Abr
17
La frontera K-T. Hablemos de eso
por Emilio Silvera ~
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Situación de los continentes a finales del Cretácico

El cráter de Chicxulub

Los fantásticos dinosaurios que, si no tuviéramos la evidencia fósil…. ‘Sería increíble!
La teoría más extendida de todas las que intentan explicar la extinción del 65% de las especies que habitaban la Tierra hace 65 millones de años, se refiere al impacto de un gran meteorito en Chicxulub que formó un cráter de 180 kilómetros de diámetro.


En el lugar de la caída del meteorito había esférulas y apareció Iridio
La prueba esgrimida como definitiva fue el hallazgo de esférulas derivadas del impacto inmediatamente debajo del límite estratigráfico entre el Cretácico y el Terciario, junto con la detección de una anomalía de iridio coincidente con la extinción masiva de foraminíferos marinos, y el descubrimiento y datación del propio cráter de Chicxulub.

Pero para entender de qué hablamos señalemos cuestiones sencillas que todos entendemos como, por ejemplo, la muerte de los dinosaurios que se extinguieron (según todos los indicios) hace ahora 65 millones de años, como parte de una extinción masiva de la vida en la Tierra, algo tan claramente reflejado en el registro fósil que se utiliza para marcar el final de un período de tiempo geológico, el cretáceo, y el comienzo de otro, el terciario.
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La huella dejada por aquel acontecimiento en todo el mundo, no deja lugar a dudas para los geólogos. La señal, les habla del pasado.
Puesto que la “C” ya se ha utilizado como inicial en un contexto similar en relación con el Período Cámbrico, este marcador se suele denominar Frontera K-T, con una “K” de Kreide, que es el nombre del Cretáceo en alemán. No fueron sólos los dinosaurios los que resultaron afectados (aunque por sus características son los que siempre aparecen con mayor protagonismo en el suceso). Alrededor del 70 por ciento de todas las especies que vivían en la Tierra a finales del Cretáceo habían desaparecido al principio del Terciario, lo cual nos indica que se trató realmente de una “extinción en masa” y explica por qué los geólogos y los paleontólogos utilizan la frontera K – T como un marcador importante en el registro fósil.

Foto donde se aprecia el límite K/T en Colorado, Estados Unidos.
“El límite Cretácico-Paleógeno (límite K/Pg) o límite Cretácico-Terciario (límite K/T, en desuso), es un crono-horizonte geológico, presente como una estrecha capa en los estratos de la corteza terrestre, que data aproximadamente de hace 66 millones de años.


La hipótesis del asteroide fue confirmada al encontrarse un cráter en Yucatán, provocado por la caída de una roca extraterrestre que causó la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno . Debido a que en esta capa ya no se encuentran restos fósiles de dinosaurios y de otros taxones significativos hasta entonces en las biotas de la Tierra ; se sabe que el impacto del asteroide y todas sus consecuencias, fue la causa principal de esta extinción repentina”
Dadas las dificultades que plantean unas pruebas de tiempos tan remotos, y la lentitud con la que se acumulan los estratos geológicos, todo lo que podemos decir sobre la velocidad a la que se produjo aquella extinción es que sucedió en menos de unas pocas decenas de miles de años o en unos cien mil años; sin embargo, esto se considera un cambio brusco en relación con la escala de tiempo utilizada en geología.
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NASA: Así es el Cráter de Chicxulub, lugar donde impactó el asteroide que extinguió a los Dinosaurios
La hipótesis propone que un asteroide de 15 kilómetros de diámetro impactó en algún lugar de la Tierra (después se identificó con un cráter en las inmediaciones de la península del Yucatán, el llamado cráter de Chicxulub), levantando millones de toneladas de corteza continental volatilizada a la atmósfera. Posteriormente, tras unas prospecciones petrolíferas se encontró la posible huella del evento buscado, como se puede observar en la siguiente imagen:
El impacto que creó un cráter de 180 kilómetros de diámetro ocasionó que millones de toneladas de plataforma continental fueran volatilizadas y enviadas a decenas de kilómetros de altura ocasionando una nube de polvo muy densa que persistió durante años llevando al mundo a un enfriamiento global siendo aquel el mayor invierno nuclear que ha visto la Tierra, que sepamos.

