lunes, 17 de enero del 2022 Fecha
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¿Nos arrepentiremos de crear la I.A.?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en I. A.    ~    Comentarios Comments (24)

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La Inteligencia Artificial, dijo John McCarthy cuando acuñó el término en las conferencias de Darmouth de 1956, es: “…la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes.” Ese sentido no ha cambiado desde entonces. En cambio, las técnicas y aplicaciones de la Inteligencia Artificial son cada más variadas, profundas y sorprendentes. A pasos exponenciales inundarán nuestras vidas y pronto serán tan omnipresentes que apenas las percibiremos, como hoy nos sucede con la televisión, los modernos teléfonos móviles y el Internet que forman parte de nuestras vidas y, de alguna manera nos podríamos preguntar: ¿Qué haríamos sin todo esto?

El punto muerto de la Inteligencia Artificial
                                                          Androide de la película «Yo, robot»

Puede que vivamos en un mundo donde cada persona se conectará mentalmente con una red de ordenadores con miles de mentes pensantes también conectadas. O puede que las máquinas realicen todas las tareas para nosotros y nos permitan vivir con total lujo durante toda nuestra vida. Pero ¿qué ocurriría si las máquinas nos vieran como algo innecesario – o algo peor-? Si las máquinas llegan al punto donde se puedan reparar ellas mismas o incluso crear versiones mucho mejores, ¿podrían llegar a la conclusión de los humanos son simplemente una molestia? Realmente es un escenario que asusta. ¿Podría ser cierta la versión de Vinge del futuro? ¿Hay alguna manera de evitarlo?

He dado muchas vueltas a la IA y a la consciencia de los seres vivos. Las conclusiones a las que he podido llegar son que el pensamiento consciente debe involucrar componentes que no pueden ser siquiera simulados adecuadamente por una mera computación; menos aún podría la computación por sí sola, provocar cualquier sentimiento o intención consciente. En consecuencia, la mente debe ser realmente algo que no puede describirse mediante ningún tipo de términos computacionales. Sin embargo, noticias que llegan de nuevos descubrimientos te hacen dudar de hasta dónde podrán llegar esos “seres” artificiales creados por el hombre.

¿Llegaremos a construir replicantes que, como el replicante Geminoid DK sean físicamente idénticos a los seres humanos?,  e incluso otros que, como Robonaut 2 que han salido de la Tierra en su primer viaje espacial; gracias a la fibra óptica incluso puedan llegar a sentir frío y calor, y, en general, ¿haremos infinidad de pequeñas máquinas capaces de hacer o imitar cualquier tipo de cocimiento humano con total fluidez? Algunas de esas cosas ya se han conseguido. Pero siguen teniendo un nivel muy bajo de inteligencia, insuficiente como para que gocen de autonomía. Sin embargo…

Da miedo pensar que esto llegue
¿Hasta dónde llegaremos?

De todas las maneras, no dejamos de insistir y queremos llegar a conseguir poder insertar los sentimientos en esos seres artificiales que cada día creamos con mayor perfección. ¿No somos conscientes del peligro que conlleva imitar a los humanos de esa manera? Las consecuencias son impredecibles y, como tantas otras cosas, cuando queramos darnos cuenta…será tarde.

Expresión Triste Y Feliz De La Mujer Asiática, De La Mano Sentado Cara  Aisladas Sobre Fondo Blanco. Fotos, Retratos, Imágenes Y Fotografía De  Archivo Libres De Derecho. Image 22617272.

Investigadores europeos están desarrollando un software que dará a los robots la capacidad de aprender cuándo una persona está triste, feliz o enfadada. El proyecto Feelix Growing está uniendo sencillos robots que pueden detectar diferentes parámetros (expresiones faciales, voz y cercanía) para determinar estados emocionales. El objetivo del proyecto es desarrollar un robot que pueda servir a los humanos con necesidades especiales, como los enfermos y los ancianos mediante redes neuronales adaptables, el robot puede aprender la manera correcta de responder a las emociones de la gente a partir de la experiencia. Por ejemplo, si alguien tiene miedo, el robot puede aprender a cambiar su comportamiento para parecer menos amenazante. Si alguien parece feliz, el robot puede tomar nota mental (¿positrónica, espintrónica…?) de lo que logró esa respuesta. Y si alguien parece enfadado o solitario, puede darle una palmadita en la espalda, ofrecerle una bebida fuerte y decir: “No te preocupes, te mereces a alguien mejor”. Sólo podemos esperar que no se hayan olvidado de las tres leyes de Asimov.

Bien es verdad que no tenemos una comprensión científica de la mente humana. Sin embargo, esto no quiere decir que el fenómeno de la consciencia deba permanecer fuera de la explicación científica. Ya se están buscando caminos científicos para dar esa explicación del misterio más profundo (seguramente) del Universo. Y, a pesar de no conocer a fondo nuestra mente, ya estamos tratando de incorporar, a mentes artificiales lo poco que de ella sabemos. ¿No será una temeridad?

                 A su imagen y semejanza.  La Geminoid F es la androide con apariencia femenina

Estamos en el camino: Prototipos al servicio de la sociedad, como una androide-enfermera, el robot-mayordomo para el hogar… Todo eso está a la vuelta de la esquina y, yo me pregunto: ¿Cómo será ese futuro nuestro?

