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¿Los sentimientos? Están en multitud de criaturas

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en General    ~    Comentarios Comments (2)

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Cada especie lo expresa a su manera pero, en lo esencial, todas quieren preservar a sus hijos

 

 

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A veces me he parado a pensar en el hecho cierto de que, convivimos en el planeta con multitud de especies, y, solo con algunas, hemos podido tener alguna afinidad a un nivel no comunicativo verbal pero sí físico, como es el caso de los perros, los caballos y otros animales que denotan algo de inteligencia careciendo del don de la palabra.

 

La forma en que los gorilas machos interactúan con los pequeños es, básicamente, de protección

La imagen de arriba es muy significativa y la vemos en muchas especies. No podemos interaccionar con ellas como nos gustaría y lo hacemos con algunas de manera parcial, lo que me lleva a pensar que, si esto nos ocurre con nuestros vecinos en el mismo planeta ¿Qué pasará con los habitantes de otros mundos cuando podamos contactar con ellos?

 

COMO se REPRODUCEN los LEONES

 

“Si bien se cree que los machos de la mayoría de las especies le dan más importancia al apareamiento que a la crianza, se ha visto una gran excepción en los gorilas de montaña. Estos simios se relacionan con las crías del grupo, sean suyas o no. Los investigadores piensan que, con esta afiliación, podrían resultar más atractivos para las hembras y, por lo tanto, su proceso de reproducción sería más efectivo.

 

 

Los zorros rojos conforman grupos muy numerosos, y todos se involucran en el cuidado de las crías. Es decir, tanto los padres como sus hijos mayores protegen a los cachorros, que permanecen en la guarida para ser amamantados por su madre. Por lo general, son los machos los que se encargan de proveer la comida a toda la familia.

 

Los osos polares pueden pasar meses sin comer por cuidar a sus crías

En entornos naturales, la Osa Polar (que es una gran madre), cava una cueva para tener a sus hijos, que nacen ciegos y con un pelaje bien claro. La leche de la madre es rica en grasa y, con eso, logra alimentarlos mientras mantiene un ayuno prolongado que puede durar hasta ocho meses.

 

 

El embarazo de las Orcas es uno de los más largos que existen, ya que puede durar entre 15 y 18 meses. Y cuando nacen, las crías son muy dependientes, por lo que permanecen junto a su madre hasta los dos años de vida. A lo largo de ese tiempo, aprenden a encontrar lugares seguros para descansar.

 

 Los padres se turnan para incubar los huevos

Una vez que los polluelos nacen, permanecen en el nido durante 22 días y, luego, los llevan a una guardería.

Siempre se habla de lo buenos padres que son los pingüinos emperadores, pero también debemos destacar a los pingüinos de Adelia, quienes buscanlugares lejos del hielo para armar sus nidos. Por lo general, optan por suelos rocosos cuya posición les garantice protección contra el viento y una exposición parcial a los rayos del sol.

 

 

Los elefantes tienden a seguir una estructura matriarcal. Es decir, son guiados por una matriarca, que suele ser una elefanta de avanzada edad. Los machos, por su parte, van solos o se juntan con otros grupos para reproducirse. Cuando el bebé nace, la madre se lo presenta a otros miembros de la manada y estos le prestan especial atención al recién llegado.

Si el pequeño elefante queda huérfano, es cuidado por otras integrantes de la manada e, incluso, es amamantado por varias hembras. El destete ocurre entre los 4 y 5 años, cuando comienzan a crecerle los colmillos. Si quieres saber más sobre estos animales.

 

 

Se piensa que las parejas de cisnes de cuello negro tienen una larga duración. Esto hace que ambos dediquen su tiempo a cuidar de los huevos y los polluelos. Construyen su nido en algún islote pequeño y, durante la incubación, el macho protege a la hembra. Cuando nacen las crías, las alimentan con plantas acuáticas flotantes, pero los bebés, a diferencia de muchas aves, se independizan rápidamente de sus padres.

 

 

La estructura social de las manadas de lobos (también llamadas jaurías) es muy compleja, y el cuidado de los cachorros se realiza con mucha dedicación. Para protegerlos ante un peligro inminente, los adultos pueden cavar bajo una ladera, hacer espacio entre las raíces gruesas o también ingresar a una cueva. Cuando nacen los lobitos, las madres permanecen dentro de las guaridas durante semanas hasta que sus hijos puedan comer alimentos sólidos y desenvolverse con cierta seguridad.

Cabe destacar que los lobos son animales muy territoriales; cualquier intruso que se acerque demasiado corre riesgo de que lo ataquen. Dentro de la zona que pertenece a la jauría, hay un lugar especial que está asignado para el juego y el descanso de los cachorros. A medida que crecen, no obstante, comienzan a acompañar a sus padres para buscar alimentos.

 

 

Cuando van a tener a sus bebés, los orangutanes construyen nidos especialmente diseñados para uso diurno y nocturno. La crianza puede durar muchos años, y los jóvenes aprenden a través de la imitación. Además, se ha descubnoierto que las madres ajustan su comportamiento según las necesidades alimentarias de sus hijos hasta que puedan comer por sí solos.

Y, en fin, siendo cierto que nuestra especie es la dominante entre todas las demás que pueblan el planeta, también lo es que, habiendo evolucionado tanto hasta poder llegar desde los núcleos de los  átomos hasta las estrellas, no hayamos podido encontrar la manera de comunicarnos con todas estas criaturas, lo que hace que a veces, no seámos justos con alguna de etas especies.