Los efectos de la caída de uno de estos “pedruscos” son terribles
Las preguntas obvias que todo esto plantearon las mismas que surgen tras un gran terremoto: ¿por qué sucedió? ¿podría suceder de nuevo? y, en ese caso, ¿cuándo? En el caso del suceso K – T, tenemos un candidato muy cualificado para que fuera el desencadenante que hizo que aquella extinción se produjera hacer 65 millones de años, en vez de suceder por ejemplo, hace 60 o 55 millones de años. Los restos de ese enorme cráter de arriba que data justo de entonces ha sido descubierto bajo lo que actualmente es la península de Jucatán, en Mejico, y por todo el mundo se ha encontrado estratos de hace 65 millones de años que contienen restos de Iridio, un metal abundante en el centro de la Tierra pero, muy escaso en la superficie, del que sabemos que es un componente de los meteoritos de cierto tipo.

Un asteroide más grande que el mayor rascacielos del mundo nos pasó rosando
Si alguno de estos cayera sobre la Tierra, la Historia se podría repetir y, en algún caso, ni sería seguro que algo vivo pudiera seguir existiendo con la caída de un enorme “monstruo” pétreo venido del espacio interestelar a velocidades alucinantes que no podríamos frenar ni destruir. La Tierra, a pesar de su mucha y avanzada tecnología, no está preparada para solucionar estos problemas.




En su recorrido este objeto llegará a situarse a a una distancia menor que la que nos separa de la Luna, a unos 324.000 kilómetros.
Se llama 2005 YU55 y no es la primera vez que tenemos noticias de él. Este asteroide de 400 metros de diámetro (el tamaño de un portaaviones) calificado en su día como potencialmente peligroso para la Tierra, se acercó el pasado 8 de noviembre a 324.600 kilómetros de nuestro planeta, una distancia inferior a la que está la Luna. En términos astronómicos, significa una arriesgada caricia en la cara. Observatorios de todo el mundo no perdieron detalle de la visita. En concreto, científicos de la NASA siguieron la trayectoria de la roca espacial desde radiotelescopios de Goldstone, California, y Arecibo, en Puerto Rico. Ante la sensación que causó la cercanía del cometa Elenin, la agencia espacial ha querido adelantarse a los más aprensivos: “el asteroide no ejercerá ninguna influencia sobre las placas tectónicas o la gravedad de la Tierra. No se notará efecto alguno.”

La NASA conoce la trayectoria de este tipo de objetos y a partir de su órbita se puede determinar si va a cruzarse con nuestro planeta o si hay riesgo de impacto. Que en este caso fue nulo.
La trayectoria del 2005 YU55, descubierto en 2005 por astrónomos de la Universidad de Arizona, es bien conocida. En su punto máximo de aproximación llegará a 324.600 kilómetros de la Tierra (0,85 de la distancia a la Luna). Aunque 2005 YU55 visita regularmente la vecindad de la Tierra, Venus y Marte, debido a su trayectoria, el encuentro de 2011 fue el más cercano que esta roca espacial ha realizado durante los últimos 200 años. ¿Quién nos garantiza que la próxima vez será el viaje tan pacífico? Cualquier suceso podría variar su trayectoria con resultados funestos para nosotros.


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Tomándolas cronológicamente, las cinco grandes extinciones se produjeron hace unos 440 millones de años (que marcaron la frontera entre los períodos …

La Gran Extinción.
La extinción que afectó a un mayor número de especies tuvo lugar hace 252 millones de años y en ella desaparecieron aproximadamente la mitad de todas las especies que existían en la Tierra.

En esa época no cayó ningún asteroide. La hipótesis más reciente se achaca a una catástrofe por anoxia (falta de oxígeno en el agua marina), provocada por el calentamiento de la atmósfera tras una larga etapa de intenso vulcanismo. Por esto, podemos decir que esta extinción fue producida por un efecto dominó, ya que fue una alteración la que causó otras en cadena.

