Como nunca nadie pudo estar en otro Universo, tenemos que imaginarlos y basados en la realidad del nuestro, realizamos conjeturas y comparaciones con otros que podrían ser. ¿Quién puede asegurar que nuestro Universo es único? Realmente nadie puede afirmar tal cosa e incluso, estando limitados a un mundo de tres dimensiones espaciales y una temporal, no contamos con las físicas necesarias para poder captar (si es que lo hay), ese otro universo paralelo o simbiótico que presentimos junto al nuestro y que sospechamos que está situado en ese “vacío” que no hemos llegado a comprender.
La existencia de Universos paralelos ha sido, desde hace mucho, un sueño de la Humanidad
Observamos que en “nuestro” Universo, todo se repite: Las estrellas, las galaxias, los mundos, nebulosas, explosiones supernovas, transiciones de fase, fusión de elementos en los hornos nucleares, y, entonces nos preguntamos: ¿Por qué no se van a repetir los Universos? Y, ¿Por qué no los seres inteligentes?
Sin embargo, podríamos conjeturar que, ambos universos, se necesitan mutuamente, el uno sin el otro no podría existir y, de esa manera, estaríamos en un universo dual dentro de la paradoja de no poder conocernos mutuamente, al menos de momento, al carecer de los conocimientos necesarios para ello.
Es curioso como un equipo de astrónomos y cosmólogos estudiante la expansión del Universo y tratando de buscar la verdadera causa de dicho comportamiento (las galaxias se alejan las unas de las otras sin una razón aparente, toda vez que, la cantidad de materia bariónica percibida, no sería suficiente para arrastrarlas de esa manera), de manera denodada y pertinaz buscan el por qué se expande el universo de esa manera que no pueden explicar y, en dicha tarea, dicen haber percibido, más allá del supuesto “borde de nuestro Universo” la presencia de algo grande.
Lo único que se me ocurre pensar es en la presencia de otro universo que tira del nuestro por la fuerza de gravedad que genera y, al final del camino, como ocurre con las galaxias, terminarán fusionándose los dos universos. Es simplemente lo que ocurre con las galaxias pero, a escala mayor.
Imagináis la grandiosidad que está presente en una sola Galaxia como la nuestra. Así el poeta, hablando consigo mismo exclamó:
¡Oh mundo de mundos!
¡Oh vida de vidas!
¿Cuál es tu centro?
¿Dónde estamos nosotros?
¿Habrá más de lo que vemos?
¿Debemos prestar atención a las voces que oímos en nuestras mentes?
¿Será cierto que el Universo nos habla? Pero… ¿Sabemos escucharlo?
El Universo (al menos el nuestro), nos ofrece algo más, mucho más que grandes espacios vacíos, oscuros y fríos. En él podemos ver muchos lugares luminosos llenos de estrellas, de mundos y… muy probablemente de vida. Sin embargo, tenemos la sospecha de que, aparte del nuestro, otros universos podrían rondar por ahí y conformar un todo de múltiples Universos de características diversas y no en todos, sería posible la de estrellas y como consecuencia la Vida.
Muchas han sido las misiones que enviamos al estudio de nuestro entorno vecino, y, mucho ha sido también, lo que de esas misiones hemos aprendido. Hay sabemos de los planetas y lunas vecinas mucho más que hace 100 años.
En nuestras ansias de querer saber sobre “esa verdad” que incansables perseguimos, hemos realizados innumerables excursiones por todos los senderos conocidos y otros nuevos que hemos dejado abiertos intentando llegar a entender y explicar si, las fuerzas fundamentales de la Naturaleza y, las Constantes Universales pudieran estar presentes, en otros Universos de la misma manera que en el nuestro. La conclusión ha sido que no. Otros Universos (si existen) podrían ser iguales al nuestro y también, muy diferentes y todo dependería de su momento inicial que es el que determina la de Universo quen será cualquier universo que pudiera llegar a existir.
No es fácil imaginar cómo serían esos otros universos y como llegar a ellos, o, que criaturas los poblarían. Incluso, se podría pensar que no todos los universos serían iguales, y, algunos, habrían nacido sin la posibilidad de la Vida. Diferentes fuerzas fundamentales y distintas constantes universales.
No todos los mundos son aptos para la Vida. Sin atmósfera y sin agua líquida….
Hemos visto como los cosmólogos contemplan activamente la naturaleza de “otros mundos” en los que las constantes harían la vida imposible. Esto nos plantea la cuestión más profunda de si estos otros mundos “existen” en algún sentido y, si es así, qué los hace diferentes del mundo que vemos nosotros. También ofrece una alternativa al viejo argumento de que el aparente buen ajuste del mundo para que posea todas aquellas propiedades requeridas para la vida es de alguna forma de un diseño especial. Pues si existen todas las alternativas posibles, debemos encontrarnos necesariamente habitando en una de las que permiten que exista la vida. Y podríamos ir aún más lejos y aventurar la conjetura de que podríamos esperar encontrarnos en el tipo más probable de Universo que sustenta la vida.
“Si pudiéramos saber que nuestro propio Universo era sólo uno entre un número indefinido de ellos, con propiedades cambiantes, quizá podríamos invocar una solución análoga al principio de la selección natural; que sólo en ciertos universos, entre los que se incluye el nuestro, se dan las condiciones apropiadas para el surgir de la vida, y a menos que se satisfaga esta condición en otros universos no podría existir observadores para advertir tal hecho.”
¡No saben lo que se pierden! ¡Pobres universos!
Una de las dificultades de concebir siquiera semejantes multiversos de todos los universos posibles es que hay muchas cosas que podrían ser diferentes. De nuestro estudio de las matemáticas sabemos que existen lógicas diferentes a la que utilizamos en la práctica, en la que los enunciados son o verdaderos o falsos. Análogamente, hay diferentes estructuras matemáticas; diferentes leyes de la Naturaleza posible ; diferentes valores para las constantes de la Naturaleza; diferentes números de dimensiones de espacio y de tiempo; diferentes de partida para el Universo; y diferentes resultados aleatorios para secuencias complejas de sucesos. Frente a ello, la colección de todos los mundos posibles tendría que incluir, como mínimo, todas las permutaciones y combinaciones posibles de estas diferentes cosas. Obtener una comprensión de todo este maremágnum sería pedirnos demasiado (al menos por el momento).
