Jul
19
Lo dicho ¡”Que no sabemos nada”!
por Emilio Silvera ~
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Tenemos que concluir que no siempre hablamos de lo que sabemos
El universo de las partículas es fascinante. Cuando las partículas primarias chocan con átomos y moléculas en el aire, aplastan sus núcleos y producen toda clase de partículas secundarias. En esta radiación secundaria (aún muy energética) la que detectamos cerca de la Tierra, por los globos enviados a la atmósfera superior, han registrado la radiación primaria.

El físico estadounidense Robert Andrews Millikan, que recogió una gran cantidad de información acerca de esta radiación (y que le dio el nombre de rayos cósmicos), decidió que debería haber una clase de radiación electromagnética. Su poder de penetración era tal que, parte del mismo, atravesaba muchos centímetros de plomo. Para Millikan, esto sugería que la radiación se parecía a la de los penetrantes rayos gamma, pero con una longitud de onda más corta.

Las partículas cósmicas primarias, cuando entran en nuestra atmósfera, llevan consigo unas energías fantásticas, muy elevadas. En general, cuanto más pesado es el núcleo, más raro resulta entre las partículas cósmicas. Núcleos tan complejos como los que forman los átomos de hierro se detectaron con rapidez; en 1.968, otros núcleos como el del uranio. Los núcleos de uranio constituyen sólo una partícula entre 10 millones. También se incluirán aquí electrones de muy elevada energía.
Ahora bien, la siguiente partícula inédita (después del neutrón) se descubrió en los rayos cósmicos. A decir verdad, cierto físico teórico había predicho ya este descubrimiento. Paul Adrien Dirac había aducido, fundándose en un análisis matemático de las propiedades inherentes a las partículas subatómicas, que cada partícula debería tener su antipartícula (los científicos desean no sólo que la naturaleza sea simple, sino también simétrica). Así pues, debería haber un antielectrón, salvo por su carga que sería positiva y no negativa, idéntico al electrón; y un antiprotón, con carga negativa en vez de positiva.
En 1.930, cuando Dirac expuso su teoría, no llamó demasiado la atención en el mundo de la ciencia. Pero, fiel a la cita, dos años después apareció el antielectrón. Por entonces, el físico americano Carl David Anderson trabajaba con Millikan en un intento por averiguar si los rayos cósmicos eran radiación electromagnética o partículas. Por aquellas fechas, casi todo el mundo estaba dispuesto a aceptar las pruebas presentadas por Compton, según las cuales, se trataría de partículas cargadas; pero Millikan no acababa de darse por satisfecho con tal solución.
Una buena fuente de producción de electrones y positrones
Abandonado a sus propios medios, el positrón es tan estable como el electrón (¿y por qué no habría de serlo si el idéntico al electrón, excepto en su carga eléctrica?). Además, su existencia puede ser indefinida. Ahora bien, en realidad no queda abandonado nunca a sus propios medios, ya que se mueve en un universo repleto de electrones. Apenas inicia su veloz carrera (cuya duración ronda la millonésima de segundo), se encuentra ya con uno.
¿Qué decir del Neutrón?