La comprensión es, después de todo, de lo que trata la ciencia; y la ciencia es mucho más que la mera computación mecánico-electrónica. Sin embargo, parece que la realidad desmiente estos pensamientos y, podría llegar el momento en el que, la Inteligencia Artificial,  alcance niveles preocupantes al dotar, a esos “seres” artificiales de pensar por sí mismos y, si me apuran, hasta de tener sentimientos.

¿Cuál es el campo de acción de la ciencia? ¿Son solamente los atributos materiales de nuestro Universo los que son abordables con sus métodos, mientras nuestra existencia mental debe quedar para siempre fuera de su alcance? ¿O podríamos llegar algún día a una comprensión científica adecuada del profundo misterio de la mente? ¿Es el fenómeno de la consciencia humana algo que está más allá del dominio de la investigación científica, o podrá la potencia del método científico resolver algún día el problema de la propia existencia de nuestro yo consciente?

Claro que, hacemos estas preguntas y, por otro lado, al ver todo lo que está pasando y todo lo que pretendemos hacer, cabría preguntarse: ¿Somos en verdad conscientes?

Fantasma o la conciencia artificial de los robots - Olhar DigitalY si los robots pudieran tener conciencia? | Ciencia y tecnología | Cadena  SER

Sí, tenemos la facultad de meditar profundamente y, a través de esas meditaciones alcanzar un estadio de mayor “consciencia” y comprensión, un estado tal que nos puede llevar a una conexión tan real con el Universo que es como si viajáramos fuera de este mundo para visitar, ese otro mundo hecho de pura luz donde podríamos encontrar la sabiduría que necesitamos. ¡Falta nos hace!

Creo que se avecina un cambio importante, y, nuestros cerebros que forman parte del mundo material del Universo, tiene un ingrediente que aún no hemos llegado a comprender. Incluso con nuestra limitada comprensión actual de la naturaleza de este ingrediente ausente en nuestro saber, sí podemos empezar a señalar donde debe estar dejando su huella, y como debería estar aportando una contribución vital a lo que quiera que sea en que subyacen nuestros sentimientos y acciones conscientes. ¿Por qué tratamos de regalar ese don? El que no lo comprendamos no quiere decir que lo tengamos que dar y, menos, a “seres aerificiales” de cuya evolución no podemos responder.

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Una visión científica del mundo que no trate de entender en profundidad el problema de la mente consciente no puede tener pretensiones serias de compleción. La consciencia es parte de nuestro Universo, de modo que cualquier teoría física que no le conceda un lugar apropiado se queda muy lejos de proporcionar una descripción auténtica del mundo que, nosotros (tan engreídos como siempre) queremos cambiar.

Claro que, todo conocimiento científico es un arma de dos filos. Lo que realmente hacemos con nuestro conocimiento científico es otra cuestión. Tratemos de ver hasta dónde pueden llevarnos nuestras visiones de la ciencia y la mente.

Pensemos que incluso en aquellos países afortunados donde hay una paz próspera y una libertad democrática, los recursos naturales y humanos son malgastados de formas aparentemente absurdas. ¿No es ésta una clara muestra de la estupidez general del hombre? Aunque creemos representar el pináculo de la inteligencia en el reino animal, esta inteligencia parece tristemente inadecuada para manejar muchos de los problemas a los que nuestra propia sociedad nos obliga a hacer frente.

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  Esta simple escena, en algunos lugares, resulta una maravilla

Pese a todo, no pueden negarse los logros positivos de nuestra inteligencia. Entre dichos logros se encuentran nuestras impresionantes ciencia y tecnología. En realidad, algunos de estos logros son alto cuestionables a largo (o corto) plazo, así lo atestiguan múltiples problemas medioambientales y un genuino temor a una catástrofe mundial inducida por las nuevas tecnologías traídas de la mano por nuestra moderna sociedad (aquí mismo, en éste foro, nos hicimos eco del temor de muchos sobre las consecuencias que  podría traer el LHC) pero, y la IA ¿Qué nos traerá?

Pueden los robots tener conciencia y sentimientos? - Periodista Digital

Pero, no podemos mirar para otro lado sin ver que, nuestras tecnologías no sólo nos proporcionan una enorme expansión del dominio de nuestro yo físico sino que también amplia nuestras capacidades mentales mejorando en gran medida nuestras habilidades para realizar muchas tareas rutinarias. ¿Qué pasa con las tareas mentales que no son rutinarias, las tareas que requieren inteligencia genuina?

A veces me pregunto si podrían ser los Robots la respuesta. ¿No existe la posibilidad completamente diferente de una enorme expansión de una capacidad mental, a saber, esa inteligencia electrónica ajena que apenas está empezando a emerger de los extraordinarios avances en tecnología de ordenadores? De hecho, con frecuencia nos dirigimos ya a los ordenadores en busca de asistencia intelectual.

¿No os parece sorprendente que, de mecanismos como este podamos obtener información imposible por nuestros propios medios?

Por qué los robots deberían conseguir estados de conciencia humana?

No me gustaría dejar el mundo en estas manos

Hay muchas circunstancias en las que la inteligencia humana sin ayuda no resulta nada adecuada para prever las consecuencias probables de acciones alternativas. Tales consecuencias pueden quedar mucho más allá del alcance del poder computacional humano; así pues, cabe esperar que los ordenadores del futuro amplíen enormemente este papel, en donde la computación pura y dura proporcione una ayuda incalculable para la inteligencia humana.

