lunes, 26 de octubre del 2020 Fecha
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¿Quiénes somos en realidad? ¿Lo sabremos algún día?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo y... ¿nosotros?    ~    Comentarios Comments (1)

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La primera forma de vida que encontraremos será microbiana y, a partir de ahí… ¡Que el destino no nos juegue una mala pasada! No pocos sueñan con ese primer contacto pero… ¿Cómo podemos saber la catadura de los seres que nos podamos encontrar ahí fuera?

“La idea de que la vida en el Universo sólo existe en la Tierra es básicamente precopernicana. La experiencia nos ha enseñado de forma repetida que este de pensamiento es probablemente erróneo. ¿Por qué nuestro pequeñísimo asentamiento debe ser único? Al igual que ningún país ha sido el centro de la Tierra, tampoco la Tierra es el centro del Universo.”

Así se expresaba Fred Hoyle.

Una versión de la máquina del tiempo de Thorne consiste en dos cabinas, cada una de las cuales contiene dos placas de metal paralelas. Los intensos cambios eléctricos creados entre cada par de placas de metal paralelas (mayores que cualquier cosa posible con la tecnología actual) rizan el tejido del espacio-tiempo, creando un agujero en el espacio que une las dos cabinas. Una cabina se coloca entonces en una nave espacial y es acelerada a velocidades próximas a la de la luz, mientras que la otra cabina permanece en la Tierra. Puesto que un agujero de gusano puede conectar dos regiones des espacio con tiempos diferentes, un reloj en la cabina de la nave marcha más despacio que un reloj en la cabina de la Tierra. Debido a que el tiempo transcurriría a diferentes velocidades en los dos extremos del agujero de gusano, cualquiera que entrase en un extremo del agujero de gusano sería instantáneamente lanzado al pasado o al futuro.

¿Qué somos en realidad? ¿Lo sabremos algún día?

No es que estémos conectados con el Universo, lo cierto es…, ¡que somos parte de él!

Estoy totalmente convencido de que, de alguna manera, nuestras mentes, están conectadas con el cosmos del que formamos parte.  Estamos aquí y nos parece de lo más natural, nunca nos paramos a pensar en cómo fue eso posible, en cómo surgió el “milagro”.  A partir de la materia “inerte” evolucionada surgen entes pensantes y vivos, ¿cómo es posible tal maravilla? Hay que pensar (lo he referido en muchas ocasiones) que, el material del que estamos hecho (Nitrógeno, Carbono, etc.), se fabricó en las estrellas a partir del elemento más simple, el Hidrógeno que, evolucionado a materiales más complejos que llegaron hasta nuestro Sistema Solar primitivo en formación para constituirse en parte del Planeta Tierra en el que, bajo ciertas condiciones atmosféricas, presencia de agua y de radiación cósmica, dio lugar al nacimiento de aquella primera célula capaz de reproducirse que evolucionó hasta nosotros.

Estamos hecho de energía pura fabricada en las estrellas y nuestras mentes evolucionan formando parte de un Universo en constante expansión del que, sin que nos demos cuenta, recibimos continuos mensajes que nos mantiene conectados a esa fuerza invisible que nos hace pensar para descubrir su fuente.

En algún momento breve, he tenido la sensación de tener en mi mente la solución a un pensamiento continuado sobre un problema científico que me preocupa y quisiera conocer.  La sensación de ese saber, de tener esa respuesta deseada, es fugaz, pasa con la misma rapidez que llegó.  Me deja inquieto y decepcionado, estaba a mi alcance y no se dejó atrapar.  Me ocurre con cierta frecuencia con distintos temas que me rondan por la cabeza.  Sin embargo, esa luz fugaz del saber aparece y se va sin dejar rastro en mi mente que me permita, a partir de una simple huella, llegar al fondo de la cuestión origen del fenómeno.

             ¡Esa conexión invisible que nos ata a las estrellas!

La mente humana es una maravilla.  Esas sensaciones que antes he mencionado, y, que en mí, llegan y se van sin dejar huellas, son las mismas que sintieron Galileo, Kepler, Newton, Planck o Einstein, lo único diferente es que en ellos, la sensación no fue tan fugaz, se quedó el tiempo suficiente en sus mentes como para que pudieran digerir el mensaje y comunicar al mundo lo que les había transmitido.  Así, a fogonazos de luz del saber, avanza la Humanidad.

Nadie ha podido explicar nunca como llegan esos fogonazos de luz del conocimiento a unas pocas mentes elegidas.

El cerebro se cuenta entre los objetos más complicados del Universo y es sin duda una de las estructuras más notables que haya producido la evolución. Hace mucho tiempo, cuando aún no se conocía la neurociencia, se sabía ya que el cerebro es necesario para la percepción, los sentimientos y los pensamientos.