Claro que, concebir Universos con más parámetros que el nuestro…se nos hace muy cuesta arriba. Nuestras mentes son tridimensionales y, hemos al añadido de esa cuarta dimensión temporal que nos trajo la relatividad especial pero, cuando tratamos de ir más allá, no asimilamos bien y la visión de ese “mundo” de domensiones extra, no caben en nuestra cabeza. Sin embargo, los números sí lo permiten y pueden configurar mundos de 10, 11 y hasta 26 dimensiones y, en ese mundo teórico-matemático, sí pueden convivir todas las fuerzas de nuestro Universo y allí podemos respuestas que, en nuestro Universo cotidiano cuatridimensional, no podemos hallar.
Lo cierto es que, ya hemos visto lo que puede suceder si se realizaran algunos de esos otros mundos posibles, mundos con más dimensiones u otros valores de las constantes cruciales. Sin embargo, no sabemos si estos diferentes mundos son realmente posibles. Está muy bien contemplar cambios en las constantes de la Naturaleza y las cantidades que definen la forma y el tamaño del Universo. Pero ¿hay realmente universos alternativos permitidos o son tan posibles como los círculos cuadrados? Podría ser que la “Teoría de Todo” sea muy restrictiva cuando se trate de dar permiso de planificación para otros universos.
Por imaginar que no quede. Nuestras mentes construyen escenarios que…
El hecho de que podamos concebir muchos universos alternativos, definidos por otros valores de las constantes de la Naturaleza, quizá sea simplemente un reflejo de nuestra ignorancia acerca de “la prisión” en la que está confinada la consistencia lógica que exige una Teoría de Todo. Cuando se trata de contemplar otros universos tenemos dos formas de abordar el problema.
Existe la aproximación conservadora que produce mundos alternativos haciendo pequeños cambios en las propiedades de nuestro mundo; pequeños cambios en los valores de algunas de las constantes de la Naturaleza, propiedades ligeramente diferentes del Universo astronómico, quizá, pero no cambios en las propias leyes de la Naturaleza. Normalmente estos muestran que si “los pequeños cambios” son demasiado grandes hay consecuencias adversas para la existencia de la vida tal como la conocemos. Nuestro tipo de vida puede seguir existiendo si hubiera un cambio de una parte en cien mil millones en el valor de la constante de estructura fina, pensamos nosotros, pero no si hubiera un cambio de una parte entre diez.
Otros mundos, otra Naturaleza, otros seres como en Pandora
¿Quién sabe? Con unas constantes diferentes podríamos tener cualquier clase de Universo incluso ¿Alguno en la sombra? Claro que grandes cambios pueden alterar otras cosas como las leyes, la lógica matemática subyacente o el de dimensiones del espacio tiempo. Tiene que concebir tipos de “vida” que ni podemos imaginar, serían completamente nuevos y que podrían existir en ambientes tan diferentes al nuestro que, incluso, teniéndolos a nuestro lado, no lo podríamos ver y, claro, al llegar a este punto nos suscita tener que hacer un examen más detallado de qué entendemos por vida, dado que esa vida de ese otro universo, sería tan vida como la del nuestro.
Ante todas estas ideas… al ver escenas de nuestro mundo como la que arriba contemplamos, no puedo dejar de imaginar lo que pensarían seres de otros mundos que nos pudieran estar observando. Fabricamos “colmenas” que nos sirven de habitad y que están adecuadas a las de nuestro mundo. En otros mundos mucho mayores, de tener presente la vida, dada su enorme gravedad, ésta tendría que ser pequeña ¿De insectos quizá?
No sería nada agradable visitar otro Universo en cuyos mundos sólo vivieran insectos de dos metros, o, aquellos otros que, poblados de sofisticados robots tuvieran una Sociedad constituida sobre una continuada replicación y su único objetico sería el de poblar mundos y más mundos en los que, como sería lógico pensar, no cabrían otros seres que, como nosotros, vinieran de un origen natural que serían, seguramente, los seres primigenios del planeta que construyeron a los que hoy dominan esos mundos.
Haber podido conquistar algunos conocimientos que nos hablan de la inmensidad del Universo, de la diversidad de infinitas estrellas y de la multiplicidad de mundos que existen en las galaxias que pueblan el Cosmos, no podemos dejar de imaginar los mundos que, con propiedades diferentes a las de la Tierra, puedan albergar a criaturas que, unas veces habrán alcanzado la consciencia y otras no. Cuando podamos alcanzar la tecnología necesaria para visitar otros mundos que orbitan a estrellas similares y diferentes al Sol, entonces, y sólo entonces, podremos comprender que la vida en el Universo es de muchas maneras y que no estamos solos en tan vasto espacio.
Cientos de miles de milllones de estrellas y de mundos y… de formas de vida
Negarlo no lo podemos negar y, hasta es muy probable que sí puedan existir esos otros Universos. Sin embargo, yo me quedo con el nuestro que, poco a poco, se va dejando descorrer el velo que esconde sus secretos y estamos llegando a un nivel aceptable de comprensión de lo que su Naturaleza pudiera ser. Ningún Universo como el nuestro para vivir y tratar de llevar a cabo nuestros proyectos de futuro. Y, si finalmente nos vemos abocados a tener que “mudarnos” a uno de esos otros Universos, lo esencial será comprobar antes que, las son exactas o muy parecidas a las del nuestro,
Este escenario evolutivo de nuestro Universo tiene la característica clave de que las físicas en el pasado no eran las mismas que las actuales o las futuras. Hubo épocas en que la vida no podía existir porque había demasiado calor para los átomos; hubo épocas previas a las estrellas y habrá un tiempo en el que todas las estrellas hayan muerto. En este escenario hay un intervalo preferido de la historia cósmica durante el que es más probable que los observadores evolucionen por primera vez y hagan sus observaciones del Universo y, si hemos hecho nuestra tarea, también sabremos de esos otros universos que nos pudieran acoger en ese momento final del nuestro.
¡Es todo tan complicado! ¡Sabemos tan poco!
¿Estaría programada la presencia de los seres vivos inteligentes en el Universo?
