Mar
4
Recibo un Correo que expongo a todos ustedes
por Emilio Silvera ~
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TEORIA DEL CAMPO UNIFICADO – DESCUBRIMIENTO DE LA FÓRMULA ÚNICA QUE ENLAZA ENTRE SÍ A TODAS LAS CREACIONES FÍSICAS DEL UNIVERSO
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Deseamos poner en conocimiento del mundo científico, una noticia, que podría llegar a ser uno de los descubrimientos más trascendentales en la historia de la ciencia.
Desde hace tiempo se viene pensando en el medio más adecuado para dar a conocer los significados de la “Teoría de la Planificación Universal”, del doctor Ovidio Pracilio, a efectos de resolver los fundamentales problemas ahora insolubles que afrontan la Ciencia y la Técnica modernas, que han llegado al límite de sus posibilidades de progreso por la insuficiencia que nos presentan las viejas y también actuales teorías científicas básicas.
El concepto de una “teoría del todo” es arraigada en una vieja idea de causalidad, expresada por Laplace en 1814, donde dice: “Un intelecto que en un cierto momento podría conocer todas las fuerzas que establece la naturaleza en movimiento, y todas las posiciones de todos los temas que esa naturaleza compone, sí ese intelecto fuera también tan suficiente para presentar esos datos en un análisis, que pueda unir en una simple fórmula los movimientos de los grandes cuerpos del universo y lo muy pequeño del átomo; para ese tipo de intelecto nada será incierto, y el futuro como el pasado, sería el presente para esos ojos”.
Escribe Einstein en 1901: “Es un sentimiento maravilloso el descubrir las características unificadoras de un complejo de fenómenos diversos que parecen totalmente desconectados en la expreciencia directa de los sentidos”.
La nueva Teoría ha descubierto, nada menos, que la ecuación geométrica que vincula a todas las fuerzas de la Naturaleza, en esa Teoría General largamente buscada por los hombres de ciencia en el transcurso de los siglos.
La búsqueda del intelecto humano trata de converger hacia el “monismo sintético”, ya que ha comprendido que existe una Unidad de Principio en todo el Universo, una Unidad en la complejidad orgánica, una Unidad en el transformismo evolutivo, y que, en su sencillez grandiosa, esa idea debe constituir la más poderosa afirmación de nuestro siglo, porque siendo tremendamente dinámica y fecunda, ella sola bastará para crear una nueva civilización.
Goethe escribía ya en su tiempo: “Actualmente, en la Ciencia, se considera verdad sólo aquello que se enseña en las Universidades. Y si alguien se atreve a indicar una novedad que contradice o amenaza destruir las creencias respetadas durante tantos años, todas las pasiones se rebelan y se esfuerzan por aniquilar al osado. Por eso una verdad tarda muchísimo en resultar ventajosa o útil. Los peores enemigos de la Ciencia son sus especialistas”.
El doctor Albert Einstein trabajó en los últimos treinta años de su vida en la concepción que llamó “Teoría del Campo Unificado”, con lo que pretendía llegar a encontrar la ecuación matemática única que enlazaría entre sí a todas las leyes físicas del Universo, aunque no lo pudo demostrar.
El doctor Ovidio Pracilio, autor de la “Teoría de la Planificación Universal”, debido al impulso de sus investigaciones,
buscaba lo mismo, aunque lo hizo partiendo de la base de dos hipótesis para él fundamentales:
1) Que el Universo Físico es el producto de una técnica llevada al más alto grado de perfección.
2) Y que tanto su organización general, como las creaciones que lo componen, han sido planificadas por la Inteligencia Natural.
La tarea de los hombres de ciencia de todas las épocas ha sido la de descubrir, para conocer y luego utilizar, las leyes que gobiernan el mundo físico, pero para lograrlo no se trabajó generalmente sobre la base de esas hipótesis fundamentales, y, en consecuencia, tampoco se buscó el medio que posibilite al hombre traducir a su propio lenguaje la planificación de las creaciones naturales, planificación inteligente, no humana, que nunca fue presupuesto de la ciencia.
Ni aún la nueva ciencia llamada Biónica, nacida como imperativo de las necesidades de la técnica moderna y que trabaja sobre la base de saber que la Inteligencia Natural ha resuelto hace millones y millones de años en los organismos naturales los problemas sin solución que afrontan la ciencia y la técnica humanas, si bien admite implícitamente la primera de las hipótesis, no trabaja tampoco, sobre la base de la segunda.
El doctor Pracilio ha trabajado en sus investigaciones sobre la base de ambas hipótesis y particularmente de la segunda, y como fruto de esa tarea cree haber logrado descubrir una técnica matemática (geométrica) que permitiría al hombre traducir a su propio lenguaje la planificación de las creaciones naturales, siendo el autor de la Hiper-Geometría Esferoidal.
Si tal descubrimiento es positivo, significará lograr descifrar con él los misterios profundos de la naturaleza tales como la estructura íntima de la materia, la mecánica atómica y la sideral.
La Naturaleza no ha planificado ni planifica sus creaciones con números aritméticos o ecuaciones algebraicas o fórmulas abstractas con significaciones arbitrarias, sino que ha planificado y planifica con formas geométricas, representativas de la real conformación y comportamiento de los elementos estructurales que componen el Universo Físico.