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                       La “máquina” más perfecta del Universo forma parte de nosotros

En tanto que objeto y sistema, el cerebro humano es muy especial: su conectividad, su dinámica, su forma de funcionamiento, su relación con el cuerpo y con el mundo, no se parece a nada que la conciencia conozca.  Su carácter único hace que el ofrecer una imagen del cerebro se convierta en un reto extraordinario.  Aunque todavía estamos lejos de ofrecer una imagen completa del cerebro, si podemos ofrecer retazos y datos parciales de algunos de sus complicados mecanismos.  Sin embargo, carecemos de información para generar una teoría satisfactoria de la conciencia.

Estamos tratando de algo que pesa poco más de 1 kg –aproximadamente- y que contiene unos cien mil millones de células nerviosas o neuronas, generando continuamente emociones, etc.

¡Increíble, grandioso!  ¿Pero sabemos encausarlo? De momento: NO.

El ADN de nuestros cuerpos contienen un registro del pasado, porque  nuestros genes han sido moldeados por circunstancias ambientales. Aunque el registro genético, como el registro geológico, ha quedado envuelto y oscurecido por los estragos del tiempo, no está completamente borrado.

Sonsacando información de los genes, los microbiólogos pueden decir  mucho sobre el ancestro universal que pudo haber vivido hace unos 4.000  millones de años, y con esta infromación podemos conjeturar algo sobre  las condiciones que imperaban en aquella época. El mensaje que se extrae es una auténtica sorpresa. Pero debemos confiar en nosotros mismos, en ese cerebro que aún no conocemos y que, en abril de 2.003, por ejemplo, nos llevó a completar con éxito la secuenciación de 3.000 millones de letras de A D N presentes en el genoma humano.

Precisamente,  ese conocimiento, se puede ver como un manual de instrucciones reconvertible en el libro de medicina más potente imaginable.  Parece que ahí está el futuro de la salud humana: La Genética.  El reto que tenemos por delante consiste en adoptar la forma correcta en que se deben leer los contenidos de todas esas páginas que contienen la secuenciación de los 3.000 letras de A D N, y comprender el modo de cómo funcionan juntas las distintas partes para encausar la salud y la enfermedad humanas.

La consecuencia más importante de todo esto es que se ha abierto la puerta a un alentador y enorme (aunque complejo) paisaje biológico nuevo.  Su exploración necesitará de pensamientos creativos y nuevas ideas.

En el Universo todo es energía y de ellas surgimos nosotros y surgió la Conciencia que tratamos de conocer. Vinimos de las estrellas y hacia las estrellas regresaremos algún día lejano en el futuro, cuando esa conciencia se expanda hasta el punto de que podamos comprender. Nadie puede negar que: ¡La energía del Universo está en nosotros! Se nos da un tiempo (si no surgen problemas) para que podamos desplegar la parte alicuota de intelecto que nos toco en “suerte”, por “azar”, “genética” o vaya usted a saber el motivo de que, algunos tengan dotes superiores a las que otros tenemos y puedan “ver” con más facilidad la naturaleza de la Naturaleza.

Lo cierto es que, surgimos del Universo, y, estamos hechos de “polvo de estrellas”. Todos los materiales que conforman nuestro organismo físico, fueron elaborados allí, en las entrañas de las estrellas a temperaturas de de millones de grados.

Creo que, todos los misterios del Universo, residen en nuestras mentes en las que, se encuentran todas las respuestas que podremos encontrar con el Tiempo que las hará evolucionar conforme a un plan de la Naturaleza que no hemos llegado a conocer. Precisamente por eso, se nos ha otorgado el don de poder luchar contra la entropía y, junto con las galaxias espirales, podemos generar entropía negativa que impide el deterioro ininterrumpido del mundo. Todo permanece, nada se detruye y, simplemente cambia para que todo, siga igual.

Lo incomprensible de todo esto es que lo podamos comprender. ¡Ideas que surgen tratando de decirnos como es el “mundo”, y, también, tratamos de desvelar quiénes somos, de dónde venimos y hacia donde vamos.

Hace sólo 35  años, todo esto era un sueño, nadie se atrevía a pensar siquiera con que este logro sería posible algún día ¡secuenciar 3000 millones de grafos de A D N! Sin embargo, aquí viene la contradicción o paradoja, el cerebro que aún no conocemos, lo ha hecho posible. La genómica es una auténtica promesa para nuestra salud, pero necesitaremos algunos saltos cuánticos en la velocidad y la eficacia de la secuenciación del A D N.