Por fuerza la cosmología conduce a cuestiones fronterizas entre ciencia experimental, filosofía y religión. No es solo el caso de los sabios antiguos. También los físicos de hoy se plantean preguntas de esa clase, sobre todo a propósito del llamado “principio antrópico”. A partir de los conocimientos actuales, este principio señala que las leyes y magnitudes físicas fundamentales parecen cuidadosamente afinadas para que la formación y el desarrollo del universo pudieran dar lugar a la vida en la Tierra y en otros planetas idóneos para acogerla.
El “Principio Copernicano”, invocado frecuentemente en la Cosmología moderna, insiste en la homogeneidad del Universo, negando cualquier primacía de posición o propiedades asociadas con la existencia humana. En cualquier parte del Universo podrán estar presentes los seres vivos.
El “Principio Copernicano” como habréis deducido ya, toma su nombre de la propuesta de Copérnico (ya anteriormente formulada por Aristarco) de desplazar a la Tierra de la posición central ocupada en el sistema de Tolomeo, aunque tal centralidad se debiese a la falta de paralaje estelar y no a una sobrevaloración de nuestra existencia en el planeta.
El paso siguiente lo dio Shapley hace un siglo, al mostrar que tampoco el Sol ocupa el centro de la Via Láctea. Finalmente, el Universo “finito pero ilimitado” de Einstein niega la posibilidad de encontrar un centro en su volumen tridimensional, y afirma la equivalencia de posición de todos los puntos del espacio. No tiene sentido preguntar dónde estamos en el continuo expandirse de un Universo que contiene probablemente más de 100.000 millones de galaxias, y que vuelve a la insignificancia aun la majestuosa estructura de la Vía Láctea, nuestra ciudad cósmica.
Sin embargo, a partir de la década de los años 30, se da una reacción interesante, que afirma, cada vez con argumentos más fuertes y detallados, que el Hombre está en un tiempo y un lugar atípicos y privilegiados en muchos respectos, que obligan a preguntarnos si nuestra existencia está ligada en un modo especial a características muy poco comunes en el Universo. Esta pregunta adquiere un significado especial al considerar las consecuencias previsibles (según las leyes físicas) de cualquier alteración en las condiciones iniciales del Universo. Con un eco de las palabras de Einstein: ¿tuvo Dios alguna alternativa al crear?. No solamente debemos dar razón de que el Universo exista, sino de que exista de tal manera y con tales propiedades que la vida inteligente puede desarrollarse en él. Tal es la razón de que se formule el Principio Antrópico, en que el Hombre (entendido en el sentido filosófico de “animal racional”, independientemente de su hábitat y su morfología corporal) aparece como condición determinante de que el Universo sea como es.
No hemos logrado ese contacto pero…llegará y, al menos yo, no las tengo todas conmigo.
Las primeras sugerencias de una conexión entre vida inteligente y las propiedades del Universo en su momento actual aparecen en las relaciones adimensionales hechas notar por Eddington: la razón de intensidad entre fuerza electromagnética y fuerza gravitatoria entre dos electrones, entre la edad del Universo y el tiempo en que la luz cruza el diámetro clásico de un electrón, entre el radio del Universo observable y el tamaño de una partícula subatómica, nos da cifras del orden de 10 elevado a la potencia 40. El número de partículas nucleares en todo el cosmos se estima como el cuadrado de ese mismo número. ¿Son éstas coincidencias pueriles o esconden un significado profundo?. La hipótesis de los grandes números sugiere que el Hombre solamente puede existir en un lugar y momento determinado, cuando tales coincidencias se dan, aunque nadie hasta el momento ha podido dar una explicación de estas relaciones.
Arthur Eddintong
Eddintong, un gran astrónomo, nos ayudo a comprender mucho mejor el Universo y sus ideas germinaron en el saber de esa ciencia que nos lleva a conocer el inmenso entorno al que pertenecemos.
Si la carga del electrón, la masa del protón o la velocidad de la luz, variaran tan sólo una diezmilésima parte… ¡La vida tal como la conocemos no existiría! Es decir, estamos ante el problema del ajuste fino que significa que las las constantes fundamentales de un modelo físico para el universo deben ser ajustados de forma precisa para permitir la existencia de vida. Sobre estas constantes fundamentales no hay nada en la teoría que nos indique que deban tomar esos valores que toman. Podemos fijarlas de acuerdo con las observaciones, pero esto supone fijarlas de entre un rango de valores colosal. Esto da la impresión de cierta arbitrariedad y sugiere que el universo podría ser una realización improbable entre tal rango de valores. He ahí el problema.
El principio antrópico nos invita al juego mental de probar a “cambiar” las constantes de la naturaleza y entrar en el juego virtual de ¿Qué hubiera pasado si…? Ya hemos hablado aquí muchas otras veces de lo que pasaría si el valor de las constantes fueran diferentes.
¿Viviríamos en un mundo de revés?
Especulamos con lo que podría haber sucedido si algunos sucesos no hubieran ocurrido de tal o cual manera para ocurrir de esta otra. ¿Qué hubiera pasado en el planeta Tierra si no aconteciera en el pasado la caída del meteorito que acabó con los dinosaurios? ¿Habríamos podido estar aquí hoy nosotros? ¿Fue ese cataclismo una bendición para nosotros y nos quitó de encima a unos terribles rivales?
Fantasean con lo que pudo ser…. Es un ejercicio bastante habitual; sólo tenemos que cambiar la realidad de la historia o de los sucesos verdaderos para pretender fabricar un presente distinto. Cambiar el futuro puede resultar más fácil, nadie lo conoce y no pueden rebatirlo con certeza. ¿Quién sabe lo que pasará mañana?
¿Serán ellos y no nosotros los que dominen el futuro?
Siempre estamos imaginando el futuro que vendrá. Los hombres tratan de diseñarlo pero, finalmente, será el Universo el que tome la última palabra de lo que deba ser. Por mucho que nosotros nos empeñemos, las estructuras del Universo nunca podrán ser cinceladas por nuestras manos ni por nuestros ingenios, sólo las inmensas fuerzas de la Naturaleza puede transformar las estrellas, las galaxias o los mundos…lo demás, por muy bello que pudiera ser, siempre será lo artificial.