No podemos descartar esta hipótesisEn el pasado, los científicos responsabilizaban a asteroides, volcanes o incendios de carbón, de la Gran Extinción del Pérmico- ocurrida hace 252 millones de años-, que constituyó la mayor de las cinco extinciones masivas de la vida en La Tierra. Investigaciones recientes sugieren nuevos culpables: los microbios



Una supernova explotó cerca de la Tierra hace 2,5 millones de añosUn grupo de investigadores ha determinado que una supernova explotó cerca de la Tierra en el pasado reciente. La vida ha pasado por muchos momentos delicados. Muchas catástrofes la han puesto en peligro, pero una supernova es una de las peores amenazas posibles…

El riesgo de las explosiones Supernovas es muy cierto. Los científicos están vigilando a la estrella Betelgeuse que podría darnos un susto en cualquier momento



En un clima así, los reptiles de sangre fría podían proliferar incluso en latitudes boreales, mientras que los fósiles de helechos y cicas encontrados en rocas del cretácico a latitudes árticas son similares a las plantas de hoy en los bosques húmedos subtropicales.

Abr
16
Nuestra vecindad y lo que puede contarnos
por Emilio Silvera ~
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Como mencioné otras veces, la evolución de nuestro Sol, con el paso del tiempo, lo llevará de manera irremediable primero a expandirse como Gigante Roja hasta alcanzar los límites de la Tierra y, segundo a contraerse más y más para ganar la densidad de una estrella enana blanca y, sólo podrá evitar su propio colapso por la presión de degeneración de los electrones. La densidad que alcanzará la enana blanca serás de 5×108 Kg/m3.


Quedará una Nebulosa planetaria con la enana blanca en el centro que radiará en ultravioleta ionizando el material de la nebulosa sacando los colores conforme a los elementos que la componen.
Desde la secuencia que el gráfico nos enseña, finalmente, el Sol puede quedar como la imagen de arriba, es decir, una Nebulosa planetaria que podría ser como esta o diferente -las versiones son muy variadas-, en la que, en el centro, reluce una caliente enana blanca que emite una fuerte radiación ultravioleta que ioniza todo el gas circundante.
En su fase anterior, la de gigante roja, crece varias veces su tamaño original, y en el caso de nuestro Sol su órbita sobrepasará al planeta Mercurio, al planeta Venus y probablemente al planeta Tierra, que para entonces, por lo elevado de las temperaturas reinantes, habrá visto evaporarse el agua de los ríos y océanos hasta dejarlo seco y yermo, sin posibilidad de vida.
Para cuando todo eso ocurra, ¿Quién estará aquí?; faltan varios miles de millones de años y, si la Humanidad no se ha destruido a sí misma, espero que para entonces tenga preparado todos los medios necesarios para instalarse en otros mundos, preferiblemente fuera de nuestro Sistema Solar, ya que los planetas vecinos, una vez desaparecido el Sol, no creo que reúnan las condiciones idóneas para acoger la vida, y las lunas de esos planetas tampoco parecer suficientemente acogedoras: Io, el tercer satélite más grande de Júpiter, sólo tiene un diámetro de 3.630 Km y es una caldera volcánica donde la radiante lava fluye de sus muchos volcanes. Toda la superficie de Io tiene un color amarillento debido a los depósitos de azufre u óxido de azufre. Existen extensas llanuras y regiones montañosas en Io, aunque no cráteres de impacto, indicando que su superficie es muy joven geológicamente.
La densidad de Io, 3’57 g/cm3, sugiere que tiene un núcleo de hierro-azufre de unos 1.500 Km de radio y un manto de silicatos. Las actividades volcánicas de Io son el resultado del calor liberado por las fuerzas de marea, que distorsionan el satélite a medida que se acerca o se aleja de Júpiter en su órbita.

Europa, el cuarto satélite más grande de Júpiter y el segundo de los cuatro satélites galileanos en distancia al planeta, conocido también como Júpiter II, tiene un diámetro de 3.138 Km, ligeramente menor que nuestra Luna. La densidad de Europa es de 2’97 g/cm3 indicando que está compuesta fundamentalmente por rocas de silicio, mezcladas con, al menos, un 5% de agua.
La superficie es brillante y helada con un albedo de 0’64, dominada por redes de fracturas oscuras y lineales, algunas de más de 1.000 Km de longitud. Se han identificado en Europa al menos una docena de cráteres de impacto.

Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter y el mayor del Sistema Solar, con un diámetro de 5.262 Km, conocido como Júpiter III y es el más brillante de los satélites galileanos. La densidad de este satélite es de 1’94 g/cm3 y posee una superficie helada llena de contrastes con regiones de alto y bajo albedo, cubiertos por complejos sistemas de surcos, indicando la existencia de varias fases de actividad en la corteza en el pasado. Algunos de los cráteres de impacto más grandes sobre la superficie se han convertido en palimpsestos debido al lento flujo del hielo, como en un glaciar.

Titán, el satélite más grande de Saturno y el segundo más grande del Sistema Solar, con un diámetro de 5.150 Km; también conocido como Saturno VI. Fue descubierto en 1.655 por C. Huygens. La composición más probable de Titán es rocas e hielo en partes iguales aproximadamente. Es el único satélite del Sistema Solar que tiene una atmósfera sustancial. La atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno, con un 2/10% de metano, un 0’2% de hidrógeno (porcentajes moleculares) y trazas de etano, propano, etino, cianuro de hidrógeno y monóxido de carbono. Su temperatura es de -180 ºC y pueden existir lloviznas de metano en la superficie y posiblemente nieve de metano. A unos 200 Km de altura abundan espesas nubes anaranjadas de hidrocarburos y existen además capas de neblina atmosférica hasta los 500 Km.
Las sondas Voyager revelaron un casquete polar norte en las nubes de Titán, con un collar ligeramente más oscuro a su alrededor. Además, el hemisferio norte era marcadamente más oscuro que el sur. Ambos son probablemente efectos estacionales.
Otras muchas lunas acompañan a nuestros planetas vecinos: Phobos y Deimos en Marte; Callisto, Amalthea, Leda, etc. en Júpiter; Pan, Atlas, Prometheus, Pandora, etc. en Saturno; Cordelia, Ophelia, Bianca, Ariel, etc. en Urano; Galatea, Larissa, Tritón, Nereid, etc. en Neptuno; Charon en Plutón… hasta formar un conjunto aproximado de más de 60 lunas.

Mercurio y Venus
De los planetas vecinos, Mercurio y Venus están descartados para la vida, y Marte con su delgada atmósfera compuesta (en volumen) por alrededor del 95% de dióxido de carbono, 2’7% de nitrógeno, 1’6% de argón, 0’1% de monóxido de carbono y pequeñas trazas variables de vapor de agua, con unas temperaturas superficiales de entre 0 y -125 ºC, siendo la media de -50 ºC.
Es relativamente frecuente la presencia de vapor de agua en nubes blancas o de dióxido de carbono en dichas nubes cerca de latitudes polares. Existen dos casquetes de hielo de agua permanentes en los polos, que nunca se funden y que en invierno aumentan de tamaño al convertirse en casquetes de dióxido de carbono congelado, hasta alcanzar los 60º de longitud.
Ocurren esporádicamente tormentas de polvo, pudiendo extenderse hasta cubrir la totalidad del planeta con una neblina amarilla, oscureciendo los accidentes superficiales más familiares. La superficie de Marte es de basalto volcánico con un alto contenido en hierro, que le da al planeta el color característico por el que se le denomina “el planeta rojo”. Existen muchas áreas de dunas de arena rodeando los casquetes polares que constituyen los mayores campos de dunas del Sistema Solar.