               No será fácil llegar a comprender lo que aquí vemos

Los circuitos y conexiones cerebrales generan números que sobrepasan el de estrellas en las galaxias. Estamos tratando de algo que pesa poco más de 1 Kg –aproximadamente–,  que contiene unos cien mil millones de células nerviosas o neuronas, generando continuamente emociones y pensamientos.

La consecuencia más importante de todo esto es que se ha abierto la puerta a un alentador y enorme (aunque complejo) paisaje biológico. Su exploración necesitará de pensamientos creativos y nuevas ideas. Hace 40 años, todo esto era un sueño, nadie se atrevía a pensar siquiera con que este logro sería posible algún día ¡secuenciar 3000 millones de grafos de A D N! Sin embargo, aquí viene la contradicción o paradoja, el cerebro ¡que aún no conocemos!, lo ha hecho posible. La genómica es una auténtica promesa para nuestra salud, pero necesitaremos algunos saltos cuánticos en la velocidad y la eficacia de la secuenciación del A D N.

           Nuestra consciencia trata de “volar” hacia el universo al que pertenece

Está claro sin embargo que, dadas todas las dimensiones del ser humano, que incluyen aspectos tanto materiales como espirituales, será necesario mucho, mucho, mucho tiempo, para llegar a conocer por completo todos los aspectos complejos encerrados en nuestro interior.

El adelanto que se producirá en las próximas décadas estará y será más visible en el aspecto biológico y la curación de enfermedades como el cáncer y otras nefastas como el Sida que asolan nuestro mundo.  El conocimento de la Psique, de nuestra propia conciencia, será mucho más lento.

Hay que tener en cuenta que primero debemos tener un conocimiento completo de los primates, tal conocimiento nos proporcionaría luz sobre lo que convierte en únicos a los seres humanos.  Al decir únicos me refiero al hecho diferenciador de la conciencia y, desde luego, lo circunscribo al planeta Tierra, ya que, referido a todo el Universo,  seguro que no somos “tan únicos”.

Una cosa es cierta: No prestamos la debida atención al poder de nuestros pensamientos que, lo mismo están presentes en nuestras vidas cotidianas, en nuestra realidad del día a día que, nos llevan en viajes alucinantes hacia mundos ignotos situados en regiones perdidas del universo, o, también, nos puede situar en un mundo mágico en el cual, llegamos a comprender, sin dificultad alguna y con una claridad de ideas que sólo una alta calidad intelectual podría lograr, esas teorías inalcanzables que no pueden ser verificadas por el hombre por falta de medios y comprensión. La Mente es una herramienta muy poderosa y, de ella, surgen las ideas que nos llevarán hacia el futuro.

emilio silvera

Incertidumbre, Orden, Caos, Entropía…Vida.

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo y la Entropía    ~    Comentarios Comments (1)

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          Moléculas, átomos y conexiones para formar pensamientos

Imaginemos una mente inteligente que, en todo momento, pudiera tener conocimiento de todas las fuerzas que controlan la Naturaleza y también, de las condiciones en que se encuentran en cada momento todas las unidades de que consta ésta. Si esta mente tuviera una inteligencia suficiente para analizar todos estos datos, podría abarcar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos de mayor tamaño del universo y los de los átomos más ligeros; para ella nada sería incierto; el futuro y el pasado estarían ambos presentes ante sus ojos.

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                                Esto sería Inteligencia Artificial

El equivalente moderno de esta mente sería un superordenador que conociera todas las posiciones y las velocidades de todas las partículas del universo, y pudiera utilizar las leyes de Newton y las que describen las fuerzas de la naturaleza (como la gravedad y el electromagnetismo), no solo para predecir la trayectoria futura de cada partícula, sino para averiguar toda la historia de su procedencia –porque en las leyes de Newton no hay nada que nos revele la dirección del tiempo y funcionan de la misma manera si éste transcurre en sentido contrario, como podemos ver fácilmente si nos imaginamos el proceso inverso del choque entre dos bolas de billar, o si invertimos el movimiento orbital de todos los planetas del Sistema Solar-.

No hay una flecha del tiempo en las leyes de Newton y, según Laplace y muchos otros, estas leyes parecen describir un mundo completamente determinista en el cual el pasado y el futuro están fijados de una manera rígida y no hay lugar para el libre albedrío.

Lo que ninguno de estos científicos parece haber observado es que el argumento fundamental se desploma si, en cualquier momento y lugar del universo, se produce una colisión simultánea entre tres partículas –aunque la valoración de si esto sería suficiente para restablecer el libre albedrío es una cuestión cuya discusión prefiero dejar a la filosofía.