Lo que ocurra en la naturaleza del universo está en el destino de la propia naturaleza del cosmos, de las leyes que la rigen y de las fuerzas que gobiernan su mecanismo sometido a principios y energías que, en la mayoría de los casos se pueden escapar a nuestro actual conocimiento.
Lo que le pueda ocurrir a nuestra civilización, además de estar supeditada al destino de nuestro planeta y de nuestro Sol, incluso de nuestro Sistema Solar y de la Galaxia, de alguna manera, también está en manos de los propios individuos que forman esta civilización y que, con sensibilidades distintas y muchas veces dispares, hace impredecibles los acontecimientos que puedan provocar individuos que participan con el poder individual de libre albedrío. Fijaos hoy mismo lo que puede dar de sí esa insensata polémica (que dura ya milenios) entre los palestinos y los israelitas.
Siempre hemos sabido especular con lo que pudo ser o con lo que podrá ser si… Lo que en la mayoría de las veces, es el signo de cómo queremos ocultar nuestra ignorancia. Bien es cierto que sabemos muchas cosas pero, también es cierto que son más numerosas las que no sabemos.
Cuando el Sol agote todo su combustible nuclear, estará acercándose el final de la Tierra como planeta que albergó la vida. Los cambios serán irreversibles, los océanos se evaporarán y sus aguas hirvientes comenzarán a llenar la atmósfera de gases. La Gigante roja engullirá a los planetas Mercurio, Venus y probablemente se quedará muy cerca de la Tierra calcinada y sin vida.
Sabiendo que el destino irremediable de nuestro mundo, el planeta Tierra, es de ser calcinado por una estrella gigante roja en la que se convertirá el Sol cuando agote la fusión de su combustible de hidrógeno, helio, carbono, etc, para que sus capas exteriores de materia exploten y salgan disparadas al espacio exterior, mientras que, el resto de su masa se contraerá hacia su núcleo bajo su propio peso, a merced de la gravedad, convirtiéndose en una estrella enana blanca de enorme densidad y de reducido diámetro. Sabiendo eso, el hombre está poniendo los medios para que, antes de que llegue ese momento (dentro de algunos miles de millones de años), poder escapar y dar el salto hacia otros mundos lejanos que, como la Tierra ahora, reúna las condiciones físicas y químicas, la atmósfera y la temperatura adecuadas para acogernos.
cualquiera de estas figuras podría ser nuestro sol dentro de 5.000 millones de años
En el inmenso Universo, eso es lo que podría quedar de nuestro Sol, una insignificante Nebulosa Planetaria y, la consecuencia de tal transición de fase será, una Tierra sin vida y un Sistema solar de objetos muertos.
Pero el problema no es tan fácil y se extiende a la totalidad del universo que, aunque mucho más tarde, también está abocado a la muerte térmica, el frío absoluto si se expande para siempre como un universo abierto y eterno, o el más horroroso de los infiernos, si estamos en un universo cerrado y finito en el que, un día, la fuerza de gravedad, detendrá la expansión de las galaxias que comenzarán a moverse de nuevo en sentido contrario, acercándose las unas a las otras de manera tal que el universo comenzará, con el paso del tiempo, a calentarse, hasta que finalmente, se junte toda la materia-energía del universo en una enorme bola de fuego de millones de grados de temperatura, el Big Crunch. Eso daría lugar a otro Big Bang, a otro universo. Sin embargo, según los datos de que se dispone hoy, no parece que el Big Crunch pueda suceder.
Un universo replegándose sobre sí mismo…no parece probable
El irreversible final está entre los dos modelos que, de todas las formas que lo miremos, es negativo para la Humanidad (si es que para entonces aún existe). En tal situación, algunos ya piensan en la manera de escapar a tan terrible futuro. Claro que, ahora no podemos saber si finalmente, nuestro Universo se fundirá con otro como consecuencia de la expansión (el otro también se expande hacia nosotros) y, como se fusionan las galaxias, también deben hacerlo los universos. Si eso es así (que no se sabe), quizá todo diera lugar a un nuevo “amanecer” para la Humanidad.
Stephen Hawking ha llegado a la conclusión de que estamos inmersos en un multiuniverso, esto es, que existen infinidad de universos conectados los unos a los otros. Unos tienen constantes de la naturaleza que permiten vida igual o parecida a la nuestra, otros posibilitan formas de vida muy distintas y otros muchos no permiten ninguna clase de vida.
Este sistema de inflación auto-reproductora nos viene a decir que cuando el universo se expande (se infla) a su vez, esa burbuja crea otras burbujas que se inflan y a su vez continúan creando otras nuevas más allá de nuestro horizonte visible. Cada burbuja será un nuevo universo, o mini-universo en los que reinarán escenarios diferentes o diferentes constantes y fuerzas.
¿Quién puede saber de lo que seremos capaces mañana?
El posible escenario futuro ha sido explorado y el resultado hallado es que, podrían existir otros universos en cada uno de esos universos, puede haber muchas cosas diferentes; pueden terminar con diferentes números de dimensiones espaciales o diferentes constantes y fuerzas de la naturaleza, pudiendo unos albergar la vida y otros no. ¡Qué locura!
El reto que queda para los cosmólogos es calcular las probabilidades de que emerjan diferente universos a partir de esta complejidad inflacionaria ¿Son comunes o raros los universos como el nuestro? Existen, como para todos los problemas planteados, diversas conjeturas y consideraciones que influyen en la interpretación de cualquier teoría cosmológica futura cuántico-relativista. Hasta que no seamos capaces de exponer una teoría que incluya la relatividad general de Einstein (la gravedad-cosmos) y la mecánica cuántica de Planck (el cuanto-átomo), no será posible contestar a ciertas preguntas.
Hablando de universos paralelos, Douglas Adams nos dice:
“Lo primero que hay que comprender sobre los universos paralelos… es que no son paralelos. Es importante comprender que ni siquiera son, estrictamente hablando, universos, pero es más fácil si uno lo intenta y lo comprende un poco más tarde, después de haber comprendido que todo lo que ha comprendido hasta el momento no es verdadero.”
La teoría de cuerdas tiene un gancho tremendo. Te transporta a un mundo de 11 dimensiones, universos paralelos, y partículas formadas por cuerdecitas casi invisibles vibrando a diferentes frecuencias. Además, te dice que no se trata de analogías sino de la estructura más profunda de la realidad, y que ésta podría ser la teoria final que unificara por fin a toda la física. ¿No estaremos hablando de Filosofía?
