmología Metafísica: El estudio del origen y la estructura del universo.
- Filosofía de la Mente: La relación entre mente y cuerpo, conciencia e identidad personal.
- Principios y Causas: Las causas últimas y los principios fundamentales de la realidad (materia, forma, causa, etc.).
- Naturaleza de la Realidad: Qué son las cosas y por qué son como son, más allá de las apariencias físicas.
- Nociones Fundamentales: Conceptos como sustancia, propiedad, relación, tiempo y espacio.
Emilio Silvera V.
Ene
10
¡El Universo y la Vida! La materia evolucionada
por Emilio Silvera ~
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Observando la Naturaleza podremos llegar a comprender el por qué de sus comportamientos
Es caer en la tentación de mirarnos el ombligo y no hacerlo al entorno que nos rodea. Muchas más cosas habríamos evitado y habríamos descubierto si por una sola vez hubiésemos dejado el ego a un lado y, en lugar de estar pendientes de nosotros mismos, lo hubiéramos hecho con respecto a la naturaleza que, en definitiva, es la que nos enseña el camino a seguir.
La edad del universo visible ≈ 1060 tiempos de Planck: Por si alguien tiene curiosidad y la cifra le dice algo, el tiempo de Planck equivale a 5.39124 x 10–44 segundos, es decir, a:
0,000000000000000000000000000000000000000000539124 segundos. Este número es el mínimo tiempo en el que puede ocurrir algo, digamos, con sentido

Tamaño del Universo visible ≈ 1060 longitudes de Planck

La masa del Universo visible ≈ 1060 masas de Planck
Vemos así que la bajísima densidad de materia en el universo es un reflejo del hecho de que: La densidad de Planck es la unidad de densidad, denotada por PP, en el sistema de unidades naturales conocido como las unidades de Planck. Esta unidad es enorme. Equivale aproximadamente a 1023 masas solares comprimidas en el espacio de un solo núcleo atómico
Densidad actual del universo visible ≈10-120 de la densidad de Planck
Y la temperatura del espacio, a 3 grados sobre el cero absoluto es, por tanto: Aunque la temperatura más alta que puede alcanzar la materia se calcula en casi 1.420 quintillones de grados centígrados —la llamada Temperatura de Planck—, el límite del frío máximo nos queda mucho más próximo: el cero absoluto, cero kelvins en el sistema internacional de unidades, se estima en -273,15 grados centígrados.
Ecuación de la Temperatura de Planck
Temperatura actual del Universo visible ≈ 10-30 de la T. de Planck

Siempre hemos querido “ver” lo que la Naturaleza esconde
Estos números extraordinariamente grandes y estas fracciones extraordinariamente pequeñas nos muestran inmediatamente que el universo está estructurado en una escala sobrehumana de proporciones asombrosas cuando
la sopesamos en los balances de su propia construcción.
Con respecto a sus propios patrones, el universo es viejo. El tiempo de vida natural de un mundo gobernado por la gravedad, la relatividad y la mecánica cuántica es el fugaz breve tiempo de Planck. Parece que es mucho más viejo de lo que debería ser.



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Telescopio Espacial James Webb detecta la molécula de la vida en la Nebulosa molecular de Orión. Ahí nacen nuevas estrellas y nuevos mundos en los que están los ingredientes de la vida.
Pero, pese a la enorme edad del universo en “tics” de Tiempo de Planck, hemos aprendido que casi todo este
tiempo es necesario para producir estrellas y los elementos químicos que traen la vida. Las Supernovas: estas explosiones producen gran parte del material del universo, incluyendo elementos como el hierro, que conforma nuestro planeta e incluso a nosotros mismos.
¿Por qué nuestro universo no es mucho más viejo de lo que parece ser? Es fácil entender por qué el universo no es mucho más joven. Las estrellas tardan mucho tiempo en formarse y producir elementos más pesados que son las que requiere la complejidad biológica. Pero los universos viejos también tienen sus problemas. Conforme para
el tiempo en el universo el proceso de de estrellas se frena. Todo el gas y el polvo cósmico que constituyen las materias primas de las estrellas habrían sido procesados por las estrellas y lanzados al espacio intergaláctico donde no pueden enfriarse y fundirse en nuevas estrellas.

Hallan en la Nebulosa de Orión todos los ingredientes claves para la vida
Pocas estrellas hacen que, a su vez, también sean pocos los sistemas solares y los planetas. Los planetas que se forman son menos
activos que los que se formaron antes, la entropía va debilitando la energía del sistema para realizar trabajo
. La producción de elementos radiactivos en las estrellas disminuirá, y los que se formen tendrán semividas más largas. Los nuevos planetas serán menos activos geológicamente y carecerán de muchos de los movimientos internos que impulsan el vulcanismo, la deriva continental y la elevación de las montañas en el planeta. Si esto también hace menos probable la presencia de un campo magnético en un planeta, entonces será muy poco probable que la vida evolucione hasta formas complejas.
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Las estrellas típicas como el Sol, emiten desde
su superficie un viento de partículas cargadas eléctricamente que barre las atmósferas de los planetas en órbitas a su alrededor y, a menos que el viento pueda ser desviado por un magnético, los posibles habitantes de ese planeta lo podrían tener complicado soportando tal lluvia de radiactividad. En la superficie de nuestro planeta el campo magnético ha protegido su atmósfera del viento solar
, pero Marte, que no está protegido por ningún campo magnético, perdió su atmósfera hace tiempo haciendo imposible la vida en su superficie. Aquí, algunas partículas llegan al planeta y causan hermosas auroras y también, fastidian los satélites que en órbitan nos dan información.
Probablemente no es fácil mantener una larga vida en un planeta del solar. Poco a poco hemos llegado a apreciar cuán precaria es. Dejando a un lado los intentos que siguen realizando los seres vivos de extinguirse a sí mismos, agotar los recursos naturales, propagar infecciones letales y venenos mortales y emponzoñar la atmósfera, también
existen serias amenazas exteriores.