Pero ¿no cabe la posibilidad de que los ordenadores lleguen finalmente a conseguir mucho más que todo esto? Muchos expertos afirman que los ordenadores nos ofrecen, al menos en principio, el potencial para una inteligencia artificial que al final superará a la nuestra. Una vez que los robots controlados por ordenador alcancen el nivel de “equivalencia humana”, entonces no pasará mucho tiempo, argumentan ellos, antes de que superen rápidamente nuestro propio y exiguo nivel. Sólo entonces, afirman estos expertos, tendremos una autoridad con inteligencia, sabiduría y entendimiento suficientes que sea capaz de resolver los problemas de este mundo que ha creado la humanidad pero que no sabe ni está capacitada para regular en la adecuada forma.

      Avanzamos en tecnología y no sabemos erradicar la inmigración del hambre

A todo esto señalan el rapidísimo crecimiento exponencial de la potencia de los ordenadores y basan sus estimaciones en comparación entre la velocidad y precisión de los transistores, y la relativa lentitud y poca sólida acción de las neuronas. De hecho, los circuitos electrónicos son ya más de un millón de veces más rápido que el disparo de las neuronas en el cerebro (siendo la velocidad de aproximadamente 109 segundos para los transistores y de 103 segundos para las neuronas, y tienen una exactitud cronométrica y una precisión de acción que de ningún modo comparten las neuronas.

El Chip Intel Pentium tiene más de tres millones de de transistores en una “rodaja de silicio” del tamaño aproximado de una uña del pulgar, capaz cada uno de ellos de realizar 113 millones de instrucciones por segundo (no se si cuando esto escribo ya estará superado ese record).


El microprocesador Pentium (que aquí se muestra con una ampliación de 2,5 veces) es fabricado por Intel Corporation. Contiene más de tres millones de transistores, y puede hacer que algunas partes de sus circuitos vayan más lentas o se detengan cuando no son necesarias, con lo que ahorra energía.
             Se argumenta que el número total de neuronas de un cerebro humano (unos cientos de miles de millones) supera absolutamente al número de transistores de un ordenador. Además, existen muchas más conexiones, en promedio, entre neuronas diferentes que las que existen entre los transistores de un ordenador. En particular las células de Purkinje en el cerebelo pueden tener hasta ochenta mil terminaciones sinápticas (uniones entre neuronas), mientras que para un ordenador, el número correspondiente es de tres o cuatro a lo sumo. Además, la mayoría de los transistores de los ordenadores actuales están relacionados solamente con la memoria y no directamente con la acción computacional, mientras que tal acción computacional podría estar mucho más extendida en el caso del cerebro.

Neuronas artificiales frenarían enfermedades crónicas

Pueden apreciarse aquí, con el objetivo de 40x, las tres capas de células nerviosas que integran la corteza cerebelosa: capa molecular, capa de célula de Purkinje y capa granular.  Nótese la diferente densidad y tamaño de las neuronas de cada una, destacando los grandes somas de las células de Purkinje, apreciables a mayor aumento en otra microfotografía (zona encuadrada en rojo)

Si hiciéramos caso de las afirmaciones más extremas de los defensores más locuaces de la IA, y aceptáramos que los ordenadores y los robots guiados por ordenador superarán con el tiempo (quizá en relativo  poco tiempo) todas las capacidades humanas, entonces los ordenadores serían  capaces de hacer muchísimo más que ayudar simplemente a nuestras inteligencias. Podríamos entonces dirigirnos a estas inteligencias superiores en busca de consejo y autoridad en todas las cuestiones de interés; ¡y finalmente podrían resolverse los problemas del mundo generados por la humanidad!

Pero parece haber otra consecuencia lógica de estos desarrollos potenciales que muy bien podría producirnos una alarma genuina. ¿No harían estos ordenadores a la largo superfluos a los propios humanos? Si los robots guiados por ordenador resultaran ser superiores a nosotros en todos los aspectos, entonces ¿no descubrirían que pueden dirigir el mundo sin ninguna necesidad de nosotros? La propia humanidad se habría quedado obsoleta. Quizá si tenemos suerte, ellos podrían conservarnos como animales de compañía, incluso podrían exhibirnos en museos para recordar a sus creadores.

ImageShack aún sigue siendo un gran servicio de hospedaje de imágenes

Yo, como he dejado claro otras veces. Soy partidario de pensar que, una cosa es la Inteligencia Artificial y otra muy distinta es el pensamiento consciente, muy superior a aquella que trabaja sólo con los datos suministrados previamente, sin el poder de repentizar una solución que no esté en su programación. ¿Llegarán los robots algún día a pensar por sí mismos, como ahora lo hacemos nosotros?

La cuestión no es nada sencilla y plantea muchas variantes de entre las que, así, de momento, podríamos exponer aquí las siguientes:

  • Todo pensamiento es computación; en particular, las sensaciones de conocimiento consciente son provocadas simplemente por la ejecución de computaciones apropiadas.
  • El conocimiento es un aspecto de la acción física del cerebro; y si bien cualquier acción física puede ser simulada computacionalmente, la simulación computacional no puede por sí misma provocar conocimiento.
  • La acción física apropiada del cerebro provoca conocimiento, pero esta acción física nunca puede ser simulada adecuadamente de forma computacional.
  • El conocimiento no puede explicarse en términos físicos, computacionales o cualesquiera otros términos científicos.

