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El patinazo del ‘GPS’ europeo

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Noticias    ~    Comentarios Comments (0)

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Así titulan la noticia publicada en el MUNDO

 

  • Los ingenieros de la ESA estudian cómo recuperar los dos satélites de la constelación ‘Galileo’ que, tras ser lanzados el pasado viernes, se situaron en una órbita incorrecta.

 

 

Recreación artística de los dos satélites FOC lanzados el viernes.Recreación artística de los dos satélites FOC lanzados el viernes. ESA
TERESA GUERRERO Madrid

 

 

 

«Hemos tenido que hacer una parada en una estación imprevista, pero [el sistema de navegación por satélite] Galileo es un tren que sigue en marcha y el viaje continúa». Así resumía ayer a este diario desde París el portavoz de la Agencia Espacial Europea (ESA) la situación tras el fallido lanzamiento, el pasado viernes, de los dos primeros satélites con capacidad plena de operaciones de Galileo, el flamante sistema de navegación europeo que se espera que esté completamente operativo en 2020.

Estos dos primeros satélites FOC (Full Operational Capability o Capacidad Plena de Operaciones) despegaron el viernes a bordo de un cohete ruso Soyuz desde Kurú, en la Guayana Francesa. Al cabo de varias horas, los ingenieros de la ESA y de Arianespace, la empresa que se encarga del lanzamiento, detectaron que no habían sido colocados en la órbita prevista. En lugar de situarse en una órbita circular a 29.900 kilómetros, estaban en una órbita elíptica a 26.200 km.

Lanzamiento de satélites Galileo

Foto: ESA

MADRID, 24 Ago. (EUROPA PRESS) –

Una comisión de expertos investiga lo ocurrido y estudia qué pasos van a seguir para intentar recuperar los satélites para el programa Galileo o, al menos, darles otra finalidad. Según asegura la ESA, los aparatos funcionan perfectamente, están controlados en todo momento desde su centro de operaciones ESOC en Darmstadt (Alemania) y no suponen ninguna amenaza para la población.

El fallo técnico, al parecer, se produjo durante la última fase del cohete, llamada Fregat. Determinar la causa exacta que provocó que los satélites no entraran en la órbita deseada es particularmente importante y urgente, pues para el próximo diciembre está previsto el lanzamiento de otros dos satélites Galileo también a bordo de un cohete ruso Soyuz. El primer lanzamiento de 2015 se hará, sin embargo, con un cohete Ariane 5.

Galileo Diagrama de funcionamiento de los cuatro satélites Galileo en el Espacio. (ESA) Se han quedado en una órbita elíptica a unos 17.000 kilómetros de altura, cuando debían circular a 23.522 kilómetros.

«Hay posibilidades de resolver el problema. No estamos en una situación desesperada. Esperamos que la comisión de investigación que comenzó a trabajar el lunes nos ofrezca una respuesta rápida que nos permita mantener el calendario de próximos lanzamientos», señala por teléfono el portavoz de ESA.

Una de las opciones que barajan, explica, es utilizar su propio combustible para conducirlos a la órbita deseada. Sin embargo, tendrán que decidir si compensa hacer algo así, pues las maniobras consumirían buena parte de los 70 kilos de carburante que lleva a cada uno. Es el que necesitan para completar sus 12 años de vida, que se reducirían significativamente tras la operación. Y en el peor de los escenarios, señala, los satélites serían utilizados en una misión tecnológica, para hacer pruebas y aprovechar su capacidad al máximo.

Los primeros cuatro satélites de la constelación Galileo, que estará integrada por un total de 30 aparatos, eran de prueba y fueron puestos en órbita con éxito en dos lanzamientos en 2011 y 2012. «Han demostrado ya que Galileo funciona», señala.

El coste del programa

 

 

 

 

Pese a que existen opciones para que este lanzamiento no sea un completo fracaso, el fallo supone un revés para Galileo, un programa conjunto de la ESA y la Comisión Europea cuya gestión y puesta en marcha ha recibido críticas tanto por la década de retraso que lleva respecto al calendario previsto en 2000, cuando se originó, como por la inversión que ha supuesto. Según la ESA, su coste total es de 5.000 millones de euros. La Comisión Europea, por su parte, ha exigido un plan de acción para corregir el fallo.

Por lo que respecta a los dos satélites lanzados el viernes, cada uno tiene un coste de 35 millones. Si no se logra recuperarlos para Galileo, tendrán que construir otros dos. Es la opción que considera más probable Antonio Juan Fernández, responsable de la Unidad de Negocio del área de Navegación por Satélite de Elecnor Deimos, una de las empresas que trabaja en el control de la misión Galileo desde los centros de tierra. Según explica, el principal problema no es la altura a la que están, sino el tipo de órbita, que es elíptica y no circular.

«Supongo que tratarán de llevarlos a una órbita que sea lo más útil posible reduciendo su excentricidad, es decir, que no sea tan elíptica y sea lo más circular posible. Intentarán maximizar la cobertura con los cuatro que ya tienen en órbita y podrán usarlos para hacer pruebas», añade el ingeniero, que considera que «no se trata de un fracaso total».

Basándose en los datos ofrecidos sobre su actual localización, el veterano ingeniero aeroespacial Víctor Rodrigo opina que «estando en buenas condiciones los satélites y al haber desplegado los paneles solares, lo más probable es que los dejen en la órbita que están, pues con una excentricidad pequeña de 0,23 el perigeo está a unos 20.000 km». Por ello, Rodrigo considera «que podrán funcionar razonablemente bien» y los demás satélites de la constelación compensarían el menor rendimiento de los otros dos. Aunque considera que «la situación es complicada», no cree que sea «un fallo catastrófico». «Lo peor es cuando falla el satélite, pero el problema aquí ha sido por el lanzador. Estoy convencido de que alguna solución encontrarán».

Hasta aquí la noticia que, como tantas otras veces, nos muestra que no somos infalibles y, como humanos que somos, nos equivocamos. Sobre todo ocurren cosas así cuando son muchos los que intervienen y no todos, están siempre bien coordinados. El fallo es una falta grave de control, toda vez que antes de “pulsar el botón”, hay que cerciorarse una y mil veces de que estará bien pulsado. ¡El coste es inmenso!