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   El tiempo y la entropía destructora que siempre aumenta en un sistema cerrado. Considerado como sistema cerrado el Universo aumenta su entropía sin que nada lo pueda evitar..

En la física del movimiento y sus causas -Dinámica- las leyes de la naturaleza funcionan tanto si el tiempo transcurre “hacia adelante” como también si lo hiciera “hacia atrás”, es decir que son simétricas y reversibles en el tiempo. Si filmamos un choque entre dos partículas, o la órbita de un planeta entorno a su sol, y pasamos la película al revés, notaremos que las trayectorias están invertidas, lo cual es totalmente coherente para la física: no hay nada que nos indique que el tiempo está trascurriendo en sentido contrario. Si las leyes de la naturaleza no distinguen entre el pasado y el futuro, entonces ¿por qué notamos que el tiempo fluye en un sentido y no en otro? ¿De dónde sale esa asimetría del tiempo? ¿Por qué recordamos el pasado pero no el futuro?

Este mismo problema relativo al tiempo se planteó a partir de uno de los mayores triunfos de la física del siglo XIX: la investigación de la naturaleza de la luz y de otras formas de radiación electromagnética, que tuvo su momento culminante en la obra del escocés James Clerk Maxwell (1831-1879). La explicación dada por Maxwell sobre la radiación electromagnética se basa en la obra de Michael Faraday, que vivió entre 1791 y 1867, y propuso la definición de los “campos” eléctrico y magnético que surgen en torno a los objetos que poseen una carga eléctrica.

Fue Faraday el primero en sugerir que la luz podría estar producida por algún tipo de vibración de las líneas de fuerza asociadas con imágenes y partículas “cargadas”, que vibrarían como lo hacen las cuerdas de un violín al ser pulsadas. El problema estaba en que, Faraday, carecía de los conocimientos matemáticos necesarios para desarrollar la idea de maneta tal que se desarrollara un modelo perfectamente configurado. Así, en la década de 1860, llegó Maxwell para rematar el trabajo de Faraday con sus maravillosas ecuaciones vectoriales para demostrar que todos los fenómenos eléctricos y magnéticos conocidos en aquella época, incluido el comportamiento de la luz, podía ser descrito mediante un conjunto de sólo cuatro ecuaciones, que actualmente se denominan ecuaciones de Maxwell.

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                     Statue of J. Clerk Maxwell

Newton y Maxwell, dieron al mundo el conjunto de herramientas matemáticas necesarias para controlar todo lo que la física conocía a mediados del siglo XIX. Por otra parte, lo más maravilloso de las ecuaciones de Maxwell era que, sin que se hubiera pedido, proporcionaban una descripción de la luz –las ecuaciones se crearon para describir otros fenómenos electromagnéticos, pero incluían en sí misma una solución que describía las ondas electromagnéticas que se desplazaban por el espacio a cierta velocidad- Esta velocidad es exactamente la de la luz (que ya había quedado bien determinada en la década de 1860 y pronto podría medirse con una precisión aún mayor), no dejando lugar a dudas de que la luz se desplaza como una onda electromagnética.

Las ecuaciones de Maxwell tienen dos características curiosas: una de ellas pronto tendría un profundo impacto en la física, y la otra fue considerada hasta tiempos muy recientes sólo como una rareza de menor importancia. La primera característica innovadora de estas ecuaciones es que dan la velocidad de la luz como un valor constante, independientemente de cómo se mueva su fuente con respecto a la persona o al aparato que mida su velocidad (Einstein lo supo ver con claridad cuando lo incorporó a su teoría de la relatividad especial).

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La Flecha del Tiempo en el Universo…siempre hacia el futuro. Es el inexorable transcurrir del Tiempo lo que todo lo cambia marchando en la única dirección. El Presente se hace Pasado, corre hacia el futuro pero… ¡Nunca lo alcanzará!



Claro que, como todo, también las ecuaciones de Maxwell tenían sus limitaciones, especialmente en la descripción de fenómenos que se producen a escalas muy pequeñas, tales como el comportamiento de los átomos y de las partículas que los componen. En este caso, es preciso modificar tanto la descripción clásica de las descripciones electromagnéticas (Maxwell), como la descripción clásica de las interacciones entre partículas (Newton), fenómenos en los cuales se cumplen las reglas de la física cuántica. Así, las ecuaciones de Maxwell, como las de Newton, tampoco contienen la flecha del tiempo.

Lo que fue durante mucho tiempo la explicación habitual la razón por la que vemos una dirección predominante del tiempo surgió a partir de otro gran triunfo de la física del siglo XIX: la descripción de la relación entre calor y movimiento (termodinámica). Esto tuvo una importancia práctica fundamental en el mundo industrial cuando se utilizaba la fuerza de las máquinas de vapor.