Todas las soluciones que buscamos parecen estar situadas en teorías más avanzadas que, al parecer, sólo son posibles en dimensiones superiores, como es el caso de la teoría de supercuerdas situada en 10, 11 ó 26 dimensiones. Allí, si son compatibles la relatividad y la mecánica cuántica, hay espacio más que suficiente para dar cabida a las partículas elementales, las fuerzas gauge de Yang-Mill, el electromagnetismo de Maxwell y, en definitiva, al espacio-tiempo y la materia, la descripción verdadera del universo y de las fuerzas que en él actúan.
Científicamente, la teoría del hiperespacio lleva los nombres de Teoría de Kaluza-Klein y supergravedad. Pero en su formulación más avanzada se denomina Teoría de Supercuerdas, una teoría que desarrolla su potencial en nueve dimensiones espaciales y una de tiempo: diez dimensiones. Así pues, trabajando en dimensiones más altas, esta teoría del hiperespacio puede ser la culminación que conoce dos milenios de investigación científica: la unificación de todas las fuerzas físicas conocidas. Como el Santo Grial de la Física, la “teoría de todo” que esquivó a Einstein que la buscó los últimos 30 años de su vida (sin tener las herramientas matemáticas necesarias para ello).
¿Quién sabe si los caminos hacia otros universos no estarán ya imaginados?
Es cierto, los mejores siempre han buscado el Santo Grial de la Física. Una Teoría que lo pueda explicar todo, la más completa que, mediante una sencilla ecuación, responda a los misterios del Universo. Claro que tal hazaña, no depende siquiera de la inteligencia del explorador que la busca, es más bien un problema de que las herramientas necesarias (matemáticas) para hallarla, aún no han sido inventadas.
Durante el último medio siglo, los científicos se han sentido intrigados por la aparente diferencia entre las fuerzas básicas que mantienen unido al cosmos: la Gravedad, el electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuerte y débil. Los intentos por parte de las mejores mentes del siglo XX para proporcionar una imagen unificadora de todas las fuerzas conocidas han fracasado. Sin embargo, la teoría del hiperespacio permite la posibilidad de explicar todas las fuerzas de la naturaleza y también la aparentemente aleatoria colección de partículas subatómicas, de una forma verdaderamente elegante. En esta teoría del hiperespacio, la “materia” puede verse también como las vibraciones que rizan el tejido del espacio y del tiempo. De ello se sigue la fascinante posibilidad de que todo lo que vemos a nuestro alrededor, desde los árboles y las montañas a las propias estrellas, no son sino vibraciones del hiperespacio.
Queremos llegar a manejar los mundos, las galaxias, el universo…
Antes mencionábamos los universos burbujas nacidos de la inflación y, normalmente, el contacto entre estos universos burbujas es imposible, pero analizando las ecuaciones de Einstein, los cosmólogos han demostrado que podría existir una madeja de agujeros de gusano, o tubos, que conectan estos universos paralelos.
Aquí lo dejo o sería interminable. ¿Cómo podría nadie describir el universo y todo lo que pasa en él en solo una vida?
¿Viajar en el tiempo? Un sueño que “mañana”… ¿Será realidad?
Me hace “gracia” ver como mucha gente, incluso científicos, se atreven a dar su opinión sobre cuestiones que no conocen.
La mayoría de los científicos que no han estudiado seriamente las ecuaciones de Einstein, desprecian el viaje en el tiempo como una tontería, algo que sólo es aplicable a relatos sensacionalistas e historias fantásticas. Sin embargo, la situación que realmente nos encontramos es bastante compleja.
Para resolver la cuestión debemos abandonar la teoría más sencilla de la relatividad especial, que prohíbe el viaje en el tiempo, y adoptar toda la potencia de la teoría de la relatividad general, que puede permitirlo. La relatividad general tiene una validez mucho más amplia que la relatividad especial. Mientras que la relatividad especial sólo describe objetos que se mueven a velocidad constante muy lejos de cualquier estrella, la teoría de la relatividad general es mucho más potente, capaz de describir cohetes que se aceleran cerca de estrellas super-masivas y agujeros negros.
Dilatación del Tiempo
La teoría general sustituye así algunas de las conclusiones más simples de la teoría especial. Para cualquier físico que haya analizado seriamente las matemáticas del viaje en el tiempo dentro de la teoría de la relatividad general de Einstein, la conclusión final, de forma bastante sorprendente, no está ni mucho menos clara.
Colisionan protones para poder desvelar otras partículas
En el CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas), situado cerca de Ginebra, los países europeos han construido un acelerador de partículas, el LHC, y en él se buscará la supersimetría, la partícula de Higgs que proporciona la masa a todas las partículas, y tratará de despejar interrogantes que en los aceleradores actuales no pueden ser contestados.
Pero volviendo al tema principal, tendremos que convenir todos en el hecho innegable de que, en realidad, estas nuevas teorías que pretenden explicarlo todo, en realidad, como digo, están todas basadas en la teoría de la relatividad general de Einstein.
Una curiosidad: Cuando los físicos expertos en la teoría de cuerdas, trabajam con las ecuaciones de campo de dicha teoría, sin que nadie las llame, como por arte de magia, allí aoarecen las ecuacionbes de Einstein de la Relatividad General.
El viejo bonachón autor de la Teoría Relativista, se estará sonriendo allá donde pueda estar.
Nos habla del Espacio, del Tiempo, de la Materia
La han ampliado elevándola a más dimensiones que les permite añadir más factores, pero las ecuaciones de campo de Einstein subyacen en la base de todas estas teorías, desde la que expusieron Kaluza-Klein en la 5ª dimensión, hasta estas otras más recientes de 10, 11 y 26 dimensiones.
El Sol es una estrella de secuencia principal y, por lo tanto, genera su energía mediante la fusión nuclear de núcleos de hidrógeno en helio. En su núcleo, el Sol fusiona 620 millones de toneladas métricas de hidrógeno por segundo.
Un ejemplo de reacciones de fusión son las que tienen lugar en el sol, en las que se produce la fusión de núcleos de hidrógeno para formar helio, liberando en el proceso una gran cantidad de energía en forma de radiación electromagnética, que alcanza la superficie terrestre y que percibimos como luz y calor.