Es por eso que Einstein no pudo demostrar su teoría del campo unificado, ni lo hubiera logrado utilizando la matemática abstracta en vez de la matemática concreta o sea la Geometría, pero esta Geometría debe ser la Esferoidal, ya que el hombre sabe que la esfera es perfecta.
El doctor Ovidio Pracilio logró descubrir la Fórmula Única que enlaza entre sí a todas las Creaciones Físicas del Universo. Esta Fórmula es aplicable a todo lo creado por la Naturaleza, tanto a lo astronómico del macrocosmos como a lo infinitamente pequeño del microcosmos; a los cuerpos humanos, a los animales, a las plantas, a los minerales, a todo lo relacionado con el Universo atómico.
Pensamos que estas Leyes Fundamentales, una vez en manos de los investigadores científicos, harán el prodigio de llevar al mundo a concreciones nunca igualadas.
En lo referente a la medicina y a la anatomía humana podrá llevar a descubrir el verdadero accionar de las células en los organismos, y a la posible curación de enfermedades. Como ejemplo, se podría pensar en la resolución del problema para la curación del cáncer, ya que la proliferación celular produce los tumores malignos. Entonces, utilizando la Fórmula descubierta, se podrán hacer los planos reales de los campos magnéticos que se aceleran o que se retrasan en sus movimientos, y que producen el exceso de proliferación celular, alterando la estructura del tejido sobre el que se asienta, provocando el tumor.
El doctor Pracilio dictó conferencias sobre “El cáncer y sus causas profundas” en la Sociedad Científica Argentina, y estos trabajos fueron presentados en el Congreso Mundial del Cáncer.
Actualmente se ha logrado condensar la energía nuclear para actividades bélicas, como la fabricación de bombas atómicas y nucleares, y usinas para finalidades civiles, como así para aplicaciones diversas. Pero aún los científicos y técnicos no han logrado retrotraer a su estado primitivo o anterior a esos elementos condensados, representando por ello un tremendo peligro latente para la humanidad.
Creemos que cuando se estudie debidamente la aplicación de la descubierta Fórmula Única que rige para todas las manifestaciones Físicas del Universo, se podrá llegar al aprovechamiento benéfico de la energía nuclear, anulando sus funestas consecuencias negativas.
Pensamos que estos descubrimientos han de abrir también incalculables beneficios en todas las ramas de las comunicaciones, y por supuesto, en la específica ciencia de la informática que tanto sigue avanzando tecnológicamente y la que podría verse enormemente beneficiada con el aporte de nuevas bases científicas.
En lo astronómico, resuelve el Problema de Platón, sobre su concepción, de que los astros giran sobre orbitas circulares y con movimientos uniformes y no elípticas como hasta ahora se supone.
El descubrimiento de la Fórmula Única posee una coincidencia perfecta con lo expuesto en El Génesis de la Biblia y en el Símbolo de la Estrella de David. Y todo se demuestra con gráficos perfectos, solamente con el uso del compás.
El doctor Ovidio Pracilio, autor de los trabajos científicos señalados, falleció en Buenos Aires el 19 de Junio de 2004. Habiendo sido uno de sus colaboradores, me siento ahora como uno de los responsables de esta preciosa y difícil herencia, e intuimos que han llegado los tiempos para dar a conocer los descubrimientos a los que me he referido. En tal sentido creemos que sería conveniente buscar la forma en que se podría dar a conocer al mundo lo enunciado, tentativamente –pienso yo-, organizando una serie de conferencias – algunas que ya se encuentran preparadas-, con la reunión y asistencia de representantes de las distintas ramas científicas, como Físicos, Astrónomos, Médicos, Biólogos, etc., ya que a todas ellas serán aplicables estas nuevas leyes, que representarán las bases para las ciencias del Tercer Milenio, u optar por otras posibilidades, para lo cual humildemente solicitamos el apoyo de Instituciones, o científicos, que pudieran estar interesados en que se den a conocer estos nuevos descubrimientos.
Dante Pracilio
Mar
3
¿Los cuántos? ¡Una maravilla de la Naturaleza!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Física Cuántica ~
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La Física del siglo XX empezó exactamente en el año 1900, cuando el físico alemán Max Planck propuso una posible solución a un problema que había estado intrigando a los físicos durante años. Es el problema de la luz que emiten los cuerpos calentados a una cierta temperatura, y también la radiación infrarroja emitida, con menos intensidad, por los objetos más fríos. Planck escribió un artículo de ocho páginas y el resultado fue que cambió el mundo de la física y aquella páginas fueron la semilla de la futura ¡mecánica cuántica! que, algunos años más tardes, desarrollarían físicos como Einstein (Efecto fotoeléctrico), Heisenberg (Principio de Incertidumbre), Feynman, Bhor, Schrödinger, Dirac…
Figura animada que representa un rayo de luz incidiendo sobre un cuerpo negro hasta su total absorción. l nombre cuerpo negro fue introducido por Gustav Kirchhoff en 1862 y su idea deriva de la siguiente observación: toda la materia emite radiación electromagnética cuando se encuentra a una temperatura por encima del cero absoluto. La radiación electromagnética emitida por un cuerpo a una temperatura dada es un proceso espontáneo y procede de una conversión de su energía térmica en energía electromagnética. También sucede a la inversa, toda la materia absorbe radiación electromagnética de su entorno en función de su temperatura.