Lo cierto es que, la importancia de la termodinámica reside en que permite a los físicos explicar el comportamiento de gran número de objetos –en especial, partículas de gas- que, en cierto sentido, funcionan juntos en un sistema complejo. Esto incluye el uso de promedios y estadísticas, pero se basa en gran medida en la idea de que un gas está constituido por una cantidad innumerable de partículas diminutas (átomos y moléculas) que no cesan de rebotar y chocar entre sí y con las paredes del recipiente que las contiene, cumpliendo las leyes del movimiento de Newton. Esta teoría cinética de los gases fue un ejemplo importante del modo en que las leyes universales de la física ponían orden en el caos.

Ludwing Boltzmann (1844-1906)Resultado de imagen de Ludwig Boltzmann  y su formula mágica
       Ludwig Boltzmann (1844-1906)

La palabra “gas” fue acuñada por el físico flamenco Joannes van Helmont a partir de la palabra griega que significa “caos”; este término apareció impreso por primera vez en el libro de van Helmont titulado Ortus medicinae, publicado cuatro años después del fallecimiento de Joannes, en 1648. La idea de que los gases eran como un caos se consideró acertada durante trescientos años, hasta que Maxwell desde Gran Bretaña, y su contemporáneo Ludwig Boltzmann, desde Viena, consolidaron la teoría cinética (que hasta entonces había sido sólo una especulación), dándole una firme base científica fundamentada en las leyes de Newton.

Lo que actualmente se conoce como segundo principio de la termodinámica se puede expresar de muchas formas diferentes, pero su primer enunciado se debe al físico británico William Thomson (quien fuera posteriormente lord Kelvin) en 1852. La cuestión principal sobre la que Thomson llamó la atención era la idea de la disipación –que, aunque el modo en que funciona el mundo natural se puede describir como un gran motor que convierte el calor en trabajo (o en movimiento, que viene a ser lo mismo), debe haber siempre algo de calor que se disipa durante el proceso, aunque realmente no se pierde, sino que se propaga por todo el universo, haciendo que la temperatura global suba una pizca, una cantidad imperceptible-Esto va más allá del principio, o ley, de la conservación de la energía (el primer principio de la termodinámica), porque en este caso, aunque la cantidad total de energía del mundo (expresión con la que los victorianos se referían a lo que actualmente llamaríamos el universo) se mantiene siempre igual, la cantidad de energía útil siempre está disminuyendo. Esto implica que los físicos necesitaban un método para cuantificar la cantidad de energía útil existente en un sistema cerrado, o en el mundo (el universo en toda su amplitud), de tal manera que pudiera tenerla en cuenta y manejarla en sus ecuaciones. Esto indujo a Rudolf Clausius a proponer el concepto de entropía, lo cual hizo en Alemania a mediados de la década de 1860.

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La entropía mide la cantidad de orden que hay en un sistema y, si el desorden aumenta, también lo hace la entropía. Sabiendo que en el mundo real el desorden crece en todo sistema cerrado (las cosas se desgastan) a medida que pasa el tiempo, el inevitable aumento de la entropía define una dirección del tiempo, una flecha que parte del pasado ordenado y apunta hacia el futuro desordenado. Dado que este proceso parecía inevitable y universal, los especialistas en termodinámica de la era victoriana preveían un destino último del universo en el que toda la energía útil se habría convertido en calor y todo sería una mezcla templada de materia a temperatura uniforme, una situación desoladora que llamaban la “muerte térmica” del universo.

La vida, por supuesto, parece desafiar este proceso creando orden y estructuras a partir de materiales desordenados (o, en todo caso, menos desordenados). No parece más que, el Universo, actúa como si tuviera una consciencia y, hubiera creado la vida para que, a través de ella, pudiera evitar ese final. Una planta, por ejemplo, construye su estructura, y puede fabricar flores de gran belleza, a partir del dióxido de carbono, agua y unos pocos restos de otros productos químicos. Pero sólo puede hacerlo con la ayuda de la luz solar, es decir, con energía procedente de una fuente externa. La Tierra, y en particular la vida que se desarrolla en ella, no es un sistema cerrado. Es posible demostrar, utilizando las ecuaciones desarrolladas por Thomson, Clausius y sus contemporáneos, que, en cualquier lugar del Universo donde aparece un foco de orden, esto se hace a costa de que se produzca más desorden en otro lugar.

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Una explosión Supernova de una estrella masiva nunca podrá volver a su estado original. La estrella como sistema cerrado, llegó al Caos total con el paso del Tiempo y explotó para transformarse en una cosa distinta de la que fue.