En el Procdeso Triple Alfa, Tres núcleos de Helio 4, se transforman en un nñculeo de Carbono 12
Esto puede posteriormente producir oxígeno, neón y elementos más pesados vía proceso alfa. De esta forma, los procesos alfa producen preferencialmente elementos con número par de protones debido a la captura de núcleos de helio.
En el corazón de las estrellas, los átomos de hidrógeno se fusionan para formar helio. Una vez que se agota el hidrógeno del núcleo, la estrella cambia de estado y las condiciones en el corazón de la estrella hacen posible que los átomos de helio se fusionen.
Un positrón se libera cuando un protón se convierte en un neutrón y un neutrino. Entonces, cuando tenemos nuestros cuatro núcleos de hidrógeno y los fusionamos, tenemos cuatro protones. Luego, cuando liberamos dos positrones, dos de esos protones se convierten en neutrones, dejándonos con dos protones y dos neutrones, un núcleo de helio.
Todos sabemos que la Tierra no tiene luz propia, por eso recibe la luz y el calor del Sol. Es de menor tamaño que el Sol y gira a su alrededor. La Tierra es el tercer planeta desde el Sol, el más denso y el quinto más grande de los planetas del Sistema Solar.
En el proceso de fusión, de los miles de toneladas de Hidrógeno cada segundo, se pierde una parte que es proyectada al Espacio Interestelar, y, la Tierra, recibe una pequeña parte. Sin embargo, esa mínima cantidad de luz y energía, es sufi3ente para la fotosíntesis de las plantas y para que la vida esté presente en el planeta.
Según creo, la vida es imparable en todo el Universo, fuerzas y constantes lo garantiza, y, creer que estamos solos… ¡Es una insolencia de un engreimiento insoportable!
Existen unos 30.000 millones de estrellas como el Sol, de la clase G2V, y, casi todas tienen algún planeta, lo que nos lleva a pensar que, como el universo mes igual en todas partes, ya que, está regido en todas sus regiones por las cuatro fuerzas fundamentales, sería lógico pensar que de entre esos miles de millones de planeta, muchos de ellos estén situados en la zona habitable de su estrella, y, como lo que pasa “aquí, también pasará allí… ¡Tenemos muchos mundos con la presencia de la vida y de la diversidad.
Einstein estaba equivocado: necesitamos una nueva teoría del cosmos. Eso dice…
El profesor de astrofísica Pavel Kroupa nos demuestra que la materia oscura no existe y que Einstein se equivocó en su teoría de la gravedad relativista porque no contaba con los datos observacionales que tenemos ahora.
La materia oscura no existe y, sin ella, la teoría relativista de la gravitación de Einstein no funciona, dice Pavel Kroupa. Imagen del Quinteto de Stephan, cinco galaxias en al constelación de Pegaso (James Webb Space Telescope/NASA)
El modelo cosmológico actual sólo funciona postulando la existencia de la materia oscura, una sustancia que nunca se ha detectado, pero que supuestamente constituye aproximadamente el 25% de todo el universo. Pero una sencilla prueba sugiere que la materia oscura no existe en realidad. Si existiera, cabría esperar que las galaxias más ligeras que orbitan alrededor de las más pesadas serían ralentizadas por las partículas de materia oscura, pero no detectamos tal ralentización. Varias otras pruebas observacionales apoyan esta conclusión: la materia oscura no existe. Las implicaciones de esto son nada menos que una revisión de la teoría de la gravitación de Einstein. Por qué la comunidad científica niega la falsificación del modelo de la materia oscura es una cuestión que requiere una explicación tanto sociológica como filosófica, argumenta Pavel Kroupa.
En la actualidad los astrónomos y los físicos entienden el universo observado en términos de un modelo en el que la materia normal que vemos a nuestro alrededor en forma de átomos constituye sólo el 5% de toda la energía que hay en él. Aproximadamente el 20% está formado por partículas exóticas de materia oscura y cerca del 75% por energía oscura aún más exótica. Este modelo basado en la materia oscura (por cada gramo de materia normal hay 25 gramos de exótica materia oscura) tiene unos veinte años de antigüedad, pero la fuerte creencia de la comunidad científica de que la materia oscura existe se remonta treinta años atrás.
Sin materia oscura, el modelo cosmológico actual se descompone. Dado que el modelo se basa en la gravitación einsteniana para que sea válido, también significa que necesitamos encontrar una teoría diferente de la gravitación.
Las numerosas búsquedas de pruebas de la existencia de partículas de materia oscura, que se llevan a cabo en todo el mundo desde hace al menos 30 años, no han dado resultado y, sin embargo, hoy los científicos están más convencidos que nunca de que la materia oscura gobierna el Universo. Esta materia oscura puede ser partículas “difusas” extremadamente ligeras que se extienden a lo largo de miles de años luz, o puede estar formada por partículas más pesadas, como las “partículas masivas de interacción débil” [WIMPS en sus siglas en inglés], o incluso agujeros negros primordiales formados a partir de procesos físicos exóticos durante el Big Bang.
La teoría de la materia oscurano hace ninguna predicción sobre lo que deberían ser las partículas y lo que hay que buscar, por lo que un gran número de científicos que la buscan con laboratorios y experimentos en las profundidades de la tierra, en las regiones polares o en el espacio y en todos los países intentan demostrar la existencia de las partículas de materia oscura para conseguir el Premio Nobel. Cada año se gastan muchas decenas de millones de dólares de los contribuyentes en esta búsqueda.
Ninguno de los modelos de materia oscura pueden explicar la galaxias en el Quínteto de Estefan ni el resto de galaxias espirales y finas tan comunes en el universo. (NASA)
Pero hay una prueba sencilla que estos científicos están ignorando y que ya ha sido aplicada y que ya nos ha demostrado que la materia oscura no existe. Esta prueba se remonta a Subrahmanyan Chandrasekhar quien, en 1943, demostró que un cuerpo masivo — por ejemplo, una galaxia enana — que se mueve a través de un fondo de partículas de masa comparativamente baja — como las partículas de materia oscura — experimentará una reducción de velocidad Este proceso de fricción dinámica de Chandrasekhar se conoce perfectamente. Es el mismo mecanismo físico por el que, cuando nuestras naves espaciales son lanzadas a reinos distantes del Sistema Solar pasando primero cerca de un planeta en el Sistema Solar interior — por ejemplo, Venus — el planeta se ralentiza un poco después del encuentro mientras que la sonda, comparativamente ligera, es catapultada, por ejemplo, hacia Plutón. Una galaxia satélite lanza miríadas de partículas de materia oscura hacia regiones más lejanas alrededor de la galaxia principal y así se ralentiza y se hunde hacia la galaxia principal hasta fusionarse con ella.
