Mar
27
Las Escalas del Universo no son Humanas
por Emilio Silvera ~
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Mejor nos iría
Es fácil caer en la tentación de mirarnos el ombligo y no hacerlo al entorno que nos rodea. Muchas más cosas habríamos evitado y habríamos descubierto si por una sola vez hubiésemos dejado el ego a un lado y, en lugar de estar pendientes de nosotros mismos, lo hubiéramos hecho con respecto a la naturaleza que, en definitiva, es la que nos enseña el camino a seguir.
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La edad actual del universo visible ≈ 1060 tiempos de Planck
Tamaño actual del Universo visible ≈ 1060 longitudes de Planck
La masa actual del Universo visible ≈ 1060 masas de Planck
Vemos así que la bajísima densidad de materia en el universo es un reflejo del hecho de que:
Densidad actual del universo visible ≈10-120 de la densidad de Planck
Y la temperatura del espacio, a 3 grados sobre el cero absoluto es, por tanto

Temperatura actual del Universo visible ≈ 10-30 de la Planck
Estos números extraordinariamente grandes y estas fracciones extraordinariamente pequeñas nos muestran inmediatamente que el universo está estructurado en una escala sobrehumana de proporciones asombrosas cuando la sopesamos en los balances de su propia construcción.
Con respecto a sus propios patrones, el universo es viejo. El tiempo de vida natural de un mundo gobernado por la gravedad, la relatividad y la mecánica cuántica es el fugaz breve tiempo de Planck. Parece que es mucho más viejo de lo que debería ser.
Pero, pese a la enorme edad del universo en “tics” de Tiempo de Planck, hemos aprendido que casi todo este tiempo es necesario para producir estrellas y los elementos químicos que traen la vida.
“En el final del universo uno tiene que utilizar mucho el tiempo pretérito… todo ha sido hecho, ¿sabes?”.
Douglas Adams
¿Por qué nuestro universo no es mucho más viejo de lo que parece ser? Es fácil entender por qué el universo no es mucho más joven. Las estrellas tardan mucho tiempo en formarse y producir elementos más pesados que son las que requiere la complejidad biológica. Pero los universos viejos también tienen sus problemas. Conforme pasa el tiempo en el universo el proceso de formación de estrellas se frena. Todo el gas y el polvo cósmico que constituyen las materias primas de las estrellas habrían sido procesados por las estrellas y lanzados al espacio intergaláctico donde no pueden enfriarse y fundirse en nuevas estrellas. Pocas estrellas hacen que, a su vez, también sean pocos los sistemas solares y los planetas. Los planetas que se forman son menos activos que los que se formaron antes, la entropía va debilitando la energía del sistema para realizar trabajo. La producción de elementos radiactivos en las estrellas disminuirá, y los que se formen tendrán semividas más largas. Los nuevos planetas serán menos activos geológicamente y carecerán de muchos de los movimientos internos que impulsan el vulcanismo, la deriva continental y la elevación de las montañas en el planeta. Si esto también hace menos probable la presencia de un campo magnético en un planeta, entonces será muy poco probable que la vida evolucione hasta formas complejas.

Las estrellas típicas como el Sol, emiten desde su superficie un viento de partículas cargadas eléctricamente que barre las atmósferas de los planetas en órbitas a su alrededor y, a menos que el viento pueda ser desviado por un campo magnético, los posibles habitantes de ese planeta lo podrían tener complicado soportando tal lluvia de radiactividad. En nuestro sistema solar el campo magnético de la Tierra ha protegido su atmósfera del viento solar, pero Marte, que no está protegido por ningún campo magnético, perdió su atmósfera hace tiempo.
Probablemente no es fácil mantener una larga vida en un planeta del Sistema solar. Poco a poco hemos llegado a apreciar cuán precaria es. Dejando a un lado los intentos que siguen realizando los seres vivos de extinguirse a sí mismos, agotar los recursos naturales, propagar infecciones letales y venenos mortales y emponzoñar la atmósfera, también existen serias amenazas exteriores.