A escala macroscópica, según unas leyes deducidas a partir de experimentos y observación siguiendo procedimientos científicos aprobados, ensayados y comprobados, el universo actúa de un modo irreversible. Nunca se puede hacer que las cosas vuelvan a ser como solían, todo lo que surge, aunque nos parezca igual, no lo es. Todo lo nuevo que surge a partir de lo que había, está más evolucionado y, de alguna manera, es diferente. Pero precisamente en nuestro sencillo y clásico ejemplo de irreversibilidad termodinámica, la entropía y la flecha del tiempo podemos observar con claridad la dicotomía aparente entre el mundo macroscópico y el mundo microscópico. A nivel de los átomos y las moléculas que componen el gas (en realidad un nivel sub-microscópico, pero nadie lo tiene en cuenta), toda colisión es, según las leyes de Newton, perfectamente reversible y, en ese modelo del movimiento inverso no habría nada que estuviera prohibido por las leyes de Newton. Obedeciendo ciegamente esas leyes, los átomos y las moléculas recorrerían su camino inverso para volver a quedarse en su posición original, con independencia del número de sucesos e interacciones que pudieran haber sufrido durante el proceso. Sin embargo, en el mundo real, nunca vemos que los sistemas actúen de esa manera. Las civilizaciones pasan y llegan otras nuevas, aquellas que se fueron, nunca volverán. De la misma manera, cuando una estrella, al final de su vida, explota como supernova y deja sembrado el espacio interestelar de una hermosa Nebulosa de la que, mucho más tarde, surgirán nuevas estrellas, éstas, serán de otra generación, más complejas y, aunque seguirán siendo estrellas, estarán clasificadas como diferentes, más complejas y evolucionadas que aquellas en las que tienen su origen.

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                                La belleza del caos en todo su esplendor!

Me proponía al comenzar este trabajo a exponer muchas más cosas pero, como siempre pasa, el espacio y el tiempo no dan para tanto en este lugar y, dejo pendiente explicar cómo surge el Caos a partir del Orden y el Orden a partir del Caos, cómo podemos llegar al borde del Caos y qué transiciones de fase tienen que producirse para que, la normalidad y la simetría vuelva a reinar a partir de ese desorden que, en un principio, podría parecer irreversible.

De todo lo que aquí hemos hablado, se puede tomar razón y llegar a tener una razonada conciencia en el estudio de una galaxia espiral que, con sus millones de estrellas brillantes en los brazos espirales y sus estrellas rojas y más viejas en el centro galáctico, nos hablan claramente de la flecha del tiempo y de la entropía al considerar, la galaxia, como el sistema cerrado que, poco a poco, va tornándose más y más compleja en la composición de la materia que la conforma que, de manera irreversible va sufriendo transformaciones de todo tipo que, finalmente, la llevará a un estado crítico que hasta se podría transformar en un inmenso agujero negro como resultado final del proceso.

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Lo cierto es que llegamos, como aquel que dice, antes de ayer, y, nos creemos los dueños del Universo, cuando en realidad,, somo menos que un grano de arena en la inmensa playa, o, de una gota de Agua del inmenso Océano… Pero, así somos: Engreidos y fatuos, ególatras y poco humildes. Claro que, la realidad nos hará cambiar.

Mucho es lo que nos queda por saber, lo que sabemos, reconociendo que no es poco para el exiguo tiempo que llevamos aquí (en la medida del reloj del universo), es aún insuficiente para lo que la Humanidad necesita saber. Nuestra ignorancia es grande, muy grande…, casi infinita, si la contraponemos con todo aquellos que nos queda por descubrir de los secretos de la Naturaleza. Nunca podremos acabar ese aprendizaje que se pierde en la lejanía de la flecha del tiempo en ese infinito que llamamos futuro.

emilio silvera

Estimuladores del cerebro: Muerte de la voluntad

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en ¡Males del mundo!    ~    Comentarios Comments (11)

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neuronas

Los misteriosos caminos de peligrosos pensamientos que pueden llegar a quitarnos la voluntad.

 En todas las culturas y en todas las épocas, los seres humanos han buscado sustancias “mágicas” para impulsar los niveles de energía de la mente y del cuerpo. Desde el principio de la historia, curanderos, charlatanes y brujos han estado vendiendo tónicos, píldoras energéticas y estimulantes para potenciar el cerebro, de tal manera que hoy en día disponemos de un impresionante arsenal de fármacos que actúan sobre el cerebro para aumentar el rendimiento mental.

Conexiones múltiples que, por la acción de las drogas, pierden su frescura y pueden llegar a degenerarse.

