May
6
El viaje desde los átomos a las estrellas
por Emilio Silvera ~
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Pues yo he sido a veces un muchacho y una chica,
Un matorral y un pájaro y un pez en las olas saladas.
Quería decir que, con el paso del Tiempo, todo cambia y se transforma
Acordáos de Empédocles, que tuvo la intuición de la existencia de los elementos.
Agua, fuego, Aire y tierra que, repartidos en la conveniente proporción, lo forman todo
Esto nos decía Empédocles, el padre de aquellos primitivos elementos formados por Agua, tierra, aire y fuego que, mezclados en la debida proporción, formaban todas las cosas que podemos ver a nuestro alrededor. Claro que, él no podía llegar a imaginar hasta
donde pudimos llegar después en la comprensión de la materia a partir del descubrimiento de las partículas “elementales” que formaban el átomo y estos la materia.

Sí, hay cosas malas y buenas pero, todas deben ser conocidas para
poder, en el primer caso aprovecharlas y en el segundo prevenirlas.
Pero demos un salto en el tiempo y viajemos hasta los albores del siglo XX cuando se hacía cada
vez más evidente que alguna clase de energía atómica era responsable de la potencia del Sol y del resto de las estrellas que más lejos, brillaban en la noche oscura. Ya en 1898, sólo dos años después del descubrimiento de la radiactividad por Becquerel, el geólogo americano Thomas Chrowder Chamberlín especulaba que los átomos eran “complejas organizaciones y centros de enormes energías”, y que “las extraordinarias condiciones
que hay en el centro del Sol pueden…liberar una parte de su energía”. Claro que, por aquel entonces, nadie sabía cual era el mecanismo y cómo podía operar, hasta que no llegamos a saber mucho más, sobre los átomos y las estrellas.
Llamaradas en el sol, vientos solares, radiación estelar
El intento de lograr tal comprensión exigió una colaboración cada vez mayor entre
los astrónomos y los físicos nucleares. Su trabajo
llevaría, no sólo a resolver la cuestión de la energía estelar, sino también al descubrimiento de una trenza dorada en la que la evolución cósmica se entrelaza en la historia atómica y la estelar.
La Clave: Fue comprender la estructura del átomo. Que el átomo tenía una estructura interna podía inferirse de varias líneas de investigación, entre ellas, el estudio de la radiactividad: para que los átomos emitiesen partículas, como se había hallado que lo hacían en los laboratorios de Becquerel y los Curie, y para que esas emisiones los transformasen de unos elementos en otros, como habían demostrado Rutherford y el químico inglés Frederick Soddy, los átomos debían ser algo más que simples unidades indivisibles, como implicaba su nombre
(de la voz griega que significa “imposible de cortar”).
El átomo de Demócrito era mucho más de lo que él, en un principio intuyó que sería. Hoy sabemos que está conformado por diversas partículas de familias diferentes: unas son bariones que en el seno del átomo llamamos nucleones, otras son leptones que giran alrededor del núcleo para darle estabilidad de cargas, y, otras, de la familia de los Quarks, construyen los bariones del núcleo y, todo ello, está, además, vigilado por otras partículas llamadas bosones intermedios de la fuerza nuclear fuerte, los Gluones que, procuran mantener confinados a los Quarks.
Pero no corramos tanto, la física atómica aún debería recorrer un largo camino para
llegar a comprender la estructura que acabamos de reseñar. De los tos principales componentes del átomo -el protón, el neutrón y el electrón-, sólo el electrón había sido identificado (por J.J. Thomson, en los últimos años del siglo XIX). Nadie hablaba de energía “nuclear” pues ni siquiera se había demostrado la existencia de un núcleo atómico, y mucho menos de sus partículas constituyentes, el protón y el neutrón, que serían identificados, respectivamente, por Thomson en 1913 y James Chawick en 1932.