Los movimientos de cometas y asteroides, a pesar de tener la defensa de Júpiter, son una seria y cierta amenaza para el desarrollo y persistencia de vida inteligente en las primeras etapas. Los impactos no han sido infrecuentes en el pasado lejano de la Tierra, habiendo tenido efectos catastróficos. Somos afortunados al tener la protección de la Luna y de la enorme masa de Júpiter que atrae hacia sí los cuerpos que llegan desde el exterior desviándolos de su probable trayectoria hacia nuestro planeta.
La caída en el planeta de uno de estos enormes pedruscos podría producir extinciones globales y retrasar en millones de años la evolución que tantos miles de millones de años le costó al Universo para poder plasmarla en una realidad que llamamos vida.

El secreto reside en el tiempo biológico necesario para desarrollar la vida y el tiempo necesario para desarrollar estrellas de segunda generación y siguientes que en novas y supernovas cristalicen los materiales complejos necesarios para la vida, tales como el hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, carbono, etc.
Parece que la similitud en los “tiempos” no es una simple coincidencia. El argumento, en su forma más simple, lo introdujo Brandon Carter y lo desarrolló John D. Barrow por un lado y por Frank Tipler por otro. Al menos, en el primer sistema solar habitado observado, ¡el nuestro!, parece que sí hay alguna relación entre t(bio) y t(estrella) que son aproximadamente iguales; el t(bio) – tiempo biológico para la aparición de la vida – algo más extenso.
La evolución de una atmósfera planetaria que sustente la vida requiere una fase inicial durante la cual el oxígeno es liberado por la foto-disociación de vapor de agua. En la Tierra esto necesitó 2.400 millones de años y llevó el oxígeno atmosférico a aproximadamente una milésima de su valor actual. Cabría esperar que la longitud de esta fase fuera inversamente proporcional a la intensidad de la radiación en el intervalo de longitudes de onda del orden de 1000-2000 ángstroms, donde están los niveles moleculares clave para la absorción de agua.
Este simple modelo indica la ruta que vincula las escalas del tiempo bioquímico de evolución de la vida y la del tiempo astrofísico que determina el tiempo requerido para crear un ambiente sustentado por una estrella estable que consume hidrógeno en la secuencia principal y envía luz y calor a los planetas del Sistema Solar que ella misma forma como objeto principal.
A muchos les cuesta trabajo admitir la presencia de vida en el universo como algo natural y corriente, ellos abogan por la inevitabilidad de un universo grande y frío en el que es difícil la aparición de la vida, y en el supuesto de que ésta aparezca, será muy parecida a la nuestra.
Los biólogos, sin embargo, parecen admitir sin problemas la posibilidad de otras formas de vida, pero no están tan seguros de que sea probable que se desarrollen espontáneamente, sin un empujón de formas de vida basadas en el carbono.
Miles de mundos parecidos a la Tierra que pueden tener en ellos Civilizaciones inteligentes
La mayoría de las estimaciones de la probabilidad de que haya inteligencias extraterrestres en el universo se centran en formas de vida similares a nosotros que habiten en planetas parecidos a la Tierra y que necesiten agua y oxígeno o similar con una atmósfera gaseosa y las demás condiciones de la distancia entre el planeta y su estrella, la radiación recibida, etc. En este punto, parece lógico recordar que antes de 1.957 se descubrió la coincidencia entre los valores de las constantes de la Naturaleza que tienen importantes consecuencias para la posible existencia de carbono y oxígeno, y con ello para la vida en el universo.
Emilio Silvera V.
Mar
27
Imaginar es fácil, pero acertar…
por Emilio Silvera ~
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Cuando imaginamos como será nuestro futuro dentro de unos cientos de años, podemos “dibujar” mil escenarios distintos, unos que serán ideales para la Humanidad y, otros en cambio, serán de un mundo destruido y vuelta a la barbarie.
Y, ¿Cuál de ellos será el que tendremos?
Esa es, la pregunta del millón.
Esa pregunta es, efectivamente, la más importante que enfrenta nuestra especie. La historia de los próximos cientos de años no está escrita, y el escenario final dependerá de la interacción entre nuestra capacidad tecnológica, nuestra madurez ética y la gestión de recursos.
Podemos estructurar las posibilidades en tres grandes arcos futuristas, basados en análisis de tendencias actuales:
- Colapso Ecológico y Social: El fracaso en frenar el cambio climático conlleva un mundo de recursos escasos, migración masiva y colapso de la civilización tecnológica, regresando a un estilo de vida de supervivencia.
- Guerra Nuclear o Biológica: La proliferación de armas avanzadas lleva a conflictos devastadores, borrando la civilización tal como la conocemos.
- Tecnología Descontrolada: Inteligencia Artificial (IA) sin control o ingeniería genética mal empleada crean desigualdades insalvables o nuevas amenazas biológicas.