Los movimientos de cometas y asteroides, a pesar de tener la defensa de Júpiter, son una seria y cierta amenaza para el desarrollo y persistencia de vida inteligente en las primeras etapas. Los impactos no han sido infrecuentes en el pasado lejano de la Tierra, habiendo tenido efectos catastróficos. Somos afortunados al tener la protección de la Luna y de la enorme masa de Júpiter que atrae hacia sí los cuerpos que llegan desde
el exterior desviándolos de su probable trayectoria hacia nuestro planeta.
La caída en el planeta de uno de estos enormes pedruscos podría producir extinciones globales y retrasar en millones de años la evolución que tantos miles de millones de años le costó al Universo para
poder plasmarla en una realidad que llamamos vida.
El secreto reside en el tiempo biológico necesario para desarrollar la vida y el tiempo necesario para desarrollar estrellas de segunda generación y siguientes que en novas y supernovas cristalicen los materiales complejos necesarios para la vida, tales como el hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, carbono, etc. Al final de toda esta
larga historia, la evolución de la materia desembocará siempre hacia la vida que, según creo, es el nivel más alto que puede alcanzar cuando, en algunos casos, adquiere la consciencia.

Parece que la similitud en los “tiempos” no es una simple coincidencia. El argumento, en su forma
más simple, lo introdujo Brandon Carter y lo desarrolló John D. Barrow por un lado y por Frank Tipler por otro. Al menos, en el primer solar habitado observado, ¡el nuestro!, parece que sí hay alguna relación entre
t(bio) y t(estrella) que son aproximadamente iguales; el t(bio) – tiempo biológico para la aparición de la vida – algo más extenso.
La evolución de una atmósfera planetaria que sustente la vida requiere una fase inicial durante
la cual el oxígeno es liberado por la fotodisociación de vapor de agua. En la Tierra esto necesitó 2.400 millones de años y llevó el oxígeno atmosférico a aproximadamente una milésima de su valor . Cabría esperar que la longitud de esta
fase fuera inversamente proporcional a la intensidad de la radiación en el intervalo de longitudes de onda del orden de 1000-2000 ángstroms, donde están los niveles moleculares clave para la absorción de agua.
Este
simple modelo indica la ruta que vincula las escalas del tiempo bioquímico de evolución de la vida y la del tiempo astrofísico que determina el tiempo requerido para crear un ambiente sustentado por una estrella estable que consume hidrógeno en la secuencia principal y envía luz y calor a los planetas del Solar que ella misma forma como objeto principal.

A muchos les cuesta trabajo
admitir la presencia de vida en el universo como algo natural y corriente, ellos abogan por la inevitabilidad de un universo grande y frío en el que es difícil la aparición de la vida, y en el supuesto de que ésta aparezca, será muy parecida a la nuestra.
Los biólogos, sin embargo, parecen admitir sin problemas la posibilidad de otras formas de vida, pero no están tan seguros de que sea probable que se desarrollen espontáneamente, sin un empujón de formas de vida basadas en el carbono.


Podemos imaginar formas de vida de una gran variedad, ya que, dichas formas estarán supeditadas a las condiciones del planeta que las acoja. Sin embargo, una cosa es segura (creo), como la Naturaleza es igual en todas partes, y, en todas las regiones del Universo rigen las mismas leyes y constantes… ¡Dichas vidas estarán, como las nuestras, basadas en el Carbono!
La mayoría de las estimaciones de la probabilidad de que haya inteligencias extraterrestres en el universo se centran en formas de vida similares a nosotros que habiten en planetas parecidos a la Tierra y que necesiten agua y oxígeno o similar con una atmósfera gaseosa y las demás de la distancia entre
el planeta y su estrella, la radiación recibida, etc. En este punto, parece lógico recordar que antes de 1.957 se descubrió la coincidencia entre los valores de las constantes de la Naturaleza que tienen importantes consecuencias para
la posible existencia de carbono y oxígeno, y con ello para la vida en el universo.
Emilio Silvera V.
Ene
10
El divagar de la mente
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Divagando ~
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Ni vemos la longitud de Planck ni las dimensiones extra y, sin embargo, allí, en la teoría de más dimensiones, dicen que residen la Gravedad y la Cuántica juntas, sin que surjan los dichosos infinitos, y, no sólo no se rechazan sino que se complementan con una bonita armonía de un “universo” majestuoso en el que todo se entiende.




Los procesos científicos que comentamos en este lugar, los fenómenos del Universo que hemos debatido y, los misterios y secretos que el inmenso Cosmos nos oculta han contribuido, aunque inadvertidamente, a comprometer e involucrar a nuestra especie en la vastedad del universo. La astronomía al destrozar las esferas cristalinas que, según se decía, aislaban la Tierra de los ámbitos etéreos que se hallan por encima de la Luna, nos puso en el universo. La Física cuántica destruyó la metafórica hoja de cristal que supuestamente separaba al observador distante del mundo observado; descubrimos que estamos inevitablemente enredados en aquello que estudiamos. Y, de esa manera, dando rienda suelta a nuestra inmensa curiosidad, hemos tratado -desde siempre-de ahondar en esos secretos que escondían las cosas que, para nosotros, no tenían explicación. Poco a poco, pudimos ir desvelándolos y pudimos llegar a saber sobre el Espacio Interestelar y las galaxias en el “universo del macromundo, y, de la misma manera, también conseguimos llegar a ese otro espacio “invisible” de lo muy pequeño donde las partículas subatómicas y los átomos, se conforman para estructurarse en todas las cosas grandes que conocemos.