De importancia capital resultó conocer la existencia del núcleo y que éste, era 1/100.000 del total del átomo, es decir, casi todo el átomo estaba compuesto de espacios “vacíos” y, la materia así considerada, era una fracción inifintesimal del total atómico.
Rutherford, Hans Geiger y Ernest Marsden se encontraban entre
los Estrabones y Tolomeos de la cartografía atómica, en Manchester , de 1909 a 1911, sondearon el átomo lanzando corrientes de “partículas alfa” subatómicas -núcleos de helio- contra delgadas laminillas de oro, plata, estaño y otros metales. La mayoría de partículas Alfa se escapaban a través de las laminillas, pero, para
sombro de los experimentadores, algunas rebotaban hacia atrás. Rutherford pensó durante largo tiempo e intensamente en este extraño resultado; era tan sorprendente, señalaba, como si una bala rebotase sobre un pañuelo de papel. Finalmente, en una cena en su casa en 1911, anunció a unos pocos amigos que había dado con una explicación: que la mayoría de la masa de un átomo reside en un diminuto núcleo masivo. Ruthertford pudo calcular la carga y el diámetro máximo del núcleo atómico. Así se supo que los elementos pesados eran más pesados que los elementos ligeros porque los núcleos de sus átomos tienen mayor masa.
Los electrones crean el campo magnético y equilibra la carga positiva del núcleo
Todos sabemos ahora
, la función que desarrollan los electrones en el átomo. Pero el ámbito de los electrones para poder llegar a la comprensión completa, tuvo que ser explorado, entre otros, por el físico danés Niels Bohr, quien demostró que ocupaban órbitas, o capas, discretas que rodean al núcleo. (Durante un tiempo Bohr consideró el átomo como un diminuto sistema solar, pero ese análisis, pronto demostró ser inadecuado; el átomo no está rígido por la mecánica newtoniana sino por la mecánica cuántica.)
Entre sus muchos otros éxitos, el modelo de Bohr revelaba la base física de la espectroscopia. El número
de electrones de un átomo está determinado por la carga eléctrica del núcleo, la que a su vez se debe al número
de protones del núcleo, que es la clave de la identidad química del átomo. Cuando un electrón cae de una órbita externa a una órbita interior emite un fotón. La longitud de onda de este fotón está determinada por las órbitas particulares entre las que el electrón efectúa la transición. E esta es la razón de que un espectro que registra las longitudes de onda de los fotones, revele los elementos químicos que forman las estrellas u otros objetos que sean estudiados por el espectroscopista. En palabras de Max Planck, el fundador de la física cuántica, el modelo de Bohr del átomo nos proporciona “la llave largamente buscada de la puerta de entrada al maravilloso mundo de la espectroscopia, que desde el descubrimiento del análisis espectral (por Fraunhoufer) había desafiado ostinadamente todos los intentos de conocerlo”.

Es curioso que, mirando en la oscura noche como brillan las estrellas del cielo, nos atrae su titilar engañoso (es la atmósfera terrestre la que hace que lo parezca) y su brillo, Sin embargo, pocos llegan a pensar en lo que verdaderamente está allí ocurriendo. Las transformaciones de fase por fusión no cesan. Esta
transformación de materia en energía es consecuencia de la equivalencia materia-energía, enunciada por Albert Einstein en su famosa fórmula E=mc2; donde E es la energía resultante, m es la masa transformada en energía, y c es la velocidad de la luz (300 000 kilómetros por segundo). La cantidad de energía que se libera en los procesos de fusión termonuclear es fabulosa. Un gramo de materia transformado íntegramente en energía bastaría para
satisfacer los requerimientos energéticos de una familia mediana durante miles de años.

Por las líneas espectrales supimos de que estaban hechas las estrellas
Es un gran triunfo del ingenio humano el saber de qué, están conformadas las estrellas, de qué materiales están hechas. Recuerdo aquí a aquel Presidente de la Real Society de Londres que, en una reunión multitudinaria, llegó a decir: “Una cosa está clara, nunca podremos saber de qué están hechas las estrellas”. El hombre se vistió de gloria con la, desde
entonces, famosa frase. Creo que nada, con tiempo por delante, será imposible para nosotros.
Pero, por maravilloso que nos pueda parecer el haber llegado a la comprensión de que los espectros revelan saltos y tumbos de los electrones en sus órbitas de Bohr, aún nadie podía hallar en los espectros de las estrellas las claves significativas sobre lo que las hace brillar. En ausencia de una teoría convincente, se abandonó este campo a los taxonomistas, a los que seguían obstinadamente registrando y catalogando espectros de estrellas, aunque no sabían hacia donde los conduciría esto.