Particularmente creo que, si el neutrón tiene masa, si la masa es energía (E = mc2), y si la energía es electricidad y magnetismo (según Maxwell), el magnetismo del neutrón no es tan extraño, sino que es un aspecto de lo que en realidad es materia. La materia es la luz, la energía, el magnetismo, en definitiva, la fuerza que reina en el universo y que está presente de una u otra forma en todas partes (aunque no podamos verla).
El protón, lejos de ser una simple “esfera”, es una partícula subatómica fundamental para la materia, compuesta por partículas más pequeñas llamadas quarks, y que posee una carga eléctrica positiva que determina la identidad de un elemento químico. Aunque es estable y reside en el núcleo del átomo, su comportamiento cuántico, tamaño y estructura interna siguen siendo objeto de estudio, haciendo del protón un objeto de fascinación para la física moderna.
Los protones no son elementales; están compuestos por dos quarks “arriba” y un quark “abajo”, unidos por la fuerza nuclear fuerte mediada por gluones. No se trata de una esfera sólida, sino de un objeto cuántico complejo, descrito por una función de onda que representa un “nebulosa de posibilidades”.
Podríamos seguir enumerando todo lo que creemos que sabemos y, desde luego (no siempre hablamos teniendo conocimiento pleno de las cosas), está más que demostrado que, nuestros conocimientos son limitados y, nuestra ignorancia… ¡Infinita!
Emilio Silvera V.
Jul
19
Ahora sabemos que no sabemos
por Emilio Silvera ~
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Como allí no estaba presente ningún cronista para contarlo, lo que podemos decir de la “creación y nacimiento” del Universo, sólo son hipótesis y teorías, el Modelo que hemos podido construir conforme a lo que se ha observado y estudiado de lo que pudo ser.
Aquí nos cuentan lo que suponemos que pudo pasar.
El origen del Universo es el mayor misterio sin testigos. La ciencia reconstruye su nacimiento mediante el Modelo Cosmológico Estándar (conocido como Lambda). Al no poder observar directamente el inicio, los astrofísicos utilizan la teoría de la Relatividad General de Einstein y la física de partículas para explicar cómo el cosmos evolucionó desde un estado inicial inimaginablemente denso y caliente hasta lo que vemos hoy.
Si surgió, es porque había
Aunque no hubo testigos presenciales, la ciencia ha logrado construir un relato coherente del origen del Universo. La teoría más aceptada es el Modelo del Big Bang, el cual propone que hace 13.800 millones de años toda la materia, el espacio y el tiempo comenzaron a expandirse desde un único punto infinitamente denso y caliente.
Es una síntesis excelente y muy precisa. Aunque solemos llamarlo “Gran Explosión”, la ciencia moderna explica que el Big Bang no fue una detonación dentro de un espacio vacío, sino la expansión del propio espacio. Según los estudios y las pruebas, simulaciones, observaciones, y toda clase experimentos, de la transición de fase que se produjo surgieron las semillas de la materia que, pasando el Tiempo, lo formaría todo. No solo objetos del Cosmos, sino que, de manera asombrosa y partiendo de materia “inerte” evolucionada… ¿La Vida!
-
- La Expansión del Espacio: El Big Bang no fue una bomba en el vacío, sino la expansión del propio tejido del espacio-tiempo.
- Transiciones de Fase: El enfriamiento del universo permitió “transiciones de fase” donde la energía se condensó en materia, formando primero partículas elementales, luego los primeros átomos sencillos de hidrógeno y helio.
- El Papel Estelar: Las primeras estrellas actuaron como hornos nucleares, forjando los elementos más pesados (carbono, oxígeno, hierro) a partir de materia inerte. Al morir en supernovas, estos elementos se esparcieron por el cosmos.
- El Salto a la Vida: En lugares como nuestro planeta, estos elementos formaron moléculas orgánicas complejas. A través del proceso conocido como abiogénesis, esta materia inerte adquirió la capacidad de autorreplicarse y evolucionar, dando origen a la asombrosa diversidad de la vida.
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“Nos hacemos preguntas sencillas, ¿la expansión evoluciona o no en el tiempo?”

La Dra. Mariana Vargas Magaña en el Instituto de Física de la UNAM, mostrando los resultados de DESI. Pablo Romero/WIRED en Español.

Emilio Silvera V.
Jul
19
¡Cuando la Tierra se enfada!
por Emilio Silvera ~
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Nada podemos hacer cuando la Tierra despierta de un largo sueño y se despereza para que todo vuelva a la normalidad. Son los cambios de la Naturaleza del planeta que nos acoge y que necesita reciclarse destruyendo para que todo siga igual. Podríamos decir que es la destrucción de la creación. Las placas tectónicas se recolocan y crean grandes terremotos, Tsunamis, erupciones volcánicas, y, todo ello, trae nuevos materiales para que se creen nuevas regiones y ecosistemas que antes no estaban allí, incluso cadenas montañosas.