Hay una prueba sencilla que estos científicos están ignorando y que ya se ha aplicado y nos dice que la materia oscura no existe.
Las grandes estructuras del Universo no acusan la presencia de “materia oscura”
Pero, cuando mis colaboradores, estudiantes y yo hemos comparado una serie de sistemas de galaxias observados a los cálculos de la fricción dinámica de Chandrasekhar que esperaríamos ver si existiera la materia oscura, resulta que la desaceleración no aparece en los datos observados en todos y cada uno de los casos. Hemos estudiado los movimientos de las galaxias satélites alrededor de nuestra propia Vía Láctea a distancias de cien mil años luz, los movimientos de galaxias a unos pocos millones de años luz de distancia entre sí, y también hemos comprobado la rapidez con la que giran las barras de las galaxias espirales, y ninguno de estos sistemas muestra evidencias de partículas de materia oscura. Las galaxias se comportan como si estuvieran desnudas, es decir, como si no poseyeran los enormes y masivos halos de partículas de materia oscura que la teoría predice. En lugar de observar la ralentización de las galaxias por la fricción dinámica de Chandrasekhar, vemos una aceleración a medida que las galaxias caen una hacia la otra. Esto es lo mismo que cuando dos estrellas caen una hacia la otra en un cúmulo estelar. Se aceleran hasta que pasan una al lado de la otra y entonces vuelven a alejarse la una de la otra.
Un modelo cosmológico inválido
Así lo hemos establecido en varias publicaciones de investigación científica durante la última década [1,2]. Las implicaciones de estos hallazgos son que los modelos del universo basados en la materia oscura no son descripciones válidas del Universo real. Sin materia oscura, el modelo cosmológico actual se rompe. Dado que el modelo se basa en la gravitación einsteniana para ser válido, esto también significa que tenemos que encontrar una teoría diferente de la gravitación. Pero esto cambiaría toda la dinámica del universo, su ritmo de expansión y, al haberse falseado rigurosamente la existencia de la materia oscura, tampoco tiene sentido considerar que la energía oscura sea relevante.
Las galaxias se comportan como si estuvieran desnudas, es decir, como si no poseyeran los enormes y masivos halos de partículas de materia oscura que la teoría predice.
Las implicaciones para la física teórica son inmensas y por eso es necesario duplicar, triplicar e incluso cuadruplicar la comprobación de que la falsación de la materia oscura es verdaderamente correcta. De hecho, los modelos de formación y evolución de galaxias basados en la materia oscuraya fueron demostrados como falsos en 2012 [3]. Una razón de peso para rechazar los modelos de materia oscura es la observación de que las galaxias satélite suelen orbitar alrededor de sus galaxias anfitrionas en vastos discos de satélites, parecido a cómo los planetas orbitan alrededor del Sol en un solo plano, mientras que, según los modelos de materia oscura, deberían orbitar en todas las direcciones posibles.
El DEAP (Dark matter Experiment using Argon Pulse-shape discrimination), uno de los cientos de experimentos que han gastado millones de dólares para detectar materia oscura pero que no han detectado absolutamente nada. (Mark Ward/CC)
Las nuevas pruebas mencionadas confirman el rechazo de los modelos de materia oscura con una confianza abrumadora. Sin embargo, para estar completa y totalmente seguros de que los modelos basados en la materia oscura no explican el Universo real, se han realizado aún más pruebas. Esto es necesario, también porque la comunidad investigadora ha ignorado en gran medida estas falsaciones, ha estado otorgando muchos premios de investigación importantes sobre el trabajo en materia oscura, e incluso ha estado tratando activamente de desalentar a los jóvenes investigadores para que sigan las implicaciones de estas falsaciones mientras que, al mismo tiempo, las solicitudes de dinero de investigación para estudiar la explicación alternativa más exitosa, la gravitación milgromiana (MOND), están siendo rechazadas en gran medida.
Pruebas empíricas irrefutables
Recientemente se han publicado otras tres pruebas muy importantes de los modelos basados en la materia oscura:
Cúmulo de galaxias deEl Gordo
(A) Una de las pruebas se basa en la rapidez con la que un universo lleno de materia oscura puede formar cúmulos de galaxias extremadamente masivos que también se penetran entre sí. El cúmulo de galaxias de El Gordo es inmensamente pesado, pesa mil veces la masa de la Vía Láctea y Andrómeda juntas. Este cúmulo se compone en realidad de dos cúmulos de este tipo que se han formado y transgredido mutuamente en una época en la que el Universo tenía sólo la mitad de su edad actual. Pues resulta que los modelos basados en la materia oscura no pueden, bajo ninguna circunstancia, explicar el crecimiento de cúmulos tan masivos y que además caigan uno a través del otro en esa época, demostrando como rigurosamente falsos los modelos basados en la materia oscura.
El cúmulo de galaxias CT-CL J0102-4915 del Gordo contiene la masa de tres millones de soles. Su existencia niega totalmente los modelos de materia oscura. (ESA/Hubble)
(B) Los astrónomos también han descubierto que el Universo local se expande más rápidamente que el Universo lejano. Este problema, conocido como la Tensión de Hubble, ha desencadenado muchas conferencias concurrentes y textos enormemente largos escritos por cientos de científicos en los que se discuten y explican todas las posibles soluciones. Se están desarrollando modelos muy exóticos basados en la materia oscura, con procesos adicionales que se especula que actúan sobre la materia oscura (por ejemplo, que la materia oscura podría estar decayendo o que podría haber fotones oscuros) o que la energía oscura tiene algún comportamiento temporal complejo o múltiples formas oscuras. Lo impresionante es que esta vasta comunidad de expertos, que incluye o está dirigida por científicos galardonados con premios importantes, ignora por completo la solución obvia a la Tensión de Hubble: estamos en una región que abarca más de mil millones de años luz y que contiene dos veces menos galaxias de las que debería haber. Las galaxias en este vacío caen hacia sus lados (como las manzanas que caen al suelo), por lo que observamos un Universo Local que se expande aparentemente más rápido. Mientras que este “vacío KBC” explica naturalmente la tensión de Hubble, el vacío KBC es totalmente incompatible con los modelos basados en la materia oscura, ya que éstos constituyen un modelo de universo homogéneo e isótropo a escalas superiores a unas decenas de millones de años luz .