La expresión radiación se refiere a la emisión continua de energía de la superficie de todos los cuerpos. Los portadores de esta energía son las ondas electromagnéticas producidas por las vibraciones de las partículas cargadas que forman parte de los átomos y moléculas de la materia. La radiación electromagnética que se produce a causa del movimiento térmico de los átomos y moléculas de la sustancia se denomina radiación térmica o de temperatura.
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Ley de Planck para cuerpos a diferentes temperaturas.
Estaba bien aceptado entonces que esta radiación tenía un origen electromagnético y que se conocían las leyes de la naturaleza que regían estas ondas electromagnéticas. También se conocían las leyes para el frío y el calor, la así llamada “termodinámica”, o al menos eso parecía.

Pero si usamos las leyes de la termodinámica para calcular la intensidad de la radiación, el resultado no tiene ningún sentido. Los cálculos nos dicen que se emitiría una cantidad infinita de radiación en el ultravioleta más lejano, y, desde luego, esto no es lo que sucede. Lo que se observa es que la intensidad de la radiación muestra un pico o una cierta longitud de onda característica, y que la intensidad disminuye tanto para longitudes mayores como para longitudes menores. Esta longitud característica es inversamente proporcional a la temperatura absoluta del objeto radiante (la temperatura absoluta se define por una escala de temperatura que empieza a 273 ºC bajo cero). Cuando a 1.000 ºC un objeto se pone al “rojo vivo”, el objeto está radiando en la zona de la luz visible.

Acero al “rojo vivo”, el objeto está radiando en la zona de la luz visible.

Lo que Planck propuso fue simplemente que la radiación sólo podía ser emitida en paquetes de un tamaño dado. La cantidad de energía de uno de esos paquetes, o cuantos, es inversamente proporcional a la longitud de onda y, por lo tanto, proporcional a la frecuencia de la radiación emitida. La sencilla fórmula es:
E = hv
Donde E es la energía del paquete, v es la frecuencia y h es una nueva constante fundamental de la naturaleza, la constante de Planck. Cuando Planck calculó la intensidad de la radiación térmica imponiendo esta nueva condición, el resultado coincidió perfectamente con las observaciones.
Ni que decir tiene que, desde entonces, la fórmula ha sido mejorada y, como siempre pasa, los avances que son imparables van modificando las teorías originales para perfeccionarlas y que se ajusten mucho más a la realidad que la Naturaleza nos muestra cuando somos capaces de descubrir sus secretos.

Poco tiempo después, en 1905, Einstein formuló esta teoría de una manera mucho más tajante: el sugirió que los objetos calientes no son los únicos que emiten radiación en paquetes de energía, sino que toda la radiación consiste en múltiplos del paquete de energía de Planck.
El príncipe francés Louis Victor de Broglie, dándole otra vuelta a la teoría, que no sólo cualquier cosa que oscila tiene una energía, sino que cualquier cosa con energía se debe comportar como una “onda” que se extiende en una cierta dirección del espacio, y que la frecuencia, v, de la oscilación verifica la ecuación de Planck. Por lo tanto, los cuantos asociados con los rayos de luz deberían verse como una clase de partículas elementales: el fotón. Todas las demás clases de partículas llevan asociadas diferentes ondas oscilatorias de campos de fuerza.

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En mecánica cuántica, el comportamiento de un electrón en un átomo se describe por un orbital, que es una distribución de probabilidad más que una órbita. El electrón (e−), es una partícula subatómica con una carga eléctrica elemental negativa.Un electrón no tiene componentes o subestructura conocidos, en otras palabras, generalmente se define como una partícula elemetal.

En la Teoría de cuerdas subyace la Gravedad cuántica
En la Teoría de cuerdas se dice que un electrón se encuentra formado por una subestructura (cuerdas). Tiene una masa que es aproximadamente 1836 veces menor con respecto a la del protón. El miomento angular (espín) intrínseco del electrón es un valor semientero en unidades de ħ, lo que significa que es un fermión. Su antipartícula es denominada positrón: es idéntica excepto por el hecho de que tiene cargas —entre ellas, la eléctrica— de signo opuesto. Cuando un electrón colisiona con un positrón, las dos partículas pueden resultar totalmente aniquiladas y producir fotones y rayos gamma.