- Adaptación Forzada: mundo altamente tecnológico y desigual, con vigilancia masiva, crisis de privacidad y dependencia ext La humanidad no se extingue, pero vive en unrema de la IA.
- Un mundo sin naturaleza: Un futuro urbano, donde los recursos naturales son raros y la vida orgánica es reemplazada por entornos sintéticos.
- Sociedad Post-escasez: La automatización y la energía limpia (como la fusión nuclear) eliminan la necesidad de trabajo forzado, permitiendo que la gente se dedique a la ciencia, el arte y la exploración.
- Expansión Interplanetaria: La humanidad se convierte en una especie multiplanetaria, con bases estables en Marte o la Luna.
- Singularidad Tecnológica: La fusión de la inteligencia humana y artificial resuelve enfermedades, prolonga la vida y mejora la conciencia.

- Los peligros: La superpoblación, las armas autónomas, la ingeniería genética y los riesgos climáticos.
- La esperanza: La misma capacidad técnica para crear crisis nos da la herramienta para resolverlas. La clave es el paso de una civilización egoísta a una que actúe en beneficio de toda la especie y el planeta.
Emilio Silvera V.
Mar
27
La Cuántica en la Biología
por Emilio Silvera ~
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Lo que está claro es que, nosotros, los humanos, no dejamos de darle vueltas y más vueltas a lo que no entendemos. Y, a base de equivocarnos una y otra vez, algunas veces, hasta podemos acertar en nuestras intuiciones. Nos pasamos la vida conjeturando sobre lo mque no sabemos, planteando preguntas que no sabemos contestar. Nuestra concinciencia está acompañada por ese otro “ingrediente” que llamamos “curiosidad”.
- La incertidumbre como motor: Como bien dices, pasamos la vida conjeturando. La filosofía y la ciencia no nacen de las certezas, sino de la capacidad de asombrarse y de aceptar que no sabemos.
- El error como método: La ciencia avanza a través de lo que Karl Popper llamaba “conjeturas y refutaciones”. Nos equivocamos una y otra vez (ensayo y error), y al descartar lo que no funciona, nos acercamos a la verdad.
- La curiosidad es evolutiva: Esa curiosidad no es solo un rasgo poético; es una ventaja adaptativa. Nos ha permitido explorar nuevos entornos, crear herramientas y entender las leyes de la naturaleza [2].
- Intuición y razón: A veces la intuición (esa corazonada) se adelanta a la razón, pero es la comprobación empírica la que termina dándole forma a esa intuición.
- [1] “La utilidad de lo inútil” por Nuccio Ordine (Reflexión sobre la curiosidad y el saber).
- [2] “El mono desnudo” por Desmond Morris (Sobre la curiosidad y la evolución humana).
- [3] “La lógica de la investigación científica” por Karl Popper (Sobre el método de conjeturas y refutaciones).
Mar
27
¿Vacío? ¿Dónde?
por Emilio Silvera ~
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El vacío llamado ultra-alto. El desarrollo de tecnologías más potentes ha permitido generar espacios de ultra alto vacío, llevando un paso más allá el alto vacío. El ultra alto vacío se considera la evolución final del alto vacío: se llama ultra alto vacío al sistema en el que existe una presión por debajo de 10-7 mbar.
El vacío absoluto no existe, siempre hay actividad cuántica, energía, campos y partículas subatómicas.
Según la física moderna, incluso en el espacio intergaláctico más profundo o en los mejores laboratorios de vacío, persisten elementos que impiden la “nada absoluta”:
- Fluctuaciones cuánticas: El principio de incertidumbre de Heisenberg permite que partículas virtuales aparezcan y desaparezcan constantemente en el vacío.
- Campos y radiación: El espacio siempre está atravesado por campos (como el campo de Higgs o el electromagnético) y radiación.
- Materia residual: Incluso en entornos de vacío artificial extremo, quedan partículas de materia imposibles de eliminar por completo.
En resumen, el vacío es en realidad un “vacío cuántico” lleno de energía, no la ausencia total de cosas, lo que entendemos por la Nada. Así las cosas, el vacío absoluto, que entendemos por esa “Nada”, la ausencia total de alguna cosa, no existe.
















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