En el Laboratorio de la Universidad de Harvard, uno de los principales centros de la monótona pero prometedora tarea de la taxonomía estelar, las placas fotográficas que mostraban los colores y espectros de decenas de miles de estrellas se apilaban delante de “calculadoras”, mujeres solteras
en su mayoría y, de entre ellas, Henrietta Leavitt, la investigadora pionera de las estrellas variables Cefeidas que tan útiles serían a Shapley y Hubble.

Imagen de Sirio A (estrella grande) y Sirio B (estrella pequeña abajo a la izquierda) tomadas por el Telescopio Hubble (Créd. NASA). Sirio es la quinta estrella más cercana y tiene una edad de 300, millones de años. Es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo
espectral A1V con temperatura superficial de 10 000 K y situada a 8,6 años luz de la Tierra. Es una estrella binaria y, de ella, podríamos contar muchas historias. La estrella fue importante en las vidas de Civilizaciones pasadas como, por ejemplo, la egipcia.
Fue Cannon quien, en 1915, empezó a discernir la forma en una totalidad de estrellas en las que estaba presente la diversidad, cuando descubrió que en una mayoría, las estrellas, pertenecían a una de media docena de clases espectrales distintas. Su sistema de clasificación, ahora
generalizado en la astronomía estelar, ordena los espectros por el color, desde las estrellas O blanco-azuladas, pasando por las estrellas G amarillas como el Sol, hasta estrellas rojas M. Era un rasgo de simplicidad debajo de la asombrosa variedad de las estrellas.
Pronto se descubrió un orden más profundo, en 1911, cuando el ingeniero y astrónomo autodidacta danés Ejnar Hertzsprung analizó los datos
de Cannon y Maury de las estrellas de dos cúmulos, las Híades y las Pléyades. Los cúmulos como estos son genuinos conjuntos de estrellas y no meras alineaciones al azar; hasta un observador inexperimentado salta entusiasmado cuando recorre con el telescopio las Pléyades, con sus estrellas color azul verdoso enredadas en telarañas de polvo de diamante, o las Híades, cuyas estrellas varían en color desde el blanco mate hasta un amarillo apagado.

Híades
Hertzsprung utilizó los cúmulos como muestras de laboratorio con las que podía buscar una relación entre los colores y los brillos intrínsecos de las estrellas. Halló tal relación: la mayoría de las estrellas de ambos cúmulos caían en dos líneas suavemente curvadas. Esto, en forma
de gráfico, fue el primer esbozo de un árbol de estrellas que desde entonces ha sido llamado diagrama Hertzsprung-Russell.
El progreso en física, mientras tanto, estaba bloqueado por una barrera aparentemente insuperable. Esto era literal: el agente responsable era conocido como barrera de Coulomb, y por un tiempo frustró los esfuerzos de las físicos teóricos para copmprender como la fusión nuclear podía producir energía en las estrellas.
La línea de razonamiento que conducía a esa barrera era impecable. Las estrellas están formadas en su mayor parte
por hidrógeno. (Esto se hace evidente en el estudio de sus espectros.) El núcleo del átomo de Hidrógeno consiste en un solo protón, y el protón contiene casi toda la masa del átomo. (Sabemos esto por los experimentos de Rutherford). Por tanto, el protón también debe contener casi toda la energía latente del átomo de hidrógeno. (Recordemos que la masa es igual a la energía: E = mc2.) En el calor de una estrella, los protones son esparcidos a altas velocidades -el calor intenso significa que las partículas involucradas se mueven a enormes velocidades- y, como hay muchos protones que se apiñan en el núcleo denso de una estrella, deben tener muchísimos choques. En resumen, la energía del Sol y las estrellas, puede suponerse razonablemente, implica las interacciones de los protones. Esta
era la base de la conjetura de Eddintong de que la fuente de la energía estelar “difícilmente puede ser otra que la energía subatómica, la cual, como se sabe, existe en abundancia en toda materia”.