La Astrofísica, al demostrar que la materia es la misma en todas partes y que en todas partes obedece a las mismas leyes, reveló una unidad cósmica que se extiende desde la fusión nuclear en las estrellas hasta la química de la vida y que así se produce a lo largo de todo el Universo. La evolución darwiniana, al destacar que todas las especies de la vida terrestre están relacionadas y que todas surgieron de la materia ordinaria, puso de manifiesto que no hay ninguna muralla que nos separe de las otras criaturas de la Tierra, o del planeta que nos dio la vida: que estamos hechos del mismo material del que están hechos los mundos.


La convicción de que, en cierto sentido, formamos una unidad con el universo, por supuesto, ha sido afirmada antes muchas veces, en otras esferas de pensamiento. Hahvé creó a Adán del polvo; el griego Heráclito escribió que “todas las cosas son una sola”; Lao-tse, en China, describió al hombre y la naturaleza gobernados por un solo principio (“lo llamó el Tao”); y la creencia en la unidad de la Humanidad con el cosmos estaba difundida los pueblos anteriores a la escritura, como lo puso de relieve el jefe indio suquamish Seattle, quien declaró en su lecho de muerte que, “todas las cosas están conectadas, como la sangre que une a una misma familia. Todo es como una misma familia, os lo digo”. Así, los pensadores nos han llevado a saber que todas las cosas son, y, con ese simple pensamiento, pudimos elevar a todas las “cosas” a la categoría de SER. Todo lo que existe, en nuestro Universo dinámico hecho de pura energía, todo sin excepción, tiene su razón de Ser. ¡La materia!, que lo mismo puede estar en la forma de una gran piedra en el lecho de un río que, conformando un inmenso árbol de grandes ramas de verdes hojas, y, también, puede estar configurada como una criatura que piensa, y tiene consciencia de Ser.
Hay algo sorprendente en el hecho de que la misma concepción general ha surgido de ciencias que se enorgullecen de su lúcida búsqueda de hechos objetivos, empíricos. los mapas de cromosomas y los registros fósiles que representan las interconexiones de todos los seres vivos de la Tierra, hasta la semejanza de las proporciones químicas cósmicas con las de las especies vivas terrestres, nos muestran que realmente formamos parte del universo en su conjunto.
Todo está hecho de la misma cosa: Quarks y Leptones. A partir de esos pequeños objetos subatómicos e invisbles, se forman todas las cosas que conocemos, desde una bacteria hasta el mayor cúmulo de galaxias, todo es la misma cosa con formas diferentes y diferentes objetivos. Es la diversidad dentro de la igualdad.

La verificación científica de que nuestra presencia aquí, ha sido la consecuencia de las acciones del cosmos, de lo que hizo la Naturaleza, tras muchas implicaciones de transiciones de fase en la materia a través de la energía y del paso del Tiempo. No hay que devanarse los sesos para pensar que, si la vida inteligente ha evolucionado en este planeta, también pudo haberlo hecho en otras partes, en otros mundos. La Teoría de la evolución de Darwin, aunque no explica el antiguo enigma de por qué existe la vida, deja claro que la vida puede surgir de la materia ordinaria y evolucionar hasta una especie “inteligente”, al menos en un planeta como la Tierra que gira alredeedor de una estrella como el Sol (más de diez mil millones sólo en la Vía Láctea) y, presumiblemente existen miles de millones de planetas semejantes a la Tierra, y, que estén en la misma situación que ésta, es decir, en la zona habitable de sus estrellas, así, podemos especular que no somos la única especie que ha estudiado el universo y se ha preguntado sobre su papel en él.

Nuestra comprensión de la relación de la Mente con el Universo puede depender de que podamos interaccionar con otra especie inteligente, con la cual compararnos. Raramente la ciencia ha obtenido buenos resultados al estudiar fenómenos de los que sólo tenía un ejemplo: Las leyes de Newton y Einstein habrían sido mucho más difíciles -quizá imposibles- de formular si sólo hubiese habido un planeta para someterlas a prueba, y a menudo se dice que el problema de la cosmología es que sólo tenemos un universo para examinar. (El descubrimiento de la evolucoión cósmica reduce un poco la dificultad al ofrecer a nuestra consideración las fases del muy diferente universo en los primeros momentos de la evolución cósmica.) La cuestión de la vida extraterrestre, pues, va más allá del problema de si estamos solos en el universo, o si podemos esperar tener compañía cósmica o si debemos temer invasiones exteriores; también es un modo de examinarnos a nosotros mismos y nuestra relación con el resto de la Naturaleza.
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Aunque mucho de esto es, el interés reciente por la vida extraterrestre al considerarse como un resultado del último vuelco en la fortuna del materialismo, la doctrina filosófica según la cual es posible explicar los sucesos exclusivamente en términos de interacciones materiales, sin recurrir a conceptos insustanciales tales como el espíritu. El darwinismo engendró una nueva actitud de respeto hacia las potencialidades de la materia ordinaria: un montón de barro en un charco de agua de lluvia empieza a parecer mágico, si se piensa que sus iguales de antaño lograron elevarse hasta dar origen a todo el conjunto de la vida terrestre, inclusive la del individuo que contempla el barro. Una persona reflexiva, recordando que su ascendencia se remonta, a través de los mamíferos, hasta los peces, los aminoácidos, los azúcares de la materia prebiótica, no puede estar de acuerdo con Martín Lutero en que la Tierra es “sucia” y “nociva”, o aceptar el veredicto de la Christia Sciencie de que “no hay vida, verdad, sustancia ni inteligencia en la materia”.


