El concepto de flecha del tiempo se refiere popularmente a la dirección que el mismo registra y que discurre sin interrupción desde el pasado hasta el futuro, pasando por el presente, con la importante característica de su irreversibilidad, es decir, que futuro y pasado, sobre el eje del presente, muestran entre sí una neta asimetría el pasado, que es inmutable, se distingue claramente del incierto futuro).
Duration: 35 segundos.0:35Simulación por computador del agujero negro binario detectado por LIGO, tal como se vería por un observador. Las estrellas en el fondo parecen rotar y moverse debido al enorme lente gravitatoria generado mientras se distorsiona el espacio-tiempo alrededor del sistema.
Un agujero negrobinario es un sistema que consiste en dos agujeros negros orbitando cercanamente alrededor de ellos.
Esa sinfonía que dicha imagen genera ¿La oiremos algún día?
La casualidad quiso que la órbita de la Estación Espacial Internacional pasara por encima de la isla rusa de Matua, hev een el archipiélago de las Kuriles, instantes después de que el estratovolcán Sarycntrara en erupción. Las imágenes que fueron tomando los astronautas desde 350 Km de altura son impresionantes:
El Caos y la destrucción que nos puede dar la variedad de colores, olores y sabores que junto con la belleza destruida o construida cambiará el paisaje del lugar donde puedan ocurrir acontecimientos como este que observan los tripulantes de la Estación Espacial Internacional, como bien se dice, desde su privilegiada atalaya.
La actividad volcánica ha podido subyacer a todas las extinciones masivas de la Tierra. Arriba:
Erta Ale. El volcán más antiguo del mundo
Los volcanes han existido desde los inicios de la Tierra hace 4.500 millones de años. Si bien las erupciones volcánicas pueden destruir la flora y la fauna en su entorno, la lava enriquece el suelo con variados minerales. La mayor parte de los volcanes están situados a lo largo de los límites activos de las placas continentales. Los volcanes submarinos se hallan en regiones donde tienen lugar nueva formación de corteza terrestre, como en la dorsal oceánica. Estos volcanes pueden formar islas.
Los volcanes terrestres se encuentran, por lo general, en zonas de subducción, que se hallan especialmente en el Océano Pacifico. Los volcanes situados en las regiones costeras están distribuidos como una “sarta de perlas” y constituyen el anillo de fuego del Pacífico., en el que se encuentran más del 80% de los volcanes actuales. Además, los “puntos calientes” donde la fusión interna de la corteza crea magma, producen volcanes que son independientes de las placas continentales y sus limites. Un ejemplo de de este grupo lo constituyen los volcanes de Hawaii.
Los volcanes se alimentan de las cámaras magmáticas, una especie de bolsas de rocas fundidas, a más de 1 km bajo la corteza terrestre. Si la presión en la cámara sobrepasa un determinado nivel (que es que parece que ha ocurrido en el de la imagen), el magma asciende por fisuras y grietas y forma una chimenea volcánica.
En el interior de esas montañas están activos materiales en forma de gases, líquidos y sólidos, todo a altas temperatura y presión. Cuando se producen las explosiones las zonas circundantes son bombardeadas con materiales y enterradas bajo una gruesa capa de ceniza en poco tiempo. Es la erupción denominada piroclástica (como la ocurrida en el año 79 a.C. que sepultó la ciudad de Pompeya bajo una capa de cenizas de 25 cm. de espesor) y los materiales pueden llegar a formar una nube piroplástica de 1.000 Cº de temperatura que puede desplazarse a 1.000 Km/h.
Hay diferentes tipos de explosiones volcánicas y en cada una de ellas se producen diferentes acontecimientos pero, como sólo se trata de dejar una leve y sencilla reseña de lo que estamos viendo en la imagen, creo que con la explicación dada queda bien.
Hasta hace muy poco no podía predecir este tipo de fenómenos naturales y, la gente que vivía en poblaciones situadas cercas de las laderas volcánicas estaban en peligro auque raramente, se producían erupciones espontáneas sin avisos previos como los terremotos, los volcanes y sus actividades son controladas por sismógrafos.
Los cráteres volcánicos, como parece ser el caso, están frecuentemente llenos de agua de lluvia y freáticas, formando lagos. Suele ocurrir que, tras una erupción volcánica, sean destruidos miles de kilómetros cuadrados de terreno a su alrededor y cambien por completo la orografía de la zona. Parece imposible pensar que la Naturaleza pueda recuperarse tras un acontecimiento de este tipo, sin embargo, las primeras muestras de vida vegetal aparecen a unos escasos tres meses del acontecimiento en los campos cubiertos por las cenizas ricas en minerales. Poco tiempo después, vuelven los animales y la vida, se reanuda, como si allí, nada hubiese pasado.
Así es la Naturaleza, y, como tantas veces se dijo aquí, algo se destruye para que algo surja a la vida. ¿Esperanza después de la muerte?
Los adelantos en todas las disciplinas del saber humano, son cada día más asombrosos. En lo que al Universo se refiere, contamos con máquinas de increíble precisión que nos dicen lo que pasa a miles de millones de kilómetros, a decenas de años luz de nuestro pequeño mundo. Estos ingenios tecnológicos nos traen imágenes del Universo que eran inimaginables hasta hace unos pocos años.