Plasma en ebullición en la superficie del Sol
Hasta el momento todo lo que hemos repasado está bien pero, Que pasa con la Barrera de Coulomb? Los protones están cargados positivamente; las partículas de igual carga se repelen entre
sí; y este obstáculo parecía demasiado grande para ser superado, aun a la elevada velocidad a la que los protones se agitaban en el intenso calor del interior de las estrellas. De acuerdo con la física clásica, muy raras veces podían dos protones de una estrella ir con la rapidez suficiente para romper las murallas de sus campos de fuerza electromagnéticos y fundirse en un solo núcleo. Los cálculos decían que la tasa de colisión de protones no podía bastar para mantener las reacciones de fusión. Sin embargo, allí estaba el Sol, con el rostro radiante, riéndose de las ecuaciones que afirmaban que no podía brillar.
Afortunadamente, en el ámbito nuclear, las reglas de la Naturaleza no se rigen por las de la mecánica de la física clásica, que tienen validez para grandes objetos, como guijarros y planetas, pero pierden esa validez en el reino de lo muy pequeño. En la escala nuclear, rigen las reglas de la indeterminación cuántica. La mecánica cuántica demuestra que el futuro del protón sólo puede predecirse en términos de probabilidades: la mayoría de las veces el protón rebotará en la Barrera de Coulomb, pero de cuando en cuando, la atravesará. Este es el “efecto túnel cuántico”; que permite brillar a las estrellas.
George Gamow, ansioso de explotar las conexiones entre
la astronomía y la nueva física exótica a la que era adepto, aplicó las probabilidades cuánticas a la cuestión de la fusión nuclear en las estrellas y descubrió que los protones pueden superar la Barrera de Coulomb. Esta historia es mucho más extensa y nos llevaría hasta los trabajos de Hans Bethe, Edward Teller y otros, así como, al famoso Fred Hoyle y su efecto Triple Alfa y otras maravillas que, nos cuentan la historia que existe desde
los átomos a las estrellas del cielo.
Emilio Silvera V.
May
6
¿Nosotros? ¡Somos unos recién llegados!
por Emilio Silvera ~
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Demos una vueltecita por el pasado de nuestro planeta


En su medio, son muy superiores a nosotros
Cada cual en su mundo
Nuestra especie, los humanos, como aquel que dice, llegamos antier, es decir, en el contexto temporal del universo

Según todos los indicios, nuestra especie ha evolucionado más que las demás (al menos en nuestro çambito de vida y por nuestras características físicas), y, a veces, al estudiar los descubnrimientos realizados por los cientíricos, nos podemos sorprender al saber que el Chimpancé y el humano, tuvieron un ancestro común.