La materia, amigos míos, desde comenzamos a conocerla, pudimos descubrir que, si en este universo existe algo mágico, esa es ella. Puede adoptar cualquier forma, la podamos encontrar en las Nebulosas que se configuran de mil maneras diferentes, en distintos elementos y moléculas que se juntan para constituirse en estrellas y mundos. Puede estar presente en los estratos subterráneos de los mundos en forma de Uranio, diamantes y oro. La materia, se presenta en forma de grandes océanos, inmensos valles y frondosos Bosques, y, como remate mágico a todo eso, también la materia se presente en forma de Ser inteligente y consciente para que pueda admirar todo eso.

¿La Vida? ¡Podría estar presente en tantos lugares! El Universo es inmenso, está lleno de galaxias de estrellas y de mundos. Pensar en la remota posibilidad de que la vida, solamente apareciera aquí, en la Tierra, es ir contra la lógica y despreciar las leyes de la Naturaleza que, en todas partes, actúa de la misma manera.
Históricamente, los materialistas se han inclinado a pensar que hay vida en otros mundos. El atomista Metrodoro escribió en el siglo IV a. de C. que “considerar la Tierra el único mundo poblado en el espacio infinito es tan absurdo como afirmar que en todo un campo sembrado de mijo sólo un grano crecerá”. Cinco siglos más tarde, el epicuréo Lucrecio sostuvo que “hay infinitos mundos iguales y diferentes de mundo nuestro”. La Iglesia católica romana, convencida de que los seres humanos son esencialmente espíritus inmateriales, se sintió amenazada por el punto de vista materialista: cuando Giordano Bruno, el decano renacentista del misticismo popular, afirmaba que la materia “es en verdad toda la naturaleza y la madre de todo lo vivo, y declaró que Dios “es glorificado, no en uno, sino en incontables soles; no es una sola Tierra, sino en mil, que digo, en infinidad de mundos”, fue atado a una estaca de hierro y quemado vivo, el 19 de febrero de 1600, en la Piazza Campo dei Fiori de Roma.

Sin embargo, cuando la ciencia creció también lo hizo el materialismo, y con él la creencia de una pluralidad de mundos. Podríamos seguir por ese camino y filosofar sobre lo que fue, lo que es y, lo que probablemente será pero ,ahí, en esa precisa encrucijada, me encuentro con múltiples caminos y, cada uno de ellos me llevará a un final diferente. ¿Cuál de esos finales será el verdadero? Eso amigos míos, no lo podemos saber, ya que, al formar parte del futuro que aún no ha llegado, es una incógnita que siempre existirá, toda vez que, estamos condenados a vivir en un perpetuo presente.
Es cuerioso como los humanos tendemos a simbolizarlo todo, sabemos del ADN y de cómo estamos conformados, tratamos de indagar sobre la conciencia y los mecanismos de la Mente, ese lugar inmaterial que genera el cerebro y del que surgen las ideas y los penamientos, allí está todo lo somos y también, en ese misterioso lugar, se crean los sentimientos que crecen y crecen. Sin embargo, tendemos a idealizar los sentimientos con el corazón. ¿Por qué será?
Algunas formas de materia evolucionada, guardan en sus recursos esa memoria de la que hablamos
Sí, la materia tiene memoria y deja su huella por todas partes… ¡Hay que saber buscar! En el lugar más inesperado la materia habrá evolucionado hasta el protoplasma vivo que nos llevará hasta la vida, ese estado en el que la materia puede llegar a generar pensamientos, y, hasta sentimientos.
La Ciencia está muy bien, el materialismo viene a poner nuestros pies en el suelo y que no fijemos en las cosas tal como son o, al menos, tal como creemos que son. Sin embargo, una cuestión me tiene desconcertado: ¿Cómo podemos sentir en la que sentimos? ¿De donde vienen esos sentimientos? ¿Será quizá una muestra suprema de la evolución del mundo material? ¿Tendrá memoria la materia?
Por si acaso, yo dejaría aquí un gran signo de interrogación, ya que, hemos alcanzado una pequeña cota de la altísima montaña que nos hemos propuesta escalar, y, luego, no sabemos lo que nos podremos encontrar lleguemos a cotas más elevadas, ya que, pensar en llegar al final…no parece nada fácil.
¡Es tan bonito saber! A mi me gustaría.
¡Sabemos tan poco!
Emilio Silvera V.
Ene
10
¿Recordar? ¿Olvidar? Todo está dentro de nosotros
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Es bueno recordar lo que pasó ~
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Ya son mayores y tienen sus propias vidas pero… ¡Aquel recurso persiste!

El álbum familiar está lleno de fotos como estas
Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero recordar no es un refugio exclusivo de personas mayores. La nostalgia no tiene edad y puede ser una emoción positiva (en pequeñas dosis). La nostalgia, mezcla la tristeza y la alegría, sabor dulce y amargo a la vez. ¿Quién no ha sentido esa extraña sensación? Abre el álbum de fotos de tu mente y rescata un recuerdo, quizás aquellas excursiones al campo con los niños pequeños, aquellos paseos con tu amor en la juventud, el recordar escenas con tus seres queridos que se fueron para siempre, episodios con tus compañeros de la escuela y aquellos maestros…

Todos tenemos alguna que otra fotografía del colegio, en la que todos los niños posaban para tener un recurso. Ahora, al cabo de varias décadas, cuando algún día removiendo en un cajón cosas olvidadas, te das de narices con una de ellas, y, con algo de emoción miras aquellas caras de pillastres y no todas las puedes recordar, solo los más afines en juegos y correrías te quedaron grabados en la Mente: Ahí está Crespo (el fiel compañero de bancada), o, Rodríguez, el adversario en matemáticas que siempre quería quedar el primero, el bueno del Padre Damián (qué paciencia tenía con todos nosotros). Muchos de estos personajes de la foto ya no están con nosotros, y, sin embargo, formaron parte de aquella niñez inolvidable.