Los electrones, que pertenecen a la primera generación de la familia de partículas de los leptones y participan en las interacciones fundamentales, tales como la Gravedad, el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil. Como toda la materia, posee propiedades mecánico cuánticas tanto de partículas como de onmdas, de tal manera que pueden colisionar con otras partículas y pueden ser difractadas como la luz. Esta dualidad se demuestra de una mejor manera en experimentos con electrones a causa de su ínfima masa. Como los electrones son fermiones, dos de ellos no pueden ocupar el mismo estado cuántico, según el Principio de exclusión de Pauli. Por este motivo se forman las estrellas enanas blancas y de neutrones al final de la vida de las estrellas de poca masa.
Es curioso el comportamiento de los electrones en el interior del átomo, descubierto y explicado por el famoso físico danés Niels Bohr, se pudo atribuir a las ondas de De Broglie. Poco después, en 1926, Edwin Schrödinger descubrió como escribir la teoría ondulatoria de De Broglie con ecuaciones matemáticas exactas. La precisión con la cual se podían realizar los cálculos era asombrosa, y pronto quedó claro que el comportamiento de todos los objetos pequeños quedaba exactamente determinado por las recién descubiertas “ecuaciones de onda cuántica”.


No hay duda de que la Mecánica Cuántica funciona maravillosamente bien. Sin embargo, surge una pregunta muy formal: ¿qué significan realmente esas ecuaciones?, ¿qué es lo que están describiendo? Cuando Isaac Newton, allá por el año 1687, formuló cómo debían moverse los planetas alrededor del Sol, estaba claro para todo el mundo lo que significaban sus ecuaciones: que los planetas están siempre en una posición bien definida en el espacio y que sus posiciones y sus velocidades en un momento concreto determinan inequívocamente cómo evolucionarán las posiciones y las velocidades con el tiempo.
Pero para los electrones todo esto es muy diferente. Su comportamiento parece estar envuelto en la bruma. Es como si pudieran “existir” en diferentes lugares simultáneamente, como si fueran una nube o una onda, y esto no es un efecto pequeño. Si se realizan experimentos con suficiente precisión, se puede determinar que el electrón parece capaz de moverse simultáneamente a lo largo de trayectorias muy separadas unas de otras. ¿Qué puede significar todo esto?

Niels Bohr consiguió responder a esta pregunta de forma tal que con su explicación se pudo seguir trabajando y muchos físicos siguen considerando su respuesta satisfactoria. Se conoce como la “interpretación de Copenhague” de la Mecánica Cuántica. En vez de decir que el electrón se encuentra en el punto x o en el punto y, nosotros hablamos del estado del electrón. Ahora no tenemos el estado “x” o el estado “y”, sino estados “parcialmente x” o “parcialmente y. Un único electrón puede encontrarse, por lo tanto, en varios lugares simultáneamente. Precisamente lo que nos dice la Mecánica Cuántica es como cambia el estado del electrón según transcurre el tiempo.
Un “detector” es un aparato con el cual se puede determinar si una partícula está o no presente en algún lugar pero, si una partícula se encuentra con el detector su estado se verá perturbado, de manera que sólo podemos utilizarlo si no queremos estudiar la evolución posterior del estado de la partícula. Si conocemos cuál es el estado, podemos calcular la probabilidad de que el detector registre la partícula en el punto x.

Las leyes de la Mecánica Cuántica se han formulado con mucha precisión. Sabemos exactamente como calcular cualquier cosa que queramos saber. Pero si queremos “interpretar” el resultado, nos encontramos con una curiosa incertidumbre fundamental: que varias propiedades de las partículas pequeñas no pueden estar bien definidas simultáneamente. Por ejemplo, podemos determinar la velocidad de una partícula con mucha exactitud, pero entonces no sabremos exactamente dónde se encuentra; o, a la inversa. Si una partícula tiene “espín” (rotación alrededor de su eje), la dirección alrededor de la cual está rotando (la orientación del eje) no puede ser definida con gran precisión.
No es fácil explicar con sencillez de dónde viene esta incertidumbre, pero hay ejemplos en la vida cotidiana que tienen algo parecido. La altura de un tono y la duración en el tiempo durante el cual oímos el tono tienen una incertidumbre mutua similar.

¿Onda o partícula? ¡Ambas a la vez! ¿Cómo es eso?
Para que las reglas de la Mecánica Cuántica funcionen, es necesario que todos los fenómenos naturales en el mundo de las cosas pequeñas estén regidos por las mismas reglas. Esto incluye a los virus, bacterias e incluso a las personas. Sin embargo, cuanto más grande y más pesado es un objeto más difícil es observar las desviaciones de las leyes del movimiento “clásicas” debidas a la mecánica cuántica.
Me gustaría referirme a esta exigencia tan importante y tan peculiar de la teoría con la palabra “holismo”. Esto no es exactamente lo mismo que entienden algunos filósofos por “holismo”, y que se podría definir como “el todo es más que la suma de las partes”.
Bien, si la Física nos ha enseñado algo, es justamente lo contrario: un objeto compuesto de un gran número de partículas puede ser entendido exactamente si se conocen las propiedades de sus partes (las partículas): basta que uno sepa sumar correctamente (¡y esto no es nada fácil en mecánica cuántica!). Lo que yo entiendo por holismo es que, efectivamente, el todo es la suma de las partes, pero sólo se puede hacer la suma si todas las partes obedecen a las mismas leyes.