Cuando la Tierra se despereza… ¡Nosotros a temblar!
La Tierra opera como un sistema dinámico que se autorregula a través de ciclos geológicos. Las placas tectónicas liberan energía acumulada mediante movimientos, sismos y volcanismo, reciclando la corteza terrestre y renovando los suelos, lo que a su vez permite la creación de nuevos hábitats naturales.
No hemos podido descubrir la manera de prevenir ciertos sucesos desastrosos para nosotros, ni la más avanzada tecnología que nos transporta hacia lugares ignotos entre las estrellas, ni tampoco los grandes aceleradores de partículas que nos permiten visitar el “universo” de lo muy pequeño, nada nos permite poder prevenir con la debida antelación, estos eventos naturales.
Así es, la Tierra posee un sistema dinámico interno impulsado por el movimiento de las placas tectónicas. Estos enormes bloques rocosos flotan sobre el manto y al colisionar, separarse o deslizarse, transforman continuamente la superficie terrestre en un proceso conocido como tectónica de placas.
- Subducción y reciclaje: La litosfera está fragmentada en enormes piezas. Cuando una placa oceánica colisiona con una continental, la primera se hunde (subduce) hacia el interior del planeta, donde el calor la funde y la transforma nuevamente en magma.
- Formación de montañas: El choque constante de placas colosales arruga la corteza terrestre, elevando colosales sistemas montañosos.
- Actividad volcánica: El magma generado en las profundidades asciende a la superficie, dando lugar a erupciones que liberan energía y minerales, creando nueva tierra.
- Terremotos y Tsunamis: La tensión acumulada por el roce entre placas se libera de manera brusca. Si esto ocurre bajo el océano, el desplazamiento vertical del agua provoca olas gigantescas o tsunamis que modifican las costas.
Emilio Silvera V.
Jul
18
Las Galaxias y la vida… ¡Reducen la Entropía!
por Emilio Silvera ~
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- ¿Por qué en nuestro planeta hay vida y no la hay en ningún otro del sistema solar? (hasta donde sabemos)
- ¿Todos los seres vivos son iguales? Es decir ¿Están hechos de los mismos materiales?
- ¿Qué tienen en común todos los seres vivos? ¿Qué están basados en el Carbono?

Tras describir las funciones comunes de los SERES VIVOS, pensemos en la célula como organismo fundamental para la vida y clasificaremos los seres vivos en cinco reinos.


Cada segundo las células se replican

Estamos en un planeta lleno de vida y tal maravilla se nos olvida con frecuencia
Nuestro planeta, la Tierra, forma parte del Universo, y, es una prueba indiscutible de que sus componentes biológicos y físicos forman parte de una única red que funciona de un modo autorregulado, y, de esa forma, mantiene las condiciones que son ampliamente adecuadas para la existencia de vida, pero que sufren fluctuaciones a todas las escalas (incluidos los ritmos de alternancia de glaciaciones y periodos inter-glaciales, así como las extinciones masivas). En un sentido real, la Tierra es el lugar que alberga una red de vida multiforme, y la existencia de esta red (Gaia) sería visible para cualquier forma de vida inteligente que hubiera en Marte o en cualquier otro planeta y que fuera capaz de aplicar la prueba conocida de Lovelock y buscar señales de reducción de la entropía.


La vida es un signo de entropía negativa cuando se replica y reproduce
Ni la NASA, tomó nunca la prueba de Lovelock lo suficientemente en serio como para aplicarla a la búsqueda de vida en el Sistema Solar; pero si se lo tomó en serio para buscar vida más allá del Sistema Solar. Ahora, parece que han recapacitado y han enviado a Marte y otros lugares de nuestro entorno, una pléyade de ingenios que ya nos han enviado datos de imágenes de cómo son otros mundos y de las posibilidades que en ellos pueden existir de que la vida esté presente. De momento han encontrado hielo de agua, han diluido porciones de la tierra marciana en agua y debidamente tratada, han hallado la presencia de magnesio, sodio, potasio y cloruros. En algunos lugares, como Titán, por ejemplo, hay más que evidencia de agua porque las sales están allí con otros elementos esperanzadores y una atmósfera prometedora. Además han encontrado los compuestos químicos necesarios para la vida como la conocemos. y, lo sorprendente de estos lugares (también Marte) es que no son un mundos extraños, sino que, en muchos aspectos, son iguales que la Tierra fue en el pasado o podrá ser en el futuro. Por eso es importante que los estudiemos.

En alguna ocasión me he referido al comentario que hizo Darwin:
“… los materiales primigenios… en alguna pequeña charca caliente, tendrían la oportunidad de hacer el trabajo
y organizarse en sistemas vivos…”

LAS AGUAS CÁLIDAS DEL PARQUE YELLOWSTONE
“Modelo matemático revela el origen de la colorida gama de las albercas termales en el Parque Nacional Yellowstone”
Uno de los lugares más fríos del Sistema Solar donde no se ha encontrado vida es el cráter Hermite, situado cerca del polo norte de la Luna. Las temperaturas en este cráter pueden descender hasta los -247°C, lo que lo convierte en uno de los lugares más fríos jamás registrados en nuestro sistema planetario.

