viernes, 30 de julio del 2010 Fecha
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“La Mirada de los Dioses”

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comentarios (3)

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Con ese sugestivo nombre que arriba he colocado como título, se repartió un folleto del Museo de Huelva que, anunciaba una exposición de entre el 12 de diciembre de 2.008 al 1 de marzo de 2.009. Todo ellos, relacionado con hallazgos en el denominado yacimiento de la Orden-Seminario, y, para que el público en general, pudieran ver e instruirse sobre las prácticas tituales: los ídolo. La muerte: Tumbas y prácticas funerarias con explicación de los tipos de estructuras y sus fases cro´nológicas.

Son descubrimientos recientes que han sido asesorados por los científicos D. Juan Carlos Vera Rodríguez, Don Diego González Batanero y Don José Antonio Linares Catela.

Los espectaculares conjuntos de ídolos presentados en esta exposición procedentes de las excavaciones llevadas a cabo en el yacimiento de la Orden-Seminario de Huelva, con una extensión de 23 Has que ocupan dos suaves elevaciones separadas por una antigua vaguada en la zona norte del actual casco urbano de la ciudad de Huelva. Su posición central respecto a la península delimitada al este y al oeste por los estuarios del Tinto-Odiel y al nhorte por la rivera de la Nicoba, le confiere una posición estratégica para el acceso a los cabezos, solar de la ciudad antigua, la explotación agropecuaria de la fértil campiña y la recolección de los ricos recursos estuarinos. Todos estos factores son los que explican que la ocupación humana del sitio haya sido continua desde el Neolítico, hace unos 5.500 años, hasta la Edad Media.

Las estructuras encontradas fueron excavadas en el terreno, es decir, ya originalmente concebidas parcial o totalmente subterráneas, lo que ha favorecido su conservación. Son de distinta cronología y su forma se adapta a usos concretos, dividiéndose en fondos de cabaña, “silos” o estructuras de almacenamiento, basureros, hornos, pozos, zanjas de cultivo de gran extensión, alcorques, tumbas colectivas del Neolítico y Edad del Cobre y enterramientos individuales de la Edad del Bronce, visigodos y medievales islámicos.

Todas continen mayor o menor abundancia de restos y objetos típicos de cada época; cerámica de cocina, de almacenamiento, de bebida y comida; armas, adornos y utensilios de la vida cotidiana manufacturados en piedra o en metal; desechos de comida (huesos de animales, conchas de moluscos, semillas…), que en conjunto nos permiten reconstruir los modos de vida y las caracterísitcas de la sociedad de cada momento.

Esta esposición pretende dar a conocer al mundo de las creencias de la comunidad que habitó en este territorio durante la Edad del Cobre, y su vinculación con los modos de vida y la muerte de un poblado del III milenio a. de C. del sur de la Península Ibérica que hoy se llama Huelva.

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Hechos del pasado, ¡La Humanidad!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comentarios (2)

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Los orígenes de la escritura (una cuestión muy polémica sobre uno de los pasos más importantes de la Humanidad), y, propiamente reconocida como tal, tiene más de un candidato, y en éste momento, son al menos tres.   Durante muchos años se dio como seguro que la escritura cuneiforme de Mesopotamia era la más antigua.  Había, sin embargo, un inconveniente.  El cuneiforme se compone de signos más o menos abstractos, y son muchos los que opinan que la primera escritura primera estaba relacionada con vínculos más fuertes e incuestionables con la pintura y los pictogramas, signos que son en parte dibujos de objetos y en parte símbolos.

En ese punto, hay que referirse a la obra de la arqueóloga Denise Schamndt-Besserat que, a finales de la década de los sesenta, esta investigadora advirtió que por todo Oriente Próximo se habían encontrado miles de “objetos de arcilla bastante prosaicos” que la mayoría de los arqueólogos habían considerados insignificantes.   Ella, pensaba lo contrario: que dichos objetos podían haber conformado un antiguo sistema que los estudiosos habían pasado por alto.  Visitó y estudió varias colecciones de estos “especimenes”, como los llamaba, en Oriente Próximo, el norte de África, Europa y América.

En el curso de sus estudios, descubrió que aquellos especimenes tenían, algunas veces, formas geométricas (esferas, tetraedros, cilindros) mientras que otras tenían forma de animales, herramientas o embarcaciones.  Además comprendió que se trataba de los primeros objetos de arcilla endurecidos por el fuego: fueran lo que fueran, su fabricación había requerido mucho trabajo y esfuerzo, y, desde luego, no eran prosaicos.

Finalmente, Dense tropezó con una descripción de una tablilla ahuecada encontrada en Nazi, un yacimiento del segundo milenio a. de C. al norte de Irak.  La inscripción cuneiforme decía: “Cuentas que representan ganado pequeño: veinte ovejas, seis borregas, ocho carneros adultos…” y así sucesivamente.

Cuando se abrió la tablilla, se encontraron dentro cuarenta y nueve cuentas, exactamente el número de animales escrito en la lista.

Para Schmandt-Besserat, aquello fue “como una piedra Rosetta”.  Durante los siguientes quince años examinó más de diez especimenes y concluyó que estos constituían un sistema primitivo de contabilidad y, en particular, uno que conduciría a la invención de la escritura.

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