Pasan los años y los recuerdos se desvanecen, es como si el edificio de la memoria se derrumbara
Sí, parece que todo está dentro de nosotros pero… cuando el tiempo transcurre se queda como
dormido. Como siempre pasa, nunca la cosa es tan sencilla y, unas veces necesitamos recordar y otras quisiéramos olvidar situaciones que nos desagradan y nos traen malos recuerdos. Claro que, tratar de olvidar a alguien es recordarlo para siempre y obtenemos el efecto contrario al que buscamos. La memoria, también, recorre misteriosos caminos que no siempre hemos sabido comprender.

Es posible que con el paso del Tiempo todo se desvanezca. Sin embargo, algunos recuerdos perduran
Aunque nos cueste creerlo el Tiempo, se lo lleva todo y los recuerdos no son una excepción. Como las ondas que se producen en la superficie del agua y se alejan y alejan hasta desaparecer, así pasa con los recuerdos que cada
vez se ven más borrosos en nuestra memoria. El más destacado explorador del oscuro continente del la memoria fue el inspirado vagabundo Giordano Bruno (1548-1600). Cuando era un fraile joven, en Nápoles, se había iniciado en el famoso arte domínico de la memoria, y al abandonar la orden de santo Domingo, los legos esperaban que desvelara los secretos de estos religiosos.

Giordano, finalmente murió en la hoguera por pregonar que existían otros mundos llenos de criaturas
Y no los decepcionó pues en sus obras De umbris idearum y Cantus circaeus (1582), Bruno explicó que la destreza en la memorización no era ni natural ni mágica, sino producto de una ciencia especial. Giordano Bruno nos introduce en su ciencia de la memoria con un encantamiento de la propia Circe (¿Os acordáis de ella? Sí, aquella que llegado Ulises a la extraña isla, para
tenerlo embrujado en las redes amorosas, convirtió a sus camaradas marinos aventureros en cerdos) con el que muestra el particular poder de las imágenes de los decanos del zodíaco.
Las imágenes estrellas, las sombras de ideas, que representan objetos celestes, estaban más próxima a la realidad perdurable que las imágenes de este mundo transitorio e inferior. El sistema de Bruno para “recordar” estas “sombras de ideas utilizadas para la escritura interior” a partir de las imágenes celestes condujo a sus discípulos al conocimiento de una realidad más elevada.
Hablamos del Alma, del Espíritu y, aunque no los podemos ver… ¡Sabemos que algo trasciende de nosotros!
“Sirve para dar forma
al caos amorfo… Para controlar la memoria es necesario que los números y los elementos estén ordenados… según ciertas formas fáciles de recordar (las imágenes de las estrellas celestes del cielo)… Os digo que si lo contempláis con atención seréis capaces de alcanzar un arte tan figurativo que no sólo facilitará la tarea de la memoria sino que también incrementará los poderes del alma de una manera maravillosa.”
¡Un camino garantizado hacia la unidad existe detrás de cada
cosa!


El Proceso de Giordano y su muerte en la Hoguera por la Inquisición ¡Cuántas barbaridades en nombre de Dios!
El proceso de Giordano Bruno a cargo de la Inquisición romana. Relieve de bronce de Ettore Ferrari (1845-1929), Campo dei Fiori, Roma. Lo procesaron por decir que existían otros muchos mundos en los que, al igual que en la Tierra, vivían muchas criaturas. Cuando
en prisión lo visitó un amigo, al despedirse el le dijo:
“No estamos separándonos Sagredo, la separación no existe, todos somos uno, para siempre … El único contacto
con el Alma”

Aquellas primeras Imprentas en Europa
Pero la necesidad cotidiana de recurrir a la memoria ya nunca fue tan importante como
en los días anteriores al papel y los libros impresos. La gloria de la memoria declinó. En 1580 Montaigne declaró que “una buena memoria va generalmente unida a la debilidad de juicio”. Y los enterados añadieron burlonamente: “No hay nada más corriente que un tonto con buena memoria.”
Los libros
Mucho se ha discutido sobre la verdadera aportación de Gutenberg a la industria de las artes gráficas, aunque de ningún modo se le puede atribuir la invención de la imprenta
, cuyos principios eran explotados con anterioridad a sus descubrimientos. Ya a comienzos del siglo XV se imprimían naipes y estampas con motivos religiosos, mediante la aplicación de una plancha de madera grabada y embadurnada con tinta grasa, sobre el papel o el pergamino. Este procedimiento de impresión, la xilografía, era originario de Extremo Oriente, China o Corea, y entró en Europa a través de Italia. Aquello cambió el mundo como ahora, también lo ha cambiado para nosotros Internet.
Pero
recordemos que en los siglos posteriores a la Imprenta, el interés pasó de la técnica de la memoria a su patología. A fines del siglo XX, el interés por la memoria se ve desplazado por el interés por la afasia, la amnesia, la histeria, la hipnosis y, por supuesto, el psicoanálisis. El interés pedagógico por el arte de la memoria fue desplazado por un interés en el arte de aprender, que pasó a ser considerado un proceso social.