 

 

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                                             Materia, energía, luz… para llegar a ser conscientes

Está claro que adentrarnos aquí a ciertas profundidades del pensamiento, no parece adecuado ni al momento ni al lugar, sin embargo, debemos pensar en que, la propia materia parece tener una existencia meramente transitoria puesto que puede transformarse de una forma en otra. Incluso la masa de un cuerpo material , que proporciona una medida física precisa de la cantidad de materia que contiene el cuerpo, puede transformarse en circunstancias apropiadas en pura energía (según E=mc2) de modo que incluso la sustancia material parece ser capaz de transformarse en algo con una actualidad meramente matemática y teórica.

De todas las maneras, por mi parte, me quedo con el punto tercero de los enumerados anteriormente, es un punto de vista más operacional que el anterior, puesto que afirma que existen manifestaciones externas conscientes (por ejemplo, cerebros) que difieren de las manifestaciones externas de un ordenador: los efectos externos de la consciencia no pueden ser correctamente simulados por un ordenador (creo).

¿Permite la Física actual la posibilidad de una acción que, en principio, sea imposible de simular en un ordenador? La respuesta no está completamente clara, sin embargo, según creo, es que tal acción no computacional tendría que encontrarse en un área de la física que está fuera de las leyes físicas actualmente conocidas.

Claro que, en este simple comentario, no queda claro quien será el vencedor final:  Fisicalismo frente a Mentalismo. Seremos tan estúpidos como para poder crear máquinas que nos superen en inteligencia hasta el punto de que puedan dominarnos.

Ahí queda la pregunta del título del trabajo flotando en el aire. ¿Quién la quiere contestar?

emilio silvera

PD.

Dar las gracias a Penrose por sus ideas.


  1. ¿Sembrar la vida en otros mundos? ¿Quiénes nos creemos que somos? : Blog de Emilio Silvera V., el 4 de diciembre del 2012 a las 8:21

    [...] silvera en ¿Cuánta materia vemos?Adolfo en ¿Nos arrepentiremos de crear la I.A.?Adolfo en ¿Nos arrepentiremos de crear la I.A.?Zephyros en ¿Cuánta materia vemos?Odiseo en ¿Cuánta materia vemos?emilio silvera en ¿Cuánta [...]

 

  1. 1
    andres
    el 30 de noviembre del 2012 a las 12:38

    Lo curioso es que el ser humano a sido barbaro inconsciente y plenamente negativo tanto con su medio como con sus semejantes ademas de destructivo y peligroso para si mismo y el planeta, si hoy la humanidad comprende su agresion al medio y tiene cosciencia de si mismo dentro de esta humanidad es en parte (muy alta) por  su tecnologia moderna , esta no solo favorece su rapida evolucion y solucion de problemas concretos y cientificos sino que a su vez nos permite una union mas amplia y menos limitada de nuestras propias facultades , nuevos conceptos de vida los cuales sorprenderian y maravillarian a nuestros ancestros ,¿que quiero decir con esto? simplemente que muchos conceptos ,inquietudes y falta de informacion y estudio en diversas areas si seran aniquilados por el progreso de la tecnologia , esto como viene siendo es similar  a decir que la tecnologia nos va librando una a una de las capas de nuestra ignorancia hasta llegar al corazon de la cebolla es decir nuestro verdadero ser consciente y sabio hoy cubierto como digo de capas que nos limitan aunque soñemos,¿cual sera el futuro de la humanidad y la tecnologia? cuando la humanidad llegue a un estadio de conocimiento y sabiduria especifico yo espero que sean la tecnologia quien nos ayuden a soñar llegados a ese punto lejano ¿quien dependera de quien? quizas la tecnologia adquiera consciencia quizas descubra su dependencia hacia la humanidad ¿quien sabe?.
    un saludo. 

    Responder
  2. 2
    kike
    el 30 de noviembre del 2012 a las 17:49

    El hombre podría llegar a respetar el medio y por lo tanto obtener un beneficio propio, por dos  medios muy diferentes en cuanto a su motivación.

     El primero podría ser el egoista  de perdurar como especie; de esa forma la tecnología ayudaría mucho en el avance científico, pero  nada en el humano.

     Una segúnda motivación, más difícil pero más completa sería la verdadera intención de respetar todo lo que existe e incluso lo que no existe, a la totalidad de Gea, pero sin interés particular, aunque siempre saldrá beneficiado, sino más bien por completa  convicción de que eso es lo correcto y de que todo lo que existe tiene unos derechos que no podemos pisotear.

     La tecnología por si sola, si no va acompañada de un parecido desarrollo de las humanidades y de la sociedad con unas reglas éticas y morales, no serviría de gran cosa; de hecho se podría dar el caso en algún que otro planeta de la existencia de seres altamente tecnológicos, pero sin ningún respeto a la vida ni al medio.

     Ni la inteligencia ni el desarrollo tecnológico son sinónimos de bondad; bien al contrario en  muchas ocasiones, demasiadas, se usa para el mal.         