Hasta que supimos que existían otros sistemas planetarios en nuestra Galaxia, ni siquiera se podía considerar esta posibilidad como una prueba de que la vida planetaria fuera algo común en la Vía Láctea. Pero ahora se sabe que más de cien estrellas de nuestra zona de la galaxia tienen planetas que describen órbitas alrededor de ellas. Casi todos los planetas descubiertos hasta ahora son gigantes de gas, como Júpiter y Saturno (como era de esperar, los planetas grandes se descubrieron primero, por ser más fáciles de detectar que los planetas pequeños), sin embargo, es difícil no conjeturar que allí, junto a esos planetas, posiblemente estarán también sus hermanos planetarios más pequeños que, como la Tierra, pudieran tener condiciones para generar la vida en cualquiera de sus millones de formas, incluso desconocidas para nosotros como ocurre aquí mismo en nuestro planeta.
Súpertierras que son fáciles de detectar por su inmensas masas pero, los planetas terrestres también están por ahí, orbitando a miles y miles de estrellas y a la distancia adecuada para
poder contener la vida. Los elementos más abundantes del Universo: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno (CHON). Están ahí, dispersos por las Nebulosas que forman sus materiales en estrellas y mundos.
Lee Smolin, de la Universidad de Waterloo, Ontario, ha investigado la relación existente entre, por una parte, las estrellas que convierten unos elementos más sencillos en algo como el CHON y arroja esos materiales al espacio, y, por otra parte, las nubes de gas y polvo que hay en éste, que se contrae para formar nuevas estrellas y mundos.

Así la contemplamos desde algunas regiones de la Tierra
Nuestro hogar dentro del espacio, la Vía Láctea, es una entre los cientos de miles de millones de estructuras similares dispersas por todo el Universo visible, y parece ser una más, con todas las características típicas – de tipo medio en cuanto a tamaño, composición química, etc.- La Vía Láctea tiene forma de disco plano, con alrededor de cien mil años luz de diámetro, y está formada por doscientos mil millones de estrellas que describen órbitas en torno al centro del disco.
Hay que pensar que el Sol contiene más del 99% de toda la masa del Sistema solar, Los vientos solares que se eyectan del Sol, en una pequeña parte llega a nuestro planeta, y, de esa manera, hace posible la presencia de ola Vida, la fotosíntesis y otros mecanismos naturales para que nuestro mundo sea habitable para tantas especies de criaturas.

Esta imagen del Sol se captó en la provincia de Alicante (España)
El Sol, en realidad, sólo es importante para nosotros al ser el cuerpo central de nuestro Sistema Solar, y con mucho, la estrella más cercana al planeta Tierra y la única que se puede estudiar con todo lujo de detalles. Se clasifica como una estrella G2V: una estrella amarilla con una temperatura efectiva de 5.770 K (tipo
espectral G2) y una enana de la secuencia principal (clase de luminosidad V). Los detalles de su composición son sobradamente sabidos por todos y cabe destacar su abundancia de hidrógeno – 71% en masa- y de helio el 27% y elementos más pesados hasta completarlo. Por lo tanto, nuestro Sol no destaca por nada entre esa multitud de de cientos de miles de millones de estrellas.
El centro de la Galaxia, un lugar turbulento
Recorre su órbita a una distancia del centro que viene a ser más o menos dos tercios del diámetro. En el centro de la Galaxia las estrellas forman una protuberancia, de tal modo que desde el exterior daría la sensación de estar viendo un enorme huevo frito, en el que la protuberancia sería la yema. Sin embargo, el modo en que este disco gira revela que todo el material brillante (materia bariónica) que compone la parte visible de la Vía Láctea queda sujeto por el tirón gravitatorio que la propia masa galáctica genera. Otros hablan de una materia invisible que no brilla ni emite radiación y que viene a ser más o menos diez veces mayor que la materia visible de la Galaxia y que suponen diseminada en un halo situado alrededor de ella, extendiéndose mucho más allá del borde del disco de estrellas brillantes.

Buscan “materia oscura” con neutrinos. Una perdida de tiempo y dinero
Descubrir qué es realmente esta materia oscura (si existe, yo prefiero llamarla no luminosa o materia escondida) constituye un tema de crucial interés para los astrónomos, pero no entraremos ahora
en eso, ya que, para lo que estamos tratando, no tiene importancia. Muchas galaxias en forma de disco se caracterizan por una especie de serpentinas que se alejan en espiral desde su centro, lo que hace que se les aplique el nombre de galaxias espirales. Es fácil estudiar las pautas que siguen los llamados “brazos espirales”, porque las galaxias se encuentran relativamente cerca unas de otras, si comparamos estas distancias con sus tamaños.