Olimpus Mont en Marte
El volcán que da lugar al Monte Olimpo, en Marte, es la mayor cumbre conocida en el Sistema Solar: tiene unos 27 km de altura, tres veces la altura del Everest (8,85 km) Sus dimensiones son tales que una persona que estuviese en la superficie marciana no sería capaz de ver la silueta del volcán, ni siquiera desde una distancia a la cual la curvatura del planeta empezara a ocultarla. El efecto por tanto sería el de estar contemplando una “pared”, o bien confundir la misma con la línea del horizonte. La única forma de ver la montaña adecuadamente es desde el espacio. Igualmente, si alguien se encontrara en la cima del volcán y mirase hacia abajo no podría ver el final, ya que la pendiente llegaría hasta el horizonte…
La actividad volcánica fue intensa en el pasado. Tharsis Montes es la mayor región volcánica, estando Olympus Monts situado en el noroeste, y la vasta estructura colapsada Alba Patera, en el norte. Juntas, estas áreas volcánicas constituyen casi el 10% de la superficie del planeta. No hay volcanes activos en Marte, aunque en el pasado produjeron llanuras de lava que se extendieron cientos de kilómetros.
Muchos de los cráteres de impacto más recientes, como cráteres de terraplén, tienen grandes pendientes en los bordes de sus mantas de proyecciones, sugiriendo que la superficie estaba húmeda o llena de barro cuando se produjo el impacto.
Aunque -según parece- no existe en la actualidad agua líquida en la superficie de Marte, hay indicios muy firmes de que en el suelo si como lo han podido comprobar varias de las sonsas allí enviadas como, por ejemplo, La Mars Phoenix. Las huellas halladas en el terreno de Marte, nos habla de que allí antiguamente el planeta tuvo ríos y lagos cuando existía una atmósfera más densa, caliente y húmeda. Uno de los canales secos es Ma’adim Vallis, de unos 200 Km de longitud y varios kilómetros de ancho.


Muchos son los lugares del planeta Marte en los que están presentes las huellas del agua corriente y cantarina que en otros tiempos, alegró el sonido del planeta. Internamente, Marte probablemente tiene una litosfera de cientos de kilómetros de espesor, una astenosfera rocosa y un núcleo metálico de aproximadamente la mitad del diámetro del planeta.
Marte no posee un campo magnético importante; su diámetro ecuatorial es de 6.794 Km, su velocidad de escape de 5,02 Km/s y su densidad media de 3’94 g/cm3. Dista del Sol 1’524 UA.
Tanto las lunas antes mencionadas como el planeta Marte son objetos de interesantes estudios que nos facilitarán importantes conocimientos de los objetos que pueblan el espacio exterior y de cómo serán muchos de los planetas y lunas que nos encontraremos más allá de nuestro Sistema Solar.

Pero todo se queda ahí, en una interesante experiencia que tenemos que confirmar
Sin embargo, como lugares para vivir e instalarse no parecen, por sus condiciones físicas-ambientales, los más idóneos. Si acaso, en algunos de estos objetos celestes se podrán instalar bases intermedias para el despegue hacia otros mundos más lejanos, para aprovechar sus recursos de materiales minerales, hidrocarburos, etc. que poseen en abundancia pero, desgraciadamente, no son lugares aptos para instalar a la Humanidad que necesitaría crear, artificialmente, costosas instalaciones que simularan las condiciones terrestres, y tal empresa ni económica, ni tecnológicamente es tarea fácil.