Los estimulantes son drogas que tienen un efecto de alertar, mejoran el estado de ánimo y hacen que el intelecto funcione más rápido, con lo que aumentan potencialmente el rendimiento mental y alivian la depresión. Los estimulantes legales, como la nicotina de los cigarrillos y la cafeína del café, el té y las bebidas de cola se utilizan continuamente para regular la energía mental a un nivel óptimo.

Los estimulantes ilegales, como la cocaína y la anfetamina se diferencian de los estimulantes legales en que dan euforia, pero tienen el precio de la dependencia. Sin embargo, los estimulantes resultan interesantes no sólo por su potencial de aumentar la energía cerebral, sino también por la luz que arrojan sobre el misterio de la naturaleza de la energía mental.

     Una subida artificial de la percepción, nunca será duradera, y, a la larga, sí que será dañina.

La cocaína es una droga que tiene una historia fascinante (aparte de lo nociva que pueda ser). Actualmente es una de las drogas más caras y más buscadas del mundo, utilizada por muchos millones de seres esclavizados por ella en todo el mundo. Sólo en EE UU, este polvo blanco mueve miles de millones de dólares al año. Esto promueve un enorme comercio ilegal e internacional, que sirve de financiación para algunos países, mientras desestabiliza y destruye otros.

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Miles de jovenes caen en la desgracia de esta adicción que, impulsada por intereses bastardos e inhumanos, sólo buscan enriquecerse sin pararse a pensar en el terrible daño que provocan. ¿Qué hacen los Gobiernos del mundo? ¿No tienen los medios para erradicar esta plaga?

Durante miles de años, los indios andinos han utilizado, por sus propiedades estimulantes, la hoja de coca, de las que se extrae la cocaína. Estas hojas producen en esencia los mismos efectos que su extracto cristalino, aunque, cuando las hojas se mastican, la cocaína sale de su interior lentamente y la sangre la absorbe a través del intestino. De esta manera, los efectos psicoactivos de las hojas son más graduales y menos intensos que el polvo puro, que normalmente se inhala o se inyecta.

  La civilización Inca del Perú consideraba la coca como un don del dios Sol, y afirmaban lo siguiente:

“Los ángeles divinos han regalado al hombre la hoja de coca para calmar el hambre, dotar de nuevo vigor al que está fatigado y desfallece, y permitir a los infortunados que olviden sus miserias.”

Inicialmente los incas restringieron su uso a las clases reales y a los sacerdotes, pero con el paso del tiempo dicho uso se extendió ampliamente. Este proceso se vio acelerado con la conquista española, ya que, al darse cuenta de sus efectos estimulantes la daban a los indios cautivos que trabajaban, y, según los cronistas españoles, en algunos documentos de aquellos tiempos se puede leer (con verguenza):

“Esta hierba es tan nutritiva y vigorizante que los indios trabajan días enteros sin tomar nada más y, si están a falta de ella, experimentan un debilitamiento de sus fuerzas.”

 

 

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                      Em algunas regiones el consumo es preocupante

Llegamos al pueblo de aquella buena gente y, sin remordimiento de conciencia alguno, abusamos de su buena fe y los explotamos en beneficio propio. Siempre sentiremos verguenza de aquellos hechos.

Por lo tanto, los españoles, fomentaron de buena gana el uso de la coca por parte de los indios, especialmente cuando estos trabajaban en las minas de oro situadas a gran altitud.

La coca no penetró en Europa en cantidades sustanciales hasta mediados del siglo diecinueve, y su introducción se debió en gran parte a un químico corzo llamado Ángelo Mariano. Éste químico la popularizó desarrollando productos en los que se utilizaban extractos de coca. Este último se comercializó con el nombre de Vin Mariani (“el tónico mundialmente famoso para el cuerpo y el cerebro”), que se convirtió rápidamente en la bebida más popular de Europa. Se promocionó como vino y como medicina, y era una mixtura embriagadora recomendada por los médicos en toda Europa y América para cualquier padecimiento o dolor.

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Molécula de cocaína

No es de extrañar que las damas y los caballeros de finales del siglo diecinueve bebieran Vin Mariano con gran entusiasmo, ya que combinaba un vino suave y agradablemente embriagador con una vigorizante dosis de cocaína, y todo ello se presentaba con una poderosa recomendación médica. ¿Qué más se podía pedir? Mariano fue aclamado como uno de los grandes ciudadanos europeos del momento y el Papa le concedió una medalla especial. ¡Lo que son las cosas!