Según los modelos de materia oscura, es imposible que a estas alturas un 90% de las galaxias observadas en el universo sean discos finos o de espiral. (ESA/Hubble)
(C) Otra prueba de los modelos de materia oscura consiste en comparar el grosor de las galaxias con las observadas en el Universo real, en el que más del 90% de todas las galaxias son galaxias espirales muy delgadas o de disco. En los modelos de materia oscura, las galaxias crecen a lo largo del tiempo sobre todo al fusionarse con otras galaxias. Estos choques de galaxias suelen destruir estos discos delgados. Nuestro sofisticado análisis de miles de galaxias observadas muestra que los modelos basados en la materia oscura son totalmente incompatibles con el Universo real, ya que el modelo produce galaxias que suelen ser demasiado redondas en comparación con las profusas galaxias de disco fino del Universo real [8]. Otros problemas entre el Universo real y los modelos de materia oscura incluyen que se han observado galaxias masivas en una época temprana en la que aún no deberían existir [9], que las observaciones modernas nos dicen que hay polvo entre las galaxias, lo que desafía la interpretación del fondo cósmico de microondas como la fotosfera del Big Bang caliente [10] y que el fondo cósmico de microondas tiene características en él que son incompatibles con un origen inflacionario, sugieren que el Universo está estructurado a todas las escalas [11] (tal vez como un fractal) de manera que puede ser comprensible en términos de emisión de polvo y no de un Big Bang caliente.
El dogma y el ego científico
De lo anterior se desprenden tres implicaciones: La Teworía MOND y la materia oscura
(a) La teoría cosmológica moderna está totalmente equivocada y necesitamos desarrollar una nueva teoría basada en MOND. MOND es una teoría moderna no relativista de la gravitación que amplía la de Newton incorporando datos de las galaxias que no estaban disponibles ni para Newton ni para Einstein, quienes tuvieron que basar sus deducciones en datos limitados únicamente al Sistema Solar. Todas las predicciones realizadas hace 40 años por Mordehai Milgrom en los documentos fundacionales [12,13,14] han sido verificadas, y en Praga y Bonn estamos realizando (con Nils Wittenburg y Nick Samaras) los primeros cálculos cosmológicos completos con formación estelar de un universo MOND. MOND proviene de una simple simetría de escala espacio-temporal [15] y puede ser una consecuencia del vacío cuántico [16], abriendo un posible camino hacia la unificación de la gravitación con la física de partículas del modelo estándar. Se acaba de publicar una importante revisión reciente para profundizar en el tema
Todos hablan de ella y nadie sabe lo que es. Lo que nos puede llevar a pensar…. ¡Que no existe!
Necesitamos entender científicamente por qué el modelo basado en la materia oscura, que es la teoría física más falsificada de la historia de la humanidad, sigue siendo considerado religiosamente cierto por la gran mayoría de los científicos modernos de alto nivel educativo.
(b) Tenemos que entender científicamente por qué el modelo basado en la materia oscura, siendo la teoría física más falsificada de la historia de la humanidad, sigue siendo creído religiosamente como verdadero por la gran mayoría de los científicos modernos de alto nivel educativo. Esto es un problema para las ciencias sociológicas y filosóficas y sugiere una ruptura del método científico.
El ego de los científicos ha resultado en un estancamiento sin precedentes en la física moderna. (Reuters)
(c) ¿Qué papel desempeña la fijación moderna por el dinero, los premios y las recompensas en el estancamiento sin parangón de la física? ¿El ‘homo cosmologicus’ moderno sólo quiere premios y recompensas, en lugar de avanzar en nuestra comprensión del cosmos físico?
[7] “El vacío KBC y la tensión de Hubble contradicen la ΛCDM a escala de Gpc – la dinámica milgromiana como posible solución” Haslbauer, M. et al., 2020MNRAS.499.2845H
Parece que la “materia oscura” se desvanece : Blog de Emilio
Pavel Kroupa es profesor de astrofísica en la Universidad de Bonn, Alemania, donde dirige el grupo de investigación sobre poblaciones y dinámicas de estrellas. Su trabajo está concentrado en la naturaleza de la materia oscura y la dinámica planetaria, estelar y galáctica, y la formación y evolución de galaxias en la dinámica milgroniana.
Nota del BLog:
La Entrada comienza con ese profesor que tiene la osadía de decir que Einstein estaba equivocado, y, hasta donde podemos saber, la teoría del maestro tiene más de cien años y nadie la ha posido desmentir. Algunos hacen lo que sea por tener unos minutos de gloria.
En lo que qa la materia oscura se refiere, por el momento y por mi parte, la tengo en cuarentena. No me gusta que se hable de “ella” como si realmente, se supiera de su existencia que es solo una conjetura. No saben de qué está hecha, no la podemos ver porque, al parecer, es transparente, no emite radiación, genera Gravedad… ¡Todo muy raro! Los del LHC han tratado de encontrarla sin exito. Sin embargo, hablan de ella como si realmente la conocieran, y, ya sabéis, la “materia oscura” fue nombrada por primera vez por Fritz Zwoky, un astrofísico suizo que, en 1933, al ser preguntado ¿por qué las galaxias se movían de esa manera, que no correspondía con la cantidad de materia que observamos? (la Bariónica), y no sabiendo contestar, salió del paso con la existencia de dunkle Materie (matería oscura).
Desde entonces, todos los cosmólogos se agarran a la “materia oscura” como el que se4 ahoga a un clavo ardiendo.
Ya lo dice el Nobel de FísicaMartinus Veltman: “La materia oscura es la alfonbra, bajo la cual, los cosólogos barren su ignorancia.”