Por ejemplo, la constante de Planck, h = 6,626075…x 10 exp. -34 julios segundo, debe ser exactamente la misma para cualquier objeto en cualquier sitio, es decir, debe ser una constante universal. Así, los extraterrestres del cuarto planeta a partir de la estrella SIL, cuando descubran esa constante, el resultado sería exactamente el mismo que le dio a Plancl, es decir, el Universo, funciona igual en todas partes.
Las reglas de la mecánica cuántica funcionan tan bien que refutarlas resulta realmente difícil. Los trucos ingeniosos descubiertos por Werner Heisenberg, Paul Dirac y muchos otros mejoraron y completaron las reglas generales. Pero Einstein y otros pioneros tales como Edwin Schrödinger, siempre presentaron serias objeciones a esta interpretación.
Quizá funcione bien, pero ¿dónde está exactamente el electrón, en el punto x o en el punto y? Em pocas palabras, ¿dónde está en realidad?, ¿cuál es la realidad que hay detrás de nuestras fórmulas? Si tenemos que creer a Bohr, no tiene sentido buscar tal realidad. Las reglas de la mecánica cuántica, por sí mismas, y las observaciones realizadas con detectores son las únicas realidades de las que podemos hablar.

Hasta hoy, muchos investigadores coinciden con la actitud pragmática de Bohr. Los libros de historia dicen que Bohr demostró que Einstein estaba equivocado. Pero no son pocos, incluyéndome a mí, los que sospechamos que a largo plazo el punto de vista de Einstein volverá: que falta algo en la interpretación de Copenhague. Las objeciones originales de Einstein pueden superarse, pero aún surgen problemas cuando uno trata de formular la mecánica cuántica para todo el Universo (donde las medidas no se pueden repetir) y cuando se trata de reconciliar las leyes de la mecánica cuántica con las de la Gravitación… ¡Infinitos!
La mecánica cuántica y sus secretos han dado lugar a grandes controversias, y la cantidad de disparates que ha sugerido es tan grande que los físicos serios ni siquiera sabrían por donde empezar a refutarlos. Algunos dicen que “la vida sobre la Tierra comenzó con un salto cuántico”, que el “libre albedrío” y la “conciencia” se deben a la mecánica cuántica: incluso fenómenos paranormales han sido descritos como efectos mecanocuánticos.

Yo sospecho que todo esto es un intento de atribuir fenómenos “ininteligibles” a causas también “ininteligibles” (como la mecánica cuántica) dónde el resultado de cualquier cálculo es siempre una probabilidad, nunca una certeza.
Claro que, ahí están esas teorías más avanzadas y modernas que vienen abriendo los nuevos caminos de la Física y que, a mi no me cabe la menor duda, más tarde o más temprano, podrá explicar con claridad esas zonas de oscuridad que ahora tienen algunas teorías y que Einstein señalaba con acierto.

¿No es curioso que, cuando se formula la moderna Teoría M, surjan, como por encanto, las ecuaciones de Einstein de la Relatividad General? ¿Por qué están ahí? ¿Quiere eso decir que la Teoría de Einstein y la Mecánica Cuántica podrán al fin unirse en pacifico matrimonio sin que aparezcan los dichosos infinitos?
Bueno, eso será el origen de otro comentario que también, cualquier día de estos, dejaré aquí para todos ustedes.
emilio silvera
Mar
3
DAR CERA, PULIR CERA:
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Los Pensamientos ~
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Ricard Jiménez en Física Cuántica,ley de atracción
DAR CERA, PULIR CERA:
Lord Kelvin dijo en 1984 “En física ya no queda nada nuevo por descubrir. Todo lo que resta por hacer son mediciones más y más precisas”. Unos años más tarde Max Planck, guiado por su curiosidad y por ciertos “detalles” que no cuadraban con la física clásica, postuló la tesis de la mecánica cuántica.
Según Planck la energía de un cuanto de luz está directamente relacionada con su frecuencia. Posteriormente Einstein refrendó tan “excéntrica” teoría relacionando la energía de los fotones emitidos con la frecuencia de la luz.

Así pues, en 1906, un año después del descubrimiento de la naturaleza cuántica de la Luz, Einstein estableció firmemente la naturaleza atómica de la materia y formuló la teoría de la Relatividad. La luz, sorprendentemente es, a su vez, una onda y una partícula.