    Responder
    • 2.1
      emilio silvera
      el 2 de diciembre del 2012 a las 11:25

      ¡Todas las cosas son! Respetémoslas.
      Y, como nos dice Kike, respetándolas, también nos estamos respetando nosotros mismos que, sin ellas, ni podríamos ser. ¡Dejémos atrás la barbarie! , si viene la tecnología que no venga sola, que la acompañe ese ingrediente que llamamos humanidad que…falta nos hace.
      La simbiosis entre Naturaleza e Inteligencia consciente, es, el límite más alto que podríamos esperar pero, ¿lo conseguiremos?
      Sin tecnología no iremos a ninguna parte, sin hunmanidad ¿qué sentido tiene ir a cualquier parte?
      Esperemos que ambas, humanidad y tecnología vayan de la mano hacia el futuro que tenemos que construir ahora para los que vendrán detràs. Nosotros vivímos en el mundo que nos dejaron nuestros antepasados y, como podréis ver, las guerras siguen.
      Un saludo cordial.

      Responder
  3. 3
    Paco
    el 30 de noviembre del 2012 a las 20:25

    Podria ser ,que seamos la herramienta para crear la especie (en este caso artificial) que domine el espacio, una especie inmortal e infinitamente mas adptable que nosotros a la conquista del espacio y colonizar otros mundos, una especie que perdurara en el tiempo, mientras que nosotros con nuestras envolturas caducas y propensa a las enfermedades pasaremos ha ser una mera anotacion en una esquina en el calendario del universo

    Responder
    • 3.1
      Adolfo
      el 1 de diciembre del 2012 a las 18:34

      ¡Hola, Paco!

      Te invito a que leas el Capítulo 37 – Experimento del libro “2001: Una Odisea del Espacio“, tu post hizo que el recuerdo que tengo de él cobrara relevancia. Si no tienes ese libro puedes leerlo desde el siguiente enlace:
      http://www.juntadeandalucia.es/averroes/ies_azcona/libros%20digitalizados/doc/2001%20Una%20odisea%20espacial.pdf
      Atentamente…
      Adolfo

      Responder
      • 3.1.1
        Adolfo
        el 1 de diciembre del 2012 a las 18:38

        ERRATA: Donde dice “Capítulo 37 – Experimento”, entiéndase que alude al número de capítulo y título asociado. Originalmente traté de subrayar esa expresión pero la función exhibe un comportamiento caprichoso.

        Responder
        • 3.1.1.1
          Paco
          el 1 de diciembre del 2012 a las 20:54

          Lo tenia completamente olvidado, lo lei siendo muy joven, la verdad que en aquellos tiempos devoraba la ciencia ficcion,( te agradezco el enlace) leyendolo se me ha venido a la mente la ultima pelicula que he visto de Ridley ¨Prometheus¨ , en el comienzo  la pelicula, en la escena donde uno de esos ¨seres¨ , se sacrifica para impantar su adn en la naturaleza, es una pelicula que me subsionio desde un principio, fui a verla con mis hijos y unos amigos y ellos no quedaron muy contentos . pero a mi me encanto, sobre todo lo que se relacionaba con las tecnologias futuras que mostraban , comunicacion, medicina, viajes estelares , naves y por supuesto la I.A, a mi parecer bastante factible de ser en el futuro ( como se ve me encanto la peli), si no la has visto no te la pierdas, hace poco incluso la vi en el YOUTUBE de nuevo.
          Un saludo.

      • 3.1.2
        emilio silvera
        el 2 de diciembre del 2012 a las 11:29

        “Y debido a que en toda la Galaxia no habían encontrado nada más precioso que la mente, alentaron por doquier su amanecer. Se convirtieron en granjeros en los campos de las estrellas; sembraron, y a veces cosecharon.”
        ¡¡Hermoso!!

        Responder
        • 3.1.2.1
          Adolfo
          el 4 de diciembre del 2012 a las 2:52

          Y… ¿por qué no podría ser ése uno de los objetivos que alguna vez nos planteemos? No sólo explorar los misterios del Cosmos, y desarrollar nuevas tecnologías, sino impulsar el nacimiento de la Mente allí donde seamos capaces de determinar que están dadas las condiciones básicas para su despertar, pero que requieren de una pequeña perturbación para que esa maravilla se manifieste en forma ineludible.

          Podría ser la base de una disciplina experimental, que tuviera como objetivo el estudio de la evolución de las especies inteligentes cuyo nacimiento fuésemos capaces de impulsar.
          Pero, asimismo, sería una ciencia tediosa dados los intervalos de tiempo que esos experimentos abarcarían. A nosotros, como especie, nos llevó 4 millones de años llegar a nuestro estadio de desarrollo biológico/social/tecnológico actual. Sería menester plantear planes de largo alcance en el tiempo, no sólo por respeto a quienes se embarquen en tal proyecto y que dado lo limitado de su expectativa de vida, desaparezcan antes de alcanzar el objetivo planteado, sino por respeto a las especies inteligentes cuyo nacimiento y evolución supervisemos.
          Atentamente…
          Adolfo

  4. 4
    kike
    el 30 de noviembre del 2012 a las 22:30

    Seguro Paco que con tu simil del calendario haces referencia al famoso calendario anual de Carl Sagan sobre las diferentes especies que han habitado nuestro planeta, donde el homo sapiens comienza su existencia a las 23,45 horas del 31 de diciembre.