No descendemos de los chimpancés actuales, sino que ambos linajes evolucionaron por caminos separados desde ese antepasado primate. Compartimos cerca del 96%-99% de nuestro ADN, siendo nuestros parientes vivos más cercanos. Este ancestro compartido por ambas especies, no era ni Homo ni Pan, las dos ramas divergieron y, mientras una sigue en la copa de los árboles, la otra, está pensando en viajar a las estrellas. Sí, somos algo creídos y nos creemos los reyes del universo, cuandol en realidad, somos mucho menos de lo que creemos ser.
Si marcamos el tiempo proporcional que nos toca, sería el que tarda el ojo en parpadear. Claro que, nuestra forma de ser, el mirar el entorno y ver que hemos superado el nivel de todas las dem´ças especies, no ha llevado a la equivocada creencia de que somos los elegoidos, y, desde luego, no podemos estar más equivocados. Los demás seres vivos del pñlaneta (si tienen inteñligencia), pueden estar pensando lo mismo, pues si nos preguntamos: ¿Qué haríamos nosotros viviendo en otro ecosistema disitntpo al que vivimos como el océano o el aire? La respuesta nos podría llevar a pensar que, al fin y al cabo, no somos tanto como creemos ser, y, un poco de humildad nos vendría de maravilla.
La anterior reflexión creo que es profundamente certera y está respaldada por la perspectiva científica, conocida como la “paradoja del parpadeo” o el reloj de la historia de la Tierra. Si comprimimos los 4.500 millones de años de la Tierra en un día de 24 horas, la vida aparece temprano, pero los seres humanos modernos (Homo Sapiens) llegan a escena a las 23:59:36. Es decir, toda nuestra historia, arte, civilizaciones y tecnología ocurren en los últimos 24 segundos.
Nos creemos el centro del Universo, y nada más lejos. Estamos viviendo en un pequeño mundo de un sistema planetario que está situado en la periferia de la Galaxia, a 27.000 años luz del centro galáctico, de la llamada Vía Láctea que es, una más entre esa imnmensidad que son el el universo observabable, es decir, 2 x 1012 galaxias. ¿Cómo podemos ser tan “lelos” y creernos el centro de todo eso?
![[LIBRO] Historia del tiempo - El principio antrópico](https://i.ytimg.com/vi/adXbpWfXOxI/hq720.jpg?sqp=-oaymwEhCK4FEIIDSFryq4qpAxMIARUAAAAAGAElAADIQj0AgKJD&rs=AOn4CLAiXCpv4snOYIwJJ0700oweibYmUg)
- Nuestra creencia de superioridad es una construcción cultural, a menudo llamada Antropocentrismo, que coloca falsamente al humano en el centro.
- Adaptación Ecosistémica: Como bien señalçé antes, la mayoría de los seres vivos están adaptados magistralmente a sus entornos (aire, océano, subsuelo), mientras que los humanos dependemos de tecnología para sobrevivir en ellos.
- La Humildad Necesaria: Reconocer que somos una especie más en la biosfera, con una inteligencia peculiar pero no necesariamente “superior”, tenemos que aprender a valorar la Inteligencia Aninal que, ciertamente, no sabemos bien hasta donde alcanza en algunos casos. Y, si nos paramos a pensar un poco, nos tendríamos qaue pregunta: ¿Cuanto le deben los humanos a mjuchas de la sespecies que han compartido con ellos la vida?
Emilio Silvera V.
May
5
¿Cuándo llegamos aquí y para qué?
por Emilio Silvera ~
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¿Cómo se originó la vida?
Es la pregunta del millón. Unos opinan que se originó fuera de la Tierra y que un cometa sembró de organismos el planeta. Otras versiones apuestan por el océano y, otras, por un caldo primordial, o pequeñas charcas templadas bombardeadas por rayos ultravioletas y gamma en una atmósfera poco evolucionada, o en las cercanías de turbulencias termales de chimeneas situadas en los fondos marinos, en cuyo ambiente existirían nutrientes, energías y protección contra agresiones exteriores, principalmente impactos extraterrestres, otros han optado por superficies de granos de pirita, donde la capacidad de adsorción de este mineral para una gran diversidad de moléculas y la energía proporcionada por la síntesis de dicho cristal permiten suponer que tal vez constituyeron una serie de circunstancias favorables para la aparición de la materia viva.

En esta Tierra promigenia, surgieron las primeras células replicantes que dieron ortigen a la historia de la vida
Las formas de vida más antiguas sobre la faz de la Tierra son posibles microorganismos, cuyos fósiles fueron encontrados en rocas formadas en antiguas fuentes hidrotermales, que podrían haber vivido hace 4.280 millones de años, poco después de que se formaran los océanos hace 4.410 millones de años, y no mucho después de la formación de la Tierra hace 4.540 millones de años.”


Como veréis, todos estos que han opinado en las distintas maneras en que pudo llegar aquí la vida, saben tanto de ello, como se yo, o sea, Nada. Sólo tenemos aproximaciones e ideas que, pueden ser más o menos certeras, pero al fin y al cabo, hipótesis.

Lo que si parece una cosa segura es que, la Vida, es inevitable, los materiales que la conforman se “fabrican” en las estrellas y se esparce por los mundos, y, si eso es así como se supone que es… ¡Todo el Universo estará lleno de vida! Si señor, ha oído usted perfectamente. La vida en el Universo es inevitable. Son muchas las cosas que han influido para que eso sea así. El estudio del Universo, sus fuerzas y constantes, nos hacen recapacitar y nos lleva a pensar que, el Universo ¡sabía que íbamos a venir!
Pensemos un momento:

Si la fuerza nuclear fuerte,
la nuclear débil,
el electromagnetismo,
La Gravitación,
Las constantes Universales fundamentales,
La masa y la carga de las partículas elementales,
La diversidad de las familias de partículas,
La energía de las estrellas y de los planetas, y, los Elementos, con un sin fin de otros importantes parámetros que fueron y son esenciales para nuestra presencia aquí.
Si todo esto fuera de otra manera, si simplemente la carga y masa del electrón, fuera distinta, nosotros no podríamos estar aquí, y nuestro Universo sería otra cosa, incluso un Universo sin vida.
Y pregunto yo, ¿Qué puñetas es un Universo sin vida?
¡La Nada! No hay nadie para poder explicar el complejo conjunto de cuestiones, de objetos, de energías que podrían estar presentes sin ningún vestigio de vida inteligente que pudiera tratar de saber sobre todo eso y buscar respuestas que, en ese universo sin vida… ¡Nunca nadie podrá plantear!
Lo cierto es que, gracias a todas las confluencias de los parámetros a los que antes me refería, no es nuestro caso. Si existe el Espacio es porque existe la Materia que al moverse lo va creando.




Aquí hemos tenido a los sumerios, a los egipcios, babilónicos, chinos, hindúes, Persas, griegos, y, tantas Civilizaciones que fueron… Hasta llegar a nosotros que, aunque algo irracionales algunas veces, hemos sido capaces de avanzar y extender los primeros conocimientos de las matemáticas, la física, la astronomía, la química, la biología, la filosofía, la música, …, y tantas cosas más. ¡Ah, también, el poderoso sentido de la familia!
No está nada mal. Es el motor que mueve el mundo de los Humanos. ¡ La Familia!
He procurado concretar aquí de muchas cosas relacionadas todas ellas en algún punto del espacio-tiempo, en nuestra línea de Universo, y, desde luego, en tan corto espacio, es imposible reseñarlo todo, este comentario es una simple reflexión y, para tener una idea más amplia, habría que haber abordado:
– De nuestros antepasados ancestrales, sus entornos y formas de vida, su evolución. El enorme camino recorrido.
La conciencia y los pensamientos
– De lo que entendemos por la conciencia, lo que nos dicen los grandes pensadores sobre el Ser. El poder saber y sentir que un instante puede contener un universo entero, lleno de matices, sentimientos y fuerzas que luchan entre sí.
– De lo que está conformado todo, la materia “inerte” y la materia viva. Aunque sería más apropiado decir la materia “dormida ” o la materia ” despierta “, ya que, la evolución de la materia inerte, nos ha llevado hasta los pensamientos en un asombroso viaje que no siempre pod4emos explicar.
– De lo que entendemos por materia y como está conformada desde partículas ioninityesimales que, de manera mistriosa se juntan para formar átomos, estos lo hacen para formar, moléculas, estas forman sustancias y las sustancias forman cuerpos. Y, lo que es sorprendente es que, todas esas transiciones de fase, nos llevara, desde la materia “inerte” hasta los pensamientos.
– De los posibles orígenes de la vida que ahora conocemos en el Planeta Tierra.
Y, de otras muchas cuestiones y conceptos que, no han sido tratados aquí en este momento y si en otros trabajos presentados de manera sencilla y sin demasiada profundidad, pero sí lo suficiente como para ser comprendido de manera básica y somera de cuestiones que, de alguna manera, a todos debía interesar. Aquí, en otras ocasiones se habló de lo que hemos sido, de lo somos y, posiblemente, de lo que podemos llegar a ser,y, con más o menos acierto, lo que sí debemos tener en cuenta es la buena intención del autor.



La belleza pueda estar en una nebulosa, en un paisaje, en la imagen especular del pajarillo reflejado en el agua, por todas partes a nuestro alrededor, sólo hay que saber mirarla, ya que, la mayor parte del tiempo, no le prestamos atención.
La belleza está presente de muchas maneras
La belleza es el atributo que reconocemos en lo bello, como tales algunas características que se han concedido como belleza física es la armonía, la proporción, la simetría y la perfección, pero también la capacidad de agradar a la vista y al oído, juega un rol importante para cautivar el espíritu.
En general, la belleza para la ciencia se relaciona con la búsqueda de la verdad y la comprensión profunda del mundo natural a través de la observación, la experimentación y la formulación de teorías que permitan explicar los fenómenos de manera elegante y coherente.