Aproximadamente un par de siglos antes Newton había relacionado dos magnitudes aparentemente diferentes en una formulación que cambiaría el modo de concebir la física: la masa de las partículas está directamente relacionada con la distancia que las separa.
La importancia de estas leyes, aparentemente opuestas (relatividad, gravedad cuántica e incluso física clásica) reside en que todas ellas condensan en una relación diferentes magnitudes (!opuestas!) que observamos en el universo.
La importancia de fondo de todas ellas es que expresan una relación, independientemente de la constante que hagamos servir. De hecho, cualquier formulación que puedas pensar que describa magnitudes universales sigue este comportamiento: compara esencialmente magnitudes opuestas.
Max Planck no fue capaz de encontrar su fórmula basándose en los datos experimentales, así que decidió realizar un camino inverso. Planteó el tema matemáticamente y después elaboró su “alocada” teoría.
Einstein, a su vez, dedujo las leyes de la relatividad partiendo de la observación de la correspondencia matemática. En concreto observando la similitud matemática entre la ecuación del movimiento atómico y las leyes de radiación de Planck.

Las leyes de la física y las matemáticas, bajo este punto de vista, podemos decir que son equivalentes. Aún podríamos ir un paso más allá y afirmar que Matemáticas y Física son exactamente lo mismo.
Porque observa, todo en el universo se basa en relaciones, en relaciones que son, aparentemente, opuestas. A su vez estas relaciones tienen su contrapartida matemática. De hecho, la búsqueda de un patrón universal que unifique todas las leyes físicas, de hecho, lo que significa es que todas las manifestaciones universales pueden ser puestas en una escala (matemáticamente, una formulación única).
Una escala, imagina por ejemplo, un termómetro, relaciona manifestaciones opuestas (frío-calor), pero en el fondo lo que nos dice es que ambas manifestaciones son “esencialmente” lo mismo. Una “Teoría del Todo” nos dirá que Gravedad cuántica y Relatividad son esencialmente lo mismo (aunque cada una de ellas en un extremo de la escala). Si tuviéramos que expresar esto de una forma más filosófica, sin ninguna duda la mejor forma de hacerlo es la siguiente: como es arriba, es abajo. Si lo hiciéramos matemáticamente diríamos que infinito y cero (excepto en esos supuestos extremos) son esencialmente lo mismo (tan solo una cuestión de escala)

Si, matemáticamente intentamos representar, en esencia, a la física, por fuerza (o necesidad) utilizamos los números irracionales. De hecho estos expresan un cociente entre números “opuestos” ya que nunca darán una solución “racional”. Sólo en el infinito podemos suponer que se dará tal convergencia que, básicamente, es lo mismo que decir que el infinito (o el cero) tienen, paradójicamente, una existencia (al menos como conceptos).
Si hablamos de relaciones matemáticas en “estado puro” hemos de referirnos a los números áureos, pi, phi y e, ya que estos expresan, a su vez, y en esencia, relaciones (como la relación entre el arco de una circunferencia y su diámetro).
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Richard Feynmann dijo que los físicos no entendían la física cuántica. Y el problema es, precisamente, este. La física cuántica no se puede entender, de la misma manera que no podemos llegar a saber lo que sucede en el infinito. Ahora bien, SI que es posible llegar a entender su patrón, de que forma estas relaciones áureas pueden ser expresadas geométricamente,de que forma relacionamos fractalmente el infinito con el cero, que forma geométrica y holográfica nos permite hacer eso.
Y es que, un patrón geométrico, de hecho es una escala. Lo único que nos falta es entender de que manera una escala puede representar tanto el mundo curvo, como el mundo recto: 2 escalas en una: la circunferencia y el cuadrado o…”metafóricamente” la cuadratura del círculo. Para resolverlo sólo hemos de pensar en tridimensional (en figuras).
La física áurea, basada en la geometría sagrada, o en términos más “matemáticos”, geometría áurea sólo supone un entendimiento diferente de los valores áureos aunque, ciertamente, también modifica el punto de vista de las suposiciones básicas que tenemos en matemáticas. Nunca podemos partir de un sola condición. Si aceptamos una condición vendemos nuestra alma al diablo, porque siempre han de ser dos.
Ahora bien, podemos solucionar esta aparente contradicción de la siguiente forma: si buscamos una condición, que en el fondo sean dos, haz que la condición sea igual a su inversa. Geométricamente hablamos de phi: el señor de las dos tierras o el “Dios” de la dualidad, al que los “antiguos” hacían referencia.