El ajo protege el cerebro frente a enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, gracias a su acción beneficiosa sobre la microbiota intestinal. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Louisville (Estados Unidos).
El estudio, que se presentó en la reunión anual de la Sociedad Médica de los Estados Unidos, suma argumentos al estatus del ajo como un superalimento y apoya sus poderosas propiedades medicinales, valoradas desde la antigüedad.
Poseer una diversidad elevada de especies de bacterias intestinales se asocia con una buena salud general. A medida que pasan los años esta diversidad tiende a disminuir, al mismo tiempo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Por todo ello los investigadores decidieron comprobar el efecto del ajo sobre la microbiota y sobre las facultades cognitivas.
El estudio incluyó ratones de 24 meses de edad, lo que equivale a entre 56 y 69 años en humanos.
Algunos de los ratones recibieron sulfuro de alilo, un compuesto en el ajo, que les hizo mejorar su memoria a corto y largo plazo.
Además se incrementó la variedad de bacterias digestivas, lo que, según los investigadores, puede ser la causa del efecto sobre el cerebro.
Y también se incrementó la producción del «factor neurotrófico derivado del cerebro» al potenciarse la expresión del gen NDNF, que se requiere para la consolidación de la memoria y la conservación de las facultades intelectuales.
Según investigaciones recientes, una microbiota alterada se asocia a inflamación de bajo grado y trastornos metabólicos que están en el origen de las demencias.
«Nuestros hallazgos sugieren que la administración dietética de ajo, por su contenido en sulfuro de alilo, podría ayudar a mantener saludables las poblaciones de microorganismos intestinales y con ello mejorar la salud cognitiva en los ancianos», afirma el autor del estudio, Jyotirmaya Behera, en un comunicado de prensa.
Otro componente beneficioso del ajo es la inulina, un tipo de fibra soluble en agua que sirve de alimento a los microorganismos intestinales.
La inulina es un fructano que al ser metabolizado por las bacterias se transforma en ácidos grasos de cadena corta (SCFA), precursores de cetonas que nutren las células.
Por ello los investigadores proponen que el tratamiento de estos trastornos incluya probióticos y una estrategia dietética para mejorar el estado de la microbiota.
El ajo negro es todavía más antiinflamatorio y antioxidante
Investigaciones anteriores también han destacado los beneficios de un tipo específico de ajo (el extracto de ajo negro envejecido) para la salud del cerebro. Conocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, este tipo de ajo, que abunda en compuestos azufrados, mejoró la memoria de reconocimiento a corto plazo y redujo la neuro-inflamación en ratas con una enfermedad similar al Alzheimer.
El ajo es una de las medicinas más antiguas de la humanidad. Hay referencias al ajo en tabletas de arcilla sumeria que se remontan al año 2.600 aC. En el antiguo Egipto, el ajo se daba a los trabajadores para que pudieran soportar el trabajo pesado. Y en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, los atletas comían ajo para aumentar su resistencia.
Sí, vivimos en la Tierra, un pequeño planeta de roca y agua que recibe la luz y el calor que nos manda el Sol, y, aquí confinados, no somos conscientes de un conjunto inmensamente mayor al que pertenecemos. Un pequeño sistema de planetas y de una estrella mediana “amarilla” (en realidad es verde), de la clase G2v, es es todo nuestro vecindario más cercano.
Claro que todo eso está dentro de una Galaxia a la que llamamos Vía Láctea que, al mismo tiempo, es una de las decenas que componen el llamado Grupo Local que, a su vez, es parte de un super-cúmulo mayor.
El video nos habla de todo eso y, lo mejor será oír las explicaciones que nos dan sobre toda esta inmensidad de la que formamos parte. Con lo único que no estoy de acuerdo es con el hecho de que han incluido en las explicaciones a la hipotética “materia oscura” que, no sabiendo lo que es o de qué está formada, se habla de ella como de algo familiar y bien conocido.
Con la “materia oscura” hemos llegado a repetir tanto una posible “mentira” que la confundimos con una verdad.
Entonces…¿ Podemos decir que la “materia oscura no existe”?
No, lo que tenemos que hacer es hablar de ella como posible forma de materia que podría existir y que es la responsable del movimiento observado en las estrellas y galaxias que no corresponde al que tendrían si la materia del Universo fuese la que vemos.
Dicen que no genera radiación (¿), que sí genera fuerza de Gravedad (¿), no sabemos de qué partículas estará hecha esa hipotética materia, y, sin saber (si realmente está ahí fuera), como se distribuye, dicen que permea todo el Universo, es decir, que está por todas partes y, además de todas esas faltas de conocimiento cierto, le dan un valor del 23%, mientras que la materia que podemos ver (la bariónica), la que está hecha de Quarks y Leptones, la materia luminosa de la que están hechas las estrellas, los mundos y nosotros, sólo supone el 4%.
¿Estaremos perdiendo el Norte?
Ya decía el Físico premio Nobel de Holanda que: “La materia oscura es la alfombra bajo la cual, los cosmólogos barren su ignorancia?