Feb
2
Sobre el número áureo
por Emilio Silvera ~
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¿Sabéis qué relaciona la manzana de Apple con la proporción áurea?, ¿Y con la distribución de los pétalos en una flor?, ¿Y con las proporciones de nuestro cuerpo?. Esta proporción ha fascinado desde hace siglos al ser humano, que lo ha considerado un indicador de la perfección y la estética. En el Renacimiento, muchos artistas y arquitectos compusieron sus trabajos con la intención de aproximarse a la proporción áurea, convencidos de que esta relación atribuía a las obras un carácter estético especial.
Veamos el Reportaje de prensa:
El número mágico de la fertilidad femenina
El Número áureo descubierto en el útero.
En su momento pudimos leer, en el apartado de Ciencia del Diario ABC, el siguiente reportaje:
“Un ginecólogo belga encuentra por primera vez la «divina proporción» en las entrañas de las mujeres que están en su edad más fértil
1,618. Ese es el número áureo o relación dorada, una proporción de las cosas descubierta en la antigüedad a la que se le atribuye un carácter estético y que puede encontrarse no solo en el mundo del arte, sino también en la naturaleza. Y resulta que también en el útero de las mujeres. El ginecólogo Jasper Vergtus, de la Universidad de Leuven en Bélgica, asegura que existe una relación entre ese número considerado por algunos casi místico y el sexo femenino. El investigador sugiere que cuando las mujeres son más fértiles, entre los 16 y los 20 años, las dimensiones del útero se acercan a 1,6, una aproximación muy cercana al número áureo, según publica el diario británico The Guardian en su edición online.

El número áureo -a menudo llamado número dorado, razón áurea, razón dorada, proporción áurea o divina proporción- fue formulado por primera vez por Euclides, unos tres siglos antes de Cristo, como un número irracional y con infinitos decimales, cuyo su valor aproximado es 1,6180339887498… Casi 2000 años más tarde Alberto Durero describía cómo trazar con regla y compás la espiral basada en la sección áurea. Unas décadas después, el astrónomo Johannes Kepler desarrolló su modelo del Sistema Solar, en el que tenía en cuenta estas proporciones mágicas.

“A todos nosotros nos suena el número Pi. Incluso somos capaces de enumerar alguno de sus decimales de memoria. Sin embargo, mucho menos conocido en el número Phi: 1,6180339887. El también llamado número divino o proporción áurea.”
El número áureo también está «emparentado» con la serie de Fibonacci. Si llamamos Fs al enésimo número de Fibonacci y Fn+1 al siguiente, podemos ver que a medida que n se hace más grande, la razón entre Fn+1 y Fn oscila, siendo alternativamente menor y mayor que la razón áurea. Esto se relaciona de una forma muy especial con la naturaleza, por ejemplo, con la disposición de los pétalos de las flores.
La Naturaleza contiene maravillas que no siempre hemos podido explicar

El Hombre de Vitruvio es rs un famoso dibujo de Leonardo Da Vinci que ilustran las proporciones ideales del cuerpo humano, basándose en las descripciones del arquitecto romano Marco Vitruvio, ubicando dos posiciones superpuestas de un hombre desnudo dentro de un círculo y un cuadrado, simbolizando la conexión entre el ser humano (microcosmos) y el universo (macrocosmos). Esta obra maestra del Renacimiento combina arte, matemáticas y anatomía para representar la perfección y la armonía del cuerpo humano, siendo un icono del humanismo y la ciencia de la época.
La divina proporción ha sido empleada hasta la saciedad en el arte -buen ejemplo de ello es el magnífico Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci- pero se encuentra en los lugares más dispares de la naturaleza. Según The Guardian, el doctor Verguts ha medido los úteros de 5.000 mujeres utilizando ultrasonidos y ha dibujado una tabla con las proporciones según la longitud y la anchura para las diferentes franjas de edad. El número resultante es 2 tras el nacimiento y decrece a 1,46 cuando la mujer envejece. Lo más sorprendente es que cuando las mujeres están en su etapa más fértil, entre los 16 y los 20 años, las dimensiones del útero son de 1,6, una estupenda aproximación al número áureo. Es la primera vez que alguien se ha dado cuenta.
Probablemente, el asunto tiene un escaso valor científico o médico, pero resulta más que curioso que este número presente en el arte, la arquitectura y la naturaleza -hasta en los cuasicristales del último Nobel de Química– aparezca también en las entrañas femeninas. Ya sabemos lo que el Partenón, una tarjeta de crédito, el rostro de la Mona Lisa y un útero tienen en común. Y todas, de una u otra forma, son cosas atractivas.”
Si queréis saber más sobre estos interesantes temas, os recomiendo leer:
La fórmula de Euler, una ecuación en la 4ª dimensión de Ricard Jiménez García que, en su Mundo áureo ofrece una serie de obras fascinantes y que son reveladoras de profundos pensamientos, y, sin dudarlo, os pueden transportar en un viaje sin fin, en el que podéis visitar mundos maravillosos del pensamiento humano que, ligado al Universo con los hilos invisibles de las ideas… ¡Os dará que pensar!
Lo cierto es que, al llegar a estas verdades que encierra la Naturaleza en lo más profundo, hemos sido consciente de que, nosotros, la especie humana, somos curiosos y desde siempre hemos querido saber el por qué de las cosas, lo que nos ha llevado a entender la naturaleza por medio de una serie de disciplinas científicas que, de la mano de las matemáticas, nos han llevado a poder saber algunas cosas, lo que no se nos debe subir a la cabeza, ya que, son muchas más las cosas que no sabemos.
Emilio Silvera V.
















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