Una fuerza misteriosa hace que las figuras se repitan en las formas de los objetos
Andrómeda (que no es la que arriba vemos), la galaxia espiral más cercana comparable a la Vía Láctea, se encuentra con respecto a nosotros a una distancia de poco más de dos millones de años luz; parece una gran distancia, pero la galaxia de Andrómeda es tan grande (un poco mayor que la Vía Láctea) que, incluso a esa distancia, vista desde la Tierra cubre un trozo de cielo del tamaño de la Luna, y puede observarse a simple vista en una noche despejada y sin luz lunar, si nos situamos lejos de las ciudades y de otras fuentes de emisión de luz.
Los brazos espirales, que son una característica tan llamativa en galaxias como la nuestra, son visibles porque están bordeados por estrellas calientes de gran masa que relucen con mucho brillo. Esto significa que también son estrellas jóvenes, ya que no hay estrellas viejas que tengan gran cantidad de masa.

La hermosa Orión
No hay misterio alguno en cuanto al modo en que mantienen esa forma espiral. Se debe exclusivamente a un fenómeno de retroalimentación. Las nubes gigantescas a partir de las cuales se forman las estrellas pueden contener hasta un millón de veces la masa del Sol cuando empieza a contraerse gravitatoriamente para formar estrellas. Cada nube que se contrae produce, no una sola estrella de gran tamaño, sino todo un conglomerado de estrellas, así como muchas estrellas menores. Cuando las estrellas brillantes emiten luz, la energía de esta luz estelar (especialmente en la parte ultravioleta del espectro) forma una burbuja dentro de la nube, y tiende a frenar la formación de más estrellas. Sin embargo, una vez que las estrellas de gran masa han recorrido sus ciclos vitales y han explotado, sembrando además el material interestelar con elementos de distintos tipos, la onda expansiva ejerce presión sobre las nubes interestelares cercanas y hace que éstas comiencen a contraerse.
Las ondas procedentes de distintas supernovas, al entrecruzarse unas con otras, actúan mutuamente para
barrer el material interestelar y formar nuevas nubes de gas y polvo que se contraen produciendo más estrellas y supernovas, en un ejemplo clásico de interacción que se mantiene por sí sola en la que intervienen una absorción de energía (procedentes de las supernovas) y una retroalimentación.
Si la nube es demasiado densa, su parte
interna se contraerá gravitatoriamente de manera rápida, formando unas pocas estrellas grandes que recorren sus ciclos vitales rápidamente y revientan la nube en pedazos antes de que puedan formarse muchas estrellas. Esto significa que la generación siguiente de estrellas nace de una nube más delgada, porque ha habido pocas supernovas que barrieran material formando pedazos densos. Si la nube es tan delgada que su densidad queda por debajo de la densidad óptima, nacerán muchas estrellas, y habrá gran cantidad de explosiones supernovas, lo cual producirá gran número de ondas de choque que barrerán el material interestelar, acumulándolo en nubes más densas.
Sí, siento debilidad por esta Nebulosa que, para los astrónomos, es un gran laboratorio espacial
De esta manera, por ambas partes, las retroalimentaciones operan para mantener un equilibrio aproximadamente constante entre la densidad de las nubes y el número
de supernovas (y estrellas de tipo Sol) que se producen en cada generación. La propia pauta espiral resulta del hecho de que la galaxia realiza movimiento de rotación y está sometida al tirón gravitatorio que crea la fuerza de marea proveniente de esa materia no luminosa.
Claro que, la materia interestelar es variada. Existen nubes de gas y polvo fríos, que son ricas en interesantes moléculas y se llaman nubes moleculares gigantes; a partir de estas nubes se forman nuevas estrellas (y planetas). Hay nubes de lo que consideraríamos gas “normal”, formadas por átomos y moléculas de sustancias tales como el hidrógeno, y quizá tan caliente como una habitación cerrada durante
toda la noche y con la temperatura de dos cuerpos dormidos y emitiendo calor. Además, hay regiones que se han calentado hasta temperaturas extremas mediante la energía procedente de explosiones estelares, de tal modo que los electrones han sido arrancados de sus átomos para
formar un plasma cargado de electricidad.