     Lo peor de eso, es que en relación al universo, el calendario sería de cientos e incluso miles de años, y nuestra presencia sería de apenas unos segundos (no importa el lugar donde nos encontráramos en el calendario).

     Más de una vez, cuando se anuncia en los medios el estallido de una supernova o una enana blanca, o un agujero negro tragándose una estrella, no puedo de dejar de pensar en que quizás en cualquiera de esos casos puede haber existido un planeta con seres; incluso inteligentes, incluso tecnológicamente avanzados, que hayan visto el fin irremediable de su mundo, tal cual nos llegará a pasar posiblemente a nosotros.

     La naturaleza no es que sea cruel, simplemente sigue su inexorable camino, pero así como nos deja vivir en verdaderos paraisos, paraisos propiciados por esa misma naturaleza, algunas veces desata tremendas catástrofes ante las que nada podemos hacer por mucho que nos pese.     

    Responder
    • 4.1
      Paco
      el 1 de diciembre del 2012 a las 21:08

      hola kike
      has acertado , creo que somos muchos los que tenemos grabado a fuego la serie Cosmos.
      Yo tampoco percibo la naturaleza ni el devenir del universo como una crueldad , es que simplemente es asi y poco o nada podremos hacer nosotros para mitigar sus efectos en nuestra especie. Pero tambien pienso a veces que si nos dan tiempo y no ocurren esos cataclismo estelares durante unos pocos de miles de años , quizas podamos conseguir no estar atados sin remedio a este pequeño (y la vez tan grande) rincon de la galaxia.
       
      Y como dice Emilio en su comentario ultimo, vayamos viviendo alimentando nuestros sueños del futuro, aunque en ese futuro seamos el pasado, legemos nuestros sueños a nuestro hijos igual que antes no los dejaron a nosotros nuestros padres.
       
      Un saludo

      Responder
  5. 5
    emilio silvera
    el 1 de diciembre del 2012 a las 2:49

    Sí, amigo Kike, ¡tántos quebraderos de cabeza cuando estamos a merced de fuerzas superiores! Sin embargo, el instinto de conservación sigue adelante y trata de eludir lo irremediable. Precisamente por ello no dejamos de querer inventar cosas que nos lleven hacia adelante y, nuestro subconsciente nos dice que en la ciencia y la tecnología están las únicas posiblidades de escapar de algo “gordo” que se nos viene encima.
    Claro que, el día que ese “algo” llegue…¡quien sabe lo que pasará!
    Lo cierto es que, ante las fuerzas “infinitas” del Universo… ¿qué podemos hacer?
    Vayamos viviendo mientras tanto alimentando nuestros sueños del futuro que, no sabemos si llegará.
    Un abrazo

    Responder
  6. 6
    Adolfo
    el 1 de diciembre del 2012 a las 18:20

    ¡Hola, Emilio!
    Puedo imaginar la convivencia pacífica de una raza de máquinas inteligentes con la nuestra, especialmente, si, la primera es incapaz de sentir TEMOR.

    Atentamente…
    Adolfo

    Responder
    • 6.1
      emilio silvera
      el 2 de diciembre del 2012 a las 11:16

      ¡Hola, amigo argentino! ¡Qué buena gente hay en tu precioso País!
      En cuanto a lo que dices:
      “Puedo imaginar la convivencia pacífica de una raza de máquinas inteligentes con la nuestra, especialmente, si, la primera es incapaz de sentir TEMOR.”
      Yo te preguntaría: ¿Pero que lugar ocuparíamos nosotros en convivencia? Ya que podría no sentir temor precisamente por sentirse superior. Si el no sentir temor se debe a una carencia de entendimientos generales… algo mejor será.
      De todas las maneras, creo, que de manera irremediable nos encaminamos hacia esa Sociedad robotizada.
      ¡Que sea para bien!
      Un saludo cordial.

      Responder
  7. 7
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    el 2 de diciembre del 2012 a las 20:10

    No creo que sea posible mezclar maquinas y humanos algun día y si eso es posible espero no estar vivo para verlo. Ademas no creo que exista ningun ser como el humano.

    Responder
    • 7.1
      emilio silvera
      el 3 de diciembre del 2012 a las 5:19

      Mi abuelo nunca pensó en que sería posible llegar a la Luna y si ahora viera como podemos enviar un documento por fax a cualquier sitio y como lo reciben al moneto…¿qué diría? Y, cómo sería el comportamiento y el asombro de las personas que vivían hace 150 años si vieran lo que ha conseguido la Sonda Cassini-Huygens y tántas otras que hemos enviado al espacio. Y, en fin, todos los adelantos tecnológicos del último siglo.
      Decir que algo es imposible en el futuro…es arriesgado. No sabemos lo que podremos alcanzar con el paso del tiempo pero, según todos los indicios…pocas cosas se nos resistirán.
      En cuanto a su última afirmación, de la misma manera que lo anterior…tampoco parece que sea tan seguro que no tengamos “semejantes” repartidos por esos mundos que son, tal como el nuestro, idóneos para la vida que podrá manifestarse de muchas formas y, la nuestra, es una de ellas. ¿Por qué no podríamos aparecer en otra parte?
      Por mi parte, aunque presiento que muchas serán las formas que la vida inteligente pueda adoptar, tengo la esperanza de que, muchas de ellas, sean similares a la nuestra. Bueno, al menos sería la primera clave para un acercamiento positivo.
      Además, en cualquier sitio que mire podrá informarse de que :
      “De acuerdo con algunas definiciones del término, la conexión física y metafísica de la humanidad con la tecnología, ya ha empezado a convertirnos en ciborgs. Por ejemplo, una persona a la que se le haya implantado un marcapasos podría considerarse un ciborg, puesto que sería incapaz de sobrevivir sin ese componente mecánico. Otras tecnologías médicas, como el implante coclear, que permite que un sordo oiga a través de un micrófono externo conectado a su nervio auditivo, también hacen que sus usuarios adquieran acceso a un sentido gracias a la tecnología, aproximando su experiencia a la de un ciborg.”
      “El término se suele utilizar erróneamente en numerosos escritos al confundirlo con robot del tipo androide”.
      ¡El futuro está aquí!