Así las cosas, el único camino posible para el futuro de la Humanidad será avanzar en la exploración del espacio exterior, construir naves espaciales mejor dotadas en todos los sentidos, sobre todo: aislante de radiaciones nocivas y peligrosas para la salud de los tripulantes, dispositivo anti-flotabilidad que imite la gravedad terrestre, espacios hidropónicos que produzcan cosechas continuas de verduras y tubérculos, plantas de reciclaje que depuren de manera continuada el agua de toda la nave, motones lumínicos de fotones, antimateria, etc. que de alguna manera imite la velocidad relativista, laboratorios con instalaciones tecnológicas de última generación con potentes y sofisticados ordenadores que avancen y mejoren continuamente sobre el conocimiento científico de la física, la química y la biología, y, en fin y sobre todo, una conciencia colectiva de todos los gobiernos del mundo para comprender que su principal cometido es mirar y tratar de conseguir el mayor bienestar y la seguridad de todos los ciudadanos y, de entre otras cuestiones, una importante es la de destinar una parte importante de los recursos para investigar, explorar y preparar el futuro de las generaciones futuras.
No podemos descansar.
emilio silvera
Abr
15
Dentro de unos años conoceremos un nuevo Universo
por Emilio Silvera ~
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Abr
15
Srguimos explorando
por Emilio Silvera ~
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La Agencia Espacial Europea ha lanzado con éxito la misión Juice a Júpiter y tres de sus lunas más grandes para explorar océanos helados este viernes a las 14:14 horas a bordo de un cohete Ariane 5 desde el puerto espacial europeo de Kourou, en la Guayana Francesa.
«La ESA, junto con sus socios internacionales, ya está de camino de Júpiter», ha afirmado el director general de la Agencia Espacial Europea, Josef Aschbacher poco después del lanzamiento, confirmando su éxito.
La Juice tardará ocho años en llegar a Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. Durante su largo recorrido, la nave utilizará algunas ondas gravitatorias al pasar por la Tierra, la Luna y Venus para facilitar el viaje.
La nave se ha separado del citado cohete Ariane 5 justo 28 minutos después del lanzamiento. A lo largo de los próximos 17 días, Juice desplegará sus paneles solares, antenas y otros instrumentos, a lo que seguirán tres meses de pruebas y preparación de los instrumentos.
Tras el lanzamiento y la separación del cohete, el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) en Darmstadt (Alemania) ha confirmado la señal desde la estación terrestre de New Norcia (Australia). Mientras, los paneles solares de la nave, de 27 metros de longitud, se han desplegado en su característica forma de cruz a las 15:33 horas, garantizando que Juice pueda viajar al Sistema Solar exterior.
«El espectacular lanzamiento de Juice lleva consigo la visión y la ambición de quienes concibieron la misión hace décadas, la habilidad y la pasión de todos los que han construido esta increíble máquina, el empuje de nuestro equipo de operaciones de vuelo y la curiosidad de la comunidad científica mundial. Juntos, seguiremos ampliando los límites de la ciencia y la exploración para dar respuesta a los grandes interrogantes de la humanidad», ha recordado Aschbacher de Juice, la última misión espacial científica de la Agencia Espacial Europea que se lanzará en un Ariane 5, en un largo legado que se remonta a 1999.
Durante las próximas dos semanas y media, Juice desplegará sus diversas antenas y brazos con instrumentación científica que estudiarán el entorno de Júpiter y el interior de las lunas heladas.
Cuando la Juice llegue a Júpiter, en julio de 2031, como se ha citado anteriormente, la nave pasará alrededor de tres años y medio orbitando el gigante gaseoso y sobrevolando tres de sus lunas: Ganímedes, Calisto y Europa, cubiertas de hielo que podrían contener océanos subterráneos potencialmente habitables. En el final de la misión, está previsto que Juice se concentre sólo en orbitar Ganímedes, lo que la convertirá en la primera nave espacial en orbitar una luna del sistema solar exterior.
Abr
15
¿La Materia oscura? ¿Dónde?
por Emilio Silvera ~
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Todavía no he podido llegar a comprender cómo, los científicos, pueden hablar de la “materia oscura”, una hipotética posibilidad, como si supieran que es real, que supieran de qué está hecha, que supieran por qué es invisible, si supieran por qué genera Gravedad y no emite radiación, como si supieran de que partículas están hechas….
Se ha buscado incansablemente sin el menor resultado y, a pesar de ello, insisten y siguen insistiendo como si la tuvieran localizada y conocieran de ella todos sus elementos físicos e ingredientes formativos, cuando la realidad es que no saben nada.
Resulta que los cosmólogos andaban de cabeza por el hecho de que al objetivar las galaxias y las estrellas, pudieron comprobar que se movían de manera inusual a mayor velocidad de la que debieran hacerlo en función de la materia que observamos en el Universo. Como no encontraban explicación, un buen día, la dichosa “materia oscura” fue propuesta por Fritz Zwicky en 1933, “ante la posible evidencia de una “masa no visible”.
Todos los Cosmólogos, ante aquella idea “luminosa”, que vino a salvar el escollo en el que se encontraban al no saber explicar el movimiento de las galaxias, se agarraron a la “materia oscura” como el ahogado a un clavo ardiendo. Y, desde entonces no dejan de hablar de ella hasta el punto de que se la han creído.
Un Físico Premio Nobel europeo, nos dice: “La materia oscura es la Alfombra bajo la cual los cosmólogos barren su ignorancia.”
















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