La densidad de materia entre las estrellas es escasa, dado que estas la absorbieron y la que había están convertidas en cuerpos homogéneos que brillan y generan calor transformando el material más sencillo en otro más complejo y pesado. También, alrededor de estas estrellas se forman los mundos.
Dentro del medio interestelar las densidades varían. En la modalidad más común, la materia existente entre
las estrellas es tan escasa que sólo hay un átomo por cada mil centímetros cúbicos de espacio: en la modalidad más densa, las nubes que están a punto de producir nuevas estrellas y nuevos planetas contienen un millón de átomos por centímetro cúbico. Sin embargo, esto es algo muy diluido si se compara con el aire que respiramos, donde cada centímetro cúbico contiene más de diez trillones de moléculas, pero incluso una diferencia de mil millones de veces en densidad sigue siendo un contraste espectacular.
La cuestión es que, unos
pocos investigadores destacaron allá por 1.990 en que todos estos aspectos –composición, temperatura y densidad- en el medio interestelar dista mucho de ser uniforme. Por decirlo de otra manera más firme, no está en equilibrio, y parece que lo que lo mantiene lejos del equilibrio son unos pocos de procesos asociados con la generación de las pautas espirales.

Esto significa que la Vía Láctea (como otras galaxias espirales) es una zona de reducción de la entropía. Es un sistema auto-organizador al que mantienen lejos del equilibrio, por una parte, un flujo de energía que atraviesa el sistema y, por otra, como ya se va viendo, la retroalimentación. En este sentido, nuestra Galaxia supera el test de Lovelock para la vida, y además prestigiosos astrofísicos han argumentado que las galaxias deben ser consideradas como sistemas vivos.
Creo que llevan toda la razón. También la Tierra, como sistema cerrado, es “un sistema vivo” (Gaia) que, se recicla y renueva mediante los fenómenos naturales que podemos ahora contemplar y, hasta comprender.
Emilio Silvera V.
Jul
18
¿La vida fuera de la Tierra? ¡Antes de que finalice el siglo!
por Emilio Silvera ~
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La vida microscópica está por todas partes…¡En otros mundos (creo) que también.
“La idea de que la vida en el Universo sólo existe en la Tierra es básicamente pre-copernicana. La experiencia nos ha enseñado de forma repetida que este tipo de pensamiento es probablemente erróneo. ¿Por qué nuestro pequeñísimo asentamiento debe ser único? Al igual que ningún país ha sido el centro de la Tierra, tampoco la Tierra es el centro del Universo.”
Así se expresaba Fred Hoyle.


Los icebergs, esas enormes montañas de hielo desgajado que flotan en el mar y que se hicieron famosas por causar el hundimiento del Titanic, ya no son patrimonio exclusivo de la Tierra. Gracias a la nave espacial Galileo, desde 1997 sabemos que también existen en Europa, uno de los cuatro satélites principales de Júpiter, que con sus 3.138 Km de diámetro tiene un tamaño muy similar al de la Luna. Si exceptuamos Marte, puede que no exista ningún otro lugar próximo a la Tierra sobre el que la ciencia tenga depositadas tantas esperanzas de que pueda haber formas de vida, con el aliciente de que en esta luna joviana ha ocurrido un proceso opuesto al del planeta rojo merced a su exploración.

Mientras que los ingenios espaciales enviados por el hombre revelaron que la naturaleza marciana es mucho más hostil para la vida de lo que insinuaban los telescopios de Schiaparelli, Lowell y Pickering, las sondas Voyager y Galileo han encontrado en Europa el mejor candidato del Sistema solar para albergar la vida extraterrestre (sin olvidar Encelado).

Los familiares paisajes de Marte
Para los exo-biólogos, esos científicos que estudian la existencia de la vida en otros lugares del Universo, Europa ha sido la gran revelación del siglo XX, y Titán, una luna de Saturno que es la segunda más grande del Sistema Solar, constituye una gran incógnita que, poco a poco, se va desvelando gracias a la misión Cassini-Huygens, uno de los más ambiciosos proyectos de la NASA.

Titán y sus mares de metano

Encelado
En el interior de Europa
Lo más importante de la exploración sobre Europa, a pesar de su enorme interés científico, no fueron sus fotografías, sino los indicios inequívocos de su océano líquido bajo la superficie que, además, tiene todas las características de ser salado.
Los enormes tubos de lava en Marte podrían albergar ciudades humanas, inmensos túneles que no se sabe lo que puedan albergar.
Como en esas profundidades del planeta rojo las temperaturas son más altas, se supone el agua líquida corre cantarina y rumorosa, allí habrán nacido líquenes, hongos y (seguramente) bacterias. Los Rover allí enviados no han podido llegar a esas profundidades que tendrán que esperar la visita de viajeros humanos o bien de Robots de última generación con instrucciones muy claras de su cometido.