      Responder
    • 7.2
      Adolfo
      el 4 de diciembre del 2012 a las 3:42

      El gran (y extinto) Arthur C. Clarke, en sus libros “El Martillo de Dios”, envisionó una tecnología capaz de potenciar nuestros cerebros tan sólo con el costo de que debíamos perder nuestras cabelleras (por depilación irreversible). Acuño para tal dispositivo el término BRAINMAN, mismo que constituía una suerte de casquete cuyas dimensiones se determinaban mediante una técnica primitiva de resina que al polimerizar dejaba una cavidad correspondiente a la parte superior del cráneo desnudo, base necesaria para configurar el casquete BRAINMAN a medidas que correspondieran exactamente a las del cráneo de su futuro usuario.

      Pareciera que Arthur C. Clarke era un amante de lo artesanal pues no se dió cuenta de que similar empresa podía llevarse a cabo mediante un sistema de escaneo láser tridimensional. Cuando escribió el libro, allá por los años ’90, esa tecnología estaba bastante bien desarrollada.
      El enlace de descarga de este libro son el siguiente:
      http://megahamster.es/RatyDark/Libros/6000+libros/libros+C/Clarke*2c+Arthur+C+-+El+Martillo+de+Dios,252008.pdf
      La descripción superficial de la tecnología del BRAINMAN aparece en el Capítulo 16 – Circuito del Paraíso. Ampliaciones oportunas de las posibilidades del BRAINMAN las hace en el libro 3001: Odisea Final. Pero, claro, son meras fantasías, pues a Clarke le faltaba el conocimiento de la arquitectura funcional cerebral que sólo en nuestros días estamos alcanzando.
      Atentamente…
      Adolfo

      Responder
      • 7.2.1
        emilio silvera
        el 4 de diciembre del 2012 a las 6:04

        Amigo Adolfo:
         Tu planteamiento en 3.l.2.l., es algo en lo que todos hemos pensado alguna vez y ha sido tocado, de variadas formas por autores que todos conocemos. Es algo que no se puede descartar y que, sin embargo, y, como bien explicas, es un proyecto de tan largo alcance que…¿cómo acometerlo? Nunca sus autores tendrán la menor posibilidad de saber si, finalmente, servirá para algo.
        De todas las maneras es una idea muy sugestiva:
        “… impulsar el nacimiento de la Mente allí donde seamos capaces de determinar que están dadas las condiciones básicas para su despertar,…”
        ¿Te das cuenta de la inmensa complejidad que el proyecto conlleva?
        Lo cierto es que, ni puedo imaginar cúando podríamos estar preparados para llevar a cabo una misión semejante. De momento ni podemos desplazarnos al planeta Marte con garantías de regresar y, sin embargo, planteas sembrar o estimular la inteligencia por aquellos mundos que tengan las condiciones para ello…
        ¡La Mente Humana! 
        Si tuviéramos medios…, no quiero pensar de lo que seríamos capaces.
        Un abrazo amigo.

        Responder
        • 7.2.1.1
          Adolfo
          el 4 de diciembre del 2012 a las 12:50

          ¡Hola, Emilio!

          Tiempo ha, hiciste un planteo (en http://observatorio.info, si no me equivoco) en relación al papel que el constante loop de investigación-descubrimiento-desarrollo tiene en la supervivencia humana, y alguien coincidió contigo en que la sensación de hastío ó ahogo resultante de saberlo todo (y, como secuela, poderlo todo) sería similar a una indigestión de conocimiento.
          Lejano está ese día, así como lejano está el día que logremos aventurarnos (cual paseo de fin de semana) libremente por los confines del Sistema Solar.
          Como estimo, ya tienes noción de cual es el objeto de estos planteos, daré un salto adelante en mi argumentación y te sugiero el experimento mental de imaginar cual sería la reacción de los científicos de hace unos 2 ó 3 siglos atrás al exhibirle desarrollos como el LHC; científicos acostumbrados a explorar las complejidades de la naturaleza sin más herramientas que sus cerebros, ojos, manos, papel, lápiz. Me refiero a los contemporáneos de Newton y posteriores.
          Y, por consideración de los ejércitos de físicos, matemáticos, ingenieros, técnicos, personal auxiliar, sumado ello a complejos industriales de respaldo y suministro de materias primas, con más el hecho de que no es el resultado del esfuerzo de un país en particular, sino un emprendimiento multinacional, llevado a término no al cabo de unos pocos meses ó años, sino de décadas de constante experimentación y depuración de las ideas de base.
          Repito, ¿cuál crees que sería la reacción de esos científicos de hace 2 ó 3 siglos atrás?