El éxito de Vin Mariano inspiró a un farmacéutico de Georgia, John Pemberton, el invento de la Coca-Cola en 1886. La preparación original no fue exitosa, y, se anunciaba como estimulante para el dolor de cabeza. Se sustituyó rápidamente por un extracto de la nuez de cola, una fuente de cafeína. Esta nueva Coca-Cola se anunció como “la bebida intelectual de la templanza”. En 1888 se le añadió el agua de soda, obteniéndose la versión “Clásica” de esta bebida, aunque desde luego esta versión seguía conteniendo cocaína. La cocaína desapareció de la Coca-Cola a principios del siglo veinte, cuando se observó que causaba adicción, y se sustituyó por unos niveles más altos de cafeína. Las propiedades estimulantes de la Coca-Cola actual y de otras bebidas de cola se deben principalmente a la cafeína, así como a los altos niveles de azúcar.

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La cocaína se purificó como un extracto de las hojas de coca en 1860, y esto marcó los comienzos de los problemas. La coca y los extractos de coca se han utilizado durante cientos de años sin que causaran ninguna dependencia psicológica observable y sin que aparecieran efectos secundarios negativos. Pero la cocaína purificada era diferente, y se tardó bastante tiempo en conocer esta diferencia. Uno de los defensores más influyentes de la cocaína fue Sigmund Freud.

En 1884, cuando era un joven neurólogo, Freud pidió prestada la gran cantidad de dinero que se necesitaba para comprar la droga pura y la experimentó en sí mismo y en muchos de sus amigos y pacientes. Descubrió que aquella droga aumentaba su energía y su virilidad, y acababa con la depresión. Escribió a Martha su prometida, al saber que ella había perdido el apetito:

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“Pobre de ti, princesa, cuando llegue te voy a besar hasta que te pongas colorada y te voy a dar de comer hasta que te pongas gordita. Y si te resistes, vas a ver quien es más fuerte, una niña modosita que no come lo suficiente o un hombre grande y salvaje que tiene cocaína en el cuerpo. Cuando tuve mi última depresión grave, volví a tomar cocaína y una pequeña dosis me hizo subir a las alturas de un modo maravilloso. Ahora estoy precisamente reuniendo documentación para elaborar un canto de alabanza a esta sustancia mágica.”

Freud escribió realmente un largo trabajo científico elogiando las propiedades médicas y estimulantes de la cocaína, y recomendándola para una variedad de situaciones. Como consecuencia de esto, el uso de la cocaína se difundió aún más: se recetaba muy frecuentemente para aliviar la ansiedad y la depresión, y Freud disfrutó de la gloria que todo esto le reportaba.

Sin embargo, fue descubierto gradualmente que la cocaína creaba una adicción psicológica. Fleischl, un amigo íntimo de Freud, se volvió incontrolablemente adicto, y el propio Freud lo encontró una noche en estado crítico de delirium tremens, imaginando que serpientes blancas reptaban por su piel.

Una de las peores lacras que sufre la Humanidad viene de la mano de gente sin conciencia que, por dinero, matan a sus hermanos sin importarles el dolor que causan en familias que han quedado destrozadas por este veneno.

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      Transforma y mata a las criaturas que tienen la debilidad de caer en sus garras malditas

Los que viven de este tráfico que llevan a criaturas jóvenes e inocentes al más cruel destino, a un mundo de oscuridad y pérdida de cualquier valor humano… ¡Habría que darles escarmientos ejemplares! Con la muerte no pagarían el mal causado.

Se abusó de la cocaína durante todo el siglo veinte, pero su ampliamente difundido uso ilegal se disparó en realidad durante la década de 1980, especialmente en América, de tal forma que el tráfico ilegal de cocaína figura entre los mayores negocios del mundo, sin importar el daño que se hace a millones de criaturas por todo el mundo, y, lo peor de todo es que, en ese negocio están implicados Gobiernos y políticos y, hasta personas “honorables” de nuestra sociedad que, camuflados bajo una capa de honradez y falsa moralidad, están matando a muchas personas inocentes y destrozando a familias enteras para que ellos, gente sin conciencia ni moral, disfruten de una riqueza que está manchada por la sangre de muchos y el dolor de todos.

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A los que viven de las drogas y matan a nuestros jovenes… ¡Los encerraría para la eternidad!

Por eso Freud nunca me ha caído bien, y, si de mí dependiera, los Gobiernos del mundo actuarían de otra manera muy diferente contra toda esa gentuza que pulula alrededor de ese negocio de la muerte y la desgracia que, convierte a personas decentes y normales en parias sin voluntad y, de paso, han logrado alejar la alegría de vivir en muchos padres y familias que son muy desgraciados al contemplar, impotentes, como se hunde su ser querido.

emilio silvera