Pequeños mundos de los que alguno nos dará una sorpresa

También Júpiter tiene satélites interesantes como Ganimedes, Calixto, Io y Europa
Esos dos satélites de Júpiter y Saturno conforman, junto a Marte (y Encelado), los principales puntos de atención en la búsqueda de la vida extraterrestre, aunque eso no significa que vayamos a encontrarla allí, según todos los datos que se van acumulando, el índice de probabilidades de que ciertamente exista alguna clase de vida en el planeta y las lunas mencionadas, es muy alto. Es decir, si al margen del caso privilegiado de la Tierra existen tres nombres propios en el Sistema Solar donde no está descartada su existencia, esos son, Marte, Europa y Titán.

La NASA da a conocer increíble imagen sobre Marte
Sobre Marte, el planeta más parecido a la Tierra, a pesar de sus notables diferencias, nuestros conocimientos actuales son extensos y muy valiosos, pero nos falta desvelar lo fundamental. Y es que, a pesar de los grandes avances conseguidos durante las exploraciones espaciales, los astrónomos actuales siguen obligados a contestar con un “no lo sé” cuando alguien le pregunta sobre la existencia de vida en aquel planeta.



Europa satélite de Júpiter
En lo concerniente a Europa, pocas fotografías entre las centenares de miles logradas desde que se inició la era espacial han dejado tan atónitos a los científicos como las transmitidas en 1997 por la nave Galileo. Desde 1979 se sospechaba, gracias a las imágenes de la Voyager 2, que la superficie del satélite joviano estaba formada por una sorprendente costra de hielo. Su predecesora, la Voyager 1, llegó al sistema de Júpiter en marzo de ese año, pero no se aproximó lo necesario a Europa y sólo envió fotografías de apariencia lisa como una bola de billar surcada por una extraordinaria red de líneas oscuras de naturaleza desconocida. En julio de 1979, poco después, la Voyager 2 obtuvo imágenes más detalladas, que desconcertaron a los científicos porque sugerían que la helada superficie podía ocultar un océano líquido, un paisaje inédito hasta el momento en el Sistema Solar.

Pero lo más asombroso estaba por ver, y transcurrieron dieciocho años hasta que una nueva misión espacial les mostró a los científicos que Europa es una luna tan extraordinaria que incluso parece albergar escenarios naturales como los descritos por Arthur C. Clarke en su novela 2010, Odisea dos. En enero de 1997, la NASA presentó una serie de imágenes en las que la helada superficie de Europa aparecía fragmentada en numerosos puntos. La increíble red de líneas oscuras que había mostrado una década antes la nave Voyager apareció en estas imágenes con notable detalle, que permitió ver surcos, cordilleras y, sobre todo, hielos aparentemente flotantes, algo así como la réplica joviana a los icebergs terrestres.


Lo más importante de la exploración sobre Europa, a pesar de su enorme interés científico, no fueron sus fotografías, sino los indicios inequívocos de su océano líquido bajo la superficie que, además, tiene todas las características de ser salado. La NASA ha tenido que reconocer que todos los estudios realizados en Europa dan a entender la posibilidad y muestran una notable actividad geológica y fuentes intensas de calor. Las posibilidades de vida en la superficie parecen prácticamente nulas, puesto que se halla a una distancia media del Sol de unos ochocientos millones de kilómetros y su temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. Sin embargo, si bajo la helada corteza existe un océano de agua líquida como creen la mayor parte de los investigadores y expertos, nos encontramos ante la mayor oportunidad para la vida en el Sistema Solar después de la Tierra.