          Sin duda, el efecto sería una sensación de inmensa satisfacción al ver como sus esfuerzos solitarios se perpetuaron a lo largo de los siglos, propagándose hasta volverse objeto de dedicación a nivel mundial.
          La complejidad del proyecto no sería sorprendente, pues, a poco de interiorizarse en los detalles del mismo.
          No es necesario que prosiga, ya te das cuenta cual es mi línea de razonamiento.
          Disculpa mi brevedad.
          Atentamente…
          Adolfo

  8. 8
    Zephyros
    el 13 de diciembre del 2012 a las 23:00

    En mi opinión hay un error generalizado en cuanto al enfoque de por dónde hay que progresar en IA. Se intenta a nivel de transistores emular el comportamiento neuronal con funcionamiento basado en algebra de boole fundamentalmente, esto es: lógica binaria. Cuando en realidad una neurona debido a las conexiones y valores de voltaje que maneja no funciona así. Y de funcionar así una neurona con los miles y miles de conexiones con otras neuronas están muy lejos del básico comportamiento de un transistor que no es otra cosa que un interruptor de corriente con los que fabricamos las puertas lógicas.

    Sí hay una línea de investigación diferente, mucho más cercana a la realidad. No se cómo se podrá implementar electrónicamente, pero si se consigue dará muchas alegrías a los partidarios de la IA. Se trata de trabajar con lo que parece más un hecho que una hipótesis, que el cerebro funciona en base a probabilidades. Es decir, funcionamos en base a la opción más probable de éxito, la orden que da el cerebro a nuestro cuerpo son buscando la mayor probabilidad de acertar. Está el ejemplo de coger una pelota al vuelo y cómo el cerebro ordena al brazo y a la mano colocarse de la forma más probable de conseguir el éxito de capturar la pelota. La memoria es fundamental en todo esto pues permite grabar las experiencias para aprender de ellas y asegurar qué movimiento hay que hacer para tener más probabilidad de acierto.

    Una máquina actual basada en lógica binaria le cuesta mucho interpretar patrones, si el modelo no encaja a la perfección no lo reconoce. Un sistema basado en reconocimiento probabilístico no tendría ese problema. Debe ser muy complicado que un robot reconozca una silla distinta a las que tiene en memoria programadas, sin embargo la mente humana es muy buena reconociendo patrones, se parece a una silla, no se parece a otra cosa, es una silla, apuesto por ello. Esa seguridad la da la experiencia y capacidad de manejar probabilidades, es muy probable que sea una silla, lo es, afirmamos. Un robot esto no lo traga.

    Hablan que esta línea está en consonancia con las redes bayesianas. Este comportamiento bayesiano del cerebro es el que creo habría que emular, no esquemas rígidos de patrones exactos. Es muy posible que el resultado de todas las señales que se transmiten y comparten las neuronas, muchas y de diferente intensidad, más analógico que digital, al final quede en una señal de salida por decir algo, una decisión que sea la señal más adecuada que podemos dar al problema, eso hace que no siendo perfectos nos equivoquemos mucho, tomemos decisiones en base a una información que lo mismo no es buena o es incompleta y luego podemos corregir. También da sentido a la fuerza que tiene la primera impresión, las respuesta que de forma inconsciente nuestro cerebro nos da y no sabemos explicar, ese pálpito, esa intuición, es posible que sean fruto de una respuesta probabilística rápida dada por el cerebro y que a la postre sea la mejor respuesta que podemos ofrecer.

    No conozco bien el tema, pero es una idea que hace tiempo me ronda la cabeza, probablemente sea probable que funcionemos manejando probabilidades. 

    Responder
  9. 9
    kike
    el 14 de diciembre del 2012 a las 0:04

    Saludos Zephyros; eso que explicas no sé porqué motivo lo relaciono inmediatamente con los “qbits”; quizás ese sea el mejor camino para dotar a las máquinas de un cerebro, al menos algo empírico, basado en cálculo de probabilidades como bien dices, ya que al fin y al cabo  la cuántica se basa en esa indeterminación.

     No te debes asustar si te aventuro que en un siglo más existirán máquinas con cerebros elaborados a través de ordenadores cuánticos, que tendrán eliminada esa lógica determinista que a nosotros mismos nos frena en el conocimiento. (Y muy posiblemente me estaré quedando corto, ya que se suele cumplir  la máxima que dice que la realidad supeera siempre  a la ficción) 

    Responder
  10. 10
    Emilio Silvera
    el 14 de diciembre del 2012 a las 8:30

    ¡Nos espera un futuro asombroso!

    En la última charla que le oí a Ignacio Chirac en Madrid, nos contó cuestiones que, como refiere Kike, en los proximos años, nos pueden instalar en el mundo futuro que imaginaron aquellos autores de la ciencia ficción que, para entonces, habrán sido superados de forma amplia.

    ¡Madre mía! La que nos espera en este increíble campo.

    Saludos.

    Responder
  11. 10.1
    emilio silvera
    el 15 de febrero del 2014 a las 5:33

    Nos alegramos de que así sea.

    Responder

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