Sí, hay veces que queremos dar la espalda al pasado
Y con ello nació un renovado interés por el arte de olvidar. Cuando Simónides de Ceos se ofreció para
enseñar al estadista ateniense Temístocles el arte de la memoria, éste no aceptó, según informa Cicerón. “Enséñame no el arte de recordar sino el de olvidar, pues recuerdo cosas que no deseo recordar y no puedo olvidar cosas que deseo olvidar.”
El estudio del olvido se convirtió en una meta de la psicología moderna, que examinó experimentalmente y midió los procesos mentales por primera vez. “La psicología tiene
un largo pasado; sin embargo, su historia real es breve”, observó Hermann Ebbinghaus (1850-1909). Sus sencillísimos experimentos, que William James calificó de “heroicos”, fueron descritos en Úber das Gedächttnis (La memoria, una contribución a la psicología experimental, 1885) y pusieron los cimientos de la psicología experimental moderna.

Las técnicas para
hipnotizar han sido diferentes a lo largo del tiempo pero, no todos se dejan
Ebbinghaus creó elementos primitivos y carentes por sí mismos de significado para sus experimentos. Silabas sin sentido. Tomando dos consonantes cualesquiera y colocando una vocal en medio formó unas dos mil trescientas unidades recordables (y olvidables) y las ordenó en series. Para sus experimentos, las sílabas tenían la ventaja de que no provocaban asociaciones. Durante dos años se utilizó a sí mismo como sujeto con el que probar la capacidad de retención y reproducción de estas silabas anotando escrupulosamente las características y resultados de las pruebas y el número
de veces requerido para llegar a recordar y los intervalos transcurridos entre los intentos.

Algunos experimentos mentales cambiaron nuestra manera de ver el mundo
Ebbinghaus confiaba en que ahora
también los fenómenos mentales podrían ser sometidos a un “tratamiento experimental y cuantitativo”, y no solamente las meras percepciones sensoriales (que Gustav Fechner [1801-1887], a quien Ebbinghaus dedicaba su obra, ya había comenzado a estudiar). La “curva de olvido” de Ebbinghaus relacionaba el olvido con el paso del tiempo. Sus conclusiones, que aún son válidas, demostraron que el olvido tiene lugar, en su mayor parte, poco después del “aprendizaje” si se dejaba de utilizar lo aprendido.

Hay que poseer sensibilidad para sentir la música, sus mensajes
De este
modo inesperado el mundo interior del pensamiento comenzó a ser explorado con los instrumentos de las matemáticas modernas. Pero otros exploradores, seguidores de la tradición neoplatónica, mantuvieron vivo el interés por los misterios de la memoria. El propio Ebbinghaus dijo que había estudiado “el resurgir involuntario a la luz de la conciencia de imágenes mentales procedentes de la oscuridad de la memoria”. Unos pocos Psicólogos más se precipitaron irreflexivamente en esa “oscuridad” del inconsciente, pero mientras lo hacían afirmaron haber inventado una nueva “ciencia”.

Los fundadores de la Psicología moderna se interesaban cada
vez más por el olvido como proceso de la vida diaria. El incomparable William James (1842-1910) observó:

Ida Vitale y sus poemas
“En el uso práctico de nuestro intelecto olvidar es una función tan importante como recordar… Si lo recordáramos todo, en la mayoría de las ocasiones nos sentiríamos tan mal como si no recordáramos nada. Tardaríamos tanto en recordar un espacio de tiempo, como el tiempo original tardó en transcurrir, y nunca adelantaríamos en nuestro pensamiento. Todos los tiempos recordados sufren… una reducción; y tal reducción se debe a la omisión de un enorme número
de hechos que componían la totalidad del tiempo. Así pues, alcanzamos el paradójico resultado de que la condición del recuerdo es que olvidemos. Sin olvidar por completo un prodigioso número de estados de la conciencia y sin el olvido momentáneo de un gran número de éstos, no podríamos recordar nada en absoluto, como dice M. Ribot.”

Encontrar quien te tienda una mano salvadora
No pocas veces tenemos en la punta de los “dedos del recuerdo” aquello que se nos escapa en la más profunda oscuridad de la mente y ni llegamos a poder tocarlo, aunque sabemos que está ahí… ¡se nos escapa! Ahora
, en un siglo en el que el volumen del conocimiento humano es inconmensurable y todo se guarda en una memoria colectiva de fácil acceso, la que llamamos Internet y a la que podemos acudir en busca de ayuda para recordar y obtener respuestas, parece menos importante que nunca el conservar en la memoria los hechos y los conocimientos que no nos son necesarios de manera habitual para nuestras vidas cotidianas y nuestros trabajos.
Como nuestra ignorancia es tan grande, no sabemos a qué lugar van a parar los recuerdos y, a veces, no puedo evitar pensar que todas las cosas que forman parte
de nuestra historia, los sucesos de nuestras vidas que pasan con el transcurrir del tiempo, van a parar a algún rincón de nuestras mentes que, como si de un agujero negro se tratara, allí los retiene para
siempre y, de vez en cuando, de manera extraña e inexplicable, alguno logra salir y se nos aparece en la superficie de la memoria.