Los sensores de las naves exploradoras han detectado un campo magnético en Europa que cambia de forma constante de dirección, hecho que sólo puede explicarse si este mundo en miniatura posee elementos conductores muy grandes. Como quiera que el hielo, presente en la corteza, no sea un buen conductor, la NASA ha sugerido que esas fluctuaciones del campo magnético de Europa estarían asociadas a la existencia de un océano de agua salada bajo la superficie.
Quizá no debamos dejarnos llevar por la imaginación pero, incluso muchos de los científicos de la NASA, tras haber visto los Icebergs fotografiados por la Galileo, recordaron emocionados el pasaje de 2010, Odisea dos, en el que el profesor Chang lanza a la Tierra un estremecedor grito desde los lejanos abismos del Sistema Solar: “¡Hay vida en Europa!” Repito: “¡Hay vida en Europa!”.
Del extraordinario viaje emprendido para dar un merecido homenaje a Cassini y Huygens y financiado de manera conjunta por la NASA y la ESA, todos tenemos un conocimiento aceptable a través de las noticias y de nuestras lecturas científicas. En el año 2004 la nave nodriza Cassini, lanzada en 1997, inició la exploración de Saturno y su corte de satélites y, la información recibida hasta el momento es de tan alto valor científico que nunca podremos agradecer bastante aquel esfuerzo.

Titán
No cabe dudas de que la NASA tenía su principal interés puesto en la nave Cassini y Saturno, pero Titán ha tenido una atención especial que los americanos compartieron con la Agencia Europea ESA, la nave principal o nodriza Cassini se desprendió del módulo Huygens de la ESA, cuya misión será caer sobre Titán, pero antes tenía que estudiar su atmósfera, su superficie y otros elementos científicos de interés que nos dijeran como era aquel “mundo”.

Lluvia de metano en Titán

Océanos de metano en Titán
Titán es, de hecho, la luna más enigmática que se conocía. Junto a Io y Tritón en Neptuno forma el trío de únicos satélites del Sistema Solar que mantiene atmósfera apreciable; pero Titán es radicalmente diferente, puesto que mientras en aquellos dos la densidad atmosférica es muy baja, en la luna mayor de Saturno supero, incluso a la de la Tierra. Esto es algo insólito que dejó pasmado a los científicos del Jet Propulsión Laboratory de la NASA cuando obtuvieron los primeros datos a través de la Voyager. La presión atmosférica es 1,5 veces la de la Tierra, un hecho sorprendente para su tamaño, puesto que en otros lugares más grandes como el mismo Marte, la Gravedad ha sido insuficiente para retener una atmósfera apreciable.
Paisajes de la Tierra Prehistórica, lluvia de metano, ¿Cuántas sorpresas más?
Titán tiene 5 150 Km de diámetro, es la segunda luna mas grande conocida y supera en tamaño a Mercurio, pero en comparación con nuestro planeta es un mundo en miniatura, por lo que resulta excepcional algunas de las características en el halladas. Orbita Saturno en 15,945 días a una distancia de 1 221 830 Km. Es conocido desde 1655, cuando Huygens lo descubrió. De ahí que la NASA, pusiera su nombre a la sonda que acompañó a la Cassini para investigar Titán. Aunque está compuesto por rocas y hielos a partes iguales, aproximadamente. De sus océanos de metano, ¿Qué podemos decir? Sabemos que es el único satélite del Sistema Solar que tiene una atmósfera sustancial, de una gran densidad y que su composición es muy parecida a la de la Tierra, ya que el elemento fundamental, como aquí, es el nitrógeno. El papel secundario -aunque primordial- que en la Tierra desempeña el oxígeno, le corresponde en Titán al metano y también se han hallado trazas de hidrógeno. Se tienen muchas esperanzas de que, ésta luna de características tan especiales, sino ahora, algún día más lejano en el futuro podría contener formas de vida y, más adelante, incluso ser un hábitat para nosotros.


Imágenes captadas por la Huygens en Titán
La Huygens nos ha enviado imágenes más que suficientes para poder estudiar el enorme conglomerado de datos que en ellas aparecen y, tantos las fotografías como otros datos de tipo técnico tomados por los censores de la Huygens y enviados a la Tierra, tendrán que ser estudiados durante mucho tiempo hasta estar seguros de muchos de los enigmas que con ellos podamos desvelar.
La verdadera incógnita de Titán está en su superficie que aún, no se ha estudiado debidamente y, aparte de esos océanos de metano, ¿podrían existir también océanos de agua? Científicamente nada lo impide.
¡Ya veremos!
De todas las maneras, ese primer contacto tantas veces imaginado con seres parecidos a nosotros, se podrá producir en planetas que, como la Tierra tenga las condiciones necesarias para ello, y, lo que se dice planetas como la Tierra deben existir muchos, el problema está en llegar hasta ellos.
Si decimos que la NARURALEZA ES SABIA, ¿Por qué no nos preguntamos por el hecho de que haya dispuesto que otros mundos, otros estrellas como el Sol, estén tan lejos de nosotros?
Emilio Silvera V.
















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