Dicen que la historia se repite. Un buen ejemplo de ello lo tenemos con Faraday cuando los críticos científicos arremetieron contra él argumentando que su ignorancia matemática le obligaba a pensar mediante dibujos: el pensamiento abstracto en contraposición al pensamiento unificado.
Bienvenido al mundo áureo, un mundo con una única condición: subdivide siempre en dos.
Autor: Ricard Jiménez
Mar
2
¡Estamos tratando de recrear la creación!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Física... ¡Y mucho más! ~
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Me ha venido a la memoria una noticia que leí, no hace tanto tiempo, en un Boletin de la RSEF, se refería a nuevas y ambiciosas iniciativas en el campo de la Física para tratar de recrear los primeros instantes del Universo, y, sobre todo, de desvelar los secretos que esconde la materia que según parece y a pesar de los muchos avances conseguidos… ¡Aún no conocemos!
La Noticia, del año pasado, decía:

“Europa construirá un acelerador tres veces mayor que el LHC. Aunque el LHC seguirá funcionando por lo menos durante dos décadas más, Europa ya empieza a pensar en su sucesor: un enorme colisionador con una circunferencia de 100 km (frente a los 27 del LHC) y capaz de alcanzar una energía de 100 TeV, siete veces superior a los 14 TeV a los que puede llegar, como máximo, el LHC. Tras alcanzar el hito de detectar el bosón de Higgs,
El Modelo Estándar incluye a todos los componentes fundamentales de la materia ordinaria pero no dice nada de la materia oscura ni de la energía oscura. “Tenemos muchas esperanzas de que el LHC en esta nueva etapa a su máximo nivel de energía pueda tener un primer atisbo de lo que es la materia oscura. Y a partir de ahí determinar los objetivos del próximo gran colisionador”, dijo Heuer, Director del CERN.”
“En física, el consenso científico es que la materia oscura existe con una certeza del 100%. Sabemos que interacciona muy poco con la materia ordinaria, por ello detectarla es extremadamente difícil, pero la estamos buscando con ahínco y tesón en un rango de 90 órdenes de magnitud. Has leído bien, buscamos una partícula con una masa entre los yoctogramos y los yottagramos. La hemos descartado en muchos lugares, pero hay muchos otros en los que aún podría esconderse.”
“Uno de los grandes objetivos del LHC Run 2 es buscar una partícula candidata a la materia oscura si es que hay alguna que esté a su alcance. No sabemos si está a su alcance. Pero no perdemos la esperanza de que la encuentre. Te recomiendo leer al físico y optimista Matt Strassler, “Dark Matter: How Could the Large Hadron Collider Discover It?,” Of Particular Significance, 13 April 2015; “More on Dark Matter and the Large Hadron Collider,” OPS, 15 April 2015.”
“La materia oscura es un corpúsculo (si es macroscópico) o una partícula (si es microscópica) neutro (para la carga eléctrica y para la carga de color), que tiene una vida media muy larga y que interacciona débilmente con la materia ordinaria, quizás sólo gracias al bosón de Higgs. Uno de los objetivos del LHC Run 2 es explorar la búsqueda de una partícula de materia oscura en un pequeño rango de energías (la escala débil entre cientos y miles de GeV). Nos gusta creer que hay muchas razones físicas por las cuales debería esconderse en dicha escala. Pero la Naturaleza es sutil, aunque no perversa. Igual que el borracho que ha perdido sus llaves al entrar en casa de noche las busca debajo de la farola, donde hay luz, aunque esté a unos metros de distancia, buscamos la partícula donde podemos hacerlo. Y nuestra esperanza es encontrarla, pero si no la encontramos allí, como somos tercos, seguiremos buscándola.”
“La ciencia no es una labor fácil. Si lo fuera no sería una labor apasionante. Llevamos buscando la partícula de materia oscura muy poco tiempo (desde 1985 más o menos). Treinta años parece mucho tiempo, pero es muy poco en ciencia. Todavía nos quedan unos diez años de trabajo como mínimo para explorar el hueco que nos queda hasta que tengamos que preocuparnos por los neutrinos en las búsquedas directas de la materia oscura. Si no encontramos la partícula responsable de la materia oscura en 2030 habrá que superar dicho límite y buscar más allá. Una búsqueda muchísimo más difícil. Pero el tesón de los físicos, el trabajo de miles de personas en pro del conocimiento, acabará dando caza a la partícula. Se esconda donde se esconda acabaremos dando con ella. Quizás sea necesario un siglo.”
“El descubrimiento de la partícula responsable de la materia oscura será uno de los grandes descubrimientos del siglo XXI. Deseo que se logre durante mi vida… pero ya se sabe que a la Naturaleza le importa un comino mi existencia. Queda mucho por explorar y queda mucho esfuerzo por realizar. ¡La ciencia es pura pasión! ¡Disfrutemos de la ciencia!”

Ya avanzado el año 2.015, y el LHC ha comenzado sus actividades a mayor energía para tratar de buscar esa dichosa “materia oscura” de la que todo el mundo habla y de la que nadie sabe decir, a ciencia cierta, de qué está hecha, cómo surgío, por qué no emite radiación y sí gravedad…
Está bien que no dejemos de avanzar y sigamos buscando aquello que desconocemos. La Naturaleza esconde muchos secretos que tratamos de desvelar y, la hipotética “materia oscura” es uno de ellos. Hablamos y hablamos sobre algo que no sabemos si en realidad será. Tampoco sabemos de que pueda estar conformada, de dónde surgió y por qué, y, si emite o genera fuerza gravitatoria por qué no emite radiación. En fin, un misterio que sería bueno resolver. Está claro que algo debe haber, una especie de “sustancia cósmica” que impregna todo el Espacio, es la única manera de explicarse como pudieron formarse las galaxias.
¡100 TeV! ¡100 Km de diámetro!