 

Los humanos somos una especie de primate. Nos separamos de los chimpancés,  con los que compartimos el 98,7% de nuestro ADN, hace tan solo unos 6  millones de años. ¡Y son muchas

                              Al memos ella lo intentó

Y, para cerrar me referiré a que, los seres humanos compartimos el 96% y el 98% de nuestros genomas con los chimpanés y bobnobos, dependiendo del modo científico que se utilice para comprobarlo. Los Humanos y los chimpancvés tenemos un amncestro común que no era ni Homo ni Pan, y, todavía no se excplica que, mientras que ellos siguen en la copa de los árboles, nosotros estamos tratando de llegar a las estrellas.

Emilio Silvera V.

 

 

  1. 1
    Anaís Beltrán
    el 14 de noviembre del 2025 a las 9:43

    La verdad es que este tema me encanta porque, aunque parezca algo propio de la filosofía o la poesía, cada vez más la ciencia (y en especial la física y la biología) nos obliga a replantearnos nuestras ideas sobre los sentimientos y dónde pueden surgir. Pensar que las emociones son exclusivas del ser humano es un error que venimos arrastrando desde hace siglos, pero cuando observamos el mundo con un enfoque más amplio, descubrimos que la sensibilidad está repartida por toda la naturaleza.

    Lo interesante es que, desde el punto de vista físico, muchas de las reacciones que asociamos a los sentimientos, como el estrés, la empatía o el miedo, se pueden interpretar como respuestas a estímulos que involucran intercambio de energía, señales químicas y patrones de organización de la materia. Incluso en criaturas muy simples, desde insectos hasta cefalópodos, vemos comportamientos complejos que parecen ir mucho más allá de simples reflejos mecánicos.

    Por ejemplo, un pulpo resolviendo un problema o un cuervo fabricando herramientas sugiere algo parecido a la curiosidad; un perro que consuela a su dueño muestra algo similar a la empatía; y algunos primates han sido observados haciendo rituales ante la muerte, lo cual ya roza un sentimiento profundo. ¿Son “sentimientos” exactamente como los nuestros? Tal vez no. Pero sí parecen ser manifestaciones de estados internos con significado para cada criatura, estados que influyen en su comportamiento y su supervivencia.

    La física, aplicada a sistemas complejos, también nos enseña que cuando la materia se organiza de cierta manera, como en redes neuronales, ya sean biológicas o incluso artificiales, emergen propiedades que antes no estaban allí. Entre ellas, la capacidad de procesar información, responder al entorno y desarrollar patrones estables que podríamos llamar “emocionales”. Esto abre puertas fascinantes, porque nos obliga a mirar a los animales no como máquinas simples, sino como sistemas sensibles capaces de experimentar su propia versión del mundo.

    Creo que lo más valioso de esta reflexión es que nos invita a ser más humildes. Las criaturas que nos rodean no son objetos; son sistemas vivos con sus propias formas de sentir y de existir. Y tal vez, cuando aceptamos eso, nuestra relación con la naturaleza cambia porque nos volvemos más cuidadosos, más atentos y, en cierto modo, también más humanos.

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  2. 2
    emilio silvera
    el 14 de noviembre del 2025 a las 18:14

    Amigo mío:

    Las conclusiones que expones no pueden ser más acertadas.

    Sentimientos y emociones según parece, no son exclusivas de los humanos, otras especies han dado muestras bien palpables de tenerlos y sentirlos, sino no en la misma proporción que nosotros lo entendemos, pero sí en relación a sus ámbitos y perspectivas que nosotros no hemos llegado a comprender.

    La evidencia científica de que algunos animales incluyen emociones básicas como miedo, alegría y enojo, así como otras más complejas. Las pruebas provienen de estudios neurológicos (como la activación de las mismas áreas cerebrales que en los humanos) y del comportamiento animal observable, como los patrones de actividad cerebral similares a los de los humanos al sentir alegría o tristeza.

    Neurobiología:

    La investigación ha identificado que los animales comparten estructuras cerebrales y neuroquímicos similares a los humanos, como la amígdala, la dopamina y la serotonina, que están relacionados con las emociones.

    Estudios de comportamiento:

    Se ha documentado que los animales muestran comportamientos que sugieren estados emocionales, como los elefantes que lloran al presenciar la muerte de un ser querido, o los perros que presentan patrones de actividad cerebral similares a los humanos al sentir felicidad o tristeza.

    Reacciones análogas:

    Los animales reaccionan a las emociones humanas y a las situaciones estresantes con patrones de comportamiento que sugieren que experimentan angustia, ansiedad o placer.

    Bienestar animal:

    La evidencia científica respalda la necesidad de considerar el bienestar emocional de los animales en la interacción y toma de decisiones que les afecten.

    Diferencias individuales:

    Si bien comparten la capacidad de sentir, las experiencias y la expresión de las emociones pueden variar significativamente entre las diferentes especies, al igual que entre los humanos.

    Sería de un valor incalculable el que pudiéramos intercambiar pareceres y “sentimientos” (aunque con algunas ya lo hacemos), con algunas especies que, de seguro, nos enseñaría mucho para comprender secretos de la Naturaleza que algunas de estas especies conocen y nosotros no.

    En nuestro caso, que somos capaces de llorar simplemente por la llegada de un recuerdo asimilado a un ser querido, que podemos ofrecer (sin dudarlo ni un momento), la propia vida por salvar la de un hijo…

    Lo cierto es que, los Sentimientos es lo único que nos hace mejor (cuando son positivos). ¿Cómo concebir a un ser humano que tenga la frialdad de no sentir…

    ¡Pues existen individuos así!

    Parece que no hemos alcanzado el nivel de humanización que se espera de nosotros, una especie “inteligente” que est
    á fabricando máquinas que podrían ser el motivo de su propia extinción.

    ¡Humanos!

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