Hay tántas cosas que no sabemos que nos pasamos la vida dando “palos de ciego” sobre lo que ésto o aquello podría ser y, finalmente, nos damos cuenta
de que, nunca podremos saberlo todo y, aunque vayamos dejando a los que vienen los hechos más importantes que reflejamos en la Historia para que el olvido no se los lleve, aún así, siempre tendremos más preguntas que respuestas, ya que, el Universo, es demasiado grande para nosotros y, nuestras mentes se expanden a menor velocidad que el espacio-tiempo sin fin.
De todas las maneras, yo prefiero recordar lo que pasó, ya que, todos esos recuerdos son “mis recuerdos” y forman parte de mi vida. Algunos serán dolorosos y otros felices pero, entre todos ellos, se cuenta mi historia y, amigos míos, la vida no se nos ha dado como un regalo y, ¡tenemos que pagarla! ¡De tantas maneras!
Emilio Silvera V.
Ene
10
¡El Universo y la Mente!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y la Mente ~
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Es verdaderamente admirable constatar cómo ha ido evolucionando nuestro entendimiento del mundo que nos rodea, de la Naturaleza, del Universo. Hubo un tiempo en el que, los individuos de nuestra especie deambulaban por este planeta pero, no sabían comprender el “mundo” ni podían pensar siquiera en el misterio que representaban los fenómenos naturales que a su alrededor se sucedían. Pasado el tiempo, pudieron mirar hacia arriba y, la presencia de aquellos puntitos brillantes en la oscura y misteriosa oscuridad de la noche, despertó su curiosidad consciente y se pudieron hacer algunas preguntas. Muchas decenas de miles de años más tarde, nuestro deambular por el planeta, las experiencias y la observación de la Naturaleza, nos llevó a comprender, algunas de las cosas que antes no tenían explicación.
Los filósofos naturalistas, principalmente presocráticos como Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes, buscaron explicar el origen (arjé) y la constitución del universo a través de principios materiales y naturales (agua, aire, fuego), apartándose de explicaciones mitológicas para centrarse en la razón y las leyes físicas, sentando las bases para la ciencia y la filosofía occidental. Posteriormente, pensadores como Bernardino Telesio y Giordano Bruno continuaron estas indagaciones en el Renacimiento, influenciando a científicos modernos como Galileo y Kepler.
Tierra, Agua, Aire y Fuego que repartidos en la adecuada proporción, formaban todas las cosas. Estaba muy alejado de lo que era en realidad. Sin embargo, señalaba la existencia de los elementos que forman las cosas.
Demócrito (c. 460-370 a.C.) fue un filósofo griego que, junto a su maestro Leucipo, propuso la teoría atómica, postulando que toda la materia está compuesta por partículas indivisibles e indestructibles llamadas átomos, que se mueven en el vacío y difieren solo en tamaño, forma y posición, explicando así la diversidad del mundo a través de sus combinaciones y colisiones.
¿Cómo pudieron intuir en aquel tiempo, tan certeramente lo que sería en realidad la materia y los elementos?
Así esos grandes pensadores del pasado dejaron la huella de sus inquietudes y los llamados filósofos naturales, hicieron el ejercicio de dibujar el “mundo” según ellos lo veían. Nos hablaron de “elementos” de “átomos” y, aunque no era el concepto que ahora de esas palabras podamos tener, ya denotaba una gran intuición en el pensamiento humano que trataba de entender la Naturaleza y cómo estaban hechas las cosas que nos rodeaban. Ellos, a la materia primigenia la llamaron “Ylem” la sustancia cósmica.
Es cierto que siempre hemos querido abarcar más de lo que nuestra “sabiduría” nos podía permitir. Ahora, en el presente, las cosas no han cambiado y tratamos de explicar lo que no sabemos, y, para ello, si hay que inventarse la “materia oscura”, las “fluctuaciones de vacío”, los “universos paralelos”, los “agujeros de gusano”, o, cualesquiera otros conceptos o fenómenos inexistentes en el mundo material o experimental… ¡qué más da! Lo importante es exponer las ideas que nos pasen por la cabeza que, de alguna manera, pasando el tiempo, se harán realidad. Nuestras mentes, como digo, siempre fueron por delante de nosotros mismos y ha dejado al descubierto esa intuición que nos caracteriza y que, de alguna manera, nos habla de esos hilos invisibles que, de alguna manera, nos conecta con el resto del Universo del que, al fin y al cabo, formamos parte.
Tales de Mileto, ya nos avisó de la importancia del agua para la Vida. El decía que el agua era el “arjé” o principio de todo, porque observó su universalidad, su papel vital en la vida y su capacidad de transformarse (líquido, sólido, gas), creyendo que de ella provenían todas las cosas y a ella volvían, marcando el inicio del pensamiento racional sobre la naturaleza.

Ahora, que hemos podido realizar un cierto avance en el “conocimiento del mundo que nos rodea”, no le damos la verdadera importancia que tienen algunos pensamientos del pasado que, en realidad, son los responsables de que ahora, nos encontremos en el nivel de conocimiento que hemos podido conquistar. Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, fue el primero que dejó a un lado la mitología para utilizar la lógica y, entre otras muchas cosas, indicó la importancia que tenía el agua para la existencia de la vida. Empédocles nos habló de los elementos y Demócrito del a-tomo o átomo., Arquitas de Tarento (filósofo, soldado y músico), el amigo de Platón y seguidor de Pitágoras, ya se preguntaba: ¿Es el Universo infinito?
Él mismo se contestaba diciendo que todo tenía un límite y, pensaba en el final que lindaba con el “vacío”, allí donde nada impedía que su espada, lanzada con fuerza en el borde del universo, siguiera su camino sin fin, ninguna fuerza podría pararla y con ninguna clase de materia podría chocar. Así, con esos pensamientos surgidos de la mente humana, podemos constatar que, desde siempre, hemos tratado de saber de qué están hechas las cosas, cómo funciona la Naturaleza y de qué manera funciona el universo que tratamos de comprender.


El Universo se expande y nuestras mentes también. Eso que llamamos Tiempo siguió su transcurrir inexorable, los pensamientos de los grandes pensadores se fueron acumulando en un sin fin de conjeturas y teorías que, poco a poco, pudimos ir comprobando mediante la observación, el estudio y la experimentación hasta que, pudimos llegar a saber de qué estaban hechas las estrellas y cómo la materia se transmutaba en sus hornos nucleares para crear elementos que hicieron posible el surgir de la vida en los mundos (no creo que la vida esté supeditada a este mundo nuestro).