No sé si la belleza es un principio físico, lo que sí se, es que el cariño y la amistad es un principio del espíritu y del alma del Ser consciente. Los sentimientos: Si no los tenemos, en realidad no somos. El hombre es un animal social, necesita de los demás, y, está claro que el Ser está en la unión de dos partes, al igual que sin quarks no tenemos núcleo ni átomo, sin dos partes contrapuestas no tenemos ese uno esencial.
En realidad… ¡Dos son Uno!
Todo en el Universo es equilibrio, y, de la misma manera, nosotros, los seres vivos, tenemos el equilibrio en la unión de esas dos partes que hacen el todo, haciendo posible la continuidad.
Por todas partes estamos rodeado de grandes cosas, de maravillas que, normalmente, nos pasan desapercibidas, no pensamos en la grandeza de todo lo que tenemos y de todo lo que podemos hacer. Muchas veces, cuando caemos en la cuenta, ya es tarde.
Muchos más de lo que pensamos, cuando ya no tiene remedio piensan: “Lo pude hacer mejor. Tenía que haberla respetado más. Le tendría que haber dicho cuanto la quería. Me tenía que haber comportado de otra manera.” Y, así podríamos seguir. La vida es muy corta, y, la mayoría, la desperdicia de manera lastimosa. Los egoísmos mezquinos nublan las mentes y no les dejan ver donde reside lo importante.
Emilio Silvera V.
May
4
¿La Existencia del Alma? ¿Te refieres a la mente?
por Emilio Silvera ~
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Mi visión
La idea de la muerte ha sembrado el miedo en la Mente de las persaonas, no importa de qué condición o de su preparación intelectual o el ámbito social en el que se desenvuelven sus vidas, todos, temen a la muerte. Y, ese miedo genuino, les hace pensar en ese más allá en el que le esperan sus padres y los demás seres queridos que se fueron, y, mucha parte de ese miedo, está en marcharse de este mundo dejando aquí a sus seres queridos, sin saber que futuro les espera. En lo que al Alma se refiere, hace tiempo que descubrí que si la vida vino de la materia “inerte” evolucionada (polvo de estrellas), cuando nos vamos para siempre, ninguna estrella dejará de brillar en el firmamento por nosotros, simplemente ocurre que volvemos al origen, es decir, a convertirnos en la “materia inerte” de la que surgimos.

Si mnos retrotraemos en el Tiempo, si miramos al pasado de la Iglesia, podremos contemplar como trasninaron para conseguir pingües beneficios, y, se inventaron la “Salvación del Alma” a cambio de buenas aportaciones y quedar como herederos de los ricos. Los clérigos eran conscientes de que la gente sabía que el cuerpo físico, se deterioraba y los gusanos se lo comían, y, como eso era imposible de salvar, se sacfaron de la manga “El Alma Inmortal”.
Aquello les daba esperazna a los inoentea ciudadanos que acudían a la Iglesia en busca de consuelo, aquellas palabras que prometían un más allá en el que reinaba la mayor bonanza para los buenos, y, las llamas del infierno para los malos. Ha sido a lo largo de la historia de lo más efectivo. Y, mientras tanto, “ellos”, hacían todo lo contrario de lo que pregonaban (hoy, salvo excepciones, sigue siendo lo mismo).