Si cuando se acercaba la hora de puesta en marcha del LHC salieron múltiples organizaciones planteando protestas de todo tipo, incluso alguna se atrevió a decir que el Acelerador tenía tanta energía que crearía un agujero negro que se tragaría a la Tierra. ¿Qué dirán ahora del fututo Acelerador? Seguramente, habrá mucha más algarabía, protestas y un sin fin de manifestaciones de todo tipo. Sin embargo, el futuro… ¡Es imparable!
En cuanto a la “materia oscura”, no puedo negar que algo parecido debe existir, de otra manera no llego a comprender como podrían haberse podido llegar a formarse las galaxias a pesar de la expansión de Hubble. ¡Algo tuvo que retener la materia que las conforma! Una fuerza de Gravedad que, si no era de esa dichosa “materia” entonces ¿de qué podría ser?
Mi abuelo tiene un cordero
Dice que lo va a matar
Del pellejo hará un pandero
Lo que sea sonará
emilio silvera
Mar
2
Sobre el número áureo
por Emilio Silvera ~
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El Número áureo descubierto en el útero.
En su momento pudimos leer, en el apartado de Ciencia del Diario ABC, el siguiente reportaje:
“Un ginecólogo belga encuentra por primera vez la «divina proporción» en las entrañas de las mujeres que están en su edad más fértil
1,618. Ese es el número áureo o relación dorada, una proporción de las cosas descubierta en la antigüedad a la que se le atribuye un carácter estético y que puede encontrarse no solo en el mundo del arte, sino también en la naturaleza. Y resulta que también en el útero de las mujeres. El ginecólogo Jasper Vergtus, de la Universidad de Leuven en Bélgica, asegura que existe una relación entre ese número considerado por algunos casi místico y el sexo femenino. El investigador sugiere que cuando las mujeres son más fértiles, entre los 16 y los 20 años, las dimensiones del útero se acercan a 1,6, una aproximación muy cercana al número áureo, según publica el diario británico The Guardian en su edición online.
El número áureo -a menudo llamado número dorado, razón áurea, razón dorada, proporción áurea o divina proporción- fue formulado por primera vez por Euclides, unos tres siglos antes de Cristo, como un número irracional y con infinitos decimales, cuyo su valor aproximado es 1,6180339887498… Casi 2000 años más tarde Alberto Durero describía cómo trazar con regla y compás la espiral basada en la sección áurea. Unas décadas después, el astrónomo Johannes Kepler desarrolló su modelo del Sistema Solar, en el que tenía en cuenta estas proporciones mágicas.
El número áureo también está «emparentado» con la serie de Fibonacci. Si llamamos Fn al enésimo número de Fibonacci y Fn+1 al siguiente, podemos ver que a medida que n se hace más grande, la razón entre Fn+1 y Fn oscila, siendo alternativamente menor y mayor que la razón áurea. Esto se relaciona de una forma muy especial con la naturaleza, por ejemplo, con la disposición de los pétalos de las flores.
De Da Vinci a las entrañas
La divina proporción ha sido empleada hasta la saciedad en el arte -buen ejemplo de ello es el magnífico Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci- pero se encuentra en los lugares más dispares de la naturaleza. Según The Guardian, el doctor Verguts ha medido los úteros de 5.000 mujeres utilizando ultrasonidos y ha dibujado una tabla con las proporciones según la longitud y la anchura para las diferentes franjas de edad. El número resultante es 2 tras el nacimiento y decrece a 1,46 cuando la mujer envejece. Lo más sorprendente es que cuando las mujeres están en su etapa más fértil, entre los 16 y los 20 años, las dimensiones del útero son de 1,6, una estupenda aproximación al número áureo. Es la primera vez que alguien se ha dado cuenta.
Probablemente, el asunto tiene un escaso valor científico o médico, pero resulta más que curioso que este número presente en el arte, la arquitectura y la naturaleza -hasta en los cuasicristales del último Nobel de Química– aparezca también en las entrañas femeninas. Ya sabemos lo que el Partenón, una tarjeta de crédito, el rostro de la Mona Lisa y un útero tienen en común. Y todas, de una u otra forma, son cosas atractivas.”
Si queréis saber más sobre estos interesantes temas, os recomiendo leer:
La fórmula de Euler, una ecuación en la 4ª dimensión de Ricard Jiménez García que, en su Mundo aureo ofrece una serie de obras fascinantes y que son reveladoras de profundos pensamientos, y, sin dudarlo, os pueden transportar en un viaje sin fin, en el que podeis visitar mundos maravillosos del pensamiento humano que, ligado al Universo con los hilos invisibles de las ideas… ¡Os dará que pensar!
















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