El conocimiento que creemos que tenemos sobre cómo está conformada la materia y las fuerzas fundamentales que con ella interaccionan, nos ha llevado a escenificar un Universo algo más comprensible que aquel, que nuestros ancestros imaginaron con la presencia de dioses y divinidades que eran los que, creaban los “mundos” o, el universo mismo, cada vez que soñaban. Es asombroso que hayamos podido llegar hasta la consciencia siendo la línea de salida la “materia inerte”. Sin embargo, el recorrido ha sido arduo y muy largo…, ¡diez mil millones de años han necesitado las estrellas para poder solidificar los elementos de la vida para crear, en algunos de los muchos mundos presentes en las galaxias, el protoplasma vivo que diera lugar a esa primera célula replicante que comenzara la fascinante aventura de la vida hasta llegar a los pensamientos.
Nosotros sí somos conscientes del Universo. Sin embargo, desconocemos si él lo es de nosotros
Si nos preguntaran: ¿Es consciente el Universo? Tendríamos que contestar de manera afirmativa, toda vez que, al menos una parte, ¡la que piensa!, representada por seres vivos y que forman parte de ese inmenso universo, Sí que lo es. La vida es la consecuencia de la materia evolucionada hasta su más alto nivel y, a partir de ella, ha podido surgir eso que llamamos cerebro del que surge el concepto de mente, ese ente inmaterial y superior que trasciende y va más allá, lo que los filósofos llamaron Ser y quisieron explicar mediante la metafísica. Todavía, no sabemos lo que la vida es y tampoco, podemos explicar lo que es la energía, o, por exponer algún concepto de los muchos que denota nuestra ignorancia, tampoco podemos contestar a una simple pregunta: ¿Qué es el Tiempo? ¿Existe en realidad o simplemente es una abstracción de la mente?
Lo cierto es que nuestra especie ha dejado profundas huellas de su deambular por el mundo. Muchos de sus “tesoros y obras” quedaron enterrados en las profundidades del tiempo o inundados por los diluvios que las distintas civilizaciones que fueron nos contaron con sus maravillosas leyendas que, en realidad, trataban de explicar algo que sucedió y que no llegaban a comprender y, para ello, inventaban bonitas historias en las que, narraban hechos que quedaron difuminados por la fantasía hasta el punto de no saber, en el presente, hasta que punto eran ciertas o no las bonitas “historias” que nos contaron.

Lo cierto es que, con frecuencia sucede que, cuando surgen ideas nuevas que tienden a querer explicar científicamente lo que es la Naturaleza, aparecen viejos datos que relacionan esas nuevas ideas con aquellos viejos problemas. Tenemos que admitir que todavía “no sabemos” cómo es la realidad del mundo y que, nuestra realidad, no tiene que coincidir con la verdadera realidad que incansables buscamos.
De hecho, no sabemos explicar ni cómo se pudieron formar las galaxias, y, a pesar de ello, no tenemos empacho de hablar de singularidades y agujeros de gusano o de universos paralelos. ¡La imaginación!, creo que sin ella, no habríamos podido llegar hasta aquí. La imaginación unida a la curiosidad ha sido desde siempre, el motor que nos llevó hacia el futuro.
Si en realidad existe “el infinito”, seguro que está en nuestras mentes, o, posiblemente en otras que, como las nuestras, han imaginado cómo ensanchar el mundo y universo de los pensamientos sin límite alguno, el único límite que existe, amigos míos, es el de nuestra ignorancia para llegar a comprender lo que la Naturaleza es. En la Naturaleza están todas las respuestas a las preguntas que planteamos y que nadie sabe contestar. En ella, en la Naturaleza, buscan nuestros ingenios esas respuestas y, para poder encontrarlas hemos inventado los aceleradores de partículas, los microscopios y telescopios que nos llevan a ese “otro universo” que el ojo desnudo no puede ver pero que, no deja de ser nuestro propio mundo, y, al ser conscientes de ello, también lo somos de nuestras limitaciones. En realidad, la única manera de avanzar es ser consciente de que no sabemos, toda vez que, creyéramos que ya lo sabíamos todo… ¿para qué seguir buscando?
Todo está hecho de Quarks y Leptones. Desde una Galaxia hasta el fiero león que habita en la selva
El pensamiento filosófico es un “mundo” que ensanchó los límites de la mente humana, nos llevó hasta la Ciencia, en un mundo en el que, las semillas de Quarks y Leptones se constituían en un universo material en el que, unas fuerzas fundamentales interaccionaban para hacer posible el ritmo de todo lo que podemos observar, de todo lo que existe y que llegó, a crear el espacio-tiempo y dentro de toda esa inmensidad, ¡los pensamientos y la imaginación! de objetos complejos que llamamos cerebro y transportan mentes creadoras de ideas como la de universos en la sombra, cuerdas cósmicas y otros muchos fantásticos fenómenos que pueblan un paisaje inmenso de “cosas” en constante ebullición que se transforman para crear otras diferentes. Para que eso sea posible, a veces podemos contemplar lugares violentos donde impera un Caos aparente pero, necesario para la creación.
“Todas las cosas son”
Con esas sencillas palabras, el sabio, elevó a todas las cosas a la categoría de SER. ¿Tendrá memoria la materia? ¿Será posible que eso que llamamos materia “inerte”, no sea en realidad tan inocua ni tan insensible como imaginamos? Es posible que cada estado de la materia sea un paso necesario para poder llegar hasta su estado de consciencia que, en este mundo, se ha revelado en nosotros.
En cuanto a que todas las cosas son, como decía el hombre sabio, se estaba refiriendo al hecho cierto de que son porque están. Todo lo que existe es. Y, todo lo que está, si la Naturaleza lo trajo por algo será, todo tiene un por qué aunque nosotros (ignorantes), no lo sepamos.
Emilio Silvera V.
















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