Cuando más arriba expongo mi visión a todo esto, Estoy haciendo una reflexión profunda, materialista y científica de la perspectiva que tengfo del mismo universo, que es, el que en realidad nos enseña y nos muestra la única realidad de cómo son las cosas en el mundo al que pertenecemos: “La materia no se extingue, solo se transforma”. Esta célebre frase, atribuida al químico francés Antoine Lavoisier en el siglo XVIII, resume la Ley de la Conservación de la Matrria, establece que en cualquier reacción química o proceso físico, la cantidad de masa total permanece constante: la materia no aparece ni desaparece, simplemente se reorganiza o cambia de forma, estado o composición. Sí, eso puiede ser cierto pero, en el caso que nos concierne a nosotros, no hablamos de la simple materia de nuestros cuerpos, en nosotros hay algo más, eso que llamamos Mente y que no es materia (aunque pueda surgir de ella), ese “Ente Metafísico”, ese “Algo que nuestro Yo”, sí que desaparece cuando llegamos al final y morimos.
Del polvo molecular de la Nebulosa formada a la muerte de una estrella masiva, surgen y nacen nuevas estrellas
La muerte es algo consustancial con la vida, son las dos caras de la misma mobneda, la una sin mla otra no podrían existir como nos demuestra esa Ley del universo que dice: “Todo tiene un principio y in final” La Eternidad no existe, y, como decía aquel pensador: “Con el paso de los Eones, hasta la muerte morirá.”
La reflexión que planteo sobre la muerte como parte consustancial de la vida es una de las verdades más profundas de la existencia, la Naturaleza (que es sabia), lo ha dispouesto así como única manera de la renovación constante, a partir del polvo de las estrellas muiertas, durgen estrellas nuevas.
- Dualidad Fundamental: Vida y muerte son interdependientes, dos caras de la misma moneda, garantizando el ciclo natural.
- La Ley del Principio y Fin: Todo proceso físico y biológico tiene una duración finita, lo que hace que la muerte no sea un final desastroso, sino una transformación o el cierre de una etapa.
- La Inevitabilidad: Como señalan filósofos, “No hay diferencia entre la vida y la muerte”, ya que una no puede entenderse sin la otra.
- “Hasta la muerte morirá”: Esta frase célebre proviene del autor H.P. Lovecraft (“That is not dead which can eternal lie, And with strange aeons even death may die“). Filosóficamente, sugiere que en el tiempo infinito (“eones”), la propia muerte y la finitud dejarán de existir, apuntando a una transformación final de la existencia misma.
Aunque sea un esfuerzo estéril a lo inevitable, nadie quiere morir, todos queremos un pco más de toiempo para poder realizar este o aquel sueño que tenemos pendiente. Sin embargo, es solo un acto reflejo de nuestro instinto de conservación, es una reacción intuitiva, algo que no hemos pensado. Si nos paramos a contemplar el escenario hipotético de alguien que ha conseguido la inmortalidad, veremos con sorpresa que, esa persona, con el pado de los años solo tiene un deseo: ¡Morir!
Si llegas a perder la curiosidad pore saber el pore qué de las cosas, si no desea preguntar nada…
Está muy cansado, sus seres queridos no están y le cuesta reflejar el recuerdo de sus caras que se difumninan en la espesa niebla del Tiempo. No muestra interés por nada, ha perdido la curiosidad de saber sobre alguna cosa, ha caído en la más profunda de las depresiones… Podríamos seguir relacionando estados por los que no desea seguir viviendo.

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- La finitud da valor: Como antes he mencionado el deseo de realizar sueños pendientes nace de la consciencia de que el tiempo es limitado. Si el tiempo fuera infinito, la procrastinación (el habito de aplazar tareas pendiente) sería eterna y la urgencia por vivir desaparecería.
- La fatiga existencial: La inmortalidad implicaría ver ciclos interminables de nacimiento, auge y decadencia. Como señalas, perder a seres queridos repetidamente llevaría a un aislamiento emocional profundo, donde los recuerdos se vuelven borrosos y el dolor de la pérdida se acumula hasta el hastío.
- La pérdida de la curiosidad: La curiosidad se alimenta de la novedad y la limitación que tenenos para saber sobre el por qué de las cosas. Un inmortal, tras miles de años, podría sentir que “ya lo ha visto todo”, cayendo en esa depresión profunda y apatía que antes he descrito.
“Una vida inmortal se volvería insoportablemente aburrida y carente de sentido, ya que las experiencias perderían su identidad única. “
Emilio Silvera V.
May
4
¡Qué bonito es saber!! A mí me gustaría
por Emilio Silvera ~
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La sorprendente Naturaleza, con razón decoimos que es sabia
El maestro lo ha explicado con palabras sencillas, de manera qu todos entiendan el fascinante proceso de la masa del árbol

La Fotosíntesis 4es el proceso químico mediante el cual plantas, algas y ciertas bacterias convierten materia inorgánica (Agua y Dióxido de Carbono) en materia orgánica (azúcares/gluxosa) y oxígeno, utilizando la luz del sol como fuente de energía en los cloroplastos de las células vegetales, donde la clorofila captura la luz para transformar savia bruta en savia elaborada. En el caso de las plantas y en partícular en el de los árboles, ya habéis oído lo que pasa.
















Totales: 88.075